Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.

13 de agosto de 2018

J.V. Rangel: Magnicidio frustrado demuestra salvajismo de la derecha nacional e internacional

Resumen Latinoamericano*, 12 de agosto 2018.
El periodista José Vicente Rangel aseveró que el magnicidio frustrado del pasado 4 de agosto contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, “demuestra el salvajismo, el odio y la irracionalidad que caracteriza el comportamiento de la derecha nacional e internacional”.
En su programa dominical, José Vicente Hoy, transmitido por Televen señaló que este acto “fue planificado y ejecutado por criminales y que los sectores involurados en el hecho pretenden desconocer y cínicamente”, al calificarlo de “montaje”.
Por ello, Rangel exigió a las autoridades nacionales “la aplicación a fondo de la ley” contra quienes participaron en el magnicidio en grado de frustración.
A una semana del magnicidio frustrado contra el jefe de Estado, Nicolás Maduro, un total de 23 personas han sido identificadas por las autoridades venezolanas como presuntamente implicadas en el hecho ocurrido durante la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en la avenida Bolívar de Caracas.
De estas, 10 han sido detenidas y se han librado 13 órdenes de captura, de acuerdo con informaciones suministradas esta semana por el ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol.
AVN

Venezuela / Ministro Ernesto Villegas: Preguntas sobre los hechos

Resumen Latinoamericano*, 12 de agosto 2018.
Por Ernesto Villegas
En el entendido de que las opiniones son libres, y los hechos son sagrados, ando buscando alguna entrevista a Julio Borges donde, más allá de sus opiniones, le pregunten sobre los hechos en los cuales aparece mencionado tras las explosiones con drones en Caracas, denunciadas como un magnicidio frustrado contra el Presidente Nicolás Maduro y otras altas autoridades civiles y militares de Venezuela.
Por ejemplo: ¿Cuál es su relación Juan Carlos Monasterios, alias “Bons”? ¿Cuándo lo conoció? ¿Le pidió a Juan Requessens que lo ayudara a pasar la frontera colombo-venezolana? ¿Para qué? ¿Conoce a Rayder Alexander Russo? ¿Desde cuándo? ¿Cuál es su relación con esa persona? ¿Le dio o no su contacto a Juan Requessens? ¿Con qué fin? ¿Conoce usted a alguna otra de las personas que aparecen mencionadas en las investigaciones sobre la operación con drones en la Av Bolívar de Caracas? ¿Sabía Usted con antelación de esta operación? ¿Confirma o desmiente las revelaciones hechas por Patricia Poleo y Jaime Bayly sobre este caso? En caso de desmentirlas, ¿a qué las atribuye? Si alguien ha visto que le hagan esas y otras preguntas sobre los hechos, que son sagrados, le ruego avisar. Gracias.

Venezuela. Sondeo: El 88 % de la población cree que la oposición está dividida

Resumen Latinoamericano / 12 de agosto de 2018 / HispanTV
La oposición venezolana está dividida por buscar sus propios intereses, opina el 88 % de los encuestados en todo el país suramericano por Hinterlaces.
De acuerdo con la mayoría de las 1580 entrevistas directas hechas por la encuestadora Hinterlaces en hogares de todo el país entre el 2 y el 18 de julio de 2018, el 90 % considera que la oposición venezolana no tiene un líder fuerte que la represente.
Respecto de la pregunta “¿Hace falta gente nueva para dirigir la oposición?”, el 91% ha dicho que sí frente al 8 % que ha dado una respuesta negativa.
Del mismo modo, el 21 % de los pesquisados cree que si la oposición llega a gobernar se resolverán los problemas económicos que aquejan a Venezuela, mientras el 77 % opina lo contrario.
La oposición solo pretende sacar del poder al presidente Nicolás Maduro, pero hasta ahora no propone un plan para resolver los problemas económicos del país, así ha respondido el 81 % de los encuestados.
En los últimos años, Venezuela ha vivido una situación difícil en el ámbito económico debido a la caída del precio del petróleo y problemas generados por el bloqueo financiero, impuesto por Estados Unidos.
Maduro, tras ser reelegido, prometió mejorar la economía del país y, en esta vía, anunció medidas para fortalecer este sector, entre ellas aumentar la producción de petróleo a 2,8 millones de barriles diarios.
Asimismo, llamó a un diálogo permanente con la oposición para zanjar las diferencias y lograr una reconciliación entre todos los sectores del país.
No obstante, Caracas ha denunciado en reiteradas ocasiones los intentos golpistas de la oposición para derrocar el actual Gobierno, incluido la búsqueda de una intervención militar de EEUU en el país suramericano.
mtk/ncl/mkh/alg

Comunicado del Grupo de Lima muestra abierta complicidad con el intento de magnicidio en Venezuela

Resumen Latinoamericano, 11 agosto 2018
Comunicado del Grupo de Lima
Los Gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, miembros del Grupo de Lima, hacen un exhorto urgente al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para que se conduzca una investigación independiente, exhaustiva y transparente sobre el evento que tuvo lugar el 4 de agosto, durante los actos de celebración del 81 aniversario de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, con objeto de esclarecer los hechos de manera imparcial, con pleno respeto del estado de derecho y de los derechos humanos.
Asimismo, ante las recientes acciones de represión emprendidas contra diputados de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela:
Repudian cualquier intento de manipulación que se haga del incidente ocurrido el 4 de agosto para perseguir y reprimir a la disidencia política.
Condenan y rechazan firmemente la violación del debido proceso penal y de las normas internacionales en materia de procuración de justicia y respeto de los derechos humanos, durante la detención arbitraria, ilegal y sin investigación previa, del diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Carlos Requesens, así como la orden de captura emitida contra el diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borges, en abierta violación a sus fueros parlamentarios y a las garantías e inmunidades previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (art. 200) que les amparan, así como en la Convención Americana de Derechos Humanos, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y la Carta de la Organización de los Estados Americanos, entre otros instrumentos internacionales aplicables.
Expresan su profunda inquietud por la utilización de las instituciones de seguridad y procuración de justicia del Estado venezolano para perseguir a los opositores políticos, lo que evidencia una vez más la ruptura del orden democrático y el quebrantamiento de la Constitución de ese país, contraria a la voluntad del pueblo venezolano.
Reiteran su profunda preocupación por la situación de todos los presos políticos en Venezuela y exigen su inmediata liberación, haciendo un urgente llamado a las autoridades venezolanas para que se respeten las garantías y libertades políticas de todos los ciudadanos venezolanos, así como la convocatoria de elecciones libres, transparentes y democráticas.
Los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, al reiterar que sólo los venezolanos pueden encontrar la solución para la grave crisis que afecta a ese país hermano, reafirman su compromiso de seguir tomando acciones e iniciativas dirigidas a contribuir a la restauración de la institucionalidad democrática, el respeto de los derechos humanos y la plena vigencia del estado de derecho en Venezuela.
Lima, 11 de agosto de 2018.

Venezuela. Desde Miami, los golpistas advierten: “Intentaremos nuevamente en septiembre. Con la ayuda de Iván Duque”

Resumen Latinoamericano / 12 de agosto de 2018 / Geraldina Colotti, Faro di Roma
“Volverán a intentarlo en septiembre: con el favor de Duque, el nuevo presidente de Colombia”. Desde el sur de la Florida, la oposición golpista lanza otro desafío al gobierno de Nicolás Maduro. Lo hace en un nuevo episodio de Agárrate, el programa que dirige Patricia Poleo, una periodista con experiencia en temas de subversión. En el momento del golpe contra Chávez, en 2002, encabezó el diario El Nuevo País, propiedad de su padre Rafael, que también es de oposición. Desde entonces ha sido investigada como autora intelectual del asesinato del juez Danilo Anderson, que estaba investigando las masacres de ese golpe liderado por la CIA.
Su programa es esclarecedor desde varios puntos de vista. Primero por los elementos concretos que proporciona, en la ansiedad de mostrarse como “informada de los hechos”. Ella fue la primera en leer el comunicado de los Soldados de Franelas, el grupo armado que se atribuyó la responsabilidad del ataque con los drones contra Maduro. Para demostrar su autenticidad, difundió toda la correspondencia mantenida con los atacantes durante los meses en que se preparó lo que debería haber sido una masacre.
Una matanza anunciada, como han afirmado arrogantemente otras figuras de la oposición, ubicadas en los Estados Unidos o en Colombia: desde el periodista peruano Jayme Baily hasta Salvatore Lucchese, ex director de policía en San Diego, en el Estado de Carabobo.
Carabobo ahora está gobernado por el Chavista Rafael Lacava, pero sigue siendo un bastión de la extrema derecha, como también se puede ver en las detenciones posteriores al ataque y las confesiones de algunos sospechosos.
En Carabobo está el Fuerte Paramacay, la guarnición que fue atacada el año pasado por un grupo armado de oposición. 18 personas fueron arrestadas por ese crimen, algunas aún son buscadas por la Interpol y también están implicadas en este nuevo ataque, que debería haber decapitado a toda la dirección político-militar del chavismo y que ha causado heridas a 7 soldados. Para los grandes medios internacionales, sin embargo, el ataque continúa definiéndose como “presunto” y todas las preocupaciones se dirigen a “los derechos humanos de los detenidos”.
Desde la Universidad de Carabobo, intervino a través de Skype el profesor Pablo Aure, fanático de la ex diputada proatlántica Maria Corina Machado. Maricor es líder del partido Vente Venezuela, una ex golpista que fue amnistiada por Chávez, hizo alarde de su amistad personal con George W. Bush y con Álvaro Uribe.
Y es precisamente en este último que la extrema derecha venezolana confía para sacar a Maduro: más específicamente cuenta con Ivan Duque, el nuevo presidente de Colombia, que es un peón de Uribe y que ya en la campaña electoral ha puesto en el primer punto del programa una nueva guerra sucia contra Venezuela.
Con Duque las cosas cambiarán – dijo Aure – anunciando una guerra abierta desde el comienzo de septiembre. Los estudiantes – amenazó – volverán a ser el detonador, como en las “guarimbas” de 2014 y 2017. Pero, sobre todo, debemos presionar “a los padres de familia” para que “no permitan enviar a sus hijos a la escuela”.
Y así, finalmente el “dinero volverá al país”, pero no “para ser distribuido, volverá a las empresas para reinvertir”. ¿Cómo piensan a sacar a Maduro? Mientras tanto, “organizándose mejor” de lo que han hecho hasta ahora.
Luego, convenciendo a la gente “ya psicológicamente probada” de que “la comunidad internacional” apoya a la oposición, y empujando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a la insubordinación.
El uso pretencioso de las multinacionales “humanitarias” y de los derechos humanos es el otro dato que emerge y en el que se puede reflexionar. El profesor en cuestión, que acusa al gobierno de impedir la “libertad de expresión”, hace su trabajo de subversión con total tranquilidad y cuenta que viajó por todo el país con María Machado para difundir sus proclamas.
Con la arrogante reivindicación de sus planes, estos líderes golpistas, respaldados por Trump, el gobierno de Colombia, el Grupo de Lima y los organismos internacionales que apoyan las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa, han pasado a otra fase de la guerra no convencional: la del ataque explícito y directo. Hasta el punto de desorientar incluso a aquellas franjas más moderadas que intentan salirse por la tangente, y culpar al gobierno del “auto-atentado”, por lo menos mediante “infiltrados”.
De hecho, la Revolución Bolivariana también está lista para pasar a otra fase. El plan económico-monetario aprobado por el gobierno afectaría a gigantescos intereses multinacionales, un plan apoyado por el giro político del IV Congreso del PSUV, que apunta a profundizar el poder popular y el ataque a los monopolios.
El atentado contra Maduro fue también una prueba para medir las reacciones internacionales.
La oposición, confiando en el apoyo incondicional del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que ha juramentado al Tribunal Supremo de Justicia “en el exilio” por descalificar a las instituciones bolivarianas, ha protestado formalmente ante la OEA, y Estados Unidos ya está ejerciendo presión sobre la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, elegida como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para perseguir a Venezuela.
Como órgano plenipotenciario, votado el año pasado por más de 8 millones de personas, la Asamblea Nacional Constituyente ha decidido por unanimidad la revocación de la inmunidad parlamentaria y ahora se busca oficialmente a Borges, que se encuentra en Colombia. Requesens ha sido arrestado. Apareció en un video durante la rueda de prensa del Ministro de Comunicación e Información Jorge Rodríguez, que se transmitió casi simultáneamente con el programa de Poleo.
Requesens ha confirmado las declaraciones del ex sargento de la Guardia Nacional, Monasterio, quien lo acusa de haber favorecido el paso a Colombia para preparar el asalto con drones. Drones programados para una masacre, que falló el objetivo gracias a los “escudos protectores” provistos por los sistemas de seguridad, y la “inteligencia social” activa en el área, que bloquearon a dos de los atacantes cuando un dron rechazado regresó, explotando en un edificio.
Pero otro hecho importante surgió del programa de Poleo, que contó con la presencia de otros dos personajes: Marianella Salazar, una “editorialista” de El Nacional, y Roberto Carlo Olivares, un periodista que huyó a Miami, que predijo la caída de Maduro “dentro de los primeros tres o seis meses del próximo año”. ¿Cómo? A través de otras “acciones libertarias”, pero mejor organizadas, y con la intervención directa de EE. UU. y de Colombia. “No debemos pensar en una verdadera invasión militar”, dijo Olivares, sino “en todos los modos de presión militar que existen”.
Las bases militares de EE. UU. en la región no faltan. Está la cuestión de los “refugiados” venezolanos en las fronteras. Está el Ecuador de Lenín Moreno que ya permite el regreso de los Estados Unidos y que se ha unido al coro de la “emergencia humanitaria” en las fronteras. Existe un embargo decidido por un juez estadounidense contra la empresa venezolana Citgo, con sede en los Estados Unidos, a pedido de una empresa multinacional, que reclama pagos multimillonarios en dólares. Está Ivan Duque en Colombia, y la Colombia que ya está fuera de la Unasur.
Sobre todo, dice Olivares, debe fomentarse la subversión interna. Pero esta debe “mostrarse unida”.
Y este es quizás el dato más importante que surgió de la transmisión: el índice de litigio de las derechas venezolanas, listas para despedazarse en la lucha por el poder y la representación hacia sus amos occidentales.
También en esta ocasión, se pelearon mucho entre ellos. Han habido denuncias de traición, las diversas facciones golpistas de la llamada “resistencia” parecen estar divididas. El ex sargento Monasterio acusa a Requesens que acusa a Borges, quien ya traicionó una vez, dice Poleo, al entregar a los conspiradores del “plan Azul”.
Todos contra todos. Una buena guarida de víboras. Grandes “campeones de los derechos humanos”. Si regresaran para gobernar, harían tabula rasa.
Traducción de Gabriela Pereira

CONTROL DE CAMBIOS Y SAQUEO DEL TESORO por Luis Britto García


1
En Venezuela 97,5% de las divisas provienen de las exportaciones que
hace el Estado, única entidad competente para ejercer la industria
petrolera.
2
Ése es el botín que intentan confiscar corruptos, especuladores y
burguesía parasitaria, con algún éxito, pues entre 2003 y 2014 fueron
transferidos  329.756 millones de dólares del Tesoro Público a un
sector privado incapaz de producir lo que el país necesita o de
importarlo en forma no especulativa.
3
Es  ingenua  ilusión pensar que un sector privado capaz de generar
sólo el 2,5% de las divisas que ingresan al país creará la bonanza con
esa magra porción del circulante, o que reingresará a Venezuela las
ingentes cantidades de dólares que le ha transferido el sector
público.
4
Por el contrario, tras la apropiación de las divisas procedentes del
ingreso petrolero, el sector privado inmediatamente las exporta, razón
por la cual Hugo Chávez Frías debió establecer en febrero de 2003 un
control de cambios, para evitar que la fuga de capitales dejara
nuestras reservas de divisas   exhaustas y que  el país quedara
incapacitado de cancelar sus compromisos internacionales.
5
A tal efecto,  Chávez sancionó el DECRETO CON RANGO, VALOR Y FUERZA DE
LEY DEL RÉGIMEN CAMBIARIO Y SUS ILÍCITOS, reformado en varias
oportunidades, norma en  la cual  dispone restrictivamente cuáles
órganos del Estado pueden vender divisas a los particulares, para qué
finalidades, a qué precio, con cuáles trámites, y las sanciones a ser
aplicadas en caso de infracción.
6
A pesar de haber sido violada con inusual y escandalosa frecuencia,
esta Ley permitió que se evitara la fuga de  422.669 millones de
dólares  entre 2003 y 2014 y que  hasta el presente conservemos unos
8.756  millones de dólares en las reservas, que impiden que el país
sea declarado en “default” o quiebra.
7
Esa restricción en el otorgamiento de divisas por el Estado fue
siempre considerada fundamental. “Ni un dólar más para los golpistas”,
precisó Chávez al sancionarla. “Si quitamos el control de cambios nos
tumban”, reiteró Aristóbulo Isturiz en 2016. En el discurso de
presentación del decreto que deroga dicha Ley, el presidente de la
Asamblea Nacional Constituyente Diosdado Cabello advierte el 3 de
agosto a los aprovechadores de  divisas a tasa preferencial: “Produce,
porque yo no te voy a dar dólares para que los mandes para afuera”.
“Que no haya manera de entregarles dólares a esta gente, bajo ninguna
figura”. “El Estado no los va a seguir alimentando, ni le va a seguir
entregando dólares a las grandes familias para que hagan desastres”.
8
Pero la nueva Ley que “deroga el decreto con rango valor y fuerza de
ley del régimen cambiario y sus ilícitos” en ninguna parte de su texto
establece la prohibición para el Estado de entregar divisas a los
empresarios, anticipada por Chávez y anunciada por Diosdado Cabello.
Simplemente despenaliza los ilícitos que se pudieran cometer en tal
otorgamiento, mas no lo ilegaliza ni veta en forma clara. Vale decir:
elimina los tipos delictivos, pero  no veta el delito mismo. Elimina
las penas por el robo, pero no lo prohíbe. Por otro lado, tampoco
aclara si el dólar podrá ser utilizado como moneda legal, ni si se
podrá exigir el pago de obligaciones en dicha divisa y no en su
equivalente en bolívares a particulares y sobre todo al Estado.
9
Por estas inexplicables omisiones, se podría interpretar que el Estado
puede entregar según su arbitrio a los particulares las divisas que
estos soliciten, sin que sea posible tachar de ilícito cambiario
ninguna conducta de funcionarios al otorgarlas ni de particulares al
recibirlas. Asimismo, por la vía de irresponsables contratos en que la
administración se obligara a cancelar en divisas, se podrían disipar
nuestras reservas a favor de una mafia de privilegiados.
10
Es por tanto absolutamente indispensable que una norma clara,
explícita y expresa  de la Asamblea Nacional Constituyente convierta
en Ley las palabras de Chávez y de Diosdado Cabello en el sentido de
que el Estado por ningún concepto  entregará más divisas a los
empresarios, para evitar que en pocos días éstos apropien y exporten
el resto de las reservas internacionales, Venezuela entre en default y
sea víctima de un nuevo saqueo cuando  sus enemigos intenten el cobro
compulsivo repartiéndosela.



Consulte también: http://luisbrittogarcia.blogspot.com
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LA PLANTA INSOLENTE: VENEZUELA CONTRA SEIS IMPERIOS
Cómo Venezuela ganó la Guerra de Cuarta Generación en el siglo XX

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DIRECCIÓN: Román Chalbaud GUIÓN: Luis Britto García
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COMO MUCHOS DE MIS LIBROS ESTÁN AGOTADOS, CON LA INVALORABLE
COLABORACIÓN DE RAFAEL PIRE CORDERO INAUGURAMOS LA  PÁGINA WEB:
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AMÉRICA NUESTRA, INTEGRACIÓN Y REVOLUCIÓN, TOMOS  I Y 2./
DEMONIOS DEL MAR: PIRATAS Y CORSARIOS EN VENEZUELA, 1528-1727 /
DICTADURA MEDIÁTICA EN VENEZUELA /
LA MÁSCARA DEL PODER: DEL GENDARME NECESARIO AL DEMÓCRATA NECESARIO /
LA LENGUA DE LA DEMAGOGIA: DE LA CONCERTACIÓN POPULISTA A LA EXPLOSIÓN SOCIAL/
EL IMPERIO CONTRACULTURAL: DEL ROCK A LA POSTMODERNIDAD

DESCARGUE OTROS LIBROS DE LUIS BRITTO EN INTERNET:
Rajatabla:
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Dictadura Mediática en Venezuela:
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El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad:
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http://www.lajiribilla.co.cu/pdf/libroimperiocont.html
https://iaedenzulia.files.wordpress.com/2013/02/el_

La invasión paramilitar: Operación Daktari:
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Socialismo del Tercer Milenio:
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 monteavila.gob.ve/mae/pdf/socialismo-tercer-milenio.pdf
La Ciencia: Fundamentos y Método:
http://editorialubv.files.wordpress.com/2013/05/libro-la-
ciencia-fundamentos-y-
mc3a9todo.pdf
El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:
http://blog.chavez.org.ve/temas/libros/pensamiento-libertador/
La máscara del Poder:
http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2013/01/la_mascara_del_poderbrittoco.pdf
La lengua de la Demagogia:
http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2013/01/la_lengua_de_la_demagogiabrit.pdf
La paz con Colombia:
http://www.urru.org/videosbolibananos/Textos/2008/LaPazEnColombia_



El 11/8/18, Francisco Cedeño <fclugo50@gmail.com> escribió:
> Buenas:
> Por un "Cuarto Alternativo de Guerra Mediática"
> Propuesta acerca de la credibilidad y la anomalía comunicacional: el video
> Requesens
>

La oligarquía colombiana pretende destruir el estado-nación venezolano bajo las órdenes del imperio

Posted: 12 Aug 2018 10:00 PM PDT

resumenlatinoamericano.org


B25y Resumen Latinoamericano

Por Carlos E. Lippo, Resumen Latinoamericano,
Estados Unidos apoya que el presidente Iván Duque ‘lidere’ un movimiento regional contra el Gobierno de Venezuela.
Nikki Haley, embajadora estadounidense ante la ONU, Bogotá agosto de 2018
Entre Colombia y Venezuela siempre ha existido un importante conflicto histórico y ello a pesar de tener ambas naciones iguales raíces étnicas e históricas; a pesar de la estrecha amistad y cooperación que debería generar el compartir una frontera terrestre de más de 2.200 Km.; y a pesar de haber conformado entre 1819 y 1831 una única nación (“Colombia La Grande”), junto a los territorios actualmente ocupados por Ecuador y Panamá, fruto del genio del Libertador Simón Bolívar, que de existir en la actualidad constituiría una auténtica potencia económica, con fachada sobre los dos grandes océanos, con un territorio de más 2,5 millones de Km2, muy superior a la mitad de la superficie ocupada por la naciones que integran la Unión Europea, que contaría con la existencia de ingentes recursos naturales, entre ellos: la mayor reserva mundial de petróleo, una reserva probada de 7.000 toneladas de oro, así como reservas de cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita, torio y otros minerales, aún por cuantificar, todas ellas aportadas por Venezuela; considerables reservas de agua dulce y una extraordinaria biodiversidad y como si esto fuera poco contaría además con la posesión y administración del que aún sigue siendo el mayor canal de navegación interoceánico del mundo.
La causa fundamental de este conflicto estriba en la necesidad que tenían y aún tienen los productores del centro y el sur de Colombia de sacar su producción, tanto la legal como la ilegal, destinada a los mercados de Norteamérica y Europa a través de nuestro lago de Maracaibo, de manera de poder evitar el paso por las intrincadas selvas, las elevadas cumbres y los caudalosos ríos que tendrían que cruzar para poder acceder a la reducida costa nororiental que siempre tuvieron sobre el mar Caribe. Una ordenanza de la municipalidad de Tusa, región situada al sur del actual departamento de Antioquia, emitida en fecha tan remota como el año 1543 con el propósito de invadir y apoderarse de nuestro lago, es una demostración fehaciente de la existencia de esta necesidad.
De manera que la posesión de nuestro lago de Maracaibo, para disponer de un acceso fácil y seguro al mar Caribe a través del golfo de Venezuela, así como la de las tierras cercanas a nuestro caudaloso río Orinoco, para a través de su afluente el Meta acceder al océano Atlántico, ha sido desde siempre ambicionada por la oligarquía colombiana conformada por unas 20 familias que han detentado el poder económico, político, militar y eclesiástico, desde la época colonial hasta nuestros días. Siendo hechos comprobados el que para satisfacer tan desmedida y bastarda ambición, sucesivos gobiernos representativos de los intereses de estas familias no dudaron en aliarse con los imperios de Estados Unidos y España para despojarnos de unos 300 mil Km2 de nuestro territorio, en la península de la Guajira y en las inmediaciones del Orinoco, despojo consagrado en una mala hora por un tratado de límites suscrito en 1941 con el expresidente Eduardo Santos, tío-abuelo de Juan Manuel Santos, que juicio mío debe ser denunciado cuanto antes(1); así como también han estado a punto de llevarnos irresponsablemente al borde de una guerra fratricida con sendas incursiones en nuestras aguas territoriales: en las cercanías del archipiélago de Los Monjes en 1952 y en el Golfo de Venezuela en 1987, ambas eficaz y oportunamente repelidas por nuestras fuerzas armadas de aquellas épocas (1).
Es oportuno señalar que entre las raíces del conflicto del que hemos estado hablando se encuentra también la importante contradicción existente entre el proyecto bolivariano, que incluye como doctrina el antiimperialismo, la igualdad social y el gobierno popular, y el modelo “monroista” que plantea el hegemonismo de Estados Unidos en el continente americano, al cual se plegó Francisco de Paula Santander, siendo vicepresidente de la Gran Colombia cuando el Libertador era Presidente, al decir impúdicamente ante el congreso de Bogotá a comienzos de 1824, muy poco tiempo después de la promulgación de la Doctrina Monroe, que la misma “es un alivio para la humanidad, y que Colombia ganaría mucho acercándose a un socio tan poderoso”(2).
Con el advenimiento de la Revolución Bolivariana esta contradicción no ha hecho otra cosa más que exacerbarse a un grado tal que el insigne historiador venezolano y miembro de la Asamblea Constituyente que redactase nuestra actual constitución, Yldefonso Finol, al referirse a ella ha señalado que: “… Colombia se convierte en la cabeza de playa de una operación transnacional contra la Revolución Bolivariana y el proyecto de Hugo Chávez y luego ha hecho cosas similares o peores contra Nicolás Maduro, pero que ya incluso busca más que eso, más que destruir a la Revolución Bolivariana es linchar moralmente la venezolanidad, destruir la venezolanidad como gentilicio que encarna lo bolivariano, para descuartizar al país, apoderarse de nuestros recursos naturales y hacernos inviables como nación tal como hicieron en Libia y en otros países” (2).
Y es que la oligarquía colombiana y los gobiernos que la han representado, persuadidos como ya lo están de que no podrán ponerle las manos a Venezuela por sus propios medios y de que de hacerlo en conjunto con el imperio, éste como es su costumbre habrá de dejarlos fuera del posterior reparto de nuestras riquezas, han optado entonces por aceptar el rol de promover la disolución del estado-nación de Venezuela, bajo las órdenes del imperio, confiados en poder “negociar” con ventaja con alguno de los “engendros geopolíticos” que pudiesen ser creados por éste a partir del desmembramiento de nuestro extremadamente hermoso y rico territorio actual.
El fallido atentado del pasado sábado en la Avenida Bolívar se inscribe perfectamente en un plan concebido para iniciar esta disolución del estado-nación venezolano porque ¿cuál otro objetivo podría perseguirse con la ejecución de una operación diseñada con el deliberado propósito de acabar simultáneamente con la vida de las máximas autoridades de los cinco poderes públicos nacionales, así como también las del alto mando militar en pleno? En demostración de la hipótesis anterior debe tomarse en consideración que la escogencia del tipo de evento en el que se ejecutó el atentado no fue fruto del azar, ya que según la confesión del terrorista mercenario que coordinó la operación en Caracas, se trató de hacerlo el 24 de junio, durante el desfile conmemorativo del día del ejército, fecha para la cual aún no estaban suficientemente preparados, o el 5 de julio, durante el desfile cívico militar conmemorativo de nuestra independencia, fecha en la que no pudieron actuar por no haber podido pasar los drones a través de la frontera colombiana; eventos que tienen en común con el del 4 de agosto el hecho de que los altos funcionarios que se pretendía asesinar estarían presentes en la tarima o tribuna presidencial, rodeando al presidente de la república.
En relación a los detalles más relevantes del fallido atentado es oportuno decir que en sendas ruedas de prensa ofrecidas por el presidente Maduro, el 07 de agosto (3), y por el ministro de comunicación e información, el día de ayer (4), fueron presentados suficientes elementos de convicción como para poder asegurar de manera indubitable que:
· El ataque fue perpetrado por terroristas mercenarios venezolanos vinculados a los partidos de la ultraderecha venezolana, cuyo jefe operativo confesó que habrían de recibir como pago 50 millones de dólares estadounidenses, así como su residencia en los Estados Unidos.
· Identificados como autores intelectuales se encuentran entre otros el diputado Julio Borges, fugitivo en Colombia y el empresario venezolano residente en el estado de Florida, de comprobada relación con el senador Marco Rubio, Osman Delgado Tabosky, quien además fungía de financista. Como cómplice necesario se ha identificado al diputado Juan Requesens, denunciante de Borges, quien se encuentra tras las rejas, convicto y confeso.
· Está plenamente demostrada la planificación, el despliegue logístico, el financiamiento y la presencia de autores materiales e intelectuales en Colombia y en los Estados Unidos, que necesariamente tuvieron que ser protegidos y/o apoyados por funcionarios de los gobiernos de esos países, por lo que se ha solicitado la extradición a Venezuela de un número importante de personas refugiadas en ellos.
· El dron que explotó frente a la tribuna presidencial fue detonado de manera remota, desde los Estados Unidos; siendo oportuno preguntarse cómo pudo este hecho pasar desapercibido para las autoridades de un país que desde el 11 de septiembre de 2001 mantiene a toda su propia población bajo permanente estado de sitio.
Como era de esperarse, los gobiernos forajidos de Estados Unidos y Colombia no sólo niegan haber tenido vinculación alguna con el hecho, sino que al igual que el ladrón que después de haber cometido su fechoría, señala a un ciudadano inocente que va pasando por el sitio gritando ¡al ladrón… al ladrón!, acusan al gobierno bolivariano de haber perpetrado un autoatentado; por su parte, la UE no sólo no condena el hecho sino que se permite “reclamar” una investigación exhaustiva sobre el ataque con un dron, del que “presuntamente” fue víctima el presidente Nicolás Maduro.
En medio de este bufonesco escenario de negación de los principales cómplices internacionales es que resulta en extremo importante un comentario recientemente difundido por el medio Press TV, del experto en antiterrorismo Scott Bennet, un ex oficial de guerra psicológica del ejército de EEUU quien ha señalado (5): “El ataque fue otro movimiento de la CIA, para promover la agenda de guerras políticas de la agencia en la región. Creo que mientras más investiguemos (…) vamos a ver, que esto fue de hecho un intento terrorista de ciertos actores dentro de la CIA, dentro de Colombia, la extrema derecha que tenía como blanco a Maduro”, así como también “A medida que Maduro comience a exponer a los jugadores, el origen de ellos, la metodología, más va a encontrar lazos directos con esta comunidad de inteligencia de la CIA y los elementos deshonestos que Estados Unidos ha usado para juzgar a Venezuela”. Para finalizar, el reputado experto expresó que a su juicio el ataque a un enviado político estadounidense en Bangladesh ocurrido el mismo día, fue un atentado de “bandera falsa” por parte de la CIA para tratar de distraer la atención del fallido asesinato contra Maduro.
Por otra parte, no deja de llamar la atención el hecho de que la más conspicua representación de la contrarrevolución mediática, conformada toda ella por “periodistas” comprobadamente tarifados de la CIA, se ha estado comportando de forma más que contradictoria, pasando desde los extremos de: hacer una completa apología del criminal acto terrorista (Patricia Poleo, Sergio Novelli y Jaime Bayly), llegando a decir este último que casi participó en la planeación del crimen; pasando por la creación de una falsa noticia en relación al hecho, para acusar al gobierno de haberse autoatacado (Víctor Amaya), y de una acerva crítica a los autores materiales por haber fallado (Nelson Bocaranda), hasta llegar a denunciar al imperio, tal como lo hizo el “extraño” Jaime Bayly, que llegó al extremo de decir que los servicios de inteligencia del imperio apoyaron explícitamente el atentado (4).
Ya para finalizar estas notas debo decir que la oligarquía colombiana representada ahora por Iván Duque no habrá de cejar en su empeño de destruir nuestro estado-nación a causa de este fracaso, sino todo lo contrario, como lo demuestra el hecho de haber anunciado a lo largo de toda su campaña presidencial y haberlo ratificado hace poco, después de haber sido electo, su disposición de defenestrar la Revolución Bolivariana. Imaginemos ahora cómo estará de alebrestado este “cachaco de uña en el rabo” después de haber sido ungido personalmente por la inefable Nikki Haley como líder de la alianza regional que está intentando construir el imperio para intervenir militarmente en Venezuela (6).
Debemos estar más alertas que nunca ahora que Colombia, como ha dicho el camarada constituyentista Julio Escalona (7), que ha dejado de ser un estado nacional para convertirse en una base territorial y geopolítica de los poderes que los gobiernos de Estados Unidos e Israel representan, ha venido ocupando progresivamente ambos lados de la línea fronteriza en un intento por promover la creación de una nueva entidad política y económica desvinculada de la República Bolivariana de Venezuela e integrada al poder mundial y a las redes transnacionales que va construyendo la globalización neoliberal al servicio del capital.

La Unión Europea: una estratagema china al servicio de los Estados Unidos (I)

Posted: 12 Aug 2018 10:26 AM PDT

ojosparalapaz.com




“Francia no lo sabe, pero estamos en guerra con América. Sí, es una guerra permanente, una guerra vital, una guerra económica, una guerra sin muertos… aparentemente. Sí, los americanos son muy duros, Son voraces, quieren un poder total sobre el mundo… Es una guerra desconocida, una guerra permanente, una guerra sin muertos aparentemente, y no obstante es una guerra a muerte.”
(François Mitterrand, pocos meses antes de morir, en Georges-Marc Benamou, Le dernier Mitterrand, 1997, Ed. Plon-Omnibus)
En un artículo anterior[1] tuve la ocasión de demostrar que los Estados Unidos han estado pilotando la construcción europea desde la firma del Tratado de Roma en 1957 hasta el momento actual[2]. Demostré con fuentes irrefutables (extraídas de documentos desclasificados del Departamento de Estado) que los Estados Unidos habían estado detrás de la creación del mercado común, de la moneda común, y que habían inspirado la idea de un parlamento europeo, de una constitución europea, etc. (ideas que en un primer momento habían sido de origen nazi, los imperialistas estadounidenses ocupándose después de reciclarlas en interés propio) Para ello, habían contado con una serie de “agentes de influencia” colocados en las grandes instancias de decisión de la llamada Comunidad Económica Europea (CEE): “padres fundadores” de Europa como Jean Monnet y Robert Schuman; Walter Hallstein, el antiguo ministro nazi que después fue presidente de la primera Comisión europea; o Paul-Henri Spaak, primer ministro belga y presidente del Movimiento Europeo[3], financiado en gran parte por la CIA a través del American Committee on United Europe, entre otros ejemplos.
Lo ignoraba en el momento de escribir aquel artículo, pero desde su publicación pude descubrir que mi tesis había sido confirmada en 2013 en un programa de la televisión francesa por Marie-France Garaud, ex-política que había sido muy próxima a Chirac (cuando éste era “gaullista”) y que entre 1969 y 1974 había sido ni más ni menos que asesora del presidente Georges Pompidou (y sin que ello genere el menor revuelo o comentario en los medios de comunicación):
“Los Estados Unidos habían querido organizar en Europa una especie de contrafuego frente a la Unión Soviética. Los americanos, que habían organizado redes de influencia para difundir esta política, consideraron, naturalmente, e inspirándose en el Tratado de Westfalia y en la situación de Europa antaño, que las naciones en Europa significan la guerra, y que por lo tanto había que suprimir los Estados y las naciones soberanos. ¡Esto se dijo expresamente! Lo dijo Bush, y lo dijo… Monnet, que portaba el mensaje europeo. Estaba convencido de ello, de hecho era un agente americano (incluso sabemos por cuánto fue remunerado, porque ha sido desclasificado), pero estaba convencido.
Por lo tanto, un día dijo: ‘la paz no renacerá en Europa si las naciones se reconstituyen a partir de la soberanía, hace falta que los pueblos formen una federación con un pilar económico común.’ En otras palabras, lo que los americanos desean es una Europa económica, ¡pero no política! ¡Jamás tuvieron la idea de una Europa política! Y de hecho, lo que vemos ocurrir ante nuestros ojos es la plasmación de este pensamiento.”[4]
Para quien tenga un mínimo de intuición política es evidente que las afirmaciones de Garaud son coherentes: el objetivo de los Estados Unidos era constituir un gran bloque geopolítico bajo su dominación, que sirva de contrapeso a la Europa bajo influencia soviética. Y es indudable que, con este mismo propósito, contaron con la colaboración entusiasta de las grandes burguesías de Europa Occidental.
No obstante, uno puede preguntarse de manera legítima por qué razón los Estados Unidos tendrían interés en seguir pilotando la construcción europea después de desaparecido el campo socialista. ¿Cuál es el interés de los Estados Unidos en que sobreviva el euro? ¿No dicen algunos analistas marxistas que la UE es un proyecto imperialista para hacer de contrapeso a los Estados Unidos y competir con los monopolios estadounidenses? ¿Cómo podrían entonces los Estados Unidos apoyar algo que supuestamente va a en contra de sus intereses?
En mi anterior artículo ya había explicado que esto es efectivamente así, citando los ejemplos de George Bush animando a la entrada de países miembros de la OTAN en la UE, las declaraciones de Condoleeza Rice a favor de la llamada Constitución europea o las palabras de Bill Clinton a favor de la entrada de Turquía en la UE. Por lo tanto, el objeto de este artículo no es tanto demostrar que los Estados Unidos están a favor de la construcción europea, sino más bien dar a comprender por qué lo están.

Matemáticamente, la Unión Europea es irreformable

Para poder tener una mejor comprensión de cómo la propia existencia de la UE sirve a los intereses del imperialismo estadounidense, es preciso explicar de qué manera los tecnócratas al servicio del imperialismo euro-atlantista y del gran capital financiero e industrial se las han arreglado para blindar la construcción europea, de tal manera que no pueda haber “otra Europa”.
En España, la izquierda que con buen criterio ha comprendido que la UE es irreformable y que por lo tanto es preciso salir de la UE para acariciar toda posibilidad de transformación social, sigue siendo una minoría. No obstante, para explicar esto al ciudadano de a pie, se suele recurrir a argumentaciones poco comprensibles, aludiendo directa o indirectamente a la teoría marxista sobre el Estado, es decir a la imposibilidad de transformar desde dentro las estructuras de poder de la UE en beneficio de las clases trabajadoras, puesto que ésta no es su naturaleza de clase.
Esta izquierda tiene razón, pero en mi opinión es querer buscarle tres pies al gato. Yo propongo explicar que no es posible “otra Europa” de una manera mucho más sencilla y más comprensible para cualquier persona. Lo que hace imposible cambiar la UE es el artículo 48 del Tratado sobre la Unión Europea, que recomiendo leer detenidamente. Se trata del artículo que habla de los procedimientos de revisión de los tratados europeos, que se dividen entre procedimientos “ordinarios” y “simplificados”.
Para los procedimientos de modificación llamados “ordinarios”, el apartado 4 del artículo 48 dice:
“El Presidente del Consejo convocará una Conferencia de representantes de los Gobiernos de los Estados miembros con el fin de que se aprueben de común acuerdo las modificaciones que deban introducirse en los Tratados. Las modificaciones entrarán en vigor después de haber sido ratificadas por todos los Estados miembros de conformidad con sus respectivas normas constitucionales.”
Y para los procedimientos de modificación llamados “simplificados”, el apartado 6 dice:
“El Consejo Europeo se pronunciará por unanimidad previa consulta al Parlamento Europeo y a la Comisión, así como al Banco Central Europeo en el caso de modificaciones institucionales en el ámbito monetario. Dicha decisión sólo entrará en vigor una vez que haya sido aprobada por los Estados miembros, de conformidad con sus respectivas normas constitucionales.”
¿En qué se traduce esto en la práctica? En que es imposible la revisión de los tratados europeos, y por lo tanto obtener “otra Europa”, por un simple problema matemático. Aunque parezca evidente para muchos, lo voy a ilustrar con una serie de ejemplos.
Ejemplo 1: un único Estado soberano
Cojamos primero un caso hipotético en el que tenemos un único Estados independiente y soberano, es decir, precisamente lo que no ocurre con los países miembros de la UE. Para una mayor simplicidad, haremos abstracción del carácter de clase del estado, de la posible dominación que pueda ejercer otra potencia sobre este país, o de posibles coyunturas que impidiesen llevar a cabo las políticas deseadas por el gobierno (tales como una situación de guerra, una crisis financiera repentina, una crisis climatológica, etc.) Haremos abstracción de estas coyunturas para imaginar que tenemos un país plenamente soberano.
En este caso, la política de este país es siempre coherente: si los electores de ese país eligen un gobierno de izquierdas, tendrán una política de izquierdas, y si eligen a un gobierno de derechas tendrán una política de derechas. Si cogemos por ejemplo un país relativamente soberano, al no estar dentro de la UE ni de la OTAN, como es Suiza, la situación es a grosso modo la que sigue: si los ciudadanos eligen mayoritariamente al Partido Socialista suizo, tendrán una política de izquierdas, y si eligen mayoritariamente al Partido Demócrata Cristiano tendrán una política de derechas. No hay, por decirlo así, la sensación de que la democracia ha sido robada por instancias externas a Suiza.
En términos matemáticos, la probabilidad de tener una política coherente de izquierdas o coherente de derechas se expresa de esta manera (0.5)0 = 1. Es decir, es una probabilidad del 100%.
Ejemplo 2: dos Estados que deben adoptar una política común
Imaginemos ahora que tenemos dos Estados cuyos gobiernos deben sentarse en la mesa para adoptar una política común. En principio, esto sólo es posible si en ambos países hay gobiernos con el mismo color político. Debido a que está moda hablar del mito (jamás verificado en la realidad) del “dúo franco-alemán”, voy a coger los ejemplos de Francia y Alemania, dos países miembros de la UE.
Aquí la probabilidad de tener una coherencia política entre ambos Estados es menor. Pongamos por ejemplo que en Francia la “izquierda” es el PS y la derecha es LR-Los Republicanos, y que respectivamente en Alemania son SPD y CDU. Nótese que se trata de una simplificación extrema, pues en este ejemplo sólo existe una dicotomía izquierda/derecha.
Existen las siguientes combinaciones posibles:
  1. Francia: PS, Alemania: CDU. Incoherencia “izquierda-derecha”.
  2. Francia: PS, Alemania: SPD: Coherencia “de izquierdas”.
  3. Francia: LR, Alemania: SPD. Incoherencia “derecha-izquierda”.
  4. Francia: LR, Alemania: CDU. Coherencia “de derechas”.
Es decir, sobre cuatro combinaciones posibles, hay dos casos en los que hay coherencia, y en los que por lo tanto puede haber gobiernos que se pongan de acuerdo sobre una política común. En términos matemáticos, la probabilidad de que haya coherencia se expresa de la siguiente manera: (0.5)1 = 0.5, es decir un 50%.
Ejemplo 3: tres Estados que deben adoptar una política común
Si ahora son tres los Estados cuyos gobiernos deben adoptar una política común, las cosas se complican seriamente, y se irán complicando cada vez más a medida que lleguemos a 27 Estados, que es la situación actual en la UE (ya no incluyo al Reino Unido, que habrá finalizado su salida de la UE en marzo de 2019).
Imaginemos que los tres Estados en cuestión son Francia, Alemania y España. Vamos a situarnos en un caso hipotético, imaginando que la “izquierda” es el PSOE y que la derecha es el PP. Las posibles combinaciones son las siguientes:
  1. Francia: PS, Alemania: CDU, España: PP. Incoherencia “izquierda-derecha-derecha”.
  2. Francia: PS, Alemania: CDU, España: PSOE. Incoherencia “izquierda-derecha-izquierda”.
  3. Francia: PS, Alemania: SPD, España: PP. Incoherencia “izquierda-izquierda-derecha”.
  4. Francia: PS, Alemania: SPD, España: PSOE. Coherencia de izquierdas.
  5. Francia: LR, Alemania, CDU, España: PP. Coherencia de derechas.
  6. Francia: LR, Alemania CDU, España: PSOE. Incoherencia “derecha-derecha-izquierda”.
  7. Francia: LR, Alemania: SPD, España: PSOE. Incoherencia “derecha-izquierda-derecha”.
  8. Francia: LR, Alemania: SPD, España: PSOE. Incoherencia “derecha-izquierda-izquierda”.
En este ejemplo, hay ocho combinaciones posibles, pero sólo hay dos que representen una coherencia total que permita que los tres Estados puedan tener una política común. En términos matemáticos, la probabilidad de haya coherencia total se expresa así: (0,5)2 = 0,25, es decir un 25% de probabilidades.
Ejemplo 4: 27 Estados que deben adoptar una política común
Si el lector ha comprendido hacia donde quiero ir con estos cálculos, ya habrá podido anticipar que es matemáticamente imposible toda reforma de los tratados europeos y por lo tanto del propio funcionamiento de la UE, pues hace falta la unanimidad de los 27 Estados para ello.
Y lo cosa no se detiene aquí, pues a ello se añade la necesidad de contar con la unanimidad de los respectivos parlamentos nacionales, que deben ratificar la decisión de los gobiernos nacionales, excepto en el caso de Irlanda, donde la ratificación pasa por un referéndum. Es decir, para modificar los tratados europeos y conseguir la “otra Europa” deseada por la izquierda alter-europeísta, hacen falta 27 x 2 = 54 acuerdos.
Haciendo abstracción de la necesidad de obtener el acuerdo de cada parlamento nacional, en términos matemáticos la probabilidad de tener una política coherente entre todos los Estados se resume en la siguiente fórmula: (0.5)N – 1, en la que “n” es el número de países miembros de la UE.
Nótese que se trata de un cálculo extremadamente favorable para las tesis europeístas, puesto que postula:
a) Que las opciones políticas en cada país son binarias, es decir que solamente existe la división izquierda/derecha, haciendo abstracción de otros matices políticos como ecologistas, centro, extrema-derecha, izquierda “radical”, partidos comunistas, etc.
b) Que “izquierdas” y “derechas” sean las mismas en todos los países y tengan programas compatibles entre ellos, cosa que está lejos de suceder. Por ejemplo me es difícil imaginar que la socialdemocracia sueca, portuguesa o francesa sea la misma que la socialdemocracia alemana de las reformas “Hartz IV”, con sus mini-jobs pagados 1 o 2 euros/hora.
c) Que no existen intereses nacionales diferentes entre uno y otro estado, cosa que evidentemente es falsa. El Reino Unido, antes del Brexit, no tenía ningún sector textil en la industria, mientras que países como España o Francia tenían un sector textil que se colocaba en competencia con los salarios chinos. ¿Tenían estos país los mismos intereses en el marco de las negociaciones entre el representante de la UE y China en las reuniones de la OMC? No, y a cambio de textiles baratos, el Reino Unido consiguió prebendas interesantes en China (notablemente la introducción de sus compañías de seguros). No creo que el “internacionalismo proletario” consiga que se haga caso omiso de estas cuestiones.
d) Que existe un sentimiento natural de solidaridad entre los pueblos europeos. No estoy seguro de que los habitantes de Finlandia o Alemania acepten gustosamente financiar a otros Estados deficitarios con los que no tienen ningún lazo histórico o cultural.
Pero aun haciendo abstracción de estos factores, cuando aplicamos el cálculo económico a la realidad concreta, llegamos a la conclusión de que las promesas acerca de “otra Europa”, una “Europa social”, o incluso una Europa “que ponga a las clases populares en el centro de las decisiones”, como dice la euro-trotskista Marina Albiol, son sencillamente risibles. Veamos:
Cuando existía la Europa de las seis naciones, entre 1957 y 1972, la probabilidad de que hubiese una política coherente era de (0.5)5 = 0.031, es decir 3.1%, lo que equivale aproximadamente a tres años sobre un siglo. Esto ya lo había percibido perfectamente en 1962 el general Charles de Gaulle, gran opositor en aquella época a la construcción europea.
En la actualidad, en la Europa de los 27 Estados (recordemos que no incluyo al Reino Unido), la probabilidad de tener una política coherente es de (0.5)26 = 1,49 x 10-8, es decir 0,000.000.015.901%. Lo que equivale a aproximadamente a medio día cada 100.000 años.
Así se explica que en 1979, el lema de campaña del PS francés para las primeras elecciones europeas fuera “Cambiar Europa, vivir en el país”

…y que 30 años después, el lema de campaña del PS seguía siendo “cambiar Europa”:

Cuando la socialdemocracia europeísta y demás europeístas (ya sean “pro” o “alter” europeístas) no consiguen lo que afirman querer conseguir desde 1979, lo mínimo es preguntarse el porqué. Hay un proverbio chino que dice “es dormir toda la vida el creer a tus propios sueños”.
Siendo realistas, los políticos de la socialdemocracia, por no hablar de ciertas personalidades de la izquierda supuestamente radical o “alternativa”, saben perfectamente lo que vengo de exponer, pero cuentan con la facilidad de sembrar ilusiones reformistas para seguir engañando a los trabajadores y asegurarse de que no peligre la continuación de la construcción europea.
Por otra parte es indudable que existen representantes de la izquierda que obran con honestidad, pero por una cuestión de democratismo infantil siguen afirmando que es necesaria y posible “otra Europa”. ¿No cree el lector que tendrían que plantearse por qué no ha sido posible “otra Europa” desde hace ya 60 años? Decía Albert Einstein que la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.
Y si el cálculo que acabo de exponer, lo hago aplicable a otras corrientes políticas, como por ejemplo ciertas corrientes de la izquierda “radical” o “alternativa” que apuestan por “otra Europa”, podemos reírnos aún más. Imaginemos que el Sr. Pablo Iglesias o el Sr. Mélenchon han llegado a ser presidente del gobierno y presidente de la república en sus respectivos países. Una posibilidad que no es del todo descartable pero, como acabamos de ver, para obtener la “otra Europa” que tanto desean necesitarían tener el acuerdo de otros 26 países, y por lo tanto haría falta que en cada uno de estos 26 países hubiese un gobierno con un color político más o menos homologable a Francia Insumisa, Podemos-IU, Syriza, etc.
Podríamos proponer, siendo extremadamente generosos, que en cada país de la UE hay un 15% de probabilidades de que un partido de este tipo llegue al poder mediante las urnas. En realidad la probabilidad de que Podemos-IU o Francia Insumisa gane las elecciones en sus respectivos países es mayor (de hecho las posibilidades de que Mélenchon gane las presidenciales en 2022 van a aumentar fuertemente gracias a la gestión catastrófica de Macron), pero lo que propongo es un hipotético porcentaje medio para los 27 países, que de hecho ya es una cifra extremadamente generosa (de hecho, en el momento actual esta posibilidad es nula en países reaccionarios o filo-nazis como Polonia, Estonia o Letonia). Pues bien, la probabilidad de obtener esta “otra Europa” que desean los Iglesias, los Mélenchon o los Raoul Hedebouw del Partido del Trabajo de Bélgica[5], sería entonces de (0,15)26 = 3,79 x 10-22, es decir 0,000.000.000.000.000.000.000.379%. Lo cual equivale más o menos a 1,2 segundos por cada trillón de años. Y luego nos dicen sin pestañear que van a modificar los tratados si son elegidos.

Estos son los distintos colores políticos que llegaron a la cabeza de cada país en las elecciones europeas de 2014. Es evidente que jamás podrá haber el mismo color político en 27 países al mismo tiempo. Y ello haciendo abstracción de los diferentes intereses nacionales, que también existen. Este planteamiento utópico recuerda al de la “revolución permanente” de Trotsky, ante lo cual Lenin opuso el “socialismo en un solo país”. Consecuentemente con el principio de basarnos en la realidad, yo propongo la “salida de la UE en un solo país”.

La UE sólo puede ser una dictadura: la estratagema de las cadenas

Como dije anteriormente, el objeto de este trabajo es responder las preguntas: ¿Cuál es el interés de los Estados Unidos en promover la construcción europea? ¿De qué manera puede servir a sus intereses?
Para  responder a esta pregunta hace falta referirse a una de las estratagemas chinas citadas en el manual de guerra de origen chino Las 36 estratagemas, que fue escrito por un autor anónimo bajo la dinastía Ming en el siglo XV. Se trata de una recopilación de estrategias de guerra elaboradas en China a lo largo de varios milenios. La estratagema que nos interesa es la nº35, llamada Lián huán jì, conocida como la estratagema de las cadenas. Esta estratagema consiste en empujar al enemigo a trabarse a sí mismo con cadenas absurdas y auto-bloqueantes de manera a que se le retire toda movilidad estratégica y táctica, impidiéndole así poder defenderse.
Para explicar qué tiene que ver esto con la UE, vamos a utilizar la siguiente metáfora. Comparemos un estado soberano e independiente con una casa rural. En este caso, el propietario de la casa es dueño y señor en su casa. Si quiere volver a pintar las ventanas, cambiar el tejado o la puerta, o cambiar el color de las paredes, puede hacerlo en la medida en que tenga el dinero para ello. En este ejemplo, hace lo que quiere, cuando quiere. Esto es una simplificación, porque se hace abstracción de las contradicciones de clase en un país capitalista dado y del carácter de clase del Estado. Pero para una mayor comprensión, haremos abstracción de estas cuestiones, porque veremos a continuación, lo que ocurre con la UE es en realidad mucho más problemático que el carácter de clase de tal o cual Estado.
Sigamos. Con la Europa de las seis naciones a partir de 1957, ya no tenemos una única casa rural sino un apartamento en el seno de una copropiedad de seis apartamentos en una localidad turística. Aquí el propietario del apartamento ya no podrá hacer lo que quiera porque habrá una soberanía compartida: podrá cambiar por ejemplo el color de las paredes en su propia casa, pero por ejemplo ya no podrá cambiar las contraventanas ni el tejado, ni cambiar el color del hueco de la escalera porque en este caso le hará falta la autorización de los demás copropietarios. Y sabiendo que es muy difícil que los seres humanos se pongan de acuerdo entre ellos (ya lo es para elegir un color, entonces no digamos ya a escala de Estados sobre cuestiones como formar parte o no de la Alianza atlántica) para zanjar los conflictos entre los distintos vecinos hará falta un presidente de la comunidad de vecinos.
Pero si ahora tenemos una copropiedad de 27 pisos, el dueño del piso ya no decide de nada: es imposible que los 27 dueños se pongan de acuerdo sobre cualquier asunto, y de hecho la mayoría ni se conocen (ya me dirán que relación histórica o cultural tienen España o Portugal con un país como Eslovaquia o Finlandia, o con los estonios o los letones que rehabilitan a las Waffen-SS). En estas condiciones, el presidente de la comunidad de vecinos decide de todo. Esto es lo que está ocurriendo con la UE, siendo el presidente de la comunidad de vecinos la Comisión europea.
Por ello, la UE no puede ser otra cosa que una dictadura. Más aun sabiendo que los tratados europeos sólo se pueden cambiar por unanimidad (las directivas se pueden modificar por mayoría cualificada de países miembros en reunión del Consejo de la Unión Europea, pero esto no permite modificar los tratados de los que emanan las propias directivas). Recordemos que el significado etimológico de democracia es “poder del pueblo”, es decir démos (δῆμος) y krátos (κράτος). Para que haya democracia, hace falta que haya un pueblo. Pero no existe un pueblo europeo, contrariamente a lo que quieren hacer creer los europeístas. Por lo tanto es imposible que haya una política común que pueda satisfacer a todos. Además, las instancias dirigentes de la UE siempre puede apoyarse en uno o varios pueblos para imponer a otros una política que no quieren.
En 1992 el euro-escéptico Philippe Séguin, hombre que se reclamaba del “gaullismo social”, y por el cual siento una cierta admiración, hacía mostrado tener una enorme capacidad de previsión por la lucidez de sus análisis, al anticipar lo que acabo de exponer. Séguin no cuestionaba en sí la construcción europea desde 1957, pero se había dado cuenta de que la UE maastrichtiana no podría ser democrática, y ello no solamente a razón de la divergencia de intereses entre los (entonces) 12 países miembros, sino también porque el propio factor nacional lo hacía imposible. En un debate televisado sobre el referéndum de 1992 para ratificar el tratado de Maastricht, en el que se enfrentó al presidente francés François Mitterrand, partidario del “sí”, Séguin dijo:
“En esta campaña se ha citado mucho al general De Gaulle. Así que no hay motivo por el cual no debería hacerlo yo mismo. Él decía: ‘Para mí, la democracia es inseparable de la soberanía nacional’. ¿Qué quería decir con esto? Que la democracia es la aceptación por una minoría de la ley de la mayoría. Y eso no es poca cosa, usted ha conocido esta situación, señor presidente, yo la estoy conociendo en este momento
“Señor presidente, creo en la posibilidad de que un francés del norte acepte estar en minoría frente a una coalición de francés del este, del oeste, del sur, porque juntos tienen un sentimiento muy fuerte de pertenencia común. No estoy seguro, señor presidente, de que en el estado actual de las cosas, mientras una mayoría o minoría de franceses acepte o rechace tal o cual cosa, una mayoría de otros países pueda imponérselo.”[6]
Y en un discurso, verdaderamente magnífico, pronunciado en la Asamblea Nacional el 5 de mayo de 1992 en oposición al proyecto de ley constitucional previo a la ratificación del Tratado de Maastricht, Séguin dijo:
“¿Qué quieren que apoyemos en lugar de lo que se quiere eliminar? ¿A qué quieren que nos unamos cuando se haya obtenido de nosotros una renuncia nacional? ¿Sobre qué vamos a fundar este gobierno de Europa al que quieren someternos? ¿Sobre la conciencia europea? Es cierto, esta conciencia existe; incluso existe de alguna manera la civilización europea, en el confluente de la voluntad prometeica, la cristiandad y la libertad del espíritu.
Por supuesto, los europeos tenemos un patrimonio y todo tipo de similitudes, pero esto no basta para construir un Estado. Si existe una conciencia europea, es un poco como existe una conciencia universal; es algo que releva del concepto, y no tiene que ver con el alma del pueblo ni con la solidaridad carnal de la nación. La nación francesa es una experiencia multisecular; la conciencia europea es una idea, que de hecho no se detiene en las fronteras de la Comunidad. Y no se construye un Estado legítimo sobre una idea abstracta, aún menos sobre una voluntad tecnocrática.
Así, el Estado federal europeo carecería de fundamento real y de justificación profunda. Sería un Estado arbitrario y lejano en el que no se reconocería ningún pueblo.”

En un discurso magnífico en la Asamblea Nacional francesa en 1992, el gaullista Philippe Séguin había vaticinado que la UE no podía ser otra cosa que una dictadura, al no existir ningún “pueblo europeo”
También me gustaría citar al ex-funcionario del BCE Vincent Brousseau, responsable de cuestiones monetarias del partido Unión Popular Republicana, que hace unos 15 años era un europeísta convencido, pero que ahora se ha desengañado:
“…es una utopía, porque no hay pueblo europeo. Una cosa que comprendí, es que el pueblo francés se define por referencias en común que tiene en la mente, que pueden ser de naturalezas muy diferentes: lingüísticas, culturales, el hecho de que haya visto las mismas cosas en la televisión, el hecho de que haya aprendido las mismas cosas en el colegio, que haya participado a ciertos debates que no tienen equivalente en Italia o Bélgica, etc. Y lo mismo vale para los demás países. Por lo tanto, el hecho de ser un pueblo significa básicamente ser una comunidad mental. Y los demás pueblos son otras comunidades mentales, pero no tienen mucho en común. Con los alemanes, nuestros puntos en común son esencialmente referencias anglo-sajonas. Es decir, ni francesas ni alemanas. Creo que esto es un poco superficial para ser el pilar del surgimiento de un nuevo pueblo.”[7]
Ahora bien, si la Comisión europea es el equivalente del presidente de la “comunidad de vecinos” en primera instancia, lo que pretende desarrollar este artículo es que, en última instancia, son los Estados Unidos de América quienes desempeñan este papel de presidente, o como decía Charles de Gaulle, el papel de “federador exterior”.

Los Estados Unidos, el “federador exterior”

En mi anterior artículo había citado un extracto de la famosa  conferencia de prensa del General de Gaulle del 15 de mayo de 1962, donde hablaba del “federador exterior” de Europa. Esta vez el lector me va a permitir reproducir un extracto más amplio de esta misma conferencia de prensa. Sin ser de una longitud particularmente excesiva, pido al lector que sea paciente, pues si comprende las palabras de De Gaulle, pronunciadas por él con la mayor campechanía (pero no por ello con menor lucidez) lo habrá comprendido todo sobre la estrategia estadounidense con respecto a Europa. De paso también se podrá comprobar hasta qué punto es una patraña aquello que se escucha a veces de que De Gaulle fue “una de las figuras influyentes en la historia del proceso de construcción de la Unión Europea” como afirma por ejemplo Wikipedia.
Ante la pregunta de un periodista que le preguntó acerca de los motivos que impulsaron el Plan Fouchet[8], De Gaulle dijo:
“Es cierto que las propuestas de Francia han suscitado dos objeciones, que por cierto eran perfectamente contradictorias entre sí, aunque presentadas por los mismos oponentes.
Por una parte, estos oponentes nos dicen: ‘Queréis hacer la Europa de las patrias. Nosotros, en cambio, queremos hacer la Europa supranacional’, como si se tratase de una fórmula para mezclar a las entidades potentemente establecidas que se llaman pueblos y Estados. Por otra parte, se nos dice: ‘Inglaterra puso su candidatura para entrar en el Mercado común; mientras no esté dentro, no podemos hacer nada político.’ Pero todo el mundo sabe que Inglaterra, como gran Estado y nación fiel a sí misma, jamás consentiría en disolverse en una construcción utópica.
Y ya que tengo la ocasión, señores periodistas, quisiera de forma accesoria hacer observar –y tal vez vayáis a sorprenderos– que en lo que a mí respecta, jamás he hablado, en ninguna de mis declaraciones, de ‘Europa de las patrias’, aunque se pretenda que lo hice. Esto, por supuesto, no significa que reniegue de la mía; al contrario, estoy más apegado que nunca a ella y no creo que Europa pudiese tener alguna realidad viviente si no incluyese a Francia con sus franceses, a Alemania con sus alemanes, Italia con sus italianos, etc. Dante, Goethe, Chateaubriand pertenecen a toda Europa en la medida en que eran, respectivamente y eminentemente, italiano, alemán y francés. No podrían haber servido mucho a Europa si hubiesen sido apátridas y si hubiesen pensado en algún idioma ‘esperanto’ o en ‘volapük’ integrado…
Pero es cierto que la patria es un elemento humano, sentimental, mientras que Europa sólo se puede construir en base a elementos de acción, de autoridad, de responsabilidad. ¿Qué elementos? ¡Pues los Estados! Porque sólo los Estados son válidos, legítimos y capaces de hacer realidad cosas. Lo he dicho y lo repito, que en el momento actual, no puede haber otra Europa que la de los Estados, si naturalmente descartamos los mitos, las ficciones y las representaciones teatrales. Lo que sucede con la Comunidad económica lo demuestra todos los días, porque son los Estados, y solamente ellos, quienes crearon esta Comunidad económica, quienes la han provisto de créditos, quienes la han dotado de funcionarios. Y son los Estados quienes le dan una realidad y una eficacia, sabiendo además que no se puede tomar ninguna medida económica importante sin cometer un acto político.
[…]
En realidad, no podemos asegurar el desarrollo económico de Europa sin su unión política. Y respecto a ello, quisiera señalar lo arbitraria que es cierta idea que había aparecido en los debates recientes, que pretendía sustraer las cuestiones económicas de las reuniones de jefes de Estado y gobierno, cuando para cada uno de ellos, en sus países respectivos, ésta es una cuestión cotidiana y capital.
Quisiera hablar particularmente de nuestra objeción contra la integración. A esta objeción se nos opone lo siguiente: ‘Fusionemos juntos los seis Estados en una entidad supranacional; así todo será muy simple y muy práctico.’ Esta entidad nacional no se propone, porque sencillamente no existe. No existe hoy un federador en Europa que tenga la fuerza, el crédito y el atractivo suficientes. Entonces la gente se repliega en una especie de híbrido y dice: ‘bueno, al menos que los seis Estados acepten someterse a lo que habrá sido decidido por una cierta mayoría.’ Al mismo tiempo se dice: ‘ya existen seis Parlamentos europeos –seis parlamentos nacionales más exactamente–, una Asamblea parlamentaria europea, incluso hay una Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, que, cierto es, era anterior a la concepción de las Seis naciones, y que, según me cuentan, ya está muerta en vida. Pues pese a todo ello, elijamos otro Parlamento, que llamaremos europeo, y que dictará la ley para los seis Estados.’
Son ideas que tal vez puedan encantar a algunas mentes, pero no veo cómo podrían hacerse realidad en la práctica, aunque dispongamos de seis firmas sobre un papel. ¿Existe acaso una Francia, una Alemania, una Italia, una Bélgica, un Luxemburgo, que estén dispuestos a hacer, respecto de una cuestión importante para ellos desde el punto de vista nacional e internacional, lo que les parecería malo, porque habrá sido ordenado por otros? ¿Acaso el pueblo francés, el pueblo alemán, el pueblo holandés, el pueblo belga, el pueblo luxemburgués, piensan en someterse a leyes votada por diputados extranjeros, a partir del momento en que dichas leyes irían en contra de su voluntad profunda? ¡No es cierto! No hay manera, en el momento actual, de hacer que una mayoría extranjera pueda someter a naciones recalcitrantes.
Es cierto que, en estas ‘Europa integrada’, como se suele decir, tal vez no habría política en absoluto. Esto simplificaría mucho las cosas. En efecto, a partir del momento en el que no habría Francia, ni Europa, que no habría política porque no podríamos imponer ninguna a cada uno de los seis Estado, nos abstendríamos de hacer política.
Pero entonces, este mundo se pondría a la cola de alguien de fuera que sí tendría una política. Tal vez habría un federador, pero no sería europeo. Y no sería la Europa integrada, lo que habría sería algo mucho más amplio y mucho más extenso, con, lo repito, un federador. Tal vez sea esto lo que, en cierta medida y en ocasiones inspira algunas declaraciones de tal o cual partidario de la integración de Europa. Entonces, sería mejor que lo digan.
Vean ustedes, cuando se evocan los grandes negocios, a la gente le resulta agradable soñar con la lámpara maravillosa que a Aladín le bastaba frotar para poder volar por encima de lo real. Pero no hay fórmula mágica que permita construir algo tan difícil como la Europa unida. Entonces, pongamos la realidad en la base del edificio, y cuando hayamos hecho el trabajo, entonces podrán mecernos con cuentos de las Mil y una Noches.”[9]
Estas declaraciones fueron un escándalo, tanto en Francia como en el extranjero. Todo el mundo había comprendido perfectamente a quién se refería el general De Gaulle con el “federador exterior” que “no sería europeo”. Y tampoco tenía escrúpulos a la hora de señalar indirectamente a los agentes de Washington que estaban detrás de la “construcción europea”.
Es más, en 1963 De Gaulle confirmaba este mismo análisis confesándole lo siguiente a su ministro de información Alain Peyrefitte:
“¿Sabe usted lo que significa la supranacionalidad? La dominación de los americanos. La Europa supranacional, es Europa bajo mando americano. Los alemanes, los italianos, los belgas, los holandeses están dominados por los americanos. Los ingleses también, pero de otra manera, porque son de la misma familia. Entonces, sólo Francia no está dominada. Para dominarla a ella también, se empeñan en querer hacerla entrar en un engendro supranacional a las órdenes de Washington. De Gaulle no quiere eso. Entonces, la gente no está contenta y lo dice continuamente, se pone a Francia en cuarentena. Pero cuanto más quieren hacerlo, más se convierte Francia en un centro de atracción.”[10]

Cartel de campaña del PS francés para el referéndum sobre la ratificación del Tratado de Maastricht: “Hacer Europa es dar la talla”. La idea implícita, que además emitía cierto tufillo racista, es que la UE permitiría a Europa hacer de contrapeso a los Estados Unidos. La  realidad es exactamente lo contrario.
Resumiendo: como militar y genial estratega, De Gaulle había sabido descifrar la “estratagema de las cadenas” de los Estados Unidos, y había percibido que, al promover la cesión de soberanía de los países de Europa en un único ente supranacional, la construcción europea:
a) tenía vocación de liquidar la soberanía de las naciones europeas, para que nunca pueda surgir un Estado soberano con un gobierno que se opusiera a los planes de dominación del imperialismo estadounidense (y añadiré que para ello el imperialismo estadounidense cuenta con la ayuda inestimable de sus auxiliares euro-trotskistas que afirman que la vuelta al Estado-nación es “nacionalismo”);
b) generaba un mecanismo auto-bloqueante que impedía que los países miembros de la CEE pudiesen tener una política común que pudiera hacer frente a estos mismos planes de dominación, ya sea en materia de defensa, diplomacia, política comercial y económica, etc., y gracias a lo cual los Estados Unidos podrían dominar mejor a unos debilitados países de Europa occidental;
c) y, al hacer que tanto unos como otros tengan que fusionar en un mismo ente supra-nacional, favorecía que las naciones más pequeñas (o las que habían sido seriamente desprestigiadas por su pasado fascista como Italia o la Alemana federal) se pusieran bajo el manto protector de los Estados Unidos, de manera a sentirse en pie de igualdad con una potencia como Francia, que había estado en el campo de los vencedores de la II Guerra Mundial, y que en los años 60 era con diferencia la mayor potencia diplomática y militar de la CEE. Esto es algo que se ha seguido desarrollando en las últimas décadas con la expansión de la UE hacia los países del este de Europa, cuyas élites han estado americanizadas desde incluso antes de la caída del socialismo, y que en ocasiones se caracterizan por una rusofobia enfermiza.
Con estas afirmaciones no pretendo, ni mucho menos, defender una suerte de “teoría de los tres mundos” como la enunciada por el Partido Comunista de China en la década de los 70, que diera a entender que los países capitalistas de Europa occidental son pobres colonias oprimidas por el imperialismo estadounidense, y que negara la existencia del colonialismo y del imperialismo francés, así como del fenómeno imperialista en países como Bélgica, Holanda, Italia, Alemania, etc. En absoluto. Son potencias imperialistas y los monopolios de estos países pueden tener contradicciones con los monopolios estadounidenses. Sin embargo, me reafirmo en la denuncia de dos hechos objetivos, a saber a) la dominación política y militar de los Estados Unidos sobre los países de Europa, y b) el hecho de que, independientemente de que se trate de países capitalistas, la construcción europea ha ido despojando de soberanía nacional a los pueblos de Europa.
El análisis de De Gaulle fue confirmado 51 años después por Vincent Brousseau que –insisto en ello– ha estado 15 años trabajando en los pasillos del BCE:
“Si la UE es una utopía, ¿está justificada la construcción europea? La respuesta es no. Porque… ¿qué podría ser entonces? ¿Si no puede ser un Estado-nación, con todos los atributos de la soberanía, como aún lo es Francia, en qué puede convertirse? Un mosaico de Estados donde no estaremos bien, donde no sabremos si el poder estará a la escala federal o a la escala nacional, o (lo más probable), no estará en ninguna parte. Por lo tanto, esta construcción nos habrá llevado a una pérdida, no a una ganancia. En última instancia no habrá autoridad francesa o europea. En resumen, será la puerta abierta a una dominación extranjera. Y tengo la impresión de que el sentido de la construcción europea es éste: el de ser avasallados por una potencia extranjera que no es europea, y que es, ella sí, un Estado-nación perfectamente sólido.”[11]
Dice un proverbio chino que el pez se pudre empezando por la cabeza. Al estar concentrados los poderes ejecutivo y legislativo en Bruselas, al haberse diluido las soberanías nacionales de los pueblos que forman parte de la UE, resulta inmensamente más fácil para los lobbies de todo tipo y para las redes de influencia estadounidenses poder controlar a las instancias de decisión europeas, que no tienen que rendir cuentas ante ningún pueblo (puesto que ése es el principio mismo de la supra-nacionalidad).
Recientemente, descubríamos por medio de un diputado del parlamento Húngaro que un tercio de los diputados del Parlamento europeo estaban patrocinados por organizaciones afiliadas a la Open Society del magnate Georges Soros[12]. Esto se debe añadir a las investigaciones de François Asselineau, que ya había citado en mi anterior artículo, acerca de la proximidad entre los Estados Unidos y la gran mayoría de miembros de la Comisión europea bajo la presidencia Durao Barroso (actualmente empleado de Goldman Sachs). Es poco probable que la situación haya cambiado sustancialmente con el alcohólico Jean-Claude Juncker.
En la segunda parte del artículo daré algunos ejemplos concretos de cómo se traduce en la práctica el mecanismo auto-bloqueante de la construcción europea al servicio de Washington y del capitalismo neoliberal.
[1] Apuntes sobre la construcción europea. Contribución a un debate fundamental http://ladialectika.com/actualidad/internacional/2017/10/04/apuntes-la-construccion-europea-contribucion-debate-fundamental/
[2] Primera observación: “pilotar” no necesariamente significa “controlar”. El gran capital europeo, que participa igualmente de la llamada globalización, también tiene interés en la construcción europea. El enfoque de mi artículo es principalmente geopolítico.
[3] El lector probablemente estará interesado en saber que este movimiento, que no es más que un think tank destinado a promover el federalismo europeo, fue creado en 1948 y todavía existe a día de hoy. La rama francesa del movimiento dice textualmente en su página web que su objetivo es “desarrollar en el pueblo francés la toma de consciencia de Europa y de la comunidad de destino de los pueblos que la componen”, cosa que parece un copia y pega de los discursos nazis sobre la integración europea. En la web del Movimiento Europeo internacional se dice que entre los años 50 y 90 su principal función era “el establecimiento de un think tank y una red de movilización en los países democráticos de Europa y en los países sometidos a regímenes totalitarios” (léase “comunistas”). Es interesante saber que entre los presidentes del movimiento europeo han estado personalidades como Valéry Giscard d’Estaing (el presidente que representó el viraje total de Francia hacia el europeísmo), el socialista español Enrique Barón, el presidente portugués Mario Soares (muy cercano a la CIA), y a José María Gil-Robles y Gil-Delgado, presidente del Partido Popular Europeo e hijo del antiguo dirigente de la CEDA José María Gil-Robles y Quiñones. Si después nos detenemos en quienes componen el Consejo de Honor del movimiento, vemos atónitos que aparte de Joaquín Almunia y Josep Borrell, figuran los nombres de los empleados de Goldman Sachs Mario Monti y José Manuel Durao Barroso.
[4] https://www.youtube.com/watch?v=1Atyvt9TlcQ&t=15s (min. 1.02)
[5] Es muy triste decirlo, pero lo que dice el programa del PTB sobre la UE es que “queremos una Europa diferente. Queremos un nuevo proyecto europeo basado en el progreso social”. (http://ptb.be/programme/goleft9-une-europe-de-la-solidarite-et-de-la-cooperation) En su día, me llamaron mucho la atención las declaraciones del economista del PTB Henri Houben a Mundo Obrero “si España o Grecia se quedan en la UE es catastrófico, pero si salen será peor”. (http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=2995) Esto sí que es animar el espíritu de lucha de sus hermanos de clase trabajadora de Grecia y España… ¿Os imagináis si le hubiesen dicho a Fidel Castro cuando estaba en Sierra Maestra: “si seguimos siendo colonia de los EE.UU. es catastrófico, pero si dejamos de serlo habrá atentados terroristas y bloqueo comercial. Esto es peor.”?
[6] https://www.youtube.com/watch?v=j1C40Bo7fE8 (min 7.02)
[7] https://www.youtube.com/watch?v=SX8-UaORQ2U
[8] El Plan Fouchet fue un proyecto político europeo presentado por Francia en 1961-1962. Fue un intento por parte de Charles de Gaulle de contestar a las presiones políticas y mediáticas que sufría para que acepte la idea de una Europa federal. El Plan no rompía oficialmente con la construcción europea, pero la limitaba a una simple concertación internacional entre Estados soberanos. El Plan terminó en fracaso ante –naturalmente– la oposición feroz de los Estados Unidos.
[9] https://www.youtube.com/watch?v=C_kklC9JPzw
[10] Charles de Gaulle, citado por Alain Peyrefitte en C’était de Gaulle, Editions de Fallois, Fayard, 1997, tomo 2, pág. 217.
[11] https://www.youtube.com/watch?v=SX8-UaORQ2U (min 9.53)
[12] Sputnik, ‘La lista de Soros’: revelan la red de políticos europeos al servicio del magnate, 6 de noviembre de 2011.
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