Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

28 de septiembre de 2026

Mario Silva, que te condene la Fiscalía porque la historia ya te absolvió, … Lee todo este misterio! Por qué no mataron a Maduro?…

 

José Sant Roz

Qué panorama tan extraño estamos viviendo. Mataron a Allende, ¿por qué dejaron vivo a Maduro? Mataron a Inti Peredo, ¿por qué no mataron a Maduro? No le veo sentido a esta taumaturgia o traumaturgia. He estado recordando a Inti Peredo (Guido Álvaro Peredo Leigue), hombre de confianza de El Che Guevara, quien huía de las Fuerzas combinadas de la policía y militares los cuales rodearon una vivienda ubicada en la calle Santa Cruz N° 584, tras una filtración o delación. Inti Peredo gritó: “-¡NO ME AGARRARÁN VIVO!” Unos 150 efectivos asaltaron el lugar. Inti Peredo resistió y disparó desde el interior durante más de una hora hasta que su arma se encasquilló…

Maduro, debiste gritar: “-¡NO ME AGARRARÁN VIVO!”

No se puede entender cómo Maduro no llevaba consigo una ametralladora como sí la llevaba Allende.

A eso nunca podremos encontrarle sentido.

Quién puede encontrar alguna explicación de por qué agarraron vivo a Maduro, y que luego lo veamos en imágenes mostrando con su mano una V de la Victoria allá en una cárcel de Nueva York. ¡Señor, hubo una matazón de compatriotas! Algo intrigante además de delirante toda esta historia. Maduro tuvo que haber muerto, enfrentando a esos malditos gringos y ojalá a nosotros, Mario, nos quepa otro destino, luchando abrazo partido contra ellos.

¿Por qué además, entonces, también hubo tiempo y cuidado para que los gringos pudieran llevarse a su esposa Cilia, dejando alrededor ese reguero de compatriotas muertos?

¿Cómo fue que en esa plomamentazón no lo mataron a él (a Maduro) insistimos, y en cambio sí a todos esos cubanos? ¡Y a otros tantos venezolanos!

Y esto, queridos hermanos, es una historia que apenas comienza a desentrañarse.

Por qué va por capítulos. Así nos hemos encontrado sutiles repliegues cada vez más vergonzosos de aquellos llamados dirigentes “revolucionarios”, que para todo encuentran un subterfugio: “-Señores, Alex es un colombiano, un delincuente, que debe ser extraditado a EE UU…”. Señor, ¡locura total en tantos errores cometidos! Sensación de estafa general en el pueblo, de un engaño descomunal a todos los niveles, en los que creemos en este proceso.

Y todavía hay unos incautos (¡cobardes¡) que están creyendo que los van dejar pasar “lisos”, que se van a salvar en la estampida, con ese plan que se están ingeniando el cual es ir reculando y reculando hasta que puedan disiparse sin dejar rastro… Pero nada, señores, ustedes de veras que están muertos de CONCIENCIA. No podrán escaparse de sí mismos ni de quienes les rodean porque uno en la vida también debe tener una razón para morir y no debe ser cualquier muerte. No se puede esconder ni disimular la muerte que tendremos. Tiene que ser acorde con lo que uno ha escogido, ese final. No se trata de morir para siempre, como se dice, como un PERRO. Vayamos estimados amigos, escogiendo nuestra propia muerte que no debe ser la que disponga la cobardía…

Hay muertes de muertes.

Veo un gran parecido entre el tipo aquel de las VERDADES DE MIGUEL y el aquel Leocenis, con este nuevo espécimen que ronda por los oscuros meandros y antros del poder, quien ahora sin ton ni son (aunque con mucho tumba’o) sale a atacarte, Mario Silva. A denunciarte ante el Ministerio Público. Veamos los cargos. Te denuncia por presuntos delitos de difamación agravada, injuria, ultraje e instigación a la desobediencia. Qué vaina será esa “INSTIGACIÓN A LA DESOBEDIENCIA”, porque yo, por ejemplo, he sido DESOBEDIENTE toda la vida, y por ese cargo debí haber sido condenado a CADENA PERPETUA o fusilado. Fui expulsado del Liceo Gustavo Herrera en 1961 por DESOBEDIENTE, y la cartilla de expulsión colocaron con toda la claridad del caso: “Muy desobediente”. Pero ya a esa edad fui preso en el Cuartel de la Policía de Cotiza en 1965 y colocaron en el expediente “GROSERO”, es decir DESOBEDIENTE EN GRADO MÁXIMO CONTRA LA AUTORIDAD. Más tarde, excomulgado por la Iglesia Merideña por atentar contra la Conferencia Episcopal Venezolana y sus eminentes representantes. Entre otras perlas fue solicitada mi expulsión de la Universidad de Los Andes por un Consejo Universitario por atacar a una eminencia gris de alto pedigrí académico. Fui declarado “PERSONA NON GRATA” por el Colegio Médico de Mérida, siendo solicitada mi condena pública (en asamblea) por llamar a ciertos MÉDICOS ASESINOS por haber realizado MALAS PRAXIS en el Hospital Universitario de Los Andes. Provoqué el allanamiento del diario “Frontera” por la publicación de un muy DESOBEDIENTE artículo contra una banda de farsantes politiqueros de la región (vagabundos y farsantes “chavistas”, bien disfrazados de rojos rojitos). Fui demandado por un poderoso bufete controlado por aliados de Alan Brewer Carias (que a la vez produjo otro divorcio). Condenado incluso a muerte por un ex gobernador de Mérida (rojo rojito)… Y sobre otros escabrosos casos los cuales me los reservo porque están aún en proceso…

Qué más DESOBEDIENTE, quieren… Entonces Mario, yo estoy más jodido que tú… Eso creo…

El tal susodicho acusador de Mario le atribuye la presunta comisión de los delitos de «difamación agravada, injuria, ULTRAJE al Gobierno interino de la República Bolivariana de Venezuela y pues,… INSTIGACIÓN A LA DESOBEDIENCIA».

Todo eso, Dios mío, cuando en realidad los ULTRAJADOS somos nosotros. ¿Es que el fulano demandante no se da cuenta ni quiera de eso? Carajo, qué obtuso!!!!

Y vamos a ir desvelando ese, tu “crimen” Mario. Por, ejemplo, lo hacen por tus críticas a la política entreguista hacia los EE.UU. del gobierno de Delcy Rodríguez. Entonces si es por eso habrá también que demoler el monumento todo, el legado del Comandante, lo del 4-F de Chávez que se encuentra en el Cuartel de la Montaña. Si es por eso que entonces saquen a Bolívar del Panteón Nacional. Si es por eso, que la emprendan contra la bandera nacional y contra sus ocho estrellas y contra la propia constitución y el nombre de la llamada REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA…

Contra tantas cosas…

Si te llegaran a detener Mario, estarían condenado a un cuarto de siglo de luchas en Venezuela para vergüenza de toda una clase “dirigente” que ahora está vilmente entregada a los malditos gringos. Y el mundo, no te creas, estará alerta. No les va a ser sencillo y se desvelará por completo los puñales encaletados que traen en sus almas y en sus procederes desde hace tiempo. Que se ponga todo de una buena vez al desnudo. Que lo hagan, entonces… y tendrán que coger preso a medio mundo, yo estoy a la disposición, por si acaso, para igualmente poner de relieve la entrega brutal de la soberanía a los malditos yanquis…

¿Por qué ese fulano que te está denunciando ante la Fiscalía entonces no actúa también contra Luis Britto García quien mantiene las mismas críticas de Mario y muchas otras, y con detalles muy específicos y contundentes? Debería hacerlo.

Luis Britto García ha sido mucho más tajante y categórico, denunciado las condiciones de los acuerdos petroleros y ha planteado la necesidad de «ORGANIZARSE Y RESISTIR» frente a lo que ha calificado abiertamente como la INSTAURACIÓN DE UNA «DICTADURA» EN VENEZUELA. En septiembre denunció el nuevo contrato que entrega a los Estados Unidos alrededor de una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela como «EL PEOR ACUERDO PETROLERO DEL MUNDO». Luis Britto va más allá de lo denunciado por Mario diciendo que la cuestión fundamental que debe plantearse es “LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL FRENTE A LA SUBORDINACIÓN A INTERESES EXTERNOS”.

Y estas cuestiones deben tocar a la sensibilidad de todo el PSUV. Qué dirán los otrora radicales de Diosdado y Tania, la mentada Fosforito, el mismo psiquiatra Jorge el de El Diván (en el que está echado hoy toda Venezuela)… ¿O es que nos iremos a calar ser pasivos acobardados ante la instauración una colonia impuesta por los malditos gringos?

Ese es el dilema CALÁRNOSLA O NO CALÁRNOSLA. That´s the question…

Así es, Mario, tú tienes méritos revolucionarios para ser condenado sin piedad por los farsantes de este miserable mundo. Yo no sé a dónde irán a parar los otros, los que se creían unos titanes de la justicia y de la revolución, tan arrechos y desafiantes. Pobrecitos, Dios mío……  Ese tanto el tuyo como el de muchos, es el destino que nos corresponde y hay que aceptarlo. Ese es un lugar que tú te has ganado con grandes riesgos y además y sobre todo con talento, porque ese trabajo que haces no lo podía asumir sino un conocedor profundo de los medios de comunicación. Debes sentirte orgulloso por eso. Eso ya está definido, tú pasarás a la historia de estos últimos 25 años de Venezuela como uno de los grandes impulsores de nuestro proceso, leal, firme y sin ambages. Eso ya no lo podrá evitar nadie. Y si te llevaran a la cárcel lo que harían es engrandecerte mucho más, y empequeñecer a una banda de obtusas criaturas que se morirán como lo que son y han sido siempre, abominables y protuberantes nulidades.  Insisto en que uno tiene que enorgullecerse de la calaña de enemigos que se gasta. Uno incluso debe colocarlo cuando elabora un currículo. Yo le he estado estampando en mi currículo: “-Soy odiado a muerte por William Dávila Barrios…, odiado y excomulgado por el obispo Baltazar Porras… Demandado por connotado bufete capitalino, por denunciar robo al creador popular Juan Félix Sánchez y Epifania Gil…”. Esos que me han atacado y demandado son la hez de este mundo, nada probos, nada éticos o pulcros, de elevada condición moral.

¿Quiénes puede alegar en este país haber sido odiado por los detritus más abominables de cuántos viejos estamentos? Casi nadie Mario. Ese galardón de ser odiado por la canalla lo tienes bien merecido, muy bien ganado por ti en un cuarto de siglo de lucha, de aprendizajes y enseñanzas, de debates. Se lo ganó Chávez. Se lo merecen Danilo Anderson, Otayza, Robert Serra, Ricardo Durán,…

¿Y cuál habrá de ser el legado de los fulanos tuñecos con luengos rabos de paja y que hoy te atacan porque creen que tú estás supuestamente en desventaja? Tú, Mario, tienes un sólido background pues has sido bien mal visto, sobre todo por quienes precisamente odiaban a muerte a Chávez. Creo que tienen en ese terreno las mayores mentadas de madre por las redes, ganadas a fuerza de agudeza, de claridad y contundencia en los ataques. CONGRATULACIONES, Mario. Por ejemplo, no fuiste bien visto por Andrés Izarra, Rafael Ramírez, Juan Barreto ni Tareck El Aissami. ¡20 puntos! En cambio, Fidel Castro te consideraba su amigo. Eso no se logra en un bazar, en un remate de caballos, en un bar o burdel, en un vil carnaval de progenituras y caretas.

 


Trump Prepares for an Invasion of Cuba

 Cuba is “in a lot of trouble,” said Marco Rubio.

On May 21, Marco Rubio stood on the tarmac at the Miami Homestead Airport and told reporters Cuba “has been one of the leading sponsors of terrorism in the entire region.” The Secretary of State insisted Cuba is a threat to the national security of the United States, although he did not provide evidence to support the claim.

Rubio made his remarks on the same day the Justice Department unsealed a murder indictment against former Cuban President Raúl Castro and the United States Southern Command sent the USS Nimitz carrier strike group to the Caribbean.

The indictment concerns the Cuban shoot-down of a Brothers to the Rescue (Hermanos al Rescate) aircraft in 1996. Brothers to the Rescue is headed by José Basulto and a group of Cuban exiles. Basulto admitted in testimony he is an anti-Castro CIA operative.

CBS News reported on September 25 that the US Army Reserve is examining whether it can provide the Southern Command with police forces, medical personnel, and other support units within the next four months, according to an internal Army message.

Though the message makes no reference to Cuba, the request is for continued military planning aimed at Cuba, according to multiple U.S. officials who spoke to CBS News under condition of anonymity because they were not authorized to speak publicly.

Prior to the Army message, the US conducted reconnaissance operations on the seafloor and maritime approaches surrounding the Cuban island. “Separately, U.S. airpower components were placed on heightened readiness and directed to pre-stage personnel for potential deployment. Those plans, however, did not come to fruition,” according to CBS.

Cuba is “in a lot of trouble,” Rubio said in May. He warned the US is prepared to invade Cuba if and when Trump gives the order. The US Navy build-up at the time was the largest deployment outside of West Asia.

These strategically placed assets set the table for military action, from a capture of Havana’s leadership much like the seizure of former Venezuelan President Nicolas Maduro, to a series of precision strikes. And they open the possibility that the U.S. throws itself into the third international conflict of the Trump administration.

It is estimated the US would require more than 100,000 troops to conduct an invasion of Cuba and air and naval support would be essential for operational success. The Cuban Revolutionary Armed Forces maintain around 50,000 active soldiers and 39,000 reservists. It would not be difficult for the US military to deal with Cuba’s military. However, urban combat and insurgency in rural areas would create significant challenges.

Following Trump’s belligerent remarks earlier this year, Cuba’s Civil Defense released a multi-page guide titled The Family Guide for Protection Against Military Aggression.

The guide builds from Cuba’s defence doctrine, named War of All People, which it adopted after the fall of the Soviet Union, and envisions resisting foreign invasion by mobilising the entire civilian population through guerrilla warfare, local militias and civil defence networks.

The doctrine derives from the integration of Cuba’s nineteenth-century liberation campaigns and the ideological insights gained from experiences during the Cold War. This concept formed the official state policy during the early 1980s. It was shaped in response to the Reagan administration’s antagonistic posture and the acknowledgment that the Soviet Union would be unable or unwilling to ensure Cuba’s security in a confrontation with the United States.

“The core tenets of this doctrine assume that while a technologically superior adversary might achieve initial air and maritime dominance, it cannot successfully occupy or pacify a population that is universally armed and organized for perpetual resistance,” explains Ronin’s Grip Analytics.

Guerrilla combat operations would require an extended American military presence, thereby elevating the financial and logistical expenditures associated with intervention. Trump’s attack of Iran, for instance, has thus far cost approximately $44 billion dollars, or $1,099 per second. The president has indicated on numerous occasions he is not concerned about the cost of his war on average Americans, or the cost to future generations that will be expected to pay down the debt.

The conflict has created substantial financial pressures on American households, with estimates placing the cost at over $1,200 per household due to higher fuel prices, inflation, and military spending. Independent analyses suggest the total cost could exceed $2 trillion when accounting for military expenditures, fuel costs, and economic impacts.

In response to criticism, Trump said Americans who are worried about the cost of his war are fools. A poll conducted by YouGov in May revealed that 64 percent of Americans oppose the US going to war against Cuba, while 15 percent support it, and 21 percent are not sure.

Trump and his Cuban-American Secretary of State are either unaware or disagree that an invasion of Cuba would end badly for both Americans and Cubans, as past interventions have often led to negative consequences and instability. The costs of a ground invasion are considered enormous, making it the least attractive option for achieving political objectives in Cuba.

If Washington ultimately decides to use force, experts warn, any operation aimed at toppling the Cuban government would confront insurmountable military, political, and humanitarian risks, far worse than the administration’s rhetoric suggests. “A war in Cuba could trigger a migration crisis just 90 miles from Florida, create opportunities for other armed groups to exploit instability, and lead to a prolonged U.S. military occupation.”

In response to a question by journalist Marc Caputo, Trump said it is possible the United States may attempt to abduct the nonagenarian Raúl Castro. It remains to be seen, however, if Trump and Rubio can find a Cuban version of Venezuela’s Delcy Rodríguez, Maduro’s vice president, who cooperated with Trump and his Department of War to have Nicolás Maduro arrested on dubious “narcoterrorism” charges.

The abduction of Maduro violated international law by using military force against another state without UN Security Council authorization or a justifiable self-defense claim, according to multiple international law experts and the UN Charter’s Article 2(4).

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Kurt Nimmo is a journalist, author, and geopolitical analyst, New Mexico, United States. He is a Research Associate of the Centre for Research on Globalization (CRG). Visit the author’s blog.

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EL EFECTO LAVROV por Federico Ruiz Tirado

 


El sacrosanto podio de la 81.ª Asamblea General de la ONU no fue esta vez un simple escenario de discursos diplomáticos que contó, además, con la infame e insolente amenaza del Emperador. Ese patio de bolas criollas donde el dueño del mingo amenazó a Venezuela, a Irán, a Cuba y al planeta entero, se convirtió de pronto en la mesa de billar donde Serguéi Lavrov se lanzó una de las jugadas más precisas, sorpresivas y sigilosa de la geopolítica actual.

Con el taco en la mano y la tiza rusa, el canciller no apuntó directamente a la bola que todos miraban. Hizo un tiro con efecto carambólico  logrando una jugada perfecta.

Lavrov se caracteriza por una curiosa gestualidad que maquilla un sentido del humor que debe hacer gracia a Putin y a quienes observan sus muecas y miradas al momento de hablar sobre temas en esencia complejos para una audiencia atenta. 

El canciller ruso exigió la pronta liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados por el gobierno estadounidense desde la holibudense Operación llamada Resolución Absoluta del pasado 3 de enero.

Moscú no solo lanzó un salvavidas retórico a su viejo aliado. Lo que Lavrov golpeó en Nueva York fue, en realidad, el tablero mundial del malogrado derecho internacional controlado por Occidente.

La carambola a tres bandas de Moscú

En el billar de alta competencia, el tiro directo es para aficionados. Los expertos usan las bandas para cambiar la trayectoria y sorprender al enemigo. La jugada de Lavrov se explica en tres impactos precisos:

Primera banda: El golpe al "Precedente Universal". Al catalogar la captura de Maduro como un "secuestro" y una detención extrajudicial, Rusia busca blindar el concepto de inmunidad diplomática absoluta. El mensaje implícito de Lavrov es defensivo: si Washington puede arrestar a un jefe de Estado en ejercicio saltándose las leyes internacionales, nadie en el tablero global está a salvo.

Segunda banda: el reclamo por Maduro no llegó solo. En el mismo movimiento de taco, Lavrov exigió el fin del bloqueo a Cuba y la creación del Estado palestino. No fue una coincidencia; fue la carambola que unió los puntos de fricción global para consolidar el apoyo del Sur Global, posicionando a Rusia como el campeón de los "atropellados" por el poder del Emperador.

La tiza de la moral política. 

Al exigir que no se repitan estos "excesos" en el futuro, Rusia utiliza las mismas herramientas retóricas que Occidente suele emplear contra ella: la defensa del derecho internacional, las normas de convivencia y la moral política. Es un espejo chocante ante los ojos de Trump y Rubio, que se jactan de ser los dueños del mundo. 

El efecto de retroceso

Lo verdaderamente sorprendente de este episodio de la historia en desarrollo es el efecto de retroceso. Al golpear la bola blanca con fuerza hacia el frente, la física del billar hace que la bola regrese al punto de origen. Rusia sabe que una resolución de la ONU no abrirá las puertas de la prisión estadounidense donde se encuentran Nicolás y Cilia.

Sin embargo, el éxito de la jugada no se mide en la liberación inmediata, sino en el desgaste del Emperador. Al poner el foco del foro más importante del planeta sobre la legalidad de la operación del 3 de enero, Lavrov obliga a Estados Unidos a sentarse a la mesa a justificar su jugada, transformando un éxito militar y policial en un debate jurídico y diplomático sin precedentes.

La partida en el tablero internacional sigue abierta, pero en la mesa de la ONU, Rusia ya dejó su marca: un tiro de ciencia ficción que nadie vio venir y que ha cambiado, por completo, la posición de las bolas de ahora en adelante.

27 de septiembre de 2026

Generizando el sistema-mundo: mujeres, clase y la división global del trabajo

 


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De prensabolivariana en septiembre 27, 2026

¿A qué mundo pertenece la cuestión de la mujer?

La cuestión de la mujer no puede explicarse dentro de los límites de una sola nación ni de las relaciones de género de una sola sociedad. La estructura familiar, los mercados de trabajo, los salarios, la propiedad, el trabajo de cuidados, la migración y las múltiples formas de desigualdad de género se configuran dentro de sociedades particulares. Pero estas relaciones no existen en un vacío económico o histórico. Forman parte de un sistema capitalista global que sitúa a las sociedades en posiciones desiguales entre sí, organizando el flujo de capital, tecnología, bienes y trabajo a través de una división mundial del trabajo.

Suelen contraponerse dos narrativas comunes sobre las mujeres. La primera sostiene que la experiencia de las mujeres en todo el mundo es esencialmente compartida, y que la clase o la geografía son cuestiones secundarias. La segunda —dominante dentro del feminismo liberal— reduce la liberación al acceso igualitario de las mujeres a los mercados laborales y a las instituciones de poder. Este artículo rechaza ambas posturas e insiste en una afirmación más fuerte que la simple articulación de género, clase y geografía: el género no es meramente moldeado por el sistema-mundo. Las relaciones de género son ellas mismas uno de los mecanismos a través de los cuales el sistema-mundo organiza el trabajo, reproduce las relaciones de clase y transfiere los costos de la reproducción social a través de las fronteras. El género siempre opera dentro de relaciones de clase y estructuras económicas específicas, pero lo inverso es igualmente cierto: las relaciones de clase y la división global del trabajo se organizan, en parte, a través del género. Esto no niega la experiencia compartida del sexismo, sino que reconoce que esa experiencia nunca está disponible en alguna forma cruda y no mediada.

La teoría del sistema-mundo —en particular su distinción entre centro, semiperiferia y periferia— ofrece una herramienta útil para comprender estas diferencias, siempre que las categorías se traten como posiciones estructurales distintas dentro de la división del trabajo y la acumulación de capital, y no como una simple jerarquía de países ricos y pobres. La pregunta central de este artículo, entonces, no es cómo son oprimidas las mujeres en el mundo en general, sino: ¿cómo moldea la posición de una sociedad dentro del sistema capitalista global las condiciones en que las mujeres trabajan, reproducen la vida cotidiana y luchan por transformar sus circunstancias?

Por qué la geografía importa para el feminismo

El feminismo ha demostrado, con razón, que el género no es meramente un rasgo individual o biológico, sino una relación social e histórica. Sin embargo, cuando la «experiencia de las mujeres» se trata como una cosa única e indiferenciada, desaparece una parte importante de la realidad. Una ejecutiva de una corporación multinacional, una obrera textil, una enfermera migrante y una trabajadora doméstica pueden enfrentar todas el sexismo, pero su posición económica y su poder social no son los mismos. Tampoco basta la clase por sí sola: una trabajadora en una economía central suele gozar de salarios más altos, un derecho laboral más sólido y sindicatos más poderosos, mientras que una trabajadora en una economía periférica trabaja con mayor frecuencia en el sector informal, con una protección legal mucho más débil.

El análisis feminista necesita, por tanto, evitar tres reduccionismos: reducir la cuestión de la mujer únicamente a la cultura y el patriarcado, reducirla únicamente a la clase, y reducirla únicamente a la posición geopolítica. El género opera dentro de las relaciones de clase, las relaciones de clase se organizan dentro de un sistema-mundo, y ese sistema-mundo, a su vez, se reproduce a través de esas mismas relaciones sociales y de género.

Centro, semiperiferia y periferia: posición estructural, no jerarquía de riqueza

La economía global no es un conjunto de economías independientes e iguales. La división internacional del trabajo ha producido una jerarquía de producción, tecnología, capital y trabajo. Pero antes de avanzar, es necesario establecer con claridad un punto metodológico: centro, semiperiferia y periferia son posiciones estructurales dentro de la división global del trabajo y la acumulación de capital —no son clases sociales, y no describen la condición de las mujeres de un país determinado como un cuadro único y uniforme—. Una mujer de clase trabajadora en un país central puede encontrarse en una posición mucho más precaria que una mujer profesional, propietaria y adinerada en un país semiperiférico. Sin esta advertencia, la teoría del sistema-mundo termina colapsando, sin querer, en la simple geografía de «países ricos» frente a «países pobres» que precisamente pretendía superar.

Las sociedades semiperiféricas ocupan una posición estructuralmente contradictoria dentro de la acumulación global: pueden poseer una capacidad industrial, tecnológica o estatal considerable en algunos sectores, mientras permanecen dependientes del capital, las finanzas, la tecnología o los mercados centrales en otros. Irán y Turquía ilustran esta contradicción de dos maneras distintas.

En Irán, la contradicción puede rastrearse a través de una cadena causal específica. La expansión de la educación superior en las últimas décadas ha llevado a que la población de mujeres universitarias se acerque a la paridad con los hombres, y en muchos campos las mujeres ya los superan en número; esta expansión educativa ha puesto un capital humano considerable a disposición de la economía. Pero la estructura de la economía semiperiférica de Irán —industria limitada, un sector estatal y paraestatal saturado, y un sector privado formal reducido— carece de la capacidad para absorber ese volumen de mano de obra femenina educada. El resultado es el desplazamiento de una gran parte de esta fuerza de trabajo hacia el empleo informal, el trabajo doméstico o puestos muy por debajo de su nivel educativo; y este desplazamiento, a su vez, reproduce en lugar de reducir la dependencia económica de las mujeres educadas. Este patrón ha sido documentado repetidamente en investigaciones sobre el mercado laboral iraní, aunque presentar estadísticas detalladas excede el alcance de este artículo. La cadena —desde la expansión educativa, pasando por la débil absorción, hasta el desplazamiento al empleo informal y la reproducción de la dependencia— muestra con precisión cómo un rasgo estructural de una economía semiperiférica se manifiesta en la experiencia de género.

En Turquía, la misma contradicción adopta una forma distinta: una gran parte de la fuerza de trabajo femenina se incorpora directamente a las cadenas de producción globales, particularmente en la manufactura textil orientada a la exportación, aunque a menudo sin la plena protección de la legislación laboral. Mientras que la posición semiperiférica de Irán produce exclusión del empleo formal, la de Turquía produce inclusión en condiciones desiguales y precarias. Ambos resultados provienen de la misma posición estructural —la integración dependiente en el mercado mundial— expresada a través de configuraciones nacionales distintas de industria, Estado y derecho laboral.

Estas posiciones estructurales no pueden separarse de las relaciones de poder entre los Estados. El control sobre el capital, la tecnología, las cadenas de producción y los mercados —lo que la tradición marxista denomina imperialismo— no es solo una relación entre Estados; también moldea las condiciones de la reproducción social dentro de cada sociedad. Cuando a una economía se le niega, total o parcialmente, el acceso a la tecnología, los mercados de exportación o los flujos de capital debido a su posición en el sistema-mundo, la presión sobre la capacidad de esa economía para absorber mano de obra —incluida la mano de obra femenina educada— también aumenta. Las sanciones y el aislamiento económico, como en el caso de Irán, intensifican esta presión. El imperialismo y las relaciones de poder global no son, entonces, periféricos, sino centrales para las condiciones en que las mujeres trabajan y reproducen la vida cotidiana.

Cómo organiza el capitalismo el trabajo de las mujeres

La relación entre género, reproducción y acumulación no es unidireccional; es dialéctica. Las relaciones de género organizan cómo se reproduce el trabajo; la reproducción del trabajo es una condición para la acumulación de capital; la acumulación organiza la división global del trabajo; y la división global del trabajo, a su vez, produce relaciones de género diferenciadas entre regiones, las cuales retroalimentan la manera en que el trabajo se reproduce en cada una de ellas. El género no es simplemente objeto de la acción del sistema-mundo: es una de las relaciones a través de las cuales el sistema se reconstruye continuamente.

Una de las contribuciones más importantes del feminismo marxista ha sido mostrar que la producción económica es imposible sin la reproducción social. Los trabajadores deben ser alimentados, educados, cuidados cuando son niños, atendidos cuando están enfermos o son ancianos, y debe criarse la próxima generación de la fuerza de trabajo; históricamente, una gran parte de este trabajo ha sido no remunerado y ha recaído principalmente sobre las mujeres.

El capitalismo global no organiza esta división del trabajo solo dentro de la familia. La división global del trabajo incide directamente sobre la reproducción social: el capital puede reubicar la producción en regiones de salarios bajos, mercantilizar los servicios de cuidado y trasladar mano de obra de un país a otro. En muchos casos, las relaciones de género permiten al capital transferir parte del costo de reproducir la fuerza de trabajo hacia la familia, y hacia las propias mujeres. El trabajo doméstico, el cuidado de niños y ancianos, la migración para el trabajo de cuidados y el empleo barato de las mujeres no son, por tanto, periféricos a la economía global: son parte de su mecanismo de reproducción.

La migración de las mujeres y la cadena global de cuidados

Uno de los ejemplos más claros del vínculo entre género y división global del trabajo es la migración femenina para el trabajo de cuidados. Una mujer en una economía central o adinerada cuida al hijo o al familiar anciano de otra familia, mientras su propio hijo queda en el país de origen al cuidado de una madre, hermana u otra mujer. El cuidado se transfiere de una familia a otra, pero no desaparece. Esto es lo que la literatura feminista ha llegado a denominar la «cadena global de cuidados».

Esta cadena no debe entenderse simplemente como la reubicación geográfica del cuidado. El estatus legal, la ciudadanía, el tipo de visado y el acceso al derecho laboral de una trabajadora migrante determinan su grado de vulnerabilidad. Una trabajadora cuya residencia depende de un empleador específico tiene una capacidad limitada para denunciar la violencia o los bajos salarios, dado que una queja puede poner en riesgo tanto su empleo como su estatus migratorio.

El punto preciso aquí importa: la contradicción global que revela esta cadena no es una relación personal entre una mujer privilegiada y una mujer migrante. El problema no es que la mujer profesional «explote» a la mujer migrante —esa lectura reduce la responsabilidad social a una relación individual—. El problema es que el mercado capitalista toma una desigualdad de clase global preexistente y la convierte en un mecanismo para privatizar y transferir el costo de la reproducción. Mientras el cuidado se trate como una responsabilidad familiar privada, y mientras persista la desigualdad salarial global, es este mercado —y no la elección individual de una u otra mujer— el que transfiere el cuidado de las mujeres con más recursos hacia las mujeres con menor poder de negociación.

Las mujeres no son una clase

Todo análisis global sobre las mujeres corre el riesgo de reducir a «la mujer» a un sujeto único y unificado. Una mujer adinerada en una economía periférica puede tener recursos económicos mucho mayores que una mujer de clase trabajadora en un país central; una ejecutiva de una corporación multinacional puede beneficiarse del trabajo de miles de otras mujeres; y una obrera de una fábrica de exportación puede estar bajo la presión de un empleador cuya propia empresa se ubica dentro de la cadena de producción de una multinacional central. Las mujeres no constituyen una clase por el solo hecho de ser mujeres; pero el género se organiza materialmente a través de las relaciones de clase, y por ello no puede separarse de la reproducción de la propia sociedad de clases. Un análisis feminista basado en la economía política global necesita plantear al menos tres preguntas simultáneamente: ¿en qué relación de género está posicionada esta mujer? ¿qué posición de clase ocupa? y ¿qué lugar ocupa la sociedad en la que vive y trabaja dentro de la división global del trabajo? Ignorar cualquiera de estos tres niveles borra una parte de la realidad.

La «mujer exitosa» y los límites del feminismo liberal

El feminismo liberal plantea un argumento importante: durante siglos las mujeres fueron excluidas de las universidades, los mercados laborales, la propiedad y el poder político, y el acceso de las mujeres a puestos gerenciales, políticos y económicos constituye en sí mismo un logro real. Quienes defienden esta postura pueden argumentar razonablemente que la representación simbólica es una condición necesaria —no rival— del cambio estructural: hasta que las mujeres ocupen posiciones en la cúspide de las instituciones, incluso la posibilidad de plantear demandas más estructurales sigue siendo limitada.

Pero esta respuesta pasa por alto una distinción clave: el acceso igualitario al poder no es lo mismo que transformar las relaciones de poder. Que una mujer llegue a ser directora ejecutiva, ministra o miembro de un directorio es, en sí mismo, un avance positivo, pero no dice nada por sí solo sobre a favor de quién y sobre qué base se ejerce ese poder. Una mujer puede llegar a ser directora ejecutiva mientras sigue sin resolverse la pregunta de quién trabaja debajo de ella en la cadena de producción; una mujer puede llegar a ser política mientras impulsa políticas económicas que recortan servicios públicos y aumentan la presión sobre las familias. Su género no cambia, por sí solo, la naturaleza de la política que ejecuta. El punto no es que las mujeres no deban ocupar el poder —poner fin al monopolio masculino del poder es necesario—. El problema no es el acceso de las mujeres al poder en sí, sino la suposición de que cambiar quién ocupa la cúspide de una jerarquía cambia necesariamente la jerarquía misma.

Esta distinción aclara una contradicción adicional: el éxito de una mujer en el mercado laboral suele hacerse posible transfiriendo parte de la carga de cuidados a otra mujer. Si la competitividad individual en el mercado se trata como la única medida de la liberación, la pregunta de quién paga el costo de esa liberación queda oculta. Esto no es un argumento contra la independencia económica de las mujeres —la independencia económica es una condición básica de la liberación—, pero la independencia individual dentro del mercado no debe confundirse con la liberación social.

Neoliberalismo, crisis y la generización del riesgo

El neoliberalismo no es simplemente un conjunto de políticas económicas; es un mecanismo para trasladar el riesgo de las instituciones colectivas hacia los individuos y las familias. Los contratos temporales, los recortes a los servicios públicos, la privatización y la erosión de las protecciones sociales trasladan de vuelta a la familia costos que antes asumía el Estado o las instituciones colectivas. Pero la familia no es una unidad neutral e igualitaria: en la mayoría de las sociedades son las mujeres quienes cuidan a los niños y ancianos, quienes dejan el trabajo durante una enfermedad, y quienes dedican más tiempo al trabajo doméstico. El riesgo económico, por tanto, no se vuelve simplemente «privado»: se generiza. En el centro, el Estado de bienestar todavía absorbe parte de este riesgo; en la semiperiferia, la familia y el mercado informal cargan con una parte mayor; y en buena parte de la periferia, las redes de parentesco y el trabajo no remunerado se convierten en el principal mecanismo de supervivencia.

Esta lógica adopta una forma más concentrada durante las crisis económicas, las guerras y las sanciones, y puede formularse como una proposición independiente: las crisis capitalistas y geopolíticas trasladan la crisis de la reproducción social hasta el nivel de la familia, y esa transferencia está generizada. Cuando el ingreso familiar cae por las sanciones o la inflación, aumenta el trabajo no remunerado; cuando se recortan los servicios públicos bajo la presión de la crisis, el cuidado regresa al hogar; y cuando la guerra o la migración forzada fracturan las estructuras familiares, las responsabilidades de cuidado recaen de nuevo, con más peso, sobre las mujeres. Las crisis globales, entonces, no simplemente hacen que las mujeres sean «más victimizadas»: reorganizan el arreglo social de reproducir la vida misma. Este es exactamente el punto donde la crisis de la acumulación de capital a escala global se encuentra con la experiencia cotidiana de las mujeres a nivel de la familia.

Las mujeres no son solo víctimas

Si las mujeres se conciben meramente como víctimas pasivas de la división global del trabajo, se pierde otra parte importante de la realidad. Las obreras se organizan; las trabajadoras domésticas luchan por el reconocimiento de sus derechos; las mujeres migrantes construyen redes de solidaridad; las mujeres rurales resisten por la tierra y el agua; y las mujeres de muchos países participan activamente en sindicatos y movimientos sociales.

La capacidad de acción de las mujeres es real, pero no ocurre en el vacío: una ejecutiva corporativa, una obrera fabril y una trabajadora doméstica no cuentan con el mismo poder ni los mismos recursos para luchar. La pregunta no es simplemente «¿tienen las mujeres capacidad de acción?», sino, con mayor precisión: ¿qué mujeres, con qué recursos, contra qué estructura y desde qué posición están luchando?

Una liberación cuyo costo no se transfiere a otra persona

Si la cuestión de la mujer se reduce únicamente a la «igualdad de derechos», se borran la clase y las diferencias globales. Si se reduce enteramente a la «clase», desaparecen las formas específicas de dominación de género. Y si se reduce solo a las relaciones geopolíticas, las mujeres vuelven a convertirse en víctimas pasivas de los arreglos globales. La liberación de género sin justicia de clase es incompleta; la justicia de clase sin liberación de género es igualmente incompleta; y ambas permanecen limitadas sin un cambio en las relaciones desiguales de producción y reproducción dentro del sistema-mundo.

Una economía central puede recurrir a la mano de obra barata de una periférica; una familia adinerada del centro puede beneficiarse del trabajo de cuidados de una mujer migrante; una corporación multinacional puede reubicar la producción en un país semiperiférico; y una familia dentro de ese mismo país puede cubrir parte del costo de reproducir la fuerza de trabajo a través del trabajo no remunerado de las mujeres. Las relaciones de género en distintas partes del mundo están, así, conectadas entre sí, incluso allí donde las experiencias de las mujeres dentro de ellas difieren.

La liberación de las mujeres adquiere un significado más pleno cuando una mujer no tiene que transferir la carga de su propia vida a otra mujer para asegurar su independencia económica; cuando la independencia de una sociedad no descansa sobre la explotación de otra; y cuando el trabajo de cuidados deja de ocultarse como el «deber natural» de las mujeres. Por esta razón, la lucha por la liberación de las mujeres no puede reducirse a una lucha por colocar a más mujeres en la cúspide de las estructuras existentes. Requiere transformar la organización social de la producción y la reproducción mismas: cómo se provee el cuidado, cómo se estructura la dependencia económica, y cómo se distribuyen los costos de reproducir la vida a lo largo de las líneas de clase y de nación. La pregunta, entonces, no es simplemente si las mujeres pueden ingresar a las estructuras existentes de poder, sino si las relaciones sociales que reproducen esas estructuras pueden ser ellas mismas transformadas.

En definitiva, la pregunta fundamental para el feminismo no es cuántas mujeres han ingresado a las estructuras de poder, sino cuántas mujeres se han liberado de la inseguridad, la dependencia y la explotación. La liberación de las mujeres se convierte en un proyecto social genuino cuando la libertad de una mujer ya no tiene como costo la libertad de otra mujer, y cuando la lucha por la igualdad de género se une a la lucha contra las relaciones de clase y las jerarquías del sistema-mundo. El género en el sistema-mundo no es una cuestión secundaria para el capitalismo: es uno de los mecanismos mismos a través de los cuales el capitalismo se reproduce.

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Majid Maleki Meighani (frecuentemente citado solo como Majid Maleki) es un escritor, traductor y analista político specializado en geopolítica, economía política y movimientos sociales de izquierda en Oriente Medio y América Latina.Es un activo colaborador y ensayista en diversos medios de comunicación internacionales dedicados al análisis de izquierda, la soberanía y el pensamiento crítico, tales como ZNetwork, Rebelión, Tribune Zamane, Akhbar-e Rooz y Kritik Bakış.

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