Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

11 de octubre de 2026

Ayer nos “descubrieron”, hoy nos invaden y mañana seguiremos comiendo miel…

 

José Sant Roz
Qué somos nosotros sino unos “pobres diablos”. Seguimos siendo esclavos. Trump dice que somos feos con bola, toda una basura. Pero aquí todavía hay mulatos, negros y blancos de orilla que aman a ese asqueroso cerdo. Porque el tipo, pues, tiene el pelo amarillo y ojos azules como Hitler, y porque aquí seguimos teniendo millones de seres esclavizados, profundamente acomplejados (quieren mejorar la raza diciendo que aman a los gringos)…
Ayer los susodichos nos cerraron todos los puertos, todos los bancos, todo el comercio, y sin embargo millones de eternos esclavos de europeos y gringos, tuvieron que salir huyendo, despavoridos, por millones, a los cinco continentes, y por allá los emboscaron, los metieron en cárceles, los expulsaron o torturaron… Pero así y todo no dejan de celebrar esa mierda llamada “DÍA DE LA RAZA”.
Eso sí, Cristóbal Colón conocía al dedillo las debilidades de los reyes, de los poderosos. Alguien que sabía cómo convencer a gente ávida de riqueza y de extensas posesiones, y todo ello porque conocía las ignorancias y supersticiones que predominaban en la Iglesia católica. Doctos a los que se les presentaba una muy bien armada empresa para rescatar el Santo Sepulcro (argucia de la cual también echó mano Colón) para que fuese seriamente considerada por altos prelados al servicio de los reyes. ¿Acaso no llegó a decir Colón que el Orinoco era uno de los cuatro ríos que fluían del Paraíso Terrenal?
O estaba loco o se hacía el loco.
Llevaba muy bien afianzado en su corazón que entonces había sólo dos cosas capaces de mover la voluntad de los poderosos, para conmover a los reyes: el oro y las proclamas de encendidos y divinos sacrificios por la religión de Jesucristo, con las cuales también se podía obtener riquezas y grandes privilegios.

Fue así como el genovés se presentó ante los reyes como enviado de Dios. Les contó haber leído cuantos libros serios se habían publicado hasta entonces: tratados de cosmografía, historia y filosofía, y muchos otros relacionados sobre la equilibrada y divina conformación del Universo.
En ocasiones, Colón parece un alucinado por la urgencia de embarcarse en una empresa buscadora de oro (que cada noche pedía a sus santos preferidos lo guiaran hacia una mina fabulosa), y existen expresiones suyas que lo hacen aparecer como un ser más bien mediocre, con aspiraciones de contrabandista o de vendedor ambulante en cualquier puerto del Mediterráneo. Decía: “de oro se hace tesoro, y con él, quien lo tiene hace cuanto quiere en el mundo y llega a que echa las ánimas al Paraíso”. No sé qué clase de cultura y de moral religiosa podía tener un hombre con tales pensamientos.
No puede uno leer su Diario sin imaginarlo como un avaro, como un enfermo mental por el deseo de obtener prerrogativas aristocráticas; parece un desgraciado con suerte que de pronto se ve elevado a las altas consideraciones de una Corte.
Claro, aquellas aparentes locuras del Almirante estaban fuertemente respaldadas por su delirante tenacidad, una recia ambición y su no menos misteriosa personalidad. Con oro podía hacerse fuerte y respetable a la Iglesia que cobijaba medio mundo, y con este oro que Colón esperaba conseguir, podía preparar cien mil soldados de infantería y cien mil de a caballo para recobrar el Santo Sepulcro. Cosas por ese estilo.

En las gestiones que hace Colón ante el Rey Juan II de Portugal pide tres carabelas aprovisionadas con gran cantidad de quincalla barata: “latón, sartas de cuentas, vidrio de varios colores, tijeras, cuchillos, agujas, alfileres, camisas de lienzo, paño de colores, bonetes colorados”. Cosas que no valen nada y que la gente “ignorante” estima mucho. Ya veremos cómo Colón en todo su recorrido por las Indias Occidentales se comporta trastornado por el oro, las perlas preciosas y ese deseo de querer reservar para sí los privilegios de una respetable casa real; la que piensa fundar con sus ricas e inmensas posesiones. Es probable que aquel hombre con pocos medios de vida, viera con envidia a esos traficantes llegados de lejanos países, que en los puertos recibían jugosa paga por la venta de esclavos. Entonces «encontrar» esclavos era otro gran “descubrimiento”.
Desde hacía muchos años el negocio de la esclavitud en Europa era llevado a cabo por árabes, genoveses y portugueses. En particular los portugueses tenían una poderosa empresa en el traslado de esclavos de las costas africanas a diferentes puntos del planeta; este negocio junto con la extracción de oro, el marfil y especies, era de lo más rentable entonces.
En el diario compendiado que recoge Bartolomé de Las Casas, (que no llega a ciento cincuenta páginas) Colón, en su primer viaje, menciona la palabra oro más de ciento treinta veces, en ochenta y siete páginas. Téngase en cuenta que esta palabra la menciona sobre todo cuando está en tierra y se pone en contacto con los indígenas.

Habla Colón insistentemente que va a ponerse en contacto con el Gran Khan (en lengua romance: “’Rey de los Reyes grandes”) al que supone dueño y señor de las Indias. Es impresionante el hecho de que estas tierras quedarán eternamente marcadas con el nombre de Indias Occidentales, aún cuando nada tengan que ver con las del Extremo Oriente. Lo que primaba era el negocio, a estas tierras no se vino en absoluto a estudiarlas científica o humanamente, como tampoco a imponer sanamente la religión católica; cuanto se quería de ellas era riquezas materiales. Es por ello por lo que no vemos profundidad humana, en las quejas del libro de Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina, pues estamos todavía hasta el cuello de la mierda de quienes nos conquistaron, que no va a ser tarea fácil despojarse de ella en siglos.
Ante el Rey de Portugal, como dijimos, conoció Cristóbal Colón su primer gran fracaso. Aquí lo traicionó su extraordinaria ambición, porque pedía para sí dignidades, poder y riquezas exagerados, de un mundo más imaginario que otra cosa. Al parecer, el Almirante tenía importantes informaciones que le aseguraban la existencia de tierras desconocidas al Oeste, y estos datos le daban un aire de misterio, de hombre reservado, adquiriendo ese aspecto entre sombrío, demencial y sagrado.
Durante su estancia en Portugal conoció el estudio de las cartas marinas y trabó amistad con navegantes portugueses que habían llegado a internarse en lugares muy remotos, por el Sur y la costa Oeste del África. Los portugueses entonces tenían los mejores barcos y los mejores navegantes. Sin duda que su hermano lo introdujo en ese ambiente de aventureros con experiencia en recorridos por las costas de Guinea, la desembocadura del Congo, y el famoso Cabo de Las Tormentas, que luego hubo de llamarse Cabo de Buena Esperanza. Si volvióse un obcecado por la idea de que viajando hacia el Poniente habría de encontrar tierras desconocidas, podía ser que estaba en posesión de datos fidedignos trasmitidos por toda clase de veteranos navegantes que llegaban entonces a las costas de Portugal. Allí conoció al físico florentino Paolo Toscanelli, quien supuso que era posible llegar a la India navegando siempre por el Oeste a través del Atlántico, dada la redondez de la tierra.
Luego del fracaso de sus gestiones ante el rey de Portugal, prefirió empaparse de las creencias católicas, y que ante todo debía primero hacer notar su gran fervor cristiano. Con este formalismo presentó sus proyectos a los Reyes Católicos de España.
En las largas y frustrantes gestiones ante doña Isabel y don Fernando, a quienes ofrece inmensos y desconocidos dominios (hablando con esa mirada febril, con esa obsesión de los elegidos, poseídos de una idea fija, y con un absoluto convencimiento de cuanto dice), no deja de sostener que sus planes están bendecidos por Dios, y que él es sólo un instrumento.


Sobre la Autonomía Universitaria por Pedro Grima Gallardo

 


La autonomía universitaria no solo enfrenta presiones externas provenientes del gobierno de turno; el control ejercido por organizaciones políticas a través de las estructuras de gobernanza interna de la universidad constituye igualmente una erosión sustantiva de la autonomía. Los estándares internacionales de derechos humanos y la experiencia del derecho comparado demuestran que la autonomía universitaria genuina exige que la universidad resista simultáneamente la interferencia tanto del poder estatal como de la política partidista, preservando la independencia de las decisiones académicas y la lógica autónoma de la producción de conocimiento.

La ubicación del derecho de autonomía en el marco del derecho internacional

La recomendación de la UNESCO (1997) relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior  establece el marco normativo fundamental de la autonomía universitaria. Este documento señala explícitamente que las instituciones de educación superior deben gozar del derecho a gestionar sus asuntos internos de manera autónoma sobre la base de las calificaciones académicas, la competencia y la experiencia, y al mismo tiempo subraya que "las instituciones de enseñanza superior no deben utilizar la autonomía como pretexto para limitar los derechos del personal docente". Esta formulación revela la doble dimensión del derecho de autonomía: constituye tanto un mecanismo de defensa frente a la injerencia externa como una restricción normativa sobre la propia conducta de gobernanza de la universidad.

Desde una perspectiva de jerarquía normativa, el fundamento jurídico de la autonomía universitaria se origina en la estructura compuesta del derecho a la educación y la libertad académica. Los Principios sobre la libertad académica y la autonomía universitaria adoptados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2021 confirman además que la autonomía universitaria es el presupuesto institucional indispensable para la supervivencia de la producción de conocimiento y el pensamiento crítico en una sociedad democrática. El aporte central de estos principios radica en redefinir la autonomía, pasando de ser un simple privilegio institucional a ser un arreglo funcional destinado a proteger el interés público: el valor de la autonomía no reside en la universidad misma, sino en que permite a la universidad cumplir fielmente su misión de producción y difusión del conocimiento al servicio de la sociedad.

Modalidades típicas de la intervención gubernamental

En el panorama del derecho comparado, la erosión gubernamental de la autonomía universitaria suele adoptar tres formas progresivas. El instrumento más básico es la asfixia presupuestaria. Mediante la reducción o condicionalidad de las asignaciones, el gobierno puede influir sustancialmente en la agenda de investigación y la orientación docente de la universidad sin intervenir directamente en los planes de estudio o los nombramientos de personal. Estudios empíricos latinoamericanos muestran que este instrumento tuvo una presencia significativa durante los gobiernos de Bolsonaro en Brasil y de Milei en Argentina. Los documentos analíticos de la UNESCO describen este fenómeno como "la correlación inversa entre autonomía y apoyo financiero": la expectativa de expansión de la autonomía suele acompañarse de una reducción de los fondos públicos.

Instrumentos más invasivos implican la manipulación directa de las estructuras de gobernanza. Cuando el gobierno modifica mediante legislación o decreto la composición de los consejos universitarios, interviene en los procedimientos de selección del rector o altera unilateralmente las reglas electorales, la base institucional de la autonomía queda desmantelada.

La forma más extrema se manifiesta en la represión directa de la libertad académica. Las investigaciones de la UNESCO señalan que "una de las primeras acciones que emprenden los regímenes autoritarios es la abolición de la autonomía universitaria", y que su restauración suele acompañar al retorno del Estado de derecho. Esta observación revela una regularidad política repetidamente verificada: la situación de supervivencia de la autonomía universitaria constituye un indicador fiable para medir la naturaleza de un régimen político.

Los mecanismos ocultos de la erosión interna

Sin embargo, el marco analítico que atribuye íntegramente la amenaza a la autonomía a fuerzas externas adolece de un punto ciego significativo. La ciencia política comparada ha señalado desde hace tiempo que la actividad de las organizaciones políticas en el ámbito universitario tiene un doble efecto: pueden funcionar como canales constructivos de expresión de intereses sociales, pero también pueden degenerar en "grupos de presión" que anteponen intereses facciosos a la misión universitaria. Cuando esto último ocurre, la erosión de la autonomía se desplaza del exterior hacia el interior.

El mecanismo de este proceso radica en lo siguiente: tras obtener una voz institucional mediante su participación en los órganos de gobernanza universitaria, las organizaciones políticas pueden utilizar esa posición para impulsar decisiones favorables a su agenda política y no a los objetivos académicos. Estas decisiones pueden tener una apariencia legítima, conformes a las reglas procedimentales, sometidas a deliberación adecuada, pero en su sustancia sustituyen el juicio académico por intereses partidistas. La investigación comparada latinoamericana ha documentado múltiples casos en los que la renovación de las autoridades universitarias, la orientación de la asignación presupuestaria e incluso la modificación de los planes de estudio fueron sistemáticamente distorsionadas por consideraciones de política faccional.

La forma más sutil implica la politización de los criterios de evaluación académica. Cuando los nombramientos, las promociones o la asignación de financiamiento para la investigación comienzan a vincularse con la lealtad política, la libertad académica queda vaciada desde dentro. La recomendación de la UNESCO advierte explícitamente al respecto: el personal docente goza de "la libertad de expresar su opinión sobre las políticas de la enseñanza superior", y "no debe ser sancionado por el solo hecho de ejercer estos derechos". La proposición inversa de esta norma es igualmente válida: cuando los miembros de la comunidad académica sufren consecuencias profesionales por razones de posición política y no por criterios académicos, la libertad académica que la autonomía institucional protege se ha perdido sustancialmente.

La lección normativa de Venezuela

La experiencia venezolana de los últimos años ofrece un caso de valor analítico normativo para comprender la doble erosión de la autonomía. La Ley de Universidades de Venezuela establece formalmente cuatro dimensiones de la autonomía: autonomía organizativa (elaboración de normas internas), autonomía académica (planificación de proyectos de investigación y docencia), autonomía administrativa (elección y nombramiento de autoridades) y autonomía económica-financiera (gestión del propio patrimonio). La jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela también reconoce que la autonomía universitaria es "una prolongación del derecho a la educación como derecho fundamental", y que su protección constitucional requiere vincularse con una vulneración concreta de derechos para poder ser invocada.

No obstante, existe una brecha significativa entre el texto normativo y la práctica institucional. Los informes regionales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas señalan que las universidades públicas venezolanas enfrentan "políticas de asfixia financiera" que constituyen "un ataque típico contra la autonomía universitaria en el contexto de un retroceso democrático". Paralelamente, persiste la injerencia gubernamental en los sistemas de admisión y en la elección de autoridades a través de organismos como el Consejo Nacional de Universidades. La significación normativa de este caso radica en que demuestra que el reconocimiento legal de la autonomía no se traduce automáticamente en una garantía sustantiva de la misma: cuando el poder político considera sistemáticamente a la universidad como un campo de competencia ideológica y no como un espacio independiente de producción de conocimiento, la norma formal de autonomía queda reducida a retórica.

La distinción normativa entre libertad académica y autonomía institucional

La comprensión de los fenómenos descritos exige clarificar una confusión teórica. Los documentos de análisis de políticas de la UNESCO señalan explícitamente que "autonomía" y "libertad académica" deben distinguirse rigurosamente. La libertad académica es un derecho del individuo: buscar la verdad en la enseñanza, publicar conclusiones en la investigación sin temor a ser castigado por ofender alguna ortodoxia política o social. La autonomía institucional, en cambio, es un arreglo de nivel organizativo cuya extensión puede variar según el tiempo y las condiciones, y que no debe entenderse como un rechazo total al control externo, sino como "una posición que permite a las instituciones de educación superior y a la sociedad comunicarse y negociar eficazmente".

La importancia crucial de esta distinción radica en que la autonomía institucional no garantiza automáticamente la libertad académica. Una universidad altamente autónoma puede seguir reprimiendo internamente la libertad académica, mediante la concentración del poder administrativo, la politización de la asignación de recursos o la marginación de académicos disidentes. A la inversa, una institución estrictamente controlada por el gobierno puede, hasta cierto punto, garantizar la libertad académica de los académicos individuales. La declaración de la Asociación Internacional de Universidades lo expresa con claridad: la autonomía universitaria es "un arreglo condicional que la sociedad confiere a la universidad", y su legitimidad deriva de que la universidad cumpla fielmente su función social de producción y difusión del conocimiento. Cuando la dinámica política interna de la universidad la desvía de esta función, la autonomía pierde su fundamento moral.

Elecciones

 


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De prensabolivariana en octubre 10, 2026

Memorias de un escuálido en decadencia

¡A votar! ¡A votar! El compañero Trump se llevó al dictador y esta gente sigue haciendo elecciones, menos la elección presidencial que es la que uno quiere. Están anunciando la segunda Consulta Popular Nacional del 2026, es decir, que ya hicieron una. Así que el domingo 18 salen todos esos marginales a votar, otra vez, por los proyectos que han propuesto. Y ahora tienen como novedad que incorporan a las juntas de condominio, eso a lo mejor fue una propuesta de la compañera Dinorah Figuera antes de que el compañero Esteban Gerbasi la llamara ‘’prostituta de la política» (de ese odio hablamos después). Y pueden votar los mayores de 15 años. Todo lo tienen bien calculado. Y además hicieron una marcha del carajo, el 7 de este mes, uno no sabe de dónde carajo sale tanto chavista para recordar la victoria electoral del dictador anterior. Ellos hacen elecciones y marchas como que no supieran quién es el presidente, se están olvidando de que aquí manda papá Montero, o sea, el presidente es el compañero Trump, y si se entera de esas pendejadas nos puede volver a echar una vaina más arrecha. Así que esos chavistas andan inventado y el domingo salen en correcta formación a dar su voto, y mientras tanto, nosotros leyendo un artículo que publicó la compañera María Súmate en el The New York Post, el periódico de los compañeros republicanos, es decir, de Trump. Y allí insiste en decir lo que nos ha dicho siempre desde que se fue a buscar el premio Nobel de la Paz para Trump, es decir, que viene. No es por nada, pero nosotros pensamos que en América Latina no hay una oposición más sufrida que nosotros, ¡carajo! Análisiselectoral

Y están regulando la ley de odio. Como si eso se pudiera regular. Hay que decirlo, esa ley fue la que nos paró a nosotros en las guarimbas, porque si no hubiese sido por esa ley, nuestros compañeros terminaban ahorcando a miles de motorizados y quemando a un gentío. ¿Ustedes recuerdan esa vaina? Pusimos guayas para que los motorizados dejaran ahí la cabeza y el cuerpo que se fuera a otra parte. Fuimos malos que jode, y tenemos que reconocerlo. Ahí se creó una comisión para el diálogo y las buenas costumbres entre nosotros y la dictadura, pero no se llegó a un carajo. Uno de los que estaba ahí por parte de la dictadura salió directo a una embajada a darse la buena vida, porque así son esos carajos, trabajan un ratico y piden una vaina bien lejos por mucho tiempo. Regular el odio es muy arrecho, nosotros y los chavistas nos hemos odiado desde hace mucho. Ahora pedimos, con todo el odio del mundo, que se derogue la ley, porque así somos nosotros, nos hicieron creer que, como somos burgueses, es decir ricos, como María Súmate, podemos hacer lo que nos dé la gana sin importar un carajo el que esté mandando. Ahí está, por ejemplo, el compañero Gerbasi, Esteban, ¡carajo!, ese pidió cámara, acción, y dijo: ‘’Dinorah Figuera es una prostituta de la política’’. ¿Ustedes pueden creer es vaina? Por eso fue que la dictadura creó la ley del odio, porque tenemos gente que no espera para decir las vainas. Antes las vainas se pensaban y no se decían, y ahora el compañero Trump puso de moda esa vaina de que lo que se va a hacer se hace, se dice y se piensa, menos lo de la isla de Epstein, que eso no se dice, eso no se toca.

El papá de Margot entró en el apartamento de la Misión Vivienda que tiene desde hace cinco o seis años, y dijo: «Elecciones otra vez. Los chavistas anuncian para este domingo elecciones comunales; nosotros lo que queremos son elecciones presidenciales para acabar con todo ese tipo de elecciones comunales donde la gente cree que tiene poder. El poder está en la elección presidencial y ese es el que nosotros queremos. Así que déjense de inventar pendejadas. Aunque les digo una vaina (se volvió y nos vio a Margot y a mí): «Tengo unas ganas de ir a votar para que gane el proyecto de los paneles solares para ver si llega la luz a este hogar». Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: «Anda a votar, gran carajo, y te quedas en una mesa».

—Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra/ traspasado por un rayo de sol/ y en seguida anochece -me declama Margot.

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*Roberto Adolfo Malaver González. Periodista, escritor, humorista, publicista y profesor universitario venezolano. Estudió Estudios Internacionales y Periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV).A lo largo de su trayectoria ha trabajado en el ámbito de la comunicación, la publicidad y la docencia universitaria. Fue profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV y se desempeñó como articulista en diversos medios de comunicación. @robertomalaver

El órgano de la longevidad que empezamos a perder después de los 30 años sin darnos cuenta

 


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De prensabolivariana en octubre 11, 2026

La pérdida de masa muscular suele asociarse con el envejecimiento y los cambios en la apariencia física. Sin embargo, sus consecuencias van mucho más allá de la estética: puede afectar al funcionamiento de distintos órganos y aumentar el riesgo de desarrollar problemas de salud graves. La endocrinóloga Tatiana Archákova, del Hospital Yusúpov, explicó a Lenta.ru por qué los músculos han comenzado a considerarse un auténtico ‘órgano de la longevidad’.

Mucho más que fuerza y movimiento

Cuando una persona realiza actividad física, el tejido muscular libera unas sustancias llamadas mioquinas, que actúan como mensajeros entre los músculos y otros órganos, incluidos el cerebro, el hígado, el páncreas, el intestino y el tejido adiposo.

Este descubrimiento ha llevado a considerar los músculos como un órgano endocrino. Los científicos han identificado más de 650 mioquinas, aunque solo se conoce la función biológica de aproximadamente el 5 % de ellas. Las investigaciones disponibles indican que estas sustancias participan en la regulación del metabolismo de la glucosa y las grasas, influyen en el hipocampo, pueden favorecer el funcionamiento de las células nerviosas y presentar efectos antitumorales.

Según Archákova, estos hallazgos muestran que la musculatura no solo es importante para la fuerza y la estabilidad del cuerpo, sino que también puede influir directamente en la calidad y la duración de la vida.

¿Qué ocurre con los músculos después de los 30 años?

La masa muscular comienza a disminuir alrededor de los 30 años. Al principio, el proceso es lento y prácticamente imperceptible: durante la primera década puede perderse entre un 2 % y un 5 % del volumen muscular. Sin embargo, la pérdida se acelera con la edad y, hacia los 70 años, una persona puede haber perdido hasta la mitad de su masa muscular.

Aunque estos cambios forman parte del envejecimiento natural, en determinados casos la pérdida muscular adquiere un carácter patológico. Esta afección se conoce como sarcopenia y no implica únicamente una reducción de la cantidad de músculo, sino también un deterioro de su calidad, su fuerza y la capacidad física de la persona.

Entre sus consecuencias más evidentes figuran las caídas y las lesiones. Según la endocrinóloga, las personas con sarcopenia pueden presentar un riesgo de fracturas hasta 1,7 veces mayor. Las fracturas de cadera son especialmente peligrosas en edades avanzadas, ya que pueden desencadenar complicaciones potencialmente mortales.

Además, la sarcopenia puede provocar debilidad, dificultades para desplazarse y dolores crónicos de espalda o articulaciones. También está relacionada con la inflamación crónica, la resistencia a la insulina, las alteraciones del control de la glucosa y la obesidad, factores asociados con una mayor mortalidad por enfermedades cardiovasculares y otras patologías.

¿Quiénes pueden desarrollar sarcopenia?

Contrariamente a lo que podría pensarse, la sarcopenia no afecta exclusivamente a las personas mayores. También puede aparecer entre los 30 y los 40 años, incluso en individuos con un peso corporal y un perímetro de cintura normales.

Los especialistas en envejecimiento Andrea B. Maier y Robin M. Daly señalan que la falta de actividad física es uno de los principales factores de riesgo. A ello se suman una alimentación inadecuada y las fluctuaciones frecuentes de peso, ya que durante los períodos de adelgazamiento también puede perderse tejido muscular.

La enfermedad también es frecuente en personas que padecen cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además, determinados medicamentos utilizados para tratar estas patologías pueden alterar el metabolismo muscular y favorecer la pérdida de masa muscular.

Cómo detectar la sarcopenia y prevenir sus consecuencias

Para evaluar una posible sarcopenia, los médicos pueden recurrir inicialmente al cuestionario SARC-F, que permite identificar dificultades para levantar objetos pesados, caminar, levantarse de una silla o subir escaleras, así como problemas de equilibrio y caídas frecuentes.

Archákova destacó que la sarcopenia es una afección potencialmente reversible, aunque no existe un medicamento específico que permita combatirla de la manera convencional. Las principales herramientas son el ejercicio físico regular y una alimentación adecuada.

La especialista recomienda combinar entrenamientos aeróbicos y de fuerza. Según explicó, realizar ejercicio dos o tres veces por semana puede aumentar la fuerza muscular entre un 20 % y un 35 %.

La alimentación también desempeña un papel fundamental. Con la edad, la endocrinóloga aconseja elevar el consumo diario de proteínas a entre 1 y 1,5 gramos por kilogramo de peso corporal, cantidad que puede alcanzar los 2 gramos por kilogramo en casos de sarcopenia pronunciada.

La principal recomendación de la médica es no esperar a que la pérdida de fuerza se vuelva evidente. Aunque el deterioro muscular asociado al envejecimiento no puede detenerse por completo, sí es posible ralentizarlo considerablemente. Prevenir la pérdida de músculo resulta más sencillo que recuperar la masa y la fuerza una vez que se han deteriorado.


9 de octubre de 2026

Conciencia de la revolución y revolución de la conciencia

 


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De prensabolivariana en octubre 9, 2026

Una fuerza invencible en el corazón del pueblo cubano

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas», José Martí.

Todas las verdaderas fortalezas de la revolución cubana no residen en la mera persistencia de una dignidad política frente a los ataques imperiales, sino en la integración dialéctica y absoluta de dos fuerzas que, lejos de ser secuenciales o independientes, se generan mutuamente en un espiral ascendente e inagotable en Cuba: la conciencia de la revolución y la revolución de la conciencia. No son dos etapas históricas, sino dos caras de una misma moneda que late en el pecho de un pueblo que se negó a ser objeto pasivo de la historia para convertirse, a pulso y con heroísmo, en su sujeto absoluto y soberano. 

Tal conciencia de la revolución es ese despertar colectivo y permanente que comprende que la libertad no es un regalo otorgado por las burguesías, sino una conquista diaria que exige entender las raíces materiales de la explotación y la necesidad ineludible de la autodeterminación; es el reconocimiento lúcido de que el bloqueo no es una simple medida diplomática o un embargo comercial, sino un mecanismo de guerra económica y psicológica diseñado para asfixiar la esperanza, y que, por tanto, la resistencia no es un acto de terquedad ideológica, sino de supervivencia revolucionaria de defensa de la vida. 

Pero esta conciencia no habría podido sostenerse a lo largo de las décadas si no hubiera ocurrido, simultáneamente, una profunda revolución de la conciencia, un terremoto subjetivo que transformó para siempre la psique nacional. Antes de 1959, la mentalidad colonizada había internalizado la inferioridad, el fatalismo, el racismo estructural y la dependencia económica; la revolución, al entregar la tierra, la salud y la educación, no solo cambió las condiciones materiales de existencia, sino que alteró la estructura misma del deseo y la imaginación política de los cubanos. Enseñar a leer en las montañas y los campos durante la Campaña de Alfabetización no fue solo un acto pedagógico, fue un acto radical de descolonización mental, porque quien aprende a descifrar la palabra aprende a descifrar el mundo y a nombrar su propia opresión, dejando de ser un espectador resignado para convertirse en un arquitecto de su destino. 

Esta revolución de la conciencia es la que permitió que un enorme país pequeño, asediado y con recursos limitados, lograra hazañas que humillan a las potencias hegemónicas: enviar médicos a las zonas más devastadas del planeta no por lucro, sino por internacionalismo solidario; mantener una cultura científica y artística de vanguardia a pesar de la escasez impuesta; y sostener la idea inquebrantable de que la vida humana vale infinitamente más que cualquier ganancia de mercado. La integración de ambas dimensiones es lo que hace invencible a este pueblo, porque la conciencia de la revolución sin la revolución de la conciencia caería inevitablemente en el dogmatismo estéril y la burocracia ciega, repitiendo consignas vacías sin capacidad de autocrítica ni renovación; mientras que una supuesta revolución de la conciencia sin la conciencia de la revolución se disolvería en un idealismo abstracto, desconectado de las duras realidades geopolíticas y de la lucha de clases que sigue definiendo el orden mundial contemporáneo. 

Hoy, esta integración se pone a prueba en la complejidad de la construcción del socialismo revolucionario en el siglo XXI, donde las nuevas generaciones, que no vivieron el triunfo inicial, exigen con legítimo derecho que la revolución se renueve, que la democracia participativa se profundice, que se ensanche la igualdad de género, y que la economía sin bloqueo responda a las necesidades reales y se renueve en la lucha por la justicia social. Todas esas son fortalezas de conciencia, andan por las calles, cantan y bailan si perder razones ni intuiciones criticas, su tensión interna es la evidencia de todo lo nuevo para la especie humana como prueba viva de que la revolución de la conciencia se activa, cuestiona, propone e interviene en las revolucionesinstitucionales que van sabiendo acomodarse a las coyunturas, sin perder sus bases y fiel a su dignidad emancipadora. Quien los conocen realmente no pueden negarlo. 

Por eso la dignidad del pueblo revolucionario de Cuba no puede comprenderse desde la moral abstracta ni desde el sentimentalismo pequeño-burgués, sino únicamente desde las categorías del materialismo histórico, como expresión concreta de una praxis colectiva que, en condiciones materiales objetivamente adversas —el subdesarrollo heredado del capitalismo dependiente, el bloqueo imperialista más prolongado de la era contemporánea como forma concreta de la lucha de clases a escala internacional, la asfixia económica sistemática diseñada para demostrar que ningún pueblo puede emanciparse sin pagar un precio brutal—, ha logrado lo que el capitalismo global, en su fase monopólica y financiarizada, se muestra estructuralmente incapaz de garantizar: la superación práctica de la alienación que reduce al ser humano a mera fuerza de trabajo mercantilizable. 

Esta dignidad no es un atributo esencialista ni una cualidad espiritual deshistorizada, sino el resultado de un proceso dialéctico en el que las masas populares, arrancadas de la condición de objeto de la historia por el latifundio azucarero, la dependencia colonial y la semi-colonización de la vida social bajo la República neocolonial, se constituyen como sujeto histórico al transformar radicalmente las relaciones de producción y, con ellas, las formas de la conciencia social. Lo que distingue al proceso cubano no es la ausencia de contradicciones —toda formación social en tránsito hacia el socialismo las produce y las reproduce, porque el socialismo no es un estado ideal sino un movimiento real que suprime el estado actual de las cosas—, sino la capacidad de su pueblo de superar dialécticamente esas contradicciones sin renunciar a la revolución a su soberanía, sin reintegrarse al mercado mundial como proveedor de fuerza de trabajo barata y materias primas, sin aceptar que la única alternativa posible sea la restauración capitalista con su cortejo de desempleo estructural, mercantilización de la salud y la educación, y proletarización salvaje. 

Cuando un médico cubano atiende en las barriadas de Caracas, en las aldeas de Mozambique o en las zonas devastadas por el terremoto en Haití, no realiza un acto de caridad sino de internacionalismo proletario, es decir, de conciencia de que la emancipación del pueblo cubano es inseparable de la emancipación de la humanidad entera, porque el capital es una relación internacional y la lucha contra él no puede circunscribirse a las fronteras nacionales. Cuando un campesino defiende su cooperativa, cuando un obrero discute en la asamblea sindical el plan económico, cuando un joven debate en la universidad los rumbos de la revolución sin que nadie le exija alinearse con los intereses de una trasnacional, se está produciendo concretamente lo que el marxismo denomina superación de la alienación: el productor directo reapropiándose, colectivamente, de las condiciones de su propia existencia. 

Esta es la dignidad inmensa de Cuba: haber demostrado, contra el fetichismo de la mercancía y contra la ideología del fin de la historia, que los pueblos pueden decidir soberanamente su destino, que la conciencia revolucionaria no es un reflejo mecánico de la base económica sino una fuerza material que, cuando se inspira a las masas, se convierte en potencia transformadora de la realidad, y que la verdadera libertad no consiste en elegir entre distintas marcas de mercancías sino en la capacidad colectiva de producir la propia vida sin someterse a la explotación capitalista.

Entonces el pueblo cubano sabe, en su médula, que la verdadera revolución contiene discrepancias o debates, jamás resignación y nientrega al imperio. Por eso, su fuerza es invencible: porque han entendido que la libertad es una praxis, no un deseo etílico de merolicos mal peinados; que la conciencia se afila en la práctica transformadora y la práctica se ilumina con la conciencia crítica. En un mundo obligado adesangrase por la codicia imperial, el racismo, la guerra y la destrucción ecológica, Cuba sigue siendo un faro nuevo, incómodo y necesario, demostrando que es posible vivir con dignidad, que la solidaridad puede ser poética y política de Estado y que los seres humanos, cuando nos organizamos colectiva y revolucionariamente despertamos a laconciencia, que es capaz, también, de desafiar a los gigantes y salir de pie. 

Solidarizarse con Cuba hoy no es un acto de nostalgia romántica, sino de vanguardia política, es reconocer que en esa isla se está construyendo lo único realmente nuevo que la especie humana pueda ver, librando la batalla por el futuro, una batalla donde la conciencia de la revolución y la revolución de la conciencia marchan abrazadas, recordándonos que otro mundo no sólo es posible, sino que ya está siendo construido, a pesar de todo, por las manos y la mente de un pueblo que eligió ser libre. Y nos educa a todos.

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*Fernando Buen Abad Domínguez es un prestigioso intelectual mexicano, filósofo y escritor mexicano, nacido en 1956. Especialista en Filosofía de la Comunicación y la Imagen, es doctor en Filosofía y director de cine egresado de la Universidad de Nueva York. Su obra destaca por el análisis crítico de la semiótica, la estética y la comunicación para la emancipación de los pueblos. Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y del consejo consultivo de TeleSur. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Filosofía de la comunicación y La guerra simbólica. Actualmente, ejerce la docencia e investigación en universidades de Argentina y México, promoviendo un pensamiento transformador. Su labor busca combatir la hegemonía mediática mediante el desarrollo de una conciencia crítica en la sociedad. @FBuenAbad

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País  Cuba
Tema INTELIGENCIA ARTIFICAL
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