Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

23 de febrero de 2026

CEO Statement: Natrium Reactor Accepted into UK Regulatory Process

 

Bellevue, WA – February 19, 2026 – TerraPower President and CEO, Chris Levesque, issued a statement on the acceptance of the Natrium® reactor1 into the United Kingdom‘s Generic Design Assessment (GDA) process:

"We are incredibly pleased to have our application accepted into the UK’s Generic Design Assessment (GDA) process. TerraPower prides itself on its technical rigor, and we will bring our industry-leading team and robust regulatory experience to support this review. We look forward to working with the Department for Energy Security and Net Zero (DESNZ), Office for Nuclear Regulation (ONR), and Environment Agency (EA) in the coming months, and ultimately advancing our efforts to bring a Natrium reactor to the United Kingdom,” said Chris Levesque, TerraPower President and CEO.

TerraPower submitted the GDA application in October 2025. This is the company’s first regulatory filing for the Natrium plant in an international market.

About the Natrium Reactor

The Natrium technology features a 345 MWe sodium-cooled fast reactor with a molten salt-based energy storage system. The storage technology can boost the system’s output to 500 MWe of power when needed as it is designed to keep base output steady, ensuring constant reliability and can quickly ramp up when demand peaks — it is the only advanced reactor design with this unique feature.

The first Natrium project is being developed in the United States through a public-private partnership with the U.S. Department of Energy. TerraPower began construction on the non-nuclear portions of the site in June 2024. When completed, the Natrium plant will be the first utility-scale advanced nuclear power plant in the United States.

About TerraPower

TerraPower is a leading nuclear innovation company that strives to improve the world through nuclear energy and science. Since it was founded by Bill Gates and a group of like-minded visionaries, TerraPower has emerged as an incubator and developer of ideas and technologies that offer energy independence, environmental sustainability, medical advancement and other cutting-edge opportunities. It accepts and tackles some of the world’s most difficult challenges. Behind each of its innovations and programs, TerraPower actively works to bring together the strengths and experiences of the world’s public and private sectors to answer pressing global needs. Learn more at terrapower.com.

Media Contacts
press@terrapower.com

1The Natrium reactor is a TerraPower and GE-Hitachi technology

Europa y China ante Venezuela y Groenlandia

 


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De prensabolivariana en febrero 23, 2026

Pedro Barragán*


La agresión de Estados Unidos contra Venezuela no puede entenderse como un episodio aislado. Forma parte de una lógica más amplia de hegemonía, coerción y unilateralismo que, en los últimos años, ha puesto a prueba la arquitectura del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Para Europa, esta situación ha actuado como un espejo incómodo. La respuesta vacilante ante la crisis venezolana ha dejado al descubierto tanto sus contradicciones internas, como también su dificultad para definirse de forma estratégicamente autónoma. Para China, en cambio, el escenario refuerza su propia narrativa, la necesidad de avanzar hacia un mundo genuinamente multipolar, basado en normas y no en la ley del más fuerte.

La reacción europea frente a Venezuela ha sido fragmentada, cautelosa y, en muchos casos, subordinada a los intereses de Washington. Esa actitud no ha pasado desapercibida. Lejos de apaciguar las tensiones, ha contribuido a reforzar la percepción de que Europa carece de voluntad política para defender principios que, en teoría, constituyen el núcleo de su identidad, como son la soberanía estatal, la no injerencia y el respeto al derecho internacional. Esta debilidad percibida explica por qué, tras la escalada contra Venezuela, Estados Unidos se ha sentido legitimado para endurecer su discurso y sus amenazas en otros frentes estratégicos, desde Groenlandia hasta el Ártico.

En este contexto, desde la prensa china se plantea que la introspección europea sobre “qué opciones tiene” resulta reveladora. Plantear la defensa de la soberanía como una opción negociable, y no como una obligación política y moral, delata una mentalidad de apaciguamiento. Europa, de acuerdo con estos medios, parece debatirse entre dos ilusiones persistentes, la primera no es otra que la esperanza de que un cambio interno en Estados Unidos corrija el rumbo hegemónico de Trump, y la segunda, la creencia de que ella misma no será un objetivo directo de la coerción estadounidense. Ambas han demostrado ser ilusas. La política exterior de Washington, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca, ha mantenido una notable continuidad en la defensa de sus intereses estratégicos mediante la presión y la fuerza.

Para Europa, el problema de fondo no es solo Venezuela ni Groenlandia, sino su propia definición en el mundo actual. Al priorizar la preservación de la relación transatlántica como “activo estratégico” incuestionable, la Unión Europea ha terminado intercambiando principios por una sensación de seguridad cada vez más ilusoria. Las presiones para aumentar el gasto militar dentro de la OTAN, abandonar proyectos energéticos considerados inconvenientes por Washington o alinearse con sanciones unilaterales contra China son ejemplos claros de cómo el apaciguamiento lejos de reducir las exigencias, las multiplica.

Esta dinámica tiene consecuencias profundas. Si Europa acepta de facto que la soberanía y la integridad territorial son monedas de cambio en el tablero geopolítico, socava los mismos cimientos sobre los que se construyó la Unión Europea. El respeto al derecho internacional no es un eslogan vacío, es una lección histórica aprendida a un costo enorme. Las políticas de apaciguamiento del siglo XX dejaron como enseñanza clara que ceder ante la coerción no garantiza la paz y solo aplaza conflictos mayores.

Desde la perspectiva china, la crisis venezolana y la actitud europea confirman los límites del orden internacional dominado por una sola potencia. China ha insistido de forma constante en la centralidad de la Carta de Naciones Unidas, el multilateralismo y la igualdad soberana de los Estados. No se trata únicamente de una postura ideológica, representa también un interés estratégico compartido por muchos países que ven en el hegemonismo una amenaza directa a su estabilidad y desarrollo. En ese sentido, China interpreta la indecisión europea como una oportunidad perdida para fortalecer un polo autónomo capaz de equilibrar el sistema internacional.

Pero tenemos que afirmar, gritar si es necesario, que Europa no está condenada a la irrelevancia estratégica. Dispone de cartas importantes. Su peso económico, su vasto mercado interno y su capacidad industrial le otorgan herramientas reales para reducir la dependencia estructural de Estados Unidos. Avanzar en la internacionalización del euro, diversificar sus relaciones comerciales y financieras, y reforzar la integración interna son, seguramente, gestos simbólicos, pero también decisiones con impacto geopolítico concreto. En el ámbito energético, apostar por una cooperación diversificada y por las energías renovables permitiría a Europa disminuir su vulnerabilidad frente a presiones externas.

En el terreno diplomático, la cooperación con China y con otros países emergentes no debería verse como una amenaza, sino como una expresión coherente del multilateralismo que Europa dice defender. Abandonar la lógica de bloques ideológicos rígidos y participar activamente en la construcción de un orden multipolar no implica romper con Estados Unidos, sino redefinir la relación sobre bases más equilibradas. Para China, una Europa más autónoma no es un rival, sino un socio potencial en la defensa de reglas comunes frente a la política de poder.

La crisis venezolana, por tanto, es también una prueba para Europa. Puede optar por seguir reaccionando de manera fragmentada, aceptando la erosión gradual de los principios que proclama, o puede asumir el costo político de actuar con coherencia. Defender la soberanía de Venezuela, como la de cualquier otro Estado, no es respaldar a un gobierno concreto, sino defender una norma esencial del sistema internacional. Renunciar a ello equivale a aceptar un mundo hobbesiano donde la fuerza define el derecho.

En última instancia, la pregunta clave sigue siendo ¿qué quiere representar Europa en este mundo en transformación? Si aspira a ser relevante en un orden multipolar, deberá dejar atrás la lógica del apaciguamiento y asumir responsabilidades acordes con su peso real. Mientras que para China el camino es fortalecer el multilateralismo y resistir el hegemonismo, Europa tiene que decidir si quiere acompañar esa tendencia histórica o resignarse a ser un peón más en el juego de otros.

El caso de Groenlandia ilustra con especial claridad hasta dónde puede llegar esta lógica de presión hegemónica cuando no encuentra una respuesta firme. La isla, formalmente parte del Reino de Dinamarca y vinculada a la Unión Europea a través de esa relación, ocupa una posición geoestratégica clave en el Ártico, tanto por las rutas marítimas emergentes como por sus recursos naturales y su valor militar. Que Estados Unidos se permita tratar abiertamente el futuro de Groenlandia como una cuestión transaccional, incluso después de la agresión contra Venezuela, no es simplemente una excentricidad retórica, es una señal política evidente y rotunda, una señal que no es otra que el hecho de que Washington percibe que el coste de desafiar la soberanía europea es bajo. La falta de una reacción europea clara y unificada refuerza esa percepción y envía un mensaje peligroso sobre la fragilidad del compromiso europeo con el derecho internacional cuando este entra en conflicto con la voluntad de su principal aliado.

Más allá de Groenlandia en sí, lo que está en juego es la credibilidad de Europa como bloque soberano. Si acepta implícitamente que territorios estratégicos puedan ser objeto de intimidación sin consecuencias, Europa pierde influencia en el Ártico y sienta un precedente que puede replicarse en otros ámbitos. Para China y para muchos países del Sur Global, este episodio confirma que las normas internacionales se aplican de manera selectiva cuando intervienen los intereses de la potencia hegemónica. En ese sentido, Groenlandia no es un asunto periférico y demuestra que la defensa de la soberanía y del multilateralismo no admite excepciones sin que todo el edificio normativo empiece a resquebrajarse.

♦♦♦

Pedro Barragán es un destacado economista español con una sólida trayectoria en el análisis de mercados internacionales y comercio exterior. Actualmente se desempeña como Asesor de la Fundación Cátedra China, donde aporta su visión estratégica sobre las relaciones económicas entre España y el gigante asiático. Autor del libro “Por qué China está ganando”. A lo largo de su carrera, ha ocupado puestos de responsabilidad en diversas instituciones financieras y organismos de promoción económica. Es un reconocido experto en la Nueva Ruta de la Seda y en el impacto de la política macroeconómica china en Europa. Además de su labor consultiva, destaca por su faceta como conferenciante y colaborador habitual en medios especializados en economía. Su experiencia técnica lo convierte en una voz autorizada para interpretar los desafíos del mercado globalizado actual@PedroBarraganC

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El Sol en estado de calma absoluta: Desaparecen todas las manchas solares por primera vez en años

 



Un silencio magnético inesperado

Las manchas solares son áreas oscuras causadas por campos magnéticos intensos y funcionan como el principal termómetro de la actividad solar. Su ausencia total es un evento poco frecuente fuera de los periodos de «mínimo solar». La última vez que el Sol estuvo completamente libre de estos rastros fue el 11 de diciembre de 2021.

Este domingo, la calma es total: los científicos han confirmado que el índice de actividad de erupciones solares ha caído a cero, algo que no sucedía desde 2024. Este estado de «uniformidad perfecta» resulta especialmente sorprendente para la comunidad científica, dado que ocurre apenas un año y medio después de que el Sol alcanzara su máximo de actividad en el ciclo actual.

Contexto histórico y climático

La ciencia ha documentado en el pasado periodos de calma prolongada, siendo el más famoso el Mínimo de Maunder (1645-1715). Durante ese intervalo de 70 años, las manchas solares prácticamente desaparecieron, coincidiendo con la fase más cruda de la Pequeña Edad de Hielo, que trajo inviernos extremos a Europa y América del Norte.

Sin embargo, los expertos rusos aclaran que el escenario actual es distinto:

  • Evento transitorio: A diferencia de los mínimos históricos, no se espera que esta inactividad sea duradera.

  • Fase del ciclo: Al estar aún en un periodo cercano al máximo solar, la desaparición de las manchas se considera un bache temporal y no el inicio de un enfriamiento prolongado.

¿Qué significa esto para la Tierra?

La caída de la actividad a cero implica una reducción inmediata en la probabilidad de tormentas geomagnéticas y auroras boreales, así como una estabilidad temporal en las comunicaciones satelitales que suelen verse afectadas por las erupciones solares.

Los investigadores del Instituto de Investigación Espacial de Rusia mantendrán el monitoreo constante, pues, según sus previsiones, la actividad magnética del Sol debería reanudarse en el corto plazo.


Gobierno venezolano rechaza injerencia de Japón y exige respeto a la soberanía nacional

 


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De prensabolivariana en febrero 22, 2026

CARACAS – En un firme despliegue diplomático, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela manifestó su rechazo absoluto a las recientes declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi. El pronunciamiento oficial califica los señalamientos emitidos desde Tokio como un acto de intervencionismo directo que vulnera los pilares del derecho internacional.

El Canciller venezolano, Yván Gil, fue el encargado de fijar la postura del Estado, denunciando que las palabras de su homólogo japonés pretenden juzgar procesos internos que competen exclusivamente al pueblo venezolano.

«La soberanía de los pueblos no se negocia ni se juzga desde fuera. Las relaciones entre Estados deben ceñirse a la igualdad soberana, la no intervención y la reciprocidad entre naciones», sentenció Gil a través de los canales oficiales, recordando que el reconocimiento mutuo es la base de cualquier relación diplomática sana.

La tensión entre ambas naciones escaló tras las exigencias de Motegi, quien desde la capital nipona instó a una supervisión internacional de los procesos electorales en Venezuela. Para la diplomacia de Caracas, este gesto constituye una intromisión inaceptable en los asuntos domésticos del país, interpretada como una alineación de Japón con agendas de presión externa.

Ante este escenario, Venezuela instó formalmente al Gobierno de Japón a corregir su enfoque actual para evitar un deterioro mayor en los vínculos bilaterales. «Invitamos al Gobierno de Japón a revisar cualquier enfoque injerencista en función de una relación sana», reza el comunicado oficial, subrayando que la estabilidad regional no se construye bajo tutelajes extranjeros.

El Gobierno Bolivariano envía un mensaje claro a esta potencia asiática sobre los límites de la diplomacia y el respeto a la soberanía.

Un fenómeno histórico e inesperado está ocurriendo en el Sol

 


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De prensabolivariana en febrero 22, 2026

La última vez que se registró este fenómeno en la estrella fue el 11 de diciembre de 2021.

En la cara visible del Sol no se observa ni una sola mancha solar, ni si quiera una pequeña, por lo que la estrella luce perfectamente uniforme al no tener rastros de estas áreas oscuras, informa este domingo el Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Rusia.

Las manchas solares forman parte habitual de la superficie del astro y son causadas por su intenso campo magnético. El número de estas zonas oscuras se relaciona directamente con la actividad del Sol, incluidas las erupciones en su atmósfera.

De acuerdo con el Laboratorio de Astronomía Solar, la desaparición de las manchas solo ocurre en periodos de actividad extremadamente baja, generalmente durante el mínimo solar. La última vez que el Sol estuvo completamente libre de manchas fue el 11 de diciembre de 2021. Además, el sábado el índice de actividad de las erupciones solares cayó a cero por primera vez desde 2024.

En la historia se han registrado descensos prolongados en el número de manchas, como el Mínimo de Maunder, que tuvo lugar entre 1645 y 1715 y que coincidió con la fase más fría de la llamada Pequeña Edad de Hielo en Europa y América del Norte. No obstante, en el contexto actual, apenas un año y medio después del máximo solar, esta caída tan marcada resulta inesperada y, según los científicos rusos, no debería prolongarse por mucho tiempo.

La gran estrategia de Trump 2.0 contra China va tomando forma poco a poco.

 


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De prensabolivariana en febrero 22, 2026

Éste es el gran contexto estratégico en el que se desarrollan las conversaciones de Rusia con Estados Unidos y Ucrania.

Los observadores casuales están convencidos de que Trump es un loco sin método, pero la realidad es que él y su equipo —conocidos colectivamente como Trump 2.0— están implementando, lenta pero firmemente, su gran estrategia contra China. Cada una de sus acciones en el extranjero debe verse como un medio para lograr este fin. Quieren contener a China por completo y luego obligarla a firmar un acuerdo comercial desequilibrado que «reequilibre la economía china hacia el consumo doméstico», según la Estrategia de Seguridad Nacional .

Sin embargo, Trump 2.0 no quiere ir a la guerra por esto, por lo que se cuida de no replicar el precedente del Imperio Japonés . Ejercer demasiada presión económica y estructural sobre China de una sola vez podría incitarla a reaccionar desesperadamente antes de que se cierre la ventana de oportunidad. Por lo tanto, decidieron privar gradualmente a China del acceso a mercados y recursos , idealmente mediante una serie de acuerdos comerciales, para dotar a Estados Unidos de la influencia indirecta necesaria para frenar pacíficamente el ascenso de China como superpotencia.

Los acuerdos comerciales de Estados Unidos con la UE y la India podrían, en última instancia, resultar en la restricción del acceso de China a sus mercados, bajo pena de aranceles punitivos si se niegan. Paralelamente, la operación especial de Estados Unidos en Venezuela, la presión contra Irán y los intentos simultáneos de subordinar a Nigeria y a otros importantes productores de energía podrían restringir el acceso de China a los recursos necesarios para impulsar su ascenso como superpotencia. Hasta el momento, este efecto combinado ya está ejerciendo una enorme presión sobre China para que llegue a un acuerdo con Estados Unidos.

Este es el gran contexto estratégico en el que se desarrollan las conversaciones de Rusia con Estados Unidos y Ucrania . Rusia también se encuentra bajo una enorme presión después de que Trump 2.0, inesperadamente (desde su punto de vista), perpetuara la guerra indirecta en Ucrania, impulsara un avance hacia Asia Central mediante la » Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional » de agosto pasado a través del Cáucaso Sur , y lograra que India redujera sus importaciones de petróleo . Rusia ahora debe decidir si cierra su propio acuerdo con Estados Unidos o se vuelve más dependiente de China.

El primer escenario podría incluir una alianza estratégica centrada en los recursos con EE. UU. a cambio de ceder en sus objetivos maximalistas en Ucrania, lo que podría privar a China del acceso a los yacimientos en los que EE. UU. invierte, como se explica aquí . En cuanto al segundo escenario, Rusia podría continuar con su especial operación indefinidamente con creciente apoyo chino a cambio de que China reciba acceso irrestricto a sus recursos a precios de ganga, ayudando así en gran medida a China a prepararse para la guerra con los EE.UU.

Enmarcado de esta manera, alcanzar un acuerdo con Rusia podría facilitar la rendición estratégica de China ante EE. UU. sin aumentar el riesgo de guerra, mientras que no lograrlo podría aumentar el riesgo de guerra si Rusia se convierte en la reserva de materias primas de China por la razón mencionada y con el mismo resultado frente a EE. UU. Esto le otorga a Putin influencia frente a Trump 2.0, pero tampoco están desesperados por llegar a un acuerdo con Putin a cualquier precio; por eso no han coaccionado a Zelenski para que haga las concesiones que exige y tal vez nunca lo hagan.

Si Trump 2.0 no logra un acuerdo con Putin, se prepararán para una guerra con China, algo que su Estrategia de Defensa Nacional prevé dada su explícitamente declarada acumulación militar, similar a la de una guerra mundial. Sea como fuere, replicar el precedente imperial japonés en ese caso arriesga peligrosamente un Pearl Harbor del siglo XXI, poniendo así en peligro su planificada restauración de la unipolaridad . Por lo tanto, es mejor que Trump 2.0 presione a Zelenski para que le dé a Putin lo que quiere y así continuar conteniendo pacíficamente a China.

*Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.

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