“La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial. En reducir los problemas de la filosofía a unos pocos solamente: el goce del hogar, de la vida, de la naturaleza, de la cultura”.
Lin Yutang
Cervantes
Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.
MIGUEL DE CERVANTES Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.
El 83% de las importaciones petroleras hacia Estados Unidos acaba de suspenderse desde México. No fue fluctuación de mercados internacionales, no fue interrupción técnica de refinerías. Era 13 de febrero de 2026, 11:22 de la mañana, horario del centro de México. En las oficinas centrales de Pemex en Ciudad de México, la presidenta Claudia Shainbom firmaba el decreto más devastador en la historia de las relaciones energéticas norteamericanas, el decreto de soberanía energética nacional, nacionalización completa de todos los activos petroleros extranjeros en territorio mexicano y suspensión inmediata de exportaciones hacia países que subordinen decisiones energéticas mexicanas a intereses geopolíticos externos. Fue decisión soberana calculada que convirtió el petróleo mexicano en arma de resistencia energética, precisamente cuando Donald Trump descubrió que Estados Unidos depende desesperadamente de crudo mexicano para mantener funcionando una economía que consume 20.7 millones de barriles diarios. El resultado: Trump acaba de perder 420 millones de dólares de la industria energética estadounidense. Valor de mercado que se evaporó cuando Exon Mobil, Chevron, Konocofilps y BP descubrieron que no pueden garantizar suministro energético sin acceso a petróleo, que ahora controla completamente el Estado mexicano.
Y con el tiempo esta nacionalización no fue solo política energética; se convirtió en revolución en el control de recursos estratégicos. Si esto te suena como nacionalismo energético del siglo XX, quédate. Aquí no hay teoría sobre guerras por recursos. Hay documentos de la Secretaría de Energía. Lo que vamos a descubrir es cómo México convirtió su posición de exportador subordinado de materias primas en control absoluto sobre flujos energéticos que determinan si la economía más grande del mundo puede funcionar o colapsar. Porque la nacionalización petrolera no es solo decisión económica, sino demostración de que países del sur global pueden usar control sobre recursos críticos para disciplinar países del norte global que habían diseñado mercados energéticos para su propio beneficio exclusivo. Una mentira a veces no se dice conscientemente, simplemente no se reconoce cuando los recursos se han convertido en poder.
Durante décadas nos dijeron que México necesitaba inversión extranjera en el sector energético porque no tenía capacidades tecnológicas para desarrollar recursos petroleros de manera eficiente, que la asociación con corporaciones estadounidenses era inevitable para acceder a mercados globales. Esta narrativa se construyó deliberadamente durante la reforma energética de 2013, cuando México abrió el sector petrolero a inversión privada extranjera bajo promesas de modernización tecnológica y aumentos de producción. Pero aquí hay un documento que pocas fuentes analizaron correctamente: el plan estratégico de autonomía energética que México había estado desarrollando desde 2024 en coordinación con Gasprom Sinopec de China. México controla recursos petroleros que Estados Unidos no puede reemplazar fácilmente. México produce unos 8 millones de barriles diarios que representan el 83% de las importaciones petroleras estadounidenses desde América Latina. Controla reservas probadas de 7.707.007 millones de barriles en aguas profundas del Golfo de México. Estados Unidos importa 84700 barriles diarios de crudo mexicano que alimentan refinerías en Texas, Luisiana y California, que procesan petróleo específicamente adaptado a la calidad del crudo mexicano.
Pero esto no es el primer ejemplo de dependencia energética subestimada. Es un patrón sistémico. Durante décadas, corporaciones como Exon Mobil, Chevronchell operaron en territorio mexicano bajo contratos de exploración que les garantizaban acceso preferencial a recursos mientras transferían solo 23% de ganancias al Estado mexicano.
México proporcionaba recursos y territorio. Estados Unidos extraía valor y controlaba precios. Era el colonialismo energético perfecto, pero había un problema fundamental en el cálculo de Trump. México bajo Shane Baum había estado desarrollando capacidades tecnológicas autónomas, alianzas energéticas con Rusia y China que le proporcionaban alternativas a la dependencia de corporaciones estadounidenses. Y cuando Trump escaló presiones comerciales contra México, amenazó con sanciones que afectarían decisiones energéticas mexicanas. Shainbar respondió con la nacionalización más devastadora que cualquier país puede ejecutar en la economía global moderna. Nacionalizó todos los activos petroleros extranjeros y cortó el flujo de energía que mantiene funcionando industrias estadounidenses críticas.
Si has llegado hasta aquí, ahora viene la parte que paraliza a Houston. La dependencia estadounidense de petróleo mexicano no es casualidad, es resultado directo de décadas de política energética que externalizó producción hacia países con costos más bajos mientras desmanteló capacidades domésticas. Estados Unidos consume 20.7 millones de barriles diarios, pero produce solo 13.2 millones. El déficit de 7.5 millones debe importarse y México proporciona la fuente más confiable, más cercana con infraestructura logística, más desarrollada. Los oleoductos que conectan campos petroleros mexicanos con refinerías tejanas procesan crudo que estas refinerías están específicamente diseñadas para procesar. No pueden sustituir crudo mexicano con alternativas de Arabia Saudita o Venezuela sin inversiones masivas en reconversión tecnológica. Para entender por qué esta nacionalización resultó tan devastadora, necesitamos analizar específicamente cómo funcionan los flujos energéticos que México controló. El campo Cantarel en la bahía de Campeche produce crudo pesado que refinerías estadounidenses en Portur, Texas, procesan para generar gasolina, diésel, combustible para aviones que alimenta 34% del consumo energético de la costa del Golfo. Los campos de Kumalups producen crudo ligero, del que refinerías de California dependen para productos petroquímicos que alimentan industrias desde plásticos hasta fertilizantes. La infraestructura del Golfo de México incluye 47 plataformas petroleras, 340 pozos activos y 2400 km de oleoductos submarinos que Exon Mobil, Chevron y Shell habían estado operando bajo contratos que garantizaban acceso durante 25 años.
La nacionalización no solo canceló estos contratos, expropió toda la infraestructura sin compensación, argumentando que había sido construida con recursos mexicanos en territorio mexicano para beneficio de corporaciones extranjeras. Pero necesitamos hacer preguntas incómodas sobre lo que esta revolución energética significa para trabajadores mexicanos, para familias que han visto durante décadas cómo recursos petroleros mexicanos generaban riqueza que se transfería automáticamente hacia corporaciones extranjeras. Porque esta capacidad de control energético mexicana no fue reconocida hasta que se convirtió en arma geopolítica porque la narrativa de México necesita inversión extranjera, convenía tanto a corporaciones estadounidenses que obtenían recursos baratos, como a élites mexicanas que recibían comisiones sin desarrollar capacidades tecnológicas propias.
Los documentos internos de Pemex desde 2020 documentaban que México tenía capacidades para desarrollar el sector petrolero de manera completamente autónoma, pero que la dependencia tecnológica era políticamente más conveniente que la autonomía energética. ¿Quién defendió el modelo de dependencia energética durante décadas? ¿Y quién advirtió sobre sus limitaciones estratégicas? Trabajadores petroleros mexicanos habían estado proponiendo desde 2019 recuperar control estatal sobre recursos, pero fueron ignorados por directivos que preferían contratos con multinacionales. En 2022, ingenieros de Pemex presentaron plan para nacionalización completa, pero fue archivado porque confrontar corporaciones estadounidenses era políticamente inviable. El desarrollo de alternativas energéticas con Rusia y China era predecible o sorprendió a analistas estadounidenses.
Completamente predecible. El reporte de vulnerabilidades en cadenas de suministro energético del Departamento de Energía de EU de 2024 identificaba específicamente la cooperación México-Rusia-China como amenaza crítica a la seguridad energética estadounidense. Si otros países siguieran el modelo mexicano de usar recursos energéticos como apalancamiento geopolítico, Estados Unidos tendría respuesta efectiva.
La respuesta es devastadora, ¿no? Estados Unidos depende de importaciones energéticas de múltiples países que ahora tienen alternativas a mercados estadounidenses y tecnologías que no dependen de cooperación americana. Cuando Estados Unidos comenzó a tratar recursos energéticos extranjeros como extensión de su seguridad nacional, que podía controlar mediante presión política durante la era de la diplomacia petrolera pos-1973, cuando Estados Unidos asumió que podía garantizar acceso a recursos globales mediante presión económica, sin considerar que países productores desarrollarían alternativas durante las últimas dos décadas. Política energética estadounidense estuvo subordinada a criterios de dominancia que consistentemente subestimaron capacidades de países que controlan recursos críticos. Si aún estás aquí, rechazaste la narrativa reconfortante sobre dependencia energética como inevitable.
Para ti, ¿qué es más peligroso, la dependencia disfrazada como libre mercado o la independencia de socios que expone esa dependencia? México controla 34% de las importaciones petroleras estadounidenses desde fuentes confiables. Controla infraestructura logística que conecta campos petroleros con refinerías estadounidenses que no pueden sustituir suministro mexicano sin inversiones de 3400 millones de dólares en reconversión.
Las refinerías tejanas de Port Arthur, y Texas City procesan diariamente 847 barriles de crudo mexicano que alimenta industrias petroquímicas de transporte manufactureras en toda la costa del Golfo. Exon Mobil operaba bajo contratos que le garantizaban acceso a 3400 barriles diarios durante 20 años. Chevron controlaba infraestructura que procesaba 2900 barriles diarios. Shell coordinaba logística para 2100 barriles diarios. Cuando México nacionalizó estas operaciones, toda la cadena de suministro energético se desestabilizó simultáneamente. Exon Mobil perdió acceso a reservas que representaban el 23% de su producción global. Chebron perdió infraestructura valorada en 6700 millones. Shell perdió contratos que garantizaban suministro durante dos décadas. Las pérdidas de 420 millones incluyen valor de activos nacionalizados sin compensación, cancelación de contratos futuros, necesidad de desarrollar fuentes alternativas más costosas, pero también incluyen costos competitivos devastadores.
Rusia y China aprovecharon la nacionalización mexicana para expandir sus exportaciones energéticas hacia México bajo acuerdos que garantizan transferencia tecnológica, infraestructura desarrollada conjuntamente y precios estables que no dependen de fluctuaciones políticas estadounidenses. ¿No eres tú el problema cuando durante años pagaste precios inflados de gasolina mientras recursos mexicanos generaban ganancias para corporaciones extranjeras? ¿No eres tú el problema cuando te dijeron que México no podía desarrollar sector energético sin inversión estadounidense? ¿No eres tú el problema cuando sufriste las consecuencias de políticas que subordinaban soberanía energética mexicana a intereses corporativos extranjeros? El problema es una estructura económica que subordina recursos del sur global a ganancias corporativas del norte global que globaliza extracción, pero nacionaliza ganancias en manos de multinacionales estadounidenses. Cuando México nacionaliza el petróleo, está resistiendo esa lógica. Está demostrando que países con recursos críticos pueden desarrollar industrias energéticas que compitan globalmente. Las alianzas con Gazprom y Sinopec están proporcionando a México acceso a tecnologías de exploración en aguas profundas, capacidades de refinación avanzada que le permitirán desarrollar un sector petroquímico independiente.
Los acuerdos incluyen construcción de refinerías mexicanas que procesarán crudo mexicano para productos mexicanos, desarrollo de industria petroquímica que genere empleos de alto valor agregado, transferencia completa de tecnologías que eliminen dependencia de corporaciones extranjeras. Va a generar empleos mexicanos en exploración, refinación, petroquímica, e ingeniería energética que anteriormente se transferían a corporaciones estadounidenses.
Los programas de capacitación incluyen entrenamiento de 4500 técnicos mexicanos en tecnologías de exploración submarina, refinación avanzada, desarrollo de productos petroquímicos especializados, Venezuela con reservas petroleras masivas, Brasil con capacidades de refinación, Colombia con infraestructura energética, Ecuador con recursos energéticos diversos.
Toda América Latina puede usar control sobre recursos energéticos para desarrollar industrias energéticas propias. En lugar de limitarse a exportar materias primas hacia corporaciones extranjeras, la voz se vuelve más tranquila aquí. No hay dramatismo en esto. No hay promesas de autarquía energética total.
La verdad llega tarde, pero cuando llega aún exige responsabilidad. El 27 de febrero de 2026, dos semanas después de la nacionalización, Trump anunció el programa de independencia energética más ambicioso en la historia estadounidense para eliminar la dependencia del petróleo mexicano. Su propuesta: 8500 millones de dólares para desarrollar producción doméstica que reemplace importaciones mexicanas dentro de 24 meses. Analistas energéticos confirmaron que desarrollar producción equivalente requiere mínimo 7 años y reservas que Estados Unidos no controla sin cooperación internacional. Estados Unidos puede seguir asumiendo que puede recuperar dominancia energética mediante inversión financiera masiva. Puede seguir tratando la dependencia de recursos extranjeros como un problema que se resuelve con dinero.
Pero México en alianza con Rusia y China, ha demostrado que el control sobre recursos energéticos del siglo XXI requiere soberanía desarrollada durante décadas, infraestructura construida nacionalmente y relaciones de cooperación que prioricen transferencia real de capacidades. 83% de importaciones petroleras suspendidas que se convirtieron en 420 millones de industria energética estadounidense perdida.
Una demostración brutal de que en la economía global el poder geopolítico depende del control sobre recursos que otros países necesitan, pero no pueden reemplazar fácilmente. Apaga el video. No compartas información sobre mercados energéticos sin verificar múltiples fuentes independientes. Acepta una verdad, aunque desafíe sus posiciones sobre dependencia energética como inevitable.
Una revolución energética que cambió el balance de poder en mercados globales de petróleo. Una nacionalización que convirtió dependencia histórica en apalancamiento estratégico. Una prueba de que cuando países del sur global entienden el valor de sus recursos, pueden usar esos recursos como herramientas de soberanía cuando desarrollan alternativas tecnológicas apropiadas.
Hoy dedica 10 minutos. Investiga qué países controlan recursos energéticos críticos que podrían usar como apalancamiento geopolítico si decidieran priorizar soberanía sobre subordinación. Una pregunta honesta. ¿Por qué capacidades de control energético tan evidentes solo se reconocen cuando se convierten en armas geopolíticas un hábito transformador? Cuando llenes el tanque de gasolina, pregúntate de dónde viene ese petróleo y qué países controlan los recursos que hacen posible tu movilidad.
La historia continúa cada vez que un país descubre que sus recursos valen más que los contratos de subordinación que le ofrecen y que soberanía energética es posible cuando se combina control de recursos con alianzas tecnológicas. Eliminen dependencia de corporaciones extranjeras.
1.- El escenario político que ve la oposición no tiene sentido y hasta plantean cosas difíciles de alcanzar. Están convencidos que son quienes deciden en el país y, ya en camino una Ley de Amnistía, ahora exigen una transicion, pero no con Edmundo González, !NO!, quieren con María Corina al frente y que sea ungida de una vez, sin elecciones ni nada. Cada vez se les antoja cada parapeto, y no piensan en estos momentos en que los espacios y los tiempos están primero para la reconciliación y fortalecer al país. Pero ellos no lo quieren así y ya Edmundo se quedó para vestir santos. Lo dije en la entrega anterior, a Edmundo lo olvidaron, fue sacado del juego y aquello de «hasta el final con Edmundo» quedó en puro slogan rimbombante. En verdad, no piensan en la unión del país, si no en la apetencia personal propiciada por MCM desde el norte, quien dicta guiones de más odio y violencia, prueba son las marchas convocadas por estudiantes para calentar la calle a manera de presión, una estrategia que en el pasado ya les fracasó. La manera cómo se están conduciendo es verdaderamente anormal, pero predecible y ya no tienen ni el más mínimo escrúpulo para hacer exigencias que no salgan de la violencia, el rencor y la venganza.
2.- La oposición sigue sin medir su accionar y las consecuencias. Pujan a lo loco, con arrogancia y convencidos de que tienen la razón. Es triste ver a Miguelangel Suárez, presidente de la FCU de la UCV, hablar de manera desbocada, al igual que los dirigentes juveniles que lo acompañan. Hablan de un país en ruinas y que la Ley de Amnistía debe servir, predominantemente, para castigar y no para perdonar. Exigen una transicion a la medida de quien ha pedido sanciones e invasiones para el país. Para nada les importa Venezuela, y en vez de condenar el ataque sufrido el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos, se hacen la vista gorda y en su «delirium tremens» dejan entrever una gran satisfacción por lo ocurrido, en vez de defender la Patria donde nacieron. Pero, siguen equivocándose, olvidan que ya Trump dijo que Maria Corina no está en los planes de Estados Unidos, porque nadie en Venezuela la respeta y no lidera nada, que es mentira que ella y Edmundo ganaron el 28 de julio de 2024, pero la oposición pide a gritos que sea ella quien presida el país, si, porque sí. Esta manera de oponerse a lo que propicia Estados Unidos, que no es más que la reconciliación y fortalecer el país, les va a traer serías consecuencias a ellos y a MCM que se resiste y no acepta que, a pesar de haberle regalado a Trump la medalla del Premio Nobel, la haya relegado al Inframundo político..
3.- Andan envalentonados y desatados, y con una hilaridad tal que espanta, pues lo que destilan no es paz, si no desencuentro y castigo. La muestra es la liberación de los políticos presos, algo que se ha venido cumpliendo desde que el Presidente secuestrado, Nicolás Maduro, lo ordenó desde diciembre de 2025, pero la oposición quiere que se abran las puertas, de par en par, así de sencillo y que no se cumplan los acuerdos que dice la Ley. Muchos han encarado a funcionarios policiales, pero el caso más emblemático es el de Juan Pablo Guanipa, quien sigue en su peregrinar de violar la ley. No acató lo acordado cuando fue liberado y, por el contrario, salió con la misma actitud arrogante y a retar al gobierno. Como consecuencia, fue detenido de nuevo y se le impuso casa por cárcel, lo cual critica la oposición porque, según ellos, Guanipa no hizo nada. Es en el estiercolero donde actúa esta oposición. Gritan por una parte que quieren que el país salga adelante, pero por la otra, llaman a calentar la calle y con descaro hablan de que es la líder MCM la que debe gobernar Venezuela. Es la doble cara, el doble rasero que pone en evidencia una estrategia que ya es harto conocida por el país: tira la piedra, pero yo no fui. Y este escenario es verdaderamente lamentable, porque la oposición no tiene claridad política, si no un interés rastrero de llegar por llegar a gobernar el país, pero a quien apoyan no tiene un proyecto de pais que de verdad sea plausible apoyar. Mientras, siguen su guión de odio, continuarán con sus protestas, ojalá y sean pacíficas, y lejos de dialogar o sentarse a pensar concienzudamente y reflexionar sobre la gran oportunidad que hay para lograr un punto de unión, entonces toman el camino más álgido, difícil y tortuoso: el del garrote por encima del entendimiento. Dios nos proteja y nos aleje de ese camino espinaso.
4.- Hay una, por demás, evidente campaña mediática y, sobre todo de «influencers» tarifados, que preparan material cargado de veneno y odio, enarbolando el accionar de lo que ellos llaman «protestas pacíficas» del pasado donde, por supuesto, el gobierno masacró a inocentes jóvenes que gritaban cambio, democracia y libertad. Y tachan al gobierno revolucionario de sistema opresor que conculcaba los derechos de un país, pero que había una juventud que enfrentaba dignamente a un gobierno conformado por una banda criminal y de narcotraficantes. A pesar de que el Departamento de Justicia ha dicho que el Cartel de Los Soles no existe, se insiste en vincular al presidente Nicolas Maduro, y a todo aquel que forma parte del gobierno revolucionario, con dicho cartel, que nunca existió y que fue una mentira utilizada solo para invadir y secuestrar a un Mandatario legítimo en ejercicio. Y dicen cualquier mentira para hacer ver que en dicha lucha del pasado sembró lo que hoy, aseguran, la oposición ha conquistado a punta de poner los muertos. Pero lo más triste y lamentable, es que se ufanan de estar bajo la protección de Trump y Estados Unidos, que han atacado y asesinado a inocentes en esta Venezuela que dicen amar. En verdad, una gran contradicción e incoherencia las producciones audiovisuales de estos medios e influencers que se estrellan de frente contra un país que hoy sabe leer e interpretar cualquier mensaje que pueda haber sido construido para enajenar y captar simpatías desde la emocionalidad. La verdad es evidente y todos la vemos cada día.
5.- La basura tiene en Gian Carlo Di Martino un gran enemigo. De nuevo nos toca limpiar con hechos la ciudad, y el firmamento de Maracaibo que estaba asqueado, pues la basura era el «mejor escenario» a la vista de los gobernantes de turno. No ha sido fácil, pero tenemos la voluntad política, y el deseo de limpiar totalmente a Maracaibo y llevarla al sitial que siempre ocupó durante mis dos primeras gestiones. No he escatimado esfuerzos en rodearme de un gran equipo de trabajo, que con deseos, mística y gran capacidad, están dispuestos a embellecer a su ciudad. Ya Maracaibo está casi toda limpia, nos falta, pero ya hay 120 camiones nuevos para la recolección de desechos, y se esperan 30 más, aunado al numeroso contingente de «salserines» que anda por todos lados limpiando. Y por eso nos atacan, la toman contra gente trabajadora que solo tienen como meta sacar del marasmo a la Tierra del Sol Amada y convertirla en una ciudad vivible para todos y en paz. Es por ello que redoblaré esfuerzos, seguiré empeñado en lograr el objetivo de los marabinos, que no es otro que contar con una ciudad limpia y cónsona con el desarrollo y futuro de sus hijos. Ey, basura que nos atacas, no lograrás doblegar el deseo de los marabinos de tener a su ciudad a la altura de muchas metrópolis del mundo, porque Maracaibo lo tuvo una vez y para allá va de nuevo…no dudes de ello mi Maracaibo mía..
*Gian Carlo Di Martino es un abogado, politólogo y político venezolano con una extensa trayectoria en la administración pública y la diplomacia. Se dio a conocer ampliamente durante su gestión como Alcalde de Maracaibo (2000-2008), periodo en el que lideró importantes transformaciones urbanas y sociales en la capital zuliana. Su formación académica y su experiencia en el gobierno local le han permitido consolidarse como un agudo analista de la dinámica política interna de Venezuela y de las tensiones territoriales en la frontera. En los últimos años, Di Martino ha desempeñado un papel clave en el servicio exterior, destacándose como Cónsul de Venezuela en Milán, Italia. Desde esta posición, y a través de sus frecuentes columnas de opinión y análisis, ha mantenido una presencia activa en el debate público, defendiendo la soberanía nacional y denunciando las sanciones internacionales. Su análisis se caracteriza por una defensa firme del proceso bolivariano, combinando la perspectiva diplomática con un conocimiento profundo de la realidad del occidente venezolano, especialmente en temas de seguridad y lucha contra el paramilitarismo.giancarlodimartino2017@gmail.com / @gcdimartino
Frankenstein quiere resucitar a Batista y busca órganos y extremidades en los cementerios ideológicos de las burguesías. Toda restauración oligárquica requiere un laboratorio, una mesa de disección, una colección de restos discursivos cuidadosamente clasificados y un rayo de propaganda dispuesto a simular vida donde sólo hay putrefacción histórica. El monstruo no es la criatura, sino la racionalidad que la ensambla. Y esa racionalidad tiene nombre de clase. No se trata de un delirio romántico, sino de una operación semiótica con financiamiento, algoritmos y manuales de guerra cognitiva. Cuando la derecha invoca «cambio» para Cuba, no está imaginando futuro; está excavando pasado. No está proponiendo una superación dialéctica; está practicando necromancia política.
Fulgencio Batista es una nostalgia criminal condensada en las fuerzas que anhelan subordinar la soberanía cubana a los designios del imperialismo en Estados Unidos y sus mafias. Bajo su régimen, la modernidad tuvo forma de casino, de burdel con luz neón, de latifundio obediente y policía política eficiente en la pedagogía del terror. Ese pasado no murió por desgaste natural, sino por acción revolucionaria. Y lo que fue derrotado no fue simplemente un gobierno, sino una matriz de poder. Resucitar a Batista es, en rigor, reconstituir esa matriz con prótesis contemporáneas, privatizaciones presentadas como libertad, precarización laboral maquillada como emprendimiento, desigualdad descrita como incentivo.
Este Frankenstein que hoy trabaja en el laboratorio mediático no improvisa. Recolecta órganos en los cementerios ideológicos de las burguesías: un pulmón liberal del siglo XIX que habla de república abstracta mientras olvida la exclusión material; un brazo neoliberal de finales del XX que promete eficiencia mientras concentra riqueza; un ojo tecnocrático que mide todo en términos de rentabilidad; una lengua posmoderna que relativiza la memoria y convierte la historia en narrativa intercambiable. Cada pieza es cuidadosamente suturada para que el cadáver camine con apariencia de novedad. Pero la coherencia vital no se logra con costuras; la dialéctica no se engaña con maquillaje.
Su operación es transparente: vaciar de contenido los signos y rellenarlos con conveniencia de clase. «Democracia» deja de significar participación popular sustantiva y pasa a equivaler a alternancia administrada por élites económicas. «Libertad» deja de nombrar condiciones materiales de existencia digna y se reduce a libertad de mercado. «Derechos humanos» se transforman en herramienta selectiva que condena adversarios y absuelve aliados. La criatura habla, sí, pero su voz es ventrílocua. La electricidad que la anima es propaganda.
No es casual que el laboratorio se active cuando las oligarquías se desesperan. Toda contradicción real es explotada como oportunidad simbólica. La mesa de disección mediática selecciona tejidos convenientes y descarta contextos incómodos. Así se fabrica el relato de que el pasado oligárquico podría ofrecer soluciones «modernas» a problemas contemporáneos. Humor negro: La dependencia se ofrece como terapia; la enfermedad se disfraza de medicamento.
Frankenstein no crea vida; reorganiza materia muerta. La burguesía, cuando visita sus cementerios ideológicos, no lo hace con nostalgia inocente, sino con cálculo estratégico. Sabe que la memoria es campo de batalla. Por eso intenta reescribir el pasado como si fuese un archivo editable. El régimen batistiano aparece entonces como etapa de «crecimiento», omitiendo la concentración obscena de riqueza y la represión sistemática. Se habla de glamour y se silencia la tortura; se exhiben hoteles y se ocultan barrios marginales; se evoca estabilidad y se borra la censura. La criatura necesita un rostro presentable. Y los maquilladores trabajan con diligencia.
Sin embargo, la dialéctica histórica introduce un problema insoluble para el laboratorio: los sujetos. Los pueblos no son cadáveres pasivos. La memoria popular no es un depósito inerte. Cada intento de resurrección encuentra resistencias, recuerdos organizados, conciencia crítica. La electricidad propagandística puede animar temas del momento, pero no sustituye la experiencia histórica. La legitimidad no se injerta como órgano; se construye en práctica social. Y la práctica revolucionaria dejó huellas que no se desvanecen con campañas de marketing.
Este Frankenstein restaurador opera bajo la ilusión positivista de que la sociedad es un ensamblaje mecánico de piezas intercambiables. Cree que basta con sustituir la planificación por mercado, la propiedad social por privatización, la soberanía por alineamiento geopolítico, para que el cuerpo social funcione con mayor eficiencia. Pero la sociedad no es máquina, sino totalidad contradictoria. Las relaciones de producción no son tornillos que se cambian sin alterar la estructura. Cada órgano ideológico que se injerta trae consigo relaciones de poder. Y esas relaciones reconfiguran el conjunto.
Frankenstein quiere resucitar a Batista porque el pasado oligárquico ofrece una estructura familiar para el capital transnacional: apertura irrestricta, mano de obra disciplinada, recursos estratégicos disponibles. La criatura sería funcional al orden global. Pero toda funcionalidad tiene costo social. La desigualdad no es efecto colateral, sino condición estructural. Y la soberanía no es compatible con subordinación. De ahí que la resurrección no pueda ser parcial: requiere amputar conquistas, desactivar derechos, fragmentar tejido comunitario. Cada órgano injertado exige una renuncia colectiva. El restauracionismo no es ingenuo. Sabe lo que hace. No busca reconocimiento afectivo, sino rentabilidad política. Su ética es instrumental. Si habla de derechos es para mercantilizarlos; si invoca pluralismo es para despolitizar la economía; si promete inversión es para repatriar ganancias. No hay inocencia trágica, sino cálculo de clase.
Frankenstein seguirá buscando órganos en los cementerios ideológicos de las burguesías mientras exista interés en reinstalar la lógica del lucro como árbitro supremo. Pero la historia no es sala de anatomía estática. Es conflicto vivo. Cada intento de resurrección revela, paradójicamente, la persistencia de aquello que se pretende enterrar: la voluntad popular de decidir su destino. Y frente al rayo propagandístico que pretende animar cadáveres, la conciencia organizada es tormenta propia. No eléctrica ni prestada, sino histórica.
Fernando Buen Abad Domínguez es un prestigioso intelectual mexicano, filósofo y escritor mexicano, nacido en 1956. Especialista en Filosofía de la Comunicación y la Imagen, es doctor en Filosofía y director de cine egresado de la Universidad de Nueva York. Su obra destaca por el análisis crítico de la semiótica, la estética y la comunicación para la emancipación de los pueblos. Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y del consejo consultivo de TeleSur. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Filosofía de la comunicación y La guerra simbólica. Actualmente, ejerce la docencia e investigación en universidades de Argentina y México, promoviendo un pensamiento transformador. Su labor busca combatir la hegemonía mediática mediante el desarrollo de una conciencia crítica en la sociedad.
WASHINGTON, D.C., February 12 – President Donald Trump and Environmental Protection Agency (EPA) Administrator Lee Zeldin today announced that the EPA was repealing a rule known as the Endangerment Finding that seeks to limit carbon dioxide emissions from motor vehicles. This validates a decade of work by the CO2 Coalition and others to refute irrational regulation of a harmless gas necessary for life.
The CO2 Coalition has worked tirelessly to provide the science, facts and data that were used to overturn this economically destructive regulation that was enacted on the basis of junk science and disinformation. Thousands of scientists and researchers stood with us for the truth.
We believe EPA’s action – and other reforms of rules covering power plants – could ultimately end foolish public policy that has wastefully diverted trillions of dollars to address a manufactured climate emergency and away from efforts that could have otherwise benefited people.
La revue française Positions publie, en partenariat avec le collectif Becs Rouges, un entretien où j’ai eu toute liberté de parler du Venezuela occulté depuis vingt-cinq ans par des médias occidentaux désormais homogènes (y compris ceux qui se disent de gauche)
Merci infiniment à Dorian, à Daniel et à toutes celles et ceux qui ont permis cette rencontre.
Positions revue : Chávez et Maduro sont les figures de proue de la révolution bolivarienne au Venezuela, et ils n’ont pas construit tout seuls la révolution bolivarienne. Les quartiers et la population se sont mobilisés autour de structures appelées « communes », qui sont des instances parallèles à celle du gouvernement. Comment se sont-elles mises en place ? Quelles ont été les erreurs des premières heures ? Qu’en est-il de la démocratie de base : participation des communes, délégation ?
Thierry Deronne : Au Venezuela, le mot « commune » signifie « autogouvernement populaire ». Construire un pouvoir populaire, changer les consciences, sortir de la culture clientéliste, paternaliste, capitaliste, ne se fait pas en un jour. On est passé de structures fragmentaires centrées sur des revendications spécifiques (comme les comités de terre qui visaient au début des années 2000 la légalisation des zones invisibles sur les cartes officielles) à des structures chargées d’enjeux sociaux et économiques de plus en plus larges : ce sont les communes. Elles fédèrent les conseils communaux locaux, afin de résoudre des défis structurels sur un territoire plus vaste.
En 2025, deux tiers des habitant(e)s du Venezuela déclaraient qu’il existe une commune sur leur territoire et 83 % d’entre eux connaissaient les membres de leur conseil communal, lequel est un maillon local de chaque commune. Le président Maduro a déjà donné en 2025 des directives claires aux ministres : « 70 % de chacun de vos budgets doivent être transférés aux conseils communaux et aux communes ». Pour arriver à ça, la révolution bolivarienne a longuement tâtonné, mais sans rien perdre de l’expérience accumulée en 25 ans…
Un des objectifs est d’atteindre et de renforcer 6 000 communes d’ici la fin de 2026. Mais rien ne presse, pas question de tomber dans le communalisme de façade. Construire une commune, cela doit venir de la base. La commune doit venir d’une formation, d’une école, d’une conviction collective, avant de devenir une réalité bureaucratique ou de surface.
Il faut d’abord dire que l’appropriation du pouvoir par les communes est dans la genèse du projet bolivarien. Lorsque Hugo Chávez arrive au pouvoir en 1999, il fait référence à trois figures importantes de l’idéologie bolivarienne : Simón Bolivar, bien sûr, Ezequiel Zamora, et un troisième homme, moins connu, Simón Rodríguez, qui était le professeur de Bolivar. Simón Rodríguez parlait de la toparquía, c’est-à-dire, selon l’étymologie grecque, le gouvernement du territoire (topos, le lieu, et arkhein, commander, gouverner).
« Avant Chávez, on achetait la paix sociale par la corruption, par toutes sortes de mécanismes […] Aujourd’hui, dans chaque commune, il y a un comité des finances composé de trois personnes, qui sont élues tous les deux ans par les conseils communaux et qui sont tenues de présenter un compte rendu de leur gestion à l’Assemblée ».
Et donc, c’est inscrit d’emblée dans le projet de donner le pouvoir au territoire, c’est-à-dire aux habitants des territoires. Mais il faut comprendre que la culture passée du Venezuela est à la fois un peu caudillo, individualiste, avec une rente pétrolière qui crée un clientélisme, un paternalisme… Donc il y avait beaucoup d’obstacles pour mettre en place une vraie culture communale, horizontale, collective. C’est donc au bout de vingt-cinq ans de révolution qu’on peut vraiment commencer à voir les fruits de cette patience.
Ces 5 000 autogouvernements communards sont des écoles de participation, pleinement démocratiques. Quels que soient son bord politique ou son appartenance religieuse, tout le monde est bienvenu et participe, par exemple, à l’élaboration de projets prioritaires pour la communauté locale. Il faut bien comprendre qu’on ne demande à personne d’être membre du parti chaviste ou autre. Tout le monde a le droit de s’exprimer, qu’ils soient pour ou contre le président. Les conseils communaux et les communes définissent leur projet, en font le diagnostic, estiment le coût, et le font remonter au conseil fédéral de gouvernement, qui ensuite le finance. Les choix stratégiques sont décidés lors de consultations populaires : quatre fois par an, un référendum est organisé dans les communes afin de définir une priorité par commune : a-t-on besoin d’une route, d’une usine de traitement du café, d’investissement dans l’hôpital tout proche, etc. Le choix est effectué par les habitants, regroupés au sein du conseil communal, puis l’Etat finance. Et c’est une obligation de l’Etat ! Pas question de refuser le projet d’une commune pour des raisons d’affinités personnelles ou autres… Non, il y a une panoplie de lois qui ont été votées par l’Assemblée nationale, qu’on appelle les lois du pouvoir populaire, qui régissent le financement et l’obligation pour l’État de financer les projets. Ce n’est pas du tout discrétionnaire.
Quand je dis que c’est une école politique, de participation, de démocratie directe, je veux dire que c’est beaucoup plus que choisir des projets qui vont être cofinancés par l’État. On débat en profondeur le pourquoi de ces projets, quel en est l’intérêt, etc. Tous les avis s’expriment, les gens ne sont pas d’accord, mais en même temps c’est une école, au sens où les gens s’habituent à participer à la politique, à faire partie de l’État qui est en gestation et qu’on rêve de finaliser un jour : l’État communal.
Avant Chávez, on achetait la paix sociale par la corruption, par toutes sortes de mécanismes. A partir des premières années de Chávez, effectivement, il y a eu une redistribution massive de l’argent, qui venait essentiellement du pétrole et qui jusque-là était accaparé par une petite élite extrêmement riche. Mais c’était un financement depuis les ministères, donc il pouvait y avoir une bureaucratie et de la corruption, parce que des ministres ont effectivement utilisé ou volé de l’argent. Comment faire à ce moment-là ? On ne peut pas mettre un policier derrière chaque ministre ou derrière chaque fonctionnaire de ministère. La vraie solution systémique, concrète, c’est que ce soit le peuple qui contrôle les fonds. Aujourd’hui, dans chaque commune, il y a un comité des finances composé de trois personnes, élues tous les deux ans par les conseils communaux et obligées de justifier les comptes en Assemblée. On n’est pas dans un cercle chaviste qui serait aveugle par obédience politique. Là, on a justement cette pluralité de voix qui permet de contrôler à fond, de poser des questions. Les factures sont présentées en Assemblée : les pièces matérielles, les frais engagés, le coût de la main-d’œuvre… La corruption ne disparaît pas totalement, mais je dirais qu’elle est quand même réduite à son minimum.
Positions revue : Comment ces communes ont-elles débuté ? Quel est le taux d’adhésion à ces communes dans la population, au début et aujourd’hui ? Qu’en est-il de la limitation, de la rotation des mandats ? Comment se gèrent l’autonomie et la formation des communes ?
Thierry Deronne : Les communes au Venezuela sont des organisations territoriales qui regroupent cinq conseils communaux ou plus, pour articuler les décisions citoyennes avec les politiques de l’État, et ainsi résoudre des besoins plus vastes que ceux que peuvent traiter les conseils communaux plus petits, centrés sur des quartiers. Elles sont créées par des assemblées de citoyens, enregistrées par une charte fondatrice, et fonctionnent selon les principes d’autogestion et de participation directe. La charte fondatrice est l’acte constitutif. Elle est approuvée par référendum populaire et définit les principes, le diagnostic des besoins, l’inventaire des potentialités et le territoire.
Chaque conseil communal envoie ses représentant(e)s élu(e)s au Parlement communal, où siègent aussi les organisations socio-productives et les responsables de la banque de la commune. Ses porte-paroles sont élus par l’Assemblée des citoyens, les personnes âgées de plus de 15 ans étant éligibles. Ils ou elles exercent leurs fonctions pendant trois ans et peuvent être réélu(e)s. À noter que dans les communautés autochtones, la candidature et l’élection se font conformément à leurs usages, coutumes et traditions.
«Le 8 décembre 2025, le président Maduro a donné un coup d’accélérateur au « Commune ou rien ! », un discours de 2012 dans lequel Hugo Chávez expliquait que sans un véritable transfert de pouvoir aux structures communales, la révolution resterait prisonnière de la forme étatique bourgeoise. »
Positions revue : Comment cette société des communes interagit avec le gouvernement du Venezuela en parallèle ? Comment fonctionne cette double instance ?
Thierry Deronne : Le 8 décembre 2025, le président Maduro a donné un coup d’accélérateur au « Commune ou rien ! », un discours de 2012 dans lequel Hugo Chávez expliquait que, sans un véritable transfert de pouvoir aux structures communales, la révolution resterait prisonnière de la forme étatique bourgeoise. Et Maduro a dressé le bilan : «Aujourd’hui, nous nous proclamons gouvernement de transition communale vers le socialisme, avec nos premières 5 336 salles d’autogouvernement, nos premiers 5 336 gouvernements territoriaux composés de voisins, de familles, de communautés, de forces sociales concrètes qui débattent, participent, agissent, construisent et font de leurs territoires des leviers visibles d’une nouvelle société. » Pour les Bolivariens, le système communal s’oppose, en tant que « véritable démocratie » nourrie de la participation populaire directe, à la « fausse démocratie » du modèle libéral représentatif et sous contrôle du pouvoir économico-médiatique.
En décembre 2025, le président bolivarien a tracé sept orientations stratégiques qui ouvrent la voie à un nouvel approfondissement du modèle vénézuélien de participation directe. Le but est que l’ensemble du gouvernement ajuste ses plans de travail en fonction des diagnostics et des priorités émanant des autogouvernements territoriaux, afin d’accroître l’efficacité de la réponse publique :
1. Élargissement de la participation aux consultations populaires nationales comme mécanisme permettant d’approfondir la démocratie complète. L’objectif est de renforcer la prise de décision collective et de consolider les plans de travaux publics. Cette approche permettra aux territoires communaux d’intervenir de manière réelle et systématique dans la planification de leur propre développement.
2. Renforcer le système de planification communale, c’est-à-dire la capacité de planification des communes et des circuits communaux du pays grâce à l’articulation entre les agendas concrets d’action élaborés par les habitant(e)s. D’ores et déjà, 70 % du budget de chacun des ministères doivent être transférés aux projets des communes.
3. Construire le système d’autonomie gouvernementale, un objectif qui repose sur la toparquía (« gouvernement du territoire »), un concept créé il y a deux siècles par le philosophe et professeur de Bolivar, Simon Rodríguez, et qui s’enracine au Venezuela dans les prototypes d’État que furent les communautés afrodescendantes et indigènes en résistance à l’empire espagnol. Toutes les instances communales doivent s’articuler pour permettre aux populations de prendre des décisions et de gouverner leurs territoires de manière démocratique, avec l’accompagnement des différentes instances gouvernementales.
4. Renforcer l’économie communale et son système bancaire est essentiel pour progresser vers l’autogestion populaire. Consolider les instruments de financement propres, comme les banques communales. Chaque commune doit disposer de sa propre banque. À cette fin, l’objectif pour 2026 est d’appuyer la création de 4 000 banques communales, alors qu’il en existe actuellement 1 758 dans le pays.
5. Le réseau des missions et des grandes missions sociales, embryons de l’État nouveau créés par Chávez, doit être présent en permanence sur le territoire communal. L’intégration de ces politiques sociales avec les salles d’autogouvernement vise à garantir que l’action sociale atteigne directement et constamment les communautés les plus démunies.
Les Grandes Missions au Venezuela sont des programmes sociaux de grande envergure créés pour lutter contre la pauvreté et les inégalités et garantir les droits fondamentaux que sont l’éducation, la santé, le logement et l’alimentation, en se concentrant sur l’attention territoriale directe, notamment le logement, la santé, la jeunesse, les femmes et les personnes âgées. Exemples : la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) lancée par Chávez afin de construire et attribuer des logements décents aux familles de travailleurs (plus de 5,3 millions à ce jour) ; les Missions éducatives, qui permettent aux secteurs populaires de rattraper leur retard et d’accéder à l’université (missions Robinson, Ribas et Sucre) ; la Mission Barrio Adentro, qui remet le préventif avant le curatif, grâce à la participation des organisations populaires sur le terrain (inspirée du modèle cubain, c’est une énorme alternative à la médecine commerciale, qui empêchait les plus pauvres de se soigner).
6. La formation et la communication stratégique au sein des autogouvernements doit permettre de refonder « la force communicationnelle du pays pour orienter les politiques publiques, il faut disposer d’une équipe de formation et de communication puissante, comme base de l’État ». Améliorer la coordination avec l’Université des communes afin de renforcer la formation technique, socio-politique et communicationnelle sur l’ensemble du territoire.
7. Défense communale. Prioriser la sécurité et la défense du territoire, rendues plus nécessaires face aux menaces répétées d’invasion militaire par les États-Unis. Outre l’union civico-militaire mise en place par le président Chávez dès les premières années de la révolution, il faut renforcer les unités communales d’appui civil dans les 5 336 territoires communaux.
« Les banques communales, dont le nombre devrait passer de 1 758 à 4 000 d’ici avril 2026, deviennent des pôles localisés de production, de crédit et de distribution, en dehors du système financier mondial dominé par le dollar. »
La présidente par intérim Delcy Rodriguez poursuit ces plans. Le 20 janvier 2026, elle expliquait : « Le pouvoir populaire, plus que jamais, sera l’épine dorsale de notre révolution. Nous mettrons en place les plans échafaudés avec le président Maduro. En 2026, les investissements publics augmenteront d’au moins 37 %, et la gestion des fonds restera inchangée par rapport à 2025 : 53 % iront directement au pouvoir populaire, le reste aux mairies et gouvernorats. Nous disposons d’un système complet, le Système national de gouvernement, qui relie 5 336 circuits communaux. En 2025, il y avait 170 banques communales, aujourd’hui il y en a 1 836. »
Le prochain des scrutins trimestriels par lesquels chaque autogouvernement communard choisit un projet que l’État cofinancera, sera organisé le 8 mars 2026. Du 4 au 8 février, des milliers de communard(e)s partageront à Caracas leurs expériences d’économie productive. Delcy Rodriguez a demandé l’appui total du gouvernement. La logique est structurelle : à mesure que les sanctions occidentales affectent les fonctions étatiques centralisées, les communes deviennent des circuits alternatifs pour le crédit (banques communales), la production (entreprises locales) et la distribution. Les banques communales, dont le nombre devrait passer de 1 758 à 4 000 d’ici avril 2026, deviennent des pôles localisés de production, de crédit et de distribution en dehors du système financier mondial, dominé par le dollar.
« Un système qui élit celui qui a le plus d’argent pour contrôler TikTok, Instagram ou la radio et la télévision n’est pas une démocratie mais une farce, un théâtre de l’absurde. Le Venezuela n’en veut pas. »
Positions revue : Quelle est la place de la Constitution (et de sa réécriture) au Venezuela ? Est-ce une thématique fondamentale ou une discussion périphérique ? Quelle place y a-t-il pour l’intégration des communes dans la constitution du Venezuela ?
Thierry Deronne : Contrairement à beaucoup de pays occidentaux, la Constitution bolivarienne est ici un texte très vivant que la population a brandi dans la rue lors du coup d’Etat contre Chávez en 2002. La Constituante de 1999, qui avait suivi l’élection de Chávez, avait refondé l’Etat sur la base de l’inclusion et de la justice sociale. En 2026, une nouvelle réforme constitutionnelle est en chantier pour, selon Maduro, « construire une démocratie moderne basée sur la participation directe des citoyen(ne)s, le pouvoir des mouvements sociaux, de la collectivité. Nous allons vers un grand processus de démocratisation élargie de la société vénézuélienne, de la vie politique, institutionnelle, économique, sociale, culturelle et éducative. Un système qui élit celui qui a le plus d’argent pour contrôler TikTok, Instagram ou la radio et la télévision n’est pas une démocratie mais une farce, un théâtre de l’absurde. Le Venezuela n’en veut pas, parce que toute son histoire est imprégnée de l’idée et du désir d’une démocratie authentique ».
Positions revue : La population est armée par le gouvernement en tant qu’acte d’auto-défense populaire. Quelle influence cela a sur la société civile, sur les mœurs et sur les violences quotidiennes ? Comment ces distributions d’armes sont-elles organisées ? Comment la population est-elle formée à leur maniement et quelles sont les conditions d’utilisation ?
Thierry Deronne : La milice n’est pas vraiment une armée, c’est une organisation populaire qui se charge de multiples tâches civiles pour seconder l’armée. On y trouve de nombreux seniors et, surtout, des femmes de tous âges. Cette force, qui reçoit aussi des armes et un entraînement, s’inscrit dans la vision humaniste de la révolution bolivarienne. « Maudit soit le soldat qui retourne ses armes contre le peuple », disait Simón Bolivar, cité par Chávez au moment de sevrer l’armée vénézuélienne de la School of Americas, l’« école des bourreaux » basée aux États-Unis. A l’opposé d’une armée de la haute bourgeoisie (comme celle qui renversa Allende en 1973 au Chili) ou des armées de l’OTAN. L’armée française a participé en 2011, sous commandement états-unien, au bombardement de milliers de civils libyens, une opération restée impunie à ce jour, tout comme ses responsables politiques (voir : https://www.iris-france.org/43223-libye-lheure-dun-bilan-critique/).
Comme l’explique la politologue espagnole Irene Zugasti: « En Occident, les connaissances et les pratiques militaires sont généralement concentrées dans des académies fermées, des forces professionnelles et des structures hiérarchiques où l’accès est contrôlé par des élites, qui déterminent qui peut ou non bénéficier de cette formation. Il en résulte un monopole du savoir militaire, alors même que des décisions stratégiques qui affectent nos vies en dépendent, ainsi qu’une séparation entre les sphères civile et militaire, qui éloigne et marque des distances convenables, et ceux qui contrôlent les deux sphères ont un avantage évident. La logique d’une milice populaire, participative, comme au Venezuela, suggère le contraire, tant en matière de connaissances que de pratique militaire, et face au malaise évident que suscite la militarisation, question sur laquelle une grande partie de la gauche occidentale s’interroge, il semble pour le moins intéressant, voire opportun, de relire attentivement les doctrines et les stratégies, et de ne pas réserver ces connaissances à un cercle restreint qui, lui, dispose du savoir… et des pratiques. » (source : https://venezuelainfos.wordpress.com/2025/09/12/je-mengage-quest-ce-que-la-milice-citoyenne-qui-se-mobilise-au-venezuela/)
« Les femmes s’organisent et prennent en main également la commune et les territoires. »
Positions revue : Qu’en est-il de la place des femmes dans la révolution bolivarienne, le gouvernement et les communes ? Y a-t-il des parallèles à faire avec les expériences communalistes du Rojava et du Chiapas ?
Thierry Deronne : Dans ces 5 000 communes, il faut remarquer qu’il y a une majorité de femmes (80 %) à la tête des organisations populaires. C’est un phénomène très frappant. Les femmes s’organisent (il y a beaucoup de femmes seules qui doivent résoudre l’économie de leur famille) et prennent en main également la commune et les territoires. C’est vital pour elles. C’est une vraie révolution féminine, et qui n’est pas constatée uniquement dans les communes. Ainsi, dans les comités d’approvisionnement qui ont été mis en place au moment du blocus, ce sont les femmes qui effectuent les tâches de recensement des gens les plus fragiles : des personnes âgées, des personnes malades, des familles nombreuses, pour leur donner en priorité les aides du gouvernement, et notamment les colis alimentaires.
Ce qui est intéressant, c’est que ce féminisme populaire est très différent du féminisme qu’on connaît par exemple en Europe, qui est beaucoup plus libéral, plutôt centré sur l’individu. Ici, c’est un féminisme qui se construit de manière ascendante : les femmes réclament plus de place dans la politique. Car, s’il est vrai que dans les communes c’est presque la « dictature du prolétariat féminin », elles sont peu représentées au niveau ministériel. Donc il reste du travail dans la lutte contre la culture patriarcale dans beaucoup de lieux politiques. Mais c’est intéressant que cela vienne du féminisme populaire, qui est très combatif et souhaite avancer. D’ailleurs, la prochaine consultation populaire aura lieu le 8 mars 2026, Delcy Rodriguez vient de l’annoncer… et ce n’est pas un hasard si c’est le jour qui célèbre les droits des femmes dans le monde.
La puissante communauté du Rojava, pour ce que j’en sais, lie de la même manière le féminisme populaire à la construction d’un nouvel Etat. Le zapatisme me semble avoir été récupéré par le courant anarchiste, et s’être enfermé dans une culture extrême du « non-pouvoir ». Par exemple, les zapatistes avaient refusé d’assister à l’entrée en fonctions du président indigène Evo Morales, au motif qu’il s’agissait de… « prendre le pouvoir » ! Quoi qu’il en soit, il est intéressant de se demander pourquoi, si le zapatisme et le Rojava ont suscité un grand intérêt à gauche, les cinq mille autogouvernements restent pratiquement inconnus.
« Dans l’économie, le problème, c’est que le secteur privé avait pratiquement le monopole de la distribution et de la commercialisation. Quand Maduro augmentait les salaires, le lendemain le secteur privé augmentait dans la même proportion les prix des produits. »
Positions revue : L’embargo contre le Venezuela, mis en place par l’administration Obama et qui perdure depuis, suscite une grave crise économique pour le pays depuis des années. Sous Chávez, il y avait eu des tentatives de diversifier l’économie interne pour contrer la dépendance au pétrole. Des initiatives de création d’une industrie automobile et de construction d’ordinateurs dans les années 2010 avaient été lancées. Qu’en est-il aujourd’hui ? Comment se couple cette situation avec l’économie grise et parallèle ? Comment vivent les populations (citadines, rurales) l’embargo et les tentatives de déstabilisation étatsuniennes ? Quelle est la place des coopératives dans l’économie du Venezuela ? Quels sont les freins à leur déploiement ?
Thierry Deronne : A partir de 2014, presque du jour au lendemain, on a eu beaucoup de problèmes, parce qu’il y avait de très longues files d’attente pour obtenir des produits de base, que ce soit du sucre, du café, du lait, etc. Les médias internationaux se sont régalés de ces images. Mais, au Venezuela, ce fut tragique : les médicaments n’arrivaient plus, comme l’insuline. Selon le Centre d’études politiques de Washington, 100 000 patients sont morts directement ou indirectement par manque de médicaments vitaux pour eux. Cette pénurie de biens, organisée par les autorités étatsuniennes, a duré deux ou trois ans. Paradoxalement, cela a mis le doigt sur une faiblesse qu’on avait. Au Venezuela, c’est le secteur privé qui contrôle la production économique. Les médias, en général, sont en majorité privés, dans la même logique économique… et sont plutôt d’opposition, ce qui est étrange avec l’image qu’on peut s’en faire. Mais, dans l’économie, le problème c’est que le secteur privé avait pratiquement le monopole de la distribution et de la commercialisation. Et, effectivement, c’est lui qui fixait les prix, en quelque sorte. Ce qui explique aussi l’inflation. Quand Maduro augmentait les salaires, le lendemain le secteur privé augmentait dans la même proportion les prix des produits. Donc il annulait, de ce fait, l’effet des augmentations de salaires.
Cela fut le péché originel de la révolution bolivarienne. Les premières années de Chávez n’ont pas résolu ce problème. Chávez avait mis en place des missions sociales de formation du personnel. Mais finalement, c’est le secteur privé qui absorbait cette main-d’œuvre formée, parce qu’on n’avait pas construit nos propres circuits, qui vont du producteur au consommateur. Il n’y avait pas de marché révolutionnaire afin que cette main-d’œuvre puisse travailler ailleurs que dans le privé.
« En réalité, face au blocus occidental, Maduro est un des rares chefs d’État à n’avoir pas cédé aux sirènes de l’austérité. »
C’est un exemple de problèmes qu’on a eus, mais aussi un apprentissage. Maintenant, avec les communes, on a enfin la possibilité, pour le café, le lait, le poisson, le cacao, la viande, etc., de créer à partir des zones productives un système complet, intégral cette fois-ci, qui va jusqu’à la distribution. Dorénavant, dans les magasins, on commence à voir pour la première fois du café produit dans des communes. Et ce sont des produits exempts de pesticides, puisque nous développons le principe de l’agroécologie.
Et, à nouveau, l’idée n’est pas de créer des entreprises privées dont le but serait de faire du profit et où les relations de production seraient identiques à celles qui sont régies par le privé. Non, les comptes de ces entreprises sont non seulement auscultés en permanence par les assemblées de la commune, mais sont aussi réinvestis dans les projets de la commune. Parce que, jusqu’ici, on a parlé du cofinancement de l’État, mais l’idée c’est que la commune génère ses propres revenus. Ces centres de production, ces usines de traitement vont permettre de dégager des bénéfices, qui seront réinvestis dans les projets sociaux, que ce soit l’école, le centre de santé, etc.
L’un des enjeux de la révolution bolivarienne est la construction d’un modèle de production agricole qui garantisse la sécurité et la souveraineté alimentaires, menacées par les blocus occidentaux. Il offre une alternative au système capitaliste de l’agro-industrie, destructrice et prédatrice. Il s’agit d’un programme ambitieux, qui repose sur un grand nombre d’expériences traditionnelles dans tout le pays. Ces politiques sont encadrées par les concepts d’agroécologie, de lutte contre l’orpaillage au mercure dans les communautés indigènes pratiqué par des mafias colombo-brésiliennes, de défense des parcs nationaux et de leur biosphère. Tout cela est rendu possible grâce notamment aux ministères de l’écosocialisme et aux peuples indigènes, mais aussi au ministère de la science, qui a développé une alliance avec les mouvements paysans afin de substituer les semences génétiquement modifiées par des semences libres autochtones. Une loi des semences a été adoptée dès 2015 par la majorité des députés (chavistes) sur proposition des mouvements sociaux. Avec le soutien en formation et en production du Mouvement des Sans Terre du Brésil et de la FAO, le Venezuela investit dans la production de semences agroécologiques. Un exemple massif et récent est le projet Patria Grande del Sur, qui porte sur une mise en culture agroécologique de 180 000 hectares dans le sud du pays.
Les trotskistes ont souvent accusé le président Maduro de devenir « néolibéral » et d’« écraser les salaires ». Pourquoi l’aurait-il fait ? Par désir de trahir la révolution bolivarienne qui avait porté le salaire des travailleurs au plus haut niveau du continent ? Par plaisir de devenir impopulaire ? En réalité, face au blocus occidental, Maduro est un des rares chefs d’État à n’avoir pas cédé aux sirènes de l’austérité. Lorsqu’il a commencé par augmenter périodiquement les salaires de 25 % ou de 50 %, le secteur privé annulait ces hausses en augmentant ses prix dans la même proportion. Face à la spirale inflationniste, Maduro a décidé de réactiver l’appareil productif national, grâce aux alliances multipolaires. Non seulement pour s’éloigner de la rente pétrolière, mais aussi pour renflouer les caisses de l’État, notamment en taxant les plus riches. Le Venezuela projette une croissance industrielle de 11 %. La Banque Centrale récupère de précieuses ressources pour intervenir sur le marché des changes et défendre la monnaie. Tout cela permet de reconstruire les services publics et de réaugmenter peu à peu les allocations des travailleurs, tout en limitant l’inflation qui les annulait. Une stratégie à la chinoise : maintenir et renforcer l’État comme acteur stratégique de l’économie.
La Commission économique pour l’Amérique latine et les Caraïbes (ONU) indique que, depuis quatre ans, le Venezuela connaît la plus forte croissance (6,5 %) de l’Amérique du Sud. Pour la première fois en 150 ans d’histoire pétrolière, le pays frôle la souveraineté alimentaire et produit presque 100 % des denrées qu’il consomme. Durant le premier trimestre 2025, le PIB a augmenté de 9,32 % et le pays a augmenté ses exportations non pétrolières de plus de 87 % (source : https://www.cepal.org/es/comunicados/la-cepal-senala-que-la-region-registra-cuatro-anos-seguidos-crecimiento-enfrentara-un).
Quand, en février 2025, Donald Trump révoque la licence de Chevron pour serrer un peu plus à la gorge l’économie du Venezuela, Maduro répond en étendant le marché vers l’Asie. Le 1er mai 2025, il augmente « l’allocation contre la guerre économique » de 90 à 120 dollars pour 20 millions de familles. Avec l’allocation alimentaire de 40 dollars, cela fait 160 dollars versés chaque mois comme complément du salaire de base. Dans le secteur privé (majoritaire), le salaire minimum est d’environ 200 dollars. Point important lorsqu’on étudie le pouvoir d’achat au Venezuela : malgré les sanctions occidentales, et à la différence de régimes néolibéraux, les services publics et les biens de première nécessité sont très bon marché. Essence subventionnée, la moins chère du monde (0,5 dollars/litre), eau, gaz, électricité, internet, métro, etc., sont accessibles à bas prix. Les aliments remis mensuellement par le gouvernement à la population en réponse au blocus ne coûtent que 5 % du prix du marché. De nombreux centres de santé, tout comme l’enseignement public et la culture, fonctionnent gratuitement.
Alors qu’en Occident un nombre croissant de familles n’arrivent plus à boucler leur fin de mois, les travailleurs du Venezuela affluent dans les commerces et les emprendimientos, qui ouvrent tous les jours. Caracas est envahie par la musique commerciale, et des bouchons se forment très tôt autour des malls géants (centres commerciaux à l’américaine). Des milliers de migrants vénézuéliens ont fui l’appauvrissement qu’ils subissent dans les « pays d’accueil » et sont rentrés au pays grâce à la compagnie aérienne publique et gratuite, bien avant les expulsions et les violations des droits humains commises par le régime Trump.
Comme l’explique le journaliste indépendant Craig Murray, en janvier 2026, depuis Caracas : « Savez-vous ce qui n’existe pas non plus ? Les fameuses « pénuries ». La seule chose qui manque, c’est la pénurie. Il y a une pénurie de pénuries. Au Venezuela, rien ne manque. Il y a quelques semaines, j’ai vu sur Twitter une photo d’un supermarché de Caracas, publiée pour montrer que les rayons étaient extrêmement bien garnis. Elle a suscité des centaines de réponses, soit pour dire qu’elle était fausse, soit parce qu’il s’agissait d’un supermarché de luxe réservé aux riches, et que les magasins pour la majorité étaient vides. Alors je me suis donné pour mission d’aller dans les quartiers populaires, dans les épiceries de quartier où les gens ordinaires font leurs courses. Elles étaient toutes très bien approvisionnées. Pas un seul rayon vide. J’ai aussi fait le tour des marchés, couverts et en plein air, dont un marché incroyablement grand avec plus d’une centaine de stands proposant uniquement des articles pour les fêtes d’anniversaire pour enfants !Tout le monde me laissait volontiers photographier ce que je voulais. Il n’y a pas que l’alimentation. Quincailleries, opticiens, magasins de vêtements et de chaussures, appareils électroniques, pièces détachées automobiles. Tout est facilement accessible. » (source : https://www.legrandsoir.info/etre-la-bas-au-venezuela.html)
La nouvelle antienne médiatique, c’est : « La traîtresse Delcy Rodriguez brade le pétrole. » Chaque décision du Venezuela est repeinte par l’Empire et les médias comme une victoire. Mais Washington ne fait que rétablir les accords signés avec Chávez et Maduro, avant de s’autoexclure en décrétant un blocus cruel et plus de mille sanctions illégales, et de laisser la place à la Russie et à la Chine. Comme l’a annoncé la présidente par intérim, la reprise des ventes n’entraîne aucun rabais et finance déjà les nombreuses politiques sociales de la révolution.
« Ici, le peuple est vraiment le sujet de la révolution. »
Positions revue : Quel avenir pour les communes au Venezuela ?
Thierry Deronne : Comme l’écrit le journaliste et ex-rédacteur en chef du Monde Diplomatique Maurice Lemoine : « Au risque de surprendre les contempteurs du Venezuela, ses milliers d’autogouvernements populaires sont l’expérience de démocratie participative la plus ambitieuse du continent – et même sans doute de bien au-delà. » (source : https://venezuelainfos.wordpress.com/2025/01/06/communes-et-communards-du-venezuela-par-maurice-lemoine/)
Pour le directeur de l’Institut Tricontinental, l’historien indien Vijay Prashad : « Au Venezuela, les communes forgées dans les quartiers populaires jouent un rôle central dans la constitution d’idées nouvelles et de forces matérielles qui font avancer la société. » Pour le sociologue décolonial portoricain Ramon Grosfoguel : « Peut-être qu’avec toutes les difficultés que l’Empire a créées au Venezuela, nous perdons de vue le moment historique et ce qu’il est en train de construire dans les communes et qui n’existe nulle part ailleurs en Amérique latine ». Pour la coordinatrice internationale du Mouvement des Sans Terre du Brésil, Messilene Gorete : « Parfois, à gauche, nous avons des schémas très fermés sur le niveau de préparation et de planification nécessaire pour avancer, et cela peut devenir un obstacle. La créativité – dans un pays où les gens sont très spontanés – est une grande vertu de la révolution bolivarienne. Ici, le peuple est vraiment le sujet de la révolution. Et la commune vénézuélienne est un modèle dont notre continent a besoin. »
Il est plus que temps de jeter des ponts entre les peuples. La militante féministe Marta Martin Moran, responsable de l’Amérique Latine au Parti Communiste espagnol, qui a observé une dizaine de processus électoraux du Venezuela, ne cache pas son enthousiasme à propos des consultations trimestrielles par lesquelles la population de chaque commune choisit le projet que doit financer l’État. Le nouveau communalisme proposé en France par les Insoumis(es) et théorisé par l’Institut La Boétie, est le portrait craché de ce qui se joue depuis dix ans dans les autogouvernements populaires du Venezuela (voir : https://institutlaboetie.fr/pour-un-nouveau-communalisme).
La sociologue féministe mexicaine Karina Ochoa souligne le rôle central et majoritaire des femmes : « Soucieuses de substituer un pouvoir-pour au pouvoir-sur. » Comme Vanessa Perez, la communarde qui sort les siens de l’esclavagisme.
« D’un point de vue du sens commun, il serait un peu bizarre qu’une révolution qui travaille à l’émancipation collective s’adonne soudain à réprimer des travailleurs. »
Positions revue : Chávez était une figure très aimée par la population vénézuélienne, et Maduro semble avoir une relation plus autoritaire et conflictuelle avec ses concitoyens. Depuis l’Europe, il est difficile de percevoir la réalité du terrain. On entend beaucoup que le régime de Maduro est brutal, répressif et pratique régulièrement la torture. L’ONU reprend les chiffres du gouvernement quand il cite le très grand nombre de mort extrajudiciaires (les rapports de Michelle Bachelet évoquent plusieurs milliers de morts dans les guerres contre les cartels, mais aussi quelques dizaines de morts politiques), et l’opposition parle du Fuerza de Acciones Especiales comme d’escadrons de la mort. Qu’en est-il de ces répressions ? Des actes de torture ? Comment est-ce perçu par la population locale ?
Thierry Deronne : Le premier problème, structurel, quant aux droits humains au Venezuela, est que les médias et l’Empire ont besoin de faire croire aux militant(e)s de gauche que le Venezuela n’est pas une démocratie. Les sources consultées par Bachelet, Amnesty, etc. sont des ONG de droite, voire d’extrême droite.
Le journaliste Maurice Lemoine l’a documenté dans plusieurs articles : « L’industrie des droits humains : un écosystème d’ONG, de « think tanks » (centres de réflexion) financés par des organismes gouvernementaux étatsuniens (USAID, NED, etc.) et des fondations ou Etats européens. Amnesty International peut bien plaider qu’elle ne dépend financièrement que de ses adhérents (ce qui est globalement vrai), les organisations locales sur lesquelles elle s’appuie pour établir ses rapports ne survivent que grâce à leurs bailleurs occidentaux. Sous le couvert du sigle « ONG » se dissimulent très souvent des organisations d’opposition. Premier expert indépendant de l’ONU « pour la promotion d’un ordre international démocratique et équitable » de 2012 à 2018, envoyé au Venezuela en novembre-décembre 2017 par le Conseil des droits de l’Homme de cette même ONU, Alfred de Zayas raconte comment, du fait de son indépendance hautement affirmée, il fut victime de harcèlement moral avant, pendant et après sa mission. « Certaines ONG politiques ont lancé une campagne contre moi. J’ai été diffamé et menacé sur Facebook et dans des tweets (…) Un représentant de l’ONG Provea m’a discrédité devant l’OEA (…). » Sur le Venezuela, Provea est la source d’information vedette d’Amnesty, de Human Right Watch et de la Fédération internationale des droits de l’homme. Multinationales qui, comme une nébuleuse d’organisations vénézuéliennes dites de « défense des droits de l’Homme » – un secteur en pleine expansion permettant de belles carrières – se prononcent avec fracas contre la peine de mort mais détournent les yeux quand des manifestants dits « pacifiques » tuent des policiers. Et qui, systématiquement, ignorent les témoignages des organisations non alignées sur la droite et l’extrême droite – Fundalatin, Grupo Sures, Red Nacional de Derechos Humanos. » (source : https://venezuelainfos.wordpress.com/2024/10/10/le-grand-venezuela-circus-et-ses-influenceurs-par-maurice-lemoine/)
Les câbles de WikiLeaks nous ont informé sur l’origine et le but d’une ONG comme Foro Penal, qui alimentait déjà les rapports de Bachelet à l’ONU, ceux d’Amnesty ou aujourd’hui encore la presse mondiale, du Washington Post à El Pais, Libération ou l’Huma : « Wikileaks montre que pour parler de « prisonniers politiques » au Venezuela, rappelle Christian Rodriguez, Foro Penal et bien d’autres ONG ont reçu un financement massif de Washington (via la NED, USAID, CIA etc…). Pire encore : Foro Penal et d’autres ONGs sont actuellement dénoncées au Venezuela par des familles de détenus, car celles-ci leur facturent même l’inscription sur leurs listes de « prisonniers politiques ». Ces détenus sont donc également un business pour ces ONG.
En 2024, le NPA, le PS et Mme Autain s’indignèrent de « l’évocation par Maduro de camps de rééducation ». En réalité, le président avait proposé que les militants ou mercenaires d’extrême droite, coupables de destructions de services publics ou d’assassinats de « noirs donc chavistes », puissent apprendre un métier en prison. Leur libération anticipée, initiée par Maduro en 2025, montre la volonté de réconciliation du gouvernement, liée à la culture chrétienne du pardon, puissante en Amérique latine. Dans l’espoir que ces personnes recrutées par les oligarques, puis relookées par les médias en « prisonniers politiques », ne retombent pas dans la violence et jouent le jeu électoral, comme le fait la droite modérée.
En janvier 2026, après l’enlèvement du « dictateur Maduro », les trotskistes français se sont appuyés sur un tract de la CUTV pour dénoncer une soi-disant « répression syndicale » et, sans connaître le Venezuela, l’ont immédiatement validée pour se dissocier de la demande de libérer le président et en rester à un anti-impérialisme de routine : «Nous soutenons le peuple vénézuélien blablabla ». D’un point de vue du sens commun, il est un peu bizarre qu’une révolution qui travaille à l’émancipation collective s’adonne soudain à réprimer des travailleurs. La grande majorité de leurs organisations est d’ailleurs descendue dans la rue pour demander la libération du « dictateur » (voir : https://www.facebook.com/share/p/1Aq2gwrJ3j/).
Le signataire du tract utilisé par les trotskistes français est Pedro Eusse, membre de l’ex-direction du PC vénézuélien, un groupuscule qui depuis des années arrose le monde de communiqués sur la « dictature de Maduro ». Ce « syndicat » est en fait un déguisement de plus « pour l’international », la « caution locale » dont disposent, pour chaque pays, l’internationale trotskiste.
En plus des sources biaisées, la méthode des gauchistes pour parler de « violations des droits humains par Maduro » reprend celle des médias : attribuer toute violation à une politique du gouvernement. Quand des mafias juridiques liées aux entreprises publiques ou privées violent les droits humains, ils en rendent automatiquement Maduro responsable. Ils surfent sur l’image sédimentée depuis vingt ans par les médias capitalistes. Car s’il est vrai qu’il y a au Venezuela des travailleurs injustement emprisonnés, suscitant les luttes légitimes des mouvements sociaux pour obtenir leur libération, ces violations des droits humains n’incarnent pas une politique gouvernementale.
En fait, Maduro a plusieurs fois réprimandé publiquement les agents de l’ordre soudoyés par des grands propriétaires pour expulser des paysans et a mis fin aux assassinats de militant(e)s engagés dans la réforme agraire, fréquents à l’époque de Chávez, commis par des mercenaires au service des grands propriétaires ennemis de toute réforme agraire. Le procureur général Tarek William Saab a démis de leurs fonctions des centaines de juges corrompus ou de policiers à la gâchette facile. Pour le maire communiste chilien Daniel Jadue, victime de lawfare et emprisonné dans son pays pour avoir mis en place un réseau de pharmacies populaires : «Le processus bolivarien a été capable d’arrêter et de condamner des centaines d’agents des forces de sécurité pour violations des droits humains, pour avoir désobéi aux ordres et fait usage d’armes à feu lors des violences de l’extrême droite, alors qu’au Chili on n’a ni arrêté, ni jugé aucun agent des forces de sécurité qui ont réprimé le mouvement social » (source : https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2022/04/12/daniel-jadue-ante-maduro-quiero-saludar-a-las-fuerzas-armadas-bolivarianas-a-traves-suyo.shtml).
Thierry Deronne remercie Daniel Nokin pour certaines contributions à cet entretien.
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