Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

7 de septiembre de 2026

MCM «chilla a gritos» porque no fue ella quien firmó el acuerdo energético con EEUU.

 

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De prensabolivariana en septiembre 6, 2026

Postrecitos de Huevos Chimbos 

1.- A los opositores no les interesa que al pais le entre dinero por la venta de petróleo y demás riquezas. Solo quieren elecciones ya y transición. Para ellos, el que haya dinero que sea invertido en obras y otros beneficios para el pueblo, les da rabia y pavor. Rabia, porque manejan la eterna tesis de que si el gobierno no tiene dinero, causará protestas del pueblo exigiendo un mejor vivir. Y pavor, porque si ese pueblo tiene sus beneficios, se concentrarán en trabajar. Es decir, esta oposición sería feliz si los venezolanos, esos a quienes ellos aseguran amar, pasaran «roncha» y no consiguieran alimentos. Es tal el cinismo, que hablan de haber sentido una alegria enorme y se enorgullecen del ataque, invasión y masacre cometida por Estados Unidos el pasado 3 de enero, fecha en la que secuestraron al presidente Maduro y a su esposa Cilia. Califican el acuerdo petrolero reciente entre Venezuela y Estados Unidos como ilegal, y opinan que en cualquier momento se vendrá abajo y los firmantes tendrán que rendir cuentas. En fin, es tal la incoherencia y el odio que son incapaces de pensar y darse cuenta de que la presencia de Estados Unidos en Venezuela fue invocada por ellos, que fueron ellos quienes lo pidieron de rodillas. Entonces, si no hacen un acto de contrición, por lo menos que concuerde con lo que los venezolanos queremos, seguirán como lo que son: apátridas…

2.- Es asombrosa la forma cómo aseguran y afirman cosas que no son. Están convencidos de que este convenio petrolero entre Estados Unidos y Venezuela es contrario a la Constitución Bolivariana de Venezuela, «esa que ellos mismos se dieron», dicen libre y a manera de intriga y sorna. Es la manera más tonta y absurda de hacer creer que son ellos quienes manejan a la perfección e inequívocamente las leyes,  y no «esos pata en el suelo». Es risible este tipo de afirmaciones y resulta absurda, por demás, porque quién puede creer que el gobierno no cuenta con abogados que dominen las leyes y tengan claro los estamentos legales. Y es sencillo, lejos de «regalar y entregar nuestras riquezas», como la oposición asegura, el gobierno que preside Delcy Rodríguez lo que está es ejerciendo el legítimo derecho de Venezuela de NEGOCIAR y estimular la producción y venta de nuestro petróleo. Está muy claro, porque esa oposición es previsible, que sólo hacen las cosas con un interés politiquero y por ahí siguen perdidos…

3.- Y el peor tortazo lo verán en cualquier momento y es que, por la manera cómo se están dando las cosas, todo indica que ni siquiera va a haber elecciones regionales o municipales. Es lógico pensarlo porque Estados Unidos está, primero que todo, resolviendo su problema de falta excesiva en sus reservas de crudo. Y su interés es hacerlo con Venezuela en paz y tranquilidad, y la única que lo puede garantizar es Delcy Rodríguez. Tanto a Venezuela como a EE.UU. les interesa y conviene, primero, estabilizar la capacidad infraestructural del país. Por lo tanto, es menester fortalecer la estabilidad económica, social y política, para después, mucho después, pensar en elecciones. Por ahora, no están previstas elecciones, para cuándo, quizá para 2030. Por ahí van las cosas, pero la única que no lo ve es MCM y su comando de aduladores…

4.- Es de esperarse que Maria Corina Machado se oponga a cualquier cosa que signifique beneficio para los venezolanos y el país. Ya en el pasado lo ha demostrado, evidencias hay muchas, las más significativas, son los llamados a recrudecer las sanciones y la solicitud a gritos para que Estados Unidos nos atacara e invadiera, tal y como ocurrió el 3 de enero cuando asesinaron a mucha gente  y secuestraron al presidente Maduro y a su esposa Cilia Flores. Hoy está en la misma tónica y se atreve a decir que «nadie en Venezuela tiene derecho a decidir sin consultarnos», pero ella sí lo puede hacer y dudamos que hubiera informado antes, mucho menos consultado a nadie. MCM «chilla a gritos» porque no fue ella quien firmó el acuerdo energético con Estados Unidos y eso la tiene demasiado dolida. Y la  brutalidad se le sale por los poros al decir que la presidenta Delcy Rodríguez entrega nuestras riquezas y que Estados Unidos se aprovecha. Tamaño error para quienes en el pasado eran sus socios, pero ella insiste en que aún lo son, pero los golpea con semejante crítica que, de seguro, le traerá peores consecuencias.

 Es innegable que su sentido común está atrofiado desde hace tiempo, al igual que el de quienes la asesoran en sus discursos políticos que cada vez son más repetitivos, vacíos, insípidos y carentes de ética y lógica política. En su pronunciamiento dice hablar con la verdad, pero lo que hace es seguir mintiendo. Luego de haber golpeado a Estados Unidos, se arrodilla de nuevo diciendo que Estados Unidos es el socio idóneo para Venezuela. Y añade que los enemigos de nuestro país están en Miraflores, pero se vuelve a equivocar porque es a esa enemiga que ella dice a la que quiere Trump, y no es otra que Delcy Rodríguez. En realidad, MCM no para de llorar y ya no tiene más cartuchos, pues en Washington ya nadie la quiere ni puede ver.

5.- Mientras, la presidenta Delcy Rodríguez sigue trabajando por Venezuela y no rehuye a los periodistas, quienes le consultaron sobre las elecciones en nuestro país. Muy parca dijo, junto a Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, que ella se debe a la Constitucion Bolivariana de Venezuela y a las instituciones en materia electoral, que no es ella quien debe convocar a elecciones en el pais. Enfatizó que desde el 3 de enero pasado, ha volcado todos sus esfuerzos para tener una Venezuela en paz, pero más allá de ello, sin descanso, para estar lista,  preparada y en paz para cuando corresponda ir al proceso electoral, que lo habrá sin duda alguna.

6.- Este martes próximo, estaremos celebrando el Día de Maracaibo, y para festejarlo hemos dispuesto obsequiarle más de una decena de obras que potenciarán su desarrollo, para continuar nuestro arduo trabajo de volver a hacer de ella la “primera ciudad de Venezuela…”.

Cuando asumimos la Alcaldía de Maracaibo, hace 13 meses, lo hicimos con la decidida voluntad y el compromiso de trabajar y sacarla del deterioro en que se encontraba. Todavía falta mucho por hacer, pero, no es menos cierto que hemos hecho mucho… Me siento orgulloso de trabajar por Maracaibo, hacerla más bella, y que sea una ciudad que esté a la altura de las mejores urbes del mundo, y entregarle a sus ciudadanos una tierra fortalecida y desarrollada en todos sus órdenes, que tengan una mejor calidad de vida, y que sea cada día más próspera y  con un futuro mucho más prometedor. 

Para mí, el mejor regalo ha sido, es y será trabajar por la Tierra del Sol Amada”. … Mi Maracaibo querida, a la que me abrazo en su Día, y todos los días.

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*Gian Carlo Di Martino es un abogado, politólogo y político venezolano con una extensa trayectoria en la administración pública y la diplomacia. Se dio a conocer ampliamente durante su gestión como Alcalde de Maracaibo (2000-2008), periodo en el que lideró importantes transformaciones urbanas y sociales en la capital zuliana. Su formación académica y su experiencia en el gobierno local le han permitido consolidarse como un agudo analista de la dinámica política interna de Venezuela y de las tensiones territoriales en la frontera. En los últimos años, Di Martino ha desempeñado un papel clave en el servicio exterior, destacándose como Cónsul de Venezuela en Milán, Italia. Desde esta posición, y a través de sus frecuentes columnas de opinión y análisis, ha mantenido una presencia activa en el debate público, defendiendo la soberanía nacional y denunciando las sanciones internacionales. Su análisis se caracteriza por una defensa firme del proceso bolivariano, combinando la perspectiva diplomática con un conocimiento profundo de la realidad del occidente venezolano, especialmente en temas de seguridad y lucha contra el paramilitarismo.  giancarlodimartino2017@gmail.com / @gcdimartino

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Lavrov Shared Some Interesting Tidbits About Russian Policy In His Recent Interview

 

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De prensabolivariana en septiembre 7, 2026

Quizás lo más interesante sean las expectativas de Rusia sobre una «crisis de sobreproducción» en China y su oposición a los peajes propuestos por Irán para el paso por el estrecho de Ormuz.

La reciente entrevista del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, con RBC fue más que una simple entrevista, ya que compartió algunos detalles interesantes sobre las políticas de su país en el G8. El primero de ellos se refería a la desigual pertenencia de Rusia a este grupo, donde «los asuntos más delicados relacionados con la gobernanza del sistema monetario, financiero y comercial internacional se discutieron en el G7» prácticamente sin la participación de Rusia. A continuación, advirtió sobre «una posible crisis de sobreproducción».

En sus palabras, esto se debe a que, “debido a lo que Occidente ha hecho con sus propias economías, puede que no haya dónde vender todo lo que China produce. Pero eso es una cuestión práctica y se resolverá”. El siguiente dato interesante de Lavrov insinuó que “ciertos elementos de compromiso” a los que Putin y Trump accedieron en Anchorage tenían que ver con que Rusia aceptara no perseguir militarmente sus reivindicaciones sobre la totalidad de las regiones de Zaporozhye y Kherson si Estados Unidos obligaba a Ucrania a retirarse del Donbass.

Esta interpretación se basa en las declaraciones de Lavrov, quien afirmó que «[Trump] dijo que, en esencia, solo quedaba un asunto difícil. Me refiero a lo que todos saben ya: la parte de la República Popular de Donetsk que aún está bajo el control de las fuerzas armadas ucranianas». Es lógico pensar que Estados Unidos no accedió a obligar a Ucrania a retirarse de las regiones de Zaporozhye y Kherson, pero se negó a obligarla a retirarse del Donbass. Por lo tanto, el mencionado intercambio especulativo podría ser creíble.

A continuación, Lavrov expresó su opinión de que el Reino Unido «nunca ha tenido aliados permanentes. Estados Unidos no es una excepción. Siempre han mirado con cierto desdén a los anglosajones que establecieron su propio estado al otro lado del Atlántico». Luego, inesperadamente, elogió el programa de Préstamo y Arriendo, declarando que «muchos historiadores escriben que desempeñó un papel casi decisivo al permitirnos resistir durante el primer año, hasta la Batalla de Moscú». Sin embargo, la mayoría de los funcionarios rusos tienden a restarle importancia.

Lavrov pasó entonces a hablar de Zelensky, bromeando con que está «superando a todos» y «tomando las decisiones por todos», incluso ignorando las «instrucciones» de Estados Unidos para combatir la corrupción. En cuanto al conflicto ucraniano , «nunca habíamos vivido nada igual en nuestra historia» porque «el frente común de Occidente contra nosotros es universal», y «los únicos que luchaban junto a nosotros eran los militares norcoreanos. Todos los demás estaban del otro lado».

Para concluir, Lavrov afirmó que «tampoco queremos que se imponga una tasa (para el paso por el estrecho de Ormuz), pero que ese es un tema para futuras conversaciones». También señaló que la división del mundo en bloques de IA liderados por Estados Unidos y China se debe a las exigencias de suma cero de EE. UU. hacia sus socios. Finalmente, admitió que «quizás» «nuestro «poder blando» es demasiado débil y debería ser más firme», pero afirmó que Rusia nunca aprendió a «orquestar golpes de Estado» como lo ha hecho Occidente.

En resumen, los aspectos más interesantes que Lavrov compartió sobre la política exterior rusa se refieren, sin duda, a su previsión de una «crisis de sobreproducción» en China, sus insinuaciones sobre las concesiones que Rusia hizo en Anchorage, su oposición a los peajes del estrecho de Ormuz y su crítica al poder blando ruso. Los puntos relacionados con China e Irán son los más importantes, y esperamos que inspiren a los miembros de la comunidad de medios alternativos a debatirlos abiertamente con el fin de comprender mejor estos aspectos de la política rusa.

*Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.@AKorybko♦

6 de septiembre de 2026

La CIA en Moscú: Tres perspectivas para una misión sin rostro

 

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De prensabolivariana en septiembre 6, 2026

Cuando el director de la CIA viaja a Moscú en secreto —y para ello le pide a Kiev que detenga sus ataques con drones— algo significativo se está gestando bajo la superficie del conflicto

En la corte del Kremlin

El 25 de agosto de 2026, un avión del gobierno estadounidense despegó de la Base Conjunta Andrews, hizo escala en Riga y desde allí voló a Moscú. A bordo viajaba John Ratcliffe, director de la CIA. No hubo anuncio ni comunicado de prensa; la misión salió a la luz gracias a los datos de seguimiento de vuelos y a fuentes que hablaron bajo condición de anonimato.

Al día siguiente, el Kremlin confirmó que Ratcliffe se había reunido con altos funcionarios de inteligencia rusos, no con Putin, quien, según se informó, solo fue informado sobre las conversaciones. Washington declinó hacer comentarios.

Esta es la primera visita conocida de un director de la CIA a Moscú desde la misión de William Burns en noviembre de 2021, que precedió al inicio de la Operación Militar Especial por unas semanas. El precedente no es tranquilizador, y es precisamente eso lo que hace que la misión de Ratcliffe deba interpretarse, más que simplemente informarse.

El vacío informativo dejado por las dos capitales se ha llenado de especulaciones, y la especulación, en geopolítica, ya es una forma de análisis. Según fuentes coincidentes, tres temas estaban sobre la mesa: Ucrania, Irán y el flanco báltico de la OTAN. Entrelazados con estos se encuentran Israel y, en segundo plano, el equilibrio de poder en Asia.

Procedamos con tres hipótesis de trabajo, que no son mutuamente excluyentes, sino que, por el contrario, pueden complementarse bien entre sí.

La hipótesis de cooperación

La primera interpretación es la menos dramática. Según se informa, Ratcliffe viajó a Moscú porque existe un canal de comunicación directo entre las agencias de inteligencia de ambas potencias, y este canal se ha mantenido incluso durante los años más difíciles del conflicto ucraniano. Fuentes estadounidenses han sugerido que el director de la CIA mantuvo contacto con sus homólogos rusos durante todo su mandato. Desde esta perspectiva, la misión sería la manifestación visible de un diálogo constante y discreto.

El detalle más revelador es de índole procedimental. Antes de la partida de Ratcliffe, EEUU solicitó a Ucrania que suspendiera los ataques con drones y misiles contra Moscú y ciudades del norte de Rusia desde el lunes hasta el miércoles. Kiev fue informada de que una delegación estadounidense de alto nivel se encontraba de viaje por territorio ruso.

Quienes organizan una tregua táctica —por breve y limitada que sea— no lo hacen para lanzar un ultimátum, sino para garantizar la seguridad del negociador y la viabilidad de las negociaciones. La estrategia consiste en cooperación, no en confrontación.

Esta hipótesis se ve reforzada por lo ocurrido inmediatamente después. Horas más tarde, tras la partida de Ratcliffe de Moscú, el secretario de Estado Marco Rubio anunció la revocación formal de la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo. Es improbable que dos acciones tan cercanas en el tiempo no estén relacionadas. Oriente Medio —Siria, Irán y los corredores que conectan el Golfo con el Mediterráneo— es precisamente el escenario donde Washington y Moscú, a pesar de sus posturas opuestas sobre Ucrania, comparten un interés en la desescalada.

Al fin y al cabo, la cooperación no requiere amistad, sino simplemente que, en ciertos temas, el coste del conflicto supere al de la coordinación.

Si esta interpretación es correcta, el viaje de Ratcliffe no es un hecho aislado, sino un síntoma: prueba de que, tras la retórica pública de irreconciliabilidad, existe un marco común para la gestión de crisis.

Desde esta perspectiva, Irán, Ucrania y los países bálticos serían las tres mesas de negociación de un único proceso destinado a reducir simultáneamente las tensiones en múltiples frentes.

La tesis de la “debilidad”

La segunda interpretación invierte la perspectiva. No se trata de dos potencias coordinándose en igualdad de condiciones, sino de una potencia en apuros que llama a la puerta de la otra. La iniciativa estadounidense revela una posición de relativa debilidad.

Abundan las pruebas que lo confirman. Las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania se han estancado; Trump había apostado capital político a la promesa de una paz rápida y ahora, a mediados de 2026, se encuentra sin haber cumplido dicha promesa.

Fue el enviado estadounidense, no el ruso, quien negoció el alto el fuego táctico respecto a los ataques ucranianos. Fue Washington quien informó a Kiev, presentándole un hecho consumado. En geopolítica, quien pide una suspensión de las hostilidades —aunque sea por solo tres días— admite implícitamente tener más prisa que la otra parte.

Detrás de la urgencia táctica, se vislumbra una tensión estructural más profunda. Una potencia hegemónica que percibe la erosión de su centralidad tiene interés en congelar los frentes abiertos para reorganizar sus líneas.

La sobreexpansión estratégica es el mal clásico de los imperios maduros: demasiados frentes de operaciones, demasiadas promesas y recursos insuficientes para cumplir con todos los compromisos simultáneamente. Por lo tanto, una tregua en múltiples frentes sería menos un acto de fuerza que una maniobra de reposicionamiento para ganar tiempo, reducir el número de crisis activas y reajustar las prioridades.

Esta interpretación tiene una limitación que conviene reconocer: corre el riesgo de confundir la prudencia con la debilidad. No todos los llamamientos a la desescalada surgen de la necesidad; algunos nacen del cálculo. Sin embargo, en los imperios en transición, el cálculo y la necesidad suelen coincidir.

La cuestión decisiva no es si EEUU está en las últimas, sino más bien si percibe que ya no puede mantener todos los frentes a la vez. Y la forma en que se llevó a cabo la misión de Ratcliffe sugiere que esta percepción está firmemente arraigada en Washington.

La tesis del “engaño” (y la larga sombra de Kissinger)

Existe también una tercera interpretación, arraigada en la memoria histórica rusa. La hipótesis es que la mano tendida es una trampa: que EEUU ofrece una tregua no para congelar el conflicto, sino para ganar el margen de maniobra necesario para reposicionarse y atacar con mayor eficacia, replicando el patrón de la década de 1980, cuando la apertura a las negociaciones estuvo acompañada de una estrategia de desgaste económico y estratégico contra la Unión Soviética, llevada a cabo desde dentro.

Se percibe un eco de la doctrina Kissinger: entablar amistad con Rusia para contrarrestar a China; mantener al adversario en un estado de dependencia calculada; impedir que dos grandes potencias rivales —en este caso, Rusia y China— se unan contra Washington; y utilizar las negociaciones como herramienta de división en lugar de reconciliación. Un diálogo con Moscú serviría, sobre todo, para crear una brecha entre Rusia y China, ofreciendo a la primera incentivos tácticos para debilitar una alianza que EEUU considera la verdadera amenaza sistémica.

Cada concesión estadounidense es reversible y de bajo costo, mientras que lo que Washington exigiría a cambio —un enfriamiento de las relaciones ruso-iraníes y un debilitamiento del eje euroasiático— afectaría los intereses estructurales y a largo plazo de Moscú. El desequilibrio entre lo que se ofrece y lo que se exige sería la prueba irrefutable del engaño.

La referencia a las elecciones rusas completa el panorama, ya que actuar mientras el adversario está inmerso en unas elecciones internas implica elegir el momento de mayor vulnerabilidad política, cuando el liderazgo está más expuesto y tiene menos margen de maniobra. La desconfianza rusa hacia las iniciativas occidentales tramposas es un hecho histórico bien documentado, y ningún negociador de Moscú se sienta a la mesa sin tener en cuenta la posibilidad de un engaño. El recuerdo de 1991 es, en sí mismo, un factor determinante en las negociaciones.

Los cuatro temas sobre la mesa

Estas tres perspectivas se complementan entre sí al analizar lo que, en términos concretos, estaba sobre la mesa. No se trataba de cuatro cuestiones aisladas, sino de un sistema de elementos interconectados.

Ucrania. El tema central para todos. Es el frente en torno al cual gira todo. La tregua táctica solicitada a Kiev antes de la misión demuestra que, sin una desescalada de las tensiones militares, ningún otro asunto es negociable para Occidente. Es la variable que abre o cierra todas las demás.

Luego está Irán, el punto donde los intereses se entrelazan y se contradicen. La relación entre Moscú y Teherán es precisamente lo que Washington desea debilitar. Exigir a Rusia que reduzca su apoyo a Irán es la exigencia definitiva, la que revela si se trata de cooperación, intercambio o engaño.

El otro tema crucial, de índole internacional, es Israel, que entra en juego a raíz de la cuestión iraní: la seguridad del régimen israelí es un requisito tácito para cualquier reajuste de la política exterior estadounidense en Oriente Medio, y la decisión de Rubio respecto a Siria también debe interpretarse desde esta perspectiva.

Esto nos deja con el frente báltico y, en términos más generales, con la cuestión de Europa y su estructura arquitectónica completa. Algunas evaluaciones de la inteligencia estadounidense apuntan a un posible cambio en la evaluación de riesgos de Putin, lo que sugiere que se inclinaría más por acciones híbridas contra los miembros de la OTAN para poner a prueba su cohesión.

De ser así, la misión también habría cumplido una función disuasoria, advirtiendo a Moscú de los límites que no debería traspasar. Disuasión y negociación, en el marco de una misma visita, no son contradictorias: son las dos caras de toda diplomacia de inteligencia. O, incluso, el juego de la partición de Europa en caso de guerra, dado que la UE está decidida a seguir adelante con su suicidio programado.

Leyendo el silencio

La fuerza de la misión de Ratcliffe reside, paradójicamente, en su silencio.

Un acontecimiento sin declaraciones oficiales se convierte en una pantalla sobre la que cada observador proyecta su propia visión del equilibrio de poder: quienes creen en un mundo multipolar ahora estabilizado ven cooperación; quienes ven un Occidente en decadencia ven una súplica por una tregua; quienes no han olvidado la historia ven una trampa.

Lo único que se puede afirmar con certeza es esto: cuando el director de la CIA viaja a Moscú en secreto —y para ello se le pide a Kiev que detenga sus ataques con drones— algo significativo se está gestando bajo la superficie del conflicto.

Por cierto: una fuente interna informó que otra figura prominente también estaba presente en el avión y en Moscú: el vicepresidente de EEUU, JD Vance…

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*Lorenzo María Pacini (Italia, 1994) es filósofo político, profesor asociado de Filosofía Política y Geopolítica en UniDolomiti de Belluno y analista de asuntos internacionales. Sus principales áreas de trabajo son la geopolítica del mundo multipolar, la estrategia internacional, Eurasia, inteligencia y relaciones internacionales. Es además periodista, escritor, editor y fundador y director de Idee&Azione.