Por Geraldina Colotti; Resumen Latinoamericano, 6 septiembre 2018
Ya son más de 1.700 los venezolanos que han regresado de los países limítrofes
utilizando el Plan Vuelta a la Patria, con el cual el gobierno
bolivariano ha establecido un corredor directo especial. Vuelven para
aprovechar el plan de recuperación económica lanzado por Maduro, que
está dando nueva vida al país. El “canal humanitario” que abrirían los
países imperialistas al usar el tema de los migrantes venezolanos en las
fronteras es bastante diferente.
Una ayuda de doble filo, que quiere abrir
el camino para la intervención armada contra un “estado fallido” que
tiene que ser puesto bajo protección. Por esta razón, Estados Unidos
está activando los organismos internacionales que ellos controlan,
comenzando con la OEA de Luis Almagro, que organizó una reunión
específica del Consejo Permanente el 5 de septiembre.
En correlación, se celebraron otras dos
reuniones: la del Consejo de Seguridad de la ONU, a la que EEUU, que
presidió la sesión, pidió respaldo para proceder también a su manera
contra el gobierno sandinista en Nicaragua, pero no lo logró.
La otra tuvo lugar en Quito luego del
giro del actual presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, quien optó por
golpear la integración latinoamericana desde adentro y pasar al campo
adverso. En la capital ecuatoriana se reunieron 11 países de América
Latina, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México,
Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. Juntos firmaron un acuerdo para “la
coordinación regional con respecto a la crisis migratoria de los
ciudadanos venezolanos en la región”.
Un plan tan detallado y respetuoso de los
derechos de estos “ciudadanos venezolanos en la region” que si se
aplicaria internacionalmente, los migrantes que salgan de su país serían
los más felices del mundo. Lástima que a lanzar el plan han sido
especialmente gobiernos cuyos pueblos esos derechos no los ven ni
siquiera en postal, gobiernos que no son para nada animados por un
espíritu de hermandad, como quedó claro en sus discursos del 5 en la
OEA.
Para aquellos que desean ir a la fuente,
la reunión está disponible en youtube. Sin embargo, recomendamos
comenzar desde el final: desde la grabación de una entrevista al
embajador estadounidense Trujillo, que el representante de Venezuela,
Samuel Moncada, logró hacer escuchar.
Una entrevista que ya ha circulado en las
redes sociales en las que Estados Unidos han dicho claramente sus
intenciones: construir una fuerza regional para intervenir militarmente
en Venezuela bajo el pretexto de un incidente “entre las FARC y el ELN y
el Ejército de Colombia” en el cual comprometer arbitrariamente a
Venezuela.
Y más. Con declaraciones muy poco
diplomáticas, el embajador de Estados Unidos habló explícitamente de la
voluntad de expulsar por la fuerza el gobierno bolivariano, y amenazó
directamente Maduro: “Si muestra la cara en los Estados Unidos – dijo –
podrían pasarla muy mal”. El silencio que siguió a la entrevista fue tan
intenso que hizo que las conclusiones del títere Almagro sobre la
“dictadura bolivariana” fueran aún más grotescas.
Media hora antes, el representante de
Uruguay, el país del que proviene Almagro, había denunciado las
maniobras de “Estados Unidos y Colombia” para imponer decisiones al
organismo fuera de las normas. Asi sucedió el 13 de abril de 2017 cuando
se ha excluido al embajador boliviano, que no estuvo de acuerdo, para
construir una sesión arbitraria de la OEA y aplicar la Carta
Interamericana a Venezuela. Una decisión ilegal, pero que fue
considerada válida por un grupo de países. Una violación que tuvo lugar
después de un año y seis meses cuando se aprobó una nueva resolución
contra Venezuela con solo 17 votos, violando nuevamente la
institucionalidad, ya que hay 21 países y 4 de ellos dijeron que querían
abstenerse.
El Salvador, uniéndose a las
intervenciones de Bolivia y Nicaragua, a su vez solicitó que la misma
diligencia expresada para atacar a Venezuela se usàra contra las
numerosas violaciones de los derechos de los migrantes en las fronteras
entre EE. UU. y México, y contra la separación de los niños de sus
familias impuesta por Donald Trump.
Argumentos que Moncada, sobrio y preciso,
ha retomado y desarrollado en 6 puntos, demostrando la naturaleza
imperialista de las mentiras hasta ahora evocadas. Una imagen que daba
la impresión de una Venezuela post-atómica, lugar de todos los horrores,
como las fosas comunes de los inmigrantes, que por el contrario abundan
en México y Colombia.
Moncada ha denunciado con razón el papel
criminal de las sanciones impuestas contra el pueblo venezolano y
también acreditados por una reciente declaración del representante
brasileño: quien admitió que no podía pagar la deuda de 40 millones de
dólares para la energía que Venezuela vende a su país porque las
sanciones de los Estados Unidos lo impiden.
Entonces, Moncada intentó reavivar
algunas migajas de orgullo nacional en los representantes de los países
latinoamericanos presentes: “Estados Unidos – dijo – quieren que
luchemos entre nosotros, quieren utilizarnos como carne de cañón”.
Y si personajes que representan el golpista Temer en Brasil o el prestanombre colombiano Duque, títere del paraco Uribe, sinvergüenza
dispensando lecciones sobre derechos humanos a Venezuela continuarán
haciendo oídos sordos, por cierto el silencio que siguió a la entrevista
de Trujillo ha llegado a los oídos del pueblo venezolano: el primer
destinatario a quien tuvo la intención de dirigirse el compañero
Moncada.
Traducción Gabriela Pereira