Posted: 28 Sep 2018 04:00 PM PDT
La
antropóloga e investigadora Neus Roig publica ‘No llores que vas a ser
feliz’, una investigación que denuncia la existencia de una trama
organizada para acometer el robo de niños y niñas en España desde 1936
hasta, al menos, 1996.
La antropóloga e investigadora Neus Roig acaba de publicar la obra No llores que vas a ser feliz (Ático
de libros), una excelente investigación que da fe y hace accesible al
gran público uno de los mayores dramas del siglo XX español: el robo de bebés recién
nacidos a sus madres. El número de pequeños que desaparecieron de los
brazos de sus madres es a día de hoy imposible de conocer. El juez
Garzón habló de 30.000 niños, pero la cifra puede ser aún mayor. La
trama comenzó en 1936 en las cárceles franquistas con los niños de las
mujeres republicanas, pero continuó a lo largo de toda la dictadura y se
prolongó hasta, mínimo, la década de los 90.
“La democracia acabó con la compraventa de bebés, pero nunca quiso investigar qué había ocurrido ni
quién había robado”, explica Roig, cuyo libro está basado en su tesis
doctoral que, por cierto, estuvo dirigida por tres profesores, entre
ellos, Fernando Martínez López, ahora director general de Memoria Histórica del Gobierno de Pedro Sánchez.
Roig se presenta en la entrevista con Público acompañada de Teresa,
una mujer de 37 años que descubrió hace ahora una década que fue
adoptada de manera ilegal. No hay documentos ni papeles. Lo único que
guarda de su madre biológica es una carta que presuntamente le había
escrito diciendo que la daba en adopción porque no la quería. Años
después, vio cómo esa misma carta, firmada por otras mujeres, había sido
entregada a otras personas que habían denunciado ser víctimas del robo
de bebés. Se trata de una carta tipo que las religiosas entregaban a las
familias adoptivas.
Habla
de tres etapas de una trama de robo de bebés que se puede analizar en
tres fases. Sin embargo, hay un elemento común: las religiosas.
Yo
me centró en España, pero el robo de bebés no ha ocurrido solo aquí.
Por ejemplo, en Irlanda acaba de salir el escándalo del robo de pequeños
en las lavanderías del Asilo de las Magdalenas, bajo
la custodia de las Hermanas de la Misericordia. Ahí estaban traficando
con bebés desde 1922 hasta 1996. Por tanto, estamos hablando de una
trama de venta de bebés a nivel mundial auspiciado por órdenes
religiosas en concreto.
Por
ejemplo, en el libro hago referencia a que la orden religiosa de la
Madre Teresa de Calcuta también se dedicó a la venta de niños. Sin
embargo, en India han sido muy rápidos. Han descubierto la trama y han
juzgado. Aquí queremos hacer ver que no ha pasado nada o que, en todo
caso, eran cosas de la Guerra Civil. Y no. Hay casos de los 80 y de los
90. En plena democracia y se robaban niños.
Empieza usted la obra defendiendo que estamos ante un crimen de lesa humanidad
Claro,
es un crimen de lesa humanidad. La clave para que sea considerado así
es que estamos ante una trama organizada con apoyo de autoridades del
Estado que arranca en las cárceles franquistas contra las mujeres
republicanas y sus hijos y que prosigue hasta bien entrada la
democracia. En el inicio, en el 36, las autoridades franquistas trataban
de castigar a las republicanas matando a sus hijos o dejando que se
murieran de hambre. Sin embargo, el psiquiatra Vallejo-Nágera,
que llega de la Alemania nazi, piensa que España se está despoblando y
que hacen falta niños. Así que este Vallejo Najera, que ya había
estudiado a Freud, decide dejar a los niños hasta los tres años con las
madres biológicas. A esa edad, arrebatan los niños de sus madres y se lo
entregan a familias de reconocida catolicidad.
Y
para que estas familias pudieran inscribir a los menores como
naturales, el régimen franquista cambia una Ley en 1941 para que se
permita dar una nueva identidad a un niño hasta esa edad y eliminar todo
rastro anterior. No pasaba nada por cambiar la identidad de un niño y
esa ley no se cambia hasta la década de los 80, con Felipe González en
el poder.
Entonces,
¿está fuera de toda duda que tanto el dictador como el resto de
autoridades políticas conocían el entramado de robo de bebés?
Sí.
Es evidente que Franco no iba a robar bebés personalmente. Pero si el
Gobierno promulga leyes que facilitan robar niños sin dejar rastro… pues
tienen que saber qué se está haciendo con los pequeños. Además, en
1953, Franco firma su primer tratado internacional desde que gana la
Guerra… es con el Vaticano y otorga un poder a la Iglesia católica que
la deja por encima del bien y del mal. Permite que campen a sus anchas,
que hagan lo que quieran.
Ese
acuerdo al que hace referencia y también los firmados con la Santa Sede
en 1979 permiten que la Iglesia mantenga archivos ocultos y cerrados
que serían clave para llegar a la verdad del asunto. ¿Es tarea de la
democracia acabar con esa opacidad?
Debería
serlo, claro. Considero que son crímenes de lesa humanidad porque
además hay un encubrimiento claro. La Iglesia está empezando a reconocer
las violaciones a menores de edad. Pues a lo mejor estamos ahora ante
una trama de la misma envergadura y muy parecida. El Papa ya ha pedido
perdón por los abusos a menores. Quizá ahora tenga que pedir perdón por
el robo de bebés. Ha sido habitual el tráfico de menores y las órdenes
religiosas tienen las identidades en sus archivos de las madres y pueden
ayudar. Otra cosa, claro, es que quieran.
No debería ser una cuestión de voluntad, ¿no? Quiero decir, tendría que ser obligatorio su cooperación con la justicia
Estamos
hablando de convenios y tratados internacionales. En este caso, de
España con la Santa Sede. Tiene que haber voluntad de estos dos países
y…. hay que tener en cuenta las dimensiones que puede alcanzar esto.
Puede afectar a todo el territorio católico. España ha demostrado su
voluntad de acabar con esto desde los 80, aunque no lo hizo hasta la
década de los 90. Cambió la Ley de adopción, secularizó los hospitales y
otorgó a los menores adoptados el derecho a conocer la identidad de sus
padres biológicos.
De
hecho, a partir de los 90 decrece a pasos agigantados el tráfico de
bebés. Sin embargo, aquí está Teresa con nosotros, que nació en 1982 y
desconoce sus orígenes. La ley le reconoce el derecho, pero a pesar de
haber ido a la Justicia seguimos sin conocer su verdadera identidad.
Por
lo que me cuenta, la democracia española acabó -tarde- con el robo de
bebés, pero nunca quiso investigar qué había sucedido.
Tal
cual. La Ley de adopción de 1996, como hemos dicho, otorga el derecho a
los adoptados a conocer la identidad de sus padres biológicas. ¿Pero
qué pasa antes? La reforma del Código Penal de 1995 tipifica los delitos
de fingimiento de parto y falsedad documental y da un un plazo de
prescripción en el tiempo.
Cuando
hay menores que acuden a conocer su verdadera identidad… se dan cuenta
de que no hay documentación. ¿Y qué pasa? Que todo ha prescrito ya. Todo
ha quedado impune. El Estado ha tomado medidas para que no vuelva a
pasar, pero no ha hecho nada por las personas que siguen buscando su
identidad.
Hasta
ahora hemos hablado más de esa primera etapa del robo de bebés que
afecta a las madres republicanas. ¿Las otras dos fases cuándo serían?
La
primera es la etapa represiva y se centra en las cárceles republicanas,
efectivamente. La segunda fase iría de 1952 a 1977 aproximadamente y
afectaría más a las madres solteras. Es una fase de represión, pero más
ligera. Diría incluso que será como de ‘reeducación’. En el 52 se reabre
en España el Patronato de la Mujer, una institución que cerró la
República durante la Guerra Civil y que entre sus centros más
emblemáticos tenía la Maternidad de Peñagrande. Estuvo abierta hasta el
año 1983 cuando en otro centro se suicidó una niña de 14 años a la que
le robaron al hijo. A partir de este suceso, y algún otro, el Estado
interviene y cierra estos centros de reproducción tan extraños que
seguían en España.
A
partir del 77 los robos ya no se centran tanto en las madres solteras
como aquellas mujeres desarraigadas del centro en el que van a dar a
luz. Y ya no se trata de represión. Es puro negocio y buscan objetivos
fáciles. Por ejemplo, en esta fase, todas las madres de Tarragona que
han denunciado el robo de niños son mujeres que no nacieron en la
ciudad.
¿Por cuánto dinero se compraban los niños?
Hay
quien paga hasta dos millones de pesetas [12.000 euros actuales] por
una niña en 1968. Estamos hablando de un dineral de la época con el que
te podías comprar una casa en el centro de Madrid. Se paga más por los
niños que pueden ser inscritos como biológicos que por los adoptivos y
se paga más por las niñas que por los niños.
¿Por qué eran más caras las niñas?
Pues
mi teoría es que muchos de los compradores eran mayores de 50 años que
no habían podido tener descendencia y que buscaban una niña porque así
se aseguraban una chacha que les cuidara de mayores.
¿No llamaban la atención embarazos de mujeres de 50 años que no habían tenido descendencia previamente?
Pues
mira. Mirando las estadísticas de nacimientos de Catalunya me
sorprendió descubrir que durante una época había cada año 14 mujeres de
más de 50 años que se quedaban embarazadas por primera vez. ¿Esto no le
parecía raro a las instituciones o al que hacía las estadísticas o yo
qué sé? Están ahí los datos. Si el juez quisiera investigarlo… es muy
fácil. Esta tipología de madre decrece a partir de los años 90, por
ejemplo. En esa década, que por los avances técnicos debería ser más
fácil, ya solo hay uno o dos casos.
¿Y
qué debería hacer el Gobierno para acabar con esta situación en la que
hay personas que desconocen su identidad y madres que siguen buscando a
sus hijos?
Pues
haciendo lo que nos dice el Relator de la ONU para la Verdad, la
Justicia y la Reparación: que España admita que esto ocurrió y se ponga a
trabajar para que no prescriban este tipo de delitos. Hay que tener en
cuenta que los bebés no se roban, se roban los objetos… los bebés
desaparecen. Y hay bebés que siguen desaparecidos a día por lo que esos
delitos deberían ser imputables a día de hoy. Tenemos que ser capaces de
devolver la identidad biológica a esas personas. En Argentina, que
copiaron nuestro modelo de robo de bebés, han conseguido recuperar la
identidad de 179 personas que fueron robadas. Han demostrado que es
posible cuando se trabaja en Equipo. ¿Por qué España no copia el modelo
argentino de lucha contra la impunidad?
¿El Poder Judicial está haciendo todo lo que puede?
Bueno,
no es normal que un médico diga ante un juez que tiró un niño a la
basura nada más nacer, como en el caso de Ana, y que el juez replique
que si el médico dice eso es que será así y que concluya que no hay
indicios de adopción ilegal a pesar de que el cuerpo del pequeño no
estaba en la tumba. Estamos hablando de un bebé que no está registrado y
que tampoco está enterrado y que el juez decide archivar por falta de
pruebas.
Hay más casos,
como el de Ángeles, en el que abren la tumba y no hay nada y le dicen
que los restos del niño pues se habrán desintegrado. Ahora en el
cementerio de Cádiz han encontrado de alrededor de 50 tumbas examinadas
tres cajas que estaban vacías y otras tres que directamente no tenían ni
caja. Hablamos de seis bebés que faltan de un total de 50. Es una
proporción muy grande.
En
Alicante, por ejemplo, lograron que se exhumara una tumba de bebé y
dentro encontraron un brazo de adulto que había sido amputado y el juez
decidió archivar diciendo que el bebé estaría en otra caja.
¿Hay complicidad judicial?
No
sé cómo calificarlo. Tendrán directrices de arriba o yo qué sé. Los
jueces lo que hacen es decretar un archivo provisional y dicen que con
las pruebas disponibles a día de hoy no pueden seguir investigando. Sí
que creo que hay directrices que vienen de arriba porque no es normal
que todos los jueces actúen igual, pero no tengo más información.