Posted: 11 Nov 2017 06:48 AM PST
La
intervención de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid por parte del
Ministerio de Hacienda supone un paso más en la actuación reaccionaria
del estado español, que no puede admitir ya ni el reformismo más
claudicante como es el de Ahora Madrid, que ha entregado las llaves de
oro de Madrid al presidente de Israel, Reuven Rivlin -en lo que supone
el enésimo acto repugnante de Manuela Carmena- y que se niega en rotundo
a cumplir su programa electoral al no remunicipalizar el servicio de
basuras.
El estado español es la cuna del
cinismo, la hipocresía y la corrupción más absolutas. Al calor del
conflicto en Catalunya, donde no han dudado ni por un momento en juzgar
políticamente al independentismo y a sus representantes institucionales
-además de aplicar el artículo 155 de la Constitución por primera vez-
el ministerio de Hacienda ha decidido intervenir las cuentas del
Ayuntamiento de Madrid en lo que supone una nueva actuación política
contra todos y cada uno de aquellos que no cierren filas con el Gobierno
del estado ante la situación en Catalunya.
Mientras
los gobiernos de Ana Botella y Alberto Ruíz Gallardón endeudaron a la
ciudad hasta los 7.430 millones de euros, con miles de contratos
corruptos que beneficiaron a las empresas y monopolios estatales, jamás
desde el Gobierno central se podía ni tan siquiera pensar en la
posibilidad de advertir al gobierno local ni mucho menos en la
intervención. La transferencia del dinero público hacia las empresas
privadas nunca será delito en el sistema capitalista.
Podemos
observar con total nitidez como el Estado, hoy en manos de la
burguesía, no tolera ni tan siquiera al reformismo más claudicante, el
de un Ahora Madrid alineado con Israel -al que entrega las llaves de oro de Madrid-, con el ISIS y contra el pueblo sirio y con la contrarrevolución húngara de 1956, dispuesto a incumplir su programa electoral negándose a remunicipalizar el servicio de recogida de basuras
de la capital -cuyos trabajadores han estado en huelga por las
condiciones de trabajo que sufren-, dispuesto a ausentarse de un pleno
para no aprobar medidas contra las ejecuciones hipotecarias y al mismo tiempo aprobando, junto con el Partido Popular, los pelotazos urbanísticos en la capital.
Este
Estado corrupto, con un presidente del Gobierno que cobra dinero negro
de la burguesía abiertamente, ya solo puede permitir la corrupción más
descarnada y la explotación más miserable de los trabajadores que le
permita a la burguesía obtener las máximas ganancias, así como la lucha
por la defensa de unidad de la patria que siga sosteniendo el ataque
contra el pueblo español y la clase obrera.
Vemos
hoy, más claramente que nunca, la esencia reaccionaria del Estado
español y el carácter político de toda la superestructura del sistema.
Salen los ladrones de la cárcel como Ignacio González -al que no le ha
costado ni medio minuto reunir 400 mil euros para pagar la fianza- y
comienzan a entrar cada vez más presos políticos. Todo disentimiento a
la reaccionaria política del Estado, por mínimo que sea, comienza a ser
reprimido en mayor o menor grado, cárcel para los que no quieren formar
parte de un Estado cuasi-fascista como es hoy el español o intervención
de las cuentas para que no apoye sin fisuras al Gobierno.
Los
enemigos de la clase obrera, del pueblo, no están en Cataluña. Nuestros
enemigos, aquellos que no nos permiten vivir con dignidad, que nos
explotan y oprimen cada día, que no nos dejan trabajar para ganarnos la
vida, están en nuestra propia ciudad, están en el Congreso, modificando
el artículo 135 de la Constitución de forma exprés y depauperando la
vida del pueblo presupuesto tras presupuesto. Están en la Asamblea
Regional liquidando los servicios públicos madrileños. Están en las
calles Génova 13, Ferraz 70, Alcalá 253 –nidos de corrupción reacción y
servilismo burgués- y en la calle Diego de León 50, desde donde la
burguesía maneja a su antojo este estado corrupto. El enemigo está en el
Estado español de los monopolios.
El Partido
Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera madrileña
a no dejarse engañar por aquellos que nos están atacando y explotando
continuamente, a no caminar bajo la falsa bandera de la unidad nacional,
a no ver en el pueblo catalán al enemigo. El pueblo trabajador no tiene
más enemigo que la burguesía y su estado corrupto que le oprime y
explota todos los días en el centro de trabajo, que le obliga a no poder
trabajar y que no le permite vivir con dignidad.
¡El enemigo de la clase obrera está en Madrid!
¡Abajo el estado burgués corrupto!
¡Viva el Internacionalismo Proletario!
Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid