Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

18 de junio de 2026

Autoridades venezolanas trazan hoja de ruta para la recuperación y prosperidad económica

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en junio 18, 2026

Los funcionarios precisaron las directrices para consolidar la paz política nacional, el cese definitivo de las medidas coercitivas unilaterales y la expansión de las fuerzas productivas.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió este miércoles con el gabinete económico para trazar la hoja de ruta del Plan Ejecutivo Renacer 2026.

LEA TAMBIÉN:

El principal objetivo del encuentro celebrado en Caracas fue el fortalecimiento de las políticas públicas para la recuperación y prosperidad económica de Venezuela, indicó la Oficina de Prensa Presidencial en un comunicado.

Señaló, asimismo, que las autoridades precisaron la hoja de ruta del Plan Ejecutivo Renacer 2026, el cual establece las directrices para consolidar la paz política nacional, el cese definitivo de las medidas coercitivas unilaterales y la expansión de las fuerzas productivas.

El boletín mencionó que la cita permitió avanzar en el desarrollo de los 14 motores de la agenda económica bolivariana, como parte de un modelo de diversificación que eleva a la economía venezolana como una de las más sólidas en América Latina.

De esta manera, Venezuela transita hacia la plena independencia económica y su ascenso como potencia exportadora.

Entre los demás participantes de la mesa de trabajo, figuraron el vicepresidente sectorial de Economía y Finanzas, Calixto Ortega; la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, y la ministra de Economía y Finanzas, Anabel Pereira.

Además, participaron el presidente de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), Héctor Obregón; el vicepresidente ejecutivo de PDVSA, Jovanny Martínez, y el vicepresidente de Finanzas de PDVSA, Christian Hernández.

Autor: teleSUR – JGN / Fuente: Prensa Presidencial

♦♦♦

ANTIGONA INMORTAL por Freddy Antonio Torres González.

 Mirad a Antígona 

la más noble hija y hermana,

se hundió a propósito 

miserablemente porque creyó 

en nosotros y  mantuvo sagrados

nuestros mandamientos.


!Mirad a la desconsolada Niobe!

Nosotros hemos matado a sus inocentes

hijos sólo para poder Acer un indecible

daño a la orgullosa madre.


A ver, quiénes dicen ésto?

Acaso Apolo y Artemisa,

que lamentable con lágrimas 

 ahora sus acciones?...


No.

Estos dioses olímpicos permanecen 

silenciosos y amargos;

y qué mortales se atreverían 

a desafiarlos?..


La estatua de Hermes en el Vaticano 

exclama compungido: los dioses 

griegos sin fijarse demasiado 

en sus 'insuficiencias éticas", 

sigue diciendo: así ha sido siempre 

nuestro actuar. Sólo para nosotros

mismos hemos vivido,

y deparado dolor a todos los demás.

No fuimos buenos  y, por esto,

tuvimos que perecer.


La historia tiene que revisar 

la conjunción de Antígona y Niobe o,

más bien, la similitud de su destino.

Niobe, la hija de Tantalo,

'la extranjera de Frigia",- como Antígona

la llama- es invocada  también por Electra 

en la tragedia de Sófocles que lleva

su  nombre:


"Sé de que muerte deplorable Niobe,

la noble hija de Tantalo , pereció 

en la cuna de Sipilo, dónde como yedra 

flexible la roca creciente la envolvió.

Y ahora expuesta a las lluvias, su cabeza

está cubierta de nieves eternas,

y de sus párpados se escapan lágrimas

que bañan sus senos, sin secarse jamás.


En la versión de Holderlin,

Antígona se compara con Niobe,

Y no sólo porque ha de ser enterrada,

como esta, en un sepulcro rocoso;

ella comprende que la hija de Tantalo 

a pesar de su discurso genial 

se ha convertido en un desierto debido

a los mortíferos años del sol.

(Helios- Apolo).


Holderlin, apartándose de estás líneas 

de Sófocles resalta el hecho de que Niobe,

celebrada por su numerosos seguidores,

símbolo de la fecundidad de la tierra,

sufre el castigo , no solo de ser privada 

de toda su descendencia, sino de ser 

ella misma transformada

en una estéril roca,:


"He oído que ha devenido igual que a un 

desierto, la pletorica de vida, la Frigia ,

criada en el regazo de Tantalo, 

en la cima de Sipilo'.


Muchos intérpretes de la obra de Sófocles se apoyan aún en la estética de Hegel , según  el cual el conflicto entre Antígona y Creonte se debe a un enfrentamiento entre el derecho de familia y el de Estado. Ambas figuras aparecen así justificadas, tanto la que proteje la polis como la que se niega a obedecer sus leyes porque se oponen a lo más sagrado .

Se puede ver también el choque entre el respeto a los mandatos divinos y la lealtad de los decretos profanos.

Reinhardt también descubre en la tragedia de Edipo Rey la oposición entre verdad y apariencia , la hybris, que consiste en no haber querido ver la verdad encarnada en Antígona.


Se sabe todavía que en ciertas comunidades rurales de la vieja Europa, la mujer que pierde un pariente de viste  de negro y está de luto riguroso y no lo abandona nunca, porque a ese primer duelo siguen inevitablemente otros en la familia, de manera que ella mantiene " vivo" en el recuerdo los difuntos de la casa, es ella que se ha dedicado a amortajarlos, de velarlos, de llorarlos, y de llevar ofrendas a sus tumbas.


No es extraño pues, que el mundo subterráneo y los dioses que en él reinan sean para Antígona  más venerables cc que los que, en el mundo de los seres vivientes, patrocinan las hazañas temerarias del hombre, de la cual la mujer queda excluida.

Eso no lo encontramos en el reino del Hades, la mentira la hayamos en el reino de los vivos, pues la muerte es quizás la única gran verdad que conocemos, mientras que aquí arriba, en la superficie lo más común es precisamente lo superficial, lo efímero, lo aparente, en una palabra, el error .


Los directores clásicos,

muestran en escena a Antígona inmortal,

reencarnación de la verdad,

opuesta a Creonte,

que permanece intacto

hasta la aparición de la maldición 

del adivino Tiresias, en la apariencia;

sin embargo el combate característico 

en Sófocles se trata de revelar 

" la precariedad de toda Voluntad de poder".


Sin embargo Creonte lucha contra el coro,

lo amenaza . Trata de imponer su autoridad que se apoya en el temor que inspira 

a sus súbditos.

Pero basta que la desgracia se apodere 

de Creonte, para que desaparezca por completo.

No escucha a su hijo Hemon, el orgullo de su masculinidad no puede escuchar las súplicas de una mujer.

Eso produce la fatal decisión de enterrar viva a Antígona. Tampoco escucha por boca de 

su hijo , lo que el pueblo dice a sus espaldas.

El quiere ser temido y arrogante.

Ni siquiera se inmuta cuando Hemon

desesperado se retira bruscamente 

advirtiéndole que no lo volverá a ver jamás .


Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.

17 de junio de 2026

Trump, el hombre que quiere rebobinar el mundo

 

Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en junio 17, 2026

*

Irán debutó en el Mundial con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, pero el partido se jugó también fuera del césped. En una de las gradas, la afición iraní levantó varias pancartas hasta formar una palabra y una cifra: Mina168, en memoria de las víctimas de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, al sur de Irán, más de 80 días después del ataque estadounidense-israelí con misiles que la destruyó y dejó más de un centenar de muertos, en su mayoría niñas.

Así, Irán denunciaba el crimen en la casa del perpetrador, en plena competición mundial y ante las cámaras del planeta entero.

De manera paralela, se iban conociendo nuevos detalles del memorándum de entendimiento entre Irán y Estados Unidos, intermediado por Pakistán y con firma formal prevista para el viernes 19 de junio en Suiza. Todavía no existe un texto público y definitivo, sino declaraciones, filtraciones y una negociación que apenas empieza. Aun así, el debate vuelve a girar sobre dos grandes cuestiones: por un lado, las exigencias estadounidenses sobre el programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz; por otro, las exigencias iraníes de poner fin a las agresiones contra su territorio y otros países de la región, incluido Líbano.

El primer escollo es la cuestión nuclear iraní, pero conviene recorrer la historia reciente para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. El Plan de Acción Integral Conjunto, firmado en 2015 y conocido como JCPOA, estableció límites al programa nuclear iraní, inspecciones internacionales y alivio de sanciones. Irán aceptó restricciones verificables y supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Estados Unidos, sin embargo, se retiró unilateralmente en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, haciendo trizas el acuerdo.

La experiencia demostró hasta qué punto aquel acuerdo era frágil y asimétrico. Después de lo ocurrido, no se le puede pedir simplemente que regrese a 2015. Irán no tiene por qué volver a una confianza unilateral que ya ha sido utilizada contra su seguridad nacional

La República islámica, en ese sentido, no puede ser tratada ahora como si hubiera sido quien rompió aquel marco. Teherán aceptó límites, inspecciones y compromisos verificables, mientras el alivio de sanciones quedó siempre sometido a la voluntad política de Washington. La experiencia demostró hasta qué punto aquel acuerdo era frágil y asimétrico. Después de lo ocurrido, no se le puede pedir simplemente que regrese a 2015. Irán no tiene por qué volver a una confianza unilateral que ya ha sido utilizada contra su seguridad nacional.

Ahí aparece la cuestión de fondo: qué se le está exigiendo realmente a Irán y con qué autoridad. Irán forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear; Israel permanece fuera de él. Estados Unidos, que se atribuye el derecho a decidir qué capacidades estratégicas pueden desarrollar otros Estados, es además el único país que ha utilizado bombas atómicas en una guerra. La preocupación por la proliferación nuclear se revela así profundamente selectiva.

Por eso el programa nuclear iraní no puede reducirse al fantasma de una bomba que Teherán niega buscar por razones religiosas, políticas y diplomáticas. La cuestión central es la soberanía. En un país sometido a sanciones, sabotajes, bloqueos y agresiones militares, el desarrollo nuclear civil forma parte de su supervivencia económica y de su autonomía tecnológica; llegados a este punto, también de su capacidad defensiva. Lo que se le exige a Irán no es solo transparencia, sino la aceptación de una tutela excepcional que no se aplica ni a Israel ni a las demás potencias nucleares.

En un país sometido a sanciones, sabotajes, bloqueos y agresiones militares, el desarrollo nuclear civil forma parte de su supervivencia económica y de su autonomía tecnológica; llegados a este punto, también de su capacidad defensiva. Lo que se le exige a Irán no es solo transparencia, sino la aceptación de una tutela excepcional que no se aplica ni a Israel ni a las demás potencias nucleares.

Con Ormuz ocurre algo similar. Irán no ha inventado su peso sobre el estrecho: lo ejerce desde una realidad geográfica que le otorga una herramienta estratégica evidente. Otros Estados condicionan pasos marítimos decisivos sin que ello se interprete automáticamente como una amenaza al orden mundial. ¿Por qué Irán debería renunciar a esa capacidad en plena agresión? La paradoja es que Ormuz ni siquiera estaba en el centro del debate antes de la escalada estadounidense. Fue la agresión la que forzó su cierre y convirtió el estrecho en una palanca clave para Irán como expresión legítima de soberanía en un punto decisivo del comercio mundial.

El segundo escollo, y no menor, para la paz regional es Israel, que ya ha anunciado que no va a asumir estos acuerdos. Durante décadas, Tel Aviv ha funcionado como un portaaviones occidental en Asia Occidental: una pieza de proyección militar, tecnológica y política de Estados Unidos y Europa sobre una región decisiva.

En el primer mandato de Trump, los Acuerdos de Abraham expresaron esa estrategia mediante la normalización de Israel con gobiernos árabes, el aislamiento de Palestina y el cerco al eje de la resistencia. Aquella operación buscaba cerrar la cuestión palestina por arriba, mediante pactos entre élites, mientras sobre el terreno se consolidaban la ocupación, el apartheid y la colonización.

La impunidad israelí ya no funciona como antes porque su coste político, diplomático y moral se ha vuelto mucho más alto. Israel sigue siendo una pieza estratégica para Occidente, pero cada vez es también una carga más difícil de justificar.

Pero Trump tampoco puede volver a ese momento. Después de más de dos años de genocidio en Gaza, la legitimidad internacional del Estado israelí está profundamente erosionada. Y ese deterioro no afecta solo a Tel Aviv. También golpea a Washington, Bruselas y a las capitales europeas que financian, arman y protegen a Israel.

La impunidad israelí ya no funciona como antes porque su coste político, diplomático y moral se ha vuelto mucho más alto. Israel sigue siendo una pieza estratégica para Occidente, pero cada vez es también una carga más difícil de justificar.

La clave está en la lógica de la colonización de asentamiento. Este tipo de proyecto no se limita a dominar un territorio desde fuera, sino que pretende sustituir una sociedad por otra. Quiere transformar la tierra del pueblo colonizado en patria exclusiva del colono. Cuando esa sustitución triunfa, como ocurrió en el oeste de Estados Unidos o Australia, lo hace mediante aniquilación masiva, expulsiones, confinamiento, desplazamientos forzosos y expolio absoluto de los pueblos originarios. Ese es el reverso sangriento de los casos que suelen presentarse como «exitosos».

Cuando el pueblo colonizado no desaparece, la contradicción se vuelve insoportable. Argelia ofrece un ejemplo claro. A medida que la independencia se acercaba, los colonos franceses y los sectores militares más duros no se moderaron. Derivaron hacia la OAS, el terrorismo y la fascistización como reacción política de una comunidad colonial que veía amenazado el mundo construido sobre su privilegio.

Por eso los altos el fuego son tan frágiles. Chocan con dos estructuras históricas: un imperialismo estadounidense que pretende volver a un 2015 que él mismo destruyó, como si la correlación de fuerzas regional y mundial no hubiera cambiado; y una colonización israelí que solo puede sostenerse con más violencia mientras el pueblo palestino siga existiendo.

Eso ayuda a entender Israel hoy. El sionismo liberal, laborista o supuestamente socialista pudo envolver la colonización en un lenguaje democrático hacia dentro de la sociedad judía israelí. Pero hacia el pueblo palestino descansaba sobre desposesión, segregación y aniquilación. Esa contradicción ha ido devorando sus propias mediaciones. Por eso figuras como Smotrich, Ben-Gvir o Netanyahu no son la causa de nada, sino la consecuencia de una colonización que ya no logra presentarse como normalidad liberal.

La guerra permanente es, en ese marco, una forma de gobierno. Desde Gaza hasta Líbano, Irán, Yemen, Siria, Irak y Cisjordania, la doctrina de los siete frentes ha permitido sostener a un gobierno y a un proyecto político cuya estabilidad depende de ampliar el estado de excepción. Israel necesita seguir alimentando la guerra porque la guerra se ha convertido en su modo de existencia política.

Por eso los altos el fuego son tan frágiles. Chocan con dos estructuras históricas: un imperialismo estadounidense que pretende volver a un 2015 que él mismo destruyó, como si la correlación de fuerzas regional y mundial no hubiera cambiado; y una colonización israelí que solo puede sostenerse con más violencia mientras el pueblo palestino siga existiendo. Y Palestina sigue ahí.

Sin embargo, la fragilidad del acuerdo no elimina su importancia; al contrario, revela el punto exacto de la disputa: ya no se negocia desde el mundo de 2015, sino desde una región que ha aprendido a resistir y desde un orden internacional que empieza a dejar de ser unipolar.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

♦♦♦

*Carmen Parejo Rendón es una periodista, escritora y analista política sevillana, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Es reconocida internacionalmente por su labor como directora de la Revista La Comuna y su participación habitual en grandes cadenas como RT, Telesur e HispanTV. Su análisis se especializa en geopolítica, con un enfoque crítico sobre América Latina, Asia Occidental y los procesos de soberanía popular. Como autora, destaca su obra poética Arquitecturas y Mantras, además de su colaboración en medios de pensamiento como El Viejo Topo. A lo largo de su carrera, ha compaginado la información con la gestión cultural y la dramatización teatral juvenil. Su perspectiva se define por la defensa del antiimperialismo y el estudio de la multipolaridad global. Actualmente, es una de las voces más activas en la contrainformación y el análisis social desde España. Su perfil une el rigor académico con un compromiso firme hacia los movimientos sociales transformadores. Se ha consolidado como una referencia para comprender los conflictos internacionales desde una mirada alternativa y rigurosa.

BLOG DE LA AUTORA: Carmen Parejo Rendón
Por: https://actualidad.rt.com
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com ||FEF69F

Reconocimiento de fraude anglo-chileno

 

Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en junio 17, 2026

lo más grave y triste es constatar como un gobierno supuestamente de centro-izquierda cayó tan bajo, desarrollando una conducta en favor de la impunidad del mayor criminal de la historia de Chile

Felipe Portales*

Es bastante común que haya episodios históricos de importancia –controvertidos en su momento– donde muchos antecedentes llevan a establecer posteriormente una conclusión de tal contundencia que se constituye como verdad histórica.

Y además, dicha verdad se hace completamente incontrovertible cuando varios de los protagonistas de aquellos episodios –independientes entre sí– la confirman libremente años después.

Es el caso de la prefabricación fraudulenta efectuada por los gobiernos chileno (de Eduardo Frei Ruiz-Tagle) y británico (de Tony Blair) de los problemas de salud mental que usó el segundo como pretexto para “salvar” a Pinochet de la extradición para su juicio en España, autorizando su regreso a Chile para lograr su impunidad.

Notablemente, en un excelente libro en que se trata en paralelo la impunidad judicial obtenida por los criminales de lesa humanidad Augusto Pinochet y Walter Rauff (del abogado británico Philippe Sands: Calle Londres 38 Dos casos de impunidad: Pinochet en Inglaterra y un nazi en la Patagonia; Edit. Anagrama, Barcelona, 2025), tres de las personas que idearon, supieron o llevaron a cabo tal fraude por parte de Chile, lo reconocieron explícitamente.

Se trata del entonces general de Ejército Javier Urbina; del ministro de Relaciones Exteriores y luego ministro Secretario General de la Presidencia, José Miguel Insulza; y del asesor económico de Frei y quien le escribía los discursos, Cristián Toloza.

Así, Sands señala que “en junio de 1999, según Urbina, se planteó la cuestión de la salud como posible salida, y Frei le aseguró a (Ricardo) Izurieta (comandante en jefe del Ejército) que ‘solucionaría la cosa llegando a un acuerdo con los británicos’” (Ibid.; pp. 395-6).

Luego, el mismo mes, “Izurieta viajó a Europa para plantear el acuerdo de Frei. En Londres, asistido por el general Juan Carlos Salgado, se reunió con Pinochet y sus asesores, así como con, al parecer, una figura destacada del Gobierno británico.

El Mercurio, periódico pro Pinochet, informó de la visita y ponderó los esfuerzos que hacía el Ejército por lograr el regreso de Pinochet, en colaboración con el Gobierno de Frei” (Ibid.; p. 396). Y las Fuerzas Armadas se manifestaron “flexibles” respecto de un acuerdo que le permitiese a Pinochet volver a Chile invocando razones de salud, a cambio de que en Chile, al menos, se le pudiese procesar.

Específicamente, según Urbina, “no se oponían a que Pinochet perdiera la inmunidad si volvía a Chile, y el general Izurieta habló con mucha gente, incluido el presidente de la Corte Suprema, para cerciorarse que no hubiera problemas” (Ibid.).

A su vez, Insulza le confirmó a Sands las fechas: “En junio Frei adoptó un nuevo enfoque del caso y empezó a tratar directamente con la oficina del primer ministro británico” (Ibid.; p. 397). Además, le señaló que aunque él no trataba personalmente con los británicos, veía a Frei todos los días y “sabía, pues, lo que se tramaba” (Ibid.).

Y ante la pregunta de Sands de si “¿fueron los británicos quienes tuvieron la idea de lo de la mala salud de Pinochet?” Insulza le respondió: “Sí, pero la parte chilena la aceptó inmediatamente”, agregando que “no creo que ningún psiquiatra ni médico británico hubiera examinado a Pinochet”; y señalando que “el proceso se verificó en dos etapas: Pinochet contrató a un médico y luego unos médicos independientes extendieron un informe. Esto se acordó enseguida” (Ibid.).

Esta afirmación contrasta con lo expresado en una de las entrevistas que concedió Insulza como ministro del Interior de Ricardo Lagos en 2000, ya desaforado Pinochet por la Corte Suprema: “Yo creo que Pinochet no está en condiciones de ser sometido a juicio. Siempre he creído a los médicos británicos” (Qué Pasa; 2-9-2000)…

Y además, en dicha entrevista –como en otras de la época– Insulza efectuó una presión pública sobre el juez Juan Guzmán y los tribunales para eximir de juicio al ex dictador: “El tema Pinochet, en gran medida, ya fue resuelto por la Corte Suprema, mucho más allá de lo que era la expectativa de quienes lo acusaban (…) A mí me gustaría que si el juez Juan Guzmán y las Cortes deciden que por razones de enfermedad Pinochet no puede enfrentar un juicio, ojalá todo el mundo lo aceptara de buena gana, con buena voluntad. El gobierno lo haría así” (Ibid.).

A su vez, Toloza le contó a Sands los detalles de su crucial gestión para “salvar” a Pinochet. Primero, que para diseñar un plan para traerlo de vuelta del Reino Unido “formábamos un grupo extraoficial dirigido por el ministro del Interior, Raúl Troncoso, con el ministro de Relaciones Exteriores (Juan Gabriel Valdés) e Insulza, de la Secretaría General de la Presidencia” (Sands; p. 399).

Y que luego de la tercera sentencia de la Cámara de los Lores y la segunda autorización de Jack Straw para cursar la petición de extradición, a mediados de 1999, el primer ministro británico Tony Blair le planteó a Frei la cuestión de la salud” (Ver ibid.; p. 400). Además, que el mismo Toloza viajó varias veces a Londres para llegar a un acuerdo concreto en ese sentido. Para ello, fuera de ser un estrecho asesor de Frei, tenía la ventaja de conocer bien el Reino Unido porque se había doctorado en los años noventa en Sicología en la Universidad de Exeter.

Los tratos los hizo Tolosa con el jefe de gabinete del propio Blair, Jonathan Powell, con quien se reunió siempre en sus diversos viajes. Desde su primer encuentro, a comienzos de junio, se fue configurando el trato de que el gobierno británico aceptaría la vuelta a Chile de Pinochet por razones de salud a cambio de que aquél perdiera su inmunidad y fuese investigado y procesado por los tribunales (Ver ibid.; p. 401).

Pero ello requería de tiempo, por lo cual el gobierno chileno por razones electorales –las elecciones presidenciales eran a fines de 1999 y ya se había elegido a Ricardo Lagos como candidato de la Concertación– quiso que el gobierno británico se apresurara en devolver a Pinochet.

Ello hizo que Toloza en su segundo viaje –y en sus propias palabras– se presentó ante Powell “con una obra de ficción política”. Así le dijo que “nos preocupa que Pinochet muera en Gran Bretaña; es un anciano, un militar, orgulloso pero derrotado, y un exiliado para sus compatriotas (sic)”; y que si muere allí “lo convertirán ustedes en un mártir y en un santo. ¿Es lo que quieren?”; y que “una cosa es segura: si muere en Londres (de muerte natural o asesinado), habrá muertos, matarán a Valdés, el ministro de Relaciones Exteriores, y a Lagos, el candidato a la presidencia”. Y que, en definitiva, “pueden ustedes dar al traste con una democracia frágil, ¿es lo que quieren?” (Ibid.; pp. 401-2).

Este mensaje fue reforzado por Frei quien “escribió una carta a Tony Blair en la que reiteraba lo dicho por Toloza, con lo que dejaba constancia escrita para que no pudiera decirse que su Gobierno no hacía todo lo posible” (Ibid.; p. 402).

Pero el gobierno británico no se dejó impresionar y le exigió al chileno que diera “garantías de que los tribunales chilenos le retirarían la inmunidad a Pinochet” (Ibid.; p. 403).

Por ello, en un tercer viaje en septiembre, Toloza llevó una copia de un documento interno del Ejército –obviamente facilitado por éste– que estipulaba “la autorización de Pinochet de la Operación Caravana de la Muerte (que significó el asesinato de 75 detenidos a lo largo del país) los días inmediatamente posteriores al golpe de Estado, un documento firmado de su puño y letra” (Ibid.); y que, de acuerdo a lo que le expresó Toloza a Powell, ya formaba parte del “cuaderno secreto” que tenía el juez Guzmán en la investigación judicial del “caso Caravana”; y que “el Gobierno ha comunicado al poder judicial que tiene luz verde para proceder contra Pinochet, por lo que el Gobierno británico podía liberar a Pinochet con la seguridad de que sería procesado en Chile” (Ibid.; p. 404).

Por último, Toloza y Powell se reunieron el 18 de octubre para fijar los detalles finales. Entre ellos que se obtuviese “el consentimiento de Pinochet para someterse a un reconocimiento médico independiente” (Ibid.; p. 405). Previo a su realización, de acuerdo a Toloza, entre el Gobierno y el Ejército chileno elaboraron un documento que le llevó el general Izurieta a Pinochet, donde se le decía cómo debía comportarse para maximizar sus posibilidades de volver a Chile. Entre ellas que debía fingir depresión; y decir que había pensado suicidarse, que tenía problemas de memoria, y expresar cosas irracionales y absurdas (Ver ibid.)…

Así, de nada le sirvió a Tony Blair el que comprensiblemente no mencionara su vergonzoso papel en dicha trama, como lo consigna Sands: “En sus memorias Blair no habla de esto, ni de Pinochet ni de Chile” (Ibid.; p. 397).

Lo que sí llaman mucho la atención las confesiones de los chilenos involucrados en tan gran engaño al país y al mundo. Y particularmente las de Insulza que como alta autoridad de gobierno tuvo gran responsabilidad en todo ello. Pero, más allá del rol confesado por cada uno de ellos, lo más grave y triste es constatar como un gobierno supuestamente de centro-izquierda cayó tan bajo, desarrollando una conducta en favor de la impunidad del mayor criminal de la historia del Chile republicano y, a la vez, engañando al país y al mundo en una materia tan trascendental.

Y a un mundo que había generado una solidaridad con nuestro país –en sus aciagos años de dictadura– inédita hasta la fecha; tanto en la recepción de exiliados, como en el surgimiento de movimientos, manifestaciones y actos recurrentes en tal sentido, particularmente en numerosas ciudades europeas. El caso de Chile –y las denuncias contra los crímenes de la dictadura– se constituyó en un verdadero hito mundial en los 70 y 80; sólo comparable al que generó el cuestionamiento a Estados Unidos por la guerra de Vietnam en los 60-70.

Tanto, que el caso chileno generó en Naciones Unidas un salto cualitativo fundamental en el sistema internacional de protección de los derechos humanos, con la creación de grupos de trabajo y relatores especiales temáticos de carácter permanente, así como de relatores especiales de países que se veían afectados por graves y sistemáticas violaciones de esos derechos. Y que llevó a que la Comisión de Derechos Humanos (hoy Consejo) y a la Asamblea General de Naciones Unidas anualmente cuestionara crecientemente a los Estados que oprimían a sus sociedades.

Queda sí el gran consuelo de que el “caso Pinochet” abrió las posibilidades para que hubiese grados importantes de justicia en Chile, dado que generó las condiciones para que el Poder Judicial –de tan vergonzoso comportamiento cómplice de las violaciones de derechos humanos de la dictadura– buscara lenta pero progresivamente reivindicarse.

Proceso en el cual desarrolló una labor pionera de gran valentía el juez Juan Guzmán, quien –pese a las múltiples presiones y obstáculos sufridos– procesó en tres ocasiones a Pinochet. Y, por otro lado, estimuló notablemente el proceso de extraterritorialidad del derecho penal en casos de crímenes contra la humanidad que ya venía expresándose en los noventa en la creación de tribunales penales internacionales para países específicos (Ruanda y ex Yugoslavia), lo que culminó con la creación de un Tribunal Penal Internacional de carácter permanente.

Por otro lado, ni siquiera se puede aducir que el comportamiento de los gobiernos de Frei Ruiz-Tagle y Lagos de defensa de Pinochet haya sido producto del temor a un eventual golpe de Estado. Ya desde 1990 (con Patricio Aylwin de presidente) los gobiernos de la Concertación se molestaban públicamente con las críticas que le llegaban a Pinochet en el exterior cuando viajaba como comandante en jefe del Ejército.

Luego, cuando en 1998 iba a asumir como senador vitalicio (en virtud de las disposiciones estipuladas en la Constitución de 1980 impuesta por el propio Pinochet…) el gobierno de Frei presionó fuertemente a los partidos de la Concertación para que rechazasen en la Cámara de Diputados una acusación constitucional presentada por un grupo de sus diputados en contra de aquél, ¡pese a que era seguro su rechazo posterior en el Senado por la mayoría pinochetista de su composición!

Y posteriormente, en agosto de 1998, el presidente del Senado, Andrés Zaldívar (DC) ¡en conjunto con el senador Pinochet!, presentaron un proyecto de ley para crear un Día de la Unidad Nacional, el cual ¡fue aprobado por unanimidad!

Y luego de haber sido detenido en Londres hubo expresiones públicas de altos dirigentes e intelectuales de la Concertación laudatorios ¡al legado dejado por la dictadura de Pinochet!

Así, en 1999, uno de los más destacados intelectuales del ámbito PPD-PS, Eugenio Tironi, escribió que “las transformaciones que han tenido lugar en la sociedad chilena de los 90 no podrían explicarse sin las reformas de corte liberalizador de los años 70 y 80 (…) Chile aprendió hace pocas décadas que no podía seguir intentando remedar un modelo económico que lo dejaba al margen de las tendencias mundiales. El cambio fue doloroso, pero era inevitable. Quienes lo diseñaron y emprendieron mostraron visión y liderazgo” (La irrupción de las masas y el malestar de las élites. Chile en el cambio de siglo; Edit. Grijalbo, Santiago; pp. 60 y 162).

Y más explícitamente en 2000, quien había sido ministro de Hacienda de Aylwin y presidente del PDC entre 1994 y 1996, el senador Alejandro Foxley, expresó en una entrevista que “Pinochet realizó una transformación, sobre todo en la economía chilena, la más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización que ocurrió una década después, al cual están tratando de encaramarse todos los países del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria (…) de que había que abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribución histórica que va perdurar muchas décadas en Chile (…) Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar. Su drama personal (sic) es que, por las crueldades que se cometieron en materia de derechos humanos en ese período, esa contribución a la historia ha estado permanentemente ensombrecida” (Cosas; 5-5-2000). Posteriormente, entre 2006 y 2009, Foxley sería canciller de Michelle Bachelet…

Y lo más importante es que las anteriores constituyen las expresiones más visibles de una realidad mucho más contundente aún. Esta es, que los seis gobiernos proclamadamente centro-izquierdistas que ha habido en Chile desde 1990 legitimaron, consolidaron y profundizaron el modelo económico neoliberal impuesto por la dictadura. Así, en todos los ámbitos económicos, sociales y culturales rigen hoy esencialmente las mismas estructuras e instituciones legadas por el régimen de Pinochet.

POLITIKA

♦♦♦

Felipe Portales Cifuentes es un destacado sociólogo, historiador y escritor chileno, conocido por su profunda labor de investigación sobre la historia política y social de su país. Su obra se caracteriza por una visión crítica y revisionista que cuestiona los mitos fundacionales de la democracia chilena y la transición tras la dictadura.Entre sus libros más influyentes destacan títulos como «Los mitos de la democracia chilena» y «La transición política a la democracia», donde analiza las continuidades del modelo neoliberal. A lo largo de su trayectoria, ha colaborado frecuentemente en diversos medios de prensa independiente y portales de opinión, consolidándose como un intelectual clave para entender las tensiones del Chile contemporáneo.

BLOG DEL AUTOR: Felipe Portales
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com|| FEF69F