Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

26 de marzo de 2026

Ascuas

 

José Sant Roz

  1. Aquí no se salvará nadie el Día del Juicio Final, y la historia no nos absolverá… (Padrino López se equivocó de profesión, debió haber sido un humilde predicador de la paz, de la palabra de Jesús, no militar).
  2. Veo a los lados para saber quién abusa de nuestra paciencia (Quousque tandem abutere, patientia nostra?) pero igual, continúa algo parecido a un infernal SEÑALAMIENTO, humillante, ultrajante. Es algo infinitamente ofensivo y persistente ya sea que camine, que lea o procure dilucidar qué es lo que ha sucedido con nuestro país. Siento lástima por todo, por Chávez, por nuestros símbolos, por nuestra patria. Imagino que al resto de los venezolanos les pasa lo mismo. No son fantasmas ni alucinaciones, están esas injurias degradantes en las redes, en las pantallas de televisión, en las noticias y conferencias de prensa, en las ideas que me atormentan, en eso de qué coño va a ser de nosotros, sin un líder, sin un guía, sin un norte, sin país ni patria. ¡Me avergüenzo de ser venezolano! ¡Me avergüenzo de eso: ser hijo de Bolívar! Me estremezco de indignación cuando veo que dicen “Irán no es Venezuela”, “Cuba no es Venezuela”. ¿Y qué coño somos entonces nosotros, una banda de hijos de puta? ¿Seremos acaso, una partida de cobardes, de vendidos y habladores de sandeces? ¡De traidores! Es difícil tener que vivir con esa carga, ya no hay ni valen la pena las milicias ni los millones de fusiles que se iban a repartir. No valen juramentos ni proclamas ni nuestra historia. ¡Hemos quedado al desnudo como unos pobres blandengues, debiluchos y simple gritones! Unos deprimentes individuos que le tememos a la muerte, y por eso somos capaces de entregar todo, pero ahí están, Dios mío, los iraníes, ahí están los cubanos, ahí quedaron de ejemplos los nicaragüenses y los vietnamitas, los chinos, decididos a dar la vida por su tierra y su cultura, y aquí somos unos enjutos afligidos, unos tristes conciliadores, unos despreciables doblegados que sólo pensamos en un bono, en un aumento de sueldo. ¡No me jodan!
  3. Nuestro presidente preso junto con su esposa valiente y leal por lo que se recrudecen esas ofensivas y denigrantes culpabilidades en cada comentario, en cada juicio o sentencia de cuanto se comenta en el mundo sobre nosotros. ¿No siente usted, querido lector, lo mismo? No nos extrañemos que un día de estos veamos a Trump decir por su Social Truth: “Padrino López ser gran general: él buscar la paz a toda costa, así debe ser, yo estar de acuerdo con él. Padrino ser un gran soldado. Yo eliminar chavistas y capturar al narco-presidente-terrorista Maduro, y él estar de acuerdo conmigo, buscando la paz como se debe, great, great, great General Padrino, congratulations…”.
  4. Todos los grandes generales a través de la historia, señor Padrino López, han dicho que su mayor deseo es lograr la paz, pero siempre fueron adelante con sus soldados, imponiendo sus planes y proyectos. Cuando Darío III salió con sus ofertas de paz a Alejandro Magno, éste lo arrolló. Julio César impuso la Pax Romana mediante la conquista y la bestialidad, aplicando su visión en la máxima SI VIS PACEM, PARA BELLUM (SI QUIERES LA PAZ, PREPÁRATE PARA LA GUERRA). Napoleón se proclamó EL PACIFICADOR, y plagó de guerras a Europa. Pacificador fue Pablo Morillo, y aquí ese título sólo produjo maldición, traición y muerte. El primer gran traidor producto de la invasión a Cartagena por parte de Morillo fue Manuel Castillo y Rada (1815). Así ocurre cuando los poderosos invaden un país. Resulta que el oficial “patriota” Manuel Castillo y Rada se entregó al enemigo, proponiéndole la paz a los realistas, y poniéndose a las órdenes de Morillo, pero resulta que éste lo miró con desprecio y lo fusiló. Véanse en ese espejo por amor a Dios. Cuando Morillo entra a Bogotá, el leguleyo Vicente Azuero, el más horrible traidor a Bolívar, y quien consigue desintegrar la Gran Colombia, fue purificado por Morillo, en un acto en el que le decía: “Juro ser obediente y fiel al Rey, mi señor, y su legítimo gobierno. Os ruego me tengáis por buen vasallo de Su Majestad.
  5. Los llamados políticos o politiqueros pacifistas han sido todos en el fondo grandes guerreristas. AdolfHitler fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1939. Obtuvieron El Nobel de la paz, asesinos como Henry Kissinger, Barack Obama, Shimon Peres, Yitzhak Rabin, los imbéciles y asomados de Óscar Arias, Juan Manuel Santos y María Corina Machado.
  6. Al mismo tiempo, imagino al general Padrino López al mando de una de las tropas de Bolívar, y en una de las tantas batallas (más de 500) de las que dirigió el Libertador. Digamos que nos encontramos en la Batalla de Carabobo, llega el Libertador y le dice: “-General Vladimir Padrino López, prepare a sus soldados para que ataque el flanco izquierdo del batallón de Valencey a cargo del teniente coronel Andrés Riesco“, y viene Padrino López y le responde: “General Libertador, yo estoy por la paz y en ningún momento me prestaría para una guerra fratricida, pues, en ese campo enemigo hay numerosos venezolanos, como usted, como yo, lo siento, soy extremadamente pacífico…”.
  7. Imagino que ante tan cruenta descarga, Bolívar ordena inmediatamente pasarlo por las armas, sin siquiera llevarlo ante un tribunal. ¿Entonces, señor Vladimir Padrino López, para qué están las Fuerzas Armadas Bolivarianas, para tranzarse por la paz a costa de lo que sea? Nos mataron a más de cien compatriotas, ¿y usted se tranzó así no más, en cuestiones de segundos, por la paz? No actuó, no dio órdenes de ataque para defender su patria, argumentando: “Valdría la pena preguntarse: ¿Qué habría sido del país, si nos hubiéramos precipitado al tenebroso pantano de una guerra fratricida entre hermanos? Cuán fragmentado estaría el sistema democrático si se hubiese impuesto la perversa vorágine de los golpes y contragolpes; tan auspiciados por sectores extremistas, con la inevitable consecuencia de la anarquía, el caos, la desolación y la anomia”.
  8. El general Padrino López debería explicarle al país, paso a paso, dónde estaba el 3 de enero a las 12:30, luego a la una de la madrugada, después a las 2 de la madrugada, cuando se escucharon los primeros fogonazos contra Fuerte Tiuna, contra La Guaira e Higuerote, Maracay, IVIC… ¿Qué vio?, ¿qué hizo?, ¿qué ordenó? Eso lo debería exigir la Asamblea Nacional, en una interpelación pública, como aquí se hizo con muchos altos oficiales con lo del golpe del 11 de abril de 2002.
  9. No señor Padrino, si entonces nos hubiésemos enfrentando con todas nuestras fuerzas seríamos hoy la gran esperanza de América Latina, un ejemplo para el mundo como lo han sido Cuba, China y Vietnam, como lo fue Nicaragua con Sandino. Enfrentarnos a costa de lo terrible que pudo haber sido, pero ese era nuestro deber. No, por evitar muertes, se salva a una Nación del crimen del sometimiento, de la esclavitud. ¿Por qué cree usted que Chávez dijo BASTANTES MONTAÑAS HAY AQUÍ? ¿Eso no se lo enseñó Chávez a usted, señor general Padrino López? Recuerde que cuando el presidente Álvaro Uribe Vélez amenazó a Venezuela diciendo que le faltó “tiempo” para atacarnos, Chávez le replicó que no fue tiempo sino COJONES lo que le faltó. Y Chávez ordenó la movilización hacia la frontera de cien tanques de guerra. Eso no se trataba general Vladimir, de ir precipitado al tenebroso pantano de una guerra fratricida entre hermanos. Nunca me imaginé que usted pensara de esa manera, y me duele su explicación que realmente no convence, porque cómo quedará usted ante la historia.
  10. Lo del 3 de enero pasado nada tenía que ver con ir al aventurismo y la barbarie por nuestra parte, el aventurismo y la barbarie lo estaban imponiendo contra nosotros, Estados Unidos, y eso exigía una seria replica por parte de nosotros. Le aseguro que si usted hubiese actuado con profunda determinación ese 3 de enero nadie le hubiese hecho víctima de ofensas, odio e infamias, por el contrario, se habría ganado la veneración de todos los pueblos de América. Vaya usted sopesando, general, las terribles consecuencias que ahora estamos enfrentando producto de que no respondimos como se debía. La paz que usted buscaba se ha traducido ahora en control de nuestra soberanía, en robo de nuestros activos, en desesperanza, dolor y rabia contenida. Imagínese un Bolívar que frente a Boves o Calzada, frente a un Miguel de La Torre o José de Canterac, hubiese considerado que no era correcto enfrentarlos sino ceder ante sus amenazas, inclinarse en nombre de la paz y de la vida de nuestros compatriotas, “incluyendo la de nuestros soldados y soldadas, portadores de la virtud armada”. Usted sabía que el portaaviones USS Gerald Ford llevaba meses frente a nuestras costas y que no nos iban a lanzar flores ni confetis. Debió saber que nos iban atacar tal como acabaron haciéndolo, bombardeando siete posiciones estratégicas de nuestro país y además llevándose al presidente y a su esposa Cilia Flores, ¿pero usted qué hizo? ¿por preferir la paz anularse, no hacer nada? ¿Y ahora qué nos sobrevendrá (que no sepamos de nuestras queridas fuerzas armadas bolivarianas), con nuestros recursos, con esa lucha que dimos durante 28 años siguiendo los ideales de Bolívar. Simón Rodríguez y Zamora…?
  11. Usted menciona a Sucre como artífice de la paz, pero Sucre no vaciló un segundo (ya sellada la independencia de América del Sur con la Batalla de Ayacucho) en defender la soberanía de Colombia en la gran Batalla de Tarquí donde destruyó al poderoso ejército del Perú al mando del general traidor Lamar, veinte veces más poderoso que el de la Gran Colombia. Claro que todos queremos una Patria enteramente consolidada como lo deseaba Chávez, respetada en el mundo, y nosotros decidiendo sobre nuestros recursos y nuestro destino, pero no con ese argumento suyo: “donde la estéril polarización política quede atrás, una Patria cuya estabilidad del sistema político genere la confianza tan necesaria para la prosperidad económica; y una Patria, que, con dignidad, sin bajar la cerviz, no vuelva a vivir jamás los horrores de una guerra. Evitar una guerra, fue mi gran objetivo y ello lo celebro, porque, tal como lo dijo el general romano Escipión El Africano, ante la demanda de mayor beligerancia: “en mí, mi madre trajo al mundo a un general, no a un guerrero”… ¡Polarización! ¿Será que para que no exista polarización todos debamos ser como los que desprecian y odian a nuestra patria?
  12. Pero señor Vladimir Padrino López, de general a guerrero sólo hay un paso. Se es general no para ir a la guerra pero sí para estar preparado para ella, y cuando nos invadieron el 3 de enero su deber no era inmediatamente ponerse a buscar la paz, porque las bombas estaban destruyendo seres humanos humildes e inocentes, estaban atacando nuestra capital. Se veían a los poderosos helicópteros surcar nuestro espacio aéreo, las bombas, los disparos, el horror de los gritos y todos los espantos. Pero usted se aferraba a la palabra PAZ, sin haber hecho absolutamente nada, ni un gesto ni una acción para poderla proclamar, y por el hecho de no haber hecho nada entonces ahora, bien tarde, viene y le parece que la PAZ encaja maravillosamente como solución momentánea a lo terrible que ahora todos estamos viviendo. Ni una alocución inmediata por televisión como habría hecho Chávez, llamando a la resistencia, a la acción, al ataque. No señor Vladimir, todos estamos heridos, aturdidos, llenos de inmensa vergüenza e indignación por no haberse respondido como millones deseábamos a costa de nuestras vidas. Yo ahora no quiero la vida que tengo, otorgada como migaja por los gringos porque ese no debió haber sido nuestro destino. Porque para eso, para defendernos, deben ser nuestras fuerzas armadas, no para pedir PAZ, PAZ, PAZ, una paz que nos humille, que nos doblegue y que nos mancille por la eternidad porque nada de eso podrá borrarse. Claro que Bolívar dijo que la PAZ, “será mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en el mundo”, pero antes había participado en más de 500 batallas para darnos la libertad, al punto que Venezuela fue la nación que más mártires ofrendó por la liberación de América del Sur…


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