José Sant Roz
- Para pava nuestra, aparece otro Betancourt en el horizonte político, que también (barrunta la cosa) resulta que es EXPERTO PETROLERO. ¿Estará emparentado con aquel Rómulo que escribió la magna obra “Venezuela, política y petróleo”? Por las señas que se muestran de este nuevo espécimen es muy probable que lo sea: tracalero, amañador de cuentas en varios lugares del mundo occidental y con poderoso apoyo de los gringos. El susodicho se llama Alejandro Betancourt.
- No acabamos por ver nada claro el panorama energético de nuestro país. Los titulares del mundo hablan del negocio del siglo, y que cientos de compañías quieren venir a invertir. Contratos, un acuerdo nada menos que por 65.000 millones de barriles de petróleo, van y vienen empresarios gringos para finiquitar alianzas y convenios, al tiempo que aparece una nueva Ley de Hidrocarburos sancionada por la Asamblea Nacional. En medio de esta espléndida como especiosa madeja de transacciones y entendimientos, Venezuela vive apagones de entre cinco y diez horas cada día, y según las vagas informaciones que se tienen es debido a que se ha incrementado en varios millones la fulana producción petrolera con el gobierno bajo el mando de doña Delcy. Es decir, aumenta el negocio para los gringos pero el pueblo se hunde, como ha sido siempre.
- Mejor entonces estábamos con Maduro: los cortes eléctricos no eran tan agobiantes, el bolívar no se detienen en su caída libre, palo abajo y los productos de primera necesidad se encarecen al tiempo que los servicios públicos continúan en franco deterioro y ruina. Y ahora nos desayunamos con súbita aparición de un fantasma magnate que sacaron como se dice vulgarmente de una caja de ACE. Lo tenían bien resguardado en la Casa Blanca. Porque nos informamos ahora que hasta en Europa comienzan a destapar procesos judiciales que enfrenta el tal Alejandro Betancourt. Esta vez en España. Encontramos este dato: “el artífice del acuerdo que dará a Donald Trumpel control de una quinta parte del petróleo venezolano, lleva más de un año investigado por la Audiencia Nacional española por blanqueo de capitales y evasión fiscal”. Pero resulta que esta causa ha sido paralizada desde hace meses por órdenes de Trump. Lo mismíto que hizo el cerdo naranja con el narcotraficante Orlando Hernández, ex presidente de Honduras a quien Trump sobreseyó su causa.
- Es así como relata la información llegada de España que el juez Santiago Pedraz “está a la espera de una comisión rogatoria dirigida a la justicia estadounidense que nunca llega y, tras haber archivado la causa una primera vez, ha lanzado una nueva advertencia: si en diciembre no hay respuesta de Estados Unidos, volverá a dar carpetazo al caso”. El caso que el señor Alejandro Betancourt es el nuevo magnate-ladrón (todos los son) del cual ha echado mano Washington para forrarse de millones de dólares con la cuarta parte de las reservas de petróleo venezolano. AGREGA LA NOTA INTERNACIONAL: “El entorno de Trump conoce de sobra sus causas en Venezuela, Estados Unidos, Suiza y España —las dos últimas, aún activas—, pero lo ha usado para lograr su objetivode reactivar el negocio petrolero en Venezuela, tras el secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero”.
- En cuanto a Venezuela y la fulana firma por el multimillonario acuerdo nuestra presidenta Delcy lo ha defendido. No puede hacer otra cosa la pobre, con la bendita pistola en la nuca. “El procedimiento judicial español, que investiga el origen y destino de más de 4.000 millones de dólares que supuestamente se habrían desviado de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, está a la espera de que Washington conteste a una petición que consiste en poder tomar declaración a una serie de testigos claves porque ya fueron condenados en Estados Unidos. Su testimonio puede afianzar el delito en Madrid, pero a punto de cumplirse un año de aquella solicitud, nadie ha respondido”.
- Según filtraciones de última hora el delito de blanqueo que se investiga en España exige un delito previo que acredite el origen ilícito del dinero. “Fuentes judiciales explican que, si los testigos confirman la corrupción en la petrolera, se acreditaría que el dinero que ha llegado a territorio español tiene una raíz ilícita y la causa española podría seguir adelante para ver cómo se ha lavado ese dinero ingresándolo en un circuito legal. Betancourt, conocido en España por haberse convertido en el dueño de la marca de gafas Hawkers, invirtió millones en multitud de empresas españolas y hasta compró un castillo en Toledo”. ¡MIERDA!
- Agregan cinco testigos “esenciales” ya han sido condenados en Estados Unidos por el mismo esquema de corrupción en PDVSA, conocido como Money Flight, que “se trata de Abraham Ortega Morales, exdirector de Planificación Financiera de la petrolera; Carmelo Urdaneta, alto funcionario del área petrolera venezolana; Álvaro Ledo Nass, exasesor legal de PDVSA; Luis Fernando Vuteff, empresario argentino y yerno del opositor Antonio Ledezma; y Luis Carlos de León, exdirector financiero de la Electricidad de Caracas, filial de PDVSA. En la Audiencia Nacional explican que no hay un plazo legal límite por el que el país deba contestar. ¿Pero cuándo suele hacerlo? “Cuando le interesa”, apunta un juez que pide anonimato. España y EE UU tienen sistemas de colaboración judicial bien engrasados y arropados por tratados de colaboración. De hecho, el Ministerio de Justicia mantiene en Washington a un juez de enlace español para poder dinamizar toda la cooperación. Hasta hace unas semanas ese puesto lo ocupaba María de las Heras, si bien acaba de ser relevada por el magistrado Íñigo Herrero”.
- Tener poderosos mafiosos y delincuentes a su mando es el mejor negocio del mundo para los gringos, porque ahora, por ejemplo, Alejandro Betancourt junto con toda su pandilla de bandidos tendrá que seguir a pie puntillas todo lo que le ordene Washington. “Fuentes fiscales que han trabajado en la cooperación internacional explican que la colaboración con Estados Unidos no es sencilla en algunos casos por la dimensión del territorio y los 51 Estados que cuentan con sistemas judiciales distintos. La cooperación se dificulta, cuentan, si lo que se pide es, por ejemplo, una medida limitativa de derechos como puede ser una entrada y registro o un pinchazo telefónico, pero explican que una toma de declaración por videoconferencia, como es este caso, “debería ser ágil”” En este impasse, Betancourt se está blindando judicialmente con documentos del ministerio público venezolano que certifican que, a pesar de todas las tramas y sospechas en las que el empresario ha acabado involucrado, la causa en su país se sobreseyó sin que se pudiese demostrar su implicación”.
- Pero la trama es más extensa de lo que nosotros imaginamos: “Las diligencias en España son una derivada de la investigación abierta en Suiza hace casi una década. La Fiscalía de Zúrich mantenía sobre Betancourt una orden de extradición desde el Reino Unido, donde permanecía confinado entre sus dos mansiones porque tenía prohibido salir del país. Pero en mayo, LOS ESFUERZOS DE ESTADOS UNIDOS POR AYUDARLE dieron sus frutos. Según reveló The Washington Post, altos cargos de la Administración Trump —la entonces fiscal general Pam Bondi, su número dos Todd Blanche, y el subsecretario de Estado Christopher Landau— presionaron directamente a los fiscales suizos en busca de información y de un trato favorable para su aliado. Gracias a esa retirada, cesaron las restricciones de viaje que el Reino Unido le había impuesto mientras examinaba la extradición, y Betancourt pudo retomar sus vuelos en aviones privados a Venezuela y Estados Unidos para ultimar los detalles del histórico acuerdo petrolero anunciado por Trump hace casi dos semanas”.
- El entramado legal es profundo, escabroso y bien criminal por ser Betancourt un protegido de los gringos. La causa en Suiza sigue abierta, pero otro detalle revelado por The Post mostró que Estados Unidos NO TIENE NINGÚN INTERÉS EN COLABORAR. La Fiscalía pidió al Departamento de Justicia estadounidense que arrestara a Betancourt si entraba en territorio de EE UU y no solo no lo hizo, SINO QUE LO BLINDÓ COMO SU SOCIO COMERCIAL Y LO DEFENDIÓ PÚBLICAMENTE”.
- En España, la Fiscalía Anticorrupción —de quien partió la querella en junio de 2025 no solo es contra Betancourt, sino también contra su primo Pedro Trebbau, su socio Francisco Convit y otras tres personas— sigue empeñada en demostrar un fraude multimillonario. “Según la investigación, en 2012, la petrolera venezolana realizó un préstamo a la empresa privada Administrador Atlantic por valor de 4.350 millones de dólares (3.778 millones de euros) que, en realidad, solo buscaba sacar el dinero del país para terminar siendo blanqueado, presuntamente, en cuentas de empresarios y exdirigentes venezolanos. Anticorrupción cree que se han invertido “importantes cantidades de dinero” en territorio español en bienes “muebles e inmuebles” tras traer el dinero de Venezuela “pagando sobornos a funcionarios” por un total de 42 millones de dólares. Esta macrored de blanqueo tiene ramificaciones internacionales. Fuentes de la investigación explican que entre marzo y abril de 2025 hubo una reunión en Eurojust —la agencia de la Unión Europea para la cooperación judicial— en la que funcionarios de distintos países, entre los que estaba España, compartieron información sobre cómo abordar esta compleja trama de lavado de dinero, que buscaba ocultarse, a través de empresas superpuestas y países distintos, la enorme cantidad de dinero bajo investigación”.
- El tal Alejandro Betancourt cuanta con muchos magnates ladrones, empezando por el propio Trump. Poderosos bufetes lo defienden. En 2019 contrató al abogado Rudy Giuliani —entonces abogado personal de Donald Trump— para defenderse ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, donde había sido señalado como coconspirador no acusado en el caso Money Flight. En España, ha contratado al despacho de José Antonio Choclán, uno de los penalistas más cotizados en las grandes causas de corrupción. El bufete ha defendido, entre otros, al cantante Julio Iglesias, a la examante del rey emérito Corinna Larsen, al comisionista Víctor de Aldama en el caso Koldo, una trama corrupta que salpica al PSOE, y al exjugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo… El empresario ha sido clave para lo que Donald Trump llamó el acuerdo petrolero “más importante de la historia mundial”, un opaco contrato por el que Venezuela entrega a NABEP, la empresa que lidera Betancourt, la concesión para explotar 17 campos petroleros venezolanos con unos 65.000 millones de barriles de crudo, casi una cuarta parte de las reservas del país. A cambio, el Pentágono recibe un 35% de las acciones de la compañía y se asegura buena parte de ese crudo a precio de costo. El acuerdo ha provocado una enorme polémica dentro y fuera de Venezuela, entre otras cosas porque él —que mantiene causas activas en España y Suiza— haya sido el elegido”.
- El caso se presenta bien oscuro para la justicia venezolana, porque mientras Estados Unidos no contesta a la comisión rogatoria, Betancourt ha presentado ante el tribunal español un escrito de la Dirección General de Cooperación Penal Internacional de la Fiscalía de Venezuela, renovada en febrero tras el secuestro de Nicolás Maduro. A diferencia de los términos con los que se refirieron a Betancourt el exfiscal general Tarek William Saab y varios dirigentes chavistas en el pasado, este documento lo exonera ahora de toda responsabilidad. Resulta extraña la velocidad de la justicia venezolana la cual contrasta con la lentitud de la estadounidense. En apenas seis días —tras una petición formal de su propio abogado en Caracas, el 30 de junio—, la directora de ese organismo, Ana Osto Ascanio, firmó una respuesta que detalla punto por punto la investigación realizada. Reafirma que la causa venezolana se archivó en 2023 con “autoridad de cosa juzgada”, por lo que, sostiene la Fiscalía venezolana, no cabría perseguirle en otro país por los mismos hechos”.
- Finalmente, en todo revoltijo alentado artificialmente por los gringos, Betancourt se mueve como pez en el agua. Muerto de la risa. Agrega una nota consultada: “Y, en este caso, no hace falta que Estados Unidos haga grandes movimientos que meses después acaben denunciados en la prensa estadounidense: le basta con no moverse. Alejandro Betancourt, de 46 años, es un hombre muy famoso en Venezuela, aunque no por las razones que le gustarían. En su país le conocen como el más célebre de los bolichicos, un grupo de jóvenes de entornos privilegiados que, sin ninguna experiencia, se hicieron millonarios con contratos de la época de Hugo Chávez. Betancourt, con pasaporte venezolano e italiano, logró su primer negocio multimillonario antes de cumplir los 30 años: la construcción de plantas eléctricas para aliviar la grave crisis energética que atravesaba —y aún atraviesa— el país. Le acusan de haber comprado turbinas de segunda mano y facturarlas como nuevas, embolsándose un sobreprecio de miles de millones de dólares. Hoy, con Betancourt ocupando titulares por haberse convertido en el socio petrolero más importante de Donald Trump, muchos venezolanos se van a las redes para maldecirle cada vez que se quedan sin luz. Esto es, cada día”.
- Ahora se sabe que este nuevo Betancourt “ha pasado su vida invirtiendo en negocios de todo tipo, muchos en España o con socios españoles. Entre otros, metió 50 millones de euros en la marca de gafas de sol Hawkers, de la que hoy es presidente, y se convirtió en accionista mayoritario de Auro, la empresa española de vehículos con conductor de la que Uber compró un 30% en 2025 por 220 millones de euros. También es socio, junto a su amigo Félix Ruiz —cofundador de Tuenti—, de Playtomic, la mayor plataforma del mundo para reservar pistas de pádel. Pero uno de sus negocios más desconocidos y exóticos es su asociación con el español Alberto Cortina para crear un banco en Dakar, la capital de Senegal. Este banco fue creciendo a otros países de África occidental, una región con muy baja bancarización y controles regulatorios más laxos. Hoy en Venezuela, todos se mantienen expectantes —y vigilantes— ante el gran negocio que Betancourt debe liderar ahora. Un acuerdo que, según aseguran sus firmantes, mejorará por fin la vida de los venezolanos. Muchos de esos venezolanos, sin embargo, esperan y vigilan a oscuras”.


