Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

14 de octubre de 2026

América Latina, entre «marea rosa/roja» y «marea azul»

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en octubre 14, 2026

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda | 14/10/2026 | América Latina y Caribe

A partir de las independencias, durante el siglo XIX-histórico (no es cronológico) predominó en América Latina la confrontación entre conservadores y liberales. Los caudillos de ambos bandos llenaron la historia en cada país. Y bajo ese manto también se produjeron conflictos entre proteccionistas y librecambistas, centralistas, federalistas, regionalistas o autonomistas. Junto a los conservadores actuó la iglesia católica. Defendían el régimen oligárquico-terrateniente, combatido por los liberales como “feudalismo”. Gracias al liberalismo se logró abolir la esclavitud, establecer el laicismo, separar iglesia y Estado, consagrar libertades civiles, derechos individuales y modernizar la economía. Latinoamérica lentamente pasó de la dependencia frente a Europa al ascenso monroísta de los Estados Unidos.

En todo caso, ese bipartidismo expresó conflictos entre élites criollas oligárquicas, porque la enorme mayoría de población estuvo subordinada a su poder y excluida de la participación democrática y de las elecciones. Además, conservadores y liberales crearon identidades culturales y familiares que se mantuvieron por décadas, de manera que sus disputas a menudo se definieron con guerras civiles. Colombia es la que mejor ilustra esa situación: Guerra de los Supremos (Guerra de los Conventos, 1839-1842), Guerra de los Mil Días (1899-1902) y el pacto (1956) del Frente Nacional (1958-1974) que, para superar “La Violencia”, alternó en el poder a conservadores y liberales, con exclusión de cualquier otro sector político.

América Latina del siglo XXI –mutatis mutandis– es comparable con el siglo XIX-histórico del bipartidismo tradicional. El punto de partida es el inédito ciclo de la marea rosa/roja, con una serie de gobiernos progresistas y de nueva izquierda, inaugurado por Hugo Chávez en Venezuela (1999-2013). En él se identifican: Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua) y el gobierno revolucionario de Cuba; los “moderados”: Lula da Silva y Dilma Rousseff (Brasil), Néstor Kirchner y Cristina Fernández (Argentina), Ricardo Lagos y Michelle Bachelet (Chile), Fernando Lugo (Paraguay), Tabaré Vázquez y “Pepe” Mujica (Uruguay) e incluso Leonel Fernández (República Dominicana). Todos, pese a las diferencias, fueron ubicados en esa corriente “rosa/roja” por los estudios sociopolíticos de la época. Contra la vigencia del neoliberalismo instalado en la región desde la década de 1980, los progresistas se caracterizaron, en general, por impulsar economías sociales, ejecutando políticas de Estado que hicieron énfasis en la redistribución de la riqueza y el fomento de la productividad nacional, expandiendo, además, servicios públicos de alto impacto como seguridad social, educación y salud. Consolidaron posiciones latinoamericanistas, rechazando injerencias externas de contenido imperialista.

Como reacción a ese dominio “izquierdista” sobrevino un ciclo de marea azul con gobiernos de derecha y empresariales, que recuperaron la vía neoliberal y la dependencia geopolítica con Estados Unidos: Mauricio Macri (Argentina), Michel Temer y Jair Bolsonaro (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Iván Duque (Colombia), Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Mario Abdo Benítez (Paraguay).  Siguió el corto y débil segundo ciclo de marea rosa/roja en algunos países: Andrés Manuel López Obrador (México), Alberto Fernández (Argentina), Luis Arce (Bolivia), Pedro Castillo (Perú), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil), Xiomara Castro (Honduras). Pero en la actualidad ha florecido un nuevo y radical ciclo de marea azul en 13 países (de los 20 que suelen ser considerados para los análisis políticos globales): Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Lenín Moreno, Guillermo Lassso y Daniel Noboa (Ecuador), Abelardo de la Espriella (Colombia), José Antonio Kast (Chile), Keiko Fujimori (Perú), Rodrigo Paz (Bolivia), Santiago Peña (Paraguay), Nasry Asfura (Honduras), Laura Fernández (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), José Raúl Mulino (Panamá) y la administración de facto en Haití. El progresismo latinoamericano se reduce a 3 gobiernos: Claudia Sheinbaum (México), Lula da Silva (Brasil), Yamandú Orsi (Uruguay), porque es muy relativa la posición de Bernardo Arévalo (Guatemala), en tanto en Nicaragua y Cuba se viven procesos que no encajan en los ciclos descritos. Es incierto el camino en que ha quedado Venezuela tras la intervención estadounidense. Pero las recientes elecciones brasileñas, en la que el triunfo de Flávio Bolsonaro (primera vuelta) evidencia la cercana posibilidad de que el país se integre a la “marea azul” contemporánea, refuerza el vaivén del debilitamiento del progresismo latinoamericano y el auge azul en todo el continente, apoyado abiertamente por los Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump. Inicialmente 12 gobiernos se unieron al “Escudo de las Américas”, con fines militares determinados por la seguridad nacional de los EE.UU.

Aunque pueden cuestionarse los calificativos marea rosa/rojo o azul, no hay duda que América Latina está viviendo una época pendular con la sucesión de ciclos entre progresismo y derechas contemporáneas, marcados por la extrema polarización social y política, que ha convertido a la región en la más polarizada del mundo. En un polo se ubican, a la cabeza, los grandes empresarios agroindustriales, financieros y comerciantes (sociológicamente la burguesía oligárquica de la región) que movilizan las consignas neoliberales ya conocidas. Hoy actúan a su favor los movimientos religiosos evangélicos y neopentecostales, que inciden en barriadas suburbanas y zonas rurales inculcando el rechazo a todo “progresismo”. También se alían aquellas clases medias que buscan estatus y ascenso social. Y se ha logrado captar a sectores populares informales, convencidos de sus “emprendimientos” y actividades autónomas, desde las que tienden a identificarse con las posturas derechistas.

En el otro lado están las fuerzas de izquierda con distintos alcances, pues no cuentan más exclusivamente las agrupaciones marxistas. Se suman los variados movimientos y organizaciones sociales, entre los que destacan sindicatos, indígenas y campesinos; los colectivos identitarios; los pequeños y medianos propietarios, profesionales, académicos y gente dedicada a las actividades culturales; y, sin duda, amplios sectores populares, informales y de trabajadores. Son ellos quienes demandan políticas de bienes y servicios públicos de calidad, derechos sociales y redistribución de la riqueza, en una Latinoamérica que se mantiene como la región más inequitativa del mundo y con élites clasistas y racistas.

Este sui géneris bipartidismo del siglo XXI, que recuerda al del siglo XIX-histórico, ha devenido en un proceso pendular que se proyecta para el largo tiempo. En lo de fondo, se trata de una abierta lucha de clases, que se expresa, sobre todo, en torno al “modelo” de economía, pues mientras el bloque “azul” defiende su dominio a través del sistema basado en la empresa privada y el mercado libre, el “rosa/rojo” busca una economía social para el Buen Vivir. La internacionalización del narcotráfico y la delincuencia organizada ha sido aprovechada por las derechas neoliberales para lanzar políticas de seguridad ciudadana con mano dura. Diluyen así su propia responsabilidad en el estrangulamiento de las capacidades estatales y aparentan eficacia adoptando el “modelo Bukele” de “guerra interna”, que les permite afianzar la captura del Estado. Ecuador y Colombia han pasado a ser ejemplos paradigmáticos. Y en ese camino la democracia liberal y los derechos quedan pisoteados. Además, cuentan con el respaldo de los Estados Unidos que, bajo la Doctrina Donroe del Corolario Trump, no están dispuestos a consentir gobiernos de “izquierda” ni la presencia de “adversarios”, entre los cuales China se encuentra en la primera línea. La internacional derechista ha puesto en la mira inmediata a Brasil y, en el futuro, a México.

♦♦♦

*Juan J. Paz-y-Miño Cepeda es un destacado historiador, investigador, profesor universitario y analista ecuatoriano, ampliamente reconocido por sus aportes al estudio de la historia socioeconómica y contemporánea de Ecuador y América Latina. Es Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos académicos centrados en temáticas como el desarrollo socioeconómico, el análisis político y las relaciones de poder en la región.Blog/www.historiaypresente.com

El «triunvirato encargado» está desmontando la economía venezolana y poniéndola al servicio de EE.UU.

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en octubre 14, 2026

Por Victoria Martínez | 13/10/2026 | Economía, Venezuela

«No puede haber chavismo con un petróleo regalado a Estados Unidos», denuncia el expresidente colombiano Gustavo Petro

Un total de 105 acuerdos petroleros —61 ya firmados y otros 44 en negociación— marcan el avance de una profunda reestructuración de la economía venezolana, que podría colocar buena parte de su principal riqueza nacional al servicio de los intereses estadounidenses. Mientras Delcy y Jorge Rodríguez profundizan el acercamiento a Washington, el Partido Comunista de Venezuela denuncia una entrega de recursos estratégicos que amenaza con desmantelar los mecanismos de soberanía económica del país. Las recientes críticas de Gustavo Petro se suman a las voces de la izquierda que cuestionan el increíble rumbo del Gobierno venezolano.

     Las últimas denuncias del Partido Comunista venezolano (PCV), las críticas de Gustavo Petro, el expresidente colombiano, y la aceleración de los acuerdos con empresas extranjeras están poniendo de manifiesto las contradicciones entre el discurso de soberanía del Gobierno venezolano y su creciente acercamiento a Washington.

   La política petrolera del Gobierno de Delcy Rodríguez vuelve a situarse en el centro de la controversia política venezolana. El anuncio, el pasado 8 de octubre, de que Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha firmado la friolera de  61 acuerdos energéticos y que está negociando otros 44, ha reavivado las denuncias de sectores de la izquierda que consideran que el país está asistiendo a una profunda transformación de sus relaciones económicas con Estados Unidos, bajo condiciones que comprometen muy gravemente su soberanía nacional.

    Entre las organizaciones que han expresado su rechazo destaca el Partido Comunista de Venezuela (PCV), que acusa a las actuales autoridades de estar entregando recursos estratégicos a las multinacionales estadounidenses mientras las condiciones de vida de los trabajadores continúan deterioradas.

105 acuerdos petroleros y un país que desconoce sus condiciones

   La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció el jueves 8 de octubre, durante la Asamblea de la patronal Fedecámaras, que su Administración pretende alcanzar 105 acuerdos en materia petrolera antes de finalizar el año. De ellos, 61 ya están firmados y otros 44 permanecen en negociación.

    Sin embargo no identificó públicamente a todas las empresas participantes, ni siquiera se dignó a precisar cuáles serían las condiciones económicas y los plazos de los convenios. También informó de otros 18 acuerdos relacionados con la minería.

    El Gobierno presenta estas operaciones como instrumentos para recuperar la producción nacional, atraer inversiones y mejorar los ingresos fiscales. Rodríguez asegura que la extracción petrolera ha crecido un 8 % durante 2026 y que la economía registraría una expansión del 6,5 % en el tercer trimestre.

     La propia presidenta reconoció, no obstante, que los trabajadores todavía deben esperar para percibir los beneficios de esa recuperación, y anunció un futuro programa de mejora salarial a partir de 2027. Los anuncios adquieren especial relevancia después del acuerdo alcanzado con Washington para desarrollar 17 campos petroleros que contienen aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas, cerca de una quinta parte de las reservas probadas venezolanas.

El PCV denuncia una «Nueva etapa de entrega»

   Por su parte, el Buró Político del Partido Comunista de Venezuela denunció, en un comunicado, que estos acuerdos representan una transferencia de riqueza nacional negociada sin transparencia ni suficiente control constitucional.

  La organización sostiene que la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos abre las puertas a una mayor intervención de las empresas transnacionales en la explotación petrolera y en las decisiones estratégicas del sector.

    Especialmente significativa resulta su denuncia de las ventajas tributarias concedidas al capital privado, mientras la población soporta salarios insuficientes y servicios públicos deteriorados.

   El PCV también cuestiona la justificación oficial de que estas concesiones constituyen una necesidad económica inevitable.

      Según su comunicado, la dirección gubernamental pretende utilizar el «discurso del pragmatismo» para justificar una política que termina favoreciendo a los intereses económicos estadounidenses.

    Para los comunistas, la defensa de la soberanía venezolana no puede reducirse a declaraciones oficiales mientras el control efectivo de sus recursos queda condicionado por acuerdos cuya documentación completa no se conoce públicamente.

  Gustavo Petro rompe el silencio y critica la política petrolera

   Las críticas han adquirido una nueva dimensión internacional con las declaraciones realizadas este  9 de octubre por el expresidente colombiano Gustavo Petro, durante un encuentro organizado por el Partido del Trabajo de México.

    Petro cuestionó dura y abiertamente que el Gobierno venezolano pueda reivindicar el legado de Hugo Chávez mientras concede a Estados Unidos semejante acceso a sus recursos petroleros.

   «No puede haber un Chávez con un petróleo regalado a Estados Unidos», afirmó contundente.

    El exmandatario colombiano añadió que Donald Trump decía la verdad cuando presumía de haberse apropiado del petróleo venezolano. Sus palabras provocaron respuestas de representantes del oficialismo, entre ellos Jesús Faría y Tania Díaz, que rechazaron sus acusaciones.

     La polémica evidencia que las profundas diferencias sobre el nuevo rumbo venezolano ya no se circunscriben a la oposición interna, sino que alcanzan también a dirigentes latinoamericanos identificados históricamente con la defensa del proceso bolivariano.

El PCV denuncia también la represión y la subordinación a Washington

     El 6 de octubre Pedro Eusse, integrante del Buró Político del PCV, endureció las críticas contra las actuales autoridades.

    El dirigente acusó al Gobierno de mantener una relación de subordinación con Estados Unidos y cuestionó su respuesta a las declaraciones de Trump sobre la eventual instalación de bases militares estadounidenses en Venezuela.

   Eusse reclamó además la derogación de la Ley Contra el Odio, cuya utilización contra sindicalistas y disidentes ha denunciado reiteradamente el partido. También exigió la liberación de trabajadores encarcelados por sus actividades reivindicativas y denunció los continuos apagones que están afectando a numerosas regiones del país.

    La actualidad aporta otros elementos significativos. El 8 de octubre The Washington Post informó de que antiguos funcionarios de la Administración Trump están incorporándose a empresas vinculadas al negocio petrolero venezolano, despertando interrogantes sobre lo que se podrá convertir en un evidente conflicto de intereses.

     Y este 10 de octubre el Gobierno encargado venezolano autorizó oficialmente las operaciones de Starlink, empresa perteneciente a SpaceX, propiedad de Elon Musk, como parte de la ampliación de sus relaciones comerciales con compañías estadounidenses.

    La cuestión decisiva que plantean estas noticias no es únicamente cuánto petróleo conseguirá producir Venezuela, sino quién terminará controlando su explotación, cómo se distribuirán los beneficios y qué capacidad conservará la población venezolana para decidir sobre su principal riqueza nacional.

     Es precisamente en ese terreno donde el PCV sitúa su denuncia: una recuperación económica que favorezca a las grandes empresas sin traducirse en derechos laborales, servicios públicos y soberanía efectiva no resolvería las contradicciones estructurales que atraviesa Venezuela.

FUENTES DOCUMENTALES Y PERIODÍSTICAS:

1. Partido Comunista de Venezuela — 1 de septiembre de 2026. «El triunvirato ilegítimo entrega una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas a EE. UU.». Tribuna Popular – PCV.

2. Partido Comunista de Venezuela — 6 de octubre de 2026. «PCV exige derogar la Ley Contra el Odio y denuncia continuidad de la persecución contra trabajadores». Tribuna Popular – PCV.

3. Agencia EFE — 8 de octubre de 2026. Información sobre los nuevos acuerdos petroleros negociados por el Gobierno de Delcy Rodríguez. EFE.

4. El País — 9 de octubre de 2026. «Petro enciende a los chavistas: “No puede haber un Chávez con un petróleo regalado a Estados Unidos”». El País.

5. Reuters — 9 de octubre de 2026. Información sobre el objetivo venezolano de alcanzar 105 contratos petroleros antes de terminar el año. Reuters. *Fuente: https://canarias-semanal.org

♦♦♦

*Victoria Martínez es colaboradora y corresponsal de análisis político e internacional para el medio digital Canarias Semanal.Escribe y realiza sus coberturas desde México, sobre política y económica en América Latina (con especial atención a procesos sociopolíticos en países como Venezuela y México).


12 de octubre de 2026

Discurso y no discurso

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en octubre 12, 2026

Por: Luis Britto García*a |

Todo discurso político que no expresa soberanía o la lucha por ella es ficticio. El discurso de quien involuntariamente ha perdido libertad o soberanía no puede ser otro que el de recuperarlas.

Entre soberanía y aniquilación no hay término medio. El poder no acepta socios sino sirvientes, y sólo mientras le sean útiles.

Cuando el sujeto declina la voluntad de poder, se vuelve portavoz del mensaje de quien lo ha dominado, y el discurso se torna fantasma, espectro, negación de sí mismo: No Discurso.

El Poder no muere cuando es derrotado por una potencia irresistible, sino cuando le sirve pretendiendo estar todavía investido de autonomía.

La pugna política es también confrontación entre narrativas, una de los cuales puede ser la que no se atreve a decir su verdadero nombre:  el, impronunciable, secreto o inadmisible: la Voz del Amo asumida como propia  por el Sirviente: el No Discurso.

Un discurso  político promete Objetos del Deseo, fines tangibles o sustantivos:   alimentación, educación, salud, vivienda, sanidad, vialidad, transporte, salarios, bienes o servicios. cultura, recursos naturales,  defensa.

En la medida en que un proyecto político cede su poder soberano a otro y pierde la capacidad de proporcionar Objetos del Deseo,  deja asimismo de enunciarlos y deviene  No Discurso.

El No Discurso ofrece sólo valores instrumentales indeterminados y transitivos: Estabilización, Recuperación, Transición. No  especifica puntos de partida ni objetos del Deseo. Nunca define de cuál inestabilidad se arribará a cuál equilibrio; de cuál pérdida se recuperará, de qué situación se transitará a cuál otra, ni por qué. 

El No Discurso no tiene origen. Como la soga en casa del ahorcado, nadie lo nombra porque todos lo tienen presente: una catástrofe o una derrota que por culpabilidad o vergüenza  es imprescindible no mencionar. 

El Agresor cumple su voluntad  a través de violencias que atribuye al portavoz del No Discurso. Éste se disculpa alegando que obra bajo la amenaza  de que podría ocurrir algo  peor.

El No Discurso es la pretensión de la amenaza  de convertirse en Razón.

Anhela el No Discurso revestirse de todas las apariencias de legitimidad sin lograr más que despojarse de ellas. Como al verdugo, su  eventual legalismo no lo exime del unánime desprecio, empezando por el de sí mismo.

El mensaje del No Discurso es la Omisión.

Al presentar como propios  medios y fines que otro le dicta, el lenguaje del No Discurso es la Opacidad.

Nadie sabe qué está prohibido (quizá todo) qué está permitido (quizá nada) ni quién lo decide (a lo mejor  nadie).

Cuando una narrativa  deviene  instrumento del No Discurso, es devorada por éste. Sus elementos  van siendo desenfatizados y finalmente desincorporados: Soberanía, Nación, Independencia, Constitución, Derecho, Patria.

        Al despojarse el No Discurso de sus objetivos finales, no le queda más  propósito que su propia preservación: es auto referente, se ha convertido en su mismo Objeto del Deseo. A esto se le llama pragmatismo.

Fuera del Amo, el No Discurso no acepta a nadie más que  a sí mismo.

Todo debe y puede ser sacrificado en aras de una finalidad impronunciable: el Yo a cambio de la  universal anulación de todos los derechos del Otro.

 El Pragmatismo no es un objetivo sino un instrumento: se define  por el sujeto al cual beneficia. Hay un Pragmatismo  a favor de la colectividad, y otro a favor de quien la sacrifica. Ambos  son antagónicos.

Entre Amo y Esclavo no hay asociación, coordinación ni cooperación: apenas incondicionalidad.

Decía Voltaire del Lord Protector  Oliverio Cromwell que todo el mundo sabía hasta dónde llegaban los poderes de un Rey, pero nadie conocía los límites de los de un Lord Protector. Así como no tiene origen, el No Discurso no reconoce límites.

Por lo mismo que se origina fuera de la Constitución, el No Discurso se pretende  por encima o más bien por fuera de ella. Centenares de ciudadanos son inmolados en bombardeos. Connacionales son  ilegalmente secuestrados o deportados para ser  juzgados por leyes y jueces extranjeros. Compatriotas son ejecutados extrajudicialmente, El ingreso público es transferido inconstitucionalmente al Tesoro de una potencia extranjera, o a cuentas secretas bajo  manejo personal de funcionarios foráneos. Recursos naturales e industrias relativas a ellos son privatizados o explotados en condiciones palmariamente desfavorables para la República. Servicios públicos indispensables son incondicionalmente subastados. Las opiniones disidentes no son publicadas, sus autores son agredidos o se exilian por temor a las consecuencias. Fuerzas Armadas y policías políticas  de potencias foráneas operan irrestrictamente en el territorio de la Patria. La ejecución extrajudicial por cuerpos armados foráneos se convierte en norma, pública y notoria.  

El No Discurso instaura  un orden cuya única norma es el Hecho Cumplido.

Así como el Agresor no reconoce límites, tampoco admite responsabilidad por  sus decisiones. Las formula indirectamente a través de autoridades del No Discurso coaccionadas por la amenaza.

El contenido del No Discurso es la amenaza de algo peor, pero peor que el No Discurso no hay nada.

El No Discurso se expande porque la realidad que encubre es impresentable.

El No Discurso no aclara, no precisa, no define: se resume en un teléfono que promete preservarte a cambio de que lo destruyas todo.

Todo elogio del Agresor hacia el No Discurso es insulto.

Hay un sabor amargo en la boca que ningún enjuague  lava.

Desdichado del que espera sobrevivir haciéndose instrumento de quien lo destruye.

A No Discurso, No obediencia.

El No Discurso no tiene más poder que el que tú le concedas. 

FOTOS/TEXTO:LUIS BRITTO.

♦♦♦

*Luis Britto García (Caracas, 1940) es uno de los intelectuales más prolíficos y polifacéticos de la Venezuela contemporánea. Narrador, ensayista, dramaturgo y doctor en Derecho, su obra destaca por una aguda crítica social y un manejo magistral del lenguaje. Alcanzó el reconocimiento internacional tras ganar en dos ocasiones el prestigioso Premio Casa de las Américas: primero en narrativa con su libro de relatos Rajatabla (1970) y luego en ensayo con La máscara del poder (1988). Su estilo se caracteriza por el uso de la ironía, el humor negro y la experimentación formal, explorando la identidad latinoamericana y las estructuras del poder. Además de su labor literaria, es un influyente analista político y profesor universitario. Entre sus novelas más emblemáticas destaca Abrapalabra, una pieza clave de la literatura venezolana moderna. En 2002, recibió el Premio Nacional de Literatura en reconocimiento a su trayectoria. Su legado abarca desde el guion cinematográfico hasta el dibujo, consolidándose como una voz imprescindible del pensamiento crítico. http://luisbrittogarcia.blogspot.com  – brittoluis@gmail.com

11 de octubre de 2026

Ayer nos “descubrieron”, hoy nos invaden y mañana seguiremos comiendo miel…

 

José Sant Roz
Qué somos nosotros sino unos “pobres diablos”. Seguimos siendo esclavos. Trump dice que somos feos con bola, toda una basura. Pero aquí todavía hay mulatos, negros y blancos de orilla que aman a ese asqueroso cerdo. Porque el tipo, pues, tiene el pelo amarillo y ojos azules como Hitler, y porque aquí seguimos teniendo millones de seres esclavizados, profundamente acomplejados (quieren mejorar la raza diciendo que aman a los gringos)…
Ayer los susodichos nos cerraron todos los puertos, todos los bancos, todo el comercio, y sin embargo millones de eternos esclavos de europeos y gringos, tuvieron que salir huyendo, despavoridos, por millones, a los cinco continentes, y por allá los emboscaron, los metieron en cárceles, los expulsaron o torturaron… Pero así y todo no dejan de celebrar esa mierda llamada “DÍA DE LA RAZA”.
Eso sí, Cristóbal Colón conocía al dedillo las debilidades de los reyes, de los poderosos. Alguien que sabía cómo convencer a gente ávida de riqueza y de extensas posesiones, y todo ello porque conocía las ignorancias y supersticiones que predominaban en la Iglesia católica. Doctos a los que se les presentaba una muy bien armada empresa para rescatar el Santo Sepulcro (argucia de la cual también echó mano Colón) para que fuese seriamente considerada por altos prelados al servicio de los reyes. ¿Acaso no llegó a decir Colón que el Orinoco era uno de los cuatro ríos que fluían del Paraíso Terrenal?
O estaba loco o se hacía el loco.
Llevaba muy bien afianzado en su corazón que entonces había sólo dos cosas capaces de mover la voluntad de los poderosos, para conmover a los reyes: el oro y las proclamas de encendidos y divinos sacrificios por la religión de Jesucristo, con las cuales también se podía obtener riquezas y grandes privilegios.

Fue así como el genovés se presentó ante los reyes como enviado de Dios. Les contó haber leído cuantos libros serios se habían publicado hasta entonces: tratados de cosmografía, historia y filosofía, y muchos otros relacionados sobre la equilibrada y divina conformación del Universo.
En ocasiones, Colón parece un alucinado por la urgencia de embarcarse en una empresa buscadora de oro (que cada noche pedía a sus santos preferidos lo guiaran hacia una mina fabulosa), y existen expresiones suyas que lo hacen aparecer como un ser más bien mediocre, con aspiraciones de contrabandista o de vendedor ambulante en cualquier puerto del Mediterráneo. Decía: “de oro se hace tesoro, y con él, quien lo tiene hace cuanto quiere en el mundo y llega a que echa las ánimas al Paraíso”. No sé qué clase de cultura y de moral religiosa podía tener un hombre con tales pensamientos.
No puede uno leer su Diario sin imaginarlo como un avaro, como un enfermo mental por el deseo de obtener prerrogativas aristocráticas; parece un desgraciado con suerte que de pronto se ve elevado a las altas consideraciones de una Corte.
Claro, aquellas aparentes locuras del Almirante estaban fuertemente respaldadas por su delirante tenacidad, una recia ambición y su no menos misteriosa personalidad. Con oro podía hacerse fuerte y respetable a la Iglesia que cobijaba medio mundo, y con este oro que Colón esperaba conseguir, podía preparar cien mil soldados de infantería y cien mil de a caballo para recobrar el Santo Sepulcro. Cosas por ese estilo.

En las gestiones que hace Colón ante el Rey Juan II de Portugal pide tres carabelas aprovisionadas con gran cantidad de quincalla barata: “latón, sartas de cuentas, vidrio de varios colores, tijeras, cuchillos, agujas, alfileres, camisas de lienzo, paño de colores, bonetes colorados”. Cosas que no valen nada y que la gente “ignorante” estima mucho. Ya veremos cómo Colón en todo su recorrido por las Indias Occidentales se comporta trastornado por el oro, las perlas preciosas y ese deseo de querer reservar para sí los privilegios de una respetable casa real; la que piensa fundar con sus ricas e inmensas posesiones. Es probable que aquel hombre con pocos medios de vida, viera con envidia a esos traficantes llegados de lejanos países, que en los puertos recibían jugosa paga por la venta de esclavos. Entonces «encontrar» esclavos era otro gran “descubrimiento”.
Desde hacía muchos años el negocio de la esclavitud en Europa era llevado a cabo por árabes, genoveses y portugueses. En particular los portugueses tenían una poderosa empresa en el traslado de esclavos de las costas africanas a diferentes puntos del planeta; este negocio junto con la extracción de oro, el marfil y especies, era de lo más rentable entonces.
En el diario compendiado que recoge Bartolomé de Las Casas, (que no llega a ciento cincuenta páginas) Colón, en su primer viaje, menciona la palabra oro más de ciento treinta veces, en ochenta y siete páginas. Téngase en cuenta que esta palabra la menciona sobre todo cuando está en tierra y se pone en contacto con los indígenas.

Habla Colón insistentemente que va a ponerse en contacto con el Gran Khan (en lengua romance: “’Rey de los Reyes grandes”) al que supone dueño y señor de las Indias. Es impresionante el hecho de que estas tierras quedarán eternamente marcadas con el nombre de Indias Occidentales, aún cuando nada tengan que ver con las del Extremo Oriente. Lo que primaba era el negocio, a estas tierras no se vino en absoluto a estudiarlas científica o humanamente, como tampoco a imponer sanamente la religión católica; cuanto se quería de ellas era riquezas materiales. Es por ello por lo que no vemos profundidad humana, en las quejas del libro de Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina, pues estamos todavía hasta el cuello de la mierda de quienes nos conquistaron, que no va a ser tarea fácil despojarse de ella en siglos.
Ante el Rey de Portugal, como dijimos, conoció Cristóbal Colón su primer gran fracaso. Aquí lo traicionó su extraordinaria ambición, porque pedía para sí dignidades, poder y riquezas exagerados, de un mundo más imaginario que otra cosa. Al parecer, el Almirante tenía importantes informaciones que le aseguraban la existencia de tierras desconocidas al Oeste, y estos datos le daban un aire de misterio, de hombre reservado, adquiriendo ese aspecto entre sombrío, demencial y sagrado.
Durante su estancia en Portugal conoció el estudio de las cartas marinas y trabó amistad con navegantes portugueses que habían llegado a internarse en lugares muy remotos, por el Sur y la costa Oeste del África. Los portugueses entonces tenían los mejores barcos y los mejores navegantes. Sin duda que su hermano lo introdujo en ese ambiente de aventureros con experiencia en recorridos por las costas de Guinea, la desembocadura del Congo, y el famoso Cabo de Las Tormentas, que luego hubo de llamarse Cabo de Buena Esperanza. Si volvióse un obcecado por la idea de que viajando hacia el Poniente habría de encontrar tierras desconocidas, podía ser que estaba en posesión de datos fidedignos trasmitidos por toda clase de veteranos navegantes que llegaban entonces a las costas de Portugal. Allí conoció al físico florentino Paolo Toscanelli, quien supuso que era posible llegar a la India navegando siempre por el Oeste a través del Atlántico, dada la redondez de la tierra.
Luego del fracaso de sus gestiones ante el rey de Portugal, prefirió empaparse de las creencias católicas, y que ante todo debía primero hacer notar su gran fervor cristiano. Con este formalismo presentó sus proyectos a los Reyes Católicos de España.
En las largas y frustrantes gestiones ante doña Isabel y don Fernando, a quienes ofrece inmensos y desconocidos dominios (hablando con esa mirada febril, con esa obsesión de los elegidos, poseídos de una idea fija, y con un absoluto convencimiento de cuanto dice), no deja de sostener que sus planes están bendecidos por Dios, y que él es sólo un instrumento.