Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

1 de noviembre de 2026

IA, creación literaria y temblor estético

 


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De prensabolivariana en noviembre 1, 2026

Y es que si bien se mira, la literatura vivirá mientras alguien que se disponga a escribir una simple carta dude unos instantes acerca de la manera de hacer verosímil lo que se propone decir en ella.

Enrique Vila-Matas

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha generado en los espacios académicos dos posturas antagónicas: de un lado está la estridencia del catastrofismo, del otro lado se encuentra la euforia de la tecnofilia. Sin embargo, la cuestión es más complicada y se ubica en otro territorio de controversia. No estamos ante otra herramienta productiva más por mucho que las empresas involucradas en su diseño se esfuercen en hacérnoslo creer. Nos hallamos ante una mutación ontológica que interroga directamente el estatus de lo humano en cuanto a su capacidad creativa. La IA no imita el mundo: imita el rastro verbal que hemos dejado en el mundo.

La IA, ciertamente, puede procesar combinatorias a una velocidad que burla el tiempo. El arte, sin embargo, no nace de la prisa, sino de la demora. Cuando la IA compone un poema o genera un dibujo, no realiza el tránsito interior que sí lleva a cabo el artista. Tanto la creación artística, en general, como la literaria, en particular, tienen lugar en un territorio ontológico donde el abismo del creador se encuentra con la materia. Aun cuando las redes neuronales intentan colonizar ese territorio con una impecable fluidez de estructuras gramaticales y lógicas que sorprende, todavía no logra igualar el contenido, intensidad y profundidad de la pulsión humana.

El arte, en esencia, nace de la imposibilidad de lograr la completitud en el decir. La IA, por el contrario, lo dice todo, pero sin haber experimentado el peso humano de cada palabra. La escritura no es solo un conjunto de palabras dispuestas con arreglo a un compendio de normas ortográficas y gramaticales: es el testimonio de nuestra intemperie. Cada vocablo con el que el autor rasga el silencio lleva endosada la firma de su biografía. El escritor elige las palabras no solo porque técnicamente sean idóneas o eficaces, sino porque esas —y no otras— le duelen o le importan y tienen el peso específico de su ser.

La IA elige las palabras conforme a la probabilidad óptima. La suya no es una gramática, sino una matemática del éxito. No sabe de riesgos ni de titubeos… tampoco conoce el miedo a la página en blanco ni la noche oscura de la indecisión. No duda porque no sabe qué se siente ante el abismo insondable del misterio infinito. El arte, en cambio, nace al borde del precipicio con la mosca del fracaso zumbando tras la oreja. La obra de arte es única porque, entre otras razones, quien la lleva a cabo va muriendo mientras la hace y es reescrito ontológicamente por aquella. Crear es encarnarse en un irreversible flujo de humanidad.

Generalmente, el arte surge de una fractura humana. La auténtica hondura de la belleza reside en la grieta de donde emerge, en el fallo que revela nuestra imperfección. El error es, por tanto, la firma de una conciencia humana angustiada. El artista sabe lo que significa equivocarse por desesperación, algo que la IA jamás conocerá. Un texto intencionado cualquiera, desde un poema hasta un ensayo académico, vale no por su aparente perfección —siempre hay algo de sagrada imperfección en la producción humana—, sino por la fragilidad de la voz que lo produce en pulso constante contra la nada. La perfección algorítmica se cierra sobre sí misma, pero, ante ella, la vulnerabilidad del poeta se convierte en su hogar. En cada creación humana hay un soterrado y angustiante deseo de vencer la muerte y el olvido. La poiesis, por tanto, es un asunto exclusivamente humano porque implica una densidad ontológica que la IA no puede aún —y no creo que pueda finalmente— encarnar.

Cuando leemos la poesía de Alejandra Pizarnik o una novela de Fiodor Dostoievski, experimentamos un temblor estético similar al que sentimos cuando estamos ante un cuadro de David Friedrich o cuando escuchamos el célebre adagio de Samuel Barber. No se trata de una simple reacción técnica ni formal ante el estímulo visual o auditivo. Es un estremecimiento íntimo que nos recuerda nuestra frágil condición humana, puesto que el arte tiene la facultad de abrir puertas insospechadas en las catacumbas del ser y liberar el paso hacia abismos que no sabíamos o no queríamos enfrentar. El arte nos obliga a reconocernos ética y existencialmente.

Si el mayor temor de un escritor había sido la posibilidad del plagio, ahora debe temer un tipo de plagio tan sofisticado que es apenas rastreable: su voz, edificada desde el silencio y a lo largo de años de disciplina, ahora puede ser replicada en su estilo con casi absoluta impunidad, como si la originalidad fuese un alarde técnico. No, la originalidad es la capacidad —humana e intransferible— de sostener en el tiempo una mirada única —en todo el arco de la evolución humana— sobre el dolor y el asombro de estar vivo.

El espejo binario es un espejo esperpéntico porque nos devuelve un sucedáneo mediocre de la creación humana. La IA no crea, solo calcula combinaciones sobre lo que la humanidad ha vertido en la red, sin importar si lo toma de sus caños de agua limpia o sucia. Recordando a Kant, la IA solo es capaz de una imaginación reproductiva, mimética, «cuya síntesis se halla sujeta exclusivamente a leyes empíricas, a saber, las de la asociación», y está lejos, muy lejos, de una imaginación productiva, fundada en la espontaneidad, algo intrínsecamente humano.

La IA consume toneladas —ahora, incluso, en sentido denotativo— de obras literarias en las que la humanidad ha acumulado siglos de sufrimiento y expectativa para escupir en unos pocos segundos una síntesis inofensiva, políticamente correcta. No consigo imaginar a la IA creando un poema como la «Cuarteta» de la Balada de las mujeres de París, de François Villon, una suerte de poeta maldito francés de la segunda mitad del siglo XV que, en la angustiosa víspera de una ejecución que después fue conmutada por destierro, escribió lo siguiente: «Yo soy François, ¡cuánto me pesa! / natural de París, cerca de Pontuesa. / Pendiendo en una horca de la cuerda, / sabrá mi cuello lo que mi culo pesa».

El simulacro algorítmico termina así devorando el pasado y esterilizando el futuro. Avanzamos hacia un gigantesco pastiche donde las ideas nos parecerán lejanamente familiares, pero sin la certeza de su original autoría. Es imperativo, por tanto, fomentar la importancia del cultivo de la voz literaria genuina, fiel a su herida. Hacerlo es una manera de insumisión ante el sunami de simulacros que la IA nos ofrece.

Si bien el algoritmo busca, dado el sesgo de confirmación, complacer al consumidor de ella y anticiparse a la siguiente petición, la escritura literaria consigue, por el contrario, quebrar las certezas e instalarnos en la duda existencial. La voz literaria se niega a diluirse en la avalancha del consenso algorítmico. La literatura no obedece a las reglas binarias porque es el único modo —plural, además— en el que un autor consigue habitar su propia intemperie.

Ninguna red neuronal podrá experimentar la dantesca melancolía que emerge del interior al «recordar el tiempo feliz en la miseria». Jamás una IA podrá sentir en carne propia lo que Séneca cuando dijo que la culpa era nuestro propio verdugo. No habrá sobre la faz de la Tierra una inteligencia artificial que, ante la pérdida de un ser querido, sea capaz de sentir con Dostoievski que «Dios está más cerca cuanto más hondo es el duelo». La IA podrá perfeccionar su superficie reflectante hasta engañar a los incautos, pero nunca sentirá genuinamente el horror de haber perdido el sentido de la vida y la angustia de ponerlo por escrito.

Nuestra fortaleza ontológica ante la IA es, paradójicamente, la intrínseca vulnerabilidad de la condición humana. Somos la única especie que crea desde la conciencia de su propia ruina. El arte es —y seguirá siendo— el hogar de los mortales rotos y maravillados por el hecho finito del vivir. Es absurdo buscar amparo y revelación donde no está el temblor de otro pulso humano. No necesito un poema frío que resuelva un acertijo lógico, sino aquel que es capaz de conmoverse y agacharse a recoger mi propia sangre derramada.

© Jerónimo Alayón y El Nacional

CITA CHICAGO:
Alayón, Jerónimo. «IA, creación literaria y temblor estético». El Nacional. 23 de octubre de 2026. https://t.ly/1nqy4

CITA APA:
Alayón, J. (2026, 23 de octubre). IA, creación literaria y temblor estético. El Nacional. https://t.ly/1nqy4

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*Jerónimo Alayón Gómez (Caracas, 1966) es un destacado lingüista, escritor, editor, consultor y profesor universitario venezolano. Es reconocido por su amplia trayectoria en el estudio del discurso, la retórica y la literatura, así como por formular la teoría del livelazgo comunicante en el año 2003.
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«Búmeran de la IA»: Empresas están recontratando a empleados que sustituyeron con inteligencia artificial

 


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De prensabolivariana en noviembre 1, 2026

  • Varias empresas que despidieron personal para sustituirlo por inteligencia artificial están recontratando a esos trabajadores al comprobar que la tecnología no dio los resultados esperados.
  • Las compañías admiten que los sistemas requieren mucha más supervisión humana de la prevista y no comprenden la experiencia acumulada ni los procesos internos de cada empresa.
  • Ford reincorporó a 350 ingenieros veteranos para corregir fallos de calidad de sus sistemas de inteligencia artificial que causaron millonarias pérdidas.
  • Los empleados recontratados ahora exigen aumentos salariales y garantías de no volver a ser desplazados por un algoritmo

Esta tendencia dejó en evidencia factores clave que los directivos ignoraron al priorizar los algoritmos sobre el talento humano.

Empresas de todo el mundo han comenzado a recontratar a los trabajadores que despidieron para reemplazarlos por inteligencia artificial (IA). De acuerdo con un informe de la agencia AP, varias compañías que apostaron por sustituir personal humano con modelos y agentes automatizados están dando marcha atrás al comprobar que la tecnología no ofreció los resultados esperados.

A principios de este año, la firma de reclutamiento Robert Half reveló que numerosas organizaciones tuvieron que devolver a sus antiguos empleados a sus puestos originales o a cargos similares. Las empresas admitieron que estos sistemas requieren mucha más supervisión humana de la prevista y son incapaces de comprender la experiencia acumulada o los procesos internos de cada compañía.

«Cuando se necesita pensamiento crítico, colaboración, creatividad y conocimiento institucional, la IA simplemente no puede replicar esas habilidades», afirmó Bill Driscoll, alto ejecutivo de la consultora.

Un caso emblemático es el de Ford. A finales de junio trascendió que el gigante automotriz reincorporó a 350 ingenieros veteranos para capacitar a las nuevas generaciones y corregir sus sistemas de IA, intentando frenar fallos de calidad que acarrearon millonarias pérdidas. Un portavoz de la marca reconoció ante AP que, si bien la tecnología ayudó en los procesos, las mejoras habrían sido imposibles sin «la profunda experiencia técnica» de sus equipos.

Los límites de automatizarlo todo

Esta tendencia, bautizada como el «búmeran de la IA», dejó en evidencia factores clave que los directivos ignoraron al priorizar los algoritmos sobre el talento humano. Uno de ellos es el llamado «trabajo invisible», es decir, las tareas extraoficiales que asumen los empleados fuera de su descripción de puesto. Según Betsy Summers, analista de la firma Forrester, las gerencias suelen desconocer «todo el trabajo necesario para que las cosas funcionen bien» dentro de una oficina.

Además, áreas como la contabilidad o el procesamiento de datos suelen tener procedimientos poco documentados, lo que dificulta delegarlos a una máquina. Lo mismo ocurre en la atención al cliente. Brooks Holtom, profesor de la Universidad de Georgetown (EE.UU.), explica que los chatbots aún necesitan derivar las quejas complejas a una persona capaz de reconocer emociones, medir la gravedad de un problema y dar soluciones creativas.

Sin embargo, el regreso de los profesionales tiene un precio. Lucy Beaumont, vicepresidenta global de la firma británica de gestión de talento SHL, señala que los empleados convocados nuevamente ahora exigen aumentos salariales y garantías de que no volverán a ser desplazados por un algoritmo. En esa misma línea, más de 4.500 trabajadores de Google firmaron en julio una petición reclamando indemnizaciones aseguradas y opciones de retiro voluntario frente a la ola de recortes.

«Volver a una empresa donde te despidieron y te reemplazaron por IA significa que se rompió la confianza, la seguridad psicológica y la relación con tu empleador; y eso es muy difícil de reconstruir», concluyó Beaumont.

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31 de octubre de 2026

El OIEA ayuda a los países a movilizar inversiones para ampliar servicios de radioterapia

 En un evento paralelo de la Conferencia General del OIEA, Estados Miembros y asociados financieros explicaron cómo gracias a una planificación estratégica, un firme compromiso nacional y enfoques de financiación innovadores se está logrando movilizar recursos nacionales e internacionales para hacer llegar tratamiento oncológico a más pacientes.

Ponentes en el evento paralelo de la 70ª reunión de la Conferencia General del OIEA titulado “Experiencias positivas respecto de la financiación para ampliar servicios de medicina radiológica”, 17 de septiembre. Fotografía: L. Viegas/OIEA

En un contexto en el que la demanda de atención oncológica va en aumento en todo el mundo, el OIEA está ayudando a los países a traducir sus planes de ampliación de servicios de radioterapia en proyectos concretos con capacidad para atraer financiación. En un evento paralelo de la Conferencia General del OIEA, Estados Miembros y asociados financieros explicaron cómo gracias a una planificación estratégica, un firme compromiso nacional y enfoques de financiación innovadores se está logrando movilizar recursos nacionales e internacionales para hacer llegar tratamiento oncológico a más pacientes.

En 2024, alrededor de 20,6 millones de personas recibieron un diagnóstico de cáncer y 9,8 millones murieron a causa de la enfermedad. Según los últimos cálculos del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, se prevé que el número de casos de la enfermedad aumente en la próxima década. A pesar de ello, muchos países de ingreso mediano y bajo siguen enfrentándose a importantes obstáculos para financiar el equipo, la infraestructura y el personal capacitado necesarios para ofrecer atención oncológica adecuada. 

En el evento paralelo titulado “Experiencias positivas respecto de la financiación para ampliar servicios de medicina radiológica”, representantes de Côte d’Ivoire, Fiji, Mongolia y Tanzanía presentaron sus enfoques para hacer frente a esos desafíos. A ellos se sumaron representantes de MedAccess y del Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional, que hicieron hincapié en la importancia de la planificación integral.

Aprovechando sus conocimientos técnicos especializados en los ámbitos del diagnóstico por la imagen, la medicina nuclear, la radioncología y la física médica, el OIEA presta asistencia a los países en la elaboración de documentos de viabilidad financiera en que se plantean cuestiones relacionadas con la inversión propuesta, por ejemplo, las necesidades clínicas a que responde, la infraestructura, el equipo, la dotación de personal, la seguridad y la sostenibilidad. Las conclusiones y recomendaciones basadas en datos científicos derivadas de las evaluaciones imPACT ayudan a los países a evaluar las necesidades de atención oncológica y definir las prioridades de inversión. 

Los países que han recibido este apoyo del OIEA han logrado movilizar recursos de presupuestos nacionales, organismos de desarrollo e instituciones financieras internacionales para ampliar la atención oncológica.

Establecer el sentido de identificación nacional como cimiento

Côte d’Ivoire, que en 2017 inauguró su primer centro nacional especializado en oncología médica y radioterapia, explicó la manera en que la marcada implicación del Gobierno ha contribuido a captar apoyo adicional para su Centro Nacional de Oncología Médica y Radioterapia (CNRAO). 

“Primero el Gobierno cumplió con su parte: se ocupó del edificio, el equipo, el personal y el presupuesto de funcionamiento —afirma Judith Didi-Kouko Coulibaly, Directora General del CNRAO—. Sobre esa base, nos pusimos en contacto con otros asociados, entre ellos el OIEA”. 

Por conducto de sus programas de cooperación técnica y salud humana, el OIEA sufragó becas y capacitó a radiólogos, médicos especialistas en medicina nuclear, radioncólogos, técnicos de radioterapia, físicos médicos y otros profesionales que en la actualidad desempeñan papeles protagónicos en el programa nacional contra el cáncer. 

Por su parte, los asociados participaron en la ampliación del tratamiento oncológico y de los servicios de apoyo a los pacientes tales como la asistencia nutricional, psicológica y social. “Para nosotros, la dignidad de nuestros pacientes es muy importante. No solo tratamos enfermedades, sino que cuidamos personas”, añade. 

Acercar el tratamiento a los pacientes

Mongolia está haciendo una inversión de 61 millones de euros para ampliar y descentralizar los servicios de oncología. La propuesta, que aprovecha los conocimientos técnicos especializados del OIEA en medicina radiológica y las recomendaciones de una evaluación imPACT efectuada en 2024, está en consonancia con la política de desarrollo a largo plazo del país y con el plan nacional de control del cáncer para 2025-2028. 

El proyecto incluye un centro regional de radioterapia, un segundo centro nacional de oncología y la ampliación de la capacidad de diagnóstico en la capital, Ulaanbaatar. “Este proyecto se traduce en un aumento drástico de nuestra capacidad para tratar a los pacientes con cáncer, reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de miles de pacientes y de sus familias”, afirma Chadraabal Mavag, Jefe del Departamento de Tecnología Nuclear de la Comisión de Energía Nuclear de Mongolia. Según el Sr. Mavag, en la actualidad solo el 40 % de los pacientes con cáncer de diagnóstico reciente recibe radioterapia, a pesar de que se calcula que entre el 50 % y el 60 % la necesitan.

El documento de inversión se preparó mediante un proceso que implicó al gobierno en su conjunto, que estuvo coordinado por el Ministerio de Salud, que contó con la participación de los ministerios responsables de las finanzas, la construcción y la energía nuclear, y que recibió apoyo del OIEA. Este enfoque ayudó a garantizar que los componentes clínico, financiero y de infraestructura se tuvieran en cuenta conjuntamente. 

En el caso de Fiji, durante mucho tiempo la ausencia de servicios de radioterapia ha obligado a los pacientes a viajar al extranjero para recibir tratamiento. “Los pacientes que han necesitado radioterapia han tenido que buscar tratamiento en ultramar, lo que genera cuantiosas cargas financieras, organizativas y personales para los pacientes y sus familias”, señala Vakaoca Kedrayate, Funcionaria Principal del Servicio Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior. 

Fiji está trabajando para abrir su primer centro de radioterapia. En un documento de viabilidad financiera respaldado por el OIEA no se aborda únicamente lo referente a la infraestructura y el equipo, sino también el desarrollo de personal especializado, cuestiones de seguridad radiológica y aspectos de sostenibilidad a largo plazo. En estos momentos, los planes relativos al centro están avanzando con el apoyo del Banco Mundial, en el marco del Proyecto de Transformación de las Islas Saludables del Pacífico, y del Banco Asiático de Desarrollo, el Fondo contra Pandemias y el Gobierno de Australia. 

A través de la colaboración a largo plazo con el OIEA, Tanzanía ha fortalecido la atención oncológica por medio de la ampliación de los centros de oncología y la creación de capacidad entre los profesionales de la salud. Una evaluación imPACT ayudó a detectar deficiencias en el ámbito de la medicina radiológica, lo que fundamentó la estrategia de atención oncológica del país. “La colaboración con el OIEA abrió las puertas al progreso de la medicina radiológica”, afirma Omary S. Ubuguyu, Subdirector de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de Tanzanía. 

Traducir necesidades en proyectos viables

Los oradores de las instituciones financieras destacaron que la demostración de una necesidad es apenas el primer paso para propiciar inversiones y subrayaron el valor de colaborar con organizaciones como el OIEA, que pueden proporcionar los conocimientos técnicos necesarios para ayudar a los países a elaborar un plan creíble.  

“Todos entendemos que hay enormes necesidades. Los asociados financieros siempre evaluarán si existe una vía clara para traducir esas necesidades en resultados concretos” —dice Evans Mburu, Jefe de Implementación de MedAccess—. Los documentos de viabilidad financiera, del OIEA, permiten entender las necesidades, el contexto normativo y el entorno de recursos humanos, y la manera en que estos evolucionarán a lo largo del tiempo”, añade.  

MedAccess está apoyando un modelo de pago por uso de equipos de radioterapia en Kenya y Tanzanía en el marco de un acuerdo de asociación firmado con el OIEA en 2025. En ese modelo, los países hacen una pequeña contribución inicial y pagan el equipo a lo largo del tiempo según el uso que le den, lo que incluye trabajos de mantenimiento y servicios de apoyo.

Lewnis Boudaoui, Directivo Superior para Países en el Fondo OPEP, destacó una inversión aprobada recientemente en la República Democrática del Congo de más de 75 millones de dólares que constituye la primera colaboración del Fondo con el OIEA en el marco de Rayos de Esperanza. 

“Desde el primer momento, es fundamental que haya coordinación con el OIEA para que se reúna toda la información necesaria para demostrar el impacto y la viabilidad financiera del proyecto”, afirma el Sr. Boudaoui. 

Al congregar a autoridades nacionales, expertos técnicos e instituciones financieras, el OIEA presta apoyo a los países en la elaboración de hipótesis de inversión en las que no solo se aborde la compra de equipo, sino también las cuestiones relativas a la fuerza de trabajo, la seguridad, la infraestructura y la planificación a largo plazo necesarias para prestar servicios de medicina radiológica sostenibles.

Volvió Por: Roberto Malaver

 


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De prensabolivariana en octubre 31, 2026

Memorias de un escuálido en decadencia

¡Ya está aquí! Después de tanto soportar la pena de estar anunciando su llegada a Venezuela, aterrizó en el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, estado Lara, la compañera María Sumate. Nosotros la estábamos esperando para el día anterior, donde anunciamos una marcha que no tuvo el grato olor del éxito que esperábamos, a pesar de que gastamos bastante dinero en eso. Sin embargo, hicimos todo el ruido necesario para hacer creer, como siempre, que la marcha había sido un rotundo éxito. Si se hubiese presentado en esa marcha, la noticia habría tenido más alma, vida y corazón, pero fracasamos. De esa manera, nuestra compañera volvió y aterrizó en el santuario de la Virgen de la Divina Pastora, porque esa fue la orden del comando de campaña: «Hay que utilizar los símbolos, y nada mejor que llegar a la iglesia de la Divina Pastora para ganarnos a los fanáticos religiosos. Esa es la moda, aunque seguro que los evangélicos se van a arrechar, porque no es bueno eso de estar adorando imágenes de yeso». Así nos dijo un compañero que se las da de Joe Napolitan de las campañas electorales. Otro compañero tomó la palabra con mucho respeto —porque nosotros somos así, respetuosos que jode— y dijo que le parecía que mejor llegara a la basílica de la Chinita. Y otro propuso que era mucho mejor llegar a la iglesia de la Virgen del Valle, en Margarita. En fin, que la cosa iba mucho por los lados de las vírgenes y se decidió por la Divina Pastora, porque después saldría la gran caravana del éxito rumbo a Caracas y en el camino meteríamos a todos los motorizados que pudiéramos pagar y alguno que otro compañero. De esa manera, la llegada a Venezuela se convertiría en el triunfo de una presidenta anunciada. Política venezolana

Aun así, hay que decirlo: la vaina no quedó como esperábamos, pero se notó que la compañera estaba contenta de volver, volver, volver al país otra vez. Y luego se preparó una visita a La Guaira, aunque, hay que decirlo, nosotros no aportamos un carajo después del terremoto. Sin embargo, es bueno visitar a la gente que pasó por los dos terremotos el mismo día. Con visitarlos es suficiente. Y la compañera se fue hasta allá, con mucha pena, penita, pena, pero de esa manera seguimos estando presentes allí, donde están las masas, como decía Lenin, que no es bueno nombrarlo, pero hay que citar a la gente que dice vainas ciertas. Hay que decir también que ese mismo día unos compañeros —pocos, muy pocos, por ahora— se presentaron en la esquina de Platanal, en la avenida Urdaneta (lo tenemos todo bien pensado) y armaron un peo para provocar a la policía y para que sepa la dictadura que nosotros no estamos de acuerdo con la paz que se vive en el país. Donde hay paz, ahí tenemos que estar nosotros para poner la guerra. Los que están activos que jode son los compañeros de las redes. Ahí somos unos campeones. Ahora tenemos que cuidarnos mucho porque hubo un diputado en Brasil, un tal Andre Janones, que en WhatsApp creó un ejército de Lula y le metió medio palo al Bolsonaro, quien salió, como el compañero Guaidó, huyendo para Estados Unidos, pero pasando primero por Argentina, gracias al compañero Milei. Hasta un juego inventaron en internet: ¿Dónde está el Bolsonaro? Ahora el pueblo no sale a la calle, sino que se queda en su casa viendo su celular, y ahí tenemos que estar nosotros, mintiéndoles con emoción, con mucha emoción. Las razones, que las ponga la dictadura; nosotros con las redes y la emoción vamos a triunfar.

El papá de Margot llegó emocionado al apartamento de la Misión Vivienda, donde vive, y dijo: «Ganamos una, carajo. Llegó la mujer. Y llegó a la iglesia de la Divina Pastora, en Barquisimeto. Empezó bien, porque esa santa ayuda a todo el mundo, y mucho más a ella, que anda desesperada por ser presidenta del país. Debe ser buena gobernando, porque no ha trabajado nunca y esta sería su primera vez, y toda primera vez es buena». Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: «¡Muérgano, hasta que no tumbes el edificio no vas a dejar de joder!».

—Todo al pasar es brillo de lucero, / cansancio de clamar palmas arriba… —me declama Margot.

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*Roberto Adolfo Malaver González. Periodista, escritor, humorista, publicista y profesor universitario venezolano. Estudió Estudios Internacionales y Periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV).A lo largo de su trayectoria ha trabajado en el ámbito de la comunicación, la publicidad y la docencia universitaria. Fue profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV y se desempeñó como articulista en diversos medios de comunicación.
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