Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.

23 de agosto de 2015

Colombianos: ¡empobrecidos por el dólar!

Con la gran devaluación del peso, los colombianos son mucho más pobres en dólares que hace dos años. ¿Hasta donde llegará esta situación?
Hace dos años, el país afrontaba una gran revaluación que llevó al dólar por debajo de los 1.800 pesos. Mientras los exportadores encendían las alarmas por la caída de sus ingresos, otros celebraban pues consideraban que la apreciación de la moneda era un síntoma de una economía boyante. El gobierno decía entonces que el país tendría que acostumbrarse a vivir con un peso fuerte.

Por eso muchos tenían la sensación de ser un poco más ricos. Para los que viajaban al exterior, por ejemplo, la plata rendía mucho más. Hace un par de años, un tiquete de ida y regreso en la ruta Bogotá-Miami costaba alrededor de 400 dólares, que equivalía a cerca de 700.000 pesos, menos de lo que valía uno a Cartagena. Productos importados como electrodomésticos, artículos tecnológicos y vehículos se volvieron más asequibles. Un buen computador se conseguía por 1.500.000 pesos, alrededor de 800 dólares.

Por efecto de la revaluación del peso, las cifras macro mostraban una realidad muy optimista. En 2013, el ingreso por habitante (PIB per cápita) que se usa para estimar la riqueza de un país, así como su capacidad de consumo, llegaba a los 8.000 dólares. Con esa cifra Colombia se mantenía entre las naciones de ingresos medianos altos, según el Banco Mundial. En 2012, el entonces ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry escribió para el Financial Times que Colombia había desbancado a Argentina y se había convertido en la tercera economía de América Latina.

Los cálculos causaron regocijo en el país y generaron una gran controversia mundial. Las cuentas de Echeverry se basaban en la tasa blue, del mercado paralelo argentino (la más alta), al tiempo que en el mercado colombiano había una fuerte revaluación.

Hoy la realidad es totalmente opuesta. En lo que va corrido del año, el peso colombiano se ha devaluado 29 por ciento y en los últimos 12 meses más del 58 por ciento, al punto de que la semana pasada el precio alcanzó un máximo histórico de 3.102 pesos. El comportamiento de la divisa estadounidense está atado al del petróleo que no parece tocar fondo. El viernes, el crudo (referencia Brent) se cotizaba a 47 dólares.

Al contrario de lo que se sentía hace dos años, ahora muchos colombianos se perciben más pobres, pues medido en dólares, todo vale más. De hecho, los productos importados y los viajes al exterior están por las nubes.

El exdirector de Planeación Nacional Armando Montenegro, hoy en BTG Pactual, lo confirma: los colombianos ahora son más pobres en moneda extranjera ya que el salario medido en dólares ha caído a la mitad, en el último año, mientras que el precio de los productos importados se ha incrementado en más del 40 por ciento.

La sensación de empobrecimiento se nota particularmente en el ingreso por habitante. El PIB per cápita de los colombianos bajó de 8.000 dólares en 2013 a 6.000 dólares, actualmente. El salario mínimo, que a comienzos del año estaba en 269 dólares hoy está a 210 dólares.

Guillermo Botero, presidente de la Fede-ración Nacional de Comerciantes (Fenalco), afirma que la depreciación del peso se traduce en un empobrecimiento porque los consumidores tendrán que pagar más por los mismos productos. Esto pasa con los alimentos porque Colombia importa el 28 por ciento de ellos. Muchos productos de la canasta familiar como la harina, la pasta, los huevos, el pollo, la leche, entre otros, han subido de precio en los últimos meses.

Ahora es más costoso adquirir electrodomésticos o vehículos importados, y el precio de estos últimos ha subido entre un 10 y 15 por ciento. El alza no ha sido mayor debido a las promociones de las compañías para sostener las ventas, que, sin embargo, caen 5,4 por ciento en los siete primeros meses.

Y ni hablar de quienes viajan al exterior. Hoy por un pasaje Bogotá-Miami que cuesta alrededor de 600 dólares, hay que desembolsillar 1.800.000 pesos.

El impacto del alza del dólar también tiene un efecto en el valor de las compañías y sus acciones. La capitalización bursátil (valor en bolsa) de Ecopetrol, la empresa más grande del país, estaba el 31 de diciembre del año pasado en 35.955 millones de dólares y en julio pasado en 23.097 millones de dólares, un retroceso del 35 por ciento. Hace tres años, el título de Ecopetrol era de 5.000 pesos –cerca de tres dólares–, hoy la acción llega a 1.465 pesos, es decir, menos de 50 centavos de dólar. Acá no solo está el efecto de la tasa de cambio.

En general, las acciones de las petroleras se han desplomado con la crisis de los precios del petróleo.

Por causa de la devaluación ha quedado la sensación de que el Ministerio de Hacienda está vendiendo muy barata a Isagén. El gobierno aspira a obtener ingresos por 5,4 billones de pesos, lo que, a la actual tasa de cambio, significan 1.800 millones de dólares. Bastante diferencia frente a la cifra que se tenía, cuando se fijó el precio. Entonces, en dólares, el 57 por ciento de las acciones de la compañía valían 3.000 millones de dólares.

Algunos analistas consideran que la sensación de empobrecimiento que se siente con un dólar caro no es un efecto real. Sergio Clavijo, presidente de Anif, dice que, por ejemplo, lo que ha pasado con el PIB per cápita en dólares es una señal de que la enfermedad holandesa (auge minero-energético) infló artificialmente el nivel de riqueza del país. Sin la mayor revaluación, el PIB real de los colombianos medido en dólares habría sido de 5.844 dólares en 2012 y no de casi 8.000 dólares.

Clavijo afirma que en pesos el PIB per cápita creció 2,6 por ciento en 2013 y 2014. Por eso, sostiene que si se quiere medir la capacidad adquisitiva local se debe hacer en pesos porque “el grueso de los colombianos hace mercado en plazas similares a la de Corabastos y no en Coral Gables”.

Para Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, la devaluación del peso tiene varias caras. Mientras a una persona que consume bienes importados se le reduce su ingreso real, los exportadores o los que reciben remesas del exterior “podrían considerarse más ricos” porque reciben más pesos por cada dólar. Según Villar, el debate, en momentos de mayor devaluación, es si hay un impacto sobre la inflación y sobre la capacidad productiva del país, que son en últimas las que inciden en el ingreso de los colombianos.

Lo cierto es que, hasta hace unos días, los colombianos estaban relativamente tranquilos con el dólar a 2.600 pesos, pero una vez atravesó la barrera de los 3.000, muchos comenzaron a preocuparse. Para quienes están endeudados en la divisa norteamericana, la situación empieza a pasar de castaño oscuro. Un estudiante que tiene una deuda educativa con Colfuturo dice que hace un año tenía un crédito de 25.000 dólares con la entidad, lo que equivalía a alrededor de 47 millones de pesos. Hoy, su obligación ha subido a 75 millones de pesos. El gobierno también debe estar preocupado, pues tiene una deuda externa de 64.000 millones de dólares y ahora tendrá que destinar más pesos para pagar sus obligaciones en moneda extranjera. Igual sucede con el sector privado que debe, en su conjunto, 42.000 millones de dólares.

¿Cuánto más subirá el dólar? Es difícil pronosticarlo. Hay analistas que dicen que terminará el año en 3.200 pesos. Otros creen que corregirá su rumbo y al final estará en 2.500 pesos. Todo dependerá del precio del petróleo. El problema es que los pronósticos de los expertos ya hablan de crudo a menos de 40 dólares.

Por lo pronto el gobierno y muchos analistas han dicho que es mejor que los colombianos se acostumbren a vivir con devaluación. Todo lo contrario de lo que les dijeron hace tres años. Son las paradojas del dólar.

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