Posted: 01 Sep 2017 06:55 AM PDT
01.09.2017
El
Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un
sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde
entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU,
según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon
al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001:
“Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los
estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol
Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la
American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).
Así,
la AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU
pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados
exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los
organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan
afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se
ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la
política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la
realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los
ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido
idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel
en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados
árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque,
(asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e
Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte
apoyo político y material que recibe de EE.UU. (unos 3.800 millones de
dólares anuales en ayuda militar).
Sin embargo, el Gobierno
de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz
Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del
atavismo del Gran Israel (Eretz Israel), que bebería de las fuentes de Génesis
15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda
la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue
legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus
descendientes”. Dicha doctrina tendría como principal adalid a Isaac
Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual
Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido
capturadas ni van a ser devueltas a nadie”. Dicha doctrina sería la
fuente en la que beberían los postulados actuales del partido Likud
liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la
“capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte
oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967) , extremo que habría
sido tratado por el yerno de Trump y encargado de solucionar el
contencioso palestino-israelí, Jared Kushn ( judío ortodoxo cuyos
abuelos sobrevivieron al Holocausto) en la reciente reunión que mantuvo
en Israel con Netanyahu.
George Soros y la trama anti-Trump
Hasta
Eisenhower, la CIA fue únicamente la organización de inteligencia
central para el gobierno de los Estados Unidos y estuvo detrás de
múltiples tareas de entrenamiento de insurgentes y desestabilización de
gobiernos contrarios a las políticas del Pentágono, pero los lobbys
militar y financiero (ambos fagocitados por el looby judío) no pudieron
resistir a la tentación de crear un gobierno de facto que manipulara los
entresijos del poder, derivando en la aparición de un nuevo ente (el
complejo militar-industrial, en palabras de Eisenhower), refractaria a
la opinión pública y al control del Congreso y Senado de los Estados
Unidos). En la actualidad, la Compañía se habría transmutado en el
llamado Departamento de Seguridad Nacional ( Homeland Security) y de la
hidra-CIA habrían nacido 17 nuevas cabezas en forma de agencias de
inteligencia que integrarían la Comunidad de Inteligencia de EEUU ( la
Cuarta Rama del Gobierno según Tom Engelhardt) , agentes patógenos de
naturaleza totalitaria y devenidos en Estado paralelo, verdadero poder
en la sombra fagocitado por el “Club de las Islas” de George Soros y que
se habría conjurado contra un Trump partidario de una Geopolítica
Primus Inter Pares entre EE.UU. y Rusia (G2).
Dicha
trama anti-Trump habría sido diseñada tras la reciente reunión
celebrada en Washington en la que participaron cerca de 200
patrocinadores de la campaña electoral de Hillary Clinton encuadrados en
la llamada Alianza Democracia (DA), megaorganización fundada por George
Soros en el 2.005 y constaría de una primera fase para torpedear el
traspaso de poderes Obama-Trump mediante una “revolución patriótica o
multicolor” en EEUU. Así, según el portal Zero Hegde, las espontáneas
manifestaciones populares anti-Trump habría sido inspiradas por el
portal digital MoveOn.org, patrocinado por el ínclito Soros bajo el lema
“Levántate y lucha por los ideales estadounidenses” y cuya segunda fase
será truncar la carrera política de Trump por métodos legales
(Impeachment) o por métodos expeditivos (léase Magnicidio), tras lo que
el VicePresidente Mike Pence asumiría la Presidencia y retornaría a la
senda de las seudodemocracias tuteladas por el verdadero Poder en la
sombra de EEUU (Cuarta Rama del Gobierno).
¿Es Soros un agente antisionista?
Tras
la iniciativa del Club de las Islas encabezada por George Soros contra
Donald Trump, Netanyahu habría salido en su ayuda y habría declarado a
Soros “enemigo de Israel” como respuesta a la supuesta
hostilidad de Soros (judío húngaro nacionalizado estadounidense).hacia
el Estado judío. Así, el Ministerio de Exteriores judío emitió un
comunicado en el que acusaba a George Soros de “socavar
ininterrumpidamente a los Gobierno democráticamente elegidos de Israel
al fundar organizaciones que difaman al Estado judío y buscan negar su
derecho a defenderse” tras la campaña contra Soros desarrollada por el Primer Ministro húngaro Viktor Oran en la que exigía al magnate judío “no entrometerse en los asuntos internos de Hungría”.
Soros
había condenado al Gobierno húngaro pro su rechazo a acoger a los
refugiados musulmanes en su mayoría procedentes de Siria, al percatarse
Oran de la estrategia de Soros de intentar “balcanizar Europa”, pero
la campaña fue utilizada por grupos de ultraderecha húngaros para
realizar propaganda antisemita y neonazi, lo que habría encendido las
alarmas en Israel y habría llevado al embajador israelí en Hungría,
Yossi Amrani a afirmar que “la campaña contra Soros siembra odio y temor”.
Posteriormente,
el AIPAC habría tomado las riendas de la campaña contra Soros al
organizar una campaña petitoria para exigir al Presidente Trump que “reconozca
como terrorista doméstico al multimillonario George Soros y todas sus
organizaciones amén de confiscar todos sus activos en EEUU”,campaña
que llevaría ya recogidas cerca de 70.000 firmas y que espera alcanzar
con facilidad las 100.000 firmas necesarias para ser tomada en
consideración por la Casa Blanca, con lo que nos encontramos en el
inicio de un duelo Soros-Trump en el que tan sólo uno de ellos puede
sobrevivir.