Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

8 de abril de 2015

Hugo Chávez, Mi Primera Vida. Conversaciones con Ignacio Ramonet. (fragmentos)

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Continuación con algunos párrafos escogidos…
Afirma Arturo Uslar Pietri: “El venezolano anda sediento de Historia, ¿es cierto?
Sí. Parecía un gran patriota. En los años 40, cuando gobernaba Medina Angarita, hablo de la necesidad de “sembrar el petróleo”. Después del 4 de febrero del 92 comenzaron las especulaciones acerca de los “autores intelectuales” del golpe, como si nosotros no pensáramos… Y trataron de implicarlo porque hizo unas declaraciones, al igual que Caldera, justificando, en el fondo, nuestra acción… y le allanaron su casa. Esto hizo que Uslar se pusiera más firme en contra del gobierno de Carlos Andrés declarando: “Yo lo que dije fue que aquí iba a llover… y llovió”.
Dos años después, en 1994, cuando salí de la cárcel fui a visitarlo a su casa, entre muchas cosas le pregunte por que no seguía escribiendo su columna en el diario El Nacional… Me contesto: “Mire, Comandante, uno tiene que saberse ir antes de que lo echen…”. También me dijo: “…Comandante, la vida es como una obra de teatro; unos actores esta en primer plano, otros… Hay dos momentos especiales en la escena del actor: cuando entra y cuando sale. Yo lo vi a usted entrar con una boina roja y un fusil, ahora usted tiene que tener cuidado como sale…”.
Dice Heidegger*: “no hay nada más lleno de futuro que el pasado”. Fidel acuño su frase famosa “la historia me absolverá”. Yo digo: “a mí me absorbió, me enguño”.
*Martin Heidegger (1889-1976), filósofo alemán, autor de El Ser y el Tiempo, 1927.
¿Era Rómulo Gallegos de los llanos?
No, de Caracas. Doña Bárbara resume la identidad venezolana. Cuando Pérez Jiménez y su comando hicieron irrupción en el Palacio Blanco en noviembre de 1948 para derrocarlo, este les mando a decir: “Dígales a esos traidores que ellos son Doña Bárbara y yo Santos Luzardo. Y Santos Luzardo no negocia con Doña Bárbara”. A las dos horas lo metieron en un avión y lo enviaron desterrado a La Habana. En La Habana afirmo: “Estados Unidos me ha derrocado”. Carlos Chalbaud, un coronel que había sido Ministro de la Defensa de Gallegos asume la jefatura de la Junta Militar que se encargaría del gobierno. Comienza a darle un toque progresista a su gobierno en contra de los intereses petroleros de Estados Unidos, entonces, en extrañas circunstancias es secuestrado y asesinado en noviembre del 53. Pocos meses antes en Irán, habían derrocado a Mossadegh, porque nacionaliza la industria petrolera iraní. Al asumir la primera magistratura de Egipto, el coronel  Nasser intenta nacionalizar el Canal de Suez en el 56 y también es derrocado. En otras palabras, cualquier gobierno que intentaba emanciparse o mostraba resistencia ante las potencias neocolonialistas e imperialistas, era derrocado.
¿Era Boves Llanero; luchaba contra Bolívar?
No. Boves era asturiano, español. Vivió aquí y se hizo llanero, y los llaneros lo admiraban por su barbarie y lo siguieron… No luchaba contra Bolívar, condujo una guerra de pobres contra ricos, de odio hacia los blancos. Tanto blancos como ricos eran sus enemigos. Sus seguidores eran pardos, indios, mestizos, zambos, mulatos, antiguos esclavos… los pobres, pues. Al morir Boves, se unieron a Páez (1790-1873), a Bolívar.
¿En el Llano hay muchas comunidades indígenas?
Habían… Esas comunidades fueron hasta hoy atropelladas hasta su casi extinción. Un monstruoso genocidio. En los 70 cuando yo era oficial en la frontera apureña, un cura me conto que los terratenientes, tanto venezolanos como colombianos, salían a divertirse matando indios como matar venados. Se apoderaban de sus tierras y una que otra indiecita bonita. Una vez acompañado de un baqueano patrullaba la zona, porque una señora acusaba a estos de haberles robado unos cochinos. El baqueano demostró ser un experto conocedor de atajos, un buen rastreador, y también lo descubrí entonces- ¡experto en cacerías de indios!
Cuando localizamos el grupo de indígenas, estos con mucha furia nos atacaron con una lluvia de flechas. Ordene no disparar nuestras armas. Huyeron. De pronto oímos los alaridos de una india que junto a su bebe se estaba ahogando en un caño cercano. Estaba aterrorizada y nos miraba con mucho odio, porque llevábamos uniforme, me confeso después el baqueano. Este al verla me grito emocionado: “¡Dispárele Capitán! No son gente, son animales”. Todavía se me espeluca el cuerpo al recordar esa escena. Y ese baqueano no era mala gente, era producto de la costumbre, de la barbarie imperante.
Todavía usan esta expresión: “por allí pasaron unos indios acompañados de dos racionales”. La madre de mi abuela Rosa Inés (madre de mi padre Hugo de los Reyes Chávez) era india autentica de la sabana, decía que de la etnia Yarura. El apellido Chávez lo heredo tal vez del apellido del cura que la bautizo o del cacique español local. El padre de mi abuela Rosa Inés era un negro descendiente de la etnia mandinga africana que vivía a caballo, aficionado a los gallos, coplero y coleador. Murió cuando mi padre era un niño.
Hábleme de Ezequiel Zamora (1817-1860)
Participo en la Revolución Federal. Tenía un principio: hablar y oír siempre al pueblo. Usaba un sombrero de cogollo, y sobre él se colocaba una gorra militar; decía que era el símbolo de la unión de dos pueblos, el civil y el militar. Quería una Venezuela donde no abra ni ricos ni pobres, ni latifundistas ni esclavos, ni poderosos ni humillados, sino hermanos e iguales. En marzo de 1854 abolió la esclavitud (abolida por Bolívar en 1816, pero no ejecutada después de su muerte en 1830 por Páez).
Zamora exigía salarios justos para los peones agrícolas, tratados casi como los esclavos negros. Exigía un área de tierra cerca de los terratenientes, para los campesinos y peones sin tierra. Pedía a los latifundistas donar un rebaño de 10 vacas para que las comunidades cercanas alimentasen gratuitamente a los niños y las familias más pobres.
En 1842, se agudiza la crisis económica y las tensiones sociales, debido al creciente empobrecimiento de los pequeños y medianos propietarios a quienes se les incrementa los créditos y se les arrebata sus tierras mediante la ejecución de las hipotecas. Esto conlleva en 1846 a un levantamiento popular liderado por Zamora quien arengaba a sus seguidores con su famosa consigna. ¡Tierra y hombres libres! ¡Horror a la Oligarquía!
En el 58 se desata una conspiración comandada por Zamora, Falcón y Antonio Locadio Guzmán con el fin de derrocar el gobierno de Julián Castro. Estos cabecillas fueron expulsados del país. Sin embargo, los campesinos se levantaron en armas, mientras el gobierno se mostraba impotente para controlarlos. En el 59, un grupo comandado por Tirso Salavarria en Coro asaltan el cuartel y lanzan el “Grito de la Federación”, el cual marca el comienzo de una guerra que se prolongara 5 años. En Diciembre del 59 libra la Batalla de Santa Inés donde triunfa. Y se cantó en Barinas el himno federal: “El cielo encapotado anuncia tempestad, oligarcas temblad, viva la libertad”.
Su proyecto dejo un profundo recuerdo inolvidable en los Llanos. El Estado Barinas llego a llamarse “Estado Zamora”. La oligarquía trato de eliminar su proyecto e imagen presentándolo como “el terrible exterminador…”. En 1860 lo asesinan en San Carlos, Cojedes, y la bala no salió de las filas oligarcas, sino de sus propias filas federales, perdiéndose así el liderazgo de la Guerra Federal (1858-1863). Pero quedando el año de 1811, como 1º año de la Independencia y 1860, como 1º de la Federación.
Esta guerra civil, “Guerra de los cinco años”, la más larga y sangrienta de la historia venezolana (más de 100 mil muertos de una población de tan solo 2 millones de habitantes), culmina con el Tratado de Coche (23 de Abril de 1863) firmada entre Páez como Presidente de la Republica (1830-1835, 1839-1843 y 1861-1863) y, Crisóstomo Falcón como líder de la Federación, después Presidente de la Republica (1863- 1866). El país quedo arrasado y completamente endeudado. Falcón y sus sucesores traicionaron los ideales Zamoranos, y el país volvió a quedar gobernada nuevamente como antes por la misma oligarquía.
Alberto Arvelo recogió toda esa leyenda Zamorana en su poema: “Florentino y el Diablo”. Florentino representado por Zamora y el Diablo por la oligarquía histórica.
¿Todos pasaron por Sabaneta?
Si, Bolívar, Páez, Zamora, Maisanta y yo [ríe]. Sabaneta fue fundada acá, cerca de un vado del rio Boconó (Paso Baronero), que permitía el paso obligado entre los Llanos Altos y Bajos. Era un paso obligado para la economía, el comercio. Paso obligado entre Guanare o los Andes hacia la Nueva Granada. Y otra vez Alberto Arvelo con su: “Por aquí paso Bolívar, compadre. Hacia aquellos montes lejos…” Y yo le agregaría: “Por ahí paso también Zamora, compadre…”, o “Por ahí paso Maisanta…”. Todos pasaron por Sabaneta y, detrás de ellos, un pueblo luchando por una Patria. La misma Historia paso por allí, pues… [ríe]
¿Quién gobernó por esos años?
Entre 1830-1846 la Oligarquía Conservadora; luego un Periodo Liberal (1847-1858) dominado por la dinastía de los hermanos Monagas; después estalla la Guerra Federal (1859-1863) que dura 5 largos años con más de 300 batallas, 2.000 enfrentamientos guerrilleros y unos 100.000 muertos… Luego la dictadura de Páez (1861-1863); posteriormente Falcón y el retorno de José Tadeo Monagas. Entre 1870-1888 se instala la dictadura de Antonio Guzmán Blanco. Luego, lo que podríamos llamar un Decenio de Transición (1888-1898) dominado por la figura de Joaquín Crespo, y al final de 1800, Cipriano Castro con su Revolución Restauradora. Entre 1830-1903, se calcula que hubo en Venezuela unas 39 revoluciones… 127 alzamientos y muchos motines diversos…
Entre las montoneras, alzamientos, fiebre amarilla, malaria, tuberculosis, desnutrición, mortalidad infantil… toda esa violencia y miseria dificulto cualquier proyecto de país… Fue un periodo de liderazgo de poder y un olvido hacia las masas empobrecidas… Se instaló el caudillismo más feroz… Yo diría una guerra civil que duraría 100 largos años. Cien años de Soledad, Pues…
¿Restauradora, suena reaccionario?
En realidad no. Se quería restaurar el proyecto Bolivariano. Pero el país se encontraba endeudado, expropiado. Castro, como buen nacionalista, se negó a pagar la deuda externa y, en represalia, Inglaterra, Alemania, Italia impusieron, a finales de 1902, un bloqueo naval a Venezuela con la anuencia de los Estados Unidos. Gracias a la valiente y firme actitud de Castro, La Haya en 1907, adopto la Doctrina Drago*, vigente hasta hoy, que determina que ninguna potencia extranjera puede utilizar la fuerza contra un país del hemisferio americano con el propósito de cobrar una deuda.
*Luis María Drago, Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, propuso y fue adoptada en 1907 por el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya de usar primero la negociación que la fuerza para para dirimir este tipo de dificultades.
Castro se enferma y viaja hacia Europa, pero su vicepresidente, Juan Vicente Gómez, en Diciembre de 1908, decide autonombrarse Presidente de Venezuela, -como lo hizo posteriormente en el 2002 Carmona Estanga
Pocos días después, llegan al Puerto de La Guaira unos barcos de guerra de los Estados Unidos para apoyar al “nuevo gobierno de transición” que duro “transitoriamente” solo 28 años (1908-1936) [ríe]. Pocos meses después –diciembre 1909- Gómez aprueba  una nueva Ley Petrolera que daba todo tipo de facilidades a las empresas gringas; eliminando los impuestos vigentes. Allí comenzó el entreguismo del país a los gringos.
¿Por qué le interesa tanto la historia de su patria?
Dice Schopenhauer*: “Un pueblo que no conoce su historia no puede entender su presente ni construir su futuro”. Ignorarla conlleva a repetir los errores...
*Arthur Schopenhauer (1788-1860), filósofo alemán, autor de El Mundo como Voluntad y Representación (1819).
¿Quién era Rómulo Betancourt?
AD fue fundada por dos Rómulos: Gallegos y Betancourt, en 1941. AD, en alternancia con Copei gobernaron desde 1958 hasta 1998. Betancourt gozaba de fama de ser de izquierda, porque abundaban los dictadores como Somoza, Batista, Trujillo o Dubalier, apoyados por Washington. Cuando estos ya no le eran útiles a Washington, echaba mano a estos, sus “izquierdistas”, para derrocarlos. Betancourt se hallaba exiliado de Pérez Jiménez en Estados Unidos. Firmo con los gringos el Pacto de Nueva York en 1957 junto con Caldera por Copei.
Cuando retorna a Caracas, luego del derrocamiento, por supuesto, de Pérez Jiménez [ríe], es electo y llega al poder, pero no al poder para la “izquierda”, sino al poder para la oligarquía. Si Betancourt hubiese sido realmente de tendencia izquierdista, hubiese aprovechado el derrocamiento de Batista por Fidel un mes antes, para unirse a él. Pero no lo hizo, porque era un farsante pro gringo.
¿Y que hizo la izquierda?
Se alza; muchos se fueron a la montaña; surgen las guerrillas, algunos militares como Moncada Vidal o Hurtado Barrios las acompañan. Surgen las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Hubo dos rebeliones militares en 1962 sin éxito, en abril el “Carupanazo” y en junio, el “Porteñazo”. En este último hubo 400 muertos y unos 700 heridos. En represalia, Betancourt contra ataca fuerte- y sanguinariamente implementando su terrible consigna: “Disparen primero y averiguen después”. Ya en 1953 en Costa Rica, el Che Guevara lo había desenmascarado cuando escribió en una carta: “He conocido a un venezolano que dice ser un revolucionario pero estoy seguro que no lo es”.
Hubo un líder, tal vez si era de izquierda, llamado Jóvito Villalba, cofundador de un partido político llamado Unión Republicana Democrática (URD) que gano las elecciones en noviembre de 1952. Pero Pérez Jiménez, mediante un golpe de estado, lo sustituyo y se proclamó Presidente. Villalba pasó muchos años en el exilio o en la cárcel, era un incansable luchador. Pero cuando cae Pérez Jiménez en el 58, reaparece firmando el Pacto de Punto Fijo.
¿En qué consistió este Pacto?
AD, Copei y URD deciden repartirse el poder y excluir a la izquierda verdadera. Entre esa izquierda se encontraba un almirante de la marina, Wolfang Larrazábal (1911-2003) quien se une al movimiento revolucionario que derroca a Pérez Jiménez, y encabeza la Junta Militar, junto a Fabricio Ojeda, que toma el poder. Había otro revolucionario importante, Hugo Trejo (1922-1998), al cual los líderes de los partidos del Pacto de Punto Fijo le temían y querían relegar. Por cierto que Larrazábal, mientras Fidel aún estaba en la Sierra Maestra, le envió 150 fusiles norteamericanos. Fidel le retribuye enviándole un excelente fusil belga.
Larrazábal y Betancourt van a las elecciones el 7 de diciembre del 58, ganando Betancourt por un margen estrecho, pero Larrazábal triunfa en Caracas.
En el 62, URD se retira del fulano Pacto,  y con ese partido, muchos líderes como Fabricio Ojeda, se incorporan a la guerrilla. Ya en enero del 59 había triunfado la Revolución Cubana, y entonces el maccarthysmo yanqui se trasladó aquí. Todo lo que olía a justicia o protesta social fue catalogado “subversivo”, perseguido y eliminado. Era la época en Estados Unidos del dúo Eisenhower-Nixon. Nixon vino como Presidente a Venezuela en el 58 a entrevistarse con Larrazábal siendo recibido en medio de colosales protestas antiimperialistas. Recuerdo que hasta huevos piches de gallina le lanzaron. Nixon y su vicepresidente Eisenhower no podían esconder su farsa democrática, pues ambos habían apoyado la dictadura de Pérez Jiménez, incluso este último lo había condecorado en octubre del 54 con la medalla Legión al Mérito… [ríe]. Esto se comentó entre el pueblo. Recuerda que yo era un niño en Sabaneta que recorría y oía lo que se comentaba en la esquina principal, el Paseo, el cine, la gallera…
En la hacienda La Marqueseña existió un centro militar antiguerrillero que controlaba cualquier movimiento hacia la montaña andina o el llano. En Sabaneta algunos se unieron a la guerrilla. Mi padre no participo, pero un día lo arrestaron junto a un grupo y fueron llevados a La Marqueseña para ser interrogados. Yo fui con mi madre a llevarle comida y buscarlo. Recuerdo que entramos con mucho temor… diez años después regrese a ese puesto como jefe. Era el año de 1975, ya no había guerrilla, pero mi misión principal era cuidar de unos equipos sofisticados de transmisión gigantescos de la Embajada gringa. Era parte del sistema operacional del Comando Sur...
Mi padre me cuenta que creyó oír gritos de gente torturada. Allí mataron unos jóvenes y un médico de Barrancas. No vi gringos allí, pero era obvio que los hubo, no iban a entregarle el manejo de esos equipos a venezolanos ¿o si? [ríe]. En Venezuela hubo muchos militares norteamericanos, incluyendo Boinas Verdes*, en las bases y cuarteles estratégicos para el país hasta que fui  Presidente… tal vez por eso me odian tanto [vuelve a reír].
*Los Boinas Verdes (United State Army Special Forces), también llamados “Green Berrets”, son tropas de elite creadas en los años 50, especializadas en operaciones clandestinas y contra-insurrección.
Betancourt implemento una reforma agraria entregando algunas tierras a los campesinos, pero era una farsa, pues no hubo ningún proyecto que la sustentara. Terminaron los latifundistas comprando esas tierras a precio de gallina flaca. Los gringos, y su lacayo, el gobierno venezolano, no tenían ningún interés en el fomento agropecuario nacional. Venezuela estaba destinada por la providencia gringa a producir solo petróleo, y con su paga, importarles sus productos.
Era algo así como: “toma mis dólares por tu petróleo, pero devuélvamelos por mis productos para yo así fomentar mi producción agropecuaria e industrial que tú me vas a volver a comprar, porque tu no lo vas a producir”.
¿Fue monaguillo?
Sí, pero a mi abuela no le gustaba. Imagínese que ella le ponía velas a los santos para que yo me retirara del lado de los curas [ríe]. ¿Qué paradoja verdad? [vuelve a reír]. Allí, en la iglesia, con el Padre Velázquez, creo era ecuatoriano, conocí al Cristo revolucionario, socialista… Ni siquiera el diablo pudo con el… Jesús el retador… quien reto el poder romano… el compasivo… Nunca más tuve noticias de ese cura.
Mi abuela y yo éramos cómplices en mis fechorías infantiles, siempre fuimos grandes amigos… El día de mi despedida fue terrible. Ya era capitán y a mi abuela ya no le quedaba mucho de vida. Estaba muy viejita y acabadita. Tenía sus pulmones destrozados… tenia tuberculosis… no lo sabíamos. Durante su vida trago mucho humo de la cocina. Me acostaba junto a ella a darle masajes en su espaldita… Así murió, como vivió: “una rebelde silenciosa”. Poca propensa a manifestar emocionalmente sus sentimientos de amor o rabia. Ella no lloro cuando me marche tal vez para no darme pena. Pero yo si llore… la enterramos en Barinas.
¿Cuándo marcho a Barinas?
A los 12 años a comenzar bachillerato, era 1966. Leoni era Presidente. Me instalaron en la casa de mi tío Marcos. Adán y yo dormíamos en una habitación. Los fines de semana visitábamos a la abuela en Sabaneta. Mi abuela no aguanto ese alejamiento, a los dos años se vino a una casa que consiguió mi papa a dos cuadras de la de mi tío. Nos fuimos a vivir con ella.
¿Logro la guerrilla controlar alguna zona como la colombiana?
No, para nada. Estas, a nivel político general, más allá de algún asalto, una emboscada, un secuestro, unos muertos, tuvieron poca capacidad para desestabilizar el gobierno. En el 63, secuestraron a un famoso futbolista argentino del Real Madrid, Di Stefano. Este secuestro estuvo a cargo de Luis Correa, alias comandante Gregorio y un hijo de españoles, Paul del Rio, mejor conocido como Máximo Canales. No querían hacerle daño, solo publicidad de su protesta contra el gobierno a nivel mundial. Lo retuvieron 70 horas y luego lo liberaron.
Esto lo inventaron en La Habana cuando en febrero del 58 secuestraron a otro argentino, Fangio, piloto famoso de Fórmula 1, el cual fue liberado a las 24 horas. Su impacto mundial fue relevante. De este modo se hizo conocido los insurgentes cubanos y el comienzo de la Revolución Cubana.
¿Qué sabia de la “Escuela de las Américas”?
Era una escuela gringa para adiestrar oficiales militares latinoamericanos (United States Army School of the Américas), instalada en la Zona del Canal de Panamá. Dictaba cursos sobre contrainsurgencia, operaciones de comando y tácticas de interrogatorio. En 1977, Panamá pidió la retirada de esa fulana escuela de su territorio, la cual fue reubicada en Georgia, USA. En el 2004 nos rehusamos a seguir enviando cadetes venezolanos allá.
¿De la Academia para Barinas?
Si, pase en Barinas mis dos primeros años de subteniente en el Fuerte Tabacare. En aquel cuartel yo era el único subteniente licenciado, los demás oficiales no lo eran. Eso creo algunos roces. Un 1ero de diciembre me enviaron con 20 soldados a patrullar por los lados de Cotufi y El Nula, frontera con Colombia. Regrese el 30 con tremenda malaria. En mayo del 77 me enviaron para Cumana. Había un rebrote guerrillero creada por Bandera Roja que no había aceptado la propuesta de pacificación hecha por Caldera [1969-1974]. El nuevo presidente era Carlos Andrés. Hizo un gobierno represivo e intransigente. Seguía el principio Romulista, pues fue su ministro del interior (1959-1964), de: “Disparen primero y averiguen después”. Implemento el principio de desaparecer los detenidos y hubo mucha guerra sucia. El siniestro Henry López Cisco, era su jefe de operaciones de la DISIP. Fue acusado de las masacres de Yumare (nueve estudiantes muertos) y la de Cantaura (23 muertos). Era un asesino cobijado por el gobierno. Además tenia a dos joyitas cubanos, los CIA Orlando Bosch y Posada Carriles, jefes de la DISIP, acusados y confesos de la voladura del avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo. Ahh pero a diferencia del tachirense Ilich Ramírez, alias “Carlos”, no están presos.
En Cumana comande un batallón de cazadores (300 soldados). 100 es una compañía, un batallón son 3 compañías. Solo tenía 23 años. Me impresiono mucho que la guerrilla matara sin ningún sentido táctico a 7 soldados, 7 muchachos campesinos. Los mataron por matarlos. Esas muertes me movieron el piso, y cambio mi percepción de la actividad guerrillera. No fue en un enfrentamiento, fue en una emboscada cobarde. La guerrilla se desconectó de la realidad social. Concluí que la guerrilla no tenía ningún sentido ya. Era inviable. Los campesinos no apoyaban la guerrilla, votaban por AD.
En noviembre del 77 me transfieren a Maracay. Pase tres años allí. Viaje a República Dominicana a jugar beisbol y softbol. De pronto me dicen: “Usted ha sido cambiado para Caracas, para la Academia Militar”…
¿Qué paso con los guerrilleros?
Se acogieron al plan de pacificación. Uno de sus jefes, Gabriel Puerta, de Bandera Roja, pertenece actualmente a la extrema derecha.
¿En marzo de 1999, acabando usted de tomar posesión de Presidente le envió una carta personal a “Carlos”, el tachirense Ilich Ramírez?
Si, y hubo una campaña venenosa contra mí por eso. Le escribí en respuesta a una carta suya. Lo hice como Presidente preocupado por la situación de cualquier compatriota venezolano encarcelado en el exterior, no era una carta de solidaridad por lo que hizo. Era mi obligación. Todos los gobiernos lo hacen, los cónsules suelen visitar a los detenidos, les prestan ayuda. ¿Por qué no íbamos a hacer lo mismo con “Carlos”?. Es un ser humano, yo sé lo que es estar en prisión… Sé que lo hizo mal, pero la causa era justa. Lo hizo en solidaridad por Palestina, arriesgo su vida por Palestina… Él no fue apresado legalmente… fue secuestrado en Sudan y llevado en un saco a Francia. Así no actúa la justicia…
¿Existía corrupción en el Ejército?
Muchísimo, el 99% de los generales eran corruptos, salvo ciertas excepciones. Alcohólicos la mayoría. La Casa Militar estaba al servicio de la amantes del Presidente de turno. La Isla de La Orchila un burdel. Era tal el descaro que 3 ministros de la Defensa tenían auto de detención. Algunos oficiales superiores hasta se enriquecían con la comida de la tropa. No había moral militar. Betancourt usaba una frase: “A los militares hay que tenerlos contentos con las tres ‘C’: caña, cobres y culo”. Convirtieron a los cuarteles en antros de celebraciones, citas sexuales, negociaciones de toda índole, sobre todo contrabando… y pases de productos ilícitos por alcabalas… de lo peorcito que uno pueda imaginarse.
Me aconsejaban: “Tienes que aprender a libar y a jugar domino, el softbol no asciende”. Quemarse el pecho… haciendo parrillas. Tener don de mando… donde te envió el whisky o el “regalito”. La carrera militar llega hasta teniente coronel, de ahí pa’ rriba… la recomendación. Había un grupo de generales que se los denominaba: “Promoción Blanca Ibáñez”, la amante de Lusinchi (1984-1989), ella los había promovido.
En una ocasión esta señora se puso un uniforme militar. Lusinchi y ella se marcharon del país cuando asumió Pérez (1989). Con la guerra árabe-israelí de 1973 el barril de petróleo se elevó de 1,76  a 10,31 dólares más la nacionalización “a medias”, pero acertada, de la industria petrolera por Carlos Andrés en 1976 produjo un boom de riqueza,  pero solo sirvió…
para que el pueblo se volviera botarata, al punto que a Venezuela se le llamo: “La nueva Arabia Saudita” y se acuño aquella famosa y muy popular frase mayamera: “ta barato, dame dos”. Este boom dio origen al nacimiento de una nueva y nefasta casta social venezolana: “los nuevos ricos”. Casta engreída, despilfarradora, jechona, facilista… carente de moral y escrúpulos… Adoradora de Miami y Disney World…
Pero esta riqueza de improviso agravo el problema, porque los nuevos y cuantiosos recursos no sirvieron para reducir la desigualdad social, sino que la acrecentó. Disparo la corrupción… el despilfarro… fue creando malestar… descontento entre la población que no les llegaba esos recursos… también en la oficialidad joven. Hubo un prestigioso coronel de la Fuerza Aérea, William Izarra, que comenzó a organizar grupos de militares descontentos… pero no logro llegar al golpe, fue delatado y expulsado.
La lectura del libro de Claude Heller, El Ejercito como agente de cambio social me impacto, sobre todo la frase: “En aquellas circunstancias en que los militares consideran el liderazgo civil como corrupto, incompetente o de algún modo incapaz de hacer frente a las tareas fundamentales del gobierno, aumenta correlativamente su motivación para desempeñar ellos mismos tales funciones”. Y que más corruptos que los gobiernos de Pérez, Luis Herrera y Lusinchi… Pensaba, por contraste, en las experiencias de Velasco Alvarado en Perú, Torrijos en Panamá y de Torres en Bolivia…
También leí a: Venezuela, una democracia enferma de Antonio Stempel, o Los peces gordos de Américo Martin, que describía el funcionamiento de las nuevas oligarquías corruptas a la sombra del poder. Estos recibían fortunas colosales del dinero del petróleo, mientras los pobres recibían migajas…
Pérez despilfarro toda esa riqueza… cuando lo sucedió Luis Herrera, este dijo: “Recibo una Venezuela hipotecada”.
Todo esto fue sumando y sumando… ya andaba en reuniones con Douglas Bravo… El Movimiento Ruptura y La Causa R… Alfredo Maneiro… Pablo Medina… La consigna de Maneiro era: Profunda convicción ideológica y eficacia total en la acción. Estas son las dos piedras fundamentales de una revolución. Cuantas veces me topo en mi gobierno con funcionarios que por flojera, indisciplina o falta de convicción… no realizan tareas que se les ha encomendado, o se comportan como pequeños sátrapas burocratizados, cuando no corruptos…
Maneiro había escrito un libro titulado Notas negativas. Antes de retirarse de la última entrevista que tuvimos me dijo: “Mire Chávez, esto es pa largo…”. No hubo manera de reunir a Douglas Bravo y a Maneiro juntos. Se esquivaban mutuamente. Tampoco los militares seguidores de Hugo Trejo quisieron reunirse con nosotros. Cada organización hablaba mal de las demás. Todo era división… dispersión… un desastre, una torre de babel.
Cuando llego el 4-F estábamos solos. Razón tenía Bolívar cuando reclamaba: “Unión, unión o la anarquía nos devorara”. Maneiro y La Causa R abogaban por una gran huelga general que desembocase en una insurrección predominantemente de la clase obrera, apoyada por algunos sectores militares. Mientras, Douglas Bravo y Ruptura creían en un levantamiento revolucionario cívico-militar. Las dos opciones eran posibles, pero la rivalidad les impedía unirse. Llegue a la conclusión que con esta gente no se podía… y entonces me centre en el mismo seno de las Fuerzas Armadas. Maneiro murió de un infarto fulminante antes de cumplir los 50…
Ya era teniente con dos años de antigüedad, con otro más… y a capitán. En marzo del 81 me transfieren a Caracas, a la Academia Militar… Lo vi clarito… esta era la cuna de la revolución… el nido de las águilas… [ríe]. Esta partida me alegro, pero a la vez me entristeció, yo era feliz en ese batallón, “Bravos de Apure”. En la Academia me nombraron comandante de un pelotón de cadetes hasta 1981. Allí estaban algunos viejos conocidos, entre otros Felipe Acosta Carlez. Es como si todo se hubiera planificado… mi destino en bandeja de plata… comienzo a “trabajar” políticamente a los cadetes. Me enviaron a hacer un curso sobre “Desarrollo  de la Inteligencia”. Herrera Campins había creado el “Ministerio de la Inteligencia” a cargo de Luis Alberto Machado.
Todos los días recibíamos clases en el Parque Central que coordinaba Corina Parisca de Machado, esposa de uno de los Machado-Zuloaga y Thais Aguerreverre Zuloaga… inteligencia oligárquica pura… [ríe]. Una de las herramientas era el PNI: lo Positivo, lo Negativo y lo Interesante. Eran unas teorías de un tal Edward de Bono, autor del libro Pensamiento Lateral, entre otros 70 más. Era asesor entre muchas otras empresas de la Coca Cola. Al terminar el curso, la Corina me invito a la televisión, nos esperaba Napoleón Bravo en su programa: “Buenos días Venezuela”. Nunca se imaginó en aquel instante, refiriéndose a mí, llegar a pronunciar 21 años después su frase famosa: “Hoy Venezuela amaneció distinta… tenemos nuevo Presidente” [ríe].
Parodias increíbles del destino… Corina Machado, Zuloaga, Napoleón Bravo…
Seguí mis reuniones clandestinas con Douglas Bravo e indirectamente con Maneiro a través de Pablo Medina. En julio del 82 asciendo a capitán. Era ya instructor en la Academia. Daba clases de táctica, historia, juegos de guerra, liderazgo… Me encantaba dar clase. Tenía solo 28 años.
¿Qué paso con Urdaneta y Baduel?
Jesús Urdaneta nunca tuvo firmeza ideológica… Y eso el enemigo lo capta de inmediato. Igual le ocurrió a Baduel. Este nunca participó activamente en nuestro movimiento. Acudía a alguna que otra reunión, pero cuando llego el 4-F no actuó, decidió pasar a la reserva… Venía dando muestras de debilidad…
En 1985, me apartan de la Academia Militar y me envían lejos de Caracas, Elorza. Nuestro Movimiento era muy difícil mantenerlo en secreto, a pesar de todas nuestras precauciones, acabo por llegar a oídos de la DIM. En vez de detenernos, tampoco tenían evidencias fuertes, nos dispersaron por el país. Ramón Carrizales me recomendó para allá, para Elorza. Agarre mis corotos y me fui… la gestación estaba en marcha… solo había que esperar por el parto.
Estuve en Elorza casi 3 años. Me sentía como pez en el agua en el Capanaparo, Sabanas del Viento, Barranco Yopal, Caño Caribe, Cubarro, Cinaruco… Fue como regresar al nido… Allí viví una de las épocas más felices de mi vida…
Elorza era un pueblo típico de la Venezuela olvidada… con una polvorienta calle principal, un hotelito, unas tiendas de dueños sirios, algunos restaurantes de colombianos, y al final del pueblo, como a 10 km, el cuartel militar. En las afueras, barriadas desvencijadas habitadas por los cuivas y yaruros. Como jefe militar me convertí en líder social, integre a los soldados a la vida de aquel pueblo. Organizamos a los pescadores. Promoví las fiestas folklóricas del 19 de Marzo. Todo esto a escondidas de mis superiores, estos me lo prohibían. Sentí que me iba pareciendo cada día más al personaje desharrapado de Lorenzo Barquero en Doña Bárbara… Fue un “destierro” fecundo… me reconstruí anímicamente… Salí muy fortalecido.
Un subteniente delato mi gestión de adhesión al Movimiento bolivariano. Llegaron unos agentes de la DIM y de la DISIP en una avioneta. Registraron todo… se llegó a afirmar que yo estaba vinculado con la guerrilla colombiana y preparando una rebelión de los indígenas [ríe]. Me quitaron el comando, me quede sin tropa…
En 1986 asciendo a Mayor, y un día al pasar revista el general Arnoldo Rodríguez Ochoa, se sorprendió de mi aspecto y de los soldados (harapientos, melenudos, barbudos), me propuso que lo acompañara a San Juan de los Morros. Pero al ser nombrado Secretario nacional de Seguridad y Defensa, me trajo consigo a Caracas… y reaparecí nuevamente en la capital a mediados de 1988. Mi oficina estaba en el Palacio Blanco, nada menos que al frente de Miraflores… [ríe]. Algunos generales se molestaron, y entonces me enviaron de curso durante 3 meses a Guatemala… Regrese al Seconasede en el Palacio Blanco… todo el Movimiento se había desactivado… Ronald Blanco La Cruz lo enviaron a los Estados Unidos de oficial instructor en la Escuela de Las Américas… A Luis Reyes Reyes a Miami…
Pensé en pedir la baja del Ejercito… decidí quedarme a estudiar y en julio de 1990 comencé una Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad “Simón Bolívar”. Un día, un docente me pregunto: “Que tiene usted en la mente, Mayor”. “Ideas, profesor, ideas…” le respondí. A lo que me dijo: “Con ese uniforme… me preocupan mucho esas ideas”. Mi objetivo principal era estudiar, formarme, aprender lo más posible… Dure año y medio allí… Vino la “Tormenta en Los Pinos” (Estaba haciendo un curso en Los Pinos, Fuerte Tiuna, en julio del 91), cuando me di cuenta que el Alto Mando del Ejercito quería acabar en serio con mi carrera abandone mi tesis y me dedique a fondo al Movimiento Bolivariano.
Una noche sucedió algo extraño, llamada la “noche delos tanques” (26 de julio del 88). Estando Pérez en plena campaña electoral y gobernando Lusinchi, un grupo de oficiales y soldados con tanquetas de guerra llegaron sorpresivamente a Miraflores. Fue algo muy inusual que encendió todas las alarmas. Existía un movimiento militar de derecha guiado por la embajada gringa que conspiraba para dar un golpe preventivo… temían, y con razón, un golpe de izquierda.
Después, hubo la masacre del caño Las Coloradas, en El Amparo, Apure, donde fueron asesinados 14 pescadores inocentes, acusados de guerrilleros. Eran falsos positivos. A los cadáveres los vistieron con uniformes militares simulando ser guerrilleros militares pero algunos con las botas al revés por el apuro…
Lusinchi termino siendo tremendamente impopular. En 1991 junto con su amante, Blanca Ibáñez, muy odiada por el pueblo, fueron juzgados y condenados por corrupción. Surgió la “Venezuela Saudita”: por un lado multi millonarios ociosos, despilfarradores, opulentos, corruptos… y por el otro, muchas personas en la miseria… pasando hambre, comiendo perrarina… Luego vino el sacudón… el Caracazo.
Nos agarró desprevenidos… El mayor Wilmar Castro Soteldo se apareció y me pregunto: “¿Qué hacemos?”. No podíamos hacer nada, estábamos descoordinados… Le digo a Arias Cárdenas por teléfono: “El pueblo se nos adelantó… Salió primero”. Corrió mucha sangre aquel día. La cifra oficial de muertos fue de 300, pero probablemente fueron miles…
Todos los militares bolivarianos recordamos aquellas palabras de Bolívar: “Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo”. Nos dolió muchísimo. Marco nuestra generación militar… dejo huellas imborrables…
Entre las victimas estuvo Felipe Acosta Carlez, fundador del Movimiento. Creo que el gobierno aprovecho para matarlo en medio de la confusión. Creo que también me hubieran matado, pero yo estaba de permiso en mi casa pues todos estábamos enfermos de lechina. Este Caracazo, creo fue el hecho político más trascendental del siglo XX venezolano. Venezuela se alzó contra la corriente neoliberal… y nosotros, en el Ejército, entendimos que no podíamos dar marcha atrás.
Nuestro Movimiento se relanzo… creció… se rehízo… Pero también el gobierno contra nosotros. Nos llamaron despectivamente los “Comacates” (Comandantes, mayores, capitanes y tenientes). Me acusaron abiertamente de estar planificando el asesinato de Pérez y de altos oficiales militares… Nos detuvieron… (Por eso lo llame “Tormenta en Los Pinos”). Todos éramos Mayores… le llamaron la “noche de los Mayores”. A finales del 89 me sacaron del Palacio y me enviaron preso ciudad-por cárcel a Maturín. Logre regresar a Caracas a un curso por dos años de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior de Defensa en Los Pinos, Fuerte Tiuna, el cual finalice a duras penas, en julio del  91. Logre a duras penas ascender en julio del 90 a Teniente Coronel. Aquello era una guerra… contra mí y el Movimiento Bolivariano. No querían que nos graduáramos… querían que fracasáramos para expulsarnos…
Un oficial guatemalteco que hacia el curso conmigo me confeso bajo el efecto de los tragos, “Comandante… me pagan en dólares por vigilarlo, grabarlo… Lo andan cazando… lo quieren liquidar… Usted es un patriota”. Una vez terminado ese curso era muy difícil negarme el comando de Batallón, era lo que yo quería… comandar tropa. Tenía 35-36 años.
Bajaron las tensiones… A los pocos días revienta un escándalo. El General Peñaloza Zambrano, quien quería que yo fracasara en el curso mencionado, furioso contra el Alto Mando Militar acude al Congreso, en contra de las órdenes de Carlos Andrés, y denuncia unos supuestos hechos de corrupción. Su denuncia era contra Gardenia Martínez, de la Corporación Margold, amiga de la amante de Carlos Andrés, Cecilia Matos… por una estafa de 5 millones de dólares en la compra de unas municiones no entregadas… Resulta que el principal accionista de esa Corporación era Orlando García, amigo de 40 años de Carlos Andrés, jefe de Seguridad del Presidente y amante de Gardenia…  [ríe]
Era un ambiente de decadencia que avizoraba el fin de ese régimen… Gonzalo Barrios, cofundador y alto dirigente adeco, llego a declarar: “Venezuela es un país en el que no hay ninguna razón para no robar”. En otra ocasión dijo. “La Constitución Venezolana es como Sofía Loren, se la puede violar mil veces…”. Era ya el descaro e inmoralidad publica… decadencia… descomposición. Destituyen a Orlando García, al general Herminio Fuenmayor, curruña de Carlos Andrés y jefe de la DIM, implicado en narcotráfico, y al propio Peñaloza. Al enterarme, exclame: “Verga se fue Peñaloza antes que yo” [ríe].
Increíble… como dijera Paolo Coelho: “Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira a tu favor”. A las pocas semanas recibo el mando del batallón de paracaidistas de Maracay [vuelve a reír]. Era un regalo del destino… El comando de ese Batallón casi nadie lo quería… Cuando recibí el mando pensé: “¡Se jodieron!”.
“Querían ustedes tomar el poder”
Ninguno de nosotros quería el poder por el poder… la razón que nos movía era la pobreza y miseria de la población… Nos sentíamos los soldados de un pueblo, mas no del gobierno adeco, la oligarquía o sus amos, los gringos. Estábamos con el pueblo en un solo clamor: “ ¡No al fondo Monetario! ¡No al Neoliberalismo!”.
Era el 28 de agosto del 91. Algunos nuestros comandaban los cuarteles de Maracaibo y otras ciudades… teníamos tropa, tanques y armas pesadas… apoyo activo de los mejores oficiales jóvenes… Condición indispensable para actuar… Esto no se hizo de la noche a la mañana… Fueron muchos meses de intenso trabajo… Arengaba a mi batallón a cada momento… “Si la patria peligra, vibraran nuestras banderas y volaremos a salvarla…” los tenía en mi mano… Dispuesto a todo… Venezuela estaba en peligro, debíamos actuar ¡ya!
Mis superiores parecían estar sordos… no entendían lo que pasaba… Estaban atapuzados de whisky. Nuestro Movimiento estaba infiltrado… El Capitán Rene Gimón Álvarez nos delato…  La cúpula de Bandera Roja, a la cabeza Gabriel Puerta Aponte planearon asesinarme… Una noche de diciembre del 91, un grupo de jóvenes militares me fueron a buscar con el pretexto de hablar sobre el Movimiento. Acepte y nos fuimos en su carro. En una carretera solitaria pararon y discutimos. Ahí es donde ese hombre me iba a matar. Pero no lo hizo. Todos eran soldados y no se atrevieron… Después me entere que el capitán Antonio Rojas Suarez, de Bandera Roja, fue quien planifico mi asesinato.
¿Por qué eligieron el 4-F?
No lo elegimos, los acontecimientos nos lo impusieron. Pérez regresaba de Davos, Suiza, del Foro Económico Internacional. Estábamos todos alertas… Luis Reyes Reyes, Francisco Visconti de la Fuerza Aérea… “El Indio”, teniente Pérez Ravelo, oficial de la Casa Militar en la Presidencia era el encargado de avisarnos el regreso de Pérez… Al enterarnos que el avión del Presidente aterrizaba esa madrugada del 4 de febrero, activamos la operación antes del amanecer…
Mientras Arias Cárdenas, Urdaneta, Blanco La Cruz, Ortiz Contreras… tomaban sus guarniciones, nosotros avanzamos por tierra hacia Caracas desde Maracay… En Caracas comandaba Acosta Chirinos. Con mis hombres llegamos hasta el Museo Histórico Militar donde nos recibieron a tiros… Convencí al oficial de guardia que no éramos subversivos, sino por el contrario, veníamos a ayudarles a reforzar el sitio. Ocupamos esta sede sin un disparo… Pero constate que no se habían instalado los equipos de transmisión indispensables para comunicarnos con los demás jefes del alzamiento y con el resto del país… Esa sería mi labor principal en este alzamiento. Quedamos  aislados... incomunicados...
¿Qué fue lo que no funciono?
Principalmente: no conseguimos apresar a Carlos Andrés Pérez. Y todo estaba calculado en torno a ese objetivo. Segundo: el Ministerio de la Defensa y el Alto Mando supieron, por la traición de uno de los nuestros, como le dije, que una sublevación era inminente, y habían tomado precauciones extremas. Tercero: hubo fallas constantes en la comunicación entre nosotros; yo mismo que debía coordinar el conjunto del alzamiento no disponía, como ya le dije, de los equipos técnicos indispensables; y algunos miembros de nuestro movimiento, en ciudades del interior, tuvieron un comportamiento indeciso o no pudieron hacerse con el control de sus cuarteles. Cuarto: en esas condiciones, los oficiales nuestros de la Fuerza Aérea consideraron demasiado peligroso hacer volar sus aviones. Quinto: los grupos civiles cuya misión era ayudarnos a tomar, en Caracas, el control de las emisoras de radio y televisión, no aparecieron…
Fin.

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