Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

3 de julio de 2026

Rusia envía ayuda humanitaria y personal técnico a Venezuela tras el doblete sísmico

 

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De prensabolivariana en julio 3, 2026

La asistencia incluye tiendas de campaña, alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad, así como especialistas para brindar un alivio a las comunidades afectadas.

Como respuesta a la emergencia provocada por el catastrófico doble terremoto que hace una semana sacudió Venezuela, Rusia ha confirmado el despacho de un importante lote de ayuda internacional, así como el despliegue de especialistas sobre el terreno, para socorrer a la población afectada.

El anuncio fue realizado por el jefe del Departamento de América Latina de la Cancillería rusa, Alexánder Schetinin.

«Enviamos a Caracas un cargamento humanitario: tiendas de campaña para el alojamiento temporal de personas, alimentos, medicamentos requeridos en la actual situación y artículos de primera necesidad», detalló.

Asimismo, para hacer frente a las secuelas de la catástrofe y prevenir posibles brotes de enfermedades derivados, la ayuda material irá acompañada por especialistas en el ámbito de garantizar el control sanitario y epidemiológico.

El diplomático informó de la medida de apoyo bilateral en el marco de los eventos celebrados con motivo del 215.º aniversario de la firma del Acta de la Declaración de Independencia venezolana, durante una ceremonia de ofrenda floral frente al monumento del Libertador Simón Bolívar en Moscú.

  • La semana pasada, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, expresó sus más sentidas condolencias por las trágicas consecuencias de los devastadores terremotos que se produjeron el 24 de junio en Venezuela.
  • Según los datos actualizados de las autoridades venezolanas, los fuertes sismos dejaron al menos 2.595 personas fallecidas y más de 12.400 heridos.
  • La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, agradeció la respuesta internacional a la crisis, que se expresó en llamadas de «72 jefes de Estado y de Gobierno» y se concretó en el envío de rescatistas para salvar la mayor cantidad de vidas posible. «Fíjense, 147 países se han solidarizado con Venezuela. Lo agradezco en nombre de nuestro pueblo», destacó. 

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La agresión imperialista del 3 de enero y la pasión por la Patria Edgar José Gil López

Llegaron los conquistadores de nuevo, pero no vinieron en carabelas de madera cubiertas de brea, ni salieron de Puerto de Palos, con petos de metal y espadas, ni trajeron baratijas para engañarnos y someternos luego: estos estaban asentados en el Caribe, en grandes buques de guerra y portaviones de hierro y acero, acechando, preparando la celada, hasta que entraron causando oscuridad, destrucción, desolación y muerte.

Guerra global

En eso las formas no cambiaron, así es siempre el imperialismo.  La diferencia está en la sofisticación y el mayor poderío tecnológico de las armas y su manipulación. Con España, la conquista y la colonización sumaron tres siglos de dependencia. Que acabó en una guerra global en el continente suramericano de casi quince años.

Hoy cuando Estados Unidos de Norteamérica nos ha agredido militarmente, ni su pretensión de dominarnos va a durar trescientos años ni vamos a tardar una década en expulsarlos del país y de nuestra América, donde están buscando instalarse a través de distintos mecanismos de posicionamiento, en particular, con la intervención directa en los procesos electorales internos de los países hakeando sistemas de conteo de votos, asesorados por sionistas israelíes, para favorecer las candidaturas de ultraderecha.

El peso de nuestra historia suramericana

No en vano tenemos una historia, que nos pertenece, de ser un país cuyo ejército formado por el pueblo, luchó y participó en la Batalla de Boyacá logrando la independencia de la Nueva Granada, hoy Colombia, en la Batalla de Pichincha para liberar Ecuador, en las batalla de Junin y de Ayacucho para la emancipación del Perú, en la Batalla de Carabobo, por Venezuela, además en la creación de Bolivia y de la unión gran colombiana, que perduró hasta la muerte de El Libertador y que se dividió, precisamente por la ambición de poder de los grupos que se han entregado, obedecen y le sirven todavía hoy a los intereses geopolíticos de la doctrina de América para los americanos.  a la que hay que anteponer:  Suramérica para los suramericanos. Esa es nuestra América.

La diplomacia de la pistola puesta en la cabeza

Después de la agresión militar del 3 de enero de 2026, que constituyó una declaración de guerra de facto, por la vía de los hechos, inclusive no solo violatoria del derecho internacional sino del propio derecho interno de los Estados Unidos donde se requiere la autorización  de Congreso para declarar  una guerra; a diferencia de lo ocurrido, de que Venezuela, “con una pistola puesta en la cabeza” aceptara normalizar y fortalecer los canales diplomáticos, cuando siempre ofreció una relación de igualdad y de respeto; lo que ha debido proceder era mantener la  ruptura de la relación, ya que el restablecimiento de la misma tenía que hacerse era exigir una condena de parte de la ONU, la firma de un Tratado de paz y no agresión, e indemnización de los daños causados.

Del multicentrismo y la pluripolaridad y de los acuerdos de asistencia militar

Ante la agresión de EEUU, valiéndose de su condición de potencia militar poseedora de armas nucleares, Venezuela ha debido invocar el discurso sostenido del multicentrismo y la multipolaridad e invocar los acuerdos geopolíticos suscritos con China y Rusia de asistencia militar y permitir el ingreso de tropas que viniesen a contribuir con el sostenimiento de la libertad, la independencia y la soberanía, así como Venezuela lo hizo cuando combatió en diversas colonias españolas para obtener y asegurar la independencia de ellas; lo cual es distinto a  permitir la instalación de bases militares y la presencia de tropas extranjeras paseándose por distintas regiones del país, a la cabeza de empresarios haciendo balances sobre las conveniencias o no de hacer sus inversiones en actividades como los hidrocarburos y la minería, previo el aseguramiento de todas las ventajas y garantías de que podrán realizar sus extracciones de todo tipo, con fueros de inviolabilidad e impunidad en caso de que cometan delitos, como durante años ha ocurrido en Colombia, incluso en casos de violaciones de menores.

Ya llegará el momento de la demanda de nulidad de todos los actos legislativos presentados, discutidos, sancionados y publicados bajo la presión de “la pistola puesta en la cabeza”, por vicios en el consentimiento, obtenido por la fuerza, el chantaje y la extorsión y con amenazas constantes y latentes de volver a atacar al país.

De la soberanía y la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

En condiciones normales Venezuela puede tener relaciones con todos los países del mundo, Estados Unidos incluido -pues nunca nuestro país se ha negado a ello, antes, por el contrario, siempre insistió en establecer una relación con respeto a la soberanía de los Estados-, sin perjuicio de la relación con China, Rusia, India, Turquía, Europa, Cuba, America Latina toda y todo el espectro de naciones, siempre con respeto mutuo de la soberanía y no intervención en los asuntos internos de los Estados. 
Los actos de operaciones militares y de policía, realizadas conjuntamente entre las fuerzas armadas de la República con tropas del ejército norteamericano, donde no se sabe a ciencia cierta quien actuó y quien manda,  así como la constante presencia de altos oficiales del ejercito estadounidense, pretendiendo convertir al país en un cuartel o en una base militar, requiriendo información y comunicando instrucciones a los mandos de nuestra fuerzas armadas es inaudito, inaceptable y constituye una negación y una perdida insostenible de nuestra condición de país libre, independiente y soberano, que pueden ir constituyéndose en precedentes de hecho con efectos jurídicas que podrían poner en cuestión la existencia formal -y por interpretación en contrario, conducir a la desaparición- del Estado y de la República. Por eso, el pueblo venezolano debe reafirmar su carácter de ejército heredero de las glorias de los Libertadores en nuestra gesta emancipadora y en la independentista de la América del sur y rechazar y exigir al gobierno la salida formal y fáctica inmediata de las tropas extranjeras que se encuentran portando armas en el territorio de la República, conservando solo los elementos y el personal que establecen y se permiten en los términos y condiciones que imponen las fórmulas diplomáticas del derecho internacional.
Esa es la respuesta que se debe dar sin más dilación de manera terminante y categórica a las manifestaciones cargadas de locura de Donald J. Trump, que en su enajenación se atreve a decir que este país le pertenece, que lo va a anexar a los Estados Unidos, que es el dueño de nuestro petróleo, oro y demás riquezas minerales, que los va a administrar según su voluntad, amenazando con atacarnos de nuevo si es necesario; cuando en realidad es un sujeto que ha resultado la mayor vergüenza en la historia de los Presidentes de los Estados Unidos, despreciado por la sociedad Norteamérica y por el pueblo, que lo ha visto y ha sentido como ha venido destruyendo los cimientos de esa sociedad llevándola a la ruina y a la pobreza, y  a la perdida  de la institucionalidad de ese país desde donde y en nombre del cual ha llevado, aupado y fortalecido  guerras  y exterminios de pueblos enteros amenazando con acabar y destruir civilizaciones enterezas, de la noche a la mañana.

El rol del pueblo norteamericano para evitar la catástrofe de la humanidad

El pueblo norteamericano debe reaccionar y resolver la destitución y el enjuiciamiento de Trump (aunque ya fue declarado culpable de múltiples delitos de falsificación de registros fiscales  y encubrimiento de pago para silenciar a una actriz porno; un caso único en la historia de los Estados Unidos en el que un Presidente es condenado como delincuente -criminal en el lenguaje del derecho punitivo sajón-, que además está involucrado en el famoso y escandaloso  caso de una red de pedofilia y depredadores sexuales dirigidas por Jeffrey Epstein),  y que junto con el apátrida cubano de Marco Rubio y el fracasado Secretario de Guerra Pete Hegseth, representan un peligro para el propio EEUU y la humanidad, como la versión más oscura, desalmada y criminal del imperialismo norteamericano y de las elites de las grandes corporaciones financieras y fabricantes de armas que lo gobiernan.
En fin, ese es el presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas a quienes obedecen los generales, jefes de comandos, y secretarios que han comenzado a venir   a cada rato y no quieren salir del país.

No se ofende impunemente a los hijos de la Patria de Bolívar.

Venezuela hoy está sometida a unas circunstancias cuya historia y el espíritu indomable de su pueblo superarán. Jamás seremos Estado asociado, colonia, protectorado, tutelados, ni bajo forma alguna sojuzgados por el imperialismo norteamericano ni por ningún imperio; esa etapa la superamos hace ya más de doscientos años cuando acabamos con la dominación española.

Que seamos un país con una diplomacia de paz, constitucionalmente establecida, no significa que no vamos a defender nuestra independencia y soberanía. Así como Bolivar juro en el Monte Sacro liberar a su patria (la Patria es la America del Sur) del yugo del imperio español y Anibal Barca juró ante su padre Amilcar, odio eterno al imperio romano, el pueblo venezolano ha jurado y ratificará  su juramento una y cuantas veces sea necesario, que jamás el imperialismo  norteamericano, ni los gobiernos y las élites económicas que lo representen podrán, a través del saqueo y la expoliación, adueñarse impunemente de nuestras riquezas y menos aún de nuestra soberanía. En eso va la vida, como la fue en la Guerra de independencia de los Estados Unidos, donde Francisco de Miranda, el Precursor de la independencia de Hispanoamérica participó exitosamente a favor de EEUU; como la fue en nuestra Guerra de Independencia, en la independencia del Nuevo Mundo, y en la mala hora del 3 de enero de 2026 que tropas norteamericanas tuvieron la cobardía de atacarnos sin previa declaración de guerra. El 15 de junio de 1813, doscientos trece años atrás, El Libertador decía “...no se ofende impunemente a los hijos de América. (…).  (…) el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos”. Y por ello, si es necesario, habrá que dictar un decreto en el cual se asegure la libertad a los venezolanos aun cuando sean culpables de favorecer la acción del enemigo extranjero, aunque en el Proyecto Constitucional de Miranda (Londres, 1808) este proponía que “(…) los que hubieren servido voluntariamente en los ejércitos contra su patria, quedarán excluidos de ella a perpetuidad”; decreto en el que se establezca también el enjuiciamiento de todo extranjero que sea capturado haciendo armas contra la República.

Las derrotas del ejercito yanqui y la geopolítica mundial favorables a la soberanía de Venezuela

El país debe asimilar que el gobierno de EEUU viene recibiendo derrotas militares, geopolíticas y grandes y graves daños económicos, que el rechazo y mala fama en el mundo de un gobierno guerrerista y un Presidente enajenado, despreciado y con un  deterioro interno de su política y de los coautores de sus manejos, junto con el rechazo que reciben de millones y millones de ciudadanos norteamericanos empobrecidos, el desprecio y la deportación de inmigrantes que trabajaban y sostenían la economía y productividad del país, a más del deterioro moral, mental y psíquico de grandes sectores de   la población por el consumo de fentanilo y otras drogas a las que recurren como una evasión de la realidad que les toca vivir en una sociedad deshumanizada en la que el sentido de la existencia del hombre, del ser humano, es la de producir y producir para engrandecer el capital de las empresas para las cuales trabajan en condiciones de esclavitud moderna, hasta dos y tres turnos; son elementos de la fragilidad -aunque también de la peligrosidad-, de un gobierno que está herido en sus entrañas y que por eso ha acudido al infame e infeliz recurso de atacarnos con impunidad, cuando su fuerza en el resto del mundo se le está acabando.
8. Los desastres en la naturaleza inducidos como instrumento de guerra y la «ayuda humanitaria» del imperialismo.
En las circunstancias antes expresadas, en las que ocurren dos sismos seguidos, el segundo en menos de un minuto después del primero, múltiples científicos y expertos en sismología y geofísica han comenzado a plantear y sostener la idea de que los terremotos se debieron a causas inducidas con altas tecnologías, mientras el gobierno de Estados Unidos pretende hacemos creer que, ante tanto daño, destrucción y muerte, han venido en nuestra ayuda, armados hasta los dientes transportados en aviones de guerra, con ademanes de querer ejercer control militar de las labores de salvamento y remoción de escombros, todo esto bien aupado por medios de comunicación interesados; cuando hace casi seis meses atrás vinieron, con las mismas tropas que nos atacaron y bombardearon con misiles y drones y nos causaron destrucción y muerte. Les faltó traer un caballo de troya de regalo, pero la impunidad con que actúan les pareció innecesario.

¡Fuera el imperialismo norteamericano de Venezuela!

Los herederos de la Patria de Miranda, Bolívar y Sucre y del pueblo que formaron el Ejército Libertador de la America meridional, deben alistarse para la defensa de la soberanía. Y no sería una paradoja que en esta hora de los tiempos que vivimos hasta el propio pueblo de los Estados Unidos sean un factor coadyuvante de la derrota del gobierno imperialista que pretende llevar al mundo a una catástrofe global, queriendo imponer su coloniaje en nuestra tierra para tomar de aquí la fuente de energía para mover sus máquinas de guerra.

Una interrogante

Ante todo este contexto queda pendiente una interrogante, ¿por qué China y Rusia han guardado relativo silencio desde el 3 de enero de 2026 en adelante?. ¿Acaso tienen alguna limitación que está sobreentendida? ¿O es una inhibición propia causada por algunas conductas tácitas o manifiestas y subyacentes en la conducta del gobierno del país?.
El pueblo tiene la palabra: ¡Fuera el imperialismo norteamericano!. 

2 de julio de 2026

Sismo en Venezuela: solidaridad (y mezquindad)

 

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De prensabolivariana en julio 2, 2026

Es casi como un reflejo: algunos ‘periodistas’ escuchan la palabra ‘Venezuela’ y de una vez se les activa el impulso de empezar a hablar del ‘rrrégimen’ iniciado por Hugo Chávez. No importan las circunstancias, es algo casi automático, como los perritos de Pávlov que comenzaban a salivar cuando el científico ruso hacía sonar una campanilla. Con perdón de los perritos por la comparación, que ellos no tienen culpa de las bajezas de otros mamíferos.

Hemos podido comprobarlo tras el devastador evento sísmico que ha sacudido al país caribeño. Casi que ni había terminado de temblar el 24 de junio, y ya varios medios salían a afirmar que buena parte de la catástrofe —por no decir toda— era culpa del sistema político que rige los destinos de la nación desde 1999. Por ejemplo, al día siguiente de la trágica jornada, ese medio argentino de línea editorial estadounidense llamado infoBAE titulaba que «pese a ser un país sísmico, Venezuela no estaba preparada para el doble terremoto que golpeó Caracas y La Guaira».

De la noche a la mañana surgieron miles de personas autopercibidas como expertas en geología y arquitectura, que afirmaban tajantemente que el terremoto fue especialmente devastador por causa de las acciones de los gobiernos chavistas.

El diario español El País no quiso ser menos y —también mientras el polvo de concreto aún flotaba en el aire— se destacó con una columna de opinión donde su autor se atrevía a utilizar la palabra ‘karma’ en el titular y, ya en el cuerpo del texto, confirmaba que su uso, lejos de ser involuntario, era plenamente intencional.

También dentro de España —y aunque a menudo se lo considera como un medio antagónico al anterior, en su enfoque sobre Venezuela se parecen igualito—, en el diario ABC trataron de establecer un vínculo entre vivienda social y tragedia sísmica, titulando «Las viviendas sociales de Hugo Chávez se desploman como castillos de arena». Afirmación que no solo es especialmente ruin dadas las circunstancias, sino además falsa, como veremos más adelante.

En parte espoleados por la prensa hegemónica y en parte por sus propias e insanas dinámicas, en redes sociales se vieron enfoques y expresiones en la misma línea, pero hiperbolizados a peor. Animados por la impunidad que ofrecen esas plataformas, de la noche a la mañana surgieron cientos de miles de personas autopercibidas como expertas en geología, arquitectura, rescate y primeros auxilios, quienes afirmaban tajantemente —sin pruebas ni fuentes sólidas— que el terremoto fue especialmente devastador por causa de las acciones de los gobiernos venezolanos del año 1999 para acá, que las construcciones públicas fueron las que peor resistieron el sismo, que el país no cuenta con rescatistas ni equipos ni capacidad organizativa para estas circunstancias y bueno, que todo lo malo que le suceda a las víctimas es culpa de las autoridades venezolanas del último cuarto de siglo.

La realidad frente a la manipulación

Sin embargo, la realidad es que —independientemente de la simpatía o antipatía que cada quien tenga al chavismo— el evento sísmico del 24 de junio fue algo fuera de lo normal, afirmación con la que cualquier geólogo serio y, sobre todo, real estaría de acuerdo. Los dos temblores de magnitud superior a los 7 puntos, separados además por menos de un minuto, constituyen lo que se conoce como «terremoto doblete«, un evento poco común y excepcionalmente destructivo.

El más reciente ejemplo de este tipo de fenómenos fue en 2023 en Turquía y Siria, que tuvo una magnitud algo superior, pero separada por unas nueve horas, catástrofe que dejó alrededor de 60.000 muertes. Por sus características, la capacidad destructora del reciente doblete sísmico de Venezuela es, en la escala de Mercalli, similar a la del terremoto de México de 1985 o el de Japón en 2011, que están entre los más recordados a nivel global de los últimos 40 años.

Por otro lado, no hay ningún estudio mínimamente serio y en profundidad —oficial o particular— que muestre alguna correlación entre viviendas sociales y derrumbes por el reciente evento sísmico en Venezuela. Algo así lleva tiempo y, sobre todo, estar desprendido de bajos intereses politiqueros. Por lo que se ha visto en estos días, entre las edificaciones derribadas hay de diversos tipos: de construcción pública y privada, destinados a vivienda o alojamiento hotelero, de este siglo y del anterior, de baja altura y de alta…

Lo que sí puede agravar muchos de los problemas que surgen ante una catástrofe de esta magnitud son los efectos de una década de sanciones de EE.UU. contra Venezuela.

Si las edificaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela fueran tan endebles como afirman tajantemente algunos, la cantidad de edificios convertidos en escombros sería infinitamente mayor, puesto que estos están presentes por todo el país. Es más, hasta en la foto elegida por el ABC para graficar su artículo sobre dizque «castillos de arena», de fondo se ve un inmenso edificio de estas viviendas sociales en perfecto estado tras el temblor.

Tampoco —pese a los rumores mediáticos y en redes— hay ningún aluvión de rescatistas venezolanos o extranjeros que hayan denunciado que no puedan realizar sus labores, que estas sean obstaculizadas por maldad o ineptitud de las autoridades ni nada que se le parezca, como para andar tratando de imponer la consabida narrativa de «abandono estatal de un cuarto de siglo».

Lo que sí puede agravar muchos de los problemas que surgen ante una catástrofe de esta magnitud son los efectos de una década de sanciones de EE.UU. contra Venezuela. Sanciones que, no está de más recordar, siguen vigentes en su mayoría, pese a la tragedia y sin visos de cambio, ni siquiera por la compleja situación de chantaje en la que se encuentra el país tras el bombardeo estadounidense de principios de año y el secuestro del presidente Nicolás Maduro.

La cara humana más amable

Compleja situación con más que matizables escalas de grises, como demuestra la llegada del Comando Sur a territorio venezolano en estos días en paralelo con la siempre heroica labor de médicos cubanos en el terreno, que nunca se fueron de Venezuela ni se les pidió que lo hicieran.

OPINIÓN

Y es que, pese a la ruindad de algunos, la solidaridad se ha volcado con los afectados dentro y fuera del país. Dentro de Venezuela, miles de personas, tanto en sus roles oficiales —funcionarias, bomberos, rescatistas, militares, doctoras— como por fuera de ellos —transportistas, cocineras, deportistas, vendedores informales—, se han esforzado en poner todo de su parte para ayudar a que el país supere esta tragedia cuanto antes y al menor costo.

A lo que hay que sumar la llegada de rescatistas y ayuda material desde numerosos países, con gobiernos de todo tipo de signo ideológico. Señal de que, pese a la mezquindad de algunos, todavía quedan motivos para no perder la fe en la humanidad.

Y claro que el pueblo venezolano es alegre, bondadoso y agradecido con sus amigos, especialmente con quienes les echan una mano en momentos difíciles. Pero tampoco olvidará fácilmente cómo le tocó rescatar a sus supervivientes, atender a sus heridos y llorar a sus muertos mientras algunos solo se esforzaban en tratar de darse la razón a sí mismos, instrumentalizar la desgracia ajena y sacar provecho politiquero de la peor tragedia natural que ha azotado Venezuela en los últimos dos siglos.

El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de ‘¡Ahí les va!’, escrito y dirigido por Mirko Casale.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

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*Mirko Casale.Guionista, presentador y director del programa de humor político ‘¡Ahí les va!’, que transmite RT con gran éxito en países de habla hispana desde hace cinco años. Nació en Buenos Aires en 1976, de padre argentino y madre yugoslava. Mirko ha trabajado toda su vida en los medios de comunicación. Su carrera comenzó en Venezuela, donde entre 2006 y 2016 se desempeñó como director creativo del Ministerio de Comunicaciones e Información, y como responsable de nuevos contenidos en el canal estatal ViVe. En esos años creó, dirigió y coordinó numerosos proyectos audiovisuales: videos promocionales, animados y otros, casi todos con un enfoque humorístico y político. 

BLOG DEL AUTOR:  Mirko Casale
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