Pasaron 37 años desde la última vez que EEUU bombardeó una ciudad de América Latina cuando en diciembre de 1989 atacaron a Panamá. Una vez que ya se creía superada la época de esos vergonzosos ataques vuelve a suceder. Durante casi tres décadas desde Venezuela se estimó la posibilidad de una agresión armada con el objetivo de deponer un proyecto político que no le ha permitido a la potencia hegemónica controlar sus recursos, especialmente el petróleo. Finalmente lo hicieron. |
Es el fin de la legalidad internacional. La agresión armada de EEUU contra Venezuela bombardeó, mató a decenas de personas, destruyó infraestructura esencial, secuestró al presidente legítimo y a la primera dama, pero también atacó brutalmente el derecho internacional.
La soberanía, la integridad territorial, la independencia política, la autodeterminación de los pueblos, el principio de la igualdad soberana de los Estados, la prohibición del uso de la fuerza, así como todo lo relativo a la inmunidad del jefe de Estado, que son todos principios esenciales de la convivencia internacional, han sido brutalmente atacados. Y eso no afecta solo a Venezuela y América Latina, sino a la humanidad. |
La Carta de las Naciones Unidas, un conjunto de instrumentos internacionales, Resoluciones de la Asamblea General de la ONU, como la No.3314 relativa al crimen de agresión, la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la prohibición del uso de la fuerza, así como el derecho consuetudinario que regula el principio de inmunidad del Jefe de Estado han sido manifiestamente vulnerados, con desprecio y sin disimulo.
Este ataque de EEUU a la legalidad internacional viene escalando hace meses con la proliferación de permanentes amenazas, que ya se sumaban al conjunto de medidas coercitivas unilaterales: sanciones que se han impuesto para bloquear a Venezuela desde el año 2014. Luego, los bombardeos durante meses a pequeñas embarcaciones en el Mar Caribe a través de los que se ejecutó extrajudicialmente y bajo expreso reconocimiento a más de 115 personas sin ningún tipo de procedimiento legal justificativo y basándose en meras sospechas. Todo, se suma como muestra de crueldad a la violación expresa del derecho internacional, pero también a la propia legislación de los EEUU. |
Estamos asistiendo al fin del derecho internacional, del orden y el andamiaje internacional, incluidas sus instituciones. Ese sistema integrado por principios y normas que tenía por objetivo mantener la paz, la seguridad y la cooperación global se viene abajo como las estructuras bombardeadas. |
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Ese derecho internacional que tiende a servir cuando las potencias occidentales deciden emplearlo para su beneficio, y que venía siendo utilizado como un instrumento de dominación colonial, con una justicia viciada y selectiva que guarda silencios frente a unos y deja en impunidad a los verdaderos criminales del mundo, queda en completa evidencia de su degradación con los hechos que estamos presenciando. |
La matriz de opinión que se construyó por años para desprestigiar a Venezuela, su gobierno y su pueblo no ha sido suficiente para soslayar el daño que implica la agresión. Y sin embargo, la agresión se complementa con una incursión armada y un proceso penal viciado que no cumplen siquiera con las normas de la propia legislación estadounidense.
Por su parte, la institucionalidad internacional también queda desprovista de toda posibilidad de supervivencia. Con el genocidio en Palestina ya había quedado en evidencia la real incapacidad de organismos e instituciones siquiera para denunciar correctamente los horrores inenarrables de un genocidio que el mundo ha visto en tiempo real, mucho menos detenerlo. Con la agresión de EEUU a Venezuela se ratifica la imposibilidad de las Naciones Unidas de prevenir, detener o sancionar acciones nocivas que apuntan a la destrucción del orden mínimo internacional. |
En términos jurídicos se pone fin a la pretendida lógica de orden conocida hasta ahora, se inaugura el tiempo de hacer lo que se quiere si es que se tiene el poder para hacerlo. En términos sociológicos estamos siendo testigos a la deshumanización del otro, que venía teniendo desarrollo concreto particularmente en medio oriente, y que viene a implementarse en este hemisferio. Se trata de un proceso que consiste en la jerarquización entre pueblos y seres humanos y que se constituye en un mecanismo justificador de la dominación y la explotación.
Ahora ese otro/otra subordinado y merecedor de la dominación, la explotación y también la agresión se encuentra más cerca: es Venezuela, es Cuba, México, Colombia, es América Latina, el patio trasero del hemisferio que corresponde dominar a EEUU, tal como lo afirman en su decadencia. |
Trágicamente, pero no por casualidad, América Latina muestra en este momento histórico una fragmentación y desintegración evidente, el predominio de las derechas en los gobiernos de la región, así como la incapacidad total de acción, individual o conjunta, frente a una acción que le perjudica directamente y que abre el camino de la dominación directa, sin soslayos, y de la materialización de la ambición por el control de los recursos, el territorio, de la posibilidad de imaginar de la región. Que no es solo en Venezuela. |
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Entonces nos encontramos en el tiempo de la indefensión, sin normas, sin instituciones, sin procedimientos, a merced del agresor. El recurso que nos queda es la denuncia al mundo, la declaración y la solidaridad que se manifiesta en las calles del mundo.
El bombardeo a Venezuela este 3 de enero de 2026 reconfigura el escenario internacional en tres aspectos fundamentales. En primer lugar, constituye una afrenta a toda la humanidad, cuando se han mostrado capaces de hacer lo que quieren, sin disimulo, se inaugura la época de lo nefastamente posible. Como segunda cuestión, se confirma la inoperancia total del sistema de naciones unidas y del conjunto de organismos internacionales. Lo tercero es que muestra un escenario global que evidencia la decadencia de Europa y la fragmentación de América Latina. Esta posición de subordinación autoasumida y reconocida abre una puerta muy peligrosa a futuras acciones y agresiones contra la región, que bajo la actualización de la Doctrina Monroe vuelve a ser literalmente el patio trasero. |
Karla Díaz Martínez: Abogada venezolana, Red en Defensa de la Humanidad. |
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