14 de septiembre de 2014

LA QUINTA MISS VENEZUELA NO ES COMO USTED CREE: EXREINA CUENTA TODO SOBRE ESTE FAMOSO LUGAR


“No soy de decir mentiras, ni evadir... Sí me hice cirugías, un toquecito en la nariz y también me aumenté el busto”, reconoció Denyse. Recordó que en la quinta Miss Venezuela solo entran las altas.
 
Hace veinte años o en estos momentos, la quinta Miss Venezuela, donde reúnen a las mises para su entrenamiento, es un lugar de frivolidades. Desde que la belleza se convirtió en un negocio, muchas mujeres del país se han sometido a grandes sacrificios para cumplir con los estereotipos que dictan los medios y los cirujanos plásticos. 

Denyse Floreano, a 20 años de su reinado, concedió declaraciones al diario Panorama, en las reconoció que cuando llegó por primera vez a la quinta Miss Venezuela, “experimentó una sensación muy extraña” ¿Cómo no sentirla? Si ella misma relató que es una casa en la que “solo entran las chicas altas y además, todas muy bellas y con una silueta espectacular”.

Es así como se creó el lugar para excluir a las que no cuentan con la estatura, ni el cuerpo que piden los “expertos” en belleza. 

Lo prohibido

Para ser miss se debe ser extremadamente flaca, al punto, que algunas lucen desnutridas. Esto no es casualidad, en la famosa "quinta de las reinas"es imposible comerse un postre o algo que irrumpa con la apariencia casi esquelética. 

“Un par de veces un grupo de chicas y yo, nos escapamos a comer lo prohibido, ¡postres! Las clases de oratoria eran de lo más tediosas. Y déjame decirte que yo no era la única que se fastidiaba”, confesó Floreano como quien recuerda sus pesares. 

No podía faltar el bisturí

Para algunos puede resultar inimaginable que hace 20 años las crujías plásticas eran el primer paso para llegar a la corona, pero sí. Desde esa época ya se transformaba a la mujer venezolana y se le sometía al bisturí, para que pudieran lucir como misses. 

“No soy de decir mentiras, ni evadir. Sí me hice cirugías, un toquecito en la nariz y también me aumenté el busto, reconoció Denyse.

¡Es realmente absurdo! La organización Miss Venezuela y sus negocios se sumaron a la lista de los que se burlan de las mujeres venezolanas y hacen creerles que los “toquecitos” son necesarios, ¿Cuánto dinero hay detrás de toda está alienación?, ¿por qué no mantener la naturalidad en las mujeres?, ¿cómo es que desde hace 20 años a las mujeres ya se les estaba inyectando cualquier cantidad de estereotipos?

La Organización Cisneros, principal responsable del concurso Miss Venezuela, comprendió que la belleza estereotipada deja mucho dinero. No solo se encargó de prohibirle a las misses sus comidas preferidas, sino que con ellas dejan atrás su naturalidad, su soltura y sobre todo dejan atrás la posibilidad lucir sin excesivos maquillajes y prendas lujosas de los anunciantes que financian el gran evento.

“Nunca olvidaré la noche final del concurso (...) Nos tomábamos fotos y nos reíamos de los peinados y la cantidad de maquillaje que llevábamos puesto. Luego, tan pronto comenzó el concurso, no supe más nada de nadie. Solo corríamos de un lado a otro”, cuenta la exreina.

“Recuerdo que el maquillador Luis Castillo estaba conmigo y no paraba de exclamar: ‘¡Sonríe, sonríe! Y yo le contestaba: ‘¡Estoy cansada!”, añadió.

Aunque parezca una historia de ficción, es cierto, es real: la sonrisa falsa, el exceso de maquillaje, las cirugías estéticas y la falta de espontaneidad, son los requisitos para vivir en la quinta del Miss Venezuela, el lugar perfecto para acabar con la belleza de la mujer venezolana.

(LaIguana.TV)