Aug 19, 2019
Todo proyecto progresista…
Venezuela en 1902 estaba bloqueada por las tres potencias imperiales más poderosas. Inglaterra dominaba más de la mitad de la superficie terrestre. Alemania se expandía uniendo los dispersos estados teutónicos, instaurando colonias en África, aliándose con el poderoso Imperio Otomano, que ocupaba lo que ahora es el Medio Oriente. Italia intentaba colonizar el Continente Negro y América.
Las tres cercaron nuestros mares con impenetrable muralla de quince acorazados y 15.000 marinos, cañonearon nuestras costas, destruyeron nuestra incipiente marina y saquearon poblaciones. Fácil parecía desmembrar Venezuela y repartirse sus despojos, pero no lo lograron ¿por qué?
Todo proyecto progresista avanza valiéndose de las contradicciones entre las potencias dominantes:
Bolívar aprovecho la riña entre Inglaterra y Francia (Bonaparte invadía a España).
Cipriano Castro se valió de la pugna entre EE.UU, aspirante a la hegemonía hemisférica de la doctrina Monroe, contra las potencias europeas, que intentaban recolonizar América Latina y el Caribe.
Pasa un siglo, y el ahora declinante poderío de EE.UU colide con la fuerza militar de Rusia y el predominio económico de China. El posible veto de ambas en el Consejo de Seguridad de la ONU ha impedido hasta ahora una intervención militar directa y abierta de EE.UU contra nuestra Venezuela.
Valgámonos sabiamente de esta confrontación, sin subordinarnos a ninguna de sus partes!
Todo proyecto progresista enfrenta la agresión de los poderes existentes.
A la Unión Soviética, el día de su creación, le declararon la guerra 14 países, entre ellos EE.UU.
China fue agredida con cruenta guerra civil y la secesión de Taiwán, y durante décadas se le negó el acceso a las Naciones Unidas.
Bloquearon a Cuba y sólo lograron hacerla más resistente.
Se implantó contra Irak un bloqueo de casi una década que arrojó un saldo de 800.000 vidas. Se aproxima al saldo de la Guerra Civil Española y supera diez veces el de la primera bomba atómica sobre Hiroshima.
EE.UU desata el latrocinio masivo jamás visto. Informa Últimas Noticias el 24 de mayo de 2019 que a instancias de EE.UU, medio centenar de bancos extranjeros nos han bloqueado cuentas por 5.470.030.645 dólares.
Apoyado por EE.UU, un delincuente (Guaidó) pilla las instalaciones venezolanas de la petrolera Citgo.
La Red en Defensa de la Humanidad acoge la cifra de US$ 117.110 millones de pérdidas económicas causadas por el ataque criminal de EE.UU contra el pueblo venezolano, suficientes para la importación de alimentos y medicamentos durante 26 años.
En su Informe “Sanciones Económicas como castigo colectivo: El caso de Venezuela”, estiman Mark Weisbrot y Dean Baker que las víctimas fatales del bloqueo contra Venezuela alcanzan más de 40.000.
De nada sirven bloqueos que no culminen en guerra, y la guerra abierta contra Venezuela parece estar a su vez bloqueada por la presencia diplomática, comercial y militar de Rusia y China.
Ahora EE.UU intenta bloquear al mundo, seguramente porque nadie le ha informado que ya no es la primera potencia económica global.
China devaluó su moneda para facilitar sus exportaciones; en retaliación Trump castigó con alzas de aranceles de 10% las importaciones de bienes chinos y amenazó con bloquear a los países que usen el yuan como moneda de reserva; China a su vez canceló sus importaciones de soya y otros productos agrícolas de EE.UU, lo cual causó una caída sin precedentes en las bolsas de Wall Street y del mundo.
No es lo mismo agredir a un país pequeño, como Venezuela, que a la Primera Potencia económica del planeta (China), que además posee el 30% de la ruinosa deuda externa gringa, de más del 100% del PIB anual de dicho país.
Todo proyecto progresista resiste en la medida en que logre unificarse.
Con su retumbante proclama “La Planta Insolente del Extranjero ha profanado el suelo sagrado de la Patria”, Cipriano Castro convocó cien mil voluntarios a defenderla, entre ellos el pacífico doctor José Gregorio Hernández.
Imbatibles en el mar, estas tripulaciones agresoras habrían sido derrotadas al poner su planta insolente en el suelo patrio.
Hoy, quienes proyectan invadir Venezuela buscan escindirla valiéndose de paramilitares foráneos, terroristas vernáculos, políticos apátridas, empresarios sin conciencia nacional, movimientos étnicos separatistas y supuestos revolucionarios que apoyan políticas neoliberales.
La unidad cívico-militar ha impedido hasta el presente esta fragmentación que ha impedido el camino a la intervención extranjera.
Entonces, unámonos todavía aún más!