Centenario del nacimiento de Fidel Castro, 13 de agosto de 1926 |
La teoría como arma: cómo Fidel Castro hizo de la síntesis de la resistencia decolonial de Martí, el análisis de Marx y la teoría y práctica revolucionarias de Lenin una brújula invencible para Cuba. Una inmersión incisiva en la forma de pensar única y antidogmático del Comandante. |
“Creo que mi contribución a la revolución cubana consiste en haber realizado una síntesis de las ideas de Martí y del marxismo-leninismo, y haberla aplicado consecuentemente en nuestra lucha”.i |
La vía revolucionara es caprichosa y está llena de peligros. Sin orientación sólida y sin compás ideológico se corre un fuerte riesgo de fallar a la primera decisión difícil. Las lecciones de la historia son despiadadas. En estos últimos siglos América Latina ha conocido decenas de levantamientos revolucionarios, pero solo unos pocos estuvieron en condiciones de vencer. El Che lo había aprendido de Lenin: “Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”ii. Fidel también estaba convencido de que “lo que se necesitaba era un programa revolucionario”.iii La teoría es necesaria para analizar la sociedad, para ver qué relaciones hay entre fenómenos que a primera vista no tienen relación, para deducir de ellos modelos y leyes, para determinar en qué dirección hay que ir y cuál es la estrategia más apropiada. |
“Quienes no conozcan las realidades políticas, no tienen derecho ni siquiera a iniciar un programa revolucionario, porque no conducirán a su pueblo a la victoria y no conducirán su programa a la realización”.iv “Desde luego, cuando yo me topo con el Manifiesto comunista por primera vez, veo una explicación, y en medio de todo el bosque de acontecimientos, donde era muy difícil entender el porqué de los fenómenos y donde todo parecía consecuencia de la maldad de los hombres, de los defectos de los hombres, de la perversidad de los hombres, de la inmoralidad de los hombres, empiezas a ver otros factores que no dependen ya del hombre con su moral o su actitud individual”.v |
Fidel entendía la teoría de una manera muy amplia. No la limitaba a unas doctrinas o principios abstractos. El pasado fue para él una escuela muy importante. Las experiencias concretas de lucha de la historia cubana y latinoamericana fueron para él al menos tan relevantes como las leyes o patrones históricos generales. Fidel trató de evitar los errores y las trampas del pasado revolucionario. Combinó las lecciones de la tradición decolonial y revolucionara de América Latina y de Cuba con las de Europa: el marxismo-leninismo. |
“Pero ¿qué nos hizo ver con claridad aquel camino por donde nuestra patria ascendería a una fase superior de su vida política…? Sin la prédica luminosa de José Martí, sin el ejemplo vigoroso y la obra inmortal de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos hombres legendarios de las luchas pasadas; sin los extraordinarios descubrimientos científicos de Marx y Engels; sin la genial interpretación de Lenin y su portentosa hazaña histórica, no se habría concebido un 26 de Julio”.vi |
El 26 de julio de 1953 Fidel, junto con varias decenas de rebeldes, asaltó el cuartel Moncada en Santiago. El ataque fracasó, pero supuso, de hecho, el inicio de la lucha revolucionaria que seis años más tarde se alzó con la victoria. Veinte años después del ataque al cuartel Moncada Fidel reflexiona sobre sus fuentes de inspiración. José Martí desempeña un papel destacado en ellas. En Occidente apenas se conoce a este poeta y luchador por la libertad. Sin embargo, su influencia sobre la revolución cubana es inestimable. En el siglo XIX sentó las bases intelectuales para la independencia de Cuba. |
Junto a Martí otros luchadores cubanos por la libertad fueron una fuente de inspiración para Fidel. Sobre todo, fueron un ejemplo en el ámbito de la rebelión armada. |
“Céspedes nos dio el sublime ejemplo de iniciar con un puñado de hombres, cuando las condiciones estaban maduras, una guerra que duró diez años. Agramonte, Maceo, Gómez y demás próceres de nuestras luchas por la independencia nos mostraron el coraje y el espíritu combativo de nuestro pueblo, la guerra irregular y las posibilidades de adaptar las formas de lucha armada popular a la topografía del terreno y a la superioridad numérica y en armas del enemigo”.vii |
Es importante detenerse un momento en la historia cubana. Después de que Cristóbal Colón desembarcara en la isla en 1492, Cuba se convirtió en colonia española en 1512. La población indígena fue diezmada por las enfermedades y la explotación. Se trajeron masivamente personas esclavizadas de África para trabajar en los lucrativos monocultivos de azúcar y tabaco. Ya en 1823 Cuba llamó la atención de Estados Unidos, que en ese momento aún se encontraba inmerso en la conquista colonial del oeste y el sur de América del Norte. El secretario de Estado y posterior presidente, John Quincy Adams, definió entonces a Cuba como “una manzana que, una vez desprendida del árbol español, caería por sí sola, impulsada por la gravedad, en la Unión Americana”.viii |
Eso de “por sí solo” lo impusieron al involucrarse a finales del siglo XIX en el tercer intento – dirigido por José Martí – de expulsar al colonizador español de Cuba. Tras la victoria sobre España, a los luchadores por la libertad cubanos incluso se les excluyó de la mesa de negociaciones. Así, Cuba se independizó oficialmente en 1902, pero funcionó de facto como un protectorado de Estados Unidos, donde el embajador estadounidense tenía más poder de decisión que el presidente de turno. El anhelo de soberanía seguiría siendo un hilo conductor hasta 1959. |
Cuba ha tenido una larga tradición de revueltas armadas desde las guerras decoloniales del siglo XIX. Cuando se cuestionaban los resultados electorales, no era raro que unos jóvenes se armaran y se retiraran a las montañas para luchar contra el régimen desde allí.ix Este fue, entre otros, el caso de Antonio Guiteras, un líder estudiantil que en los años treinta dirigió un movimiento guerrillero y planeó, entre otras cosas, la toma del cuartel Moncada. Su programa, con reformas agrarias, nacionalizaciones y leyes revolucionarias, presentaba paralelismos notables con los primeros meses de 1959. Como figura destacada de la efímera república revolucionaria de 1933, se convirtió en una importante fuente de inspiración para Fidel.x |
La piedra angular de la formación política de Fidel era el marxismo-leninismo. Su deseo espontáneo de justicia y su aversión al capitalismo recibieron una base científica con el estudio de las obras de Marx, Engels y Lenin. Los descubrió cuando era un joven estudiante y cada vez le fascinaban más. Según él, “aquella literatura me atrajo profundamente, empecé a entender, empecé a ver”.xi “Había desarrollado ideas utópicas, ahora sentía que pisaba un terreno más firme”.xii Antes de empezar su carrera revolucionaria ya había asimilado los principios básicos del marxismo-leninismo. Según sus propias declaraciones, sin ello no habría podido elaborar una estrategia eficaz.xiii |
“¿Qué aportó el marxismo a nuestro acervo revolucionario en aquel entonces? El concepto clasista de la sociedad dividida entre explotadores y explotados; la concepción materialista de la historia; las relaciones burguesas de producción como la última forma antagónica del proceso de producción social; el advenimiento inevitable de una sociedad sin clases, como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo y de la revolución social. […] El núcleo fundamental de dirigentes de nuestro movimiento que, en medio de intensa actividad, buscábamos tiempo para estudiar a Marx, Engels y Lenin, veía en el marxismo-leninismo la única concepción racional y científica de la Revolución y el único medio de comprender con toda claridad la situación de nuestro propio país. […] El marxismo nos enseñó sobre todo la misión histórica de la clase obrera, la única verdaderamente revolucionaria, llamada a transformar hasta los cimientos a la sociedad capitalista, y el papel de las masas en las revoluciones. […] El Estado y la revolución de Lenin nos esclareció el papel del Estado como instrumento de dominación de las clases opresoras y la necesidad de crear un poder revolucionario capaz de aplastar la resistencia de los explotadores. Únicamente a la luz del marxismo es posible comprender no solo el curso actual de los acontecimientos, sino también toda la evolución de la historia nacional y el pensamiento político cubano en el siglo pasado”.xiv |
El Che Guevara era el marxista-leninista más preparado de los miembros originales del Movimiento 26 de Julio. Durante horas y noches enteras discutió con Fidel. Este intelectual argentino sin duda tuvo una gran influencia en el pensamiento de Fidel; sus concepciones político-estratégicas, pero también filosóficas, eran muy similares.xv La muerte del Che en 1967 fue un duro golpe para la revolución cubana. Sus escritos “tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina”, afirmó Fidel.xvi |
Ya en su adolescencia Fidel estaba fascinado por José Martí. “Antes de ser comunista utópico o marxista, soy martiano”, cuenta en la entrevista que le hizo Frei Betto. “Lo soy desde el bachillerato: no debo olvidar la atracción enorme del pensamiento de Martí”.xvii |
Esto marcará su vida de manera indeleble. Durante su alegato de defensa en el proceso del Moncada citó diecisiete veces al héroe nacional. Cuando el juez le preguntó quién había sido el autor intelectual del ataque, respondió con total seriedad “José Martí”. |
“Martí nos enseñó su ardiente patriotismo, su amor apasionado a la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio al despotismo y su fe ilimitada en el pueblo. En su prédica revolucionaria estaba el fundamento moral y la legitimidad histórica de nuestra acción armada. Por eso dijimos que él fue el autor intelectual del 26 de Julio”.xviii |
En sus discursos se refiere constantemente al “apóstol de Cuba”. “Martí es y será guía eterno de nuestro pueblo. Su legado no caducará jamás”, escribió en el prólogo de las obras completas de José Martí.xix |
José Martí fue un pionero del modernismo en América Latina, una corriente literaria que surgió hacia finales del siglo XIX. El modernismo latinoamericano enfatizó la estética y el lenguaje musical, el simbolismo y la sensorialidad, así como el deseo de belleza universal y libertad, frecuentemente combinados con una crítica política y cultural al colonialismo y a la injusticia social. |
En comparación con el modernismo europeo, la corriente latinoamericana hizo mayor hincapié en la identidad nacional y en las cuestiones sociales y políticas, mientras que la variante europea experimentó, sobre todo, con la forma, la perspectiva y el individualismo.xx |
Para Fidel, era “el más profundo pensador político y revolucionario nacido en este hemisferio”. Pero era mucho más que un pensador, dio su vida por la liberación de Cuba y cayó en el combate. Esto impresionó profundamente al joven Fidel.xxi |
La revolución cubana y la vida de Fidel solo se pueden comprender plenamente si se tiene en cuenta el papel fundamental que desempeñaron la figura y el pensamiento de José Martí en este proceso.xxii Su estatua se encuentra hasta en los rincones más recónditos de la isla. Los cubanos le testimonian un respeto sagrado. Durante el primer congreso del Partido Comunista en 1975 incluso se le reservó un lugar simbólico entre los oradores.xxiii |
A principios del siglo XIX prácticamente todos los países de América Latina conquistaron su independencia. Cuba se quedó fuera de ese proceso. Martí lo convirtió en el objetivo de su vida. Había comprendido muy pronto que a los cubanos no se les iba a regalar su libertad, sino que tendrían que pagarla muy cara, que sería una lucha a muerte, pero también que valdría la pena. |
Esta actitud consecuente y combativa inspiró a Fidel. De ella aprendió que no hay que mendigar los derechos, sino tomarlos: “Arrancarlos en vez de mendigarlos”.xxiv Una vida sometida no tiene sentido, “más vale morir de pie que vivir de rodillas”.xxv |
Martí se dio cuenta rápidamente de que solo la lucha armada acabaría con la esclavitud y la colonización. Hablaba de esta guerra como “la guerra inevitable, la guerra necesaria”. El Movimiento del 26 Julio se situó en esta tradición: “Nuestra Revolución siguió siempre en esa tónica, en esa prédica y en ese estilo martiano”.xxvi |
La combatividad y el espíritu revolucionario de Martí fueron muy importantes para la psicología colectiva de los cubanos. Martí les infundió un profundo sentido de orgullo y autoestima y les ofreció “su inspirador patriotismo y un concepto tan alto del honor y de la dignidad humana como nadie en el mundo podría habernos enseñado”.xxvii |
Como ya se ha dicho, la lucha por la independencia de Cuba se vio obstaculizada por las ambiciones expansionistas de Washington. Esto dio una fuerte dimensión antimperialista al sentimiento nacional, cuyo catalizador era Martí. El Apóstol de Cuba, como se conoce a Martí, no se hacía muchas ilusiones respecto a Estados Unidos: “Viví en el monstruo y conozco bien sus entrañas”.xxviii |
Criticaba constantemente “el imperialismo” y le preocupaba sobre todo el expansionismo de Estados Unidos en “Nuestra América”, como él describía la zona. Cada país aislado estaba indefenso ante este gigante, por ello Martí era “uno de los más fervientes defensores de la unidad de América Latina”.xxix En esto Martí coincide con las ideas de Simón Bolívar, otro histórico luchador por la libertad en América Latina. |
Esta idea influyó enormemente a Fidel. Todos los latinoamericanos “tenemos los mismos sentimientos, los mismos intereses, la misma raza, el mismo idioma, la misma sensibilidad y la misma aspiración humana”. La fuerza del continente se basa en su unidad, “es la unidad que permite a los pueblos defender su derecho”.xxx Fidel apenas tenía veinte años cuando participó en una expedición para derrocar al dictador dominicano. |
Un año después se unió a la revuelta popular en Colombia. Estuvo muy activo en el movimiento por la independencia de Puerto Rico. Durante la década de 1960 Cuba apoyó incondicionalmente los proyectos revolucionarios del Che. La unidad del continente siempre fue para Fidel una cuestión vital. Casi doscientos años después de la independencia, América Latina sigue estando “dividida, balcanizada”.xxxi |
En cuanto lo permitieron las circunstancias históricas Fidel se dedicó a este viejo sueño. En 2004 creó con Chávez el ALBA, la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América. Es un primer paso hacia la integración de los países de la zona. Para Martí, Cuba desempeñaba un papel crucial para detener al imperialismo. Quería transformar Cuba en “una especie de trinchera de defensa de los intereses de Nuestra América”.xxxii |
Fidel retomó esta responsabilidad, que junto con la tradición marxista es la base del profundo internacionalismo que siempre ha caracterizado la revolución cubana. |
“José Martí, guía y apóstol de nuestra guerra de independencia contra España, nos enseñó ese espíritu internacionalista que Marx, Engels y Lenin confirmaron en la conciencia de nuestro pueblo. Martí pensaba que “patria es humanidad” y nos trazó la imagen de una América Latina unida frente a otra América imperialista y soberbia, “revuelta y brutal” – como él decía –, que nos despreciaba”.xxxiii |
La unidad no solo es esencial en los países del continente sino también en Cuba. “En una sociedad que tenga que enfrentarse a los problemas del subdesarrollo y que tenga que desarrollarse en las difíciles condiciones de hoy en día, la unidad es esencial. Eso lo vio Martí hace más de cien años”.xxxiv |
Según Martí, la primera guerra de independencia había fracasado debido a las divisiones en el seno de la dirección. Aprendió de ello y creó un partido revolucionario unificado. Después de la victoria, Fidel retomó este hilo histórico. Por otra parte, el pluripartidismo había demostrado su fracaso. Durante la dictadura militar de Batista, de 1952 a 1959, los líderes de los partidos tradicionales habían formado un frente político con el dictador.xxxv |
Esta es la razón por la que la revolución cubana solo tiene un partido, “como tuvo Martí un Partido, un solo Partido para hacer la Revolución”.xxxvi No es una postura de principio o dogmática, sino el resultado de circunstancias históricas y de experiencias en el pasado.xxxvii “Cómo habría podido resistir nuestro país si hubiera estado fragmentado en diez pedazos”,xxxviii se preguntó Fidel. |
“La sociedad ideal para la explotación es la sociedad dividida, la sociedad fragmentada; la sociedad ideal para el imperialismo es la sociedad fragmentada, la sociedad dividida, porque la fuerza de la nación se parcela, las fuerzas de la nación entran en guerra unas contra otras, no están al servicio de la nación, sino al servicio de intereses partidistas y al servicio de la dominación imperialista.”xxxix |
El pensamiento filosófico en América Latina durante los siglos XVIII y XIX no era un conocimiento por el conocimiento mismo, como en Occidente, sino que se enfocaba en la superación del ser humano. xl Consistía en una síntesis entre el análisis de la realidad y la aspiración a un futuro mejor. De ahí el énfasis en la educación, la ética, la subjetividad del ser humano y la búsqueda de la justicia y de un mundo mejor. |
Martí fue un magnífico representante de esa tradición y, en este sentido, una importante fuente de inspiración para Fidel, sobre todo en lo que respecta al aprendizaje. |
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