Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

11 de octubre de 2026

Elecciones

 


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De prensabolivariana en octubre 10, 2026

Memorias de un escuálido en decadencia

¡A votar! ¡A votar! El compañero Trump se llevó al dictador y esta gente sigue haciendo elecciones, menos la elección presidencial que es la que uno quiere. Están anunciando la segunda Consulta Popular Nacional del 2026, es decir, que ya hicieron una. Así que el domingo 18 salen todos esos marginales a votar, otra vez, por los proyectos que han propuesto. Y ahora tienen como novedad que incorporan a las juntas de condominio, eso a lo mejor fue una propuesta de la compañera Dinorah Figuera antes de que el compañero Esteban Gerbasi la llamara ‘’prostituta de la política» (de ese odio hablamos después). Y pueden votar los mayores de 15 años. Todo lo tienen bien calculado. Y además hicieron una marcha del carajo, el 7 de este mes, uno no sabe de dónde carajo sale tanto chavista para recordar la victoria electoral del dictador anterior. Ellos hacen elecciones y marchas como que no supieran quién es el presidente, se están olvidando de que aquí manda papá Montero, o sea, el presidente es el compañero Trump, y si se entera de esas pendejadas nos puede volver a echar una vaina más arrecha. Así que esos chavistas andan inventado y el domingo salen en correcta formación a dar su voto, y mientras tanto, nosotros leyendo un artículo que publicó la compañera María Súmate en el The New York Post, el periódico de los compañeros republicanos, es decir, de Trump. Y allí insiste en decir lo que nos ha dicho siempre desde que se fue a buscar el premio Nobel de la Paz para Trump, es decir, que viene. No es por nada, pero nosotros pensamos que en América Latina no hay una oposición más sufrida que nosotros, ¡carajo! Análisiselectoral

Y están regulando la ley de odio. Como si eso se pudiera regular. Hay que decirlo, esa ley fue la que nos paró a nosotros en las guarimbas, porque si no hubiese sido por esa ley, nuestros compañeros terminaban ahorcando a miles de motorizados y quemando a un gentío. ¿Ustedes recuerdan esa vaina? Pusimos guayas para que los motorizados dejaran ahí la cabeza y el cuerpo que se fuera a otra parte. Fuimos malos que jode, y tenemos que reconocerlo. Ahí se creó una comisión para el diálogo y las buenas costumbres entre nosotros y la dictadura, pero no se llegó a un carajo. Uno de los que estaba ahí por parte de la dictadura salió directo a una embajada a darse la buena vida, porque así son esos carajos, trabajan un ratico y piden una vaina bien lejos por mucho tiempo. Regular el odio es muy arrecho, nosotros y los chavistas nos hemos odiado desde hace mucho. Ahora pedimos, con todo el odio del mundo, que se derogue la ley, porque así somos nosotros, nos hicieron creer que, como somos burgueses, es decir ricos, como María Súmate, podemos hacer lo que nos dé la gana sin importar un carajo el que esté mandando. Ahí está, por ejemplo, el compañero Gerbasi, Esteban, ¡carajo!, ese pidió cámara, acción, y dijo: ‘’Dinorah Figuera es una prostituta de la política’’. ¿Ustedes pueden creer es vaina? Por eso fue que la dictadura creó la ley del odio, porque tenemos gente que no espera para decir las vainas. Antes las vainas se pensaban y no se decían, y ahora el compañero Trump puso de moda esa vaina de que lo que se va a hacer se hace, se dice y se piensa, menos lo de la isla de Epstein, que eso no se dice, eso no se toca.

El papá de Margot entró en el apartamento de la Misión Vivienda que tiene desde hace cinco o seis años, y dijo: «Elecciones otra vez. Los chavistas anuncian para este domingo elecciones comunales; nosotros lo que queremos son elecciones presidenciales para acabar con todo ese tipo de elecciones comunales donde la gente cree que tiene poder. El poder está en la elección presidencial y ese es el que nosotros queremos. Así que déjense de inventar pendejadas. Aunque les digo una vaina (se volvió y nos vio a Margot y a mí): «Tengo unas ganas de ir a votar para que gane el proyecto de los paneles solares para ver si llega la luz a este hogar». Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: «Anda a votar, gran carajo, y te quedas en una mesa».

—Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra/ traspasado por un rayo de sol/ y en seguida anochece -me declama Margot.

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*Roberto Adolfo Malaver González. Periodista, escritor, humorista, publicista y profesor universitario venezolano. Estudió Estudios Internacionales y Periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV).A lo largo de su trayectoria ha trabajado en el ámbito de la comunicación, la publicidad y la docencia universitaria. Fue profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV y se desempeñó como articulista en diversos medios de comunicación. @robertomalaver

El órgano de la longevidad que empezamos a perder después de los 30 años sin darnos cuenta

 


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De prensabolivariana en octubre 11, 2026

La pérdida de masa muscular suele asociarse con el envejecimiento y los cambios en la apariencia física. Sin embargo, sus consecuencias van mucho más allá de la estética: puede afectar al funcionamiento de distintos órganos y aumentar el riesgo de desarrollar problemas de salud graves. La endocrinóloga Tatiana Archákova, del Hospital Yusúpov, explicó a Lenta.ru por qué los músculos han comenzado a considerarse un auténtico ‘órgano de la longevidad’.

Mucho más que fuerza y movimiento

Cuando una persona realiza actividad física, el tejido muscular libera unas sustancias llamadas mioquinas, que actúan como mensajeros entre los músculos y otros órganos, incluidos el cerebro, el hígado, el páncreas, el intestino y el tejido adiposo.

Este descubrimiento ha llevado a considerar los músculos como un órgano endocrino. Los científicos han identificado más de 650 mioquinas, aunque solo se conoce la función biológica de aproximadamente el 5 % de ellas. Las investigaciones disponibles indican que estas sustancias participan en la regulación del metabolismo de la glucosa y las grasas, influyen en el hipocampo, pueden favorecer el funcionamiento de las células nerviosas y presentar efectos antitumorales.

Según Archákova, estos hallazgos muestran que la musculatura no solo es importante para la fuerza y la estabilidad del cuerpo, sino que también puede influir directamente en la calidad y la duración de la vida.

¿Qué ocurre con los músculos después de los 30 años?

La masa muscular comienza a disminuir alrededor de los 30 años. Al principio, el proceso es lento y prácticamente imperceptible: durante la primera década puede perderse entre un 2 % y un 5 % del volumen muscular. Sin embargo, la pérdida se acelera con la edad y, hacia los 70 años, una persona puede haber perdido hasta la mitad de su masa muscular.

Aunque estos cambios forman parte del envejecimiento natural, en determinados casos la pérdida muscular adquiere un carácter patológico. Esta afección se conoce como sarcopenia y no implica únicamente una reducción de la cantidad de músculo, sino también un deterioro de su calidad, su fuerza y la capacidad física de la persona.

Entre sus consecuencias más evidentes figuran las caídas y las lesiones. Según la endocrinóloga, las personas con sarcopenia pueden presentar un riesgo de fracturas hasta 1,7 veces mayor. Las fracturas de cadera son especialmente peligrosas en edades avanzadas, ya que pueden desencadenar complicaciones potencialmente mortales.

Además, la sarcopenia puede provocar debilidad, dificultades para desplazarse y dolores crónicos de espalda o articulaciones. También está relacionada con la inflamación crónica, la resistencia a la insulina, las alteraciones del control de la glucosa y la obesidad, factores asociados con una mayor mortalidad por enfermedades cardiovasculares y otras patologías.

¿Quiénes pueden desarrollar sarcopenia?

Contrariamente a lo que podría pensarse, la sarcopenia no afecta exclusivamente a las personas mayores. También puede aparecer entre los 30 y los 40 años, incluso en individuos con un peso corporal y un perímetro de cintura normales.

Los especialistas en envejecimiento Andrea B. Maier y Robin M. Daly señalan que la falta de actividad física es uno de los principales factores de riesgo. A ello se suman una alimentación inadecuada y las fluctuaciones frecuentes de peso, ya que durante los períodos de adelgazamiento también puede perderse tejido muscular.

La enfermedad también es frecuente en personas que padecen cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además, determinados medicamentos utilizados para tratar estas patologías pueden alterar el metabolismo muscular y favorecer la pérdida de masa muscular.

Cómo detectar la sarcopenia y prevenir sus consecuencias

Para evaluar una posible sarcopenia, los médicos pueden recurrir inicialmente al cuestionario SARC-F, que permite identificar dificultades para levantar objetos pesados, caminar, levantarse de una silla o subir escaleras, así como problemas de equilibrio y caídas frecuentes.

Archákova destacó que la sarcopenia es una afección potencialmente reversible, aunque no existe un medicamento específico que permita combatirla de la manera convencional. Las principales herramientas son el ejercicio físico regular y una alimentación adecuada.

La especialista recomienda combinar entrenamientos aeróbicos y de fuerza. Según explicó, realizar ejercicio dos o tres veces por semana puede aumentar la fuerza muscular entre un 20 % y un 35 %.

La alimentación también desempeña un papel fundamental. Con la edad, la endocrinóloga aconseja elevar el consumo diario de proteínas a entre 1 y 1,5 gramos por kilogramo de peso corporal, cantidad que puede alcanzar los 2 gramos por kilogramo en casos de sarcopenia pronunciada.

La principal recomendación de la médica es no esperar a que la pérdida de fuerza se vuelva evidente. Aunque el deterioro muscular asociado al envejecimiento no puede detenerse por completo, sí es posible ralentizarlo considerablemente. Prevenir la pérdida de músculo resulta más sencillo que recuperar la masa y la fuerza una vez que se han deteriorado.


9 de octubre de 2026

Conciencia de la revolución y revolución de la conciencia

 


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De prensabolivariana en octubre 9, 2026

Una fuerza invencible en el corazón del pueblo cubano

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas», José Martí.

Todas las verdaderas fortalezas de la revolución cubana no residen en la mera persistencia de una dignidad política frente a los ataques imperiales, sino en la integración dialéctica y absoluta de dos fuerzas que, lejos de ser secuenciales o independientes, se generan mutuamente en un espiral ascendente e inagotable en Cuba: la conciencia de la revolución y la revolución de la conciencia. No son dos etapas históricas, sino dos caras de una misma moneda que late en el pecho de un pueblo que se negó a ser objeto pasivo de la historia para convertirse, a pulso y con heroísmo, en su sujeto absoluto y soberano. 

Tal conciencia de la revolución es ese despertar colectivo y permanente que comprende que la libertad no es un regalo otorgado por las burguesías, sino una conquista diaria que exige entender las raíces materiales de la explotación y la necesidad ineludible de la autodeterminación; es el reconocimiento lúcido de que el bloqueo no es una simple medida diplomática o un embargo comercial, sino un mecanismo de guerra económica y psicológica diseñado para asfixiar la esperanza, y que, por tanto, la resistencia no es un acto de terquedad ideológica, sino de supervivencia revolucionaria de defensa de la vida. 

Pero esta conciencia no habría podido sostenerse a lo largo de las décadas si no hubiera ocurrido, simultáneamente, una profunda revolución de la conciencia, un terremoto subjetivo que transformó para siempre la psique nacional. Antes de 1959, la mentalidad colonizada había internalizado la inferioridad, el fatalismo, el racismo estructural y la dependencia económica; la revolución, al entregar la tierra, la salud y la educación, no solo cambió las condiciones materiales de existencia, sino que alteró la estructura misma del deseo y la imaginación política de los cubanos. Enseñar a leer en las montañas y los campos durante la Campaña de Alfabetización no fue solo un acto pedagógico, fue un acto radical de descolonización mental, porque quien aprende a descifrar la palabra aprende a descifrar el mundo y a nombrar su propia opresión, dejando de ser un espectador resignado para convertirse en un arquitecto de su destino. 

Esta revolución de la conciencia es la que permitió que un enorme país pequeño, asediado y con recursos limitados, lograra hazañas que humillan a las potencias hegemónicas: enviar médicos a las zonas más devastadas del planeta no por lucro, sino por internacionalismo solidario; mantener una cultura científica y artística de vanguardia a pesar de la escasez impuesta; y sostener la idea inquebrantable de que la vida humana vale infinitamente más que cualquier ganancia de mercado. La integración de ambas dimensiones es lo que hace invencible a este pueblo, porque la conciencia de la revolución sin la revolución de la conciencia caería inevitablemente en el dogmatismo estéril y la burocracia ciega, repitiendo consignas vacías sin capacidad de autocrítica ni renovación; mientras que una supuesta revolución de la conciencia sin la conciencia de la revolución se disolvería en un idealismo abstracto, desconectado de las duras realidades geopolíticas y de la lucha de clases que sigue definiendo el orden mundial contemporáneo. 

Hoy, esta integración se pone a prueba en la complejidad de la construcción del socialismo revolucionario en el siglo XXI, donde las nuevas generaciones, que no vivieron el triunfo inicial, exigen con legítimo derecho que la revolución se renueve, que la democracia participativa se profundice, que se ensanche la igualdad de género, y que la economía sin bloqueo responda a las necesidades reales y se renueve en la lucha por la justicia social. Todas esas son fortalezas de conciencia, andan por las calles, cantan y bailan si perder razones ni intuiciones criticas, su tensión interna es la evidencia de todo lo nuevo para la especie humana como prueba viva de que la revolución de la conciencia se activa, cuestiona, propone e interviene en las revolucionesinstitucionales que van sabiendo acomodarse a las coyunturas, sin perder sus bases y fiel a su dignidad emancipadora. Quien los conocen realmente no pueden negarlo. 

Por eso la dignidad del pueblo revolucionario de Cuba no puede comprenderse desde la moral abstracta ni desde el sentimentalismo pequeño-burgués, sino únicamente desde las categorías del materialismo histórico, como expresión concreta de una praxis colectiva que, en condiciones materiales objetivamente adversas —el subdesarrollo heredado del capitalismo dependiente, el bloqueo imperialista más prolongado de la era contemporánea como forma concreta de la lucha de clases a escala internacional, la asfixia económica sistemática diseñada para demostrar que ningún pueblo puede emanciparse sin pagar un precio brutal—, ha logrado lo que el capitalismo global, en su fase monopólica y financiarizada, se muestra estructuralmente incapaz de garantizar: la superación práctica de la alienación que reduce al ser humano a mera fuerza de trabajo mercantilizable. 

Esta dignidad no es un atributo esencialista ni una cualidad espiritual deshistorizada, sino el resultado de un proceso dialéctico en el que las masas populares, arrancadas de la condición de objeto de la historia por el latifundio azucarero, la dependencia colonial y la semi-colonización de la vida social bajo la República neocolonial, se constituyen como sujeto histórico al transformar radicalmente las relaciones de producción y, con ellas, las formas de la conciencia social. Lo que distingue al proceso cubano no es la ausencia de contradicciones —toda formación social en tránsito hacia el socialismo las produce y las reproduce, porque el socialismo no es un estado ideal sino un movimiento real que suprime el estado actual de las cosas—, sino la capacidad de su pueblo de superar dialécticamente esas contradicciones sin renunciar a la revolución a su soberanía, sin reintegrarse al mercado mundial como proveedor de fuerza de trabajo barata y materias primas, sin aceptar que la única alternativa posible sea la restauración capitalista con su cortejo de desempleo estructural, mercantilización de la salud y la educación, y proletarización salvaje. 

Cuando un médico cubano atiende en las barriadas de Caracas, en las aldeas de Mozambique o en las zonas devastadas por el terremoto en Haití, no realiza un acto de caridad sino de internacionalismo proletario, es decir, de conciencia de que la emancipación del pueblo cubano es inseparable de la emancipación de la humanidad entera, porque el capital es una relación internacional y la lucha contra él no puede circunscribirse a las fronteras nacionales. Cuando un campesino defiende su cooperativa, cuando un obrero discute en la asamblea sindical el plan económico, cuando un joven debate en la universidad los rumbos de la revolución sin que nadie le exija alinearse con los intereses de una trasnacional, se está produciendo concretamente lo que el marxismo denomina superación de la alienación: el productor directo reapropiándose, colectivamente, de las condiciones de su propia existencia. 

Esta es la dignidad inmensa de Cuba: haber demostrado, contra el fetichismo de la mercancía y contra la ideología del fin de la historia, que los pueblos pueden decidir soberanamente su destino, que la conciencia revolucionaria no es un reflejo mecánico de la base económica sino una fuerza material que, cuando se inspira a las masas, se convierte en potencia transformadora de la realidad, y que la verdadera libertad no consiste en elegir entre distintas marcas de mercancías sino en la capacidad colectiva de producir la propia vida sin someterse a la explotación capitalista.

Entonces el pueblo cubano sabe, en su médula, que la verdadera revolución contiene discrepancias o debates, jamás resignación y nientrega al imperio. Por eso, su fuerza es invencible: porque han entendido que la libertad es una praxis, no un deseo etílico de merolicos mal peinados; que la conciencia se afila en la práctica transformadora y la práctica se ilumina con la conciencia crítica. En un mundo obligado adesangrase por la codicia imperial, el racismo, la guerra y la destrucción ecológica, Cuba sigue siendo un faro nuevo, incómodo y necesario, demostrando que es posible vivir con dignidad, que la solidaridad puede ser poética y política de Estado y que los seres humanos, cuando nos organizamos colectiva y revolucionariamente despertamos a laconciencia, que es capaz, también, de desafiar a los gigantes y salir de pie. 

Solidarizarse con Cuba hoy no es un acto de nostalgia romántica, sino de vanguardia política, es reconocer que en esa isla se está construyendo lo único realmente nuevo que la especie humana pueda ver, librando la batalla por el futuro, una batalla donde la conciencia de la revolución y la revolución de la conciencia marchan abrazadas, recordándonos que otro mundo no sólo es posible, sino que ya está siendo construido, a pesar de todo, por las manos y la mente de un pueblo que eligió ser libre. Y nos educa a todos.

♦♦♦

*Fernando Buen Abad Domínguez es un prestigioso intelectual mexicano, filósofo y escritor mexicano, nacido en 1956. Especialista en Filosofía de la Comunicación y la Imagen, es doctor en Filosofía y director de cine egresado de la Universidad de Nueva York. Su obra destaca por el análisis crítico de la semiótica, la estética y la comunicación para la emancipación de los pueblos. Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y del consejo consultivo de TeleSur. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Filosofía de la comunicación y La guerra simbólica. Actualmente, ejerce la docencia e investigación en universidades de Argentina y México, promoviendo un pensamiento transformador. Su labor busca combatir la hegemonía mediática mediante el desarrollo de una conciencia crítica en la sociedad. @FBuenAbad

BLOG.AUTOR Fernando Buen Abad
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