Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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7 de mayo de 2015

Una verdadera y radical Revolución en la educación

Por Pedro Grima. La Colmena.
 
Nosotros tenemos una gran parte de culpa del conflicto en el sector educativo. No nos atrevemos a una verdadera y radical Revolución en la educación. Chávez dió los primeros pasos aumentando el porcentaje de PIB dedicado a la educación, pero no es suficiente, esa medida sola es peligrosa y puede (como lo está haciendo) fomentar el capitalismo. Una medida que cambiaría para siempre la educación es la igualdad de salarios (a igualdad de trabajo) de toda la educación pública. Una escala integral de salarios que iguale los maestros con profesores de educación media y universitaria. Un profesor universitario a dedicación exclusiva, que realice investigación y extensión, solo da 6 horas de clase presencial a la semana. Un maestro de preescolar pasa 8 horas diarias (o más), 40 por semana, en un  aula repleta de chiquillos que se hacen pipí y popó con una regularidad asombrosa y hay que cambiarlos. ¿Quién debería ganar más? 
Si coincidimos en la respuesta estamos del mismo lado. La educación no algo etéreo, la educación es tangible, está en los ojos de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, en su comportamiento, en su desempeño como seres humanos. Sobre ellos se sustenta el futuro. Todos nos quejamos de las deficiencias de nuestros jóvenes después de haber pasado de 10 a 15 años en el sistema educativo. ¿Qué estamos haciendo mal? 
Subir el porcentaje del PIB no basta, hay que asegurarse que vaya al sistema educativo, es decir, prioritariamente a sus trabajadores y en segundo lugar a la infraestructura. Una vez el Presidente Chávez me preguntó que pensaba yo de la Ley de Educación Universitaria. Le dije que se olvidara de ella, que muchos (¡pero muchos!) países desarrollados no tenían una. Que tenían un solo Ministerio de Educación para todo el sistema. Él me entendió.