Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

18 de septiembre de 2026

Concentra la esencia del crimen y la codicia humana y… escalofriante informe!!!!!…

 


José Sant Roz

Chávez dijo: SER RICO ES MALO, y lo he ratificado más de mil veces en mis ideas y trabajos. Incluso llevo años preparando un trabajo que lleva por título ”EL DULCE INFIERNO DE LOS RICOS”. Existe una perversidad y un crimen inherente a todo aquel que posee riquezas, y la proporción es directa en relación con los llamados “bienes” que acumulan. No se crea que los ricos pasarán lisos e impunes por este mundo aunque recen y vayan a misa todos los días; aunque sean amigos entrañables de la Conferencia Episcopal en pleno; aunque hagan la pantomima de dar tres lochas a ciertas congregaciones para supuestamente paliar los males de los pobres de la tierra.

De algún modo ellos la van pagando. Todo rico lleva una horrible procesión por dentro. Hubo un tiempo en que quienes adversaban al chavismo esgrimían el argumento de que lo hacían por envidia. Porque los chavistas, según ellos, somos unos fracasados y que en el fondo queremos hacernos con los bienes ajenos sin trabajar. Ellos usan mucho la palabra TRABAJO: “-Trabaja, negro flojo. Gánate la vida honradamente miserable, delincuente”. Para los ricos todos los negros o zambos son pobres o disfrazados de “decentes”. Son delincuentes o delincuentes en potencia.

Una cosa es tener más de lo que se necesita para vivir dignamente, con buena calidad de vida y otra es ser rico. Las familias ricas en Venezuela no llegan al 0,05% de la población y sus monopolios son casi todos dependientes de la industria estadounidense y del capital internacional todos ellos ligados al sionismo (los verdaderos amos del mundo, los dictadores de la Tierra). Todo esto tiene relación con un artículo de Manuel Freytas el cual explica con claridad y propiedad las injusticias de este mundo. Nada es más peligroso para un país que salir a decir que va aplicar un programa socialista. Las consecuencias de anunciar un proyecto como éste son terribles. Inmediatamente el imperio norteamericano comienza a preparar a sus agentes de la CIA, a sus terroristas, a movilizar a sus infiltrados dentro de los llamados partidos “democráticos” y ONG´s. Sus destructores y portaviones se acercan a sus costas con sus misiles para torcerle el brazo al iluso que ha osado proferir y plantear tamaña barbaridad.

Entre todos los ricos de este mundo, los más podridos son los sionistas. La gente desconoce hasta qué punto los sionistas llegan a padecer toda clase de taras y maldiciones, enfermedades sobre todo mentales, recelando de todo el mundo sobre todo de sus propios familiares. Un infierno.

El trabajo de Manuel Freytas se llama “Los dueños del sistema El poder oculto: De donde nace la impunidad de Israel”. Dice en él: “La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo a Israel, sino por miedo a lo que representa el Estado judío. Israel es el símbolo más emblemático, la patria territorial del sionismo capitalista que controla el mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales. Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Y que controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas mediáticas y los arsenales nucleares militares”.

Nos habla Freytas de “A) El poder oculto: Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económicos productivos y grandes medios de comunicación,  tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico. El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta”.

“Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo. Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales”.

“Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y  vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave”.

“El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos”.

“Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como «subdesarrollados» o «emergentes», podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío. Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío”.

“Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como  Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric,  McDonalds, Merck & Co,  Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son  controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío”.

“Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo-sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.  Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación”.

“Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable  incidencia  de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión. Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox), los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino”.

“Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital  judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas”.

“Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista imperialista. La concentración del capital mundial en  mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial”.

“El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de «sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico – productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman «políticas de mercado».  El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.  Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave (por izquierda o derecha) que con  variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social”.

“Este capitalismo transnacional «sin fronteras» del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU). El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales. A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente  temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del «antisemitismo»”.

“B) EL LOBBY IMPERIAL: El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono  y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio. Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana. A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU”.

“Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono,  Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los más importantes.  Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas. A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario”.

“El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York. Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE , el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias  controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes)”.

“Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.  Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional”.

  1. C) EL MITO DEL «ANTISEMITISMO»: A este fenómeno de «poder capitalista mundial» judío, y no a Israel, es lo que temen los presidentes, políticos, periodistas, e intelectuales que evitan puntillosamente condenar o nombrar los periódicos genocidios militares de Israel en Gaza, repitiendo lo que ya hicieron durante la masacre israelí en Libano en el 2006. La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo al Estado de Israel sino por miedo a lo que representa el Estado de Israel. No se trata de Israel, un Estado sionista más, sino del «Gran Israel», la patria del judaísmo mundial (con territorio robado a los palestinos), de la cual todos los judíos del mundo se sienten sus hijos pródigos desperdigados por el mundo”.

“No se trata de Israel, sino de las poderosas organizaciones y comunidades judías mundiales que apoyaron en bloque el genocidio militar de Israel en Gaza, que utilizan su poder y «escala de prestigio» (construida mediante su victimización histórica con el Holocausto) para convertir en un leproso social al que se atreva criticar o a levantar la voz contra el exterminio militar israelí en Gaza.  Los gobiernos del mundo capitalista, los periodistas, intelectuales, organizaciones sindicales y sociales no le temen a Israel, sino a su lapidación social como «antisemita» (mote que se le otorga al que enfrenta y/o denuncia al sionismo judío).  No le temen al Estado de Israel, sino a los hijos de Israel camuflados en los grandes centros de decisión del poder mundial, sobre todo económicos-financieros y mediático-culturales”.

“Los políticos, intelectuales y periodistas del sistema no temen a Israel, sino que temen a los medios, organizaciones y empresas judías, y a su influencia sobre los gobiernos y procesos económicos-culturales del sistema sionista capitalista extendido por todos los países a escala planetaria. En definitiva temen que las empresas, las universidades, las organizaciones y las fundaciones internacionales sionistas que financian y o promocionan sus ascensos y puestos en la maquinaria del sistema los declaren «antisemitas» y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.  Esa es la causa principal que explica porque los intelectuales, académicos  y periodistas del sistema viven elucubrando sesudos análisis de la «realidad» política, económica y social sin la presencia de la palabra judío o del sistema capitalista que paga por sus servicios”.

“Si bien hay un grupo de intelectuales y de militantes judíos de izquierda (entre ellos Chomsky y Gelman, entre otros) que condenaron y protestaron contra el genocidio israelí en Gaza, la mayoría abrumante de las comunidades y organizaciones judías a escala planetaria apoyaron explícitamente la masacre de civiles en Gaza argumentando que se trataba de una «guerra contra el terrorismo».

“A pesar de que Israel no invadió ni perpetró un genocidio militar en Gaza con la religión judía, sino con aviones F-16, misiles, bombas de racimo, helicópteros Apache, tanques, artillería pesada, barcos, sistemas informatizados, y una estrategia y un plan de exterminio militar en gran escala, quien cuestione esa masacre es condenado por «antisemita» por el poder judío mundial distribuido por el mundo. A pesar de que el lobby judío sionista  que controla Israel, tanto como la Casa Blanca , el Tesoro y  la Reserva Federal de EEUU no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street, el que lo critique es tildado de inmediato como «antisemita» o «nazi» por las estructuras mediáticas y culturales controlados por el poder judío mundial. Las campañas de denuncia de antisemitismo con las que Israel y las organizaciones judías buscan neutralizar a las criticas contra la masacre, abordan la cuestión como si el sionismo judío (sostén del estado de Israel) fuera una cuestión «racial» o religiosa, y no un sistema de dominio imperial que abarca interactivamente el plano económico, político, social y cultural, superando la cuestión de la raza o de las creencias religiosas”.

“El lobby sionista no controla el mundo con la religión: lo maneja con bancos, trasnacionales, hegemonía sobre los sistemas económicos-productivos, control sobre los recursos naturales, control de la red informativa y de manipulación mundial, y manejo de los valores sociales a través de la publicidad, la cultura y el consumo estandarizado y globalizado por los medios de comunicación. En definitiva, el lobby judío no representa a ninguna sinagoga ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y  de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como civilización «única».

“Antes que por la religión y la raza, el lobby sionista y sus redes se mueven por una ideología política funcional: el sionismo capitalista-imperial que antepone el mercado, la concentración de riqueza, la «política de negocios», a cualquier filosofía que roce las nociones del «bien» o del «mal» entendidos dentro de parámetros sociales. Entonces: ¿De qué hablan cuando hablan de «antisemitismo» o de «anti-judaismo religioso? ¿En que parámetros referenciales se basa la condición de «antisemita»? ¿Quién es antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?”

“A lo sumo, a los judíos, como está probado en la realidad social de cualquier país, no se los critica por su religión o condición racial sino por su apego excesivo al status del dinero (también cultivado por otras colectividades) y a integrar estructuras o jerarquías de poder dentro de un sistema injusto de opresión y de explotación del hombre por el hombre, como es el sistema capitalista. Salvo los grupos minoritarios de fanáticos y racistas que sólo se representan a sí mismos, en las  sociedades (salvo el nazismo alemán y algunas excepciones) casi nunca hubo «persecución religiosa o racial» del judío, si no que hubo una asociación del judío con la «peor cara del capitalismo», representada en el sistema económico-financiero especulativo”.

“EN RESUMEN: El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por «derecha» y por «izquierda) esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta. Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros. Todos estos think tanks o «bancos de cerebros», reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo”.

“El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la «cara derechista» de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel”.

“Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder «totalizado» por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y  estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta. Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una «tercera posición» revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de «izquierda» y «derecha».

“Y el lobby judío de «derecha» de los republicanos conservadores seguirá sucediendo  al lobby judío «de izquierda» de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial. Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su «patria territorial».

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Para entender el desarrollo de la guerra global en curso

 


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De prensabolivariana en septiembre 17, 2026

Andrés Piqueras*

Las claves geoestratégicas del mundo en tensión devastadora que deja un capitalismo en abierta degeneración no pueden entenderse pensando en meros campos opuestos

Los factores geoeconómicos, geoecológicos que acompañan a los geoestratégicos se entrecruzan y solapan en función de una gran cantidad de variables. De las infraestructurales, económicas y sociales venimos hablando aquí en abundancia. Así que vamos a dar hoy un nuevo repaso a las estratégicas.

Hemos analizado en repetidas ocasiones que EEUU lleva décadas desarrollando una Geoestrategia del Caos, como parte de su Guerra Global de largo plazo (para ir haciéndose poco a poco una Guerra Total) contra el Mundo Emergente. Dentro de ese proyecto necesita la subordinación y alineación máxima del resto de formaciones centrales (eso que se denominó a sí mismo «Occidente») y que en conjunto han conformado el Imperio Occidental de 500 años que llega a su fin. También requiere la domesticación vasalla del continente americano a sus mandatos. Paso imprescindible para poder desatar con cierta eficacia guerras en el resto de continentes y sus océanos.

Los golpes de Estado electorales, judiciales (y militares en el caso de Venezuela) que viene protagonizando en América, le aseguran ese disciplinamiento máximo del resto de las formaciones socioestatales americanas y, por tanto, el libre acceso a sus recursos continentales [La guerra total entra en una nueva fase de intensificación]. Canadá y Groenlandia no escapan a eso, como el actual presidente imperial viene advirtiendo (o amenazando) frecuentemente.

Los gobiernos rosas de México y Brasil están también en su punto de mira, porque EEUU ya no aceptará ningún atisbo de socialdemocracia en el que considera «su» continente.

En cuanto a Cuba, EEUU está llevando a cabo un lento estrangulamiento (digámoslo claro, GENOCIDIO) del pueblo cubano, sin que nuestros «medios de comunicación» (en realidad, medios de difusión masiva de ideología capitalista) le presten apenas atención, y cuando lo hacen sea para culpar al gobierno socialista de la Isla del genocidio en curso que el Imperio comete contra su pueblo (¿quizás por no ser totalmente sumiso a sus mandatos, como hoy se exige a cualquier país del mundo?).

Ya hay muertes diarias de infantes, así como de enfermos en general, nacimientos malogrados a causa de falta de suministro energético en los hospitales, falta de alimentación correcta o directamente imposibilidad de adquirir o transportar alimentos, cosechas desaprovechadas por falta de energía, situación existencial límite de una población a la que la han secuestrado la energía propia de la era industrial.

Nicaragua tampoco escapará a la continuación del asedio y/o agresión, directa o indirecta, una vez EEUU considere que ha llegado el momento de volver a apretarle el cuello. Ya nuestros medios de difusión masiva de ideología capitalista han comenzado de nuevo a insistir sobre su carácter de «dictadura». Ya se sabe, primero hay que calentar el ambiente para que después las aberraciones de EEUU parezcan lógicas. Es parte del papel de esos medios.

Obviamente, todo esto no lo finiquitará la potencia imperial sin una creciente resistencia de los pueblos (los propios golpes electorales y judiciales a los que se ve forzada son testimonio de que esa sumisión colectiva no le resulta fácil), pueblos que poco a poco irán encontrando formas de organización y de lucha acordes con esta nueva fase de todo o nada a la que aboca EEUU al continente.

EN ASIA

EEUU ha proclamado a los cuatro vientos que va a llevar a cabo una guerra económica total contra Irán, que afecta, como es habitual en sus agresiones, también a terceros países que comercien con la República Islámica. Lo cual es doblemente ilegal según el derecho internacional y la ONU.

La guerra económica de EEUU, que llama «sanciones», ha incluido en los últimos años a Bielorrusia, Burundi, Corea del Norte, Irán, Libia, Nicaragua, Cuba, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Rusia, Sudán, Siria, Venezuela y Zimbabwe. Estados a los hay que agregar entidades como las Repúblicas Populares de la región de Donbass (en Ucrania) y el Hezbollah libanés (así como buena parte de la población de Yemen, donde el gobierno yemení entra y sale a antojo de la lista de «terroristas» dictada por EEUU), entre otras.

Esas sanciones constituyen actos de guerra condenados por la ONU, que causan indescriptibles sufrimientos y mortandad en las poblaciones afectadas, a menudo más que los ataques militares, pero que pasan mucho más desapercibidas para las sociedades del mundo. Cumplen, además de con los objetivos geoestratégicos del Caos, con metas geoeconómicas y geoecológicas sustitutorias de la acumulación de capital, en lo que constituye un crecimiento militarizado sin real acumulación de capital.

El ‘encauzamiento’ de Armenia hacia el campo de la OTAN y, en general, el creciente control de esa zona del Cáucaso -con el estratégico corredor de Zangezur como objetivo de Trump apoyado por Inglaterra, Israel y Turquía-, no deja de ser un golpe de larga y paciente elaboración a Rusia y a Irán [Más pasos (motivos) y planes de la guerra total].

El ente sionista, por su parte, continua su plan de destrucción de, y expansión por, Asia occidental: genocidio palestino y, más lento pero también genocidio, libanés, creciente ocupación de Siria (que es para lo que el Imperio Occidental puso allí a los terroristas liderados por Ahmed Al-Charaa, corta-cabezas que funge hoy de presidente por la gracia de EEUU y sus sionistas), y continuación de la siembra de barbarie en Iraq. Todo con el punto de mira centrado en Irán. Por cierto, que los kurdos de Rojava a los que las izquierdas del Sistema tanto amaban, aliados de EEUU, ya se han entendido también con los terroristas que ocupan hoy Siria, una vez que su patrón les abandonó a su suerte cuando ya no le hacían falta.

Sobre la cuestión del ente sionista, es importante tener claridad sobre el hecho de que no es que EEUU le «apoye» en la continuación de su genocidio contra el pueblo palestino, es que el ente sionista es el brazo armado (político-militar) de EEUU en la región, y una nítida expresión gubernamental con tentáculos globales del Poder Sionista Mundial empotrado en la potencia gran-imperial.

Desde hace décadas, la remodelación de todo el Medio Oriente Ampliado pasa por la destrucción y generación de Caos de los distintos elementos estatales y populares de resistencia o simplemente de no estricta alineación con Washington (Libia, Iraq, Afganistán, Líbano, Siria y Yemen han sufrido ya sus consecuencias). Pero en estos momentos, sobre todo, como dije, tiene como objetivo al motor del Eje de la Resistencia antisionista: Irán.

La agresión a la República Islámica de Irán no cejará, de una u otra forma, pudiendo adquirir expresiones menos visibles o incluso, en algún momento está sobre la mesa la más drástica de todas, la opción nuclear. Porque Irán es la pieza clave del puzzle estratégico de la Guerra Global en esta fase (La batalla decisiva para la fase final de la guerra total ha comenzado: objetivo Irán).

La inesperada resistencia de Irán y el avance del gobierno popular en Yemen, sin embargo, no está dejando en una situación fácil la presencia imperial en toda esa región de Asia, ni las perspectivas de desgaste económico para EEUU son precisamente halagüeñas.

EN ÁFRICA

Francia (con la mirada todopoderosa de EEUU detrás) ha perpetrado un nuevo intento fracasado de golpe de estado en Níger (Níger implica al Estado francés en el intento desestabilizador del 28 y 29 de agosto). Su asedio mediante infiltración de yihadistas al conjunto de la Alianza de Estados del Sahel (Níger, Mali y Burkina Faso) sigue adelante, recrudecido en el caso de Mali, pero que no consigue derrotar al apoyo ruso.

El engorde militar de Marruecos como principal brazo armado de EEUU en África (incluso en detrimento de un subordinado de la OTAN, como es el Estado español), tiene también un mensaje claro a Argelia, en cuanto Estado a desbaratar porque es el único no alineado (sumiso) 100% con EEUU.

En estos días el gobierno argelino acaba de congelar relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos (EAU), una formación socioestatal que apoya a todos los grupos paramilitares-terroristas que operan en las fronteras argelinas, especialmente contra Mali. Participa en la guerra sucia contra Yemen, apoya la partición de Somalia (a través de Somalilandia), colabora en la continuación de la destrucción de Libia y contribuye arduamente al genocidio de Sudán infiltrando también terrorismo y cuerpos de ejército en sus fronteras. Difícilmente se le puede pedir más a un agente fiel del Imperio Occidental.

En la región, el pueblo saharaui ha sido el primer gran sacrificado (los gobiernos europeos de cualquier color, entre los primeros en hacerlo). De momento, otro de los pueblos castigados, el tuareg, está, como el kurdo, haciendo el juego al Imperio e intentando desestabilizar Mali, aliado con toda suerte de yihadistas, mercenarios y paramilitares (esos mismos que financian EAU, Francia y EEUU, entre otros Estados gran-capitalistas patrocinadores del terrorismo).

EN EUROPA

EEUU, sobre todo por medio de sus subordinados europeos, continua la guerra de desgaste contra Rusia, pero cada vez con armas de mayor alcance y profundidad en territorio ruso, con un significativo incremento de las muertes de población civil.

La nazificación de Ucrania (con homenajes diarios a figuras nazis y tortura, emprisionamiento y desapariciones de opositores, bajo el atento aplauso de Bruselas) y, en general, la ultraderechización de Europa (Sajonia Anhalt en estos días como una pieza más del proceso) es parte de una cuidadosamente planificada ingeniería social [La renazificación de europa sigue su paso firme].

Todo indica que, según las clases capitalistas europeas crecientemente vinculadas al capital ficticio estadounidense van viendo cómo sus perspectivas de restablecer la tasa de ganancia asociada al valor real se desbaratan, se muestran más dispuestas a sacrificar a las poblaciones europeas en la batalla de la Guerra Global que EEUU les ha adjudicado: la de la autoinmolación contra Rusia (dos Guerras Mundiales parecen no haber bastado a los europeos para dejar de descuartizarse o, en este caso, suicidarse). Y es que cuando el capitalismo requiere de nuevo de su expresión más bélica, necesita imperativamente disciplinar a las sociedades.

Eso quiere decir que dejará de lado cualquier veleidad socialdemócrata para dotarse de nuevo de gobiernos ultra-autoritarios. Hoy por hoy el capitalismo no necesita mutar de nuevo a algo parecido a su expresión nazi-fascista del siglo XX, porque en la actualidad no tiene una clase trabajadora potente y organizada enfrente (ni existe la URSS). De momento, le valen gobiernos «ultras» y la consecuentemente creciente represión social por parte del Estado. También hacer más y más de las «fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado» aparatos de choque anti-sociales a sueldo.

Las poblaciones europeas -sumidas cada vez más en la lucha por la subsistencia diaria- al igual que en los años 20 del siglo pasado, no parecen de momento darse cuenta de en qué caldo las están cociendo. Sea por deliberada -y complaciente cuando no cómplice- ignorancia (porque lo que está en curso no es algo tan difícil de ver), sea por el tan promovido embrutecimiento ultra, sea por el juego del despiste al que las izquierdas del Sistema les llevan, todavía hay una gran falta de reacción ante la permanente provocación de sus autoridades para suscitar la Guerra contra la segunda o primera potencia nuclear del mundo (con el atroz peligro que eso significa).

No importa que la acelerada militarización social esté contribuyendo (junto al hundimiento de la tasa de ganancia) a destruir las condiciones de vida (laborales y sociales) del conjunto de las poblaciones europeas, y que en nombre de la Guerra se esté llevando a cabo una merma disparada de servicios públicos, con unos mercados laborales cada vez más precarios y despóticos. A menudo, hasta ahora, con las izquierdas del Sistema integradas en los gobiernos que perpetran esos ataques sociales (el caso del español todavía vigente — https://diario-octubre.com/2026/09/09/el-horizonte-negro-como-la-socialdemocracia-abrio-las-puertas-a-la-ultraderecha/ ).

Es de esperar también aquí, no obstante, que en adelante las elites europeas no encuentren tanta calma chicha según se hundan las condiciones sociales y laborales -de hecho sectores como el magisterio, salud, agrícola y transporte apenas pueden resistir más (véase las convocatorias del mes en Países Bajos, por ejemplo Países Bajos vive una oleada de huelgas masivas en contra del recorte de servicios públicos para pagar el gasto militar)-. La resistencia al servicio militar obligatorio para ir a morir a nuevos frentes de batalla está comenzando también a suscitar creciente reacción en la juventud europea.

Es precisamente porque saben de que no se puede aplastar a las sociedades sin resistencia, que las elites tienen preparados a sus ultras, preventivamente, para en caso de necesidad pasar sin mayor transición a la degradación nazi-fascista y acabar con la protesta de raíz. Prepararse para evitar eso o prevenirlo es cuestión literal de supervivencia de las sociedades europeas.

Porque el sacrificio de Europa, en cualquier caso, entra dentro de los cálculos estadounidenses. Es una península de Asia sin recursos, que consume a gran escala energía de los demás. Inservible -es decir, sacrificable- en caso de necesidad (si no cumple bien su papel encomendado).

PREGUNTA BÁSICA

¿Cómo es posible que a un país que practica la agresión permanente contra otros, que realiza continuos actos delictivos que violan el derecho internacional, que lleva a cabo directa o indirectamente genocidios, que bloquea ilegalmente a otros países y que se permite incluso tomar represalias contra quienes osen no secundar sus bloqueos, que se ríe de las repetidas resoluciones de la ONU contra sus políticas -como en el caso del bloqueo a Cuba por más de 60 años-, que secuestra presidentes o los asesina, que da golpes de Estado por doquier… nuestros medios de difusión ideológica capitalista no tengan el más mínimo atisbo de disimulo (no digo ya de decoro) para seguir llamándole «democracia» (aun a costa de perder crecientemente su legitimidad).

Sesudos comentaristas, profesionales a sueldo, «intelectuales» adocenados… así siguen haciéndolo, además de realizar auténticas piruetas para intentar disimular los espantosos crímenes de la potencia imperial anglosajona (y de la complicidad europea en los mismos).

Hacen todo eso sencillamente porque es la función que les tienen encomendada. La monstruosa centralización del mundo de la comunicación en unos pocos grandes fondos de inversión, se encarga de garantizar la obediencia.

Respecto a las instituciones internacionales del orden mundial, ¿cómo es posible que EEUU y su ente sionista no reciban ninguna sanción ni se les excluya de ningún ámbito de participación o foro mundial? En la pregunta va implícita la propia respuesta: porque esas instituciones que «regulan» el orden mundial están controladas por EEUU y forman parte de su poder blando -o no tan blando- mundial. Esto es, son elementos del orden mundial estadounidense, el mismo que hoy ha comenzado a carcomerse (igual que esas instituciones, que cada vez evidencian más lo que son y para qué son).

CONSTATACIÓN CLARA

EEUU continúa llevando la iniciativa militar estratégica a escala planetaria. Dando golpes a diestro y siniestro, pero con desigual rédito. A pesar de sus fracasos y callejones sin salida en los que se involucra, no podemos olvidar lo que ha destruido desde que comenzó la fase eruptiva de Guerra Global.

Por su parte, las potencias emergentes, China y Rusia, hacen lo posible por no confrontar. Pretenden, a través de la construcción de bloques económicos, acuerdos monetarios, cooperación regional y diplomacia mundial suave, ir minando el suelo bajo los pies de la potencia imperial.

Esto hace que los analistas alternativos habituales nos hablen tan a menudo de «éxitos» del Mundo Emergente en su lenta pero constante erosión del poder mundial de EEUU (véase por ejemplo un reciente artículo de Pepe Escobar al respecto, con el consabido regusto exitoso que es acostumbrado en sus análisis: Cumbre de la OCS: En busca de caminos para terminar con el dólar). Este otro pasaje de un analista chino es también bastante indicativo:

«El presidente Xi Jinping, quien desde el principio afirmó el impulso hacia el desarrollo económico y la «prosperidad compartida»: «Debemos defender una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva, consolidar la cooperación en áreas tradicionales como el comercio, la inversión, la conectividad, la energía y los recursos, y ampliar la cooperación en áreas emergentes como la inteligencia artificial, la economía digital, la industria verde y la minería verde». Xi amplificó lo que se había anunciado el año pasado en Tianjin, definiendo a la OCS como «un área prioritaria para promover la cooperación de alta calidad en la Franja y la Ruta e implementar la Iniciativa de Desarrollo Global»» (Cómo China gana las guerras que inicia EEUU).

Palabras fieles a la línea del documento-propuesta emitido el pasado mes de junio, «Gobernanza global más justa y equitativa: Principios, propuestas y acciones de China», de la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China.

Todo ello es de suma importancia, qué duda cabe. Pero, uno, China sigue hablando como si estuviéramos en medio de una nube de polvo estelar en algún planeta de otra galaxia, o para decirlo en términos terrícolas, como si todo eso que dice fuera posible de realizarse en un mundo capitalista, que además está en abierta degeneración, urgiendo a todos sus componentes a enfrentarse por los últimos recursos o a fagocitarse entre sí como mandan las leyes de la inapelable y brutal competencia capitalista.

Dos. Importante. La partida de verdad entre el Imperio Occidental y las potencias emergentes terminará jugándose militarmente, aun en el improbable caso de que no fuera de forma directa entre ellas (¿Es el momento de cambiar las reglas del tablero de juego? / Sobre el papel mundial de Rusia y China).

Como ha podido quedar bien claro hasta ahora, todo lo que los emergentes han querido ir construyendo, el Imperio Occidental o Imperio del Caos lo va destruyendo a través de su Guerra Global esparcida en muy diferentes campos de batalla y modalidades de destrucción, que adquieren la forma de golpes de Estado, «revoluciones de colores», desestabilización máxima, terrorismo infiltrado, bloqueos, aranceles y ‘guerra económica’ en general, por dar algunos ejemplos.

Nota: quizás se entienda así más lo de la «nube cósmica» desde la que parece hablar China, aunque en realidad bien puede ser sólo parte de su diplomacia milenaria, una manera de ganar hegemonía frente a los desmadres de su oponente. Miremos si no:

«En mayo de 2026, el Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas, una influyente institución de investigación de Pekín, publicó un artículo que describía las relaciones entre China y EEUU como una nueva etapa de estancamiento estratégico. Publicado en vísperas de la cumbre Xi-Trump en Pekín, el documento utiliza el lenguaje de ‘Sobre la guerra prolongada’ para describir la coyuntura actual como una transición en la que el antiguo orden se disuelve mientras que el nuevo aún no se ha consolidado» (Cincuenta años después de Mao: Un legado para cambiar el rumbo de la historia).

Sea como fuere, la absoluta mayoría de los gobiernos que hoy están implicados en algunos de los proyectos económico-políticos que lanzan China y Rusia, miran sin perder detalle la correlación de fuerzas y los desenlaces de esa Guerra Global -digamos que el planeta entero está atento a ella-, listos para ir decantándose a un lado u otros según soplen los vientos, porque juegan a todas las cartas posibles y con todos los actores que pueden.

Así que nada de «sólido» bajo los pies de la «emergencia» (ya sabemos que «todo lo sólido se desvanece en el aire»), y menos aún de los BRICS, cuyos gobiernos son tan fiables como puede serlo una víbora enroscada al cuello (La soledad de Cuba es el mejor indicador de que la hegemonía de EEUU sigue en pie) yY veremos si con el muy probable próximo golpe electoral que dé EEUU en Brasil, le seguirá quedando siquiera la ‘B’ a ese artilugio de un supuesto «nuevo orden»].

Y vamos ahora con las dos principales potencias emergentes.

CONSIDERACIONES SOBRE CHINA Y RUSIA A TENER EN CUENTA PARA NO LLEVARSE A ENGAÑOS O DESILUSIONES

He argumentado desde el principio de la expansión mundial china que esa formación socioestatal no practica el internacionalismo, casi nunca lo hizo, ni en tiempos de Mao (al contrario, se puso del lado de las fuerzas reaccionarios en todos los casos en que la URSS -también con Cuba- apoyó procesos de liberación); más partidaria, en todo caso, de la ayuda sutil, de bajo perfil (como los cursos de formación militar y el apoyo a las guerrillas latinoamericanas y africanas). Su acentuada doble composición socialista-capitalista propia de una transición, a partir de un «capitalismo de Estado», mantiene la primacía de construcción del socialismo al nivel interno (para bien del pueblo chino), pero a escala internacional es su clave capitalista la que tiene más peso en sus políticas.

Es por ello que China colabora y tiene proyectos con todo tipo de gobiernos (también de extrema derecha), incluido el régimen sionista, de quien es uno de sus socios preferenciales. Arma a la OTAN y le proporciona sus elementos tecnológicos y de tierras raras más necesitados por esa organización terrorista. Incluso vende a Ucrania repuestos de los drones con los que ataca a Rusia.

En cuanto a Rusia, es imposible que practique el internacionalismo, por ser un país capitalista, en el que además su gobierno se ha esforzado hasta ahora (comenzando a corregir ese rumbo tímidamente en los últimos tiempos) por marcar grandes distancias con el pasado bolchevique, y sigue teniendo de referencia al mundo capitalista como ideario y objetivo al que integrarse, eso sí, de forma «soberana», a ser posible.

El internacionalismo de verdad se basa en el principio de que la clase trabajadora forma una misma clase mundial, cuyos intereses son comunes más allá de las fronteras estatales, y que por tanto su emancipación sólo puede lograrse mediante una lucha coordinada y solidaria entre trabajadores de todos los países. Ya sabemos que desde el capitalismo keynesiano eso fue mucho presuponer, dado que buena parte de la clase trabajadora de las formaciones centrales del Sistema Mundial capitalista empezó a considerarse «clase media» y, más tarde, cuando su sueño se descubre como sólo eso, un sueño, según el capitalismo degenerativo va degradando sus condiciones de vida, todavía una parte significativa de la clase trabajadora «occidental» prefiere marginar y arremeter contra el resto de la clase trabajadora mundial, que siempre es más fácil que enfrentarse a los poderosos. No obstante, al ir nivelando en la degradación a las clases trabajadoras del mundo, el capitalismo degenerativo es más susceptible, al menos objetivamente, de volver a incentivar el internacionalismo.

En fin, siguiendo con la praxis internacionalista, cuando la clase trabajadora se ha dotado de un «Estado obrero», éste está en condiciones de practicar el internacionalismo como proyección del poder y fuerza de la clase trabajadora mundial.

Como digo, China no ha llegado a ese nivel pues todavía no ha resuelto la pugna entre las dos fuerzas que la integran (a escala internacional juega estrictamente a la competencia capitalista y sus leyes), y Rusia lo perdió y no tiene trazas de recuperarlo en el futuro cercano. De lo contrario, a Cuba (que sí ha practicado el internacionalismo hasta el final) no le faltaría una sola gota de petróleo ni un buen suministro de recursos, como en tiempo de la URSS. Tampoco se hubieran perdido «aliados» clave ni países que luchaban por su soberanía y se los tragó el Imperio. La URSS no sólo no permitió que le hicieran eso a los suyos, sino que posibilitó la independencia de muchos otros países.

Todo lo cual no es óbice para que la defensa a la que se ven obligas ambas potencias por la Geoestrategia del Caos de EEUU, pueda favorecer simbióticamente luchas de liberación en una u otras partes del mundo.

ÚLTIMAS VISITAS ESTADOUNIDENSES Y DEL VATICANO A MOSCÚ

La secuencia de visitas a Moscú –director de la CIA, representante del Vaticano y posteriormente emisarios de Trump– apunta a un intento de abrir canales de comunicación indirectos con Rusia, en un momento de tensión global, para explorar espacios de desescalada, negociación limitada o gestión de riesgos estratégicos. No implica un acuerdo inminente, a nuestro entender, pero sí un reconocimiento de que la confrontación abierta tiene costes crecientes para todas las partes.

¿Qué puede estar jugándose ahí, pues? Gestión de riesgos nucleares o estratégicos (EEUU y Rusia mantienen canales discretos para evitar escaladas accidentales), evaluación directa por parte de EEUU del clima político interno ruso –la CIA busca medir estabilidad, calibrar el peso de las facciones internas del poder ruso y sus posibles líneas rojas–, así como transmitir mensajes que no se envían por vía diplomática tradicional: advertencias, límites, o propuestas exploratorias. Los técnicos lo llaman mutua gestión del conflicto.

Pero además se da la «curiosa» coincidencia de la visita del Vaticano. El Vaticano actúa históricamente como intermediario diplomático en conflictos donde las potencias no pueden hablar directamente. Canal de comunicación «no oficial» que permite transmitir mensajes sin comprometer posiciones públicas.

Esta particular entidad política vaticana forma parte de los poderes continentalistas, enfrentados a los globalistas financieros de EEUU (demócratas) y la Corona Británica (que tiene bajo su manto a la Península Ibérica, la fachada atlántica europea y Escandinavia, además de la Europa del Este (Más allá de la obra de teatro que están representando estos días, unas notas sobre quién juega a qué en el presente de degeneración sistémica).

El que esté ahí significa que las tensiones entre las distintas facciones del capital dominante pueden estar llegando a un punto crítico, y que probablemente pretenden que Rusia se afilie a una de las partes, a cambio de claras concesiones. Aislarla de China para poder enfrentar al peligro socialista en soledad ha sido el gran sueño de las Administraciones estadounidenses desde que el oso ruso se resoberanizó.

¿Hacían, por su parte, los emisarios de Trump, de «polis buenos» ante las amenazas de los suicidas europeos de la OTAN de acentuar la agresión contra Rusia, para ver de sacar concesiones al gigante euroasiático? ¿O será porque tienen miedo de que Rusia esté dispuesta de verdad a dejar de recular ante la agresión de la OTAN a su territorio?

Todas estas preguntas o sospechas se irán despejando en los próximos meses. Y puede que las respuestas no sean muy tranquilizadoras.

DEBILIDAD ESTRUCTURAL DEL EEUU

Demasiado a menudo los analistas críticos y «alternativos» señalan las debilidades de EEUU: pérdida de hegemonía económica relativa, debilitamiento productivo, endeudamiento insostenible, sobrecarga y sobrecoste militar global, economía ficticia financiarizada, excesiva dependencia del privilegio del dólar, pérdida de peso industrial frente a Asia, entre otras.

Con ser ciertas, por supuesto (y aquí mismo las hemos argüido a menudo), esconden el hecho de que una bestia herida que sabe que le queda poco tiempo para generar un apocalipsis en la que ella pueda seguir dominando sobre las ruinas del resto ya no pretende la hegemonía, quiere exhibir el poder que todavía le queda (Trump es el ejemplo más claro de ello, una figura que hubiera sido inconcebible en otro momento histórico del Imperio EEUU); ya no busca vencer guerras, le basta con generar Destrucción y Caos.

Una bestia herida que, nunca lo olvidemos, todavía tiene el suficiente poder militar, y que además cuenta con un gran avance tecnológico y escuela de control mundial, los cuales usa para la vigilancia, espionaje, desestabilización de gobiernos y sociedades, el moldeamiento de conciencias y la formación de pensamiento (el «poder blando», en definitiva).

En suma, no esperemos que la bestia imperial se retraiga para ir empequeñeciéndose ella sola, ni mucho menos. Tampoco depositemos la esperanza en que los BRICS u otras coaliciones de ese calibre nos van a traer per se un mundo mejor, digamos un mundo que haya dejado atrás la barbarie capitalista. No.

Con todo lo que la «multipolaridad» pueda favorecer a las correlaciones de fuerzas, sólo de las luchas antimperialistas e internacionalistas de los pueblos en pie puede abrirse el camino de la emancipación de la humanidad. Un camino largo, lleno de obstáculos y sufrimiento -que puede favorecer y favorecerse con el probable multilateralismo en curso, a partir de los logros de las propias luchas internas de clase en cada país (porque si no un multilateralismo capitalista terminaría conduciendo antes o después a un nuevo imperialismo)- y al que la teoría materialista histórico-dialéctica puede contribuir sólo si es aplicada correctamente y con rigor científico.

A ese gran papel es al que en estas páginas queremos aportar algo muy modestamente.

Malgré les menaces des Etats-Unis, la présidente Delcy Rodriguez renforce les programmes sociaux de la révolution bolivarienne.

 Publié par Venezuela infos dans Entreprise publique nationale du pétrole PDVSA, Gestion des ressources de l´État, Guerre économique, histoire de la révolution bolivarienne, impérialisme, politique économique, politique pétrolière, Service public de l´énergie, souveraineté

Fin août, le Venezuela a signé un accord pétrolier majeur avec les États-Unis. Le président Trump étant largement connu comme voleur, menteur et vantard – qu’il s’agisse du Venezuela ou de l’Iran, la réalité de cet accord est difficile à saisir au premier abord. Il faut démêler le vrai du faux dans les déclarations de Trump et de Rubio, entre récit médiatique et réalité.

Dès 2025, les États-Unis avaient fait savoir aux dirigeants chavistes que leur force de frappe massée dans les Caraïbes leur permettait de bombarder l’ensemble de la population. Une option consistait à résister sans disposer des moyens militaires dont disposent des pays comme l’Iran, et sans véritable soutien du « monde multipolaire ». L’autre option était résister d’une manière différente, en évitant l’immolation collective et la destruction définitive de la Révolution bolivarienne. Après tant de nuits sans retour (Chili 1973, Panama 1989, etc…), les chavistes ont refusé de s’immoler. Au grand dam de la gauche du Nord global, ils ont refusé de « mourir pour la révolution » et ont décidé de « vivre pour la faire ». La priorité a été de préserver la vie du peuple et la paix politique reconquise en 2017, lorsque le Venezuela a surmonté une vague de guarimbas [violences fascistes] qui avait fait plus de 80 morts. Delcy Rodriguez demeure fidèle à la Révolution bolivarienne, mais elle s’est engagée dans une négociation délicate et existentielle pour l’avenir du Venezuela, avec un pistolet sur la tempe. Il faut garder l’esprit lucide et comprendre que le Venezuela tente de naviguer dans un rapport de force asymétrique face à une meute sanguinaire déterminée à imposer sa domination sur l’ensemble de l’hémisphère occidental.

Donald Trump se vante aujourd’hui de « reconstituer les réserves pétrolières des États-Unis avec du pétrole vénézuélien ». Si ses partisans peuvent croire à cette affirmation, la réalité est bien différente. Un volet majeur du nouvel accord porte sur un investissement de 100 milliards de dollars permettant à l’entreprise états-unienne Blue Energy Partners d’élever sa production de trois à dix-sept champs pétrolifères. Mais la construction d’infrastructures, l’extraction et le raffinage sont des opérations de longue haleine qui ne permettront pas de remplir les réserves pétrolières états-uniennes dans un avenir immédiat. Les estimations diffusées depuis les États-Unis — prévoyant l’extraction de 65 milliards de barils sur une période de 25 ans — sont contredites par les réalités de l’ingénierie des gisements ; ce qui est techniquement réalisable pour les entreprises privées correspond à environ 20 % de ce chiffre (soit quelque 17 milliards de barils), tout en respectant la propriété constitutionnelle de l’État sur ces ressources. Quoi qu’il en soit, ces projets sont perçus par les travailleurs et les syndicats du secteur pétrolier comme une avancée pour retrouver, voire dépasser, les niveaux de production antérieurs d’une compagnie publique pétrolière fortement abîmée par le blocus occidental.

Photos : La présidente par intérim du Venezuela, Delcy Rodríguez, a rencontré le 4 septembre 2026 des travailleurs des secteurs pétrolier, gazier et pétrochimique, pour expliquer les détails des accords.

« À quoi bon garder un champ de gisements vierges sous nos pieds alors que nous avons un besoin urgent de vivre, de sortir du blocus occidental, de renflouer les caisses de l’État, de remettre sur pied nos hôpitaux, de reconstruire nos écoles, les logements des victimes du tremblement de terre ou notre système électrique, et d’augmenter enfin les salaires » ? La longue et difficile négociation avec les États-Unis menée par le gouvernement bolivarien explique la popularité de Delcy Rodriguez (1). Travailleurs, syndicats, bases du PSUV (principal parti chaviste), Forces Armées Bolivariennes, communes populaires et une grande partie de la population appuient la volonté de reconstruire les moyens du bien-être social, même s’ils ne font pas plus confiance à l’impérialisme que ne le fait n’importe quel peuple latino-américain.

La Révolution bolivarienne a utilisé les revenus pétroliers pour investir dans d’autres secteurs et diversifier son économie. Le pétrole demeure son principal moteur économique. Il a constitué la « poule aux œufs d’or » pour financer le programme d’Hugo Chávez, la réduction de l’extrême pauvreté et de l’analphabétisme, l’accès gratuit aux soins de santé et à l’éducation. La présence de compagnies pétrolières états-uniennes au Venezuela n’est pas inédite ; Chevron a poursuivi ses activités dans le pays sous les mandats de Chávez, de Maduro et, désormais, de Rodriguez. Nicolas Maduro avait élaboré cette politique dès la loi anti-blocus de 2020 et l’avait réexpliquée à Ignacio Ramonet quelques jours avant son enlèvement : « Si les États-Unis veulent du pétrole vénézuélien, le Venezuela est prêt à accueillir des investissements états-uniens, comme ce fut le cas avec Chevron, on peut en parler quand ils veulent et où ils veulent. » (2)

Lors de la visioconférence hebdomadaire réunissant des syndicalistes internationaux le 4 septembre, Jorge Arreaza, député à l’Assemblée nationale et responsable de l’Université nationale des communes, a expliqué en quoi cet accord s’inscrit dans la droite ligne des propos tenus par le président Chávez pendant des années. « Même sur son lit d’hôpital en 2013, *El Comandante* disait : nous devons augmenter la production pétrolière, nous devons vendre aux États-Unis. » Francisco Torrealba, également député à l’Assemblée nationale et ancien président du syndicat des travailleurs des transports du Venezuela, a ajouté que cet accord « permet d’obtenir des résultats concrets qui profiteront à la classe ouvrière, amélioreront notre secteur des télécommunications et fourniront des fonds pour moderniser nos infrastructures électriques nationales ainsi que nos services hospitaliers et de soins ».

Un sondage réalisé le 7 septembre par l’institut privé vénézuélien Hinterlaces a révélé que 82 % des Vénézuéliens soutiennent cet accord (1). La présidente par intérim, Delcy Rodríguez, a expliqué que l’accord pourrait générer 200 milliards de dollars de recettes fiscales pour le Venezuela sur une période de 25 ans. Visant une augmentation de 1,5 million de barils par jour (bpj), cet accord pétrolier permettrait de plus que doubler la production actuelle.

Il faut se rappeler que depuis 1965, le Venezuela a produit plus de 3 millions de barils par jour (bpj) à vingt reprises, et 2,5 millions de bpj à douze autres reprises. En fait, la production n’était pas tombée en dessous de 2,5 millions de bpj depuis 1993, et ce, jusqu’en 2014. C’est alors que l’administration Obama a instauré des sanctions qui n’ont cessé de se durcir d’année en année. Ce facteur a joué un rôle majeur dans la perte, par le Venezuela, de son principal marché d’exportation — représentant quelque 40 % de ses exportations mondiales totales —, les expéditions vers les États-Unis étant passées de 300 000 barils à zéro en 2020. Cette situation a entraîné un manque à gagner de plus de 200 milliards de dollars, soit l’équivalent de 213 % du PIB du Venezuela. Elle est la cause principale de la destruction du salaire légal dont Chávez avait fait le plus élevé du continent, de la destruction des services publics et du départ de son personnel lors de la migration économique massive. Familles séparées, entreprises fermées, fuite de capitaux… Une situation sans équivalent dans l’histoire du pays.

En 2020, année de la pandémie, l’économie vénézuélienne ne représentait plus qu’un quart de ce qu’elle était en 2012, sous Chávez. Trois quarts de production de biens et de services en moins ; trois quarts en moins pour les salaires, les prestations des travailleurs, les revenus, les budgets publics de l’éducation, de la santé et des programmes sociaux en général. L’asphyxie a été si grave qu’elle a également frappé le secteur privé. En théorie, celui-ci n’était pas couvert par les sanctions, mais, dans les faits, de nombreuses opérations commerciales indispensables — comme l’importation d’intrants, de marchandises et de matières premières destinés à l’économie vénézuélienne ordinaire — ont été bloquées ou partiellement bloquées. Les USA ont imposé 1089 sanctions — contre l’État, le gouvernement, le président, les ministères et les entreprises publiques, mais aussi contre des entreprises étrangères ; des entreprises chinoises et russes ont ainsi été sanctionnées pour avoir maintenu des relations économiques avec le Venezuela.

Nul ne peut garantir que la négociation ne sera pas trahie par l’agresseur. Avec l’impérialisme, impossible de savoir avec certitude. Les administrations Obama et Trump ont toutes deux soutenu les puissances de l’économie privée dans ses pratiques de rétention de stocks et de spéculation abusive sur les prix, tout en attisant les troubles et la violence d’extrême droite, en favorisant la proclamation de présidents autoproclamés et en encourageant des tentatives d’assassinat. Toutes ces tentatives — visant soit à imposer un changement de régime, soit à contraindre le gouvernement vénézuélien à s’asseoir à la table des négociations pour privatiser son secteur pétrolier — ont échoué.

Face à la fermeture du marché états-unien, le Venezuela s’est adapté en réorientant la majeure partie de ses exportations vers la Chine. Après 2020, le pays a connu un redressement remarquable, marqué par une croissance économique qui, entre 2022 et 2024, a figuré parmi les plus élevées d’Amérique latine. Cette dynamique a été brutalement stoppée en 2025 lorsque les États-Unis ont envahi le sud des Caraïbes en déployant 15 000 militaires, des centaines d’avions et des dizaines de navires de guerre ; ils ont alors perpétré des exécutions extrajudiciaires de pêcheurs et eu recours à la piraterie, des navires de la flotte états-unienne saisissant des pétroliers transportant du brut vénézuélien à destination de Cuba et de la Chine.

Alors même que le Commandement Sud des États-Unis (SOUTHCOM) renforçait ses effectifs en vue d’un affrontement avec le Venezuela, le président Maduro et le PSUV (principal parti chaviste) veillaient à ce que la population ait accès à des instances démocratiques lui permettant de participer à sa propre défense ainsi qu’à celle de la révolution. Cette volonté d’approfondir la révolution s’est traduite par la création de nouveaux conseils communaux, une restructuration de la direction assurant la parité hommes-femmes, l’intégration des syndicats au sein de l’union civico-militaire, ainsi que par un quasi-doublement des effectifs des milices citoyennes, désormais dotées d’une formation militaire. Ce niveau de préparation a démontré au monde entier qu’une invasion conventionnelle assortie d’une bataille terrestre représenterait une entreprise ardue pour les États-Unis. Ces derniers ont donc écarté cette option, privilégiant plutôt l’enlèvement du président Maduro et de la Première dame, Cilia Flores.

Après le 3 janvier, les États-Unis n’ont pas retiré leurs forces militaires. Le SOUTHCOM est resté à proximité et a rapidement déployé 2 000 soldats, officiellement pour soutenir les opérations de secours après le séisme. Récemment, les États-Unis ont procédé à leur 68e exécution extrajudiciaire dans les Caraïbes, portant le bilan total des morts à 227.

À ce jour, aucun mouvement, qu’il soit national ou international, n’a été assez puissant pour contraindre les États-Unis à lever les sanctions contre le Venezuela, à permettre au pays d’accéder pleinement à ses 5 milliards de dollars d’actifs auprès du FMI, ou à obliger la Banque d’Angleterre à restituer les 5 milliards de dollars d’or vénézuélien. Les négociations ont lieu dans des conditions où la coercition sous-jacente — les sanctions comme la menace militaire — demeure en vigueur. La seule chose qui a changé, c’est que les États-Unis ont commencé à délivrer une série de licences et de mesures administratives qui ne lèvent pas les sanctions, mais ouvrent un espace de négociation sur leur retour au Venezuela dont ils s’étaient eux-mêmes exclus à partir de leur politique de sanctions.

Paradoxalement, le mécanisme draconien et illégal sur les recettes d’exportation établit pour la première fois que les revenus du pétrole vénézuélien sont des fonds appartenant au gouvernement vénézuélien. C’est important, puisque, conséquence du blocus des USA et de l’UE, le Venezuela a des dettes qui dépassent les 200 milliards de dollars. Certaines possibilités s’ouvrent, mais dans un cadre où l’agression se poursuit, où les sanctions restent en vigueur et où le langage utilisé vise à faire croire que le Venezuela s’est rendu : « Désormais, je contrôle les plus grandes réserves du monde, et désormais je dirige le gouvernement vénézuélien. » C’est la « diplomatie de l’humiliation ». Le fait que le Venezuela parvienne enfin à faire entrer certaines ressources est présenté comme s’il s’agissait d’une sorte de protectorat : « Voici la nouvelle colonie. » Certes, au cours des vingt-cinq dernières années, le Venezuela a été un laboratoire pour tester des instruments de guerre commerciale, de déstabilisation et de guerre politique. Mais nous devons aussi comprendre la nature de ce moment, et cela ne peut s’expliquer qu’à partir du point de vue propre au Venezuela.

Certains critiquent le Venezuela de loin, depuis le Nord global, avec une rage qui leur permet peut-être d’oublier leur incapacité de faire la révolution, ou de freiner l’extrême droite dans leurs pays. Des individualités en mal de reconnaissance ont été servies par les algorithmes de la trahison-du-Venezuela lancés par la CIA dès l’agression du 3 janvier. Ces comportements décrivent moins le Venezuela qu’une gauche occidentale où l’image de marque, l’instantanéisme et le « ressenti » ont substitué la culture dialectique. Rien ne saurait remplacer l’analyse de pourquoi le Venezuela fait ce qu’il fait.

La ministre des Hydrocarbures, Paula Henao, explique que les accords conclus avec la Chine et la Russie sont garantis, malgré le nouvel accord signé avec les États-Unis : « Nous avons grâce aux accords avec la Chine et la Russie, des entreprises mixtes disposant d’autorisations en vigueur pour mener des activités primaires dans le secteur énergétique vénézuélien. Nous respectons scrupuleusement ces accords. Par ailleurs, l’accord n’implique pas de transfert des ressources présentes dans le pays ; le brut demeure sur le sol vénézuélien et l’État conserve la propriété des ressources. La Constitution et la Loi organique sur les hydrocarbures garantissent de manière inaliénable que la propriété du sous-sol appartient à la République. » (3)

La Révolution bolivarienne a dû s’adapter et encaisser un coup très dur, tout en parvenant à tirer parti d’un accord conforme à ses objectifs et à ses besoins, tant à court qu’à long terme. Le PSUV est toujours au pouvoir et la Révolution bolivarienne poursuit sa marche de transfert de pouvoir aux communes. La présidente appuie la construction de l’économie communale comme alternative au capitalisme (4). Trump et Rubio doivent passer par le gouvernement populaire pour conclure des accords. María Corina Machado et l’extrême droite ne sont pas au pouvoir. Tout cela montre que la révolution conserve le soutien populaire et sa capacité à surmonter les obstacles et à renaître.

« Je sais que cela peut paraître étrange, explique Sandew Hira, historien né au Suriname et vivant aux Pays-Bas, mais je crois que l’attaque états-unienne — qui n’a pas offert aux États-Unis une victoire stratégique — peut ouvrir la voie à une victoire stratégique de la Révolution bolivarienne.

Les victoires électorales des chavistes n’étaient pas écrasantes : elles se jouaient généralement sur des marges de 5 à 10%. La principale carte de l’opposition était la menace d’une intervention états-unienne visant à renverser l’ensemble du système. L’attaque a effectivement eu lieu, tuant 48 combattants vénézuéliens et 32 combattants cubains et conduisant à l’enlèvement du président et de son épouse. Pourtant, le système a survécu. Dans la propagande de Trump, Washington contrôle les ressources du Venezuela. Pour le gouvernement bolivarien, le défi consistera à transformer les revenus pétroliers en bénéfices économiques de long terme : reconstruction des infrastructures publiques, renforcement des secteurs non pétroliers et création de mécanismes garantissant que les revenus profitent à l’ensemble de la population. Une occasion historique pourrait s’ouvrir : celle d’un soutien populaire croissant à la Révolution bolivarienne. Contrairement à la théorie marxiste de la lutte des classes, il est possible, dans certaines circonstances, de promouvoir une révolution plaçant la prospérité économique au cœur de sa mission et ouvrant donc la porte à l’investissement étranger pour le développement économique, comme l’a démontré la Chine.

Dans quatre ans, un nouveau cycle électoral aura lieu. Si les chavistes parviennent à se maintenir au pouvoir, ils seront en mesure de se relever considérablement de la défaite tactique du 3 janvier. Par ailleurs, les États-uniens ne contrôlent ni les forces armées ni les services de renseignement, deux composantes cruciales de la structure sécuritaire de l’appareil d’État. Ils n’accepteront pas le statu quo. Dans les années à venir, de nouveaux affrontements avec les États-Unis auront lieu ; ils seront brutaux et sanglants. Quelle forme prendront-ils ? Les chavistes trouveront-ils le moyen de reconstruire le mouvement après une défaite tactique et de se préparer à la prochaine phase de confrontation avec les États-Unis ?

Le mouvement international de solidarité avec le Venezuela est, lui aussi, confronté à des difficultés, en particulier lorsqu’il tente de comprendre la situation dans le pays. Nous pouvons exprimer notre déception face à telle ou telle décision prise par la direction bolivarienne. Mais nous devrions nous demander : quelle alternative proposons-nous, nous-mêmes ? À mon avis, cette alternative se construira au sein du Mouvement bolivarien. Il y a dans ce mouvement de nombreuses personnes intelligentes qui réfléchissent à la prochaine phase de confrontation avec les États-Unis et à la manière de s’y préparer. »

Photos : Delcy Rodríguez, avec le vice-président des relations intérieures et le secrétaire général du PSUV, Diosdado Cabello, lors du 18 anniversaire de la Jeunesse du Parti Socialiste Uni du Venezuela (JPSUV), principal parti chaviste, le 12 septembre 2026.

Sources :  Venezuela’s Asymmetric Negotiation with the United States: A Conversation with William Castillo, by Cira Pascual Marquina https://mronline.org/2026/09/16/venezuelas-asymmetric-negotiation-with-the-united-states-a-conversation-with-william-castillo/; https://fightbacknews.org/articles/under-u-s-military-threat-president-rodriguez-secures-oil-revenue-for by Jim Byrne and Bri Smith  ; et https://www.ciudadccs.info/publicacion/50063-werther-sandoval-acuerdos-petroleros-no-ceden-la-soberania-nacional

Traduction : Thierry Deronne

Notes :

(1) Lire https://www.hinterlaces.net/monitos-pais-81-de-los-venezolanos-prefiere-que-la-presidenta-e-delcy-rodriguez-resuelva-los-problemas-economicos-del-pais/ et https://x.com/Hinterlaces/status/2097792270414041326

(2) Lire https://venezuelainfos.wordpress.com/2026/01/01/nicolas-maduro-au-peuple-etats-unien-je-dis-ici-au-venezuela-il-a-un-peuple-ami-interview-par-ignacio-ramonet-31-decembre-2025/

(3) https://www.globovision.com/economia/61352/ministra-de-hidrocarburos-indico-que-acuerdos-con-rusia-y-china-se-mantendran-pese-a-convenio-con

(4) https://www.laradiodelsur.com.ve/delcy-rodriguez-llama-al-pueblo-venezolano-a-participar-en-consulta-popular-el-18-o/

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