Recordemos que SWIFT es la principal red global de mensajería financiera, estrechamente vinculada al predominio del dólar y utilizada en la práctica como herramienta clave dentro de las políticas de sanciones impulsadas por las economías occidentales.
Volviendo al yuan, su crecimiento más significativo se está produciendo en la financiación del comercio internacional. En este ámbito ya es la segunda moneda más utilizada del mundo, con una cuota cercana al 8,5 por ciento a comienzos de 2026. Ha superado claramente al euro, aunque todavía se encuentra muy lejos del dólar, que domina con más del 80 por ciento.
Este dato es importante porque el comercio es el núcleo de la actividad económica global. China, como gran potencia exportadora, está utilizando su peso para fomentar el uso de su moneda en transacciones clave.
Además, el ritmo de crecimiento ha sido muy rápido. En pocos años, el yuan ha pasado de cifras marginales a ocupar una posición destacada. Esa aceleración es lo que ha sorprendido a muchos observadores.
Dos sistemas de pagos que conviven y compiten
Para entender bien lo que está ocurriendo, es clave comparar directamente las dos infraestructuras principales de pagos internacionales.
SWIFT sigue siendo la red dominante a escala global, mientras que CIPS es el sistema impulsado por China para operar en yuanes. La diferencia de escala sigue siendo enorme, pero el ritmo de crecimiento de CIPS es claramente superior.
En términos de volumen, SWIFT procesa entre 15.000 y 18.000 millones de mensajes al año, frente a unos 7 a 8 millones de transacciones en CIPS. Sin embargo, el valor total liquidado reduce mucho esa distancia, con un promedio diario en SWIFT que mueve aproximadamente entre 400.000 y 500.000 millones de dólares, mientras que CIPS se sitúa entre 100.000 y 120.000 millones equivalentes. Mientras a nivel de mensajes SWIFT mueve dos mil veces más transacciones que CIPS, a nivel económico esta diferencia se reduce a tan solo cuatro veces. Estos datos muestran una diferencia estructural importante. SWIFT funciona como una red de mensajería global que incluye todo tipo de pagos, desde operaciones pequeñas hasta grandes transferencias. CIPS, en cambio, se concentra en operaciones de alto valor, especialmente en sectores como energía, materias primas e infraestructuras.
Por eso, aunque el número de operaciones es mucho menor, el peso económico de cada transacción es significativamente mayor.
Más allá de los datos tradicionales
Uno de los errores habituales al analizar este fenómeno es centrarse únicamente en SWIFT, porque aunque esta red tiene un papel central, no recoge toda la actividad.
Una parte creciente de los pagos en yuanes no pasa por ese sistema. Se realiza a través de CIPS, acuerdos bilaterales o sistemas internos de grandes bancos. También empieza a influir el uso del yuan digital, que permite transferencias directas sin intermediarios.
Cuando se tienen en cuenta todos estos canales, la imagen cambia de forma clara. El yuan podría representar aproximadamente el 6 por ciento de los pagos internacionales, situándose entre las principales monedas del sistema global.
Expansión geográfica
El uso del yuan se está extendiendo en distintas regiones. Rusia es uno de los casos más visibles, en parte por las restricciones que limitan su acceso a sistemas tradicionales. Pero no es el único.
En los países BRICS como Brasil o India se está incrementando su uso en el comercio bilateral. En Oriente Medio, algunos productores de energía ya lo utilizan en determinadas operaciones. En el sudeste asiático, su adopción crece de forma natural por la intensidad de los intercambios con China.
Europa también participa, con bancos en centros financieros relevantes que operan como intermediarios en yuanes. En América Latina, varios países están explorando su uso como forma de reducir presión sobre sus reservas en dólares.
Los costos de cada sistema de pago
Más allá de la política o la estrategia, el ahorro económico está impulsando este cambio en los sistemas de pago.
Realizar una transferencia internacional de gran volumen a través del sistema tradicional puede implicar costes elevados, en gran parte por los intermediarios y el tipo de cambio. En muchos casos, estos costes pueden superar los diez mil dólares en una operación de un millón.
En cambio, utilizar yuanes a través de CIPS reduce de forma significativa ese coste. La diferencia puede situarse entre aproximadamente la mitad y dos tercios menos. Además, el tiempo de ejecución es mucho menor, pasando de varios días a menos de 24 horas.
Para empresas que operan con grandes volúmenes, esta diferencia es determinante y afecta a la eficiencia operativa.
El uso del yuan en las transacciones internacionales está ganando velocidad apoyado en un soporte económico real, en infraestructuras propias y en una red de socios cada vez más amplia. Este impulso no es coyuntural y responde a una lógica estructural en la que el peso financiero de una moneda tiende a reflejar el tamaño de la economía que la respalda. En ese contexto, resulta razonable pensar que la expansión del yuan continuará hasta acercarse al lugar que ocupa China en la economía mundial. |