“Es ridículo considerarnos una amenaza”
“Es ridículo considerarnos una amenaza”
La
Presidenta remarcó “la similitud y la simultaneidad” de las
administraciones de Barack Obama, con quien fue particularmente dura, y
David Cameron. También cuestionó las “nuevas formas sutiles de
intervención” a los países de la región.
Desde Panamá
En
un duro discurso, la presidenta Cristina Kirchner fue crítica con
Estados Unidos durante la sesión de presidentes de la Cumbre de las
Américas. Unió la declaración de “amenaza a la seguridad nacional”
declarada por el presidente Barack Obama contra Venezuela con la
“amenaza” que dijo ver el Reino Unido en Argentina para justificar el
aumento del presupuesto militar en las islas Malvinas. En ese sentido,
cuestionó las “nuevas formas sutiles de intervención” a los países de la
región. Su posición fue acompañada en sus mensajes por otros
mandatarios de la región como Rafael Correa, Nicolás Maduro y Evo
Morales, también críticos con las posiciones norteamericanas.
Un
dato inusual fue que la Presidenta comenzara hablando del combate al
narcotráfico al que se había referido unos minutos antes el presidente
de Colombia, Juan Manuel Santos. El tema no suele figurar entre los ítem
que toca CFK en los foros internacionales. En verdad, de lo que quería
hablar era del “financiamiento del narcotráfico” y del lavado de las
ganancias que genera. “No seamos cínicos. Miles y miles de millones de
dólares que se blanquean en paraísos fiscales y en bancos de países
desarrollados. Si no se aborda ese problema no hay solución para el
narcotráfico”, definió. Y habló sobre la “contradicción” del tema. “Con
la droga y el dinero se quedan los países desarrollados; con los muertos
y las armas, los pobres de América latina”, dijo.
La
Presidenta recordó que era su última Cumbre de las Américas, que era el
mismo caso de Obama. Que también era una cumbre “histórica” dada la
primera participación de Cuba, aunque descartó que ese hecho fuera por
exclusivo mérito del presidente norteamericano. “No, señores, Cuba está
aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes”,
sostuvo, y consideró un “verdadero triunfo de la Revolución Cubana” lo
que se vivió ayer en Panamá.
Pero,
siguió, la alegría del hito histórico se vino abajo el mes pasado
cuando se conoció el decreto de Obama declarando a Venezuela una amenaza
a la seguridad nacional para Estados Unidos. Cristina Kirchner reveló
entonces que el viernes a la noche, al llegar a Panamá, había tenido una
reunión con Maduro y que le había preguntado por el tamaño de su
presupuesto militar. “Creo que me dijo mil millones, o dos mil millones,
un poquito más”, mencionó. Recordó que Obama les había dicho a sus
compatriotas que no tenían que temer a Irán, luego de firmar con ellos
el acuerdo nuclear, porque el presupuesto militar iraní era de 30 mil
millones de dólares mientras que Estados Unidos contaba con más de 600
mil millones. Cristina Kirchner dijo que lo primero que hizo al
enterarse del decreto norteamericano fue reírse.
Desde
el lugar en el que se encontraba sentada la Presidenta no se llegaba a
distinguir dónde estaba Obama, en la otra punta de la larga mesa
alrededor de la que se ubicaron las 35 delegaciones americanas, todas
con sus presidentes a excepción de Michelle Bachelet, quien se quedó en
Chile atendiendo las consecuencias de las inundaciones. “No sé si estará
presente el presidente Obama o si se habrá retirado, no alcanzo a ver,
tendría que ponerme los anteojos y no tengo ganas, no está. No importa,
alguien se lo contará”, ironizó la Presidenta. Obama, efectivamente,
había salido para mantener una reunión, tal vez previendo que en ese
tramo recibiría críticas. No obstante, un rato después cuando ambos
presidentes se cruzaron para la “foto de familia” de la cumbre se
saludaron con amabilidad. En verdad, en lo personal, el trato entre
ellos siempre fue cordial. En lo político, en cambio, nunca pudieron
encajar.
La
Presidenta unió la desmesurada declaración de Estados Unidos contra
Venezuela con lo sucedido días atrás con las Malvinas. “Nuestro propio
territorio”, como definió. Luego de un artículo aparecido en un diario
sensacionalista sobre una supuesta compra de aviones rusos por parte de
Argentina, el ministro de Defensa del Reino Unido declaró un incremento
del ya de por sí abultado presupuesto militar del archipiélago. “Absurdo
también. Pero me llamó la atención la similitud y la simultaneidad de
ambas posiciones”, resaltó. Y después de recordar que “decía el líder
que fundó mi movimiento, el general Perón, que se vuelve de cualquier
lugar menos del ridículo”, remató: “La verdad que resulta absolutamente
ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza”.
También
criticó a Obama por haber dicho que no quería anclarse en el pasado. “A
mí sí que me gusta la historia”, retrucó. Repasó la historia de
intervenciones norteamericanas en la región, con golpes de Estado o
invasiones. Pero habló del surgimiento de “nuevas formas más sutiles de
intervención”, algo de lo que también hablaría poco después con la
presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (ver página 4). “Golpes suaves
donde se utilizan medios masivos de comunicación, multinacionales,
denuncias falsas, asociaciones caprichosas de estados con otros estados
para hacer no sé qué cosas y qué conspiraciones. Son más sutiles, pero
no por ello dejan de ser intervenciones y siempre encuentran su origen
bajo el nombre de las ONG”, agregó.
Pese
a que otros presidentes lo mencionaron –Raúl Castro respaldó la lucha
argentina por Malvinas y la “soberanía financiera”–, CFK esta vez no
hizo alusión al conflicto por los fondos buitre ni hizo una mención
específica a las críticas de días atrás de la funcionaria del
Departamento de Estado, Roberta Jacobson, a la marcha de la economía
argentina. En el diálogo que mantuvo con la prensa, al salir del hotel
donde estuvo alojada, hacia el aeropuerto, insistió en los puntos ya
marcados en su discurso. Aunque destacó algo que también hizo Raúl
Castro en su intervención en la cumbre, que el presidente de los Estados
Unidos está lejos de concentrar todo el poder del país. “Tiene una
parte del poder que generalmente es bastante inferior al poder de las
grandes corporaciones económicas, mediáticas, financieras y la
articulación de todos estos intereses geopolíticos. Todo esto es el
mundo contemporáneo, un mundo difícil, complejo”, cerró.
La
Presidenta remarcó “la similitud y la simultaneidad” de las
administraciones de Barack Obama, con quien fue particularmente dura, y
David Cameron. También cuestionó las “nuevas formas sutiles de
intervención” a los países de la región.
Desde Panamá
En
un duro discurso, la presidenta Cristina Kirchner fue crítica con
Estados Unidos durante la sesión de presidentes de la Cumbre de las
Américas. Unió la declaración de “amenaza a la seguridad nacional”
declarada por el presidente Barack Obama contra Venezuela con la
“amenaza” que dijo ver el Reino Unido en Argentina para justificar el
aumento del presupuesto militar en las islas Malvinas. En ese sentido,
cuestionó las “nuevas formas sutiles de intervención” a los países de la
región. Su posición fue acompañada en sus mensajes por otros
mandatarios de la región como Rafael Correa, Nicolás Maduro y Evo
Morales, también críticos con las posiciones norteamericanas.
Un
dato inusual fue que la Presidenta comenzara hablando del combate al
narcotráfico al que se había referido unos minutos antes el presidente
de Colombia, Juan Manuel Santos. El tema no suele figurar entre los ítem
que toca CFK en los foros internacionales. En verdad, de lo que quería
hablar era del “financiamiento del narcotráfico” y del lavado de las
ganancias que genera. “No seamos cínicos. Miles y miles de millones de
dólares que se blanquean en paraísos fiscales y en bancos de países
desarrollados. Si no se aborda ese problema no hay solución para el
narcotráfico”, definió. Y habló sobre la “contradicción” del tema. “Con
la droga y el dinero se quedan los países desarrollados; con los muertos
y las armas, los pobres de América latina”, dijo.
La
Presidenta recordó que era su última Cumbre de las Américas, que era el
mismo caso de Obama. Que también era una cumbre “histórica” dada la
primera participación de Cuba, aunque descartó que ese hecho fuera por
exclusivo mérito del presidente norteamericano. “No, señores, Cuba está
aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes”,
sostuvo, y consideró un “verdadero triunfo de la Revolución Cubana” lo
que se vivió ayer en Panamá.
Pero,
siguió, la alegría del hito histórico se vino abajo el mes pasado
cuando se conoció el decreto de Obama declarando a Venezuela una amenaza
a la seguridad nacional para Estados Unidos. Cristina Kirchner reveló
entonces que el viernes a la noche, al llegar a Panamá, había tenido una
reunión con Maduro y que le había preguntado por el tamaño de su
presupuesto militar. “Creo que me dijo mil millones, o dos mil millones,
un poquito más”, mencionó. Recordó que Obama les había dicho a sus
compatriotas que no tenían que temer a Irán, luego de firmar con ellos
el acuerdo nuclear, porque el presupuesto militar iraní era de 30 mil
millones de dólares mientras que Estados Unidos contaba con más de 600
mil millones. Cristina Kirchner dijo que lo primero que hizo al
enterarse del decreto norteamericano fue reírse.
Desde
el lugar en el que se encontraba sentada la Presidenta no se llegaba a
distinguir dónde estaba Obama, en la otra punta de la larga mesa
alrededor de la que se ubicaron las 35 delegaciones americanas, todas
con sus presidentes a excepción de Michelle Bachelet, quien se quedó en
Chile atendiendo las consecuencias de las inundaciones. “No sé si estará
presente el presidente Obama o si se habrá retirado, no alcanzo a ver,
tendría que ponerme los anteojos y no tengo ganas, no está. No importa,
alguien se lo contará”, ironizó la Presidenta. Obama, efectivamente,
había salido para mantener una reunión, tal vez previendo que en ese
tramo recibiría críticas. No obstante, un rato después cuando ambos
presidentes se cruzaron para la “foto de familia” de la cumbre se
saludaron con amabilidad. En verdad, en lo personal, el trato entre
ellos siempre fue cordial. En lo político, en cambio, nunca pudieron
encajar.
La
Presidenta unió la desmesurada declaración de Estados Unidos contra
Venezuela con lo sucedido días atrás con las Malvinas. “Nuestro propio
territorio”, como definió. Luego de un artículo aparecido en un diario
sensacionalista sobre una supuesta compra de aviones rusos por parte de
Argentina, el ministro de Defensa del Reino Unido declaró un incremento
del ya de por sí abultado presupuesto militar del archipiélago. “Absurdo
también. Pero me llamó la atención la similitud y la simultaneidad de
ambas posiciones”, resaltó. Y después de recordar que “decía el líder
que fundó mi movimiento, el general Perón, que se vuelve de cualquier
lugar menos del ridículo”, remató: “La verdad que resulta absolutamente
ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza”.
También
criticó a Obama por haber dicho que no quería anclarse en el pasado. “A
mí sí que me gusta la historia”, retrucó. Repasó la historia de
intervenciones norteamericanas en la región, con golpes de Estado o
invasiones. Pero habló del surgimiento de “nuevas formas más sutiles de
intervención”, algo de lo que también hablaría poco después con la
presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (ver página 4). “Golpes suaves
donde se utilizan medios masivos de comunicación, multinacionales,
denuncias falsas, asociaciones caprichosas de estados con otros estados
para hacer no sé qué cosas y qué conspiraciones. Son más sutiles, pero
no por ello dejan de ser intervenciones y siempre encuentran su origen
bajo el nombre de las ONG”, agregó.
Pese
a que otros presidentes lo mencionaron –Raúl Castro respaldó la lucha
argentina por Malvinas y la “soberanía financiera”–, CFK esta vez no
hizo alusión al conflicto por los fondos buitre ni hizo una mención
específica a las críticas de días atrás de la funcionaria del
Departamento de Estado, Roberta Jacobson, a la marcha de la economía
argentina. En el diálogo que mantuvo con la prensa, al salir del hotel
donde estuvo alojada, hacia el aeropuerto, insistió en los puntos ya
marcados en su discurso. Aunque destacó algo que también hizo Raúl
Castro en su intervención en la cumbre, que el presidente de los Estados
Unidos está lejos de concentrar todo el poder del país. “Tiene una
parte del poder que generalmente es bastante inferior al poder de las
grandes corporaciones económicas, mediáticas, financieras y la
articulación de todos estos intereses geopolíticos. Todo esto es el
mundo contemporáneo, un mundo difícil, complejo”, cerró.