Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

7 de noviembre de 2017

Paradise Papers: La reina Isabel de Gran Bretaña, en medio del escándalo

Los Paradise Papers revelaron que la monarca del Reino Unido invirtió unos 10 millones de libras pertenecientes a la Corona en paraísos fiscales. El escándalo también alcanza a uno de los principales financistas del Partido Conservador, lord Michael Ashcroft.
Los fondos británicos estaban en las Bermudas y en las Islas Caiman. 
Por Marcelo Justo, 6 noviembre 2017
El escándalo de los Paradise Papers no podía empezar más alto en el Reino Unido. En los más de 13 millones de documentos del buffete de abogados Appleby figuran inversiones de la Reina Isabel II por 10 millones de libras (unos 13 millones de dólares). Los Paradise Papers, que publicó el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, revelan que estos fondos de la Corona estaban en las Islas Bermudas, sede central de Appleby, y en las Islas Caiman, cuya jefa de Estado es la misma Reina Isabel II.
Entre las compañías favorecidas por su majestad se encuentra la cadena de off-licence (venta de bebidas alcohólicas) Threshers y Bright House, un negocio de “renta por alquiler”. Threshers quebró dejando una deuda impositiva de 23 millones de dólares y 6 mil personas en la calle, mientras que Bright House ha sido acusada de explotación de los pobres con su alquiler de productos y servicios a los más necesitados.
Está claro que la Reina Isabel II no está a cargo de la administración de su fortuna, estimada en unos 650 millones de dólares, con ingresos anuales, sobre todo de la renta de la tierra, equivalentes a unos 100 millones. El ente que maneja su portafolio de inversiones es el Ducado de Lancaster, hoy en el centro de la tormenta. Entrevistada por la BBC, la presidenta de la comisión de finanzas públicas, la laborista Margaret Hodge, criticó duramente esta presencia real en paraísos fiscales. “Es obvio que si uno está a cargo del dinero de la monarquía tiene que invertirlo de una manera que no tenga la más mínima sombra y, desde ya que no tenga nada que ver con sitios que son sinónimo de opacidad, criminalidad, evasión y elusión fiscal”, dijo Hodge.
El otro gran protagonista de esta primera entrega de los Paradise Papers en el Reino Unido fue Lord Michael Ashcroft, uno de los principales financistas del Partido Conservador. Según los documentos filtrados de Appleby, poco después de convertirse en Lord, abrió un fideicomiso en Bermudas, el “Punta Gorda Trust”. El valor del fideicomiso fluctuó, pero en uno de los documentos, de 2006, alcanza más de 450 millones de dólares.
La opacidad del fideicomiso de Lord Ashcroft era tal que abogados de Appleby expresan en varios mails su preocupación porque se les pedía que firmaran todo sin examinar nada. “Ha habido muy importantes sumas de dinero que no han tenido la supervisión que requerían. Para decirlo bien claro, no se nos informa nada, a pesar de que somos en teoría responsables de la administración del fideicomiso”, señala uno de los abogados “senior” de la firma.
Ashcroft no solo es uno de los más importantes financistas de los conservadores de las últimas dos décadas, sino que durante un largo período fue un “tax exile” (alguien con domicilio legal fuera del país por razones impositivas). El financista consiguió que le concedieran el título de Lord en 2001 cuando se comprometió a ser un residente permanente en el Reino Unido, es decir, a pagar impuestos en el país.
En 2010 se descubrió que Ashcroft, convertido en tesorero y principal financista del Partido Conservador, seguía sin pagar impuestos ya que figuraba como un “non-dom”, regla fiscal única en el mundo que viene de la era imperial británica, por la cual alguien puede vivir en el Reino Unido, pero tener su domicilio fiscal en otro lugar. Lord Ashcroft se comprometió a cambiar su status de “non-dom”. La revelación de los Paradise Papers deja en claro que sigue teniendo cuantiosos fondos en paraísos fiscales por los que, aparentemente, no ha pagado impuestos en el Reino Unido.
La revelación deja otra vez mal parada a la primera ministra, Theresa May, que viene trastabillando con las negociaciones por el Brexit y el escándalo sexual que le costó el puesto al ministro de defensa Michael Fallon y le puede costar la cabeza a su número dos, Damian Green, a quien, además de estar acusado de “conducta inapropiada”, se le estaría investigando por posesión de material pornográfico “extremo”. May y los conservadores vienen prometiendo desde los Panama Papers el año pasado que van a ajustar las tuercas a este mundo de la elusión y evasión fiscal, pero por el momento no han dejado de dar marcha atrás con cada iniciativa que han tomado.
El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, tuiteó de inmediato que “esto confirma lo que dije el miércoles en Primer Minister question Time (día en que el Parlamento le pregunta sobre distintos temas al primer ministro) que hay un sistema impositivo para los ricos y otro para el resto de la sociedad”.
Alex Cobham, director de Tax Justice Network (TJN), una ONG fundada en el Reino Unido y con organizaciones gemelas en distintas partes del mundo, indicó a Páginað12 que estos escándalos deben cambiar el eje del debate. “Otra vez vemos que hay una gigantesca denuncia sobre fraude impositivo, corrupción y criminalidad. Es hora de que enfrentemos a nivel internacional el sistema que permite que esto suceda. Esto no es un problema de una serie de individuos o una firma de abogados. Es un problema sistémico internacional”, señaló Cobham.
En el caso británico es curioso que todo salte justo el 5 de noviembre, día de la tradicional celebración de Guy Fawkes, nombre del católico que quiso volar el Parlamento en 1605. Anoche, mientras el cielo se iluminaba con fuegos artificiales y en los parques las familias se juntaban en torno a fogatas con la efigie de Fawkes en el medio, detonaba una explosión mucho más actual y cercana al corazón del establishment británico.

Paradise Papers: el patrimonio privado de la reina Isabel II de Inglaterra invirtió US$13 millones en fondos offshore

  • 6 noviembre 2017
Aproximadamente 10 millones de libras esterlinas (más de US$13 millones) del dinero privado de la reina Isabel II se invirtieron en fondos offshore, según muestran los documentos filtrados.
La información señala que el Ducado de Lancaster, que provee de ingresos a la Reina, tenía fondos en las Islas Caimán y las Bermudas.
Una pequeña cantidad terminó en la compañía detrás de BrightHouse, una cadena acusada de préstamos irresponsables, y Threshers, que cayó en bancarrota debiendo 17,5 millones de libras (casi US$23 millones) en impuestos en Reino Unido.
El Ducado dijo que la participación en BrightHouse ahora equivale a 3.208 libras (casi US$4.200) y que no estuvo involucrado en decisiones de inversión.
El jefe de finanzas de este fondo patrimonial de 500 millones de libras (aproximadamente US$650 millones), Chris Adcock, dijo a la BBC: “Nuestra estrategia de inversión se basa en el asesoramiento y la recomendación de nuestros consultores de inversión y la asignación de activos apropiada”.
El Ducado solo ha invertido en fondos de capital privado de gran prestigio siguiendo la firme recomendación de nuestros consultores de inversión”.
Un vocero del Ducado de Lancaster agregó: “Operamos una serie de inversiones y algunas de ellas están en fondos en el extranjero. Todas nuestras inversiones son totalmente auditadas y legítimas”.
“La Reina voluntariamente paga impuestos sobre cualquier ingreso que reciba del Ducado”.

La reputación del Ducado

Los detalles sobre las inversiones del Ducado salieron a la luz como parte de los llamados Paradise Papers, una filtración de aproximadamente 13,4 millones de documentos de empresas, incluida Appleby, una de las firmas legales de fondos offshore líderes en el mundo.
Las dos inversiones estaban situadas en territorios británicos de ultramar, libres de impuestos corporativos y en el centro de la industria financiera offshore.
Pero el Ducado dijo que no sabía que había ventajas fiscales al invertir en esos fondos offshore y agregó que la estrategia fiscal no era parte de la política de inversiones del fondo patrimonial.
Los documentos muestran que el Ducado de Lancaster puso 5 millones de libras esterlinas (US$6,5 millones aproximadamente) en el Jubilee Absolute Return Fund Limited en las islas Bermudas en 2004 y que la inversión llegó a su fin en 2010.
En 2005, el Ducado acordó colocar US$7,5 millones en Dover Street VI Cayman Fund LP.
Los documentos muestran que el fondo invirtió en compañías médicas y tecnológicas.
La conexión con la firma de alquiler con derecho de compra de muebles y electrodomésticos BrightHouse comenzó en 2007, cuando la compañía estadounidense que administraba el fondo le pidió al Ducado que contribuyera con US$450.000 para cinco proyectos.
Esto incluyó una participación en la empresa de capital privado con sede en Londres Vision Capital, la compañía que adquirió el 100% de BrightHouse y un 75% de los propietarios de la cadena de venta de bebidas alcohólicas Threshers.
Bajo sus nuevos propietarios, la hoja de balance de Threshers se cargó de deudas y no pagó impuestos corporativos durante dos años. Cuando la cadena de venta de bebidas quebró en octubre de 2009, casi 6.000 personas perdieron sus trabajos.
La mayor parte de la inversión de BrightHouse de Vision Capital fue a parar después a una compañía con sede en Luxemburgo y comenzó a pagar menos impuestos corporativos en Reino Unido.
En octubre, el regulador financiero de Reino Unido, la Autoridad de Conducta Financiera, dijo que BrightHouse, que vende electrodomésticos y muebles predominantemente a personas con bajos ingresos a través de cuotas semanales, no había actuado como un “prestamista responsable” y le ordenó pagar una compensación de 14,8 millones de libras (más de US$19 millones) a 249.000 clientes.
El Ducado dijo que su inversión en el fondo de las Islas Caimán debe continuar hasta 2019 o 2020 y que asciende al 0,3% del valor total del patrimonio, mientras que su participación en BrightHouse ahora equivale a solo el 0.0006% de su riqueza.
El Ducado no proporcionó una cifra de su participación en Threshers.
Derechos de autor de la imagen Hidefumi Nogami, Asahi Shimbun
Image caption Jubilee Absolute Return Fund Limited estaba establecido en las Bermudas, un territorio británico de ultramar (Foto: Hidefumi Nogami, Asahi Shimbun).
El informe anual del Ducado de 2017 dice que “otorga ponderación continua a cualquiera de sus actos u omisiones que pudieran afectar negativamente la reputación del Ducado o de Su Majestad, la Reina”.
La parlamentaria laborista Margaret Hodge, expresidenta del Comité de Cuentas Públicas de la Cámara de los Comunes, dijo que estaba “bastante furiosa” con los asesores de inversiones de la Reina que estaban desacreditando su reputación.
“Es muy obvio que, si cuidas del dinero de la Monarquía, tienes que ser de hecho más limpio que la limpieza misma y no debes acercarte nunca al sucio mundo del lavado de dinero, evasión de impuestos o ganar dinero de manera dudosa”, dijo.

“Aprovechándose de los vulnerables”

El modelo de negocio de BrightHouse se encuentra bajo escrutinio desde hace tiempo.
Un informe parlamentario en 2015 dijo que la compañía estaba cobrando tasas de interés de hasta 94%. Uno de cada cinco clientes estaba atrasado en sus pagos y en una de cada 10 compras, la empresa volvía a tomar posesión de los bienes.
En un caso examinado por parlamentarios y lores, un refrigerador Samsung de 644 libras (US$842) en la tienda John Lewis, en BrightHouse costaba £1.716 (más de US$2.240) bajo un plan de cinco años de pagos de la cadena.
BrightHouse sotiene que es un prestamista responsable y que a través de sus 300 tiendas ofrece servicios a millones de británicos que no pueden acceder a líneas de crédito tradicionales.
Pero ya estaba llamando la atención al momento de la inversión del Ducado, cuando el diario británico Financial Times desafió a su jefe ejecutivo, en noviembre de 2008, a que respondiera a las acusaciones de que la cadena estaba “aprovechándose de los vulnerables”.

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Vision Capital anunció que estaba adquiriendo participaciones en BrightHouse y Threshers en junio de 2007.

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