La superficie del Sol presenta hoy un aspecto inusual y perfectamente uniforme. Según el último informe del Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Rusia, en la cara visible de nuestra estrella no se observa actualmente ni una sola mancha solar, un fenómeno que marca un desplome drástico en la actividad del astro rey.
Un silencio magnético inesperado
Las manchas solares son áreas oscuras causadas por campos magnéticos intensos y funcionan como el principal termómetro de la actividad solar. Su ausencia total es un evento poco frecuente fuera de los periodos de «mínimo solar». La última vez que el Sol estuvo completamente libre de estos rastros fue el 11 de diciembre de 2021.
Este domingo, la calma es total: los científicos han confirmado que el índice de actividad de erupciones solares ha caído a cero, algo que no sucedía desde 2024. Este estado de «uniformidad perfecta» resulta especialmente sorprendente para la comunidad científica, dado que ocurre apenas un año y medio después de que el Sol alcanzara su máximo de actividad en el ciclo actual.
Contexto histórico y climático
La ciencia ha documentado en el pasado periodos de calma prolongada, siendo el más famoso el Mínimo de Maunder (1645-1715). Durante ese intervalo de 70 años, las manchas solares prácticamente desaparecieron, coincidiendo con la fase más cruda de la Pequeña Edad de Hielo, que trajo inviernos extremos a Europa y América del Norte.
Sin embargo, los expertos rusos aclaran que el escenario actual es distinto:
Evento transitorio: A diferencia de los mínimos históricos, no se espera que esta inactividad sea duradera.
Fase del ciclo: Al estar aún en un periodo cercano al máximo solar, la desaparición de las manchas se considera un bache temporal y no el inicio de un enfriamiento prolongado.
¿Qué significa esto para la Tierra?
La caída de la actividad a cero implica una reducción inmediata en la probabilidad de tormentas geomagnéticas y auroras boreales, así como una estabilidad temporal en las comunicaciones satelitales que suelen verse afectadas por las erupciones solares.
Los investigadores del Instituto de Investigación Espacial de Rusia mantendrán el monitoreo constante, pues, según sus previsiones, la actividad magnética del Sol debería reanudarse en el corto plazo.
