Domingo 20 de Abril de 2014 13:33
Su
representante oficial, el coronel Steve Worren declaró que: «Estas
acciones provocadoras y no profesionales de Rusia no se corresponden con
su normativa y los acuerdos de relación profesional entre las fuerzas
armadas de nuestros países». Así, Worren precisó que el avión SU-24
ruso, que, por lo visto, no llevaba armamento de combate, había pasado
12 veces cerca del barco de la marina de guerra de los EEUU, el sábado,
cuando aquél se encontraba en aguas internacionales cerca de las costas
de Rumanía.
Unas
declaraciones tan emocionales, casi un discurso histérico, de una
persona seria del Pentágono, parece esconder algo muy, muy extraño.
Realmente:
¿qué temer de un avión de bombardeo DESARMADO, que además no es un
modelo de última generación, que pasara 12 veces cerca de un novísimo,
armado hasta los dientes, especializado en defensa antiaérea, destructor
de los EEUU?
Por
ejemplo, en los tiempos de la guerra fría entre la URSS y los EEUU,
tales vuelos de aviones sobre los barcos de las dos potencias eran muy
habituales. ¿Qué ha pasado esta vez? ¿Que ha puesto así a los
americanos? Además, conforme a la nota semioficial que ha aparecido
sobre los aspectos secundarios de la información, después del incidente,
el "Donald Cook" se dirigió urgentemente a un puerto de Rumanía y allí
27 personas de la tripulación hicieron un escrito dándose de baja y
abandonando o solicitando abandonar el barco. Indirectamente esto se
confirma por las mimas palabras de la declaración del Pentágono. En ella
se dice que la acción del avión ruso “desmoralizó” a la tripulación del
barco. Y aquí es donde todo se ha embrollado para ocultar lo ocurrido.
Este
destructor “mártir”, USS Donald Cook (DDG-75) como es del tipo de
destructores URO, barcos multiusos de combate, rápidos y maniobrables
destinados a la lucha contra submarinos, ingenios voladores (incluido
misiles) y barcos del adversario, también para la vigilancia y defensa
de formaciones marinas o escolta durante las proyecciones de fuerza en
el mar. Entre el armamento de este barco, se encuentran incluso dos
lazadoras 6-troncal ЗU "Falanks" y hasta 74 cohetes RIM-66 SM-2
"Standart-2". En otras palabras, la especialización de este barco es el
combate no sólo contra objetivos de baja velocidad como el SU-24, sino
también contra objetivos mucho más difíciles como misiles, cuya
velocidad y maniobrabilidad superan muchas veces al SU-24. Sus sistemas
de defensa antiaérea han trabajado en condiciones reales y el avión
ruso no era un enemigo de entidad. Pero no parece que fuera así, la
tripulación se “desmoralizó”, 27 miembros de la tripulación solicitaron
la baja escribiendo en sus declaraciones que «no van a arriesgar sus
vidas». Entonces… ¿Qué ha pasado en aquellas aguas neutrales?
La
respuesta, según algunas fuentes a las que ha tenido acceso
Elespiadigital.com pudiera ocultarse tras un nombre misterioso,
"Hibiny". Hibiny es un macizo montañoso de la península de Kola, en la
región de Múrmansk, situado a 150 km al norte del Círculo polar. Allí
se encuentra Hibiny, un novísimo complejo ruso de la lucha
radioelectrónica, que se instalará en todos los aviones de
reconocimiento rusos. Dado que lo único que puede desmoralizar al
personal militar es propia debilidad, lo ocurrido, a la luz de todo lo
anterior, pudo ser lo siguiente...
El 10 de
abril de 2014, el destructor indicado más arriba llegó a las aguas
internacionales del Mar Negro para la realización de manifestación de
fuerza y amenaza en relación con la posición inflexible de Rusia en
Ucrania y sobe la cuestión de Crimea. Ya se encontraba en las aguas del
Mar Negro otro destructor americano dotados de misiles Trakstan. Es
decir, lo típico de los norteamericanos, organizar un alboroto y llamar
la atención internacional. La reacción de Rusia fue tranquila, pero
terrible: El 12 de abril, en el gran día de la cosmonáutica soviética,
los rusos equiparon al desarmado SU-24 que voló sobre aquellas aguas con
el sistema "Hibinami" bajo el ala.
Todo
siguió un guión: El "Cook" detectó al avión a gran distancia, se dio la
alarma y se ocuparon los puestos de combate. Todo estaba a punto, los
radares seguían el rumbo del avión ruso acercándose al objetivo…. ¡Y de
repente todo se apagó! Lo sistemas dejaron de funcionar en el barco
estadounidense, las pantallas no muestran nada, incluso el otro buque
norteamericano deja de recibir la señal en el radar del objetivo. El
SU-24 mientras tanto pasaba rasante (a 160 m de altura) sobre la
cubierta de "Cook", imitando el ataque con cohetes contra el objetivo.
¡Claro, con gran éxito ya que las defensas del buque no existen! El
avión da la vuelta y realiza otra pasada. ¡Y así 10 veces más! Todas las
tentativas de reactivar los sistemas y dar las coordenadas del objetivo
a los sistemas de defensa antiaérea fracasan y solamente cuando la
silueta del bombardero ruso desaparecía en el continente, las pantallas
volvieron a funcionar y los sistemas de detección volvieron a mostrar el
cielo puro primaveral que se disfrutaba aquella mañana.
Resumiendo.
Con toda probabilidad, después de que el SU-24 llegara a la proximidad
inmediata del "Cook", se puso en marcha el sistema "Hibiny” y toda la
defensa antiaérea del destructor quedó fuera de servicio. De esa forma,
los rusos podrían haber comprobado la eficacia del sistema REB 12 en
condiciones reales una docena de veces imitando el ataque al barco
americano. Durante todo ese tiempo, la tripulación del barco no pudo
reanimar los sistemas del buque. Una vez que el avión “destruyó” el
objetivo, es cuando el SU-24 regresó a su base. La indefensión y la
conciencia de la propia debilidad contra los sistemas del avión ruso
explicarían que 27 personas de su tripulación solicitaran la baja en el
servicio.