Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

10 de febrero de 2026

Las pifias anti-bolivarianas de los presidentes Gustavo Petro y Lula da Silva

 


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De prensabolivariana en febrero 10, 2026

Por Mauricio Vidales

La reunión del pasado tres de febrero en Washington, entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, tuvo un aparente clima de cordialidad entre los mandatarios, que dejó con los crespos hechos a la recalcitrante extrema derecha colombiana, que fervientemente deseaba que el presidente colombiano fuera apresado, justo un mes después del criminal bombardeo en Caracas, que dejó el aterrador saldo fatal de más de cien víctimas entre civiles inocentes y militares, y el vil secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su leal compañera, la diputada y primera combatiente, Cilia Flores, en una inconcebible y cobarde acción de guerra, que viola todas las normas del Derecho Internacional. Ahora bien, con base en una entrevista concedida por Petro al señor Sánchez Cristo, el periodista estrella del establecimiento, y no obstante, que nos alegró el hecho de que los fascistas colombianos no hayan podido cumplir su sueño, también es cierto, que nos permitiremos comentar algunas de las respuestas que ofreció Petro sobre su encuentro con Trump, que no nos parecen alentadoras y por el contrario, nos parecen faltas de empatía y solidaridad con el gobierno bolivariano y muy especialmente con el Nicolás Maduro y Cilia Flores, además de que no contribuyen a fomentar la unidad anti-imperialista, para ejercer la soberanía de nuestros pueblos en Nuestramérica o Abya Yala, asediada, hoy más que nunca, por el agonizante pero supremamente peligroso, imperio norteamericano.

Hay momentos en que es imposible callar ante ciertas actitudes de algunos líderes de nuestro continente o de cualquier lugar de la aldea global, considerados “de izquierdas” o cuando menos, “progresistas” mucho más, cuando incluso a nivel mundial, han ido forjando una imagen como referentes para la liberación de los pueblos. Es este el caso, de la lamentable respuesta que ofreció el presidente Gustavo Petro ante el megalómano dictador Donald Trump, cuando este le preguntó cómo le había parecido la operación militar que ejecutaron sus fuerzas militares, el pasado tres de enero en Caracas. En un momento donde todo el país y la región estaban pendientes de ese encuentro, era esa la gran oportunidad para expresar la indignación de todo un continente y de exigir la liberación de los compañeros Nicolás y Cilia. Pero el otrora valiente presidente de Colombia, que el año pasado en las calles de Nueva York agitó a las masas e incluso exhortó a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a no ir a asesinar palestinos, en esta ocasión solo respondió “yo estoy acostumbrado a la guerra” como ya lo había dicho en una ocasión en Colombia, en un alarde de supuesta valentía, de ausencia de temor ante las amenazas que le había dirigido el inquilino de la Casa Blanca. Pero esta respuesta no resulta coherente con sus bravuconadas anteriores, con su desaforada incontinencia verbal que a veces lo lleva a reproducir sin reflexionar, el relato mismo del imperio que dice combatir. Esa respuesta no se corresponde con aquella metáfora del jaguar de nuestras selvas, que el mandatario colombiano, con innegable habilidad retórica, para regocijo de sus deslumbrados fans, esgrime con insistencia. Todos sabemos, que la diplomacia es un arte, pero también es un arma política que no significa callar lo esencial, sino saber decir las verdades con sumo tacto y como el mismo Petro lo anticipó, supuestamente sería un diálogo de “tú a tú”, entonces, porqué razón no respondió al tirano, de manera igualmente diplomática, por ejemplo, con las siguientes palabras que propongo en un diálogo imaginario, como es apenas lógico que entenderán los lectores, y que solo es fruto de mi inalterable postura bolivariana, pero que están basadas en sus propias declaraciones de los primeros días, y es más, lo edulcoro con cierto tinte alambicado que hasta logra caer en la adulación, lo que inflaría el ego del tirano “pacificador”, y que disimularía un poco -ya que, al parecer, Petro, no quería hacer explotar al supremacista blanco- la indignación que sentimos la inmensa mayoría de latinoamericanos, pero que en todo caso, contrasta radicalmente con lo que sucedió: “Usted sabe, presidente Trump, lo he dicho públicamente, que no estoy de acuerdo con esa acción militar que realizaron sus fuerzas armadas, porque ningún presidente del mundo puede ser retenido de esa manera, ya que la inmunidad presidencial es una norma del Derecho Internacional. Y como presidente de Colombia, país hermano de Venezuela y como presidente “pro-tempore” de la CELAC, aprovecho este momento, para solicitarle de manera “respetuosa” que libere al presidente Maduro y a su esposa, para que ratifique que usted busca la paz en el mundo y en este caso específico, en nuestro hemisferio.” Pero claro, en el mismo momento en que escribía lo anterior, he caído en cuenta que esas palabras no las podría haber dicho el presidente Petro, puesto que hasta días antes de ir a la cita con el dictador del norte, reafirmaba que su gobierno no reconocía a Nicolás Maduro, como presidente de la hermana nación. Por lo tanto, no fue falta de arrojo como desprevenidamente lo pensé, sino coherencia con su posición, desde mucho antes, expresada públicamente. Para sustentar lo dicho, vamos a recordar algunos momentos donde el presidente Petro, reprodujo el relato de la extrema derecha venezolana que al igual que la colombiana, son teledirigidas desde Washington.

En todo caso, contextualizaremos un poco para que la gente recuerde los antecedentes relativamente inmediatos. Ante todo, en lo primero que debemos hacer claridad, es que no existe razón alguna para seguir creyendo la versión de la ilegitimidad de la presidencia de Nicolás Maduro, cuando quedó demostrado el ataque cibernético propiciado y dirigido desde Estados Unidos y soportado por el terrorismo mediático transnacional el mismo día de las elecciones y después, cuando los mismos que presentaron actas falsas antes del escrutinio, ni siquiera se presentaron al llamado del Poder Electoral a presentarlas, como sí lo hicieron la gran mayoría de los partidos. Sin embargo, posteriormente a la investigación y la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que determinó tras contrastar las actas presentadas con los guarismos digitales presentados por el Poder Electoral venezolano, que el presidente elegido por el pueblo venezolano era Nicolás Maduro Moros, los “ilusos engañados” ciegos todavía ante las evidencias, continuaron con su irrespeto a la soberanía de Venezuela, desconociendo a la más alta autoridad judicial de esa nación. Dicha conducta, no tiene ninguna justificación, mucho más, cuando las actas sí fueron presentadas y los que precisamente no lo hicieron -como lo acabamos de decir- fueron los mismos que anunciaban un fraude, que precisamente estaban cometiendo ellos. Parece increíble que este intento de golpe de Estado se siga justificando, bajo el pretexto de que no se presentaron las actas. Mucho más, cuando las actas sí fueron presentadas y valga la redundancia, ante la única instancia que correspondía, es decir, ante el Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela.

Ahora, muchas veces se les preguntó a Petro, Boric y Lula (el trío de líderes progresistas suramericanos que lideraron la defensa de las tesis de los terroristas golpistas, María Corina Machado y Edmundo González, su candidato) si exigieron las actas que certificaron ganador al mismo Lula cuando ganó por un estrecho margen a Bolsonaro o si se las pidieron a Noboa, cuando a todas luces cometió graves irregularidades antes, durante y después de las elecciones y hubo masivas denuncias, también con anterioridad e inmediatamente tras conocerse los resultados alterados. En este último caso, quedó muy en evidencia que no las solicitaron a pesar de las múltiples denuncias del pueblo ecuatoriano y de muchas fuerzas políticas de izquierda del mundo, especialmente de nuestro continente, pero como en este caso, no venían dirigidas desde el norte, entonces no fueron escuchadas por los citados líderes e inclusive, el presidente Petro, de manera increíble asistió a la posesión del ecuatoriano después de haberse negado a asistir a la del mandatario venezolano, lo que nos indignó a muchísima gente de la izquierda latinoamericana y europea. Sin embargo, una postura diferente en el caso de Venezuela, fue la del presidente López Obrador, quien fue enfático ante el mismo Petro, Lula y Boric, quienes fueron a pedirle que se uniera a ellos, en su empeño de que se mostraran ante el mundo, las famosas actas y les respondió con la Constitución de su país, en la mano: “México respeta la soberanía y la libre autodeterminación de los pueblos” y punto. Así mismo lo hizo, la presidenta Claudia Sheinbaum, quien justo se acababa de posesionar, cuando a ella también se lo pidieron, algunas semanas después.

Así mismo, ante la pregunta obligada de Sánchez Cristo, sobre lo que se conversó sobre el tema de Venezuela, planteó que le había dicho a Trump que tenía la propuesta de unir los dos ejércitos, el colombiano y el venezolano para combatir al ELN, insistiendo en vincular a Venezuela en un conflicto contra la insurgencia, bajo el pretexto del narcotráfico, que además, no es un problema de Venezuela, donde no hay una sola mata de coca sembrada, ni laboratorios activos, según informes de las propias Naciones Unidas. Del otro lado de la frontera, hay presencia y control militar suficiente, que precisamente es el que no ha dejado prosperar el negocio en el vecino país. En el caso del Ecuador, que es por donde sale el 60% del polvo blanco, según informes de la propia ONU, dijo sin ningún rubor, que le solicitó a Trump que intercediera ante Noboa para volver a normalizar su amistad para poder combatir juntos al narcotráfico. Resulta muy diciente que en el caso de Noboa, cipayo mayor, aliado incondicional de Trump, el presidente Petro no da crédito a las acusaciones que vinculan al presidente ecuatoriano con el negocio del narcotráfico, pues lo dijo con total desparpajo, lo reiteramos “que quiere volver a ser su amigo” pero en el caso de Venezuela, sí ha reproducido el relato imperial de que en ese país hay narcotráfico, incluso, cuando ya el mismo Trump no habla de ello. Recordemos que a finales de diciembre cuando hubo una explosión en una fábrica del Zulia, que los medios des-informadores del gran capital, quisieron presentar como un ataque gringo, entonces Petro, salió de inmediato a decir que Trump había bombardeado ese lugar porque allí se procesaba cocaína bajo la dirección del ELN, aseveración irresponsable, que fue desmentida por los propios trabajadores de la empresa que informaron que fue una explosión fruto de un daño eléctrico en las instalaciones. La versión de Petro nunca fue confirmada ni por EEUU ni por el gobierno venezolano. Es decir, hasta días antes del ataque yankee seguía repitiendo sin pruebas, la falaz narrativa estadounidense de que los ataques a lanchas y el cerco naval a la tierra de Bolívar (no olvidemos que Colombia, también sufrió ataques con una víctima mortal en el Caribe, así como en aguas del Pacífico) solo se debía al objetivo de combatir el narcotráfico, justificación que después quedó desmentida ante todo el mundo.

Y para cerrar este triste recuento de sus pifias anti-bolivarianas, Petro afirmó que el gobierno colombiano, en estos momentos está hablando con los sectores “más racionales” de la oposición y con los “más racionales” del gobierno bolivariano, para ayudar a la solución del problema político en Venezuela. Nos parece deplorable esta postura, cuando hasta al mismo Trump no le interesa ni está exigiendo, al menos por ahora, ninguna transición sino el control sobre el petróleo. Por otro lado, también evidencia una ausencia de solidaridad con el país hermano agredido y una muestra de soberbia al hablar desde una superioridad moral que le permite arbitrariamente determinar quienes son los “más racionales” de la clase política venezolana, mientras que por otro lado, insiste en meter sus narices donde no lo están llamando, desconociendo que el gobierno encargado a través de la compañera Delcy Rodríguez está dialogando, y de qué manera tan audaz y valiente, directamente sin intermediarios, con el tirano norteamericano.

En ese sentido, considero que la actitud del presidente Petro está muy en concordancia con la reciente declaración de su amigo Lula, quien palabras más, palabras menos, comentó que la liberación del presidente Maduro y su esposa Cilia, no es lo prioritario, sino “lo que se pueda hacer por devolver la democracia a Venezuela”! Y lo dice sin ruborizarse, el jefe de Estado de un país donde a finales del año pasado, en un solo día asesinaron a más de cien personas a bala y todavía estamos esperando su explicación al respecto sobre tamaña violación a los DDHH en Brasil. Qué cinismo el del traidor Lula, que no contento todavía, con haber vetado el ingreso de Venezuela a los BRICS, continúa con igual injerencismo en contra del gobierno bolivariano, acompañado, lamentablemente, por nuestro presidente, quien nunca se decidió a sacar a Colombia de la OTAN ni cerrar ninguna de las bases militares gringas y ahora, vuelve a posicionar a nuestro país como el más importante aliado militar del imperio en el continente. A pocos días de su encuentro con Trump, ya continuaron los bombardeos en nuestro martirizado territorio, en aras de su emblemático proyecto de la Paz Total. Esperamos que el compañero Iván Cepeda, si llega a la presidencia, se desmarque de la última tendencia de estos monstruosos operativos militares, que han cobrado la vida de decenas de personas civiles, varias de ellas menores de edad. Y que nos desligue para siempre de la OTAN, en primera instancia y después, cierre todas las bases militares extranjeras, que violan la soberanía de nuestro país.

Hamburgo, 9 de febrero de 2026

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Estados Unidos utilizó la paranoia rusófoba y la geopolítica energética como arma para tomar el control de Europa.

 


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De prensabolivariana en febrero 10, 2026

Andrew Korybko*

Es inimaginable que Estados Unidos permita a cualquier competidor reducir su enorme cuota de mercado en la industria energética europea, que planea ampliar aún más para hacer que Europa dependa aún más de él, y que Estados Unidos no utilice esto como arma si Europa alguna vez lo desafía en algo importante.

La disputa entre Estados Unidos y Europa sobre la adquisición de Groenlandia planeada por Trump , para la cual incluso amenazó con imponer aranceles punitivos a varios aliados de la OTAN antes de ceder tras un acuerdo marco, expuso la estricta relación jerárquica de vasallo-cliente entre ambos países. Esto fue reconocido explícitamente por el primer ministro belga, Bart De Wever, quien afirmó: «Ser un vasallo feliz es una cosa. Ser un esclavo miserable es otra muy distinta», en respuesta a la presión de Trump sobre Europa.

El discurso del presidente francés, Emmanuel Macron, en Davos complementó las preocupaciones de Wever al acusar a Estados Unidos de intentar «debilitar y subordinar a Europa», en respuesta a lo cual pidió «construir claramente una mayor soberanía económica y autonomía estratégica», aunque podría decirse que ya es demasiado tarde para eso. Politico informó recientemente que » crecen los temores sobre la creciente dependencia de Europa de las importaciones de gas estadounidenses «, que Estados Unidos podría utilizar como arma en medio de serias disputas futuras con la UE sobre cualquier tema.

No solo podría cortarles sus exportaciones, sino que su bloqueo a Venezuela demuestra su voluntad política de incautar petroleros energéticos en el mar , política que podría emplearse en ese escenario para garantizar que otros proveedores no puedan satisfacer las necesidades de Europa. Asimismo, los únicos países realistas que podrían hacerlo son las monarquías del Golfo, que ya se encuentran bajo la influencia estadounidense. Por lo tanto, es posible que esta dependencia se aproveche para obtener concesiones de una UE recalcitrante.

Surge entonces la pregunta de cómo surgió esta dependencia, que se debe a que Estados Unidos instrumentalizó la paranoia europea de que Rusia supuestamente era quien instrumentalizaba la geopolítica energética como castigo por el apoyo militar europeo a Ucrania, aunque nada de esto se materializó. Por el contrario, Rusia mantuvo su compromiso de cumplir sus obligaciones contractuales con Europa a pesar de que sus exportaciones energéticas literalmente alimentan las fábricas de armas europeas que producen armas que se entregan a ucranianos para matar a rusos.

En su defensa, Rusia parece tener como objetivo conservar su reputación de proveedor fiable para no ahuyentar a otros clientes (tanto actuales como potenciales), así como asegurar ingresos presupuestarios adicionales, parte de los cuales se invierten en la producción de las armas utilizadas en la operación especial . A día de hoy, Rusia sigue exportando energía a Europa, aunque a una escala mucho menor debido a las sanciones antirrusas de Europa y a su desvío de los suministros rusos hacia los estadounidenses.

Sin embargo, aumentar las importaciones energéticas rusas no está en el horizonte, ya que ninguna gran economía europea se atreve a irritar a Estados Unidos importando menos. Siguen importando cantidades mucho menores de energía rusa debido a la incapacidad del mercado para reemplazar sus exportaciones hasta el próximo año . Cualquier medida para aumentar las importaciones desde Rusia, como reanudarlas a través del único gasoducto Nord Stream intacto o de los varios terrestres, podría conducir a su destrucción, como lo demuestra el precedente de Nord Stream , que constituye un poderoso factor disuasorio.

En retrospectiva, Europa cedió su soberanía a Estados Unidos al sancionar la energía rusa, lo cual hizo después de que Estados Unidos utilizara como arma su paranoia rusófoba. Estados Unidos entonces reemplazó la dependencia de Europa de la energía rusa y está dispuesto a utilizarla como arma si Europa alguna vez lo desafía en cualquier asunto importante. Si Europa y Rusia hubieran mantenido a gran escala su «pacto fáustico» de impulsar mutuamente su industria armamentística, financieramente en el caso de Europa y literalmente en el de Rusia, Europa aún conservaría su «autonomía estratégica» .

♦♦♦

*Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.

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9 de febrero de 2026

Ley Orgánica de Hidrocarburos

 


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De prensabolivariana en febrero 9, 2026

Por: Luis Britto García*

Con celeridad pasmosa en medio de tantas urgencias postergadas se aprueba el Proyecto de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos sancionada en 2006 por el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Enmendarle la plana a figura de esa talla requiere prudencia y mesura. Examinemos el resultado.

De entrada llama la atención el inconstitucional intento de derogar el artículo 151 de la Constitución de la República Bolivariana mediante el artículo 8 de una simple ley, el cual propone:

Artículo 8. Las dudas y controversias de cualquier naturaleza que puedan suscitarse con motivo de la realización de actividades objeto de esta Ley y que no puedan ser resueltas amigablemente por las partes, podrán ser decididas por los Tribunales competentes de la República, o mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes independientes.

Este artículo contradice frontalmente lo que estatuye nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 151:

Artículo 151. En los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras.

No cabe duda de que la Constitución de la República es la Suprema Ley de la Nación, por lo que no puede ser derogada por una norma inferior de rango legal. Contratos sobre hidrocarburos son de interés público, pues el artículo 12 de nuestra Constitución los considera «bienes del dominio público»:

Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio público.

Igual calificación de interés público y de dominio público le asignan a minas e hidrocarburos los artículos 103, 126, numeral 12, y 136, numerales 8 y 10, así como el artículo 156, numerales 12 y 16 de la Constitución.

Ello es desarrollo armonioso de lo que el artículo 1 de nuestra Constitución considera «Principios Fundamentales»: la inmunidad, la soberana potestad de no ser sometida a tribunales ni órganos jurisdiccionales extranjeros para decidir controversias de interés público interno:«La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional».

No son meros principios abstractos. La soberanía es la potestad absoluta y perpetua de un cuerpo político de darse sus propias leyes, aplicarlas y resolver por si mismo las controversias que pudiere suscitar dicha aplicación. Un Estado que pierda cualquiera de dichas potestades deja de ser soberano e independiente. Es lo que ocurre cuando se admite resolver controversias sobre interés público interno, no con nuestros tribunales y leyes, sino «mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes independientes«. Justamente, por entregar la resolución de la controversia de nuestra soberanía sobre la Guayana Esequiba a un «arbitraje independiente», nos arrebataron dicho territorio.

Venezuela ha perdido sistemáticamente casi todas las contenciones sobre materias de interés público sometidas a a organismos extranjeros, por lo cual nos retiramos de los tristemente célebres CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones, del Banco Mundial) o CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos, de la OEA).

En fin, si admitimos que órganos jurisdiccionales externos decidan nuestras materias de interés público ¿Cómo oponernos a que tribunales extranjeros asimismo juzguen según leyes foráneas a nuestro legítimo Presidente Nicolás Maduro Moros y a su señora esposa, diputada Cilia Flores?

La ley que examinamos incluye numerosas otras propuestas objetables. Entre ellas, su artículo 34 sujeta la constitución de empresas mixtas y las condiciones de operación de éstas a la mera «notificación» a la Asamblea Nacional, a la cual no se atribuyen competencias decisorias en materia tan fundamental para los intereses de la Nación.

Los artículos 35, 36, 37, 38, 38 y 40 confieren progresivamente a empresas mixtas y socios minoritarios competencias para la extracción, gestión, y comercialización de hidrocarburos, que nuestra Constitución en su artículo 302 reserva a la República:

Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo.

El artículo 41 de la Ley referida autoriza a empresas privadas para realizar la «gestión integral» de la explotación recibiendo petróleo crudo como pago, lo cual desplaza a PDVSA y al Estado de sus funciones decisivas en la industria, pautadas en el antes citado artículo 302 de nuestra Constitución.

El artículo 52 de la recién aprobada Ley faculta al Ejecutivo para rebajar a voluntad el monto de la regalía, cuando se demuestre «a su satisfacción» que el proyecto presenta resultados económicos moderados. Procede señalar que la Ley anterior posibilitaba para la Nación participaciones fiscales entre el 60% y el 65% por concepto de regalía, mientras que las disposiciones de la Ley recién reformada permiten a las multinacionales reducir dicho aporte incluso por debajo de 15%, según la categoría de los activos y la actividad. Una significativa reducción de los ingresos públicos por tal concepto hasta de 50%, a favor de las operadoras privadas, en su casi totalidad extranjeras.

El artículo 56 de la Ley recién reformada fija el Impuesto de Extracción en un tercio del valor de los hidrocarburos líquidos extraídos, pero permite al contribuyente deducir de este monto lo pagado por regalías. Su artículo 65 otorga poder discrecional al Ejecutivo para reducir dichas regalías por menos del 15%, y la participación fiscal nacional de un 65% a un 25%.

Sobre el delicado tema de las Regalías, señaló Andrés Giuseppe, en estudio del 28-01-2026 (Poli-data.com): «Este informe analiza exhaustivamente la premisa de que la regalía, como contraprestación por el agotamiento de un activo no renovable, debe ser inalienable y no negociable, y argumenta que cualquier incentivo para la industria debe limitarse al ámbito de los impuestos sobre las utilidades y no a la participación bruta del propietario.(…) La transición del marco legal actual hacia la propuesta de 2026 representa un cambio significativo en la protección de la renta petrolera. Mientras que la ley vigente limita estrictamente las condiciones bajo las cuales se puede reducir el pago al Estado, la reforma amplía la discrecionalidad del Ejecutivo Nacional. La reforma de 2026 introduce una mayor flexibilidad que, en la práctica, debilita el concepto de la regalía como «piso» de la participación estatal. En la ley vigente, la rebaja al 20% estaba restringida a yacimientos específicos con dificultades geológicas probadas; en contraste, el nuevo Artículo 52 permite que el Ejecutivo Nacional disminuya la regalía a discreción para cualquier proyecto, siempre que se demuestre «a su satisfacción» la falta de economicidad(,,,) La regalía petrolera, históricamente vinculada al jus regale, representa la compensación que el explotador de un recurso natural no renovable adeuda al Estado por el derecho a extraer y apropiarse de un bien que pertenece al dominio público. En la doctrina venezolana, este concepto se fundamenta en el Artículo 12 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual establece que los yacimientos de hidrocarburos son bienes del dominio público, inalienables e imprescriptibles».

La regalía, por tanto, es no negociable, y no se la podría desviar de su espíritu, propósito y razón para satisfacer otras obligaciones jurídicas de causas y motivaciones diferentes. Por otra parte, la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional establece: «Artículo 5En ningún caso es admisible la compensación contra el Fisco, cualesquiera que sean el origen y la naturaleza de los créditos que pretendan compensarse». La compensación es una institución del Derecho privado mediante la cual un particular puede extinguir una deuda con otro particular oponiéndole una acreencia que a la vez tenga con él. Como vemos, la propia Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, de específica competencia en materia fiscal, la prohíbe categóricamente, por lo cual un ciudadano no puede cancelar el pago de regalías aduciendo que dedicó dicho débito a satisfacer otra obligación distinta.

En resumen, numerosas disposiciones de la recién reformada Ley Orgánica de Hidrocarburos tienden a disminuir la exclusiva competencia de la República para la explotación de los hidrocarburos, posibilitando una progresiva privatización de la industria. Otras de sus normas hacen depender del arbitrio de los funcionarios significativas disminuciones del ingreso público, que no atienden al valor real de los hidrocarburos extraídos sino a la alegada situación económica de la empresa, y que en general disminuyen significativamente los ingresos generados por dichos recursos, poniendo en peligro la gestión financiera de PDVSA y la de la misma República.

T

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO GARCÍA 

♦♦♦

*Luis Britto García (Caracas, 1940) es uno de los intelectuales más prolíficos y polifacéticos de la Venezuela contemporánea. Narrador, ensayista, dramaturgo y doctor en Derecho, su obra destaca por una aguda crítica social y un manejo magistral del lenguaje. Alcanzó el reconocimiento internacional tras ganar en dos ocasiones el prestigioso Premio Casa de las Américas: primero en narrativa con su libro de relatos Rajatabla (1970) y luego en ensayo con La máscara del poder (1988). Su estilo se caracteriza por el uso de la ironía, el humor negro y la experimentación formal, explorando la identidad latinoamericana y las estructuras del poder. Además de su labor literaria, es un influyente analista político y profesor universitario. Entre sus novelas más emblemáticas destaca Abrapalabra, una pieza clave de la literatura venezolana moderna. En 2002, recibió el Premio Nacional de Literatura en reconocimiento a su trayectoria. Su legado abarca desde el guion cinematográfico hasta el dibujo, consolidándose como una voz imprescindible del pensamiento crítico. http://luisbrittogarcia.blogspot.com  – brittoluis@gmail.com

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