Ante
la cantidad de críticas por el viaje del presidente a China con su
esposa, me llegaron los recuerdos de la Venezuela de ayer:
Cuando
Lusinchi viajaba con su barragana Blanca Ibáñez, no la dejaban dormir en
los palacios designados para los presidentes, por lo inmoral, (Caso
España).
Aunque Lusinchi la graduó de Doctora en leyes, y llegó en
Helicóptero a la Universidad con toga y birrete, luego de premio la
mandó a New York en un avión Hércules de la FAV, full de regalos de oro
cochano extraído del Caroní, que le trajo Brewer Carías (Su ministro de
la Juventud) Lusinchi nunca pudo vestirla de seda.
La conferencia
episcopal venezolana, y los obispos hacían cola para chantajear a la
Ibáñez porque consideraban que debía salvarse, pues para ellos ella
estaba hundida en horrible pecado de ser "El cuero del presidente" y
salir de allí costaba algún dinerillo, cosa que capitalizaron los
prelados para llenar sus bolsillos.
Recuerdo también en el primer viaje de Carlos Andrés Pérez con su
amante, la señora Cecilia Matos a Miami, la dama se compró 9 edificios
“Cash” en el “Miami Beach Strip” (hoy South Beach), a título personal,
de un solo plumazo y con dineros de la nación y nadie dijo nada...
Dejemos que la hipocresía ruede...
Algunos no olvidamos!
Cuando Lusinchi viajaba con su barragana Blanca Ibáñez, no la dejaban dormir en los palacios designados para los presidentes, por lo inmoral, (Caso España).
Aunque Lusinchi la graduó de Doctora en leyes, y llegó en Helicóptero a la Universidad con toga y birrete, luego de premio la mandó a New York en un avión Hércules de la FAV, full de regalos de oro cochano extraído del Caroní, que le trajo Brewer Carías (Su ministro de la Juventud) Lusinchi nunca pudo vestirla de seda.
La conferencia episcopal venezolana, y los obispos hacían cola para chantajear a la Ibáñez porque consideraban que debía salvarse, pues para ellos ella estaba hundida en horrible pecado de ser "El cuero del presidente" y salir de allí costaba algún dinerillo, cosa que capitalizaron los prelados para llenar sus bolsillos.
Recuerdo también en el primer viaje de Carlos Andrés Pérez con su amante, la señora Cecilia Matos a Miami, la dama se compró 9 edificios “Cash” en el “Miami Beach Strip” (hoy South Beach), a título personal, de un solo plumazo y con dineros de la nación y nadie dijo nada... Dejemos que la hipocresía ruede...
Algunos no olvidamos!
