Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

1 de septiembre de 2026

Mi pobre país a la deriva. Qué rumbo se puede avizorar en este manicomio … No creo en nadie…

 

José Sant Roz

Queremos volver a Sábado Sensacional y VTV está poniendo su granito de arena. Estamos ansiosos por ser decentes porque la verdad que ser chavista como que es feo, lo estamos descubriendo ahora desde el mismísimo alto gobierno. Queremos abrazarnos y ser felices con los que antes llamábamos escuálidos. Queremos RENACER para que no se “perjudique” a nadie. Para que nuestros intereses no sean afectados por los cambios que podrían venir. Incluso, puedo decir que estamos amando en secreto a Trump. Incluso, al parecer no existe ninguna contradicción entre ser revolucionario y ver a Trump como un hombre que busca el bien de Venezuela, que en realidad nos quiere ayudar, que todo lo que hace es por nuestro bien. Un Hombre que incluso nos definió un nuevo rumbo que nunca habíamos visto por torpes e idiotas, haciéndonos ver tantas verdades el día que nos lanzó diez misiles y se llevó a Maduro y a Cilia. Gracias a él Venezuela está RENACIENDO ¿Verdad Delcy, Jorge y Diosdado? ¿Verdad Carola? ¿Verdad William Castillo? ¿Verdad Fosforito? ¿Verdad Tania y todos nuestros combatientes diputados de la Asamblea Nacional, equiparados hoy a la del 2015? ¿Para qué carajo llegamos a despreciar y adversar a un Guaidó, un Goicoechea, un Leopoldo López, un Julio Borges, una María Corina… ¡Dios mío, cuánta emoción y tiempo perdido!, al parecer, no nos podemos arriesgar en aventuras locas e irresponsables. Todos podemos vivir en santa paz y armonía con nuestros hermanos escuálidos ¡y que locos¡¡cómo fuimos tan estúpidos que no lo vimos!!!!!

Veamos de dónde viene todo esto:

Down town de carnes sin destino: «¡Constituyente!», comenzó gritándose hace 25 años. Apareció un líder, luego un esbozo de proyecto con las ideas de Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. El pueblo no estaba preparado ni tampoco los que rodeaban al Líder, y no quedaba otra opción sino creer que este Líder representaba la Salida, esa que llevábamos casi dos siglos buscando, esperando.

Al Líder entonces no le quedó más remedio que echar mano de lo que había. Ríos y ríos de pueblos ilusionados: ¡Saldríamos de abajo! ¡Daríamos la pelea! ¡Resistiríamos! El Líder se la jugaba y movió sus piezas con puros seres ilusionados, y organizando su gobierno con un 95 por ciento de infiltrados: una buena camada de aventureros, demagogos, cobardes, audaces ignorantes, traidores, ladrones y canallas. Y con ellos fue necesario, insistimos, ir armando un gobierno, y dejando que la ilusión fuera haciendo milagros, porque ya la reacción se preparaba para atacar con apoyo del imperio norteamericano: terrorismo, atentados, paros y huelgas, guerra económica, guarimbas, paralización total de la producción petrolera del país…

Había que hacer algo.

Nunca hubo un pueblo más ilusionado en aquellos años.

De resto más nada.

El río turbio de aquel pueblo ilusionado podía verse en los tumultos de esclavos: rostros que imploraban dádivas. Miradas largas y tristes como llagas, curtidas por dos siglos de fraudes y pertinaces engaños.

La barahúnda.

Y salí a acompañar a un distinguido y descollante revolucionario de aquella hora que había resultado electo senador por el chavismo dos años antes de que entonces recapacitara su posición para luego dar el consabido salto de talanquera (y pasarse a la ultraderecha). Comenzaban a verse sonrisas plenas y hermosas. Y con aquel Senador discurrimos por largos pasillos congestionados por sombras de seres momificados. Fungían de cualquier cosa. De porteros, de vigilantes, cancerberos, policías: sentados con un periódico en la mano; haciendo que leían, pero con la mente plagada de deudas impagables. Saludaban y sonreían de mala gana. Enganchados en sus cargos por una de esas repentinas suertes caídas del cielo; quizás alguna vez fueron choferes, quizás guardaespaldas, recaderos, confidentes… Pasaron de mano en mano, y el río sucio de las turbas empleadoras los dejó allí para que murieran a crédito. Cual guijarros llevados por las crecidas de las aguas negras de cada vaguada (social)… Pero aún sobreviven. Han sido demasiado fuertes. Mar de rostros sin destinos; de miradas cargadas de penumbras como en mazmorra y esos pasillos anegados de estos guijarros haciendo colas, con cajitas de zapatos donde llevan sus fiambres, o restos de fiambres para esconderse bajo alguna escalinata y engullirlos a escondidas, apresurados.

Asunto de migajas.

Los despojos. Asuntos de despojos que dejaron las guerras federales de cada jefecillo    que por allí ha pasado; farsantes enjaezados de caudillos de partidos. Sobrevivientes de miles de guerritas federales.

Paredes salpicadas de grumo para que sobre ellas nadie pueda escribir contra los coños que se van o los coños que llegan; aunque los partidos siguen pegando cartulinas con nombres de «PPT», «MVR», donde antes estaban las de AD, COPEI…

Mar de ateridas almas a la deriva.

Vi una mujer que ha estado yendo de oficina en oficina recogiendo firmas para testificar que los que están en ese listado son los que han cumplido con el horario exigido. Cumple ella con su trabajo eficientemente. A cada firma sigue un renglón en el que coloca un sello.  Ahora come sobre el escritorio unas empanadas. Es estricta, la han enseñado a ser estricta, porque el delegado sindical será el encargado de darle el visto bueno a esos listados. Puede que esto también sea parte de la revolución de la que todo el mundo habla. El real problema en todos estos cargos públicos es encontrar algo qué hacer.

Una empleada, llevándose las manos al pecho se lanza sobre el Senador para que no la desampare:

Senador, necesito que firme mi fe de vida.

Pero si está viva, hija.

Eso sólo usted y yo lo sabemos, pero en Administración no lo creen, doctor. Deme su firmita senador, por favor.

El Senador se siente jodido. Mejor dicho, vigilado. Él debe conducirse con cuidado. El Senador tiembla para todo, mide muy bien sus pasos. Esto aquí es otro mundo. Pobre gente. Lo que hay que aguantar para comer fiambres escondidos debajo de las escaleras, en los baños. Nunca fueron de ninguna hueste y a la vez fueron de todas las que se instalaban en estos cubículos cada cinco años. Pobres gentes de estos tugurios de muerte. No tienen la culpa. Necesitan comer, como cualquiera. Como el mismo Senador que ha llegado también tarde al negocio de la política.

Tantos empleados. No saben por qué suerte de ruleteos llegaron hasta allí.

Huele a alcoba, a mamparas viejas. No llega la luz natural. Ni el aire. Y si se alza la mirada se verán por doquier huecos rectangulares con cables colgando, y el anime suelto lleno de manos negras que tratan de ocultar los desmadres. Arrumados en rincones archivos y sillas rotas, carpetas con el polvo de la última guerra. Coloretes y labiales matizando esos labios maltratados mil veces besados por las turbas que estuvieron ayer de paso elevando sus derechos o reclamos.

Rostros implorantes; llenos de disculpas y culpas, de remordimientos. ¿Dónde están los criminales que comerciaron con estas turbas y las dejaron echadas aquí como trastos de los eternos despojos del victorioso?

Se llega a la oficina y un mobiliario de muerte, de ruindad y de desolación: Lo que dejaron. Una enorme copa con billetes de cinco; billetes sucios. Como en un bar. Un ramo de flores artificiales, renegrecido por el polvo; no se sabe dónde colocarlo. El Senador llega, yo lo sigo; el Senador se devuelve apenado: Es que le han invadido su despacho. Hay allí una mujer melosa (todas están obligadas a ser melosas), el cabello oxigenado y lleva en la mano un celular:

– Disculpe, doctor.

– No se preocupe.

La mujer recoge parsimoniosamente sus enseres. El que está invadiendo aquellos espacios es el Senador, pero no se lo dicen por educación. Todavía queda gente educada. El escritorio es tan grande como una cama matrimonial. Pasa el Senador como puede a su asiento detrás de aquella cama. Abre las gavetas, por si acaso. Busca una engrapadora: No hay. Me mira. Se encoge de hombros.

– ¿Quién estaría aquí antes ocupando este desastre? ¿Tú crees José que alguien pueda venir a arreglar esto? Conmigo que no cuenten, porque yo soy médico y no tengo fusiles ni tanques de guerra.

– Un tal Moros Gershi, pasó por aquí antes que usted, Senador –advierte alguien.

– Somos intrusos – me dice el Senador en voz baja. Cuidado que viene alguien.

El Senador se conduce con cierto embarazo al pedir las cosas. El edificio se llama «La Perla» y el Senador dice que de perla no tiene nada. En la puerta de la oficina hay un papel retorcido de viejo, quemado por los años en el que reza: «Vice-Presidencia de la Comisión de Educación y Cultura del Senado de la República.»

Al Senador se le va a pasar toda la mañana sin saber qué hacer.

Hurgamos en nuestros bultos para buscar en qué ocuparnos. El Senador encuentra un «paper» que aún necesita retoques para enviarlo al Norte, de donde llegan todos los mulatos diplomados.

Algún día –digo –seremos mulatos asimilados por el imperio norteamericano y entonces nos encontraremos en vías de desarrollo.

Voces lejanas, el rumor de los carros allá abajo, el fru fru de las mujeres en minifaldas que sin medios han aprendido a vivir: Tienen celulares y se permiten brindarnos café a nosotros los doctores. A mí me pareció desconsolador que siendo el Senador tan educado aceptase que aquellas secretarias muertas de hambre le brindasen un café.

Recordé a la Blanca Ibáñez.

El Senador fuma y comparte sus cigarrillos con las damas que están en aquellos cubículos sin hacer nada. Allí el cerebro se paraliza; el Senador viene de un lugar tan distante para echarse en un sillón y ponerse a fumar, porque el cerebro se le paraliza.

Nada de nada en aquel ambiente…. Tomo un libro que es del Senador y lo hojeo titulado «El Pueblo donde el tiempo se detuvo»: Danzas de tejas, serpenteantes caminos hechos a mano; un haz de secas huellas, o heridas aferradas a un tiempo que pasó sin nombre. Estampas de verdores desolados, troncos enterrados como vigas entre tapias y telarañas, como el Congreso de las almas muertas donde también el tiempo ha pasado sin dejar huellas. Entre nosotros el tiempo está atascado junto con las huestes de Julián Castro.

– ¿Cafecito?

Llega la dama de pelo amarillo y de labios de rojo encendido. Secretaria premium. Muestra una carta; el Senador la lee y luego la firma. Ya ha llegado más gente para entrevistarse con el Senador. Se presenta un ser encogido, silencioso y cabizbajo. Diminuto, con una ausencia humana que encoge el alma. Trae entre manos un proyecto; ¿un proyecto o un informe? El hombre murmura:

– Ahí está Senador. Es lo que pude hacer y reconozco que no está claro. Perdone. Yo lo pensé de esa manera. A lo mejor por allí no debe ir ese proyecto. Además, creo que debe ser gestionado. Pero si usted piensa otra cosa… Lo peor, Senador, es que esas computadoras están canibalizadas.

– ¿Canibalizadas? – Toma el Senador las pocas cuartillas del proyecto, y las hojea.

Se trata del «Proyecto Sirena» que hace algún tiempo procuró recoger información sobre lo que se hacía en Ciencia y Tecnología en Venezuela. Un proyecto muerto desde hace una década. «¿A esto lo llaman proyecto?»- piensa el Senador que viene de dirigir un Centro de Microscopía Electrónica con relaciones con medio mundo científico y que cuenta con catedráticos de reconocida calidad académica nacional e internacional.

El Senador se pone de pie y dice:

– José, vamos a ver el «Proyecto Sirena».

Salimos de las oficinas. Las tres secretarias están en sus escritorios revisando currícula. Nos miran implorantes. “Antes había muchas más mujeres en estas dependencias- va diciendo el tipo con un dejo de tristezas -: Corrían los regalos, las atenciones, … Casi todos los fines de semana se celebraba algo en alguna oficina”. Ahora todo es fúnebre. En cada pecho un pálpito malo, un sentimiento como de anuncios funestos. Las miradas implorantes. Unas ansias de solidaridad humana. Sonrisas partidas o agrietadas. Ordenan las pobres comprar café con dinero de su propio bolsillo, y lo reparten para todos. A todos le dan un poco de lo que llevan y tienen. Antes sobraba el café, el té, las rosquitas. Había partida. Había una caja chica. Todo se ha ido a la mierda, pero de seguro que volverán las vacas gordas… todo siempre vuelve a donde estaba antes.

31 de agosto de 2026

Trump dice que el acuerdo petrolero es “un regalo de Venezuela a los estadounidenses”

 


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De prensabolivariana en agosto 31, 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que el petróleo venezolano comenzará a reponer las reservas estratégicas de crudo de su país «muy pronto» en referencia al acuerdo firmado entre ambos países.

«Una de las cosas que haré con el petróleo venezolano es llenar las Reservas Estratégicas Nacionales que, debido al inepto Joe Biden, prácticamente han quedado vacías. El proceso de llenado completo comenzará muy pronto y es un regalo de Venezuela para el pueblo de Estados Unidos», escribió Trump en un mensaje en su red Truth Social haciendo referencia a su predecesor en el cargo.

Las reservas estratégicas estadounidenses se han visto enormemente reducidas debido a la guerra iniciada en febrero por Washington contra Irán.

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Experto petrolero venezolano explica el idéntico entramado de contrato aplicado por EE UU a Irak… ! Pura OFAC!

 

José Sant Roz

Nos parece necesario y urgente que los venezolanos debatamos sobre el reciente acuerdo petrolero firmado entre Venezuela y EE UU. Es lo más sano para la patria. En este análisis que expondremos a continuación no nos anima otro propósito que el preparar a nuestro pueblo de la manera más pedagógica como cruda sobre la realidad que se nos avecina, a la luz de lo que le ha ocurrido a otros pueblos, como Irak, por ejemplo. Irak fue totalmente “liberado” hace 12 años por EE UU con el invento muy conocido de una monstruosa Guerra (que aniquiló a más de un millón de personas) cuyo fin último EVIDENTE! era robarse su petróleo. Hoy es más que trillado que Irak no tenía armas de destrucción masiva así como también hoy todo el mundo sabe que no existe en Venezuela el tal Cartel de Los Soles y que Nicolás Maduro para nada jamás fue un narcotraficante. Pero nada de eso le importa a Occidente porque toda Europa participa de la rebatiña a la hora de saquear pueblos, esquilmar, robar y asesinar a los pobres… Una aclaratoria inevitable, hermanos compatriotas.

Por tanto, lo que aquí presentaremos es un trabajo de investigación con una posición totalmente equilibrada, sin prejuzgar al actual gobierno que preside la doctora Delcy Rodríguez. Aquí nos centraremos en hechos reales e incontrovertibles que nada tienen que ver sobre la posición política de la Presidenta (E), ni a entrar a discutir si es cierto o no lo que ella sostiene de que con este acuerdo con EE UU defenderemos nuestra soberanía, le daremos uso a recursos que no podemos explotar y si con tales acciones estamos protegiendo o no los derechos de todos los venezolanos sobre nuestras riquezas petroleras. Profundizaremos sobre la realidad y experiencia de otros contratos muy similares a éste principalmente el acordado con Irak. No es que nosotros los latinos seamos más amigables para los estadounidenses que los árabes, si tomamos en cuenta lo que le hacen a nuestros migrantes y en virtud de los hechos del pasado reciente cuando aquel presidente Teodoro Roosevelt al referirse a los colombianos los definió como “abominables y despreciables criaturas” en el momento mismo en que decidió apoderarse de Panamá para así apropiarse del Canal. EE UU (! ¡OJO!) por tenernos en su patio trasero no va a ser más generoso ni condescendiente con nosotros, como piensan algunos. Todo lo contrario.

En tal sentido es necesario alertar de entrada al pueblo de Venezuela al entregarse a lo que evidentemente es una nefasta ilusión: lo que nos entrará se irá por donde llega, como siempre ha sido. Creer que con este contrato que se acaba de convenir con Estados Unidos para la explotación de nuestros recursos petroleros a través de concesiones por 25 años va ciertamente a traernos onerosos beneficios, es no conocer ni la naturaleza nuestra ni la de los yanquis. Lo vamos a demostrar con hechos. Esto hay que verlo así y lo explicaremos mediante varios puntos para que se entienda con claridad. Lo que se presentará a continuación con una breve explicación, insistimos lo hace un experto de la industria petrolera con más de 30 años de experiencia en dicha área, en diversos países del mundo, incluyendo el nuestro.

En primer lugar hay que entender la magnitud de la cantidad de petróleo de la que estamos hablando. 65 millardos de barriles (qué es el total de las reservas probadas de las concesiones otorgadas a empresas americanas), equivalente al total de las reservas de petróleo de varios países del Medio Oriente juntos. Para ponerlo en otra perspectiva significaría producir el equivalente a 7 millones de barriles diarios por 25 años o sea más de siete veces lo que produce Venezuela hoy día y más del doble del máximo que ha logrado producir el país en su historia. Y hay que entender que esa producción no es una cantidad estable y continua durante los años sino que normalmente se genera un pico de producción, lo que se llama un plateau, por múltiples años y después esa producción declina. Es decir, que tendríamos que producir un pico de alrededor de 8 o 9 millones de barriles al día por varios años.

Un segundo importante punto por aclarar es que no existe una infraestructura en el país para manejar semejante cantidad de producción. Sin contar toda la infraestructura aguas arriba, o sea todas las plantas, pozos de producción, redes de tuberías de producción, etcétera (de lo que hablaremos más adelante), sino simplemente el almacenaje y los puertos para la carga de naves petroleras que tendría que transportar ese crudo hacia los Estados Unidos (asumimos que será el destino principal de la producción). Haría falta construir una importante red de tuberías de transporte de crudo desde la zona de producción, que se encuentran principalmente al sur del país en su mayoría en la faja del Orinoco en la ladera norte del río, cubriendo el sur de los estados Anzoátegui y Monagas y parte de los estados llaneros. No consiste simplemente en construir tuberías sino también estaciones de bombeo, generación de electricidad para alimentar los inmensos motores que mueven esas estaciones de bombeo, sin hablar de toda la infraestructura portuaria.

Por otra parte, hay que tomar en consideración toda la infraestructura para producir ese petróleo en los campos petroleros (área de las concesiones). Se empieza por la perforación de miles de pozos, instalación de sistemas y redes de tuberías que llevan el crudo sin tratar hasta estaciones de producción, donde ese crudo después viene tratado: se eliminan impurezas, se separa el agua y el gas que sale de los pozos junto con el petróleo, y se bombea hacia la infraestructura que muy probablemente se instalará en el norte del país tal como se hizo con el complejo petrolero de Jose en el estado Anzoátegui. No nos olvidemos de la electricidad necesaria para mantener operativas todas estas plantas y sistemas; se tendrán que instalar sistemas autónomos de generación (alimentados con gas generado en las concesiones) ya que no se puede contar con el mermado sistema eléctrico nacional, Esta no es una simple infraestructura sino inmensas plantas de producción que requiere considerable inversión y planificación. Sin dejar de mencionar toda la infraestructura de procesamiento secundario del crudo, ya que en el petróleo crudo que se extrae de la faja del Orinoco por lo general viene tratado para convertirlo en lo que se llama “crudo sintético”, que consiste en convertir crudos pesados en crudos más ligeros a través de tratamientos parciales en refinerías más especializadas (estás plantas se les llama “Mejoradoras” de crudo). Hay que hacer énfasis en que este modo de producción de crudo sintéticos es totalmente inconveniente para el país. Para tratar ese crudo y convertirlo en crudo sintético hay que construir refinerías (mejoradoras), que no convierten el petróleo en productos terminados (como gasóleo, gasolina lubricantes, asfaltos, etcétera), sino que los trata parcialmente para producir una especie de crudo intermedio que luego viene transportado para hacer refinado y tratado en refinerías estadounidenses (algunas de esas refinerías nos las robaron cuando nos decomisaron a la empresa Citgo gracias al gobierno paralelo ilegítimo de Guaidó).

El valor agregado que generarían al procesarlo por las refinerías estadounidenses es mucho más alto que las ganancias que se generan con las mejoradoras. Si ese crudo se tratará por completo en Venezuela se generarían productos terminados de mucho más valor. Esto ha sido una práctica nefasta en el pasado eso de hacer crudo sintético. Es una barbaridad porque ya la refinerías que se construyen para ese propósito en Venezuela (mejoradoras), podrían expandirse un poco más para generar esos productos terminados con un valor agregado mucho más alto. Pero por supuesto lo que se quiere desarrollar no se hace en el interés del país sino en el interés de los financiadores de la campaña de Donald Trump. Por cierto, no existe en EEUU capacidad suficiente de refinación de crudos sintéticos para 7 millones de barriles diarios, habría que expandir también la capacidad de refinación (o adaptar más refinerías existentes) para generar crudo sintético.

Ya que hablamos de la magnitud de la infraestructura necesaria podemos ahora hablar de los tiempos efectivos en los que se pueda producir los primeros barriles de petróleo desde estas concesiones. No es cuestión de meses ni de un año sino de varios años antes de que esos campos puedan estar activos. Para ponerlo en perspectiva, un proyecto clásico requiere de un mínimo de 6 años desde que se hace el descubrimiento de un yacimiento de petróleo hasta su explotación efectiva o lo que llamamos producción inicial (first oil). Este tiempo requerido de 6 años es para proyectos estándares de producción de crudo convencional, no para producción de crudo extrapesado como es el caso venezolano. Como hemos explicado, antes la producción de petróleo en la zona de la Faja requiere de una infraestructura más compleja porque hay que agregar los complejos “mejoradores” para la producción del crudo sintético, que son plantas industriales mucho más complejas que las instalaciones ubicadas en las zonas de producción de donde se saca el petróleo y se le hace el tratamiento inicial. Este tipo de proyectos requiere por lo general un periodo de 7 a 8 años. Recordemos que además de esto, habría que desarrollar en paralelo toda la infraestructura de transporte tuberías, estaciones de bombeo, puertos, logística, etcétera. Estamos hablando de un período mínimo y muy optimista de 8 años antes de ver los frutos de esta explotación petrolera.

Existen métodos para generar ganancias en periodos breves mientras se hace el desarrollo total de la infraestructura final para cada proyecto y concesión. Este método de “producción temprana”, consiste en perforar los pozos y producir el crudo y exportarlo sin convertirlo en “crudo sintético”. Para ello hay que diluir este crudo extrapesado con crudo ligero, y este crudo ligero o “diluyente” habría que producirlo en el país o importarlo (nuestros camaradas y hermanos iraníes nos aportaban mucho de ese petróleo ligero que usamos para la dilución de los crudos extrapesados y la venta en el exterior… todo antes de la agresión del 3-E). Mientras esto es factible lograrlo en un periodo de 3 a 4 años, es solo una pequeñísima porción de la producción total que se esperaría de cada concesión, además de que se depende de la disponibilidad de crudo ligero para diluir el petróleo y las ganancias son minimizadas por el hecho de tener que comprar diluyente.

Como siempre, desde hace años el gobierno es hermético cuando se trata de dar información y claridad al país sobre las cosas que hace y los acuerdos que se firman y ahora por supuesto que habrá mucho menos transparencia bajo un Sistema que se percibe a la luz de todos los hechos recientes como seriamente tutelado desde el Norte. Pero por motivos prácticos vamos a asumir que estas concesiones se rigen bajo el sistema clásico internacional de licitación. Normalmente las empresas a las que se les otorga la concesión, lo cual debería ser fruto de un proceso de licitación y competencia y que por supuesto no se hizo sino que fue asignado a dedo, las empresas pagan un derecho por la concesión que debería estar en el orden de cientos de millones tratándose de reservas de la magnitud de las que hablamos. Esto sería la única entrada rápida de divisas en el país… lo demás llegaría muchos, pero muchos años después. Pero como reiteramos, no se conoce en lo absoluto los detalles de estas concesiones y no sabemos sí de hecho estas empresas están pagando derechos para acceder a las concesiones. Esto es solo una suposición.

Otro punto importante es el supuesto beneficio de la inversión extranjera en el país. Se habla de una inversión de más de 100 mil millones de dólares. Esta inversión se irá en un alto porcentaje solamente hacia empresas estadounidenses o sus aliados internacionales. Incluso, en la Cuarta República los contratos de concesiones se hacían bajo sistema donde se obligaba a un «contenido nacional mínimo», es decir cualquier adquisición o servicio que se contrate para la explotación de crudo en esas concesiones, un porcentaje definido que tiene que ser dedicado a empresas y a instituciones nacionales. No tengo la más mínima duda de que ninguna cláusula semejante está presente en los recientes contratos de explotación. Quedan pocas dudas que toda la inversión, incluyendo la compra de equipos, maquinarias, material de suministro necesario para la producción, taladros de producción, materiales de construcción, etcétera, vendrá principalmente desde el imperio y/o de sus socios y aliados imperiales. Queda fuera de lugar que se vayan a utilizar las mermadas capacidades de ingeniería que existen en el país y toda la ingeniería y planificación para la ejecución de dichos proyectos; éstos se harán sin duda a través de empresas y consorcios en Estados Unidos o Europa en donde éstas empresas internacionales se encargan de manejar estos proyectos. Por supuesto, que habrá unos pocos beneficiados que son los privilegiados de siempre, personas en el gobierno y en PDVSA y/o personas asignadas a las empresas mixtas que se crearán, que irán a supervisar la ingeniería y las obras de proyecto en el exterior con buenos y jugosos viáticos. Un porcentaje menor se dedicará al salario de los pobres obreros que tendrán que hacer la construcción de la infraestructura y finalmente el personal obrero y operario de las plantas construidas. Podemos contar que los supervisores de las obras serán en su mayoría personal expatriado que vendrán de afuera y que vivirán con sueldos altísimos y en condiciones de lujo como siempre sucede en los países explotados y colonizados.

Y todo esto sin contar por supuesto en el peor de todas las circunstancias en las que nos encontramos que es bajo la tutela de los Estados Unidos a través de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros por sus siglas en inglés), institución adjunta al departamento de estado americano que se encarga de manejar todos nuestros activos por la venta de petróleo en el sistema de tutelaje y colonización en las que nos encontramos. Podemos solo esperar que los Estados Unidos nunca elimine por completo las sanciones ya que estando sancionados, la OFAC puede seguir encargándose de manejar todos los activos por la venta de petróleo (y otras materias prima que seguramente entrará bajo el mismo esquema como minerales preciosos). Recordemos que la OFAC se encarga de administrar, negociar, fijar precio de venta y decidir a quién se le vende el petróleo que se produce en el país. No solo eso, sino que además decide en qué puede el país gastar el dinero que se genere por la venta que de paso se ha dicho el país está recibiendo solo un mísero porcentaje (nadie sabe hasta ahora en el país que se está haciendo con el mayor porcentaje de la venta del petróleo que está administrando la OFAC).

Conclusión, míseros beneficios para el país para algunos pocos privilegiados y un beneficio temporal de empleo para obreros durante la construcción de las instalaciones de infraestructura y los empleos para el personal operativo de las empresas mixtas. Por supuesto como siempre se beneficiarán unos pocos privilegiados que podríamos considerar la aristocracia obrera, recalcamos. No hay que olvidar que la nueva ley petrolera reduce las regalías por la producción del petróleo a un mísero 3,6%, es decir un porcentaje mínimo de ganancias por cada barril producido que como ya dijimos además será controlada por la OFAC. Algo muy lamentable y terrible.

Para terminar, resulta importante hacer una analogía de lo que está sucediendo en el país con la realidad de Irak. Después de la segunda guerra de los Estados Unidos contra ese país y la detención y asesinato de Sadam Hussein, Estados Unidos NUNCA ELIMINÓ LAS SANCIONES que le habían impuesto a Irak desde hace años, incluso después de llevar al país a un manipulado proceso electoral en donde siempre se han instalado gobiernos títeres. La Ofac desde hace más de 25 años se encarga de la administración de la venta de crudo en los mismos términos en que se hace con Venezuela, es decir se encarga de la administración, venta, fijación de precios, decidir a quién se le vende el petróleo de Irak. Igualmente decide en qué se gastan esos recursos. No ha eliminado las sanciones y no lo harán porque les conviene este esquema de tutelaje. El resultado de este sometimiento jamás se ha traducido en desarrollo y beneficio para la población iraquí por la venta del petróleo sino todo lo contrario, un estado de infraestructura nacional miserable, sistemas deteriorados, servicios públicos ineficientes, sistema de salud y educación marginados, destrucción ambiental por manejo irresponsable de las empresas de producción de petróleo y el país se encuentra totalmente subdesarrollado después de m{as de una década de control de estos recursos y las condiciones prácticamente son las mismas desde la invasión. Eso es lo que nos espera a nosotros bajo el tutelaje Americano que se está implementado hoy. Así como nunca vimos real desarrollo desde que se apoderaron de nuestro petróleo desde la época del tirano Juan Vicente Gómez, tampoco veremos el RENACER de nada con este nuevo convenio. Lo cierto es que históricamente EE UU jamás ha ayudado ningún país subdesarrollado, todo lo contrario, lo que hace es hundirlo más para que siempre sea dependiente de su economía y de sus proyectos hegemónicos. Pobre de aquel país que un día intente salirse de sus mafias: lo bloqueará, lo invadirá y lo condenará a la muerte por los siglos de los siglos…, porque esa es la única manera de que ellos puedan mantenerse como un imperio controlando a más de medio mundo.

Lo que sucede actualmente en Irak se mantiene a pesar de que la mayoría de la población está en casi su totalidad en contra del fulano tutelaje y de la intromisión americana. Actualmente hay movimientos de resistencia que se han manifestado en la dinámica de la guerra contra Irán y debemos esperar a ver cómo se desarrolla. Deberíamos prepararnos para una larga y difícil resistencia. Esa es la conclusión final de todo esto…


¿Se convertirá la NASAPEC en la nueva OPEP?


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De prensabolivariana en agosto 31, 2026

El control recientemente formalizado de Estados Unidos sobre la mayor parte de las reservas petroleras de Venezuela y la posible retirada de Caracas de la OPEP podrían llevar a Trump 2.0 a conformar un grupo de «Países Exportadores de Petróleo de América del Norte y del Sur» como parte de la estrategia estadounidense para controlar el mercado petrolero mundial.

Trump anunció el fin de semana que Estados Unidos y Venezuela habían llegado a un acuerdo sobre «EL MAYOR ACUERDO PETROLERO DE LA HISTORIA MUNDIAL», del cual se jactó de que «garantizaba el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65 MIL MILLONES de barriles de reservas petroleras probadas en Venezuela», lo que «DUPLICA CON AMPLIACIÓN las reservas petroleras estadounidenses». Su homóloga interina, Delcy Rodríguez, declaró posteriormente que el acuerdo «contempla el desarrollo de 17 yacimientos estratégicos» mediante «una inversión de más de 100 mil millones de dólares».

CBS informó posteriormente que el acuerdo implica una concesión de 100 años a una empresa conjunta privada, en la que el gobierno estadounidense controlará el 55%, dividido entre la participación accionaria y la capacidad de obtener petróleo a precio de costo. El resultado de que Estados Unidos sume el 55% de las reservas petroleras de Venezuela a las suyas mediante este mecanismo constituye una lucha por el control del mercado petrolero mundial. Si Venezuela abandona la OPEP, como está considerando , podría formarse un nuevo grupo, controlado por Estados Unidos.

Ya en diciembre de 2016 se preveía que Estados Unidos aprovecharía su influencia sobre el hemisferio occidental, que por entonces ya crecía gracias a la denominada «Operación Cóndor 2.0» para restablecer su influencia en América, para lanzar la NASAPEC. Estas siglas corresponden al grupo de «Países Exportadores de Petróleo de América del Norte y del Sur», inspirado en la OPEP. Si bien se adelantó una década, esta predicción está a punto de cumplirse tras este histórico acuerdo petrolero.

Poco después de la operación especial de Estados Unidos en Venezuela a principios de enero, se concluyó que « la captura de Maduro por parte de Estados Unidos puso al descubierto la realidad de la geopolítica de las grandes potencias », es decir, que Estados Unidos trabaja abiertamente para restaurar su esfera de influencia en el hemisferio occidental, de acuerdo con su estrategia de seguridad nacional . En retrospectiva, quedó claro que « la «doctrina Trump» está moldeada por la «estrategia de negación» de Elbridge Colby », cuyo objetivo fundamental es impedir que China acceda a los recursos y mercados que necesita para crecer.

El concepto NASAPEC, independientemente de si se formaliza alguna vez, es un medio poderoso para este fin que podría ampliarse para incluir el control de facto de Estados Unidos sobre las exportaciones de otros recursos de sus miembros a China, posiblemente combinándose algún día con aranceles estandarizados sobre sus importaciones. El gran objetivo estratégico de Estados Unidos es construir una “ Fortaleza «Estados Unidos », el eufemismo para la restauración integral de su hegemonía sobre el hemisferio, que permitirá a EE. UU. competir con mayor fuerza con China este siglo.

Como se mencionó anteriormente, « la campaña militar estadounidense contra Irán forma parte de la gran estrategia de Trump contra China », cuyo principal objetivo es replicar el modelo venezolano en Irán . De no lograrlo, este objetivo aún podría avanzar en cierta medida, dependiendo del éxito que tenga Estados Unidos al presionar a sus socios del Golfo para que desvíen sus exportaciones de China, algo que está por verse. En resumen, Estados Unidos está intentando extender el aspecto económico de su «estrategia de negación», probada en Venezuela, a otras partes del mundo.

Volviendo al tema principal, la instrumentalización por parte de Estados Unidos de su recién formalizado control sobre la mayor parte de las reservas petroleras de Venezuela es inevitable, y sin duda se dirigirá contra China en el contexto de su rivalidad sistémica global. Si el concepto NASAPEC se convierte en uno de los medios mediante los cuales Estados Unidos refuerza su «Fortaleza América», independientemente de si llega a formalizarse, entonces todos los estados participantes se convertirían en protectorados estadounidenses cuya hipotética futura «deserción» desencadenaría una respuesta militar, incluso una invasión.

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*Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.@AKorybko♦