Por Dick y Miriam Emanuelsson, Resumen Latinoamericano, 3 de enero de 2018.-
El conglomerado transnacional sostiene
que “el carbón genera progreso” y con el carbón Guajira “vive más”. Los
habitantes en este departamento y sobre todo en las 69.000 hectáreas de
la explotación del carbón lo interpretan como una gran ofensa y
humillación a la misma vida. La mina ha acabado con más de los arroyos
de “la fuente de la vida”. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON.
La lucha indígena,
afrocolombiana, campesina y guerrillera por la tierra y el agua en
contra la mina de El Cerrejon, la mina de carbón más grande del mundo a
cielo abierto. Éste es el desastre del modelo neoliberal de ´la Locomotora Minera-Energética´ en los departamentos de Guajira y Tolima.
La poderosa industria
minera transnacional posee recursos financieros mayores que el PIB de la
mayoría de los países del tercer mundo. Donde
comienza la explotación de los metales, el medio ambiente, la
naturaleza y las personas son afectados de dramáticos efectos de la
salud. Pero el gran capital minero transnacional enfrenta una creciente resistencia entre los pueblos de América Latina. Acompáñenos a dos regiones de Colombia, Guajira y Tolima donde los pueblos indígenas y los campesinos se levantan.

Carmen Sierra con una de sus hijas
caminan en lo que era su predio de 80 hectáreas. Pero desde el 1994,
cuando fue despojada, es prohibida a entrar. Un letrero en la orilla de
la carretera dice; ´ÁREA PRIVADA, ¡PROHIBIDO ENTRAR!´. “Aquí he enterrado mis diez placentas y los cordones umbilicales cuando parí mis diez hijos aquí”.
Diez placentas wayuu enterradas
EL OLOR DE BASILIKA ES FUERTE y le hace cosquillas en las fosas nasales. Aquí,
antes de que el gigante minero cruzara la tierra con la ayuda del
ejército colombiano, con el respaldo de todas estas plantas y cultivos
pudieron sobrevivir las 25 familias indígenas wayuu y sus animales. Ahora
todo está abandonado y el bosque y la vegetación inevitablemente
penetrarán hasta que lleguen los monstruos gigantes que rompen el
carbón.
Estamos en el “ÁREA
PRIVADA, ¡PROHIBIDO ENTRAR!” como el letrero nos informa cuando pasamos
entre las cuerdas de puya de alambre. Entramos en el área que había sido
la tierra de la familia wayuu durante siglos.
– Aquí he enterrado mis diez placentas y los cordones umbilicales cuando parí mis diez hijos aquí, dice doña Carmen Sierra. Con una expresión amarga del rostro con la cara quemada por el sol, señaló con el dedo el lugar donde fueron enterrados.
El Sagrado Cementerio de los Wayuu está abandonado con su cruz caída, una prueba visual de que aquí la gente vivía y trabajaba. En
este campo, no solo este orgulloso y hermoso pueblo nativo cultivó la
tierra que les dio los medios que necesitaban para su existencia. Pero
a partir de 1994, las 25 familias y otras ocho comunidades wayuu y
afrocolombianas fueron sacadas con sus raíces cuando El Cerrejón las
expulsó brutalmente en la parte sur del departamento de Guajira. Ahora es propiedad de la compañía.

CARMEN SIERRA,
57 años y cabeza de la familia wayuu que era de una de ocho comunidades
wayuu´s en el sur de Guajira que fueron despojadas por el ´Monstruo´ El
Cerrejon.
Video: Hablan Carmen y José Sierra, toda una comunidad wayuu despojada de sus tierras
A PESAR QUE SOLO TIENE 57 AÑOS, parece mucho mayor. La vida se ha cambiado brutalmente después de que fueron expulsados de las 80 hectáreas de tierra que poseían. Bruno, el
arroyo que bajaba desde la cordillera Serranía de Perijá, un antiguo
baluarte del Frente 59 de las Farc, casi se ha secado y es hoy una masa
nublada y sucia de sedimentos. Más
de la mitad de los feroces arroyos y fuentes de agua que garantizaban
la supervivencia de las comunidades indígenas y su ganado,
principalmente cabras, se han quedado sin el vital líquido.
Porque el conglomerado minero transnacional Carbones del Cerrejón, consume 24 millones de litros de agua por día en un departamento como Guajira donde 87 por ciento es desierto. La
población está experimentando una dramática escasez de agua, que en los
últimos dos años ha causado la muerte de cientos de niños por
desnutrición y las enfermedades que la escasez de agua causa. Es un
escándalo que en Colombia fue revelado por los medios durante 2016, pero
luego desapareció en un vergonzoso silencio.
El termómetro señala una temperatura de 38 grados en el lugar más cálido de Colombia. José
Manuel Sierra es un hermano menor de Doña Carmen y con el machete corta
el monte y los arbustos cuando ingresamos a la propiedad San Vicente de
la familia Sierra. José fue uno de los doce hermanos. Hoy, quedan nueve.

La transnacional Carbones del
Cerrejón, consume ¡24 millones de litros de AGUA por día! Más de los
casi 40 arroyos que existían en el área han sido secadas por la
carbonera El Cerrejon. En la foto el arroyo Bruno, que ha sido desviado
pero que las comunidades defiende con sus vidas.
Doña Carmen no encuentra
palabras en español cuando le pregunto sobre la fuente del agua y
recurre a José con una pregunta en el idioma wayuu.
– Toda esta área estaba cubierta de agua, dijo José, señalando un punto a 2-3 metros por encima del pequeño río estancado.
– Aquí nos bañamos y lavamos la ropa, agrega doña Carmen.
Su padre tenía tanto cabras como ganado, caballos y mulas. Casi nada de esto queda, solo unos pocos de cabras y una mula. El
gobierno colombiano y la compañía minera compensaron la literal
expropiación con un par de hectáreas al otro lado de la carretera, pero
sin acceso al curso de agua que tienen prohibido utilizar.
– El único ingreso que tenemos hoy es la artesanía que hacemos las mujeres y que se vende a los turistas. Pero es un ingreso muy modesto.
Los gigantes Mineras y Energéticas

EL ESTADO COLOMBIANO ha entregado 69 000 hectáreas a la multinacional Carbones
del Cerrejón, constituida por tres empresas mineras transnacionales con
el resultado de decenas de miles de pueblos originarios despojados de
sus tierras en el sur de Guajira. Esta enorma zona es un desastre
ambiental, matando la misma vida para los seres humanos, los animales y la flora y fauna.
HASTA EL 2002 FUE UNA SUBSIDIARIA de
la compañía petrolera más grande del mundo, Exxon-Mobile, que llevó a
cabo la minería en cooperación con el estado colombiano. Hoy es Carbones del Cerrejón, llamado brevemente El Cerrejón que representa el conglomerado minero. Consiste en tres gigantes mineros transnacionales; el australiano BHP Billiton, el sudafricano Anglo American y el británico-suizo Glencore.
Durante el 2016 las tres compañías tenían juntas una facturación total de 266,7 mil millones de dólares. Los tres tuvieron ganancias a casi 12 millones de dólares. Esta última suma es igual al PIB de Puerto Rico o el presupuesto de la educación en Colombia para el 2017.
El Cerrejón es la mina minera de carbón a cielo abierto más grande del mundo. El
estado colombiano le otorgó a la empresa una concesión que se extiende
hasta 2034 en un área de 69,000 hectáreas para la extracción de carbón. Las
reservas de carbón se estiman en 5244 millones de toneladas y la extrae
32 millones de toneladas de carbón por año en el valle del Río
Rancheria con los municipios de Albania, Barrancas y Hatonuevo como
centro.
El carbón se transporta
hasta nueve veces por día en un una línea de ferrocarril de 150
kilómetros de largo con 80-130 vagones abiertos que esparcen un talco
negro de carbón sobre el paisaje con animales y seres humanos como
víctimas. En el
puerto de Puerto Bolívar, en la costa del Caribe, los barcos se cargan
en el orden de 180,000 toneladas de peso muerto (TPM). El conglomerado minero multinacional controla toda la cadena de minería, ferrocarril y puerto.
Los investigadores
argumentan que el carbono contiene mercurio, plomo, cadmio, arsénico,
manganeso, berilio, cromo y otras sustancias tóxicas y cancerígenas. El
proceso y lavado del carbón significa que se liberan muchas partículas y
productos químicos como agua contaminante y afectan la salud pública y
los sistemas ecológicos. En
el caso del agua, los investigadores en los EE. UU. han encontrado
niveles elevados de arsénico en el agua potable en las áreas de
extracción de carbón.
Doña Carmen y su familia y animales no están libres de ser afectados. En
la inmensa área de 69.000 hectáreas se levantan montañas de más de 70
metros de los residuos de la mina que rodea al municipio de Albania en
tres flancos. La población acusa a la compañía de albergar los venenos que penetran en las aguas subterráneas.

Esa es la ruta del tren más “sucio”
del mundo, que con sus más de cien vagones sin techo riegan una capa
finita del polvo negro a las comunidades, la naturaleza y a su gente.
Más que una vez ha sido aplaudidas las voladuras de la locomotora de ese
tren por parte del Frente 59 de las FARC-EP.

Comunidades wayuu´s, afrocolombianas y campesinas en una toma de la ruta de más de 150 kilómetros del tren.
Estado-Paramilitarismo-Compañía
MISAEL SUCARAYS IPAUANA ES NUESTRO CICERON por dos días en Guajira. Él sorprende al presentarse como responsable de las comunicaciones de (Sütsüin Jieyuu Wayuu) Fuerza de Mujeres Wayuu de La Guajira.
– Es más un nombre simbólico para la organización que también contiene hombres. La mujer Wayuu es algo sagrado, la mujer es la cabeza de toda la sociedad wayuu. Es
la que da ese nombre y ese origen a este pueblo. Cuando se decidió
organizar fue algo simbólico de dar ese nombre como un homenaje a la
mujer.
Y la verdad es que tenemos
la misma experiencia durante los dos días de estancia en Guajira y en
sus diferentes comunidades; ¡la mujer tiene la batuta!
– Cuando hay un conflicto o
guerra surgida, la mujer son las únicas que pueden a entrar a ese
territorio. Las mujeres son las únicas que pueden dar la cara sin temor a
que le pueden hacer algo. En cualquier conflicto, a la mujer no le tocan.
Sucarays cuenta que la
organización se formalizó después que el paramilitarismo llevara a cabo
muchas masacres contra el pueblo wayuu en Guajira:
– Hubieron muchas masacres,
muchas mujeres fueron muertas en manos de ellos. Varios líderes
decidimos organizarnos y decir “vamos a hacer un acto acá”. Decidimos
que las mujeres eran en esa facultad de hablar y de poder reclamar y
denunciar sin que pudieran correr el riesgo, mirando de la visión y de
la cultura propia que respetamos mucho a las mujeres.
Pero los paramilitares no
respetaron si eran mujeres u hombres, niños o ancianos. Las masacres
fueron de la mano con las manipulaciones y amenazas de la compañía
minera a la población para vender sus tierras a la compañía con el
respaldo del estado colombiano. Los que se negaron fueron nombrados
colaboradores de la guerrilla. Luego gradualmente tomaron la tierra que
tienen hoy. Además, falsificaron documentos de bienes inmuebles que
fueron legalizados por el estado, relata Sucarays.

En la masacre de la Bahia Portete
en el municipio de Uribia, en el Alto Guajira, fueron asesinados 12
integrantes de la comunidad wayuu por parte. Éstos necesitaban tener un
control del puerto para la exportación de la cocaina. Tanto la policía
nacional como los militares locales del Ejército de Colombia jugaban un
papel fundamental en el encubrimiento, tanto de la masacre como en el
envío de la droga al exterior.
ÉL AFIRMA QUE EL ESTADO ha
sido el principal aliado de la compañía minera para expulsar a la
población. En la constitución, dice Misael, hay un artículo que dice que
las Fuerzas Armadas se encargan para vigilar de la seguridad física de
cada ciudadano colombiano. Pero aquí en Guajira, dice Misael, están al
servicio de la empresa multinacional y el Poder Real en el país.
– Los grandes
terratenientes y caiques de la cultura occidental que han llegado acá
han querido apropiarse el territorio. Incluso los hijos de [Álvaro]
Uribe en una época comenzaron a comprar predios, engañando a la gente
que vivía cerca la costa de Cartagena para acá, comprando tierra para
construir grandes hoteles. Aquí en Guajira no lograron entrar. Pero sí
empezaron comprar tierra en Maiá para construir un complejo turístico
ahí pero no lo lograron porque se logró frenar a tiempo. Y como los
paramilitares estaban acá, les fue difícil mantenerse y de mandar a
acallar a los que estaban haciendo la denuncia.
¿Hay una alianza entre el Estado, autoridades regionales corruptas, paramilitares y El Cerrejon?
– Si. El Estado ha sido el
socio más grande que ha tenido la multinacional para el despojo del
territorio (de las comunidades wayuu y afrocolombianas). Como te
mencioné sobre el artículo de la constitución y el papel de las FFAA de
la protección física de cada colombiano, aquí en Guajira las FFAA, la
policía y las autoridades están al servicio de las grandes
multinacionales y los grandes poderes. Porque prestan vigilancia a la
empresa de Cerrejon.

Niña wauyy de la Bahía Portete donde fue ejecutado la masacre en abril de 2004.
Dice Misael que en vez de proteger a la población, protege la
empresa. Relata sobre el ejemplo de la comunidad afrocolombiana en
Tabaco que fue despojada de sus tierras por las fuerzas especiales de
Esmad (fuerzas policiales antidisturbios).
– Maltrataron a la gente. Hubo mujeres que les hicieron abortar, niños que fueron afectados por el gas, los golpes que les dieron a los dirigentes, todo quedó grabado, registrado en donde las maquinarias de El Cerrejon comenzaron a tumbar las viviendas. Metieron buldóceres para tumbar todo, no importando que ahí vivía gente todavía.
– Podemos hablar que Cerrejon cuenta con poderío armado legal o ilegal, pero lo tiene.
¿Igual como la Drummonds (minera transnacional estadounidense, vecina de Cerrejon en el departamento de César, donde los paramilitares asesinaron seccionales enteras de dirigentes sindicales de la empresa)?
– Igual como la Drummonds. Está en lo mismo. La Fuerza Pública está al servicio de ellos. No podemos negar que hace lo que la multinacional dice. Incluso los mismos gobernantes están al servicio de la multinacional.
– Las autoridades ambientales están al servicio de quien lo mejor pague en el caso de Cerrejon. La licencia [ambiental] la consigue a través de manipulaciones de los funcionarios públicos que reciben dinero y están al servicio de la empresa. Le dan la licencia sin ningún estudio sin ir al territorio ¿qué lo que están haciendo? Firman y ¡listo!
– Estamos en una lucha tan grande contra un enemigo tan grande y somos unos pocos y ellos son muchos porque tienen el Poder. Pero no hemos desistido y estamos dándole y vamos a seguir adelante en la defensa de la fuente hídrica. En un foro realizado por Corpo-Guajira [la máxima autoridad ambiental del departamento] se preguntó porque llevan 16 arroyos que han acabado, y un funcionario de la institución dijo que era la primera vez que la corporación otorgaba una licencia ambiental para éste tipo de desviación de un arroyo [caso Bruno]. ¿Cómo es posible que un funcionario no sabe cómo desviaron los otros arroyos para que lo interviniera, si es la máxima autoridad ambiental de Guajira? ¿Cómo, entonces, consiguió la multinacional los permisos ambientales para desviar o intervenir las otras fuentes o cuencas?
Misael Sucarays Ipauana con su esposa y una hija de los cuatro hijos que tiene.
– Maltrataron a la gente. Hubo mujeres que les hicieron abortar, niños que fueron afectados por el gas, los golpes que les dieron a los dirigentes, todo quedó grabado, registrado en donde las maquinarias de El Cerrejon comenzaron a tumbar las viviendas. Metieron buldóceres para tumbar todo, no importando que ahí vivía gente todavía.
– Podemos hablar que Cerrejon cuenta con poderío armado legal o ilegal, pero lo tiene.
¿Igual como la Drummonds (minera transnacional estadounidense, vecina de Cerrejon en el departamento de César, donde los paramilitares asesinaron seccionales enteras de dirigentes sindicales de la empresa)?
– Igual como la Drummonds. Está en lo mismo. La Fuerza Pública está al servicio de ellos. No podemos negar que hace lo que la multinacional dice. Incluso los mismos gobernantes están al servicio de la multinacional.
– Las autoridades ambientales están al servicio de quien lo mejor pague en el caso de Cerrejon. La licencia [ambiental] la consigue a través de manipulaciones de los funcionarios públicos que reciben dinero y están al servicio de la empresa. Le dan la licencia sin ningún estudio sin ir al territorio ¿qué lo que están haciendo? Firman y ¡listo!
– Estamos en una lucha tan grande contra un enemigo tan grande y somos unos pocos y ellos son muchos porque tienen el Poder. Pero no hemos desistido y estamos dándole y vamos a seguir adelante en la defensa de la fuente hídrica. En un foro realizado por Corpo-Guajira [la máxima autoridad ambiental del departamento] se preguntó porque llevan 16 arroyos que han acabado, y un funcionario de la institución dijo que era la primera vez que la corporación otorgaba una licencia ambiental para éste tipo de desviación de un arroyo [caso Bruno]. ¿Cómo es posible que un funcionario no sabe cómo desviaron los otros arroyos para que lo interviniera, si es la máxima autoridad ambiental de Guajira? ¿Cómo, entonces, consiguió la multinacional los permisos ambientales para desviar o intervenir las otras fuentes o cuencas?
Misael Sucarays Ipauana con su esposa y una hija de los cuatro hijos que tiene.
COMO MUCHOS DIRIGENTES POPULARES expresa
un total rechazo cómo las grandes corporaciones mediáticas manipulan y
desinforman sobre las realidades que tienen que ver con la actuación de
la empresa, las autoridades y el desastre ambiental que sufre los
pueblos en Guajira.
– Esos medios también están
en favor de los intereses del gobierno y grandes empresarios. Nunca van
a estar en favor a los intereses del pueblo. Por eso hemos organizado y
capacitado una red de comunicadores sociales jóvenes wayuu que viven
adentro de las comunidades para que ellos cuenten lo que está pasando.
– No queremos ser más
utilizado para que las grandes empresas de medios de comunicación nos
tengan como la Rata del Laboratorio para experimentar. Y mostrar cosas
que no es de ahora. La problemática del territorio viene desde que la
multinacional entró al territorio. Antes no existía ningún grupo armado
ilegal aquí en Guajira. No conocíamos lo que era la guerrilla o
paramilitares, ni al ejército, el ejército solo se veía en las bases o
en los batallones. La policía se veía adentro del casco urbano. Incluso
había pueblos donde no existía puestos de policía. Todo era tranquilo.
Entró la minería y entraron los grupos ilegales como guerrilla y
paramilitares. La minería dividió la familia en Guajira.
Y que es un trabajo
peligroso, crear una opinión en contra y desafiar la concesión minera
más poderosa del mundo, da testimonio de la amenaza para el presidente
de la organización, Karmen Ramírez Boscán. En 2016 se vio obligada de
abandonar Colombia y establecerse en Suiza, donde recibió asilo político
luego de acusar a la compañía de delitos ambientales y de haber
expulsado a los indígenas. Pero por el valiente trabajo, la Fuerza de
Mujer Wayuu recibió este año el Premio Nacional en defensa de los Derechos Humanos, otorgado por el la seccional sueca de la Diakonia, con el apoyo del gobierno sueco.

Video: Entrevista con Misael Sucarays Ipauana, dirigente wayuu.