José Sant Roz
Nos parece necesario y
urgente que los venezolanos debatamos sobre el reciente acuerdo petrolero
firmado entre Venezuela y EE UU. Es lo más sano para la patria. En este
análisis que expondremos a continuación no nos anima otro propósito que el
preparar a nuestro pueblo de la manera más pedagógica como cruda sobre la
realidad que se nos avecina, a la luz de lo que le ha ocurrido a otros pueblos,
como Irak, por ejemplo. Irak fue totalmente “liberado” hace 12 años por EE UU con
el invento muy conocido de una monstruosa Guerra (que aniquiló a más de un
millón de personas) cuyo fin último EVIDENTE! era robarse su petróleo. Hoy es
más que trillado que Irak no tenía armas de destrucción masiva así como también
hoy todo el mundo sabe que no existe en Venezuela el tal Cartel de Los Soles y
que Nicolás Maduro para nada jamás fue un narcotraficante. Pero nada de eso le
importa a Occidente porque toda Europa participa de la rebatiña a la hora de
saquear pueblos, esquilmar, robar y asesinar a los pobres… Una aclaratoria
inevitable, hermanos compatriotas.
Por tanto, lo que aquí
presentaremos es un trabajo de investigación con una posición totalmente equilibrada,
sin prejuzgar al actual gobierno que preside la doctora Delcy Rodríguez. Aquí nos
centraremos en hechos reales e incontrovertibles que nada tienen que ver sobre
la posición política de la Presidenta (E), ni a entrar a discutir si es cierto
o no lo que ella sostiene de que con este acuerdo con EE UU defenderemos
nuestra soberanía, le daremos uso a recursos que no podemos explotar y si con
tales acciones estamos protegiendo o no los derechos de todos los venezolanos
sobre nuestras riquezas petroleras. Profundizaremos sobre la realidad y
experiencia de otros contratos muy similares a éste principalmente el acordado
con Irak. No es que nosotros los latinos seamos más amigables para los
estadounidenses que los árabes, si tomamos en cuenta lo que le hacen a nuestros
migrantes y en virtud de los hechos del pasado reciente cuando aquel presidente
Teodoro Roosevelt al referirse a los colombianos los definió como “abominables
y despreciables criaturas” en el momento mismo en que decidió apoderarse de
Panamá para así apropiarse del Canal. EE UU (! ¡OJO!) por tenernos en su patio
trasero no va a ser más generoso ni condescendiente con nosotros, como piensan
algunos. Todo lo contrario.
En tal sentido es
necesario alertar de entrada al pueblo de Venezuela al entregarse a lo que
evidentemente es una nefasta ilusión: lo que nos entrará se irá por donde llega,
como siempre ha sido. Creer que con este contrato que se acaba de convenir con
Estados Unidos para la explotación de nuestros recursos petroleros a través de
concesiones por 25 años va ciertamente a traernos onerosos beneficios, es no
conocer ni la naturaleza nuestra ni la de los yanquis. Lo vamos a demostrar con
hechos. Esto hay que verlo así y lo explicaremos mediante varios puntos para
que se entienda con claridad. Lo que se presentará a continuación con una breve
explicación, insistimos lo hace un experto de la industria petrolera con más de
30 años de experiencia en dicha área, en diversos países del mundo, incluyendo
el nuestro.
En primer lugar hay que
entender la magnitud de la cantidad de petróleo de la que estamos hablando. 65
millardos de barriles (qué es el total de las reservas probadas de las
concesiones otorgadas a empresas americanas), equivalente al total de las
reservas de petróleo de varios países del Medio Oriente juntos. Para ponerlo en
otra perspectiva significaría producir el equivalente a 7 millones de barriles
diarios por 25 años o sea más de siete veces lo que produce Venezuela hoy día y
más del doble del máximo que ha logrado producir el país en su historia. Y hay
que entender que esa producción no es una cantidad estable y continua durante
los años sino que normalmente se genera un pico de producción, lo que se llama
un plateau, por múltiples años y después esa producción declina. Es decir,
que tendríamos que producir un pico de alrededor de 8 o 9 millones de barriles
al día por varios años.
Un segundo importante
punto por aclarar es que no existe una infraestructura en el país para manejar
semejante cantidad de producción. Sin contar toda la infraestructura aguas
arriba, o sea todas las plantas, pozos de producción, redes de tuberías de
producción, etcétera (de lo que hablaremos más adelante), sino simplemente el
almacenaje y los puertos para la carga de naves petroleras que tendría que
transportar ese crudo hacia los Estados Unidos (asumimos que será el destino
principal de la producción). Haría falta construir una importante red de
tuberías de transporte de crudo desde la zona de producción, que se encuentran
principalmente al sur del país en su mayoría en la faja del Orinoco en la
ladera norte del río, cubriendo el sur de los estados Anzoátegui y Monagas y
parte de los estados llaneros. No consiste simplemente en construir tuberías
sino también estaciones de bombeo, generación de electricidad para alimentar
los inmensos motores que mueven esas estaciones de bombeo, sin hablar de toda
la infraestructura portuaria.
Por otra parte, hay que
tomar en consideración toda la infraestructura para producir ese petróleo en
los campos petroleros (área de las concesiones). Se empieza por la perforación
de miles de pozos, instalación de sistemas y redes de tuberías que llevan el
crudo sin tratar hasta estaciones de producción, donde ese crudo después viene
tratado: se eliminan impurezas, se separa el agua y el gas que sale de los
pozos junto con el petróleo, y se bombea hacia la infraestructura que muy
probablemente se instalará en el norte del país tal como se hizo con el
complejo petrolero de Jose en el estado Anzoátegui. No nos olvidemos de la
electricidad necesaria para mantener operativas todas estas plantas y sistemas;
se tendrán que instalar sistemas autónomos de generación (alimentados con gas
generado en las concesiones) ya que no se puede contar con el mermado sistema
eléctrico nacional, Esta no es una simple infraestructura sino inmensas plantas
de producción que requiere considerable inversión y planificación. Sin dejar de
mencionar toda la infraestructura de procesamiento secundario del crudo, ya que
en el petróleo crudo que se extrae de la faja del Orinoco por lo general viene
tratado para convertirlo en lo que se llama “crudo sintético”, que consiste en
convertir crudos pesados en crudos más ligeros a través de tratamientos
parciales en refinerías más especializadas (estás plantas se les llama
“Mejoradoras” de crudo). Hay que hacer énfasis en que este modo de producción
de crudo sintéticos es totalmente inconveniente para el país. Para tratar ese
crudo y convertirlo en crudo sintético hay que construir refinerías
(mejoradoras), que no convierten el petróleo en productos terminados (como
gasóleo, gasolina lubricantes, asfaltos, etcétera), sino que los trata
parcialmente para producir una especie de crudo intermedio que luego viene
transportado para hacer refinado y tratado en refinerías estadounidenses
(algunas de esas refinerías nos las robaron cuando nos decomisaron a la empresa
Citgo gracias al gobierno paralelo ilegítimo de Guaidó).
El valor agregado que
generarían al procesarlo por las refinerías estadounidenses es mucho más alto
que las ganancias que se generan con las mejoradoras. Si ese crudo se tratará
por completo en Venezuela se generarían productos terminados de mucho más
valor. Esto ha sido una práctica nefasta en el pasado eso de hacer crudo
sintético. Es una barbaridad porque ya la refinerías que se construyen para ese
propósito en Venezuela (mejoradoras), podrían expandirse un poco más para
generar esos productos terminados con un valor agregado mucho más alto. Pero
por supuesto lo que se quiere desarrollar no se hace en el interés del país
sino en el interés de los financiadores de la campaña de Donald Trump. Por
cierto, no existe en EEUU capacidad suficiente de refinación de crudos
sintéticos para 7 millones de barriles diarios, habría que expandir también la
capacidad de refinación (o adaptar más refinerías existentes) para generar
crudo sintético.
Ya que hablamos de la magnitud
de la infraestructura necesaria podemos ahora hablar de los tiempos efectivos
en los que se pueda producir los primeros barriles de petróleo desde estas
concesiones. No es cuestión de meses ni de un año sino de varios años antes de
que esos campos puedan estar activos. Para ponerlo en perspectiva, un proyecto
clásico requiere de un mínimo de 6 años desde que se hace el descubrimiento de
un yacimiento de petróleo hasta su explotación efectiva o lo que llamamos
producción inicial (first oil). Este tiempo requerido de 6 años es para
proyectos estándares de producción de crudo convencional, no para producción de
crudo extrapesado como es el caso venezolano. Como hemos explicado, antes la
producción de petróleo en la zona de la Faja requiere de una infraestructura
más compleja porque hay que agregar los complejos “mejoradores” para la
producción del crudo sintético, que son plantas industriales mucho más
complejas que las instalaciones ubicadas en las zonas de producción de donde se
saca el petróleo y se le hace el tratamiento inicial. Este tipo de proyectos
requiere por lo general un periodo de 7 a 8 años. Recordemos que además de
esto, habría que desarrollar en paralelo toda la infraestructura de transporte
tuberías, estaciones de bombeo, puertos, logística, etcétera. Estamos hablando
de un período mínimo y muy optimista de 8 años antes de ver los frutos de esta
explotación petrolera.
Existen métodos para
generar ganancias en periodos breves mientras se hace el desarrollo total de la
infraestructura final para cada proyecto y concesión. Este método de
“producción temprana”, consiste en perforar los pozos y producir el crudo y
exportarlo sin convertirlo en “crudo sintético”. Para ello hay que diluir este
crudo extrapesado con crudo ligero, y este crudo ligero o “diluyente” habría
que producirlo en el país o importarlo (nuestros camaradas y hermanos iraníes
nos aportaban mucho de ese petróleo ligero que usamos para la dilución de los
crudos extrapesados y la venta en el exterior… todo antes de la agresión del 3-E).
Mientras esto es factible lograrlo en un periodo de 3 a 4 años, es solo una
pequeñísima porción de la producción total que se esperaría de cada concesión,
además de que se depende de la disponibilidad de crudo ligero para diluir el
petróleo y las ganancias son minimizadas por el hecho de tener que comprar
diluyente.
Como siempre, desde hace
años el gobierno es hermético cuando se trata de dar información y claridad al
país sobre las cosas que hace y los acuerdos que se firman y ahora por supuesto
que habrá mucho menos transparencia bajo un Sistema que se percibe a la luz de
todos los hechos recientes como seriamente tutelado desde el Norte. Pero por
motivos prácticos vamos a asumir que estas concesiones se rigen bajo el sistema
clásico internacional de licitación. Normalmente las empresas a las que se les
otorga la concesión, lo cual debería ser fruto de un proceso de licitación y
competencia y que por supuesto no se hizo sino que fue asignado a dedo, las
empresas pagan un derecho por la concesión que debería estar en el orden de
cientos de millones tratándose de reservas de la magnitud de las que hablamos.
Esto sería la única entrada rápida de divisas en el país… lo demás llegaría muchos,
pero muchos años después. Pero como reiteramos, no se conoce en lo absoluto los
detalles de estas concesiones y no sabemos sí de hecho estas empresas están
pagando derechos para acceder a las concesiones. Esto es solo una suposición.
Otro punto importante es
el supuesto beneficio de la inversión extranjera en el país. Se habla de una
inversión de más de 100 mil millones de dólares. Esta inversión se irá en un
alto porcentaje solamente hacia empresas estadounidenses o sus aliados
internacionales. Incluso, en la Cuarta República los contratos de concesiones
se hacían bajo sistema donde se obligaba a un «contenido nacional mínimo», es
decir cualquier adquisición o servicio que se contrate para la explotación de
crudo en esas concesiones, un porcentaje definido que tiene que ser dedicado a
empresas y a instituciones nacionales. No tengo la más mínima duda de que
ninguna cláusula semejante está presente en los recientes contratos de
explotación. Quedan pocas dudas que toda la inversión, incluyendo la compra de
equipos, maquinarias, material de suministro necesario para la producción,
taladros de producción, materiales de construcción, etcétera, vendrá
principalmente desde el imperio y/o de sus socios y aliados imperiales. Queda
fuera de lugar que se vayan a utilizar las mermadas capacidades de ingeniería
que existen en el país y toda la ingeniería y planificación para la ejecución
de dichos proyectos; éstos se harán sin duda a través de empresas y consorcios
en Estados Unidos o Europa en donde éstas empresas internacionales se encargan
de manejar estos proyectos. Por supuesto, que habrá unos pocos beneficiados que
son los privilegiados de siempre, personas en el gobierno y en PDVSA y/o
personas asignadas a las empresas mixtas que se crearán, que irán a supervisar
la ingeniería y las obras de proyecto en el exterior con buenos y jugosos
viáticos. Un porcentaje menor se dedicará al salario de los pobres obreros que
tendrán que hacer la construcción de la infraestructura y finalmente el
personal obrero y operario de las plantas construidas. Podemos contar que los
supervisores de las obras serán en su mayoría personal expatriado que vendrán
de afuera y que vivirán con sueldos altísimos y en condiciones de lujo como
siempre sucede en los países explotados y colonizados.
Y todo esto sin contar
por supuesto en el peor de todas las circunstancias en las que nos encontramos
que es bajo la tutela de los Estados Unidos a través de la OFAC (Oficina de
Control de Activos Extranjeros por sus siglas en inglés), institución adjunta
al departamento de estado americano que se encarga de manejar todos nuestros
activos por la venta de petróleo en el sistema de tutelaje y colonización en
las que nos encontramos. Podemos solo esperar que los Estados Unidos nunca
elimine por completo las sanciones ya que estando sancionados, la OFAC puede
seguir encargándose de manejar todos los activos por la venta de petróleo (y
otras materias prima que seguramente entrará bajo el mismo esquema como
minerales preciosos). Recordemos que la OFAC se encarga de administrar,
negociar, fijar precio de venta y decidir a quién se le vende el petróleo que
se produce en el país. No solo eso, sino que además decide en qué puede el país
gastar el dinero que se genere por la venta que de paso se ha dicho el país
está recibiendo solo un mísero porcentaje (nadie sabe hasta ahora en el país
que se está haciendo con el mayor porcentaje de la venta del petróleo que está
administrando la OFAC).
Conclusión, míseros
beneficios para el país para algunos pocos privilegiados y un beneficio
temporal de empleo para obreros durante la construcción de las instalaciones de
infraestructura y los empleos para el personal operativo de las empresas
mixtas. Por supuesto como siempre se beneficiarán unos pocos privilegiados que
podríamos considerar la aristocracia obrera, recalcamos. No hay que olvidar que
la nueva ley petrolera reduce las regalías por la producción del petróleo a un
mísero 3,6%, es decir un porcentaje mínimo de ganancias por cada barril
producido que como ya dijimos además será controlada por la OFAC. Algo muy
lamentable y terrible.
Para terminar, resulta
importante hacer una analogía de lo que está sucediendo en el país con la
realidad de Irak. Después de la segunda guerra de los Estados Unidos contra ese
país y la detención y asesinato de Sadam Hussein, Estados Unidos NUNCA ELIMINÓ
LAS SANCIONES que le habían impuesto a Irak desde hace años, incluso después de
llevar al país a un manipulado proceso electoral en donde siempre se han
instalado gobiernos títeres. La Ofac desde hace más de 25 años se encarga de la
administración de la venta de crudo en los mismos términos en que se hace con
Venezuela, es decir se encarga de la administración, venta, fijación de
precios, decidir a quién se le vende el petróleo de Irak. Igualmente decide en
qué se gastan esos recursos. No ha eliminado las sanciones y no lo harán porque
les conviene este esquema de tutelaje. El resultado de este sometimiento jamás
se ha traducido en desarrollo y beneficio para la población iraquí por la venta
del petróleo sino todo lo contrario, un estado de infraestructura nacional miserable,
sistemas deteriorados, servicios públicos ineficientes, sistema de salud y
educación marginados, destrucción ambiental por manejo irresponsable de las empresas
de producción de petróleo y el país se encuentra totalmente subdesarrollado después
de m{as de una década de control de estos recursos y las condiciones
prácticamente son las mismas desde la invasión. Eso es lo que nos espera a
nosotros bajo el tutelaje Americano que se está implementado hoy. Así como
nunca vimos real desarrollo desde que se apoderaron de nuestro petróleo desde
la época del tirano Juan Vicente Gómez, tampoco veremos el RENACER de nada con
este nuevo convenio. Lo cierto es que históricamente EE UU jamás ha ayudado
ningún país subdesarrollado, todo lo contrario, lo que hace es hundirlo más
para que siempre sea dependiente de su economía y de sus proyectos hegemónicos.
Pobre de aquel país que un día intente salirse de sus mafias: lo bloqueará, lo
invadirá y lo condenará a la muerte por los siglos de los siglos…, porque esa
es la única manera de que ellos puedan mantenerse como un imperio controlando a
más de medio mundo.
Lo que sucede actualmente
en Irak se mantiene a pesar de que la mayoría de la población está en casi su
totalidad en contra del fulano tutelaje y de la intromisión americana.
Actualmente hay movimientos de resistencia que se han manifestado en la
dinámica de la guerra contra Irán y debemos esperar a ver cómo se desarrolla.
Deberíamos prepararnos para una larga y difícil resistencia. Esa es la conclusión
final de todo esto…


