Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

15 de enero de 2026

Venezuela (y el mundo) más allá de las apariencias

 


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De prensabolivariana en enero 15, 2026

Mirko Casale

En estos momentos, quien diga que sabe todo lo que sucede en Venezuela o bien está mintiendo o bien se está dejando llevar por una errada sensación de autosuficiencia. El país caribeño vive, probablemente, el momento más delicado en sus más de 200 años de historia como nación independiente y lo que allí suceda repercutirá en toda la región. Entonces, es lógica esa ansiedad por querer entenderlo todo rápidamente y llegar a conclusiones rotundas y definitivas. Pero no son tiempos de análisis ansiosos, sino de calma y cordura acorde a la importancia de los acontecimientos. 

El bombardeo estadounidense contra Venezuela y el secuestro de su presidente y esposa es el primer ataque militar directo de Washington contra Sudamérica en toda la historia. La agresión, que dejó alrededor de un centenar de fallecidos y, sobre todo, lo que vino después, está dejando un cúmulo de teorías y preguntas sin respuesta que alimentan esas mismas teorías.

En las primeras horas del 3 de enero en redes sociales se habló de que no había habido resistencia armada ante el secuestro, para pocos días después conocerse que el ataque involucró 150 aviones estadounidenses, guerra electrónica para cegar las defensas del país y un equipo comando a bordo de ocho helicópteros que entraron disparando contra todo lo que se movía en su camino. Alrededor de 50 militares, entre cubanos y venezolanos, fueron asesinados durante la incursión, algunos de los invasores recibieron heridas de gravedad y uno de los helicópteros fue alcanzado y logró evacuar con gran dificultad. Así, a primeras de cambio, se derrumbaba la tesis de que «no hubo resistencia».

El mundo está en un punto de quiebre y no deben esperarse reacciones obvias. Ni por parte de Venezuela ni por parte de nadie.

En pleno cambio de época, en el que la geopolítica es cada vez menos evidente, no es buen momento para dejarse llevar por las apariencias. El mundo está en un punto de quiebre y no deben esperarse reacciones obvias. Ni por parte de Venezuela ni por parte de nadie.

EE.UU. acaba de abandonar décadas de política exterior hipócrita, en la que decía defender la democracia y los derechos humanos cuando en la realidad solo actuaba por intereses geopolíticos y económicos, y la sustituyó por una nueva etapa, en la que la hipocresía es sustituida por el más crudo cinismo. Hoy, Washington admite sin tapujos que, en el caso venezolano, solo le interesa controlar el petróleo, que consideran como suyo propio. Algo que todos sabíamos, pero que nunca antes admitieron tan abiertamente desde un Gobierno estadounidense.

Este cinismo sincero o sinceridad cínica no solo cambia las reglas del juego, sino que prácticamente elimina las reglas del juego por completo. Y cualquier análisis que no tenga esto en cuenta parte de una base distorsionada.

Lo que parece y lo que es

En estas circunstancias, a Venezuela le toca actuar con unos niveles de cautela y paciencia que, vistos desde fuera, podrían parecer otra cosa. Porque no está lidiando con alguien apuntándole con una pistola: está lidiando con alguien que sostiene una pistola apoyada contra su sien y tiene el dedo en el gatillo. Esa realidad gustará más o menos, según a quién pregunten, pero en estos momentos es la realidad. Aunque suponga concesiones dolorosas o discursivamente contradictorias.

Porque otro elemento clave en el análisis es que quien está llevando ventaja en el discurso es alguien con unos inimitables niveles de mitomanía. No olvidemos que Donald Trump es el mismo que dijo que acabaría con el conflicto rusoucraniano en 24 horas y no lo ha logrado en un año. El mismo que lleva esos mismos 12 meses tratando de apoderarse de Groenlandia y Canadá, sin conseguirlo tampoco. ¿Por qué habría que creerse todo lo que diga sobre Venezuela, entonces?

Según, poco a poco, se despeja el humo de la agresión del 3 de enero, comienzan a conocerse determinados aspectos que pueden ayudar a aclarar algunas de las muchas dudas que corren. Por ejemplo, que muchos de los acuerdos petroleros entre Washington y Caracas que se están anunciando ya habían sido acordados por Maduro y Trump mediante emisarios o en conversaciones privadas previas al secuestro. Desde ese punto de vista, para Trump la agresión estadounidense tendría por objeto mostrarse ante el mundo como «el que manda e impone condiciones» en lugar de «el que negocia y pacta acuerdos en secreto».

Tras el éxito militar de su ataque y la impunidad asociada al mismo, lógicamente, en estos momentos Trump está eufórico. Pero lo peor que le puede pasar a un arrogante no es que las cosas le salgan mal, sino que le salgan bien, porque le dan una falsa sensación de invencibilidad. Y, tras la euforia inicial de los primeros días, ya hay indicadores de que –oh sorpresa– no todo está resultando como anuncia en esas continuas declaraciones que hace buscando copar los titulares.

Incógnitas reveladoras

Por lo pronto, su ataque a Venezuela sin aprobación en el Legislativo le supuso una relativamente significativa grieta en su propio partido, lo que le llevó a perder una votación sobre ese tema en el senado. Y, entre tanto anuncio rimbombante por su parte, se observan otras grietas en su discurso.

Por ejemplo, por qué el supuestamente mejor ejército del mundo no pudo plantearse un control efectivo sobre ni un metro cuadrado de Venezuela por más de un par de horas y tuvo que recurrir a un operativo indiscriminado de tipo relámpago en su lugar. 

O por qué no lograron colocar en Miraflores a uno de los tantos políticos opositores venezolanos, dispuestos desde siempre a hacer lo que les dicten desde la Casa Blanca sin rechistar, de los que han dicho continuamente que cuentan con el apoyo de la mayoría de la población. En este sentido, María Corina Machado fue abiertamente humillada por Trump cuando dijo que no cuenta con apoyo ni respeto por parte de los venezolanos y Juan Guaidó discretamente humillado, ya que el presidente estadounidense ni siquiera mencionó al que consideró su homólogo durante su anterior paso por la Casa Blanca.

O por qué, apenas un par de días después de su secuestro, retiraron la acusación de que Nicolás Maduro lideraba un supuesto ‘Cartel de los Soles’, debilitando la postura de la Fiscalía a la hora de lograr una condena contra el presidente venezolano. 

O por qué, aun teniendo Venezuela las mayores reservas petroleras del mundo, las empresas estadounidenses del ramo que dejaron el país en años pasados no se muestran del todo convencidas sobre el regreso que les exige Trump, como si ni ellas mismas creyeran que el mandatario fuera a controlar el país la cantidad de años que estiman necesario para que su retorno les resulte beneficioso.

Peligrosas patadas de ahogado

En diez días apenas, además, la Casa Blanca borró de un plumazo su discurso de una década sobre Venezuela como un narcoestado gobernado por una minoría sin apoyo popular, discurso que ya no podrá volver a usar. Ni con Trump en la presidencia, ni sin él. Washington tendrá que encontrar pronto otro chivo expiatorio al que culpar de las drogas que inundan (y seguirán inundando) las calles estadounidenses, una vez desechado por ellos mismos el discurso sobre el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles.

Por muchos anuncios que haga Trump sobre los miles de millones que supuestamente ganará EE.UU. con el petróleo venezolano, la deuda estadounidense no deja de aumentar, a un ritmo todavía superior al que dejó Joe Biden y de seguir en esa senda superará los 40 billones de dólares antes de final de año.

Es decir, pareciera que, todavía maltrechos ante el golpe recibido, en Caracas han optado por seguir la enseñanza de la famosa anécdota del junco, que se dobla ante las circunstancias adversas, adaptándose a las tormentas para evitar quebrarse. Si es una estrategia adecuada o no, solo el tiempo lo dirá. Porque quedan muchas cosas por saberse, no solo sobre lo ocurrido, sino sobre lo que pueda ocurrir de ahora en adelante.

¿Volverá Trump a atacar Venezuela si considera que lo están desafiando o engañando? ¿Qué hará si el Gobierno de la presidenta interina no rompe lazos con La Habana, Pekín, Teherán y Moscú, tal como ha exigido públicamente Washington? ¿Logrará Venezuela mantener la paz social y la cohesión del Gobierno como lo ha hecho hasta ahora por más tiempo con esta estrategia?

Son, entre otras muchas, preguntas sin respuesta inmediata ni evidente con la información que se maneja en estos momentos. Y, por supuesto, habrá quien busque explicaciones a todo lo sucedido y por suceder en traiciones internas o externas, pero lo sucedido en Venezuela no es un hecho aislado y tengan por seguro que vendrán más. Porque la Casa Blanca, en su desesperación ante la pérdida de hegemonía, se comportará cada vez más de acuerdo a su auténtica naturaleza, ya sin intenciones de simular otra cosa diferente. Especialmente en lo que considera su «patio trasero».

Se vienen tiempos inciertos, con estallidos en diferentes puntos del planeta y hay que estar preparados. Sí, es cierto que EE.UU. está dando patadas de ahogado y eso no tiene vuelta atrás, pero no hay que menospreciar esas patadas, al contrario. Porque no son unas patadas de ahogado cualquiera, sino las de un imperio que se está quedando sin oxígeno en los pulmones.

El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de ‘¡Ahí les va!’, escrito y dirigido por Mirko Casale.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

♦♦♦

*Mirko Casale.Guionista, presentador y director del programa de humor político ‘¡Ahí les va!’, que transmite RT con gran éxito en países de habla hispana desde hace cinco años. Nació en Buenos Aires en 1976, de padre argentino y madre yugoslava. Mirko ha trabajado toda su vida en los medios de comunicación. Su carrera comenzó en Venezuela, donde entre 2006 y 2016 se desempeñó como director creativo del Ministerio de Comunicaciones e Información, y como responsable de nuevos contenidos en el canal estatal ViVe. En esos años creó, dirigió y coordinó numerosos proyectos audiovisuales: videos promocionales, animados y otros, casi todos con un enfoque humorístico y político. 

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Impacto del ataque a Venezuela en EE.UU.: de la euforia a la incredulidad

 


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De prensabolivariana en enero 15, 2026

Ociel Alí López 

No cabe duda que la operación que lanzó el presidente Donald Trump sobre Venezuela, en la que bombardeó varias posiciones del Ejército venezolano y capturó al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, fue un éxito militar, en tanto logró sus objetivos en muy poco tiempo, y sin bajas humanas para el grupo invasor.

No obstante, al pasar los días, se han visto grietas sobre el tejado de la política de Washington tanto en lo relativo a la acción bélica, como a las acciones del «día después». 

La mayor reacción ha surgido donde Trump no lo esperaba.

Un Senado díscolo

El 8 de enero, el Senado aprobó una resolución conjunta fundamentada en la Ley de Poderes de Guerra para restringir la capacidad del presidente de emprender nuevas acciones militares contra Venezuela sin autorización previa del Congreso.

Para lograr la mayoría necesaria, la votación de la cámara alta se compuso no solo de la totalidad de senadores demócratas sino también de cinco de la bancada republicana, lo que permitió la aprobación, con 52 votos a favor y 47 en contra.

La resolución aprobada, aunque espera por la votación en la Cámara de Representantes, traza una «línea roja» sobre las acciones de Trump, y no solo debilita sus ínfulas victoriosas que produjeron nuevas amenazas hacia ColombiaMéxico, Cuba y Groenlandia, sino que da cuenta que la mayoría legislativa de su propio partido está en proceso de descomposición debido a sus propias acciones, incluso las «exitosas». El presidente calificó la decisión como una «estupidez» y una «vergüenza» para la seguridad nacional, advirtiendo que los republicanos que apoyaron la medida no deberían volver a ser elegidos.

La «opinión pública» no se traga los objetivos de Trump

Las resistencias a Trump no se limitan únicamente al ámbito legislativo. Resulta que variados actores de la opinión pública, incluso muchos que son críticos con el Gobierno de Venezuela, salieron a reclamar contra la acción de Trump del 3 de enero. 

Diversos periodistas y escritores como la columnista Margaret Sullivan y el famoso escritor Stephen King, así como reconocidos presentadores como Stephen Colbert (‘The Late Show’), Jon Stewart (‘The Daily Show’), Jimmy Kimmel y Colin Jost (‘Saturday Night Live’), desde diferentes enfoques, desde los más serios y argumentados hasta los más humoristas y cínicos, criticaron la operación y la postura de Trump sobre Venezuela, rompiendo todo consenso mediático en torno a la acción bélica. Estos programas, desde diferentes canales, concentran amplias audiencias televisivas y por ende sus debates siempre influyen en las opiniones políticas de las mayorías.

Queda muy claro que la acción tiene un objetivo estrictamente económico que pasa obligatoriamente por extraer el petróleo venezolano, sin ningún tipo de permiso del país caribeño.

La crítica más viral y contundente ocurrió el 11 de enero, durante los premios ‘Golden Globes’, donde los actores Mark Ruffalo y Robert De Niro utilizaron su protagonismo para hacer férreas denuncias contra el gobierno de EE.UU. debido al mismo acontecimiento. Parece que ha quedado muy claro, según se deja inferir por los discursos de actores, presentadores y periodistas, que esta acción no conlleva fines políticos ni de mejora de derechos humanos, sino que tiene un objetivo estrictamente económico que pasa obligatoriamente por extraer el petróleo venezolano, sin ningún tipo de permiso del país caribeño.

EE.UU. hasta ahora había intentado mantener las formas cuando realiza intervenciones militares, argumentando sobre peligros graves como armas de destrucción masiva, violaciones a derechos humanos, o masacres indiscriminadas, aunque luego se descubra que no era tan acertada la justificación. Pero este año ha comenzado con un Trump muy sincero que ya no requiere de retórica moral para acometer sus intenciones y esto incomoda a los sectores más politizados (y respetados) de la sociedad estadounidense. El hecho de que el propio departamento de Justicia eliminara la mención de «narcoterrorista» al «Cártel de los Soles» diluyó automáticamente la principal justificación de Trump para llevar a cabo la operación.

Las petroleras, entre recatadas y pesimistas

Pero las críticas no se quedan solo en el entorno político o en la opinión publica.

La reunión del 9 de enero del presidente con las grandes empresas energéticas develó dos grandes tendencias de las mismas sobre el proyecto petrolero de Trump hacia la industria en Venezuela. Un sector, el de Exxon Mobile, abiertamente pesimista, en el que su CEO, Darren Woods, calificó la inversión como «inviable» debido a la «inseguridad jurídica» y el «estado» de la infraestructura. Además, de forma velada criticó las sanciones que le obligaron a su empresa a salir de Venezuela durante el primer mandato de Trump, lo que a su vez denota incertidumbre sobre la persistencia de las políticas energéticas del Gobierno de EE.UU. a futuro.

Más optimistas se mostraron la Chevron de EE.UU., la ENI italiana y la Repsol española, todas con presencia en Venezuela. No obstante, sus moderadas proyecciones no van a la par de la aceleración que plantea Trump, quien exige 1.000 millones de dólares de inversión de estas empresas para tener un impacto inmediato que le permita bajar el precio de la gasolina antes de las elecciones de medio término en noviembre de este año.

Minnesota y Venezuela, una relación insospechada

El 7 de enero, ocurrió la muerte de la activista Renee Nicole Good, en Minesota, cuando intentando bloquear la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), recibió el disparo de un funcionario. El hecho ha generado protestas en todo el país y recuerda la muerte de George Floyd, un afroamericano asfixiado por la policía, que generó una situación de saqueos y disturbios que volvieron al país del norte un lugar ingobernable durante varias semanas, y que a la larga fue un desencadenante de mucha importancia para la derrota electoral de Trump en las presidenciales de 2020.

Esto genera un clima general que también se ha articulado en la calles con el tema Venezuela, debido a que la consigna central de dichas movilizaciones masivas es «‘No Kings'» (Sin reyes, en español), un eslogan que está vinculando todas las arbitrariedades, nacionales e internacionales, de la actual Administración.

Trump logró una victoria militar al capturar al presidente venezolano, pero su acción ha generado controversia y oposición en el Senado, así como críticas de la opinión pública e ‘influencers’. Las petroleras son cautelosas sobre cómo manejar la situación en Venezuela bajo la égida de Trump. En resumen, aunque logó un estrambótico éxito político-militar, digno de una película de Hollywood, desde el día después enfrenta dificultades en el ámbito sociopolítico, lo que podría limitar sus futuras acciones y horadar su base de apoyo, más riesgoso aún cuando se aproximan las elecciones de «medio término» y la campaña está por comenzar.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

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*Ociel Alí López. Es sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América latina.

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Moscú comenta el secuestro de Maduro y su juicio en EE.UU.

 


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De prensabolivariana en enero 15, 2026

Maduro tiene inmunidad como presidente, por lo que «cualquier fallo jurídico será ilegal», aseveró la vocera de la Cancillería rusa.

Estados Unidos ha violado sus obligaciones legales internacionales con el secuestro y detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, aseveró este jueves la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova.

La portavoz recordó que, conforme a «la norma universalmente reconocida del derecho internacional», Maduro tiene inmunidad como jefe de Estado «en la jurisdicción de EE.UU. o en cualquier otro país, excepto Venezuela». «Por tanto, […] su secuestro y detención viola de manera flagrante las obligaciones legales internacionales» del país norteamericano, manifestó.

Zajárova tachó de «ilegal» la intervención en la nación suramericana perpetrada el pasado 3 de enero. «Igual de ilegal será cualquier fallo jurídico si la justicia estadounidense no se acordará del derecho internacional» y no libera a Maduro, aseveró.

Para la vocera, los argumentos de que Maduro, «supuestamente», ha dejado de «ejercer las funciones presidenciales» y perdió su inmunidad «no se pueden tener en cuenta», dado que la «remoción del cargo» se produjo como resultado de «una operación militar ilegal» de EE.UU., sin aval de la ONU ni del Consejo de Seguridad.

Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro

  • Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó el pasado 3 de enero una agresión militar masiva en territorio venezolano, que afectó a Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. Los lugares atacados eran de interés militar, donde estaban desplegados aparatos de defensa aérea y sistemas de comunicaciones, aunque también se alcanzaron urbanismos y hubo víctimas civiles.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante la Justicia de EE.UU. en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, acusado de narcoterrorismo. Flores procedió de la misma manera.
  • La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia y China, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. La Cancillería rusa destacó que a Venezuela se le debe garantizar el derecho a decidir su destino sin ninguna intervención externa.
  • Según el Ministerio de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, al menos 100 personas murieron en el ataque, incluidos 32 cubanos, del esquema que custodiaba a Maduro.

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Por: Agencia Editorial Bolivariana
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