Continuación
con algunos párrafos escogidos…
Afirma Arturo Uslar
Pietri: “El venezolano anda sediento de
Historia, ¿es cierto?
Sí.
Parecía un gran patriota. En los años 40,
cuando gobernaba Medina Angarita, hablo de la necesidad de “sembrar el
petróleo”. Después del 4 de febrero del 92 comenzaron las
especulaciones acerca
de los “autores intelectuales” del golpe, como si nosotros no
pensáramos… Y
trataron de implicarlo porque hizo unas declaraciones, al igual que
Caldera,
justificando, en el fondo, nuestra acción… y le allanaron su casa. Esto
hizo
que Uslar se pusiera más firme en contra del gobierno de Carlos Andrés
declarando: “Yo lo que dije fue que aquí
iba a llover… y llovió”.
Dos
años después, en 1994, cuando salí de la
cárcel fui a visitarlo a su casa, entre muchas cosas le pregunte por
que no
seguía escribiendo su columna en el diario El Nacional… Me contesto: “Mire, Comandante, uno tiene que saberse ir
antes de que lo echen…”. También me dijo: “…Comandante,
la vida es como una obra de teatro; unos actores esta en
primer plano, otros… Hay dos momentos especiales en la escena del
actor: cuando
entra y cuando sale. Yo lo vi a usted entrar con una boina roja y un
fusil,
ahora usted tiene que tener cuidado como sale…”.
Dice
Heidegger*: “no hay nada más lleno de futuro que el
pasado”.
Fidel acuño su
frase famosa “la historia me absolverá”.
Yo digo: “a mí me absorbió, me enguño”.
*Martin
Heidegger (1889-1976), filósofo
alemán, autor de El Ser y el Tiempo,
1927.
¿Era Rómulo Gallegos de
los llanos?
No,
de Caracas. Doña Bárbara resume la identidad
venezolana. Cuando Pérez Jiménez y
su comando hicieron irrupción en el Palacio Blanco en noviembre de 1948
para
derrocarlo, este les mando a decir: “Dígales
a esos traidores que ellos son Doña Bárbara y yo Santos Luzardo. Y
Santos
Luzardo no negocia con Doña Bárbara”. A las dos horas lo metieron
en un
avión y lo enviaron desterrado a La Habana. En La Habana afirmo: “Estados Unidos me ha derrocado”. Carlos
Chalbaud, un coronel que había sido Ministro de la Defensa de Gallegos
asume la
jefatura de la Junta Militar que se encargaría del gobierno. Comienza a
darle
un toque progresista a su gobierno en contra de los intereses
petroleros de
Estados Unidos, entonces, en extrañas circunstancias es secuestrado y
asesinado
en noviembre del 53. Pocos meses antes en Irán, habían derrocado a
Mossadegh,
porque nacionaliza la industria petrolera iraní. Al asumir la primera
magistratura de Egipto, el coronel
Nasser intenta nacionalizar el Canal de Suez en el 56 y también
es
derrocado. En otras palabras, cualquier gobierno que intentaba
emanciparse o
mostraba resistencia ante las potencias neocolonialistas e
imperialistas, era
derrocado.
¿Era Boves Llanero;
luchaba contra Bolívar?
No.
Boves era asturiano, español. Vivió aquí
y se hizo llanero, y los llaneros lo admiraban por su barbarie y lo
siguieron…
No luchaba contra Bolívar, condujo una guerra de pobres contra ricos,
de odio
hacia los blancos. Tanto blancos como ricos eran sus enemigos. Sus
seguidores
eran pardos, indios, mestizos, zambos, mulatos, antiguos esclavos… los
pobres,
pues. Al morir Boves, se unieron a Páez (1790-1873), a Bolívar.
¿En el Llano hay muchas
comunidades indígenas?
Habían…
Esas comunidades fueron hasta hoy
atropelladas hasta su casi extinción. Un monstruoso genocidio. En los
70
cuando yo era oficial en la frontera apureña, un cura me conto que los
terratenientes, tanto venezolanos como colombianos, salían a divertirse
matando
indios como matar venados. Se apoderaban de sus tierras y una que otra
indiecita bonita. Una vez acompañado de un baqueano patrullaba la zona,
porque
una señora acusaba a estos de haberles robado unos cochinos. El
baqueano
demostró ser un experto conocedor de atajos, un buen rastreador, y
también lo descubrí
entonces- ¡experto en cacerías de indios!
Cuando
localizamos el grupo de indígenas,
estos con mucha furia nos atacaron con una lluvia de flechas. Ordene no
disparar nuestras armas. Huyeron. De pronto oímos los alaridos de una
india que
junto a su bebe se estaba ahogando en un caño cercano. Estaba
aterrorizada y
nos miraba con mucho odio, porque llevábamos uniforme, me confeso
después el
baqueano. Este al verla me grito emocionado: “¡Dispárele
Capitán! No son gente, son animales”. Todavía se me
espeluca el cuerpo al recordar esa escena. Y ese baqueano no era mala
gente,
era producto de la costumbre, de la barbarie imperante.
Todavía
usan esta expresión: “por allí pasaron unos indios
acompañados de
dos racionales”. La madre de mi abuela Rosa Inés (madre de mi padre
Hugo de
los Reyes Chávez) era india autentica de la sabana, decía que de la
etnia
Yarura. El apellido Chávez lo heredo tal vez del apellido del cura que
la
bautizo o del cacique español local. El padre de mi abuela Rosa Inés
era un
negro descendiente de la etnia mandinga africana que vivía a caballo,
aficionado a los gallos, coplero y coleador. Murió cuando mi padre era
un niño.
Hábleme de Ezequiel Zamora
(1817-1860)
Participo
en la Revolución Federal. Tenía un
principio: hablar y oír siempre al pueblo. Usaba un sombrero de
cogollo, y
sobre él se colocaba una gorra militar; decía que era el símbolo de la
unión de
dos pueblos, el civil y el militar. Quería una Venezuela
donde no abra ni ricos ni pobres, ni latifundistas ni
esclavos, ni poderosos ni humillados, sino hermanos e iguales. En
marzo de
1854 abolió la esclavitud (abolida por Bolívar en 1816, pero no
ejecutada
después de su muerte en 1830 por Páez).
Zamora
exigía salarios justos para los peones
agrícolas, tratados casi como los esclavos negros. Exigía un área de
tierra
cerca de los terratenientes, para los campesinos y peones sin tierra.
Pedía a
los latifundistas donar un rebaño de 10 vacas para que las comunidades
cercanas alimentasen gratuitamente a los niños y las familias más
pobres.
En
1842, se agudiza la crisis económica y las
tensiones sociales, debido al creciente empobrecimiento de los pequeños
y
medianos propietarios a quienes se les incrementa los créditos y se les
arrebata sus tierras mediante la ejecución de las hipotecas. Esto
conlleva en
1846 a un levantamiento popular liderado por Zamora quien arengaba a
sus
seguidores con su famosa consigna. ¡Tierra y hombres libres! ¡Horror a
la Oligarquía!
En
el 58 se desata una conspiración comandada
por Zamora, Falcón y Antonio Locadio Guzmán con el fin de derrocar el
gobierno
de Julián Castro. Estos cabecillas fueron expulsados del país. Sin
embargo, los
campesinos se levantaron en armas, mientras el gobierno se mostraba
impotente
para controlarlos. En el 59, un grupo comandado por Tirso Salavarria en
Coro
asaltan el cuartel y lanzan el “Grito de la Federación”, el cual marca
el
comienzo de una guerra que se prolongara 5 años. En Diciembre del 59
libra la
Batalla de Santa Inés donde triunfa. Y se cantó en Barinas el himno
federal: “El cielo encapotado anuncia tempestad,
oligarcas temblad, viva la libertad”.
Su
proyecto dejo un profundo recuerdo
inolvidable en los Llanos. El Estado Barinas llego a llamarse “Estado
Zamora”. La
oligarquía trato de eliminar su proyecto e imagen presentándolo como “el terrible exterminador…”. En 1860 lo
asesinan en San Carlos, Cojedes, y la bala no salió de las filas
oligarcas,
sino de sus propias filas federales, perdiéndose así el liderazgo de la
Guerra
Federal (1858-1863). Pero quedando el año de 1811, como 1º año de la
Independencia y 1860, como 1º de la Federación.
Esta
guerra civil, “Guerra de los cinco
años”, la más larga y sangrienta de la historia venezolana (más de
100
mil
muertos de una población de tan solo 2 millones de habitantes), culmina
con el
Tratado de Coche (23 de Abril de 1863) firmada entre Páez como
Presidente de
la Republica (1830-1835, 1839-1843 y 1861-1863) y, Crisóstomo Falcón
como líder
de la Federación, después Presidente de la Republica (1863- 1866). El
país
quedo arrasado y completamente endeudado. Falcón y sus sucesores
traicionaron
los ideales Zamoranos, y el país volvió a quedar gobernada nuevamente
como
antes por la misma oligarquía.
Alberto
Arvelo recogió toda esa leyenda
Zamorana en su poema: “Florentino y el Diablo”. Florentino representado
por
Zamora y el Diablo por la oligarquía histórica.
¿Todos pasaron por
Sabaneta?
Si,
Bolívar, Páez, Zamora, Maisanta y yo [ríe].
Sabaneta fue fundada acá, cerca de un vado del rio Boconó (Paso
Baronero), que permitía
el paso obligado entre los Llanos Altos y Bajos. Era un paso obligado
para la
economía, el comercio. Paso obligado entre Guanare o los Andes hacia la
Nueva
Granada. Y otra vez Alberto Arvelo con su: “Por
aquí paso Bolívar, compadre. Hacia aquellos montes lejos…” Y yo le
agregaría: “Por ahí paso también Zamora,
compadre…”, o “Por ahí paso
Maisanta…”. Todos pasaron por Sabaneta y, detrás de ellos, un
pueblo
luchando por una Patria. La misma Historia paso por allí, pues… [ríe]
¿Quién gobernó por esos
años?
Entre
1830-1846 la Oligarquía Conservadora;
luego un Periodo Liberal (1847-1858) dominado por la dinastía de los
hermanos
Monagas; después estalla la Guerra Federal (1859-1863) que dura 5
largos años
con más de 300 batallas, 2.000 enfrentamientos guerrilleros y unos
100.000
muertos… Luego la dictadura de Páez (1861-1863); posteriormente Falcón
y el
retorno de José Tadeo Monagas. Entre 1870-1888 se instala la dictadura
de
Antonio Guzmán Blanco. Luego, lo que podríamos llamar un Decenio de
Transición
(1888-1898) dominado por la figura de Joaquín Crespo, y al final de
1800,
Cipriano Castro con su Revolución Restauradora. Entre 1830-1903, se
calcula que
hubo en Venezuela unas 39 revoluciones… 127 alzamientos y muchos
motines
diversos…
Entre
las montoneras, alzamientos, fiebre
amarilla, malaria, tuberculosis, desnutrición, mortalidad infantil…
toda esa
violencia y miseria dificulto cualquier proyecto de país… Fue un
periodo de
liderazgo de poder y un olvido hacia las masas empobrecidas… Se instaló
el
caudillismo más feroz… Yo diría una guerra civil que duraría 100 largos
años. Cien años de Soledad, Pues…
¿Restauradora, suena
reaccionario?
En
realidad no. Se quería restaurar el
proyecto Bolivariano. Pero el país se encontraba endeudado, expropiado.
Castro,
como buen nacionalista, se negó a pagar la deuda externa y, en
represalia,
Inglaterra, Alemania, Italia impusieron, a finales de 1902, un bloqueo
naval a
Venezuela con la anuencia de los Estados Unidos. Gracias a la valiente
y firme
actitud de Castro, La Haya en 1907, adopto la Doctrina Drago*,
vigente hasta hoy, que determina que
ninguna potencia extranjera puede utilizar la fuerza contra un país del
hemisferio americano con el propósito de cobrar una deuda.
*Luis María Drago, Ministro
de Relaciones
Exteriores de Argentina, propuso y fue adoptada en 1907 por el Tribunal
Permanente de Arbitraje de La Haya de usar primero la negociación que
la fuerza
para para dirimir este tipo de dificultades.
Castro
se enferma y viaja hacia Europa, pero
su vicepresidente, Juan Vicente Gómez, en Diciembre de 1908, decide
autonombrarse Presidente de Venezuela, -como lo hizo
posteriormente en el 2002 Carmona Estanga
Pocos
días después, llegan al Puerto de La
Guaira unos barcos de guerra de los Estados Unidos para apoyar al
“nuevo
gobierno de transición” que duro “transitoriamente” solo 28 años
(1908-1936) [ríe].
Pocos meses después –diciembre 1909- Gómez aprueba una
nueva Ley Petrolera que daba todo tipo de
facilidades a las empresas gringas; eliminando los impuestos vigentes.
Allí comenzó
el entreguismo del país a los gringos.
¿Por qué le interesa tanto
la historia de su patria?
Dice
Schopenhauer*: “Un pueblo que no conoce
su historia no puede entender su presente ni construir su futuro”.
Ignorarla conlleva a repetir los errores...
*Arthur
Schopenhauer (1788-1860), filósofo alemán, autor de El Mundo como
Voluntad y Representación
(1819).
¿Quién era Rómulo
Betancourt?
AD
fue fundada por dos Rómulos: Gallegos y
Betancourt, en 1941. AD, en alternancia con Copei gobernaron desde 1958
hasta
1998. Betancourt gozaba de fama de ser de izquierda, porque abundaban
los
dictadores como Somoza, Batista, Trujillo o Dubalier, apoyados por
Washington.
Cuando estos ya no le eran útiles a Washington, echaba mano a estos,
sus
“izquierdistas”, para derrocarlos. Betancourt se hallaba exiliado de
Pérez Jiménez
en Estados Unidos. Firmo con los gringos el Pacto de Nueva York en 1957
junto
con Caldera por Copei.
Cuando
retorna a Caracas, luego del
derrocamiento, por supuesto, de Pérez Jiménez [ríe], es electo y llega
al
poder, pero no al poder para la “izquierda”, sino al poder para la
oligarquía.
Si Betancourt hubiese sido realmente de tendencia izquierdista, hubiese
aprovechado el derrocamiento de Batista por Fidel un mes antes, para
unirse a él.
Pero no lo hizo, porque era un farsante pro gringo.
¿Y que hizo la izquierda?
Se
alza; muchos se fueron a la montaña; surgen
las guerrillas, algunos militares como Moncada Vidal o Hurtado Barrios
las
acompañan. Surgen las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).
Hubo dos
rebeliones militares en 1962 sin éxito, en abril el “Carupanazo” y en
junio, el
“Porteñazo”. En este último hubo 400 muertos y unos 700 heridos. En
represalia,
Betancourt contra ataca fuerte- y sanguinariamente implementando su
terrible
consigna: “Disparen primero y averiguen
después”. Ya en 1953 en Costa Rica, el Che Guevara lo había
desenmascarado
cuando escribió en una carta: “He
conocido a un venezolano que dice ser un revolucionario pero estoy
seguro que
no lo es”.
Hubo
un líder, tal vez si era de izquierda,
llamado Jóvito Villalba, cofundador de un partido político llamado
Unión
Republicana Democrática (URD) que gano las elecciones en noviembre de
1952.
Pero Pérez Jiménez, mediante un golpe de estado, lo sustituyo y se
proclamó
Presidente. Villalba pasó muchos años en el exilio o en la cárcel, era
un
incansable luchador. Pero cuando cae Pérez Jiménez en el 58, reaparece
firmando
el Pacto de Punto Fijo.
¿En qué consistió este
Pacto?
AD,
Copei y URD deciden repartirse el poder y
excluir a la izquierda verdadera. Entre esa izquierda se encontraba un
almirante de la marina, Wolfang Larrazábal (1911-2003) quien se une al
movimiento revolucionario que derroca a Pérez Jiménez, y encabeza la
Junta
Militar, junto a Fabricio Ojeda, que toma el poder. Había otro
revolucionario
importante, Hugo Trejo (1922-1998), al cual los líderes de los partidos
del
Pacto de Punto Fijo le temían y querían relegar. Por cierto que
Larrazábal,
mientras Fidel aún estaba en la Sierra Maestra, le envió 150 fusiles
norteamericanos. Fidel le retribuye enviándole un excelente fusil belga.
Larrazábal
y Betancourt van a las elecciones
el 7 de diciembre del 58, ganando Betancourt por un margen estrecho,
pero Larrazábal
triunfa en Caracas.
En
el 62, URD se retira del fulano
Pacto, y con ese partido, muchos líderes
como Fabricio Ojeda, se incorporan a la guerrilla. Ya en enero del 59
había
triunfado la Revolución Cubana, y entonces el maccarthysmo yanqui se
trasladó
aquí. Todo lo que olía a justicia o protesta social fue catalogado
“subversivo”, perseguido y eliminado. Era la época en Estados Unidos
del dúo
Eisenhower-Nixon. Nixon vino como Presidente a Venezuela en el 58 a entrevistarse con Larrazábal siendo
recibido en medio de colosales protestas antiimperialistas. Recuerdo
que hasta
huevos piches de gallina le lanzaron. Nixon y su vicepresidente
Eisenhower no
podían esconder su farsa democrática, pues ambos habían apoyado la
dictadura
de Pérez Jiménez, incluso este último lo había condecorado en octubre
del 54
con la medalla Legión al Mérito… [ríe]. Esto se comentó entre el
pueblo.
Recuerda que yo era un niño en Sabaneta que recorría y oía lo que se
comentaba
en la esquina principal, el Paseo, el cine, la gallera…
En
la hacienda La Marqueseña existió un
centro militar antiguerrillero que controlaba cualquier movimiento
hacia la
montaña andina o el llano. En Sabaneta algunos se unieron a la
guerrilla. Mi
padre no participo, pero un día lo arrestaron junto a un grupo y fueron
llevados a La Marqueseña para ser interrogados. Yo fui con mi madre a
llevarle
comida y buscarlo. Recuerdo que entramos con mucho temor… diez años
después
regrese a ese puesto como jefe. Era el año de 1975, ya no había
guerrilla, pero
mi misión principal era cuidar de unos equipos sofisticados de
transmisión
gigantescos de la Embajada gringa. Era parte del sistema operacional
del
Comando Sur...
Mi
padre me cuenta que creyó oír gritos de
gente torturada. Allí mataron unos jóvenes y un médico de Barrancas. No
vi
gringos allí, pero era obvio que los hubo, no iban a entregarle el
manejo de
esos equipos a venezolanos ¿o si? [ríe]. En Venezuela hubo muchos
militares
norteamericanos, incluyendo Boinas Verdes*, en las bases y cuarteles
estratégicos para el país hasta que fui
Presidente… tal vez por eso me odian tanto [vuelve a reír].
*Los Boinas
Verdes (United State Army Special Forces), también llamados “Green
Berrets”,
son tropas de elite creadas en los años 50, especializadas en
operaciones
clandestinas y contra-insurrección.
Betancourt
implemento una reforma agraria
entregando algunas tierras a los campesinos, pero era una farsa, pues
no hubo ningún
proyecto que la sustentara. Terminaron los latifundistas comprando esas
tierras
a precio de gallina flaca. Los gringos, y su lacayo, el gobierno
venezolano, no
tenían ningún interés en el fomento agropecuario nacional. Venezuela
estaba
destinada por la providencia gringa a producir solo petróleo, y con su
paga,
importarles sus productos.
Era
algo así como: “toma mis dólares por tu
petróleo, pero devuélvamelos por mis productos para yo así fomentar mi
producción agropecuaria e industrial que tú me vas a volver a comprar,
porque tu
no lo vas a producir”.
¿Fue monaguillo?
Sí,
pero a mi abuela no le gustaba. Imagínese
que ella le ponía velas a los santos para que yo me retirara del lado
de los
curas [ríe]. ¿Qué paradoja verdad? [vuelve a reír]. Allí, en la
iglesia, con el
Padre Velázquez, creo era ecuatoriano, conocí al Cristo revolucionario,
socialista… Ni siquiera el diablo pudo con el… Jesús el retador… quien
reto el
poder romano… el compasivo… Nunca más tuve noticias de ese cura.
Mi
abuela y yo éramos cómplices en mis
fechorías infantiles, siempre fuimos grandes amigos… El día de mi
despedida fue
terrible. Ya era capitán y a mi abuela ya no le quedaba mucho de vida.
Estaba muy
viejita y acabadita. Tenía sus pulmones destrozados… tenia
tuberculosis… no lo
sabíamos. Durante su vida trago mucho humo de la cocina. Me acostaba
junto a
ella a darle masajes en su espaldita… Así murió, como vivió: “una rebelde silenciosa”. Poca propensa a
manifestar emocionalmente sus sentimientos de amor o rabia. Ella no
lloro
cuando me marche tal vez para no darme pena. Pero yo si llore… la
enterramos en
Barinas.
¿Cuándo marcho a Barinas?
A
los 12 años a comenzar bachillerato, era
1966. Leoni era Presidente. Me instalaron en la casa de mi tío Marcos.
Adán y yo
dormíamos en una habitación. Los fines de semana visitábamos a la
abuela en
Sabaneta. Mi abuela no aguanto ese alejamiento, a los dos años se vino
a una
casa que consiguió mi papa a dos cuadras de la de mi tío. Nos fuimos a
vivir
con ella.
¿Logro la guerrilla
controlar alguna zona como la colombiana?
No,
para nada. Estas, a nivel político
general, más allá de algún asalto, una emboscada, un secuestro, unos
muertos,
tuvieron poca capacidad para desestabilizar el gobierno. En el 63,
secuestraron
a un famoso futbolista argentino del Real Madrid, Di Stefano. Este
secuestro
estuvo a cargo de Luis Correa, alias comandante
Gregorio y un hijo de españoles, Paul del Rio, mejor conocido como
Máximo Canales. No querían hacerle daño,
solo publicidad de su protesta contra el gobierno a nivel mundial. Lo
retuvieron 70 horas y luego lo liberaron.
Esto
lo inventaron en La Habana cuando en
febrero del 58 secuestraron a otro argentino, Fangio, piloto famoso de
Fórmula
1, el cual fue liberado a las 24 horas. Su impacto mundial fue
relevante. De
este modo se hizo conocido los insurgentes cubanos y el comienzo de la
Revolución
Cubana.
¿Qué sabia de la “Escuela
de las Américas”?
Era
una escuela gringa para adiestrar
oficiales militares latinoamericanos (United States Army School of the
Américas),
instalada en la Zona del Canal de Panamá. Dictaba cursos sobre
contrainsurgencia, operaciones de comando y tácticas de interrogatorio.
En
1977, Panamá pidió la retirada de esa
fulana escuela de su territorio, la cual fue
reubicada
en Georgia, USA. En el 2004 nos rehusamos a seguir enviando cadetes
venezolanos
allá.
¿De la Academia para
Barinas?
Si,
pase en Barinas mis dos primeros años de
subteniente en el Fuerte Tabacare. En aquel cuartel yo era el único
subteniente
licenciado, los demás oficiales no lo eran. Eso creo algunos roces. Un 1ero
de diciembre me enviaron con 20 soldados a patrullar por los lados de Cotufi y El Nula, frontera con Colombia.
Regrese el 30 con tremenda malaria.
En mayo del 77 me enviaron para Cumana. Había un rebrote guerrillero
creada por
Bandera Roja que no había aceptado la propuesta de pacificación hecha
por
Caldera [1969-1974]. El nuevo presidente era Carlos Andrés. Hizo un
gobierno
represivo e intransigente. Seguía el principio Romulista, pues fue su
ministro
del interior (1959-1964), de: “Disparen
primero y averiguen después”. Implemento el principio de
desaparecer los
detenidos y hubo mucha guerra sucia. El siniestro Henry López Cisco,
era su
jefe de operaciones de la DISIP. Fue acusado de las masacres de Yumare
(nueve
estudiantes muertos) y la de Cantaura (23 muertos). Era un asesino
cobijado por
el gobierno. Además tenia a dos joyitas cubanos, los CIA Orlando Bosch
y Posada
Carriles, jefes de la DISIP, acusados y confesos de la voladura del
avión de
Cubana de Aviación con 73 personas a bordo. Ahh pero a diferencia del
tachirense Ilich Ramírez, alias “Carlos”, no están presos.
En
Cumana comande un batallón de cazadores
(300 soldados). 100 es una compañía, un batallón son 3 compañías. Solo
tenía 23
años. Me impresiono mucho que la guerrilla matara sin ningún sentido
táctico a
7 soldados, 7 muchachos campesinos. Los mataron por matarlos. Esas
muertes me
movieron el piso, y cambio mi percepción de la actividad guerrillera.
No fue en
un enfrentamiento, fue en una emboscada cobarde. La guerrilla se
desconectó de la
realidad social. Concluí que la guerrilla no tenía ningún sentido ya.
Era
inviable. Los campesinos no apoyaban la guerrilla, votaban por AD.
En
noviembre del 77 me transfieren a Maracay.
Pase tres años allí. Viaje a República Dominicana a jugar beisbol y
softbol. De pronto me dicen: “Usted ha sido
cambiado para Caracas, para la Academia Militar”…
¿Qué paso con los
guerrilleros?
Se
acogieron al plan de pacificación. Uno de
sus jefes, Gabriel Puerta, de Bandera Roja, pertenece actualmente a la
extrema
derecha.
¿En marzo de 1999,
acabando usted de tomar posesión de Presidente
le envió una carta personal a “Carlos”, el tachirense Ilich Ramírez?
Si,
y hubo una campaña venenosa contra mí por
eso. Le escribí en respuesta a una carta suya. Lo hice como Presidente
preocupado por la situación de cualquier compatriota venezolano
encarcelado en
el exterior, no era una carta de solidaridad por lo que hizo. Era mi
obligación. Todos los gobiernos lo hacen, los cónsules suelen visitar a
los
detenidos, les prestan ayuda. ¿Por qué no íbamos a hacer lo mismo con
“Carlos”?.
Es un ser humano, yo sé lo que es estar en prisión… Sé que lo hizo mal,
pero la
causa era justa. Lo hizo en solidaridad por Palestina, arriesgo su vida
por
Palestina… Él no fue apresado legalmente… fue secuestrado en Sudan y
llevado en
un saco a Francia. Así no actúa la justicia…
¿Existía corrupción en el
Ejército?
Muchísimo,
el 99% de los generales eran
corruptos, salvo ciertas excepciones. Alcohólicos la mayoría. La Casa
Militar
estaba al servicio de la amantes del Presidente de turno. La Isla de La
Orchila
un burdel. Era tal el descaro que 3 ministros de la Defensa tenían auto
de
detención. Algunos oficiales superiores hasta se enriquecían con la
comida de
la tropa. No había moral militar. Betancourt usaba una frase: “A los militares hay que tenerlos contentos
con las tres ‘C’: caña, cobres y culo”. Convirtieron a los
cuarteles en
antros de celebraciones, citas sexuales, negociaciones de toda índole,
sobre
todo contrabando… y pases de productos ilícitos por alcabalas… de lo
peorcito
que uno pueda imaginarse.
Me
aconsejaban: “Tienes que aprender a libar y a jugar domino,
el softbol no asciende”.
Quemarse el pecho… haciendo parrillas.
Tener don de mando… donde te envió el
whisky o el “regalito”. La carrera
militar llega hasta teniente coronel, de ahí pa’ rriba… la
recomendación. Había un grupo de generales que se los denominaba: “Promoción Blanca Ibáñez”, la amante de
Lusinchi (1984-1989), ella los había promovido.
En
una ocasión esta señora se puso un
uniforme militar. Lusinchi y ella se marcharon del país cuando asumió
Pérez
(1989). Con la guerra árabe-israelí de 1973 el barril de petróleo se
elevó de
1,76 a 10,31 dólares más la nacionalización
“a medias”, pero acertada, de la industria petrolera por Carlos Andrés
en 1976 produjo un boom de riqueza, pero solo
sirvió…
para
que el pueblo se volviera botarata, al
punto que a Venezuela se le llamo: “La nueva Arabia Saudita” y se acuño
aquella
famosa y muy popular frase mayamera: “ta
barato, dame dos”. Este boom dio origen al nacimiento de una nueva
y nefasta
casta social venezolana: “los nuevos
ricos”. Casta engreída, despilfarradora, jechona, facilista…
carente de
moral y escrúpulos… Adoradora de Miami y Disney World…
Pero
esta riqueza de improviso agravo el
problema, porque los nuevos y cuantiosos recursos no sirvieron para
reducir la
desigualdad social, sino que la acrecentó. Disparo la corrupción… el
despilfarro… fue creando malestar… descontento entre la población que
no les
llegaba esos recursos… también en la oficialidad joven. Hubo un
prestigioso
coronel de la Fuerza Aérea, William Izarra, que comenzó a organizar
grupos de
militares descontentos… pero no logro llegar al golpe, fue
delatado y
expulsado.
La
lectura del libro de Claude Heller, El Ejercito como
agente de cambio social
me impacto, sobre todo la frase: “En
aquellas circunstancias en que los militares consideran el liderazgo
civil como
corrupto, incompetente o de algún modo incapaz de hacer frente a las
tareas
fundamentales del gobierno, aumenta correlativamente su motivación para
desempeñar ellos mismos tales funciones”. Y que más corruptos que
los
gobiernos de Pérez, Luis Herrera y Lusinchi… Pensaba, por contraste, en
las
experiencias de Velasco Alvarado en Perú, Torrijos en Panamá y de
Torres en
Bolivia…
También
leí a: Venezuela, una democracia enferma de Antonio
Stempel, o Los peces gordos de Américo Martin, que
describía
el funcionamiento de las nuevas oligarquías corruptas a la sombra del
poder.
Estos recibían fortunas colosales del dinero del
petróleo,
mientras los pobres recibían migajas…
Pérez
despilfarro toda esa riqueza… cuando lo
sucedió Luis Herrera, este dijo: “Recibo
una Venezuela hipotecada”.
Todo
esto fue sumando y sumando… ya andaba en
reuniones con Douglas Bravo… El Movimiento Ruptura y La Causa R…
Alfredo
Maneiro… Pablo Medina… La consigna de Maneiro era: Profunda
convicción ideológica y eficacia total en la acción. Estas
son las dos piedras fundamentales de una revolución. Cuantas veces me
topo en
mi gobierno con funcionarios que por flojera, indisciplina o falta de
convicción…
no realizan tareas que se les ha encomendado, o se comportan como
pequeños
sátrapas burocratizados, cuando no corruptos…
Maneiro
había escrito un libro titulado Notas negativas. Antes
de retirarse de
la última entrevista que tuvimos me dijo: “Mire
Chávez, esto es pa largo…”. No hubo manera de reunir a Douglas
Bravo y a
Maneiro juntos. Se esquivaban mutuamente. Tampoco los militares
seguidores de
Hugo Trejo quisieron reunirse con nosotros. Cada organización hablaba
mal de
las demás. Todo era división… dispersión… un desastre, una torre de
babel.
Cuando
llego el 4-F estábamos solos. Razón tenía
Bolívar cuando reclamaba: “Unión, unión o
la anarquía nos devorara”. Maneiro y La Causa R abogaban por una
gran
huelga general que desembocase en una insurrección predominantemente de
la
clase obrera, apoyada por algunos sectores militares. Mientras, Douglas
Bravo y
Ruptura creían en un levantamiento revolucionario cívico-militar. Las
dos
opciones eran posibles, pero la rivalidad les impedía unirse. Llegue a
la
conclusión que con esta gente no se podía… y entonces me centre en el
mismo
seno de las Fuerzas Armadas. Maneiro murió de un infarto fulminante
antes de
cumplir los 50…
Ya
era teniente con dos años de antigüedad,
con otro más… y a capitán. En marzo del 81 me transfieren a Caracas, a
la
Academia Militar… Lo vi clarito… esta era la cuna de la revolución… el
nido de
las águilas… [ríe]. Esta partida me alegro, pero a la vez me
entristeció, yo
era feliz en ese batallón, “Bravos de Apure”. En la Academia me
nombraron
comandante de un pelotón de cadetes hasta 1981. Allí estaban algunos
viejos
conocidos, entre otros Felipe Acosta Carlez. Es como si todo se hubiera
planificado… mi destino en bandeja de plata… comienzo a “trabajar”
políticamente a los cadetes. Me enviaron a hacer un curso sobre “Desarrollo
de la Inteligencia”. Herrera Campins había creado el “Ministerio de la Inteligencia” a cargo
de Luis Alberto Machado.
Todos
los días recibíamos clases en el Parque
Central que coordinaba Corina Parisca de Machado, esposa de uno de los
Machado-Zuloaga y Thais Aguerreverre Zuloaga… inteligencia oligárquica
pura… [ríe].
Una de las herramientas era el PNI: lo Positivo, lo Negativo y lo
Interesante.
Eran unas teorías de un tal Edward de Bono, autor del libro Pensamiento
Lateral, entre otros 70 más.
Era asesor entre muchas otras empresas de la Coca Cola. Al terminar el
curso,
la Corina me invito a la televisión, nos esperaba Napoleón Bravo en su
programa: “Buenos días Venezuela”. Nunca se imaginó en aquel
instante,
refiriéndose a mí, llegar a pronunciar 21 años después su frase famosa:
“Hoy Venezuela amaneció distinta… tenemos
nuevo Presidente” [ríe].
Parodias
increíbles del destino… Corina
Machado, Zuloaga, Napoleón Bravo…
Seguí
mis reuniones clandestinas con Douglas
Bravo e indirectamente con Maneiro a través de Pablo Medina. En julio
del 82
asciendo a capitán. Era ya instructor en la Academia. Daba clases de
táctica,
historia, juegos de guerra, liderazgo… Me encantaba dar clase. Tenía
solo 28
años.
¿Qué paso con Urdaneta y
Baduel?
Jesús
Urdaneta nunca tuvo firmeza ideológica…
Y eso el enemigo lo capta de inmediato. Igual le ocurrió a Baduel. Este
nunca participó
activamente en nuestro movimiento. Acudía a alguna que otra reunión,
pero
cuando llego el 4-F no actuó, decidió pasar a la reserva… Venía dando
muestras
de debilidad…
En
1985, me apartan de la Academia Militar y
me envían lejos de Caracas, Elorza. Nuestro Movimiento era muy
difícil
mantenerlo en secreto, a pesar de todas nuestras precauciones, acabo
por
llegar a oídos de la DIM. En vez de detenernos, tampoco tenían
evidencias
fuertes, nos dispersaron por el país. Ramón Carrizales me recomendó
para allá, para Elorza.
Agarre mis corotos y me fui… la gestación estaba en marcha… solo había
que
esperar por el parto.
Estuve
en Elorza casi 3 años. Me sentía como
pez en el agua en el Capanaparo, Sabanas del Viento, Barranco Yopal,
Caño
Caribe, Cubarro, Cinaruco… Fue como regresar al nido… Allí viví una de
las
épocas más felices de mi vida…
Elorza
era un pueblo típico de la Venezuela
olvidada… con una polvorienta calle principal, un hotelito, unas
tiendas de
dueños sirios, algunos restaurantes de colombianos, y al final del
pueblo, como
a 10 km, el cuartel militar. En las afueras, barriadas desvencijadas
habitadas
por los cuivas y yaruros. Como jefe militar me convertí en líder
social,
integre a los soldados a la vida de aquel pueblo. Organizamos a los
pescadores.
Promoví las fiestas folklóricas del 19 de Marzo. Todo esto a escondidas
de mis superiores, estos me lo prohibían. Sentí que me iba
pareciendo
cada día más al personaje desharrapado de Lorenzo Barquero en Doña Bárbara… Fue un “destierro”
fecundo… me reconstruí anímicamente… Salí muy fortalecido.
Un
subteniente delato mi gestión de adhesión
al Movimiento bolivariano. Llegaron unos agentes de la DIM y de la
DISIP en una
avioneta. Registraron todo… se llegó a afirmar que yo estaba vinculado
con la
guerrilla colombiana y preparando una rebelión de los indígenas [ríe].
Me
quitaron el comando, me quede sin tropa…
En
1986 asciendo a Mayor, y un día al pasar
revista el general Arnoldo Rodríguez Ochoa, se sorprendió de mi aspecto
y de
los soldados (harapientos, melenudos, barbudos), me propuso que lo
acompañara a
San Juan de los Morros. Pero al ser nombrado Secretario nacional de
Seguridad y
Defensa, me trajo consigo a Caracas… y reaparecí nuevamente en la
capital a
mediados de 1988. Mi oficina estaba en el Palacio Blanco, nada menos
que al
frente de Miraflores… [ríe]. Algunos generales se molestaron, y
entonces me
enviaron de curso durante 3 meses a Guatemala… Regrese al Seconasede en
el
Palacio Blanco… todo el Movimiento se había desactivado… Ronald Blanco
La Cruz
lo enviaron a los Estados Unidos de oficial instructor en la Escuela de
Las Américas…
A Luis Reyes Reyes a Miami…
Pensé
en pedir la baja del Ejercito… decidí
quedarme a estudiar y en julio de 1990 comencé una Maestría en Ciencias
Políticas
en la
Universidad “Simón Bolívar”. Un día, un docente me pregunto: “Que tiene usted en la mente, Mayor”. “Ideas,
profesor, ideas…” le respondí. A
lo que me dijo: “Con ese uniforme… me
preocupan mucho esas ideas”. Mi objetivo principal era estudiar,
formarme,
aprender lo más posible… Dure año y medio allí… Vino la “Tormenta en
Los Pinos”
(Estaba haciendo un curso en Los Pinos, Fuerte Tiuna, en julio del 91),
cuando
me di cuenta que el Alto Mando del Ejercito quería acabar en serio con
mi
carrera abandone mi tesis y me dedique a fondo al Movimiento
Bolivariano.
Una
noche sucedió algo extraño, llamada la
“noche delos tanques” (26 de julio del 88). Estando Pérez en
plena
campaña
electoral y gobernando Lusinchi, un grupo de oficiales y soldados con
tanquetas
de guerra llegaron sorpresivamente a Miraflores. Fue algo muy inusual
que encendió
todas las alarmas. Existía un movimiento militar de derecha guiado por
la
embajada gringa que conspiraba para dar un golpe preventivo… temían, y
con
razón, un golpe de izquierda.
Después,
hubo la masacre del caño Las
Coloradas, en El Amparo, Apure, donde fueron asesinados 14 pescadores
inocentes, acusados de guerrilleros. Eran falsos
positivos. A los cadáveres los vistieron con uniformes militares
simulando
ser guerrilleros militares pero algunos con las botas al revés por el
apuro…
Lusinchi
termino siendo tremendamente
impopular. En 1991 junto con su amante, Blanca Ibáñez, muy odiada por
el
pueblo, fueron juzgados y condenados por corrupción. Surgió la
“Venezuela
Saudita”: por un lado multi millonarios ociosos, despilfarradores,
opulentos,
corruptos… y por el otro, muchas personas en la miseria… pasando
hambre,
comiendo perrarina… Luego vino el sacudón… el Caracazo.
Nos
agarró desprevenidos… El mayor Wilmar
Castro Soteldo se apareció y me pregunto: “¿Qué
hacemos?”. No podíamos hacer nada, estábamos descoordinados… Le
digo a
Arias Cárdenas por teléfono: “El pueblo
se nos adelantó… Salió primero”. Corrió mucha sangre aquel día. La
cifra
oficial de muertos fue de 300, pero probablemente fueron miles…
Todos
los militares bolivarianos recordamos
aquellas palabras de Bolívar: “Maldito
sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo”. Nos dolió
muchísimo.
Marco nuestra generación militar… dejo huellas imborrables…
Entre
las victimas estuvo Felipe Acosta
Carlez, fundador del Movimiento. Creo que el gobierno aprovecho para
matarlo en
medio de la confusión. Creo que también me hubieran matado, pero yo
estaba de
permiso en mi casa pues todos estábamos enfermos de lechina. Este Caracazo, creo fue el hecho político más
trascendental del siglo XX venezolano. Venezuela se alzó contra la
corriente
neoliberal… y nosotros, en el Ejército, entendimos que no podíamos dar
marcha
atrás.
Nuestro
Movimiento se relanzo… creció… se
rehízo… Pero también el gobierno contra nosotros. Nos llamaron
despectivamente
los “Comacates” (Comandantes, mayores, capitanes y tenientes). Me
acusaron abiertamente
de estar planificando el asesinato de Pérez y de altos oficiales
militares… Nos
detuvieron… (Por eso lo llame “Tormenta en Los Pinos”). Todos éramos
Mayores…
le llamaron la “noche de los Mayores”. A finales del 89 me sacaron del
Palacio
y me enviaron preso ciudad-por cárcel a Maturín. Logre regresar a
Caracas a un
curso por dos años de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior de
Defensa
en Los Pinos, Fuerte Tiuna, el cual finalice a duras penas, en julio del 91. Logre a duras penas ascender en julio del
90 a Teniente Coronel. Aquello era una guerra… contra mí y el
Movimiento
Bolivariano. No querían que nos graduáramos… querían que fracasáramos
para
expulsarnos…
Un
oficial guatemalteco que hacia el curso
conmigo me confeso bajo el efecto de los tragos, “Comandante…
me pagan en dólares por vigilarlo, grabarlo… Lo andan
cazando… lo quieren liquidar… Usted es un patriota”. Una vez
terminado ese
curso era muy difícil negarme el comando de Batallón, era lo que yo
quería… comandar tropa. Tenía 35-36 años.
Bajaron
las tensiones… A los pocos días
revienta un escándalo. El General Peñaloza Zambrano, quien quería que
yo
fracasara en el curso mencionado, furioso contra el Alto Mando Militar
acude al
Congreso, en contra de las órdenes de Carlos Andrés, y denuncia unos
supuestos
hechos de corrupción. Su denuncia era contra Gardenia Martínez, de la
Corporación
Margold, amiga de la amante de Carlos Andrés, Cecilia Matos… por una
estafa de
5 millones de dólares en la compra de unas municiones no entregadas…
Resulta
que el principal accionista de esa Corporación era Orlando García,
amigo de 40
años de Carlos Andrés, jefe de Seguridad del Presidente y amante de
Gardenia… [ríe]
Era
un ambiente de decadencia que avizoraba
el fin de ese régimen… Gonzalo Barrios, cofundador y alto dirigente
adeco,
llego a declarar: “Venezuela es un país
en el que no hay ninguna razón para no robar”. En otra ocasión
dijo. “La Constitución Venezolana es como Sofía
Loren, se la puede violar mil veces…”. Era ya el descaro e
inmoralidad
publica… decadencia… descomposición. Destituyen a Orlando García, al
general
Herminio Fuenmayor, curruña de Carlos Andrés y jefe de la DIM,
implicado en
narcotráfico, y al propio Peñaloza. Al enterarme, exclame: “Verga
se fue Peñaloza antes que yo” [ríe].
Increíble…
como dijera Paolo Coelho: “Cuando quieres realmente una
cosa, todo el
Universo conspira a tu favor”. A las pocas semanas recibo el mando
del
batallón de paracaidistas de Maracay [vuelve a reír]. Era un regalo del
destino…
El comando de ese Batallón casi nadie lo quería… Cuando recibí el mando
pensé: “¡Se jodieron!”.
“Querían ustedes tomar el
poder”
Ninguno
de nosotros quería el poder por el
poder… la razón que nos movía era la pobreza y miseria de la población…
Nos
sentíamos los soldados de un pueblo, mas no del gobierno adeco, la
oligarquía o
sus amos, los gringos. Estábamos con el pueblo en un solo clamor: “ ¡No al fondo Monetario! ¡No al
Neoliberalismo!”.
Era
el 28 de agosto del 91. Algunos nuestros
comandaban los cuarteles de Maracaibo y otras ciudades… teníamos tropa,
tanques
y armas pesadas… apoyo activo de los mejores oficiales jóvenes…
Condición
indispensable para actuar… Esto no se hizo de la noche a la mañana…
Fueron
muchos meses de intenso trabajo… Arengaba a mi batallón a cada momento…
“Si la patria peligra, vibraran nuestras
banderas y volaremos a salvarla…” los tenía en mi mano… Dispuesto a
todo…
Venezuela estaba en peligro, debíamos actuar ¡ya!
Mis
superiores parecían estar sordos… no
entendían lo que pasaba… Estaban
atapuzados de whisky. Nuestro Movimiento
estaba
infiltrado… El Capitán Rene Gimón Álvarez nos delato… La
cúpula de Bandera Roja, a la cabeza Gabriel
Puerta Aponte planearon asesinarme… Una noche de diciembre del 91, un
grupo de
jóvenes militares me fueron a buscar con el pretexto de hablar sobre el
Movimiento. Acepte y nos fuimos en su carro. En una carretera solitaria
pararon
y discutimos. Ahí es donde ese hombre me iba a matar. Pero no lo hizo.
Todos
eran soldados y no se atrevieron… Después me entere que el capitán
Antonio
Rojas Suarez, de Bandera Roja, fue quien planifico mi asesinato.
¿Por qué eligieron el 4-F?
No
lo elegimos, los acontecimientos nos lo
impusieron. Pérez regresaba de Davos, Suiza, del Foro Económico
Internacional. Estábamos
todos alertas… Luis Reyes Reyes, Francisco Visconti de la Fuerza Aérea…
“El
Indio”, teniente Pérez Ravelo, oficial de la Casa Militar en la
Presidencia era
el encargado de avisarnos el regreso de Pérez… Al enterarnos que el
avión del
Presidente aterrizaba esa madrugada del 4 de febrero, activamos la
operación
antes del amanecer…
Mientras
Arias Cárdenas, Urdaneta, Blanco La
Cruz, Ortiz Contreras… tomaban sus guarniciones, nosotros avanzamos por
tierra
hacia Caracas desde Maracay… En Caracas comandaba Acosta Chirinos. Con
mis
hombres llegamos hasta el Museo Histórico Militar donde nos recibieron
a tiros…
Convencí al oficial de guardia que no éramos subversivos, sino por el
contrario, veníamos a ayudarles a reforzar el sitio. Ocupamos esta sede
sin un
disparo… Pero constate que no se habían instalado los equipos de
transmisión
indispensables para comunicarnos con los demás jefes del alzamiento y
con el
resto del país… Esa sería mi labor principal en este alzamiento.
Quedamos aislados... incomunicados...
¿Qué fue lo que no funciono?
Principalmente: no conseguimos apresar a
Carlos Andrés Pérez. Y todo
estaba calculado en torno a ese objetivo. Segundo: el Ministerio de la
Defensa
y el Alto Mando supieron, por la traición de uno de los nuestros, como
le dije,
que una sublevación era inminente, y habían tomado precauciones
extremas.
Tercero: hubo fallas constantes en la comunicación entre nosotros; yo
mismo que
debía coordinar el conjunto del alzamiento no disponía, como ya le
dije, de los
equipos técnicos indispensables; y algunos miembros de nuestro
movimiento, en
ciudades del interior, tuvieron un comportamiento indeciso o no
pudieron
hacerse con el control de sus cuarteles. Cuarto: en esas condiciones,
los
oficiales nuestros de la Fuerza Aérea consideraron demasiado peligroso
hacer
volar sus aviones. Quinto: los grupos civiles cuya misión era ayudarnos
a
tomar, en Caracas, el control de las emisoras de radio y televisión, no
aparecieron…
Fin.