Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

12 de septiembre de 2026

Las condiciones materiales del estudiante como presupuesto del rendimiento académico y las obligaciones constitucionales del Estado

 

Tesis central: Un estudiante solo puede dedicarse plenamente a sus estudios cuando dispone de condiciones materiales mínimas: alimentación adecuada, vivienda habitable y transporte accesible. Estas condiciones no son concesiones benéficas ni privilegios, sino presupuestos fisiológicos y cognitivos del aprendizaje. El Estado venezolano, en su doble condición de garante constitucional del derecho a la educación y de "Patria" como sujeto político en la formación de las generaciones de relevo, tiene la obligación ineludible de procurarlas. Lo contrario constituye una violación silenciosa pero sistemática del derecho a la educación.

I. El fundamento material del rendimiento académico

La relación entre condiciones de vida y rendimiento académico no es una intuición pedagógica, sino un hallazgo empírico robusto. El estudio de los países nórdicos entre 2016 y 2023 documenta un aumento significativo en la proporción de estudiantes de cuarto grado que llegan a la escuela sintiendo cansancio o hambre. Para 2023, hasta la mitad reportaba cansancio frecuente y más de una cuarta parte reportaba hambre frecuente. La investigación concluye que "el cansancio y el hambre están consistentemente asociados con las percepciones de comportamiento desordenado durante las lecciones y con un menor rendimiento a nivel individual". El hallazgo adquiere mayor relevancia cuando se constata que el cansancio predice el desorden no solo individual sino a nivel de aula: una mayor proporción de estudiantes cansados corresponde con un clima de aula más negativo.

En el caso de la desnutrición, la evidencia es igualmente contundente. Investigaciones en comunidades de bajos ingresos en Bogotá encontraron que "la desnutrición, especialmente en niños con bajo peso, está fuertemente asociada con un peor desempeño en tareas relacionadas con autonomía, comportamiento estratégico y habilidades verbales y visuales". La desnutrición funciona como una "trampa de pobreza" que limita la acumulación de capital humano y el potencial de aprendizaje.

La vivienda constituye el segundo pilar. Según las definiciones de ONU-Hábitat, una vivienda es inadecuada si no garantiza seguridad física, espacio suficiente, protección contra inclemencias, y acceso a agua potable y saneamiento. Los mecanismos que conectan vivienda y aprendizaje incluyen la disponibilidad de "espacio privado que permita el estudio ininterrumpido y enfocado, acceso a un escritorio o espacio de trabajo apropiado, e iluminación adecuada". En un estudio sobre barrios urbanos en Bahía Blanca, Argentina, se encontró que en los conglomerados con "condiciones desfavorables", donde el 80,3% presentaba pobreza multidimensional intensa a severa y el 47,3% privación en seguridad alimentaria, solo el 57,5% de los adolescentes alcanzaba una trayectoria escolar deseable, frente al 91,8% en barrios con condiciones favorables. La variable "personas por cuarto", indicador de hacinamiento, pasaba de 1,4 en barrios favorables a 3,2 en desfavorables.

El transporte completa el triángulo. Un estudio con 470 estudiantes de secundaria encontró "relación entre el tiempo que tarda el alumnado en llegar al centro educativo y el compromiso", concluyendo que "a mayor tiempo de trayecto, menor compromiso académico". El tiempo de viaje no es un dato neutro: consume horas que podrían dedicarse al estudio, al descanso o a la vida familiar, y genera un desgaste físico y psicológico acumulativo que afecta la capacidad de concentración.

En síntesis, un estudiante hambriento, que duerme en condiciones de hacinamiento y que invierte horas excesivas en desplazarse no está en condiciones de aprender al mismo nivel que quien no enfrenta esas carencias. La igualdad formal ante la ley educativa se convierte en desigualdad material ante el aprendizaje.

II. La obligación constitucional del Estado venezolano

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) establece en su artículo 102 que "la educación es un derecho humano y un deber social fundamental, [...] democrática, gratuita y obligatoria". La gratuidad no se agota en la exención de matrícula: implica que el Estado debe remover los obstáculos materiales que impiden el ejercicio efectivo del derecho. Un derecho que no puede ejercerse por falta de alimentos, vivienda o transporte no es un derecho, sino una declaración retórica.

El artículo 103 consagra el derecho a "una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades". La expresión "igualdad de condiciones" adquiere pleno sentido cuando se lee a la luz de las desigualdades materiales documentadas: sin comedor, residencia y transporte, la igualdad de oportunidades es una ficción.

El Tribunal Supremo de Justicia ha precisado el alcance de estas obligaciones. En sentencia de 2012, la Sala Político-Administrativa estableció que "al otorgar a la educación la connotación de servicio público, el Estado se constituye en garante de la prestación del servicio", lo que implica que "independientemente que la institución que preste el servicio sea pública o privada, el Estado debe intervenir en la organización, planificación, control, funcionamiento y efectividad del servicio". La educación como servicio público no admite una prestación meramente formal: el Estado responde por su efectividad.

La Ley Orgánica de Educación (1999) refuerza esta arquitectura. Su artículo 14 define la educación como un proceso de "formación integral, laica, inclusiva y de calidad, permanente, continua e interactiva". El artículo 17 establece que "las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son corresponsables en el proceso de educación ciudadana y desarrollo integral". La corresponsabilidad no diluye la obligación estatal: la jerarquiza, porque es el Estado quien tiene los recursos y la potestad tributaria para garantizarla.

III. El Estado como Patria y la formación de las generaciones de relevo

El preámbulo de la Constitución invoca la "formación de una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado". La "Patria" no es una abstracción lírica: es el sujeto colectivo que se reproduce a sí mismo a través de la educación de quienes ocuparán su lugar mañana. Si esa formación se produce en condiciones de precariedad material, la Patria no está formando ciudadanos plenos, sino reproduciendo la desigualdad que dice superar.

La noción de "generaciones de relevo" tiene una implicación temporal que la vuelve especialmente exigente. Invertir en las condiciones materiales del estudiante de hoy es invertir en el médico, el ingeniero, el maestro, el científico que la sociedad necesitará en veinte años. La desnutrición infantil tiene efectos cognitivos que persisten en la adultez; el hacinamiento en la infancia deja huellas en la capacidad de concentración; la exclusión del transporte en la adolescencia determina quién accede a la universidad. La Patria que no alimenta, no aloja y no transporta a sus estudiantes está hipotecando su propio futuro.

La dedicación exclusiva al estudio que postulamos como ideal no es un lujo ni una aspiración burguesa: es la condición que la sociedad debe garantizar a quienes se preparan para servirla. El estudiante que tiene hambre, que no duerme bien, que pierde horas en un autobús no es un estudiante menos capaz: es un estudiante al que se le ha negado el presupuesto material de su capacidad.

El Estado venezolano tiene, por mandato constitucional y por lógica de supervivencia colectiva, la obligación de proveer comedor, residencia y transporte. No hacerlo no es una omisión administrativa: es una violación del derecho a la educación en su dimensión más elemental. Y es, además, una traición a la idea misma de Patria, porque una nación que no nutre a sus estudiantes está renunciando a su porvenir.


La despolitización de las universidades: experiencias globales y la crisis de autonomía de la Universidad de Los Andes

 

Conclusión anticipada: El núcleo de la autonomía universitaria reside en la protección frente a la política partidista, especialmente la del partido gobernante. Esto no es una idea abstracta, sino un piso institucional que la experiencia histórica de múltiples países ha validado repetidamente. La difícil situación actual de la Universidad de Los Andes (ULA) en Venezuela es, en esencia, el resultado de una transgresión sistemática de ese piso. Desde el ideal de autogobierno de Humboldt en Alemania hasta la Reforma de Córdoba en Argentina, desde la erosión institucional en India hasta la expulsión política en Hungría, la experiencia global demuestra que cuando la lógica partidista sustituye a la lógica académica en el gobierno universitario, la libertad académica y la capacidad institucional se desmoronan simultáneamente.

I. Las raíces históricas de la autonomía universitaria: por qué debe mantenerse a distancia de la política

El fundador del ideal moderno de autonomía universitaria fue Wilhelm von Humboldt. A principios del siglo XIX, al crear la Universidad de Berlín, planteó con claridad que la sociedad se beneficia de la universidad solo si esta "opera libremente, sin interferencia del Estado, la religión o la política". Este juicio se basa en una comprensión sencilla: la creación de conocimiento, el avance de la ciencia y la innovación cultural requieren condiciones de exploración libre, no sujetas a mandatos externos.

La institucionalización de este ideal en América Latina comenzó con la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 en Argentina. Una de sus demandas centrales fue precisamente liberar a la universidad de "los intereses de sectores económicos o políticos influyentes", para que la educación superior sirviera a las necesidades sociales y no a fines partidistas. La reforma estableció tres principios, cogobierno, libertad académica y autonomía universitaria, que influyeron profundamente en la construcción institucional de las universidades de toda la región.

Venezuela misma consagró este principio en su Constitución. El artículo 109 de la Constitución de 1999 establece expresamente que "el Estado reconoce la autonomía universitaria como principio y jerarquía". La Ley de Universidades de 1970, en su artículo 9, detalla además las cuatro dimensiones de esa autonomía: organizativa, académica, administrativa y económica-financiera. La intención del marco legal es clara: garantizar que la universidad pueda decidir sus propios asuntos con independencia, sin quedar a merced de fuerzas políticas externas.

II. Experiencia global: cómo la intervención partidista destruye a las universidades

El caso de la Universidad Centroeuropea en Hungría ofrece la lección más directa. En 2017, el gobierno húngaro aprobó una legislación que en la práctica prohibió a la Universidad Centroeuropea seguir operando en Budapest. La "razón de fondo de esta legislación fue la hostilidad política". Una institución académica de reputación internacional se vio obligada a trasladarse a Viena únicamente por no coincidir con la posición política del partido gobernante. Este caso demuestra que, cuando el interés partidista se convierte en el criterio para decidir la supervivencia de una universidad, la excelencia académica por sí sola no ofrece protección alguna.

La experiencia de India muestra un modo de erosión más sutil pero igualmente letal. El Índice de Libertad Académica de India la ubica en el puesto 156 de 179 países, calificada como "completamente restringida". Este deterioro "se manifiesta principalmente en una creciente intervención política en el gobierno universitario, la presión para introducir determinados cursos, la injerencia en el contenido de los programas de estudio y la intimidación de académicos críticos". El informe de la Comisión de Educación Universitaria de India de 1966 ya advertía con claridad: "Solo las instituciones autónomas, libres del control del pensamiento y de la presión de los partidos o de la política de poder, pueden perseguir la verdad sin temor". Esa advertencia hoy suena más bien profética.

El caso de la Universidad de Harvard en Estados Unidos revela que ni siquiera las universidades de élite con instituciones maduras son inmunes. Según los informes, Harvard fue acusada de ser "excesivamente inclinada a la izquierda y hostil hacia las opiniones conservadoras", y posteriormente enfrentó presiones para modificar su gobierno, admisiones, contrataciones y programas académicos. La Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios señaló que las leyes federales de derechos civiles fueron "armamentizadas" con el fin de "denigrar a las instituciones de educación superior y dañar su libertad académica y autonomía institucional". Cuando la preferencia ideológica de un partido se convierte en el estándar externo de calibración del gobierno universitario, la función central de la universidad, el pensamiento independiente y la indagación crítica, queda bajo amenaza fundamental.

El patrón común de estos casos es el siguiente: el partido sustituye los estándares académicos por algún criterio externo (pureza ideológica, lealtad política, subordinación a una agenda específica) para juzgar y constreñir a la universidad. La consecuencia no es solo la pérdida de la libertad académica, sino la atrofia funcional de la universidad como fuente de pensamiento crítico para la sociedad.

III. El caso venezolano

La erosión de la autonomía universitaria en Venezuela ha sido un proceso gradual pero sistemático. La investigación señala que "desde 1970 ha existido un proceso permanente de limitación de esta esencia universitaria, que culminó en 2010 con la aplicación encubierta de contenidos de una ley de educación universitaria que nunca fue promulgada por el presidente"[1].

Este proceso se manifiesta de manera particularmente concreta en la Universidad de Los Andes (ULA) a través del estrangulamiento financiero (producto de las sanciones económicas o no). Los datos de 2026 muestran que la ULA recibió asignaciones de apenas 3 a 3,32 millones de bolívares. De los 162.800 millones de bolívares solicitados, para gastos operativos, se cubrieron apenas 500.000 bolívares: el 0,31% de la cuota correspondiente; el mismo que para todas las universidades nacionales, autónomas o experimentales.  En el período de evaluación de 2020 a 2025, la tasa de cobertura de las asignaciones a las principales universidades autónomas fue inferior al 3% de lo solicitado.

IV. La vulnerabilidad particular de la ULA: cuando la lógica partidista sustituye a la lógica académica

La difícil situación de la Universidad de Los Andes es especialmente grave porque soporta simultáneamente una doble presión: la escasez de recursos y la politización interna. Se ha señalado que "los partidos tradicionales han utilizado durante años los movimientos estudiantiles y las estructuras sindicales como piezas en el tablero nacional, tratando de influir o distorsionar la dirigencia universitaria para servir a sus propios intereses".

El núcleo del problema es un conflicto fundamental de lógicas. Los observadores señalan que la universidad "es esencialmente un espacio de pensamiento libre y construcción crítica", mientras que los partidos "exigen disciplina, obediencia y alineación ideológica". Cuando ambas lógicas coexisten en una misma institución, la segunda erosiona inevitablemente a la primera. Una universidad cuyo gobierno interno se guía por la lealtad partidista y no por la capacidad académica pierde la base moral e institucional.

Existe una paradoja más profunda: la crisis actual de las universidades venezolanas proviene en parte de la inercia histórica de las fuerzas políticas que han visto la universidad como un campo de disputa por el poder. Como señala el análisis, "la presencia e influencia sostenidas de los partidos en la universidad terminaron por impedir que esta se convirtiera en el centro de pensamiento crítico que el país necesita". La despolitización, por tanto, no consiste simplemente en expulsar a los partidos", sino en construir una cultura institucional en la que la lógica académica, y no la lógica política, sea el principio por defecto del gobierno universitario.

Epílogo

El futuro de la Universidad de Los Andes depende de la posibilidad de cortar el dominio de la lógica partidista sobre el gobierno universitario. La lección que ofrece la experiencia global es clara: la expulsión política en Hungría, la erosión institucional en India y la presión ideológica en Estados Unidos han demostrado, cada una a su manera, la amenaza sistémica que la intervención partidista representa para la libertad académica.

Restaurar la autonomía de la ULA no es una obra que pueda completarse con una sola ley o un simple cambio de personas. Requiere una reconfirmación de la esencia de la universidad: la razón de su existencia es ofrecer a la sociedad conocimiento y pensamiento crítico no sujetos a mandatos del poder. Cuando un partido, ya sea el gobernante o la oposición, ve la universidad como un instrumento para alcanzar sus propios fines, traiciona esa razón. El verdadero significado de la despolitización es devolver la universidad a la comunidad académica, y no a ninguna fuerza política.



[1] Aquí quiero contar una anécdota. Fui amigo personal del Presidente Chávez. Poco hablábamos de política. Nuestro tema de conversación era el arte, la pintura en particular, sobre todo desde el día en que le comenté la técnica del sfumato de Leonardo Da Vinci y le regalé unos libros (que a lo mejor todavía están en Miraflores). Una madrugada recibí una llamada del presidente solicitándome la opinión sobre la LEU (Ley de Educación Universitaria); le contesté que no me parecía, porque la educación es una sola y debería haber una sola ley para todos, que hacer una solamente para las universidades me sonaba elitesco. Gracias Pedro, me contestó, y colgó. Al día siguiente supe por las noticias que el presidente había vetado la LEU a pesar de que había sido aprobada días antes por la Asamblea Nacional de mayoría chavista.    


La Universidad Necesaria para la Venezuela que Renace

 


La Universidad Necesaria 
para la Venezuela que Renace

Abelardo expide 11 decretos para la reconstrucción: mucho poder, poca transparencia

 


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De prensabolivariana en septiembre 12, 2026

A un mes del poderoso sismo que golpeó el occidente colombiano, dejando una estela de destrucción en más de 500.000 personas, cerca de 400 municipios y 15 departamentos, el Gobierno de Abelardo ha expedido 11 decretos para construir el andamiaje institucional, financiero y administrativo de la reconstrucción.
Sobre el papel, las medidas parecen responder a una necesidad evidente: reconstruir hospitales, colegios, viviendas, vías, acueductos, alcantarillados, redes eléctricas, infraestructura productiva y recuperar las economías locales.
Pero detrás de esta arquitectura normativa aparece una pregunta mucho más incómoda:
¿quién va a controlar los enormes recursos que se movilizarán para la reconstrucción y quién vigilará las decisiones que se adopten en su nombre?

Ese es el verdadero asunto.

El propósito de este análisis es examinar los principales contenidos de los decretos y, sobre todo, identificar los riesgos para el control fiscal, la transparencia, la descentralización y la participación ciudadana.
La emergencia no puede convertirse en una zona de excepción para la contratación opaca ni en una oportunidad para concentrar en el Gobierno nacional decisiones que deberían estar sometidas al escrutinio de las comunidades.
El Fondo Milagro: el corazón financiero de la reconstrucción.
El Decreto 1379 crea el llamado Fondo Milagro como un patrimonio autónomo. Será una bolsa de recursos administrada mediante un contrato de fiducia mercantil, destinada a financiar asistencia humanitaria, recuperación, rehabilitación, reconstrucción, reactivación económica y reducción del riesgo.

El alcance es extraordinariamente amplio.

El Fondo podrá financiar estudios, diseños, obras, interventorías y gerencias; reconstruir hospitales, colegios, vías, acueductos, redes de energía y telecomunicaciones; financiar vivienda y desarrollar proyectos de reactivación económica.
Es decir, el Fondo no será simplemente una caja para atender la emergencia: será uno de los principales centros de decisión de la reconstrucción nacional.

Y ahí comienza el problema.

Su financiación podrá provenir del Presupuesto General de la Nación, donaciones, cooperación internacional, operaciones de crédito público, aportes de entidades territoriales y particulares y rendimientos financieros. Su dirección quedará en manos de un Consejo Directivo integrado mayoritariamente por representantes del Presidente.
La pregunta inevitable es si una estructura con semejante concentración de recursos y competencias tendrá suficientes contrapesos institucionales.
El riesgo no está en crear un fondo para la reconstrucción. El riesgo está en construir un poderoso centro financiero y contractual con controles ciudadanos débiles.

Derecho privado: rapidez sí, pero ¿a qué precio?

Uno de los aspectos más sensibles del Decreto 1379 es que el Fondo se rige por el derecho privado.
Eso permite agilizar la contratación y escapar de buena parte de los procedimientos ordinarios de la contratación estatal, bajo el argumento razonable de que una emergencia exige rapidez.
Pero la velocidad no puede confundirse con ausencia de controles.
Precisamente cuando hay grandes cantidades de dinero, contratación acelerada y una situación de emergencia, aumentan los riesgos de corrupción, sobrecostos, direccionamiento contractual, conflictos de interés, concentración de proveedores y captura política de las decisiones.
Por eso resulta insuficiente decir que habrá una firma internacional de auditoría y que continuará la vigilancia de la Contraloría.
La pregunta es otra:

¿dónde están las veedurías ciudadanas, las auditorías visibles, los mecanismos de acceso público a la información y los instrumentos de seguimiento comunitario a cada proyecto?
El propio diseño del Fondo debería incorporar desde el comienzo mecanismos de participación y vigilancia social.
No basta con auditar después de gastado el dinero.

El control debe empezar antes de contratar.

El verdadero problema: ¿cuánto dinero habrá?
Los decretos establecen numerosas fuentes de financiación, pero dejan abierta una de las preguntas esenciales: ¿cuánto dinero habrá realmente disponible para la reconstrucción?
Las propias normas reconocen que el costo definitivo todavía está en cálculo y revisión técnica. Las estimaciones mencionadas oscilan entre $10 y $40 billones.
Una diferencia de semejante magnitud no es un detalle contable.
Significa que el país todavía no sabe cuánto costará la reconstrucción ni cuál será la participación efectiva de cada fuente de financiación.

Tampoco está suficientemente claro cuánto provendrá del Presupuesto Nacional, cuánto de endeudamiento y cuánto terminarán aportando obligatoriamente o voluntariamente las entidades territoriales.
Y esto ocurre precisamente cuando se discute el presupuesto nacional de 2027.
Por eso el Gobierno debería presentar públicamente, departamento por departamento y municipio por municipio, un mapa financiero de la reconstrucción, indicando:
cuánto dinero está disponible;
de qué fuente proviene;
quién lo administra;
qué proyectos financiará;
cuánto se ha contratado;
cuánto se ha desembolsado;
quién ejecuta cada contrato;
quién realiza la interventoría;
y cuál es el cronograma de ejecución.

Sin esa información, el Fondo Milagro corre el riesgo de convertirse en una enorme caja negra financiera.
Decreto 1381: la reconstrucción también se pagará con recursos territoriales
El Decreto 1381 introduce otro elemento de enorme importancia.
Los departamentos y municipios no afectados deberán contribuir indirectamente a financiar la reconstrucción mediante modificaciones en la destinación de recursos provenientes de la sobretasa al ACPM y mediante otros mecanismos de cooperación territorial.

En los territorios afectados, el 100 % de la sobretasa queda destinado a financiar proyectos y gastos relacionados con la reconstrucción.
En otros territorios, una parte de esos recursos será trasladada directamente al Fondo Milagro.
Esto tiene una consecuencia política que no debería ocultarse:
la reconstrucción no será financiada únicamente por la Nación; también comprometerá recursos de departamentos y municipios.
Por eso los gobernadores y alcaldes, las asambleas y los concejos municipales tienen que saber exactamente cuánto dinero saldrá de sus presupuestos y qué sacrificios fiscales implicará.

No puede haber solidaridad territorial sin transparencia territorial.
El fin de una barrera abre una nueva zona de negociación política
El Decreto 1381 también suspende hasta el 31 de diciembre de 2027 una restricción que impedía a las entidades territoriales invertir fuera de su territorio cuando no existiera un beneficio propio.
La medida puede facilitar la reconstrucción y permitir que territorios con mayor capacidad fiscal ayuden a municipios devastados.
Pero también abre una enorme zona de negociación política.
Gobernadores, alcaldes, congresistas y Gobierno nacional tendrán ahora mayores posibilidades de decidir dónde se concentran recursos públicos.

Por eso esta facultad debe estar acompañada de reglas transparentes.
La solidaridad territorial no puede transformarse en clientelismo territorial.
Cada aporte debería quedar asociado a un proyecto concreto, con estudios, presupuesto, contratista, interventoría, cronograma y resultados verificables.

Endeudamiento: reconstruir hoy, pagar durante décadas

El Decreto 1382 abre todavía más el margen financiero de las entidades territoriales.
Los municipios podrán contratar créditos de tesorería, emitir títulos respaldados con ingresos futuros y utilizar mecanismos de endeudamiento de largo plazo. También se flexibilizan algunas restricciones relacionadas con los indicadores de endeudamiento.
La medida puede ser necesaria para atender una emergencia de esta magnitud.
Pero tiene una cara que no puede ignorarse:
la reconstrucción de hoy puede convertirse en la deuda de las próximas administraciones.
Un alcalde puede inaugurar una obra financiada con crédito; el pago puede recaer sobre los gobiernos siguientes y sobre los contribuyentes futuros.

Por eso cada operación de crédito debería publicarse junto con su costo financiero total, plazo, fuente de pago y efecto sobre la capacidad fiscal futura del municipio.
La emergencia justifica actuar rápido.
No justifica hipotecar el futuro sin explicaciones.

El Fonpet: una alerta que merece vigilancia

El Decreto 1383 habilita temporalmente a las entidades territoriales afectadas para acceder a recursos del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales, Fonpet, dentro de determinadas condiciones. También permite utilizar excedentes del sector salud para infraestructura hospitalaria relacionada con la calamidad.
Aquí se requiere especial cuidado.
Los recursos destinados a garantizar obligaciones pensionales no pueden convertirse en una fuente de financiación ordinaria de la reconstrucción.
La emergencia exige utilizar todos los instrumentos legales disponibles, pero también exige proteger las obligaciones futuras de las entidades territoriales.
La reconstrucción no puede financiarse trasladando el problema a los pensionados del mañana.
Obras por impuestos: una oportunidad, pero no un cheque en blanco

Los decretos amplían temporalmente el mecanismo de Obras por Impuestos para que empresas puedan financiar y ejecutar proyectos de reconstrucción en los municipios afectados.
La modalidad incluye vivienda, educación, salud, agua potable, energía, vías, transporte, TIC, infraestructura rural, infraestructura productiva y gestión del riesgo.
Es probablemente uno de los instrumentos con mayor potencial.
Pero también requiere controles estrictos.

Cuando una empresa financia una obra pública con cargo a su impuesto de renta, no está simplemente haciendo una donación: está participando en la asignación y ejecución de recursos que tienen una finalidad pública.
Por eso deben garantizarse reglas claras sobre selección de proyectos, costos, calidad, interventoría, conflictos de interés y publicación de la información.
La reconstrucción no puede terminar convertida en una asociación informal entre grandes contratistas, empresas y funcionarios.
El 35 % para municipios pequeños: una buena regla que debe cumplirse
El Decreto 1389 establece que al menos el 35 % del cupo de la modalidad especial de Obras por Impuestos deberá reservarse para municipios de categorías quinta y sexta, donde se concentra una proporción importante de la población afectada.
Esta disposición merece respaldo.

Pero la experiencia colombiana enseña que una cosa es reservar recursos en la norma y otra muy distinta garantizar que lleguen efectivamente a los territorios más pobres.
Será necesario publicar periódicamente el estado de ese cupo: cuánto se reservó, cuánto se asignó, qué municipios fueron beneficiados y qué empresas ejecutarán los proyectos.
Información reservada: necesaria, pero vigilada

El Decreto 1385 autoriza al DANE a suministrar información protegida por reserva estadística a las entidades responsables de la emergencia cuando resulte estrictamente necesaria para identificar y atender a la población afectada.
La medida puede ser indispensable.
Pero manejar información sensible de cientos de miles de ciudadanos exige protocolos de seguridad, trazabilidad y responsabilidad.
La emergencia no puede convertirse en una excusa para ampliar indiscriminadamente el acceso a bases de datos personales.
El principio debe ser sencillo:
la información se utiliza para reconstruir, no para vigilar, discriminar, hacer política electoral o explotar comercialmente a la población damnificada.
El problema no son los 11 decretos. Es el poder que acumulan
Vistos individualmente, buena parte de los decretos pueden parecer razonables.
El problema aparece cuando se observan en conjunto.
Un fondo con amplias facultades.
Recursos nacionales y territoriales.
Contratación bajo reglas de derecho privado.
Nuevas posibilidades de endeudamiento.
Redistribución de recursos territoriales.
Acceso a información reservada.
Ampliación de Obras por Impuestos.
Flexibilización de procedimientos administrativos.
Y una estructura de dirección en la que el Gobierno nacional conserva un enorme poder de decisión.
Todo ello puede ser necesario para enfrentar una emergencia extraordinaria.
Pero cuanto mayor sea el poder excepcional, mayor debe ser el control democrático.
Y ese equilibrio todavía no aparece con suficiente claridad.
La reconstrucción no puede convertirse en un nuevo centralismo
Hay además una discusión política de fondo.

La emergencia está sirviendo para recentralizar decisiones que normalmente corresponden a departamentos y municipios.
Puede haber razones técnicas para hacerlo. Los territorios más pobres no tienen capacidad financiera ni administrativa suficiente para enfrentar solos una catástrofe de esta magnitud.
Pero centralizar recursos no debería significar eliminar la capacidad de decisión local.
Los alcaldes y gobernadores conocen el territorio. Las comunidades conocen sus necesidades. Las organizaciones sociales saben dónde están los problemas.
La Nación debe coordinar.
No reemplazar a los territorios.
El gran vacío: el control social
Los decretos hablan de recursos, contratos, fondos, créditos y mecanismos financieros.
Pero la reconstrucción necesita también una arquitectura de control ciudadano.
Cada municipio afectado debería contar con una plataforma pública en la que cualquier ciudadano pueda conocer:
cuánto dinero llegó;
de dónde llegó;
quién lo administra;
qué proyecto se financia;
cuánto cuesta;
quién lo ejecuta;
quién hace la interventoría;
cuándo debe terminar;
cuánto se ha pagado;
y qué resultados produjo.

Además, deberían promoverse veedurías ciudadanas, auditorías visibles, rendiciones públicas de cuentas y mecanismos de denuncia y alerta temprana.
No después de que termine la obra.
Desde el primer peso contratado.
Reconstruir no es gastar

Existe una tentación peligrosa en toda emergencia: medir el éxito por la velocidad del gasto.
Pero reconstruir no significa simplemente ejecutar presupuesto.
Reconstruir significa construir viviendas seguras, recuperar hospitales, devolver las escuelas a los niños, restablecer los servicios públicos, recuperar los empleos, proteger el tejido empresarial, reconstruir las vías y reducir el riesgo de una nueva tragedia.
Una obra mal diseñada, sobre costeada o ejecutada en un lugar equivocado no es reconstrucción.

Es gasto.
Y en una emergencia, el gasto equivocado puede ser todavía más grave que la ausencia de recursos.
Abelardo debe responder cinco preguntas
Después de expedir 11 decretos, el Gobierno tiene que pasar de las normas a las respuestas.
Hay cinco preguntas que ya no pueden aplazarse:
¿Cuánto dinero existe realmente para la reconstrucción?
¿Quién decide cómo se distribuye?
¿Quién contrata y bajo qué reglas?
¿Quién controla cada peso?
¿Cómo podrán los ciudadanos vigilar el proceso?
Las respuestas deben ser públicas.
La reconstrucción de una parte importante del país no puede administrarse como un asunto reservado entre funcionarios, fiduciarias, empresarios y contratistas.
Estamos hablando de recursos públicos y de comunidades que perdieron viviendas, escuelas, hospitales, negocios y medios de vida.

La emergencia no suspende la democracia
El Gobierno tiene una responsabilidad enorme.
Debe reconstruir rápido, pero también debe reconstruir bien.
Debe movilizar recursos, pero debe explicar de dónde salen.
Debe contratar con urgencia, pero debe impedir la corrupción.
Debe coordinar a los territorios, pero respetar su autonomía.
Debe atraer al sector privado, pero evitar que los intereses privados capturen la reconstrucción.
Y, sobre todo, debe entender que la emergencia no suspende la democracia.
El Fondo Milagro no puede ser una fortaleza cerrada.

Debe convertirse en una institución abierta al escrutinio ciudadano.
Los 11 decretos pueden ser el comienzo de una reconstrucción histórica.
Pero también pueden convertirse, si no existen controles suficientes, en el comienzo de una enorme concentración de recursos y decisiones públicas.

La diferencia dependerá de algo muy sencillo:
transparencia, rendición de cuentas y control ciudadano.
Porque después de un terremoto hay que reconstruir edificios.
Pero también hay que reconstruir la confianza.
Y esa confianza no se decreta.
Se gana mostrando cada peso, cada contrato, cada obra y cada resultado

♦♦♦

*Horacio Duque Giraldo es un historiador, analista político y académico colombiano. Cuenta con una sólida formación académica que incluye: Licenciatura en Ciencias Sociales con énfasis en Educación Básica. Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos. Maestría en Relaciones Internacionales. Como analista, es conocido por su enfoque crítico y su vinculación con movimientos sociales. Sus análisis suelen centrarse en la defensa de los derechos humanos, medioambientales y los derechos de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, especialmente en el sur occidente colombiano. Ha participado como conferencista en seminarios sobre el proceso de paz, promoviendo la pedagogía sobre la democracia ampliada y el pluralismo político♦ |X: @horacio_DG| Correo: horacioduquegiraldo@gmail.com|

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Se declararon perseguidos por la “DICTADURA” sólo para ir a gozar una bola a Miami… Y sólo allá se sienten libres…

 


José Sant Roz

En realidad, la idea de la “huyidera” poco a a poco comenzó a propagarse y a prepararse a partir de 1998, cuando Chávez llega al poder.

Claudio Nazoa animaba al cotarro para que cogieran las de Villadiego con aquello de que ME IRÍA DEMASIADO. Y pronto comenzó el cuento contra el gobierno: de que CON MIS HIJOS NO TE METAS. Luego l dio por andar en una paseadera de vírgenes por las calles. Altamira fue tomada por amantes de libertad gringa, y fue cuando se planificó el negocio que consistía en propagar que aquí gobernaba el COMUNISMO y con ese pretexto coger con un poco de bagaje y una fuerte suma de dinero en dólares, y decir por todo el cañón que se era un perseguido político (cuando en realidad quienes lo hacía no les interesaba para nada la política ni nadie jamás les había tocado un pelo).

En esta estrategia nada sutil, el próximo paso era pedir la residencia en el Norte y luego hacerse gringos, norteamericanos.

La gozadera de la HUYIDERA se intensificó a partir de 2015 cuando Obama calificó a Venezuela «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EE UU”.

“¡Sí – gritaron estos vivarachos y sinvergüenza-: aplíquenles todas las presiones del mundo porque si no el comunismo nos acabará matando! Pero por favor, el día que acaben con el comunismo no nos vayan a regresar a esa mierda de Venezuela. Yo me declaro amante de la patria de Miami…”.

En 2016 y 2017, la estampida cogió básicamente hacia Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Millones se hicieron eco de la propaganda mundial contra Venezuela, reforzada por el bloqueo y el asedio gringo y europeo. Realmente comenzaron a escasear medicinas y alimentos.

A partir de 2019, hubo un cambio en estos vientos locos y entonces la migración tomó otro rumbo, el camino de los espantosos pantanos de las selvas del Darién. Se produjo un bíblico cruce de olas migratorias emergiendo de toda Sudamérica hacia el Darién, los venezolanos iban al grito de guerra: “¡MUERA MADURO, COÑO DE TU MADRE!”

Aquellas oleadas de seres alucinados llegaban a México, cruzaban el Río Bravo pagándole a los Coyotes y luego se desparramaban por Texas, Nueva York y el estado de La Florida. La mayoría de los venezolanos preferían escoger La Florida donde antaño habían recalado cientos de miles de agusanados cubanos, todo ellos al grito: “¡Libertad!”, “¡Democracia!”, “¡Muera la dictadura comunista y chavista!”.

La Florida es la meca de la LIBERTAD, del más feroz ANTICOMUNISMO, la cuna de Marco Rubio y sus narcos, lo cual a la vez se traduce en rumbas, droga y licor: la meca de las luces rutilantes, de muchos casinos, bellas playas, de consumo a millón de virguerías tecnológicas, carros de lujo, rascacielos, conciertos y desconciertos latinos. Ningún venezolano que participó de esa HUYIDERA lo hizo para estudiar, para hacerse más humano, para leer buenos libros, para escuchar buena música ni para visitar museos y conocer sabios dignos de ser emulados. Nada de eso. Fueron sólo a gozar de la disipación, del bonche eterno del derrape capitalista, para luego presumir de que estaban mejorando la raza y viviendo en la fabulosa mierda llamada del PRIMER MUNDO.

Por eso todos esos mayameros se embanderaron ciegamente con el Catire Trump. Y lo apoyaron con locura y al tiempo que lo apoyaban maldecían del negraje inmundo y asqueroso que les estaba llegando de Latinoamérica (“negros de mierda haitianos”, “delincuentes de mierda colombianos”, indios de mierda ecuatorianos”…) al tiempo que también maldecían del comunismo en Cuba y Venezuela. Y entonces vino y ganó el Cerdo Trump y se volvieron histéricos de alegría y comenzaron a pedir que el Cerdo Naranja de una vez invadiera a Venezuela, y el Cerdo Naranja vino y lo hizo el 3 de enero. Y salieron estos malditos arrastrados a celebrar la invasión: “AL FIN, AL FIN SOMOS LIBRES”, gritaban, pero los coños eran libres sólo si vivían en EE UU porque cuando el Cerdo les dijo: “No los quiero más aquí porque ustedes son feos, unas basuras, unas mierdas”, se pusieron a llorar como unas emputecidas magdalenas. Porque resulta que todos ellos son sólo libres si están en el Norte…

QUÉ VAINAS!!!

Captura relámpago del estrecho de Bab el Mandeb por Ansar Allah: ¿Irán como ‘deus ex machina’?

 


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De prensabolivariana en septiembre 12, 2026

Es inverosímil cómo Ansar Allah (‘Defensores de Dios’), guerrilleros del paleolítico inferior en Yemen, uno de los países más paupérrimos del mundo, haya podido capturar fulgurantemente en 48 horas el superestratégico estrecho de Bab el Mandeb. En el papel, sus adversarios —la dupla del Gobierno de Adén/Arabia Saudita— contaban con un mayor número de combatientes y un infinitamente mejor equipamiento militar, incluida una poderosa fuerza aérea.

Más allá de su triunfo espectacular y el impacto a la economía global —que se agrega al efecto del control por Irán del estrecho de Ormuz—, las reverberaciones geopolíticas/geoeconómicas se han dejado notar a nivel regional y asiático, específicamente durante la cumbre de los BRICS que se celebra estos días en Nueva Delhi.

A nivel regional: Irán —fortalecido por el control del estrecho de Bab el Mandeb por sus aliados yemenitas Ansar Allah— ha aceptado reunirse este lunes, 14 de septiembre, (cuando ya se sabrán los resultados de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi) con las seis petromonarquías árabes del golfo Pérsico (Consejo de Cooperación del Golfo), para negociar la configuración de la nueva soberanía geopolítica en el estrecho de Ormuz —lo cual publicita el rotativo británico Financial Times como «exclusiva».

El precio del petróleo —en especial, la variedad Murban del crudo ligero de Abu Dabi, que se incrementó ¡más de 20 dólares estadounidenses para alcanzar hasta los 120 dólares el barril!— se disparó debido tanto a la escalada de ataques mutuos entre Irán y EE.UU. (sus bases militares en Jordania) como al avance fulgurante de Ansar Allah en la costa yemenita aledaña al estrecho de Bab el Mandeb.

Hoy la caída de un 3 % en las variedades anglosajonas WTI y Brent es altamente probable que sea consecuencia tanto del anuncio de la reunión del Consejo de Cooperación del Golfo e Irán como de la declaración del general de brigada Yahya Saree, alto mando militar de Ansar Allah, de que la navegación en el estrecho de Bab el Mandeb «se mantendría libre con excepción de los tanqueros de Arabia Saudita».

Según Jerusalem Post, «Netanyahu ofreció bombardear a los hutíes (sic) para frenar su avance». El rotativo libanés Al Akhbar, muy cercano a la guerrilla libanesa de Hezbolá, afirma que «Netanyahu también está ofreciendo sus servicios (sic) a los países de la península Arábiga, expresando su disposición a participar en una guerra total contra Ansar Allah en Yemen».

En paralelo, Barak Ravid, exmiembro de la unidad de inteligencia cibernética israelí 8.200, develó en el portal Axios la desesperación del príncipe heredero Mohammed bin Salmán, que habló dos veces con Trump para solicitar su ayuda y bombardear el avance de Ansar Allah, lo cual declinó el presidente estadounidense.

El rotativo saudita Al Arabiya reveló que «Trump le dice a Mohammed bin Salmán que EE.UU. proporcionará inteligencia y asistencia para la selección de objetivos en medio de la escalada en Yemen», mientras que «el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), se encuentra en Arabia Saudita para reunirse con altos funcionarios militares y gubernamentales».

En el tablero de ajedrez regional, la guerrilla Hezbolá, gran aliada de Irán, recibió un fuerte golpe en el Líbano-Sur con la destrucción por el Ejército israelí de su bastión Ali al Taher, cuyo bombardeo descomunal, según la prensa libanesa, alcanzó la magnitud 4,1.

Sin desear hacer comparaciones crueles, el fuerte golpe propinado en su dañado bastión del Líbano-Sur a Hezbolá, gran aliado de Irán, es infinitamente superado por el beneficio de la hazaña militar de Ansar Allah en Yemen mediante su captura del estrecho de Bab el Mandeb, que le otorga a Teherán una mayúscula carta geopolítica.

Asimismo, no se puede soslayar que el triunfo de Ansar Allah dañe al puerto de Eilat de Israel —su único puerto en el golfo de Áqaba (3 % del tráfico marítimo israelí)— que depende de la navegación de ida y vuelta en el mar Rojo.

‘De facto’, Ansar Allah cierra el puerto israelí de Eilat y bloquea su conectividad marítima con Asia.

A nivel asiático, el doble control de Irán del estrecho de Ormuz y el de Bab el Mandeb (mediante sus aliados de Ansar Allah), se escenifica a un día de la apertura de la trascendental cumbre de los BRICS en Nueva Delhi —que se vincula geopolíticamente con la previa cumbre del Grupo de Shanghái (12 días antes) y el viaje del presidente chino, Xi Jinping, a Egipto (11 días antes).

Durante la cumbre de los BRICS, las reverberaciones del doble control de los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb se hicieron sentir con el trato especial que le otorgó el primer ministro indio, Narendra Modi, al presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien también recibió un trato deferente de los mandatarios Vladímir Putin y Xi Jinping.

Después de explayar la relevancia geopetrolera de ambos estrechos (Ormuz y Bab el Mandeb), Shola Lawal, del portal catarí Al Jazeera, pregunta si los hutíes (sic) pueden aguantar su control en el mar Rojo.

Por alguna razón geolingüística en Occidente —que vulgariza y tergiversa la semiótica con fines de dominio— apodan a los asombrosos guerrilleros yemeníes como hutíes (nombre de uno de sus líderes) en lugar del término más correcto de Ansar Allah (que significa ‘Defensores de Dios’).

A mi juicio, el aguante de Ansar Allah en el mar Rojo dependerá, en gran medida, de los resultados de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi —que pueden cumplir un óptimo papel mediador entre dos de sus miembros (Irán y Arabia Saudita)— y de la trascendental cumbre de la APEC en Shenzhen 67 días más tarde, donde es altamente probable que se reúnan los tres mandatarios de China, Rusia y EE.UU.

En Shenzhen, en forma nada descabellada, se pudiera gestar un Nuevo Orden Mundial, de acuerdo a la tónica de un Congreso de Viena 2.0, donde EE.UU. acudiría como ‘perdedor’ en sus dos guerras, en Ucrania e Irán, —más que de un Yalta 2.0 que fue de ‘tres vencedores’.

Según IndiaToday, «el primer ministro Modi toma de la mano a Pezeshkian en un momento impactante durante la cumbre de los BRICS». La fotografía resumió el enfoque diplomático de Nueva Delhi: la India en el centro, interactuando con Irán y Rusia.

Por su parte, The Times of India rememora que «la imagen también hace eco de un comentario que Trump hizo el año pasado después de que el primer ministro Modi, Putin y el presidente chino, Xi Jinping, fueran fotografiados juntos en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái».

Trump había escrito en 2025: «Parece que hemos perdido a LA India y a Rusia a manos de la más profunda y oscura de todas, China. ¡Que tengan un futuro largo y próspero juntos!».

Lo que más teme Trump es que los BRICS desbanquen al dólar mediante una canasta de divisas fuertes.

Hoy la irrupción de Irán movió la dinámica de las magistrales jugadas en el tablero de ajedrez mundial hacia el lado asiático de los BRICS.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

♦♦♦

*Alfredo Jalife-Rahme (Mérida, 1948) es médico, profesor universitario, escritor y analista geopolítico mexicano de ascendencia libanesa. Especialista en relaciones internacionales, geopolítica, economía y globalización, ha desarrollado una extensa trayectoria académica y periodística y es autor de numerosos libros sobre el orden mundial contemporáneo.

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País Yemen
Fuente https://actualidad.rt.com
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