Estos elementos armados del paramilitarismo se resguardan detrás de las
barricadas guarimberas, escudados con familias, niños y ancianos, lo que
obliga a los organismos a actuar con cautela.
No obstante, más allá de estos hechos, la acción puntual de estos dispositivos bélicos, conformados desde Colombia con promoción norteamericana, es la de llegar a sostener la ilusión de una guerra civil sustentada bajo una supuesta “represión” del Estado a manifestantes opositores “pacíficos”, en un momento dado.
Este plan organizado y financiado desde varios años, por políticos acaudalados asociados con el tráfico de drogas (Uribe entre otros), grandes propietarios latifundistas y el Estado norteamericano, busca crear la fase bélica en el país del llamado golpe suave, momento “ideal” para una intervención extranjera.
El recrudecimiento de los hechos violentos en los últimos días de guarimbas en Mérida y Táchira, forma parte de esa “fase bélica” ensayada por estos grupos irregulares, que buscan sustituir a los agotados guarimberos comunes de la oposición, para crear muertes como la perpetrada a la ciudadana Gisela Rubilar baleada en la cabeza el sábado pasado, para provocar la reacción de los órganos de seguridad.
La estrategia es llevar inevitablemente a los cuerpos de seguridad del Estado al uso de la fuerza letal lo cual ha funcionado en varios países como Libia o Siria para la intervención extranjera.
No obstante, la particularidad de estos elementos armados es que se resguardan detrás de las barricadas, escudados con familias, niños y ancianos, lo que obliga a los organismos a actuar con cautela, a pesar de asegurar que son atacados con subametralladoras que han causado 16 funcionarios heridos.
La fase del ablandamiento mediático quedó evidenciada con el mensaje del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, donde denuncia que “pacíficos manifestantes” son violentamente reprimidos por los órganos de seguridad.
Finalmente, el país debe estar alerta pues las condiciones de esa “fase bélica” están dadas, ya que se está presentando en estos momentos en los estados Mérida y Táchira, fuertes reductos del paramilitarismo en el país, un recrudecimiento de las ya agotadas “guarimbas”.
(LaIguana.TV)