José Sant Roz
Qué desvergüenza: Trump nos llama BASURA, gente FEA Y
DETESTABLE, y ante estos abominables adjetivos nuestra Cancillería calla
solemne y despreciablemente. A todo gañote dice Trump que se está robando
nuestro petróleo y nuestra Cancillería enmudece con despreciable cobardía. Pero
apenas Irán hace un tímido comentario sobre la poca o nula reacción ante la vil
y criminal invasión que nos hicieron los malditos gringos, entonces salen
prestos, envalentonados y audaces los petulantes guiñapos de nuestra
Cancillería a amenazar con romper relaciones con los nobles y altivos persas
que hoy son los que les están dando lecciones de humanidad al mundo. Esto es
preocupante en grado sumo…
Resulta pues que nuestra Cancillería es valiente para
espetarles a los iraníes que debe retractarse de lo que dijeron sobre nuestra
rendición (sin haber echado un tirito), pero se vuelven miserablemente
rastreros ante todos los despectivos términos que por docenas ha lanzado el
cerdo naranja de Trump contra nosotros, y sigue haciendo sin escrúpulos ni
diplomacia alguna. El pueblo venezolano está comenzando a indignarse, porque
nos hiere, nos ofende que el pueblo que hoy está consciente de que nuestros
verdaderos enemigos son los gringos, esos que nos asesinaron a 120
compatriotas, éste ahora siendo olvidado, dejado de lado, ya no marcha, sus
milicias abandonadas (por quienes deberían mostrar valor y coraje ante el
pueblo chavista). Esos dirigentes que ahora parecieran disimular muy bien su
antiimperialismo no le estén exigiendo más bien al maldito imperio gringos que
nos regresen a nuestro presidente Maduro y a su esposa Cilia Flores. Que la
presidenta Encargada Delcy lo esté exigiendo todos los días por cadena
nacional… Sin tapujos…
Millones de venezolanos nos hemos sentido profundamente
heridos con la reacción de nuestro gobierno ante Irán, llamando a consulta a su
embajador por algo tan evidentemente sencillo y claro que dijo sobre la poca
respuesta de Venezuela ante la invasión gringa. Algo que todo el mundo dice en
nuestro país abiertamente. Nos rendimos sin hacer un gesto digno ante el
invasor. Y eso quedará para la historia…
¡Qué vergüenza, Dios mío!
Ante estos hechos, a todos entonces nos da la sensación de
que la Cancillería nuestra está controlada por la ultra-derecha, vemos los
idílicos intercambios de abrazos y otros flirteos con los delegados gringos que
nos visitan, algo que nos hace presentir que se está produciendo la entrega de
nuestra soberanía a los yanquis. ¿Será que nos acabaremos ajustando a los
modales y etiquetas de Occidente, perdiendo por completo aquella agudeza
crítica del bolivarianismo, aquel verbo arrollador, aquellas sentencias tan
crudas y severas contra el imperialismo. Y que de pronto entonces se realizan
extrañas reuniones con la procónsul doña Dinorah Figuera, en medio de oscuros
planes de retirada, aceptando un degradante armisticio con la fenecida Asamblea
del 2015 como dando pasos hacia una degradante TRANCISIÓN. Destruyendo
totalmente todo lo construido por Chávez y Maduro, y todo eso hecho por unos
supuesto “pacificadores”, que luego no les quedará sino huir a un país que los
acoja y proteja porque en cayendo en desgracia serán perseguidos a muerte.
Enorme error, porque nadie los perdonará…
De ocurrir esto, sería sin duda una espantosa traición, y
pueden tener por seguro, insistimos, que los gringos no los perdonarán, y
muchísimo menos el pueblo venezolano. Acaso, y esta es una pregunta que como un
fantasma recorre todas nuestras calles, esquinas y plazas: ¿todos aquellos
escenarios de hombres claros y resteados a muerte con la revolución eran puras
pamplinas, pura farsa con poses marciales que ante el escenario de hoy nos
están pareciendo entonces horriblemente vergonzosas? ¿Y Diosdado? ¿Y los
diputados a la AN? Señor… no se ve para nada un rumbo claro, y el pueblo sigue
buscando y esperando señales…
El mayor crimen que se podría cometer en esta hora contra la
patria sería urdir una negociación con la ultra-derecha para así ir
traspasándoles el poder. Dejarnos aquí en medio del infierno de un país
dividido y bajo las garras de los otroras canallas de la IV República.
Cuando nosotros pasábamos las de Caín sin gas ni petróleo,
sin comida y sin medicinas, Irán de la manera más generosa, valiente y
desinteresada nos echó una mano. Arriesgó sus barcos y aviones para prestarnos
ayuda y de hecho algunos de ellos sufrieron ataques y atentados por parte de
los gringos. En realidad, fueron los que más nos ayudaron, prestando ayuda
técnica para poner en funcionamiento nuestras refinerías, y trajeron millones
de litros de gasolina cuando aquí en Venezuela dicho combustible escaseaba
producto del bloqueo y las sanciones. Y entonces en apenas los gringos nos
invaden viene la administración actual y les da la espalda… Eso no es digno del
espíritu bolivariano. Eso no es sino pura cobardía, pura bajeza y traición. Y
sobre todo si tomamos en cuenta que el destino de la humanidad en este momento
se está decidiendo en Asia Occidental, allí donde los iraníes están haciendo lo
que nosotros por cobardes no nos atrevimos a hacer cuando nos invadieron.
Y bien ha hecho iraníes en decir que ellos no son como los
venezolanos. Allá el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de
Irán es el general de brigada Ahmad Vahidi, salió a dar la cara y a
responder los ataques con misiles y drones, y no a dar extrañas y deprimentes
excusas como las de nuestro ministro de la Defensa Padrino López[1], quien ahora cambió de bando y se ha
dedicado a inyectar vacas[2]. El pueblo de Irán es un pueblo digno y
valiente y está enfrentando a los malditos gringos con valor y coraje (eso que
nos faltó a nosotros), luchando contra esos mismos que alardean de estar
llevándose nuestro petróleo sin tener que pagar un centavo.
La famosa analista María Poumier escribe: “La derrota de
Trump y Netanyahu en Irán nos permite ahora considerar seriamente su derrota en
Cuba. Los cubanos ya han alardeado de la presencia de cuatro instalaciones
militares chinas, que podrían usarse para espiar a Estados Unidos, y una flota
rusa, incluyendo un submarino nuclear, realizó un desembarco de alto perfil en
Cuba en junio de 2024. Pero según la propia CIA, no hay operaciones de
espionaje en curso. Raúl Castro se prepara para reactivar el adoctrinamiento y
entrenamiento de la población. La doctrina de la “guerra de todo el pueblo” se
viene ejercitando los viernes en los días de la defensa por territorio. Ex
especialistas de la CIA advirtieron a Trump que la población no recibiría a los
estadounidenses como salvadores; todo lo contrario. Y están movilizados”…
[1] Ese genial estratega con elevado porte
guerrerista quien escribió ese pavoroso texto titulado “La escalada de
Tucídides. Hacia la tripolaridad”.
[2] Agrega la presentación de esta
genialidad tan bien disimulada: «La confrontación hegemónica entre los EE. UU.
y China se desliza sin disimulo al escenario conocido como La Trampa de
Tucídides. Existe la decidida y manifiesta voluntad de ir hasta lo último, una
vez haya amainado la crisis pandémica. El conflicto es bifronte por cuanto la
escalada se lleva simultáneamente en dos planos de guerra. Una la no
convencional y de quinta generación que denominan comercial, donde China
tratará de imponer sus dos nuevas Rutas de la Seda (La Ártica y La
Indo-Pacífico), sin descuidar el objetivo de la primigenia; al mismo tiempo,
EE. UU. pelea para evitar a toda costa que lo logre, a riesgo de ser desplazado
como primera potencia mundial. Por otra parte, hemos prospectado en esta
investigación que la lucha se escenificará con toda certeza a partir del año
2021, habida cuenta de que los actores en pugna ya muestran la garra militar en
el escenario que hemos dado por titular: LA ESCALADA DE TUCÍDIDES».”








