El
odio no dialoga, amigos, amigas. El odio no busca paz, sólo
destrucción. Dos veces he estado en Venezuela: dos veces dialogando con
poemas, libros; dos veces conociendo de cerca sueños de muchos. La
segunda vez estuve con una Brigada artística; una noche conocí a una
pareja: él chavista apasionado, ella no. Nos miraba con suspicacia por
sabernos cubanos, pero se fue involucrando en nuestro diálogo y al
despedirnos me regaló un disco con música venezolana que he escuchado
muchas veces. Me abrazó y me dijo: los cubanos no son como dicen. He
pensado mucho en ella en estos días, en estos en que el odio no quiere
dialogar. Porque yo lo que vi fue a gente como yo, construyendo para
todos, queriendo construir para todos en paz. Y ahora la ignorancia, el
irrespeto a todas las normas, el ansia de destrucción, la indiferencia
de algunos y la ambición desmedida de otros, los mismos que quieren que
Cuba no exista, amenazan con odio esos sueños. He aprendido que el odio
sólo genera violencia. Defender a Venezuela es desterrar ese odio.
Mañana puede alcanzar a esos mismos que hoy lanzan sus balas contra
nuestros sueños. Por eso, además, para los que preguntan: Sí por la paz y
sí por Cuba.
|
|