By Resumen Latinoamericano on 3 diciembre, 2022

Por Juan Guahán, Resumen Latinoamericano, 3 de diciembre de 2022.
Enrique Santos Discépolo y su “Cambalache” nos han notificado, desde hace largas décadas, que el mundo anda bastante torcido.
Ahora una agencia de las Naciones Unidas, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), nos avisa que el área del Río de la Plata (Provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba) padece los graves efectos de un aspecto de esa irresponsabilidad colectiva que es el cambio climático.
La preocupación mundial hace referencia a la sequía que, desde el año 2019, se profundiza en esa región. Se trata del área más productiva de la rica zona pampeana, que es el centro de la producción agraria de nuestro país.
Según ese organismo de las Naciones Unidas tal situación produce efectos inmediatos sobre la economía, nuestra vida cotidiana y se agrega a la crisis alimentaria, agravada por el desarrollo del conflicto entre Rusia y Ucrania. También destacan la gravedad de la misma, teniendo en cuenta que unos 3600 millones de personas ya tienen dificultades para un acceso adecuado al agua y que esa cifra se incrementa todos los años esperando que supere los 5000 millones a mediados de este siglo.
En el mencionado Informe se atribuye directa responsabilidad -por este fenómeno- al cambio climático, que los países centrales se niegan a tratar seriamente modificando su matriz energética y los modos productivos. Las propias Naciones Unidas atribuyen el 74% de los llamados “desastres naturales” a la misma causa. Organismos de monitoreo internacional estiman que el 60% del territorio argentino padece una creciente falta de agua.
Como una respuesta a esta situación se está instalando en nuestra opinión pública, en vínculos gubernamentales y relaciones diplomáticas la conveniencia de fortalecer los lazos con Israel, por su experiencia en este tema. En este sentido se han establecido polémicas relaciones (reciente viaje de Wado de Pedro) con la empresa israelí Mekorot, que es la protagonista de la política de Israel en esta materia. En función de ese rol, sus actividades han recibido diferentes denuncias ante organismos de las Naciones Unidas por su apropiación ilegal de agua palestina, desviándola a colonias ilegales y ciudades israelíes, obstaculizando el acceso de los palestinos a su propia agua. Estas políticas han llevado a que incluso países occidentales -como Francia- hayan denunciado que Israel de trata de imponer un sistema de “apartheid del agua” en el territorio palestino ocupado.
Esta perspectiva general anticipa las dificultades que tiene el campo para cumplir con los ciclos productivos fundamentales. En nuestro caso concreto y actual, las siembras de soja y maíz, claves para el actual modelo económico y su necesidad de allegar divisas para evitar el estancamiento productivo. Se evalúa que las pérdidas del sector para este año rondan los 3 mil millones de dólares.
A estas consideraciones se ha unido la Bolsa de Comercio de Rosario estimando el impacto de esta situación en nuestro comercio internacional. Pensando en el año 2023 proponen 3 escenarios: Según el más “optimista” la exportación de granos perdería 9,6 miles de millones de dólares respecto al año en curso; otro más “realista” estima esa caída en 12,6 miles de millones de dólares y el más “pesimista” aprecia que la caída estaría en el orden de los 15,8 de miles de millones de dólares.
El problema del agua ya no es solo una cuestión de “otros” y cada día más es una dificultad para “nosotros”. Este es el legado de las generaciones que nos gobernaron en las largas últimas décadas.
Salvo drásticos cambios ese futuro seguirá determinando el porvenir de nuestro país.
DEL FEDERALISMO SE HABLA MUCHO, PERO… SE VE POCO
Desde que nos constituimos como Nación se viene hablando del federalismo. Siempre fue “políticamente correcto” reivindicarlo. Pero, en la práctica su aplicación no tuvo la misma suerte. Nuestro sistema constitucional lo tiene reconocido en el Artículo Primero de la vigente de 1853, su reforma de 1949, también en la de 1994.
Después de la prolongada guerra civil del siglo XIX, las provincias y sus instituciones fueron reconocidas pero el puerto fue imponiendo sus condiciones y fortaleciendo la dependencia cultural y económica con las viejas metrópolis europeas.
En la práctica las facultades del llamado “gobierno federal” fueron creciendo en desmedro de los intereses de las provincias.
Ese proceso de centralización no parece concluido y la concentración de población y recursos no parece tener límites. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) junto al área adyacente, del Gran Buenos Aires, constituyen el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) y se van transformando en un cuerpo macrocefálico que va reduciendo y limitando el aporte del resto.
Cuando se habla de la evolución de las transferencias entre nación y provincias una compleja trama ofrece distintos modos de interpretarlas. Sin embargo, el conocido investigador en materia tributaria Walter Agosto, avalado en los números, sintetiza esa evolución en dos grandes principios básicos: La progresiva concentración de recursos fiscales en manos del gobierno nacional. Ese hecho va acompañado de una creciente discrecionalidad en la distribución de los mismos. Todo ello no hace más que exacerbar las inequidades que se dan entre los gastos centralizados y descentralizados y en la mayor capacidad de presión del gobierno nacional sobre las jurisdicciones provinciales.
Ambas características atentan contra un sistema realmente federal de distribución de los recursos.
Obviamente que estos criterios de distribución de los recursos van de la mano con el hecho político que las decisiones más importantes se toman en esa misma área y allí radican los principales asentamientos humanos. Todo ello transforma a esa región en la decisora y sostén de las políticas enderezadas hacia esos sectores. En un caso para darle continuidad a la obscenidad del poder más concentrado. Por otro lado, el agotamiento de aquella perspectiva industrialista –diluida en este capitalismo decadente- deja a gran parte de esa población, sin destino, ni futuro, a expensas de un Estado sin los recursos e instrumentos que supo tener.
De ese modo la concentración –también territorial- del poder avala y consolida el sistema de explotación que caracteriza al sistema imperante.
La mayor parte de los jefes territoriales, los gobernadores, no han encontrado la forma o carecen de la voluntad para quebrar esa tendencia centralista. Por eso, da la impresión que parecen conformarse con arrancarle algunas concesiones. Su perspectiva de avanzar esperando que algunos de los suyos (Jorge Capitanich, Sergio Uñac, Juan Manzur) fuera ungido para darle prioridad al llamado “interior”, viene fracasando. No tuvo mejor suerte el intento de crecer colectivamente amparado en una alianza con el cristinismo. La decisión de Cristina de jugar su fuerza en territorio bonaerense, una provincia también beneficiaria del actual modelo de distribución de los recursos tributarios, está acabando con ese sueño. En la reciente reunión del Norte Grande (Provincias del NEA y NOA), realizada en Corrientes, donde estuvo ausente el Presidente por consejo de sus médicos, quedó patente que los gobernadores están destinados a atender “su juego”. Es probable que, hasta donde puedan, tratarán de defender sus territorios e intentarán distanciar las elecciones locales de las nacionales.
Las inequidades, entre decisiones nacionales y demandas provinciales, hace que algunos mandatarios locales piensen en el Artículo 124 de la Constitución, incorporado por la reforma de 1994. Allí se establecen dos variantes que podrían contribuir a algunos cambios de esta realidad. Por un lado, se establece que: “Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social…”. Por otra parte, se dice que éstas (con algunas limitaciones) “podrán también podrán celebrar convenios internacionales…”
Como una prueba del modo que el sistema institucional marcha hacia un destino, sin destino, tenemos un hecho anecdótico pero significativo. Los 7 principales candidatos/candidatas presidenciables, de las fuerzas más importantes, provienen de ese núcleo territorial protagonista de ese exacerbado centralismo. Por el Frente de Todos (FdT): Sergio Massa (Tigre-AMBA); Alberto Fernández (CABA); Cristina (La Plata – BsAs). Por Juntos por el Cambio (JpC): Horacio Rodríguez Larreta (CABA); Patricia Bullrich (CABA); Mauricio Macri (CABA) y Javier Milei (CABA) por los libertarios.
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