Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

24 de mayo de 2026

La economía del dolor

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en mayo 24, 2026

La guerra como negocio de las élites contra los pueblos.

Por Luis Mesina*

Los siglos XIX y XX demostraron que el horror de la guerra no solo se vive en las fronteras, sino también en el corazón de las propias naciones. Las guerras civiles y los conflictos fratricidas –como los sufridos durante el siglo pasado en España, Corea, Vietnam y la ex Yugoslavia– representan la máxima degradación de la convivencia humana.

Estos episodios demuestran que cuando los intereses de unos pocos se sobreponen por encima de los intereses de las mayorías, los pueblos pagan las consecuencias, se destruyen a sí mismos desde dentro, dejando cicatrices transgeneracionales que evidencian una verdad absoluta: “la guerra jamás sirve a los pueblos, jamás sirve a la humanidad”. De allí que el fin de la guerra, sea una demanda que no pierde vigencia ni sentido, es en definitiva la única que en estos momentos cobra sentido.

Si las guerras civiles desarticulan la convivencia desde el interior, las guerras de invasión perpetradas por potencias extranjeras contra pueblos desprovistos de un poder militar equivalente representan una tragedia de proporciones inconmensurables.

Ejemplos críticos como el drama humanitario y la devastación estructural en Palestina, o la histórica y violenta inestabilidad que asfixia al Golfo Pérsico, exponen la cara más cruda de esta asimetría.

En estos escenarios, la guerra deja de ser un choque político para convertirse en una campaña de desmantelamiento total de la vida cotidiana. Los sectores más débiles e indefensos de la sociedad civil –quienes no deciden las fronteras ni comercian con la geopolítica– pagan con su vida el precio de la ambición foránea, demostrando que la invasión es la negación absoluta del derecho a vivir y mucho menos a un futuro.

El impacto más devastador de los conflictos fratricidas no concluye con el cese al fuego, sino que se prolonga a través del trauma trans–generacional. Las heridas de guerras como la española o las de la ex Yugoslavia no se sepultan con sus víctimas; se transmiten de padres a hijos a través de silencios familiares impuestos, memorias de terror heredadas e incluso alteraciones biológicas y genéticas en la gestión del estrés.

Esta herencia invisible perpetúa la polarización y la desconfianza en el tejido y en la base social décadas después de la guerra, demostrando que los conflictos civiles hipotecan la salud mental y la convivencia de las generaciones, incluso de aquellas que aún no han nacido.

La oposición a la guerra desde el mundo del trabajo no responde a una simple postura ideológica, sino a una urgencia de supervivencia material. Históricamente, la violencia armada de los Estados empobrece de manera sistemática a los pueblos, descargando su costo más brutal sobre los hombros de los asalariados y los trabajadores informales precarizados.

Mientras el conflicto destruye las condiciones de vida locales y dispara de forma exponencial el precio de los bienes esenciales, la riqueza se concentra en una minoría: aquellos poderosos cuyos hijos jamás pisarán el frente de batalla y las corporaciones de la industria armamentista que lucran con la prolongación del dolor. La guerra, en su dimensión económica, funciona como un mecanismo de transferencia regresiva donde la miseria de la mayoría financia la opulencia de unos pocos.

En estos precisos momentos, mientras se efectuaba la cumbre en China entre las dos potencias más grandes del planeta para “reconfigurar sus áreas de influencia”, se vuelve indispensable hacer un alto y reflexionar.

La historia de los últimos dos siglos demuestra con crudeza que la guerra nunca ha sido un motor de progreso para las mayorías, sino una herramienta inmoral diseñada para saciar los apetitos geopolíticos y financieros de unos pocos, en beneficio exclusivo de esas mismas élites.

Ante este panorama global, la pasividad no es una opción aceptable; es un menester ético e histórico asumir una postura firme, decidida y sin concesiones contra la guerra y a favor de la paz, rescatando la dignidad humana por encima de los intereses del capitalismo y el poder.

POLITIKA

♦♦♦

*Luis Mesina es un profesor de historia y activista chileno conocido por ser el vocero de la Coordinadora No más AFP.​Cursó sus estudios secundarios en el Instituto Superior de Comercio. Egresó como profesor de historia, geografía y educación cívica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Posee un magíster en educación de la misma casa de estudios y un diplomado en Economía de la Universidad de Chile.​ 

BLOG DEL AUTOR: Luis Mesina
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com |FEF69F

Lavrov detalló los planes de Estados Unidos para controlar eternamente el mercado energético de la UE.

 


Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en mayo 23, 2026

Andrew Korybko*

Esto no solo afectará a las arcas del Kremlin, sino que también agravará de forma tangible las amenazas a la seguridad nacional de Rusia procedentes de Europa, y se prevé que el mismo modelo se aplique también en el hemisferio sur en lo que respecta a las amenazas lideradas por Turquía desde el Cáucaso Meridional y Asia Central.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, concedió una entrevista detallada a RT India sobre una amplia gama de temas antes de su visita a Rusia para la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS. Uno de los más importantes, al que dedicó bastante tiempo, fue el mercado energético mundial y, en particular, los planes de Estados Unidos para controlar permanentemente el de la UE. Hizo referencia a los documentos doctrinales estadounidenses al respecto, probablemente aludiendo a su Consejo Nacional de Dominio Energético y a la política relacionada , como prueba de este objetivo.

Estados Unidos no solo ha sancionado a la energía rusa, una política que Trump 2.0 continuó el otoño pasado con las nuevas sanciones impuestas por su equipo contra Rosneft y Lukoil, sino que ahora coordina las exportaciones petroleras de Venezuela tras la crisis de Maduro como medio para expandir de facto su propia presencia en el mercado global. Además, la interrupción a gran escala de las exportaciones energéticas regionales, provocada por la Tercera Guerra del Golfo iniciada por Estados Unidos e Israel, generó una crisis de suministro para la UE, que Estados Unidos espera cubrir a un precio más elevado.

Sin embargo, no posee suficiente petróleo ni gas por sí mismo para lograrlo plenamente, ni las exportaciones venezolanas que controla de facto a través de intermediarios serán suficientes a corto plazo, ya que requieren tiempo e inversión para su expansión. Por esa razón, Lavrov cree que «los estadounidenses planean reactivar los gasoductos Nord Stream que fueron destruidos… Quieren comprarlos a aproximadamente una décima parte de lo que pagaron los europeos… (pero) los precios serán dictados por los estadounidenses» y, por lo tanto, mucho más altos que los de Rusia.

Eso no es todo, según Lavrov, ya que “También quieren —y lo han reconocido abiertamente— tomar el control del gasoducto de tránsito que va de Rusia a Europa a través de Ucrania para controlar también estos flujos. Así que su objetivo es totalmente claro: quieren controlar todas las rutas importantes de suministro de energía”. “ Lavrov advirtió sobre los planes de Trump 2.0 para la dominación global ” a principios de este año, y la dimensión energética fue una de las más importantes, y claramente está avanzando a buen ritmo en lo que respecta a Europa.

La consecuencia de que Estados Unidos controle eternamente el mercado energético de la UE, como pretende al expulsar a Rusia, es que controlará eternamente la política exterior de la UE. Como se explicó a principios de este año, « Estados Unidos instrumentaliza la paranoia rusófoba y la geopolítica energética para hacerse con el control de Europa », esto, a su vez, acelera la transición a la « OTAN 3.0 », que se prevé que conduzca a la construcción de un «cordón sanitario» alrededor de las fronteras occidentales y meridionales de Rusia, como se predijo aquí .

La mitad occidental comprende Finlandia , los Estados bálticos , Polonia , Ucrania y Rumania , países que podrían quedar subordinados a Alemania , mientras que la mitad meridional abarca Turquía , Armenia (subordinada tanto a Turquía como a Occidente) , Azerbaiyán y, posiblemente pronto, Kazajistán . Esta mitad meridional se analizó recientemente aquí . Además, el Corredor Vertical de Gas debilitará los lazos turco-rusos, mientras que los planes turcos para el Gasoducto Transcaspiano intensificarán su rivalidad, ambos vinculados a Estados Unidos.

Los planes de Estados Unidos para controlar eternamente el mercado energético de la UE no solo afectarán las arcas del Kremlin, sino que también agravarán considerablemente las amenazas a la seguridad nacional de Rusia desde Europa, con la posibilidad de que este mismo modelo se aplique también en el hemisferio sur mediante los dos gasoductos mencionados. La tarea que tiene por delante Rusia es, por tanto, difícil: frenar y revertir esta tendencia, sobre cuya dinámica ha perdido el control. De no lograrlo, tendrá que afrontar estas amenazas latentes, algunas incluso de forma directa.

♦♦♦
*
Andrew Korybko es analista político, periodista y colaborador habitual de varias revistas en línea, así como miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios y Predicciones Estratégicas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Ha publicado varios trabajos en el campo de las guerras híbridas, entre ellos “Guerras híbridas: el enfoque adaptativo indirecto para el cambio de régimen” y “La ley de la guerra híbrida: el hemisferio oriental”.

BLOG DEL AUTOR: Andrew Korybko
Siguenos en X: @PBolivariaFDE82Ana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com||FEF69F

La épica degradación de los salarios

 

Avatar de prensabolivariana

De prensabolivariana en mayo 23, 2026

Por Luis Casado*

El diario madrileño El País del 25 de abril pasado sorprendió a moros y cristianos con un titular que asesinó décadas de análisis y afirmaciones político-económicas. Ingiere un diazepam y lee alma impía:

¿Suben los salarios? En realidad llevan 30 años estancados. El sueldo medio real en España apenas ha subido un 5% desde 1995, frente al 31% de media en la OCDE. Y los impuestos sobre el trabajo están en máximos…

La nota viene acompañada de un gráfico explícito, helo aquí:

Como puedes ver, el nivel de salarios ha reptado penosamente durante décadas sin levantar cabeza. Seis días más tarde, el 1º de mayo, el semanario financiero parisino La Tribune publicó a su vez una nota no menos explosiva:

Desigualdades mundiales: los super-dividendos vuelan, el poder adquisitivo se hunde. El informe “Working for the Rich” señala una desconexión inédita entre productividad y salarios, alimentada por dividendos récord de 2,100 billones de dólares en 2025.

Otras informaciones periodísticas del mismo medio abundaron en el tema:

Un informe de la Oxfam y de la CSI revela que al año 2025, la remuneración de los dirigentes aumentó en un 54 % desde 2019, mientras los salarios reales cayeron un 12 % en el ámbito mundial. Mientras el CAC 40 (Bolsa de París) redistribuye 76 % de sus beneficios, el poder adquisitivo de los trabajadores se erosiona. Un asalariado medio pondría 490 años para igualar el ingreso anual de un patrón.

La lectura de tan infaustas nuevas trajo a mi mente alguna teoría económica como la que establece la optimalidad de un mercado de libre competencia, propiedad cuyo origen se encuentra en Walras y su teorema del equilibrio general expuesto en su libro Elementos de economía política pura (1874).

Los mercados de libre competencia producirían mejor, el máximo de riqueza, y la repartirían, para condiciones históricas dadas, de la mejor manera.” (Bernard Maris. Carta abierta a los gurús de la economía que creen que somos imbéciles. Ed. Albin Michel. París, 1999).

Bernard Maris demuestra que todo eso son manipulaciones, patrañas, mentiras, acomodos e infundios. Y se sorprende de que aún en esos años (1999) hubiese quién se atreviera a vender tales insensateces. Entre 1999 y este año de gracia de 2026 se han sucedido no pocas crisis, algunas de las cuales sepultaron para siempre las teorías que todavía enseñan en las Facultades de Economía.

Como suele suceder, también me hice la pregunta acostumbrada: ¿Y cómo andamos por casa? Lo que tuvo el mérito de recordarme la bendita Ley Miscelánea que Kast envió al Congreso con el declarado propósito de beneficiar al riquerío, y un reciente informe proveniente de la SOFOFA cuyo título anuncia su contenido: Radiografía Laboral.

Lo que me llevó a examinar los datos referidos al empleo, a sus características (estabilidad, legalidad, accesibilidad…), los salarios, la protección del asalariado y en un sentido general la distribución de la riqueza producida en Chile entre el capital y el trabajo, objeto principal de la economía como la entendía David Ricardo, uno de los fundadores de la disciplina. Veamos.

La tasa de desocupación en Chile se mantuvo elevada al inicio de 2026. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas, el indicador alcanzó un 8,9% en el trimestre móvil enero-marzo, anotando un alza de 0,2 puntos porcentuales en doce meses.

Como quedó dicho, hace unos meses, en septiembre del 2025, un documento emanado de la SOFOFA –Radiografía Laboral– describió la situación en que se encuentran cientos de miles de personas sin empleo:

Chile enfrenta un estancamiento y, en ciertas variables, un retroceso en el mercado laboral. A cuatro años de la pandemia, la ocupación sigue sin recuperar su tendencia previa, la participación laboral sin repuntar y el desempleo bordea máximos de 15 años, con más de 888,9 mil personas desocupadas. En un contexto donde los tiempos de búsqueda de empleo se han extendido transversalmente por sexo, edad y nivel educacional, el porcentaje de hombres desocupados buscando empleo por 1 año o más se duplicó – de 8,6% a 16,6%—, mientras que en las mujeres aumentaron los periodos de búsqueda de 3 a 12 meses. En paralelo, los adultos entre 51 y 65 años triplicaron su número de desocupados, y 1 de cada 4 lleva 1 año o más buscando empleo sin éxito. Esto evidencia que Chile no se encuentra frente a un ciclo coyuntural, sino ante un rezago persistente y una dificultad estructural en la capacidad de crear puestos de trabajo.

El informe precisa:

Se visualizan brechas persistentes y nuevos focos de fragilidad. Las mujeres (9,7%) y los jóvenes (21,6%) siguen siendo los más golpeados, pero también aparecen tensiones inéditas: el desempleo entre mujeres universitarias llegó a 9,8%, mostrando que la formación dejó de ser un escudo frente a la desocupación…

La Radiografía expone lo que llama Desafíos en formalidad y productividad:

Uno de cada cuatro trabajadores se encuentra en la informalidad, cifra que se eleva a más de la mitad (56,8%) entre los mayores de 65 años y a un 35% en los jóvenes ocupados. A esto se suma que la productividad laboral de Chile se ubica entre las más bajas de la OCDE y con una brecha importante respecto de algunos países. En conjunto, el panorama muestra un mercado laboral que no solo avanza lentamente, sino que también enfrenta retos estructurales para elevar su competitividad y capacidad de generar empleos formales.

Nótese que si bien el informe proviene de la más importante organización patronal, la SOFOFA no asume ninguna responsabilidad en la situación que describe: la degradada situación de la fuerza de trabajo es culpa del “mercado laboral que avanza lentamente”, –uno se pregunta por qué–, y además se ve enfrentado a “retos estructurales para elevar su competitividad y capacidad para generar empleos formales”.

Para decirlo en pocas palabras, más de 2 millones y medio de asalariados sobreviven en la informalidad, mientras otros 889 mil están desempleados. Lo que no augura nada bueno de la capacidad de su poder adquisitivo: el consumo es el motor de la creación de empleo y de la producción y del tan mentado crecimiento. ¿De qué sirve producir para una sociedad miserable cuyos hogares, en una proporción significativa, viven endeudados?

La caída de la demanda trae consigo la recesión como las nubes acarrean la lluvia.

Una mirada a la evolución salarial chilena, desde el año 1965 al 2025 ofrece algunas claves para entender por qué, cómo y dónde estamos.

El 1º de enero de 1965 el salario mínimo (SM) equivalía a US$ 15,97. La llegada de Salvador Allende a la presidencia tuvo consecuencias positivas: el 1º de enero de 1971 el SM equivalía a US$ 35,45 y el 1º de enero de 1972 alcanzó el equivalente a US$ 122,62.

La llegada de la dictadura produjo el efecto exactamente contrario: el SM chileno, expresado en dólares, bajó a US$ 9,98 al 1º de octubre de 1974, a US$ 4,94 al 1º de marzo de 1975, y a US$ 3,71 al 1º de enero de 1976.

Si bien el salario mínimo subió progresivamente después, el 1º de febrero de 1989 equivalía a US$ 58,07, y el 1º de junio de 1990 a US$ 85,27… Es decir que 17 años de dictadura terminaron con un SM que se acercaba penosamente al 70% de lo que era casi 20 años antes (sin tomar en cuenta que entretanto el dólar había perdido 2,59% de poder adquisitivo anual por la inflación).

De 1991 en adelante el salario mínimo conoció una progresión irregular pero permanente, lo que afectó positivamente la evolución salarial. El Informe sobre Desigualdad de Ingresos en Chile dado a conocer en marzo de este año por la División Observatorio Social de la Subsecretaría de Evaluación Social del Ministerio de Desarrollo Social y Familia– precisa que:

La alta desigualdad característica del Chile actual tiene sus orígenes en el período de la dictadura civil-militar (1973-1990), llegando a su máximo hacia fines de la década de 1980. En la década de 1990 y hasta 2009 —cuando finaliza la serie elaborada por Rodríguez Weber—, la desigualdad experimenta una leve disminución respecto del período anterior, pero se mantiene en niveles elevados y relativamente estables.(página 26).

El mismo documento señala que las empresas suelen esperar la aplicación de las disposiciones legales para aumentar el salario mínimo. Eso parece indicar que en la pugna capital/trabajo, este último carece de la fuerza necesaria para negociar sus remuneraciones y que los incrementos del salario mínimo –acompañado de sus consecuencias– son mayormente de origen gubernamental y legislativo. Tal situación recuerda las palabras de Víctor Hugo:

Uds. quieren ayudar a los miserables. Yo quiero eliminar la miseria.”

Se trata de una cuestión de fondo: quienes han gobernado durante los últimos 35 años parecen buscar un equilibrio que permita conservar el “modelo chileno” evitando, o al menos morigerando, la lucha de clases. No se trata de fortalecer el sindicalismo, de contribuir a su extensión, pertinencia y capacidad de representación, sino de privarlo de su función primera cual es la de pesar significativamente en la determinación de las condiciones de trabajo, la protección de los trabajadores, las negociaciones salariales, la capacitación profesional, los derechos previsionales.

Los resultados, al cabo de un periodo de tiempo más que significativo, son los descritos en el Informe Sobre Desigualdad de Ingresos en Chile:

Al ocupar una metodología que integra la Encuesta Casen con registros administrativos del Servicio de Impuestos Internos y Cuentas Nacionales, de modo de dar cuenta de la totalidad de los ingresos obtenidos por los hogares en la parte alta de la distribución, los resultados son elocuentes. La alta concentración de ingresos en los segmentos superiores es incluso mayor: el 10% más rico no concentra un tercio, sino cerca de la mitad del ingreso nacional, mientras que el 50% de menores ingresos no abarca un quinto del total, sino cerca de un 15%. (página 3).

Precisión necesaria: hasta ahora, limitándose a los datos de la encuesta Casen, los análisis sub-evaluaban la intensidad y la extensión de la concentración de los ingresos y de la riqueza en pocas manos. El Informe citado expone los métodos adoptados para paliar ese fenómeno que no es privativo ni exclusivo de Chile. Recientemente, en Francia, el entonces ministro de Economía Eric Lombard corrigió los datos que el Senado exhibió como un escándalo:

Según los senadores, 13.335 personas afectas al impuesto sobre la fortuna inmobiliaria (IFI) exhiben un ingreso fiscal de referencia tan bajo que fueron eximidos del impuesto sobre el ingreso, sobre sobre las plus-valías y los dividendos. Pero, según Eric Lombard, el número de franceses afortunados que no pagan impuestos es aún más elevado: en torno a 50 mil…” (26 febrero 2026).

En Francia, el fraude fiscal está estimado entre 80 mil y 100 mil millones de euros al año. El déficit presupuestario para el año 2025 fue de 152 mil 500 millones de euros, o sea un 5,1% del PIB galo. Al mismo tiempo, las “ayudas” a las grandes empresas privadas fueron cifradas por el Senado en un informe del 8 de julio del 2025 en 211 mil millones de euros para el año 2023, o sea el 7% del PIB francés. Desde luego, a nadie se le ocurriría pensar que esto es normal en país presidido por un banquero proveniente del Banco Rotschild…

Lo cierto es que los poseedores de las grandes fortunas inciden grandemente en la formulación de la Ley de Presupuestos, y son quienes practican activamente el fraude fiscal. Al menos en Francia.

El Informe Sobre Desigualdad de Ingresos en Chile merece el desvío: se trata de un estudio de gran erudición, tremendamente pedagógico y de alcances muy amplios:

Desde el retorno a la democracia, el país ha experimentado transformaciones económicas y sociales significativas, caracterizadas por un crecimiento económico sostenido, importantes y persistentes avances en la reducción de la pobreza, y una expansión sustantiva de la protección social. No obstante, junto con estos avances, la distribución del ingreso ha mantenido niveles elevados de concentración, sobre todo en comparación con las economías desarrolladas, situando al país entre aquellos con mayores niveles de desigualdad dentro de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).(página 8).

En cuanto al método elegido…

la medición de la desigualdad de riqueza resulta sin duda importante, pues permite vincular el aumento de la desigualdad con la expansión y desregulación de los mercados financieros globales (Pfeffer y Waitkus, 2021; Saez y Zucman, 2014). (página 14).

En cuanto a las consecuencias…

Los análisis comparativos entre países muestran que los efectos de la desigualdad sobre el crecimiento económico son heterogéneos, aunque tienden a ser negativos y más pronunciados en los países emergentes (Grigoli, Paredes y Di Bella, 2016). (página 18).”

No sólo: la desigualdad de ingresos concentra también el poder político:

En sociedades desiguales, los recursos económicos no solo otorgan un mayor estatus social y mayor acceso a bienes y servicios, sino que amplían la capacidad de participar efectivamente en los procesos de toma de decisiones, incidiendo en sus resultados.

Esta influencia política desproporcionada de quienes poseen mayores recursos económicos se manifiesta de dos formas. Por un lado, es descriptiva, ya que existe una sobrerrepresentación de personas de altos ingresos en los espacios formales de toma de decisiones. Por otro, es sustantiva, pues las visiones e intereses de estos grupos tienden a ser más eficazmente promovidos en dichos espacios, gracias a los diversos mecanismos de influencia que pueden ejercer sobre el proceso deliberativo (PNUD, 2017).

En este sentido, una mayor desigualdad socioeconómica entra en tensión con el principio de igualdad política que sustenta los sistemas democráticos. (página 19)”

El fenómeno analizado no llegó con Kast, ni es privativo de Chile:

Durante los últimos 30 años, la desigualdad se ha consolidado como una problemática de interés global. Desde la década de 1980, se ha observado un aumento relativamente sostenido de la desigualdad de ingresos en los países industrializados, fenómeno documentado inicialmente en el estudio seminal de Piketty y Saez (2003) sobre Estados Unidos y luego replicado en varios países, así como en el libro Capital en el Siglo XXI (Piketty, 2014) y en los informes sobre desigualdad global del World Inequality Lab (WIL). (página 21).

En lo que toca a Chile, el periodo indicado coincide con la inacabable “transición” a la democracia que ha dejado incólume la herencia institucional, legislativa, económica y financiera de la dictadura.

Lo que no es óbice u obstáculo para que la SOFOFA exhiba en su sitio web un mensaje de claridad meridiana: “invertir en Chile se volvió demasiado caro y complejo.” (sic)

Lo cual parece indicar que la SOFOFA está detrás de la Ley de Reconstrucción Nacional del gobierno de Kast, que busca concentrar aún más los ingresos y la riqueza en manos de los poderosos. No por nada, precisa el Informe:

… el 1 % más rico de la población mundial fue el segmento que más incrementó sus ingresos en términos relativos durante ese período. (página 22).”

En cuanto al campo de flores bordado… “Tanto en la actualidad como históricamente, Chile ha sido identificado como un país con altos niveles de desigualdad, incluso dentro del contexto latinoamericano.”(página 25).

La alta desigualdad característica del Chile actual tiene sus orígenes en el período de la dictadura civil-militar (1973-1990), llegando a su máximo hacia fines de la década de 1980. En la década de 1990 y hasta 2009 —cuando finaliza la serie elaborada por Rodríguez Weber—, la desigualdad experimenta una leve disminución respecto del período anterior, pero se mantiene en niveles elevados y relativamente estables. (página 26).

Actualmente, según un estudio de Ipsos (2024), casi 6 de cada 10 chilenos (56 %) considera la desigualdad como uno de los principales problemas del país.” (página 27)

A posteriori resulta fácil llorar sobre la leche derramada, como hizo Gabriel Boric hace unos días:

Boric afirmó que uno de los principales errores de su administración fue no interpretar correctamente las señales que ya se habían manifestado tras las elecciones parlamentarias de 2021 y durante el proceso constituyente.” (Bio-Bio Chile, 14 de mayo 2026).

Una pena, porque las “señales” eran planetarias:

Investigadores del Banco Mundial estimaron que, durante 2020, el mundo experimentó las mayores cifras de pobreza y desigualdad desde 1990 (Mahler, Yonzan y Lakner, 2022). Al mismo tiempo, se observó un incremento significativo de la riqueza en el segmento de mayores ingresos a nivel global, a pesar del estancamiento del PIB mundial (López-Calva, 2021).(página 29).

Y basta con ser economista para llegar a conclusiones que saltan a la cara:

En la práctica, esto implica que muchas personas u hogares tienen ingresos relativamente bajos, mientras que solo una minoría concentra ingresos muy elevados.”(página 36).

Para David Ricardo (1773 – 1823) se trató tal vez de una intuición, aunque para Karl Marx (1818 – 1883) fueron conclusiones objetivas. Lo cierto es que ambos supieron interpretar correctamente las señales, razón por la cual dejaron claro desde los inicios de los estudios económicos que la cuestión principal es la distribución de la riqueza creada entre capital y el trabajo.

Hay quién lo ignora y a pesar de ello busca dirigir una ONU agonizante, mientras otros preparan su propio futuro político: mangar siempre ha sido bueno.

No deseo aburrir con estas reflexiones, pero debes saber que el El Informe Sobre Desigualdad de Ingresos en Chile tiene un total de 175 páginas.

Razón por la cual precisamos que puedes descargarlo en su versión integral en en el sitio bidat.gob.cl del Observatorio Social de la Subsecretaría de Evaluación Social.

POLITIKA

♦♦♦

*Luis Casado, nació en Chile. Es ingeniero del Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI – París). Ha sido profesor invitado del Institut National des Télécommunications de Francia y Consultor del Banco Mundial. Su vida profesional, ligada a las nuevas tecnologías destinadas a los Transportes Públicos, lo llevó a trabajar en más de 40 países de los cinco continentes.

BLOG DEL AUTOR: Luis Casado
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com |FEF69F