Resumen Latinoamericano/ 02 febrero 2018
Estados
Unidos tiene la expectativa de que militares venezolanos derroquen al
régimen chavista, y hasta maneja la posibilidad de que Nicolás Maduro
termine en una “linda casa en la playa” en Cuba. Pero el mensaje más
fuerte que lanzó el gobierno de Donald Trump para la región fue su
alarma por la influencia creciente de China y Rusia en América Latina.
El
encargado de lanzar la alarma fue el secretario de Estado, Rex
Tillerson, en un discurso que pronunció en la Universidad de Austin,
Texas, antes de iniciar su primera gira latinoamericana, que lo llevará
por México, Argentina, Perú y Colombia, además de Jamaica en el Caribe.
En
su discurso, Tillerson advirtió a los países de América Latina de una
dependencia excesiva en sus lazos económicos con China, y argumentó que
la región no necesita nuevos poderes imperiales.
“Hoy
China se está estableciendo en América Latina. Está usando el poder
económico para llevar a la región bajo su órbita; la pregunta es a qué
precio”, planteó el jefe de la diplomacia de Estados Unidos.
Tillerson
dijo que ahora China es el principal socio comercial de Chile,
Argentina, Brasil y Perú, y remarcó que instituciones fuertes y
gobiernos responsables deben asegurar su soberanía ante “actores
potencialmente predadores” que llegan a la región.
“Si
bien esta relación comercial ha traído beneficios, las prácticas
comerciales injustas (…) también han dañado a los sectores
manufactureros de estos países, generando desempleo y menores salarios
para los trabajadores”, destacó.
“América
Latina no necesita nuevas potencias imperiales que únicamente buscan
beneficiar a su propia gente”, sostuvo. Y de inmediato atacó a Rusia:
“la creciente presencia rusa es alarmante también, porque continúa
vendiendo armas y equipamiento militar a regímenes hostiles que ni
comparten ni respetan los valores democráticos”. Tillerson no precisó a
cuáles países se refería, pero a lo largo de su discurso señaló a
Venezuela y a Cuba como las dos naciones que “ignoran el momento
democrático en Latinoamérica”.
“Estados
Unidos seguirá siendo el socio más estable, fuerte y duradero de
Latinoamérica”, defendió. “Nuestra región debe estar en guardia contra
los poderes lejanos que no reflejan los valores fundamentales de la
región. Estados Unidos es un claro contraste a esto. (…) Nosotros
buscamos socios”, afirmó luego.
“El
modelo de desarrollo liderado por China recuerda al pasado. No tiene
que ser el futuro del hemisferio”, agregó, subrayando que “las prácticas
comerciales desleales” costarían empleos.
Pese
a que Tillerson no incluyó a Uruguay en su gira, el mensaje que envió
anoche desde Austin sobre la injerencia china en la región tiene mucho
que ver con lo que está haciendo el gobierno de Tabaré Vázquez en el
campo comercial.
Es
que el comercio de Uruguay con China está en alza. Según informó ayer
jueves la agencia gubernamental Uruguay XXI, las solicitudes de
exportación (incluyendo zonas francas) totalizaron US$ 698 millones en
enero, lo que representa un crecimiento de 21% en términos interanuales.
Respecto a los destinos, Asia —especialmente por China— continúa siendo
el principal bloque comercial para Uruguay, seguido por el Mercosur y
la Unión Europea, que han tenido menor dinamismo en 2017.
Vázquez
fue a China en octubre de 2016 y la semana pasada visitó Uruguay el
canciller chino Wang Yi. Ambos países están negociando un Tratado de
Libre Comercio (TLC), que algunos sectores del Frente Amplio ven con
preocupación.
Las
relaciones diplomáticas entre Uruguay y China pasan por uno de sus
mejores momentos, al punto que se habla de una alianza estratégica que
llevaría a la firma de un TLC dentro o fuera del Mercosur, según
transmitió Wang Yi durante su visita a Montevideo.
Pero
esto no conforma a todos en el Frente Amplio, y así como en el primer
gobierno de Vázquez le frenaron un TLC con Estados Unidos y en este le
tienen congelado otro con Chile, ahora van por el mismo camino para
bloquear el acuerdo con China.
El
expresidente y actual senador del MPP, José Mujica, ha dicho que
respalda la intensificación del comercio con China, pero no comparte la
idea de un TLC. “Hay que arreglar renglón a renglón todo lo que se pueda
con China (…) La palabra TLC no la quisiera usar porque da lugar a
cualquier cosa”, dijo Mujica. Además llamó a “luchar despiadadamente por
bajar los aranceles”.
Por
su parte, el secretario general del Partido Comunista, Juan Castillo,
dijo la semana pasada a El País que el anuncio de un acuerdo de comercio
con China “es una buena noticia”, pero afirmó que si es bajo formato de
TLC “hay que examinar los contenidos y escuchar las opiniones de los
sectores involucrados (…) Hay que ver los contenidos de un TLC con
China, el Partido no tiene dos discursos. No porque sea de China a ojos
cerrados lo vamos a estar aprobando, queremos defender el trabajo de los
uruguayos y nuestra soberanía”, remarcó.
Esta misma postura viene siendo planteada desde hace meses por el diputado socialista Roberto Chiazzaro.
Shannon, el experto en la región que pierde Trump.
La
marcha del diplomático Thomas Shannon deja a Estados Unidos sin uno de
sus grandes expertos en América Latina, una región a la que dedicó la
mayor parte de sus 35 años de carrera al servicio de seis presidentes. A
pedido del secretario de Estado, Rex Tillerson, seguirá en su cargo de
subsecretario de Asuntos Políticos —el tercero del Departamento— hasta
que se nombre a su sucesor. La muerte de su madre en noviembre y su 60
cumpleaños esta semana le convencieron a Shannon de que este es el
momento para hacer un cambio en su vida.
Shannon
pertenece a una reducida elite de diplomáticos con el rango más alto
del servicio exterior estadounidense. Con su marcha, solo quedará uno
—Stephen Mull— de los cinco que tenían ese rango cuando Donald Trump
llegó a la Casa Blanca hace un año.
La
región que más le echará de menos es Latinoamérica, donde se mueve con
soltura con su dominio del español y del portugués. En los últimos años
de la Presidencia de Barack Obama fue el principal negociador en la
crisis con Venezuela. Su experiencia en ese país hizo que también Trump
le eligiera como representante para una reunión de cancilleres de la OEA
para tratar la crisis con Maduro. “Siempre habrá un sitio para él en el
Departamento de Estado”, insiste Tillerson.