Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

12 de mayo de 2026

La guerra cognitiva es un caballo de Troya cibernético

 


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De prensabolivariana en mayo 12, 2026

Por: Fernando Buen Abad*

Eso que se llama “guerra cognitiva” se configura hoy como una de las formas más sofisticadas de intervención sobre la vida social, no ya mediante la ocupación territorial clásica ni exclusivamente a través de la coerción económica directa, sino mediante la colonización sistemática de los procesos de producción de sentido.

Su eficacia no radica en la destrucción visible, sino en la infiltración invisible; no en el estruendo de las armas, sino en la modulación silenciosa de las percepciones, los deseos y los marcos interpretativos.

En este sentido, opera como un auténtico caballo de Troya cibernético: se introduce en la cotidianeidad bajo la apariencia de neutralidad tecnológica, de entretenimiento o de comunicación ampliada, para reconfigurar desde dentro las condiciones mismas de la conciencia.

El desplazamiento de la guerra hacia el terreno cognitivo no implica la desaparición de las formas tradicionales de violencia, sino su reorganización dialéctica. La fuerza material sigue siendo decisiva, pero se articula con una dimensión simbólica que busca garantizar la reproducción del orden dominante no sólo en la infraestructura económica, sino en la superestructura cultural y afectiva. La dominación contemporánea exige sujetos que no sólo obedezcan, sino que deseen obedecer; que no sólo consuman mercancías, sino que internalicen los códigos que las legitiman como horizonte de vida.

En esta operación, la guerra cognitiva se convierte en un dispositivo estratégico para la producción de subjetividades funcionales a la acumulación.

El carácter cibernético de este caballo de Troya no debe reducirse a lo meramente digital. Aunque las plataformas, los algoritmos y las redes constituyen su infraestructura privilegiada, lo decisivo es la lógica de retroalimentación constante, de captura de datos y de ajuste permanente de los mensajes en función de las respuestas de los sujetos.

Se trata de un sistema dinámico que aprende, se adapta y perfecciona sus mecanismos de intervención, no desde una exterioridad, sino desde la inmersión total en la vida social. Cada interacción, cada preferencia, cada gesto aparentemente banal se convierte en insumo para la modelización de conductas futuras. Así, la experiencia cotidiana es simultáneamente vivida y explotada, convertida en materia prima para la ingeniería de la conciencia.

En este contexto, la ideología ya no se presenta como un conjunto explícito de doctrinas, sino como una atmósfera difusa que permea todas las dimensiones de la existencia. La guerra cognitiva no busca imponer una verdad única, sino fragmentar la posibilidad misma de la verdad compartida, erosionar los criterios de validación y sustituirlos por una proliferación de narrativas equivalentes en su apariencia, pero profundamente desiguales en su capacidad de incidencia.

La saturación informativa, la velocidad de circulación y la lógica de la espectacularización generan un entorno en el que la distinción entre conocimiento y opinión se diluye, y donde la crítica pierde terreno frente a la reacción inmediata.

Sin embargo, esta aparente dispersión no implica ausencia de dirección. Por el contrario, la guerra cognitiva opera mediante una racionalidad estratégica que orienta la producción y circulación de contenidos en función de intereses de clase bien definidos.

La concentración de los medios de comunicación, la propiedad de las infraestructuras tecnológicas y la capacidad de inversión en investigación y desarrollo configuran un campo profundamente desigual, donde ciertos actores disponen de una ventaja estructural para intervenir en la formación de la conciencia colectiva. La neutralidad tecnológica es, en este sentido, una ficción funcional a la reproducción de esa desigualdad.

Con las disputas agudizadas entre clases sociales, lejos de desaparecer en la era digital, se desplaza e intensifica en el terreno de la semiosis social. La producción de sentido se convierte en un campo de batalla donde se disputan las interpretaciones del mundo, las narrativas sobre el pasado y las proyecciones del futuro.

La guerra cognitiva busca desarticular la conciencia de clase, fragmentar las experiencias comunes y sustituirlas por identidades aisladas, fácilmente gestionables y orientables. La individualización extrema, presentada como libertad, funciona como un mecanismo de despolitización que impide la articulación de proyectos colectivos emancipadores.

En este escenario, la alienación adquiere nuevas formas. No se limita a la separación entre el trabajador y el producto de su trabajo, sino que se extiende a la relación del sujeto con su propia experiencia.

La mediación constante de dispositivos tecnológicos introduce una distancia entre la vivencia y su representación, entre el acontecimiento y su inscripción en los circuitos de circulación simbólica. La vida se vuelve, en gran medida, una experiencia mediada por interfaces que organizan la percepción, jerarquizan la información y orientan la atención.

La conciencia se configura así en un entorno preformateado, donde las posibilidades de pensamiento están condicionadas por arquitecturas invisibles.

No obstante, reconocer la profundidad de esta ofensiva no implica asumir una posición fatalista. La misma infraestructura que posibilita la guerra cognitiva abre también espacios para la resistencia y la reconfiguración crítica. La conciencia de clase, lejos de ser un residuo del pasado, se revela como una necesidad urgente en un contexto donde la explotación adopta formas cada vez más sofisticadas.

Comprender los mecanismos de la guerra cognitiva es el primer paso para desarticularlos, para interrumpir su funcionamiento y para construir alternativas que restituyan la capacidad colectiva de producir sentido. La tarea no es sencilla, pues implica disputar no sólo contenidos, sino formas de percepción y de relación. Requiere una praxis que articule conocimiento riguroso, sensibilidad ética y compromiso político, capaz de intervenir en los circuitos de la comunicación sin reproducir sus lógicas dominantes.

Se trata de construir espacios de enunciación que no estén subordinados a la lógica del mercado, que no reduzcan la complejidad a simplificaciones rentables, y que apuesten por una inteligibilidad crítica del mundo. La dimensión humanista de esta tarea no puede entenderse como una apelación abstracta a valores universales desvinculados de las condiciones materiales. Por el contrario, se funda en la afirmación concreta de la dignidad humana frente a su reducción a dato, a perfil o a mercancía.

La guerra cognitiva, en su forma actual, tiende a cosificar la conciencia, a tratarla como un objeto manipulable en función de objetivos externos.

Frente a ello, el humanismo crítico reivindica la capacidad de los sujetos para pensar, para decidir y para transformar su realidad, no como individuos aislados, sino como parte de procesos colectivos. La superación de la guerra cognitiva como dispositivo de dominación no pasa por un retorno nostálgico a formas anteriores de comunicación, sino por la construcción de nuevas mediaciones que reorganicen la relación entre tecnología, conocimiento y sociedad.

Esto implica democratizar el acceso a las infraestructuras, transparentar los mecanismos de funcionamiento y, sobre todo, desarrollar una pedagogía crítica que permita a los sujetos reconocer las operaciones a las que están siendo sometidos. La alfabetización mediática, en este sentido, no es un complemento educativo, sino una condición para la emancipación.

En última instancia, el caballo de Troya cibernético sólo puede cumplir su función en la medida en la que permanece invisible, en que sus mecanismos son naturalizados y aceptados como parte del orden de las cosas. Hacerlo visible, descomponer sus engranajes y exponer sus finalidades es ya una forma de resistencia. Por el contrario, no basta con la denuncia; es necesario articular prácticas que construyan otros modos de producir y compartir sentido, que restituyan la centralidad de lo común y que fortalezcan la conciencia de clase como horizonte de transformación.

Y la guerra cognitiva no es un destino que elegimos, sino una imposición imperial histórica que puede y debe ser superada. En la medida en la que los sujetos recuperen la capacidad de pensar críticamente su propia situación, de reconocerse en las experiencias de otros y de organizarse colectivamente, el caballo de Troya perderá su eficacia. La conciencia, lejos de ser un territorio conquistado de una vez y para siempre, es un campo en disputa permanente. En esa disputa se juega no sólo la interpretación del mundo, sino la posibilidad misma de transformarlo.

♦♦♦

Fernando Buen Abad Domínguez es un prestigioso intelectual mexicano, filósofo y escritor mexicano, nacido en 1956. Especialista en Filosofía de la Comunicación y la Imagen, es doctor en Filosofía y director de cine egresado de la Universidad de Nueva York. Su obra destaca por el análisis crítico de la semiótica, la estética y la comunicación para la emancipación de los pueblos. Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y del consejo consultivo de TeleSur. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Filosofía de la comunicación y La guerra simbólica. Actualmente, ejerce la docencia e investigación en universidades de Argentina y México, promoviendo un pensamiento transformador. Su labor busca combatir la hegemonía mediática mediante el desarrollo de una conciencia crítica en la sociedad. ♦LOG DEL AUTOR:  Fernando Buen Abad Domínguez

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LOS OJOS CLANDESTINOS DE CHÁVEZ por Federico Ruiz Tirado

Antes de finalizar la transición de esta semana que da inicio al invierno de estas tierras mías, no quisiera dejar en el fondo de la nada, que con la suerte de la vida deja a veces algo más de un vestigio de recuerdos reunidos entre tantas calles de memorias y alertas desordenadas despues del bombardeo de Trump para secuestrar a Nicolás y a Cilia, una vuelta por esa Caracas de tantas caras y semáforos, carros y gentes con bolsas en las manos y buhoneros vendiendo baratijas.

No recuerdo cómo fuimos a parar a unas calles perdidas que hicieron crujir los sonidos del carro viejo de mi hijo y las voces familiares. Tomando hacia la autopista del oeste la travesía fue un viaje que hicimos en familia y de pronto vi un ojo de Chávez, o un reojo, asomándose entre las tejas rojizas de una casa casi en ruinas por ahí en San Agustín.

Le decimos el paso a unas muchas. A la vuelta vimos una valla que decía "Los queremos de vuelta". Maduro y Cilia estaban allí. Cerca de los ojos de Chávez, ambos con los puntos de vista cambiados.

Aquellas miradas pintadas con un pulso desgastado por el sol, parecían vigilar el laberinto de platabandas y cables que se enredaban en el cielo caraqueño, recordándonos que en este valle hasta las paredes tienen memoria.

Los ojos de Chávez, en aquella muralla de adoquines, se multiplicaban como un eco visual mientras el motor del carro carraspeaba al subir las calles empinadas en un silencio contemplativo. No era solo pintura sobre concreto; era la huella impresa de una época que se niega a borrarse.

Al dejar atrás el barrio y retomar la autopista, la imagen de ese reojo quedó grabada en el retrovisor, fundiéndose con el paisaje de una ciudad que nunca deja de transformarse. Nos alejamos sintiendo que, hay miradas que permanecen ancladas en la pupila de la memoria, observando el paso del tiempo.

Delcy Rodríguez responde ante pretensiones de anexión: «Jamás seremos el estado 51 de EE.UU.»

 

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De prensabolivariana en mayo 12, 2026

La presidenta encargada de la República de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó de manera categórica este lunes las recientes declaraciones atribuidas al mandatario estadounidense Donald Trump, sobre la supuesta intención de anexar a la nación suramericana como el estado número 51 de la Unión.

​A su salida de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, Rodríguez calificó tales aseveraciones como una falta de respeto a la historia republicana y a la voluntad del pueblo venezolano.

​»Eso no está previsto, jamás estaría previsto. Si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia. Nosotros seguiremos defendiendo la integridad, la soberanía y la independencia nacional», afirmó la mandataria ante los medios de comunicación presentes.

​La presidenta encargada remarcó que la relación con Washington debe basarse en el respeto mutuo y no en visiones colonialistas. Rodríguez recordó que, pese a las tensiones, ambos países han mantenido canales abiertos para el beneficio común, pero bajo un marco de igualdad.

​»El presidente Trump sabe que hemos estado trabajando en una agenda diplomática de cooperación y ese es el camino. Cualquier otra pretensión queda fuera de la realidad y de nuestra Constitución», puntualizó.

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AEB: Venezuela 
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¿Por qué Alemania podría reemplazar a Estados Unidos como el principal adversario percibido de Rusia?

 


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De prensabolivariana en mayo 12, 2026

Andrew Korybko*

Esto podría preceder a un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos sobre Ucrania, en cuyo caso Estados Unidos ya no conservaría este papel en términos de la percepción de amenaza de Rusia, de ahí la posible necesidad de reajustar las percepciones con antelación, haciendo que Alemania y la UE en su conjunto sustituyan el papel tradicional de Estados Unidos.

A finales de abril se evaluó que « los ejercicios nucleares planeados por Francia con Polonia la convirtieron en el principal adversario de Rusia en Europa » debido a la expansión de su paraguas nuclear hacia el este y a la expectativa rusa de que esto pudiera envalentonar la agresión polaca contra Kaliningrado y/o Bielorrusia, con el riesgo de una Tercera Guerra Mundial. Este análisis sigue vigente por la razón objetiva antes mencionada, que radica en la magnitud de la amenaza que esta medida representa para los intereses de seguridad nacional de Rusia. Sin embargo, desde entonces, una nueva tendencia se ha vuelto innegable.

El expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitry Medvedev, puso en marcha esta situación con su artículo sumamente detallado sobre la remilitarización de Alemania, analizado aquí . La conclusión principal es que Rusia percibe una creciente amenaza, liderada por Alemania, similar a la de 1941 en sus fronteras. Posteriormente, el nuevo presidente del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales (RIAC), Dmitri Trenin, declaró a RT el Día de la Victoria que « Europa es el principal adversario de Rusia », lo cual fue un resumen de su reciente artículo (ver aquí) .

Un día después, RT tradujo y republicó el artículo del director de investigación del Club Valdai, Fyodor Lukyanov, titulado «¿ Alemania por encima de todo? El mundo no está preparado para el rearme alemán ». Curiosamente, fue publicado originalmente por el popular periódico estatal Rossiyskaya Gazeta el 4 de mayo, el mismo día en que se publicó el artículo de Trenin en su centro de estudios. Los tres —Medvedev, Trenin y Lukyanov— son influyentes líderes de opinión y referentes en la narrativa rusa.

Trenin y Lukyanov, como presidente del RIAC y director de investigación de Valdai, también es probable que informen a los responsables políticos y a quienes toman las decisiones, debido a que son dos de los principales expertos de su país. Por lo tanto, podrían conocer personalmente a Medvedev o, al menos, ser informados ocasionalmente por sus colegas del Consejo de Seguridad o sus adjuntos sobre cualquier tendencia narrativa que él haya ayudado a aprobar. Por consiguiente, podría no ser una coincidencia que los tres estén ahora presentando Alemania , considerada el principal adversario de Rusia.

Esta innegable tendencia precedió a que Putin dijera a los medios el Día de la Victoria que «creo que el asunto se encamina hacia la conclusión del conflicto ucraniano «. Esto también podría haberse decidido de antemano (quizás en uno de los últimos meses tres reuniones del Consejo de Seguridad). Si efectivamente Putin les informó que diría eso después del Día de la Victoria, lo cual solo puede especularse, entonces es razonable que hayan decidido presentar a Alemania y a la UE en su conjunto como el principal adversario percibido de Rusia.

En consecuencia, esta tendencia, introducida inicialmente en el discurso interno por Trenin y Lukyanov antes de ser amplificada globalmente por el artículo de Medvedev en RT, podría indicar que Rusia está más cerca de un acuerdo con Estados Unidos sobre Ucrania de lo que se pensaba, de ahí la necesidad de reemplazar a su principal adversario. Los imperativos electorales tanto en Rusia como en Estados Unidos, como se explica casi al final de este análisis , podrían explicar por qué uno o ambos países podrían ceder en asuntos delicados que nunca esperaron.

Si esta hipótesis es correcta, y se basa de manera convincente en la evidencia empírica de tres influyentes figuras clave del discurso ruso que presentan a Alemania y a la UE en su conjunto como el principal adversario de Rusia, en lugar de Estados Unidos como antes, entonces cabe esperar más ejemplos de esto. Cabe aclarar que se trata simplemente de una conjetura razonable centrada en la innegable tendencia que se desarrolló en torno al Día de la Victoria y el anuncio de Putin tras el desfile, pero podría tratarse simplemente de una curiosa coincidencia.

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Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.

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