Este año que
recién ha culminado, ha sido el año de la reivindicación del prócer de nuestra
independencia de origen curazoleño, Manuel Piar, héroe de la batalla de San
Félix del 11 de abril de 1817, cuyos restos simbólicos fueron trasladados al
Panteón Nacional el 28 de abril del pasado año 2022. Esta celebración fue acompañada en la Feria
Internacional del Libro de Venezuela que se realizó entre el 10 y el 20 de
noviembre próximo pasado, con la publicación y presentación de varios libros
relacionados con la muerte de Piar
condenado a ser pasado por las armas después de un juicio por insubordinación,
conspiración, sedición y deserción.
El debate más
reciente que se desarrollo en Guayana, en los años 2021 y 2022 en torno a ese
caso, originó los libros que fueron presentados en la Filven. Entre ellos
uno de mi autoría, “Manuel Piar:
Gloria y extravió de un héroe”, en el cual en defensa de Bolívar, polemizo
con posiciones piaristas tradicionales que son detractoras de El Libertador ya
que desconocen la conspiración de Piar y acusan a Bolívar de fusilar a Piar
para usufructuar su gloria o por ser pardo.
En Diciembre pasado publiqué un
artículo con el título de mi libro donde presento el caso de forma sucinta y
ofrecí una segunda entrega para tratar nuevos argumentos que surgieron en la
Filven.
LA CORRIENTE PIARISTA, NIEGA LA CONSPIRACIÓN.
De mis
investigaciones, he sostenido que Piar aspiraba ser el jefe Supremo y ante el
fracaso del Congreso de Cariaco, prepara
la sublevación de la tropa en la
cual tenía liderazgo invocando su
condición de pardo promoviendo una guerra civil de pardos contra mantuanos. El
Congreso de Cariaco fue convocado por Mariño, sin autorización de Bolívar, al
tiempo que éste estaba ocupado en Guayana; el objetivo de dicho Congreso era
restablecer la Constitución de 1811 pero su fondo era hacerse él del ejército y
dar a Bolívar una presidencia decorativa en un Ejecutivo formado por un
triunvirato que se rotaba la Presidencia semanalmente.
Con el triunfo
de la batalla de San Félix, Piar fue ascendido por Bolívar a General en Jefe, convirtiéndose en el
primer pardo con ese grado, el éxito militar en medio de las pugnas que existía
por la dirección del proceso independentista, le lleva a reclamar el derecho de
los pardos a gobernar lo cual implicaba ser el Jefe Supremo, responsabilidad
otorgada a Bolívar en la Asamblea de Haití y ratificado en las de Margarita y
Carúpano.
Los reclamos de Piar equivalía a desconocer las políticas igualitarias que guiaban la
causa patriota, defendidas con ahínco por Bolívar y otros líderes patriotas
conforme a los ideales de esa revolución, razón por la cual, después que
llegaron de Haití, El Libertador dictó un Decreto de Liberación de los Esclavos
en Carúpano el 2 de junio de 1816, ratificado luego en proclama del 6 de julio
en Ocumare de la Costa.
La sublevación
de Piar, planteaba una división del ejército y una guerra civil en un momento muy delicado de la Campaña de
Liberación de Guayana donde aun no se
habían derrotado completamente a los realistas y se esperaban el auxilio
de Morillo hacia ellos.
Pero el interés
de este artículo no es el debate con ellos, el cual está ampliamente tratado en
mi libro, y en el artículo que me fue publicado, el pasado mes de diciembre en
la web del Mazo Dando y ha circulado por redes, ahora me referiré a los nuevos
elementos que incorpora en este tema el historiador y camarada oriental de
nacimiento, Amílcar Figueroa, historiador y político revolucionario, con su
obra, “Piar: La Contradictoria Lectura de
la Historia” entre los cuales además de resaltar la trayectoria de Manuel
Piar, aporta el justo y necesario reconocimiento a la destacada participación de los orientales
en la guerra de independencia.
Figueroa presenta el caso Piar, en el marco de una
confrontación por la hegemonía del proceso revolucionario que se desarrollaba, entre la provincias orientales
con las occidentales, en particular con la provincia de Caracas que abarcaba un
extenso territorio del centro y del occidente del país, sugiere que había una
confrontación de intereses económicos entre las regiones que se distinguían en
su base económica y poblacional y por herencia de la colonia y la primera República, se formaron
espontáneamente en el 1813 dos ejércitos
autónomos, en el proceso de restablecimiento
de la República .
Los ejércitos
que se constituyeron en cada región, se conocen como el Ejercito Libertador de
Occidente y el Libertador de Oriente, dice Figueroa, que el ejercito de Oriente
tenía una base de combatientes más
popular formada por milicianos mientras
que el ejercito de Occidente era un ejército más convencional.
Y en cuanto a
la muerte de Piar apunta en la dirección
ya sugerida por algunos otros historiadores que ven en Piar el héroe de las clases populares y cuyo
muerte respondió a la necesidad de “acallar su mensaje emancipador” contra las
élites mantuanas que hegemonizaron la lucha independentista.
La obra es una buena
descripción del desarrollo de las luchas
de la independencia a partir de la Campaña Admirable por el Occidente y la
Campaña de Oriente, objetando la poca importancia que la historiografía ha dado
a los aportes de la Campaña de Oriente
en el 1813 y sus fuerzas revolucionarias, analizando los acontecimientos desde una perspectiva marxista. Sin embargo
tengo observaciones que paso a comentarlas.
EJÉRCITOS LIBERTADORES: ORIENTE Y OCCIDENTE.
Lo primero que
hay que señalar es que la aplicación del renombre de los ejércitos como
Ejercito Libertador es una idea de Bolívar que después de ser designado por la
Municipalidad de Mérida como Libertador comienza a usar ese epíteto en las
comunicaciones, y después cuando es ratificado en Caracas como Libertador, el
14 de Octubre del 1813, y declara que los libertadores son todos los que le
acompañaron en esa campaña y crea la orden de Libertadores y la reglamenta para
homenajear a los más destacados patriotas que le acompañaron en la Campaña
Admirable; considera también a Mariño y
le entrega varias órdenes para que haga el reconocimiento correspondiente a los
oficiales y demás destacados patriotas de la Campaña de Oriente .
Para Bolívar el
ejército desde un principio era uno solo dentro de la concepción de un gran
ejército, constituido por varios ejércitos, lucho por integrar y fundir en uno, la diversidad
de militares, milicianos, guerrilleros y bandoleros, reeducar e impulsar la
igualdad en medio de regionalismos y castas
para dar a la causa de la independencia un ejercito con ideales
republicanos e identidad de nación y de patria.
Es él quien
llama a los jefes patriotas orientales, los” Libertadores de Oriente” y desde el principio los convoca a la unidad y a construir un solo ejército
con mando único, y propone a Mariño, en
carta del 16 de diciembre de 1813 que sea él,
el jefe oriental, el Presidente
de Venezuela y Jefe Supremo, eso en nombre de la unidad y de la necesidad de
presentarse al mundo con un gobierno central y luego lo plantea en una asamblea en Caracas el 2 de
enero de 1814.
La resistencia a
esa unidad fue siempre de Mariño, partidario del Federalismo, adversando
siempre la propuesta de Bolívar de un mando central, su respuesta fue que
mientras se mantenía la guerra debían existir los dos ejércitos con sus
respectivos Jefes Supremos. Finalmente ante la reiterada solicitud de Bolívar
de cooperación militar para combatir en el centro occidente, llegó con sus fuerzas en marzo de 1814. Pero
la magnitud y ferocidad de la sublevación
popular manipulada por la monarquía contra los patriotas, barrió con ambos
ejércitos.
Los dos ejércitos existieron en los años 1813 y 1814, año en el que
se perdió la
segunda República a manos de los negros, indios y pardos que casi
exterminaron a la población blanca, los
patriotas se refugiaron en las Antillas, salvo la resistencia que quedó en los llanos como guerrillas.
En 1816 para el regreso desde Haití, acordaron en asamblea, no sin
polémica y enfrentamientos, la designación de Bolívar como Jefe Supremo de la
expedición, Mariño como segundo Jefe y
Venezuela como una e indivisible. Este acuerdo es el que se saltan
Mariño y Piar en tierra firme
El interés de Amílcar
Figueroa, además de mostrar las complejidades de esos días y el protagonismo
del oriente, es visibilizar una
confrontación de dos regiones con interés económicos distintos, quizás
buscando abonar a la tesis de que el ejercito Oriental tenía una composición
más popular, y que Piar era un representante del mismo. Al respecto considero
que esa afirmación es una extrapolación de dichas diferencias, el ejército de
occidente y de oriente estaban
constituidos por gente culturalmente distinta pero no menos populares
una que otra, tan miliciano, militares o guerrilleros, fueron
unos en su base, como los otros.
Figueroa dice
que el ejército del occidente era convencional constituido por militares
neogranadinos del ejército de la Unión de Nueva Granada; Miguel Acosta Saignes
niega que el ejército con el cual Bolívar desplegó la Campaña Admirable fuera
un “ejército estable, maduro, unitario de veteranos”, y dice claramente que
Bolívar forjo esa fuerza en la pelea. Comenzó en el Magdalena con apenas 70
hombres luego triunfa en Cúcuta, y al Táchira llega con 300 hombres,
ganados de prisioneros, desertores y voluntarios empujados por la necesidad de llegar a
Caracas lo antes posible porque no tenían recursos económicos.
La población de
los Andes, los Llanos y Maracaibo, no tenían casi negros, mayormente blancos,
pardos e indígenas, los negros esclavos estaban en el norte y en las haciendas del centro de la provincia
de Caracas. En relación al ejército de Oriente, el que se desplegó en la
Campaña de Oriente, Saignes dice, que
estaba formado por mulatos y negros antillanos principalmente franceses
reclutados por Juan Bautista Bideau procedentes de las Antillas Francesas y
esclavos del Caribe y de las haciendas de Mariño. Y que Bideau y los Antillanos
tenían algunos conocimientos militares que ayudaron a formar un buen ejército
Es de intuir que la presencia de esos voluntarios mulatos y
negros franceses antillanos, por la experiencia de Haití pudo haber una influencia más radical en
cuanto a la relación con los patriotas de origen mantuano. Pero decir que
Piar era el líder de un proyecto político más igualitario, más radical
que el proyecto por el cual luchaba Bolívar,
es una extrapolación de lo que no hay pruebas más allá de su origen
popular y que profesaba los ideales liberales de la causa independentista.
Se argumenta de
su vocación popular por haber organizado a los indígenas e incorporarlos al
ejército, pero es que la población en el llano y en Guayana mayoritariamente
era indígena Obviamente en la medida que
invocó el derecho de los pardos a gobernar y quiso alzar a los pardos contra
los mantuanos se puede deducir una posición anti oligárquica, pero también una posición oportunista, utilitaria.
MANUEL PIAR,
CONSPIRADOR O VICTIMA
El historiador
Ramón Azpúrua dice que Piar se conducía con mucha autonomía sin embargo solía
utilizar el nombre de Bolívar para
hacerse obedecer.
El primer
indicio de su disposición a no subordinarse a Bolívar ocurre en el choque con
el padre José Félix Blanco, administrador de las Misiones, en una carta
donde le instruye que prepare un
inventario sobre hombres, caballos y mulas disponibles para la guerra y que
prepare dos oficios uno para él con la verdad de las cifras y otro para el
Cuartel General, léase para Bolívar, con la mitad o un tercio de dicha
información. A los que el padre Blanco se niega.
Para justificar
esta solicitud criticó la administración
que de esos bienes estaba haciendo Bolívar señalando usos irregulares de parte
de Arismendi y Cedeño. El padre Blanco al
responderle también le señala que mas grave que esa solicitud es lo que de palabra
le dijo el mensajero y en su respuesta a Piar le dice que él se hizo que no
entendió pero que consideraba que esa acción
llevaría a la anarquía y al triunfo de los godos. El padre Blanco nunca
reveló cual fue ese mensaje.
De esa
correspondencia, Figueroa resalta lo
relacionado a la crítica que hace Piar del manejo de la cosa pública como una causa de su
descontento, pero ocultar información a Bolívar también tiene otra interpretación,
tan simple como que Piar estaba queriendo manejar los recursos para montar otro
ejercito a espaldas de Bolívar y de allí en adelante se fajó a exigir a Bolívar
que removiera al padre Blanco, no quería tener testigos incómodos.
El padre Blanco
también informó a Bolívar de las simpatías de Piar con el Congreso de Cariaco y
Bolívar le pide a Briceño Méndez, quien estuvo como secretario de Piar que le
preguntase directamente cual era su posición al respecto; Piar le informa a
Briceño Méndez que el objetivo no era sustituir a Bolívar en el mando sino
reformar el gobierno para ayudarlo. Es decir, Piar estaba siguiendo y
esperanzado en cambios a partir de ese Congreso que le permitieran a él una
posición más acorde a su expectativas de poder. Y es el fracaso de ese Congreso
lo que dispara su radicalización, se desespero y se precipito a la
confrontación.
Figueroa dice
que después del fracaso del Congreso de Cariaco, Bolívar se decide a liquidar
la fracción disidente, pero no resalta las varias acciones conciliatorias
previas de Bolívar hacia Piar para evitar que se fuera, entre ellas remover al
padre Blanco de Las Misiones, ni que después que Piar obtuvo el pasaporte para
un retiro temporal se quedó arengando a
las tropas contra Bolívar, de lo cual al
Libertador le iban llegando informes.
Esos hechos,
aunados al nefasto antecedente inmediato, de la masacre de la Casa Fuerte, en
Barcelona, donde murieron insignes
patriotas como Juan Bautista Bideau, Carlos Chamberlain, Eulalia Buroz, presos
y fusilados el general José María Freites y el Doctor Francisco Esteban Rivas,
entre otros, influyeron en la decisión de Bolívar de terminar con la anarquía.
La masacre de la Casa Fuerte, pudo ser evitada si Mariño no se hubiera negado a
obedecer las órdenes de Bolívar para proteger Barcelona. Y actúa contra Mariño
eliminando el cargo que tenia y separando a Maturin de la juridiccion militar
de Cumana cuando Piar en su huida a Maturin va en su búsqueda y se alían
No es verdad que
Piar fue arrestado sin resistencia, en la carta de Piar a Mariño del día
siguiente de ser apresado, el 28 de septiembre, él mismo explica que tenía más
hombres que Cedeño y que cuando ordenó a Carmona, el Comandante de su tropa, accionar en su defensa, éste no
obedeció y eso sirvió para que lo sometieran. Si se deduce de la misma
carta, que luego que lo apresaron, para
tranquilizarlo, le dijeron que no temiera que se trataba de aclarar
situaciones. Vale resaltar que en esa carta a Mariño del 28 de septiembre, Piar
reconoce que lo que iba a hacer era un crimen contra la República solo por
causa de sus resentimientos.
Efectivamente
Piar en ese momento se convirtió en un peligro
para la causa de la República,
porque era un gran jefe militar con liderazgo
y con vocación de poder, que
amenazó con una guerra social o guerra de colores, lo cual no podía ser tomado
a la ligera ya que esa guerra de colores no era una fantasía, ocurrió con más crudeza el año terrible de 1814 y en el 1817 las
heridas estaban frescas.
Figueroa cita a
varios políticos intelectuales e historiadores que han opinado que Bolívar
temió, no sin razón, en que Piar se
proponía una nueva guerra de castas y que
estuvo siempre muy impresionado de lo que ocurrió en el 1814, entre esos
personajes cito a Juan Bosh, Bartolomé Mitre, John Lynch y Asdrúbal González.
Para Bolívar la
muerte de Piar fue la salvación de la Patria de una guerra civil que
favorecería el triunfo de los godos.
Para algunos de los defensores de Piar, fue el acallar la voz de los disidencia
radical y anti oligarca que disputaba la hegemonía mantuana en la causa
independentista.
Para mí, Piar se
precipito y se extravió, no supo darse cuenta, si era el caso, que para garantizar
un proyecto social igualitario su mejor aliado era Bolívar.