Hoy vamos a analizar los datos subyacentes y veremos que, aunque el mundo no se va a acabar a corto plazo, en realidad hay buenas razones que explican la disparidad entre las previsiones. Así que no pasa nada si estás confundido”. |
(John Mauldin, analista financiero US – 18 abril 2026). |
Si estás confundido… eso es bueno para el negocio de asesor financiero. Para saber de qué va el tema tienes que preguntarle a los que saben, como John Mauldin y un diluvio de enteraos que cada día te aconsejan dónde invertir tus ahorros para vivir sin trabajar. Sin embargo… |
¿Te gustó la crisis financiera de los créditos subprime? Vas a adorar la crisis financiera de los créditos privados. |
El escándalo de los créditos subprime estalló en el 2008. Acordados a familias vulnerables que soñaban con la casita propia, fueron una oportunidad de alimentar la voracidad bancaria arriesgando impagos a cambio de una tasa de interés variable. |
Miles de hogares modestos no calificaban para un crédito hipotecario, lo que generó una oportunidad de negocio. Aceptando condiciones leoninas constituían un mercado rentable y fructuoso. Así, estos créditos pasaron de US$ 200 mil millones en el 2002 a US$ 640 mil millones en el 2006, o sea un 23 % del total de prestamos inmobiliarios. |
Pero… la FED –banco central yanqui– aumentó sus tasas a partir del 2005, elevando así el monto del reembolso de los préstamos a tasa variable. En el 2007 se produjo lo que era fácil prever: los impagos llegaron a un 15% de los créditos hipotecarios atribuidos a clientes frágiles. |
Al mismo tiempo –por la 1ª vez desde la II Guerra Mundial– bajaron los precios en el mercado inmobiliario hasta un 30%. Ello provocó numerosas quiebras en los organismos crediticios que, en caso de impagos, se rembolsaban expulsando a las familias y vendiendo las viviendas. |
El contagio planetario vino porque los bancos pillines compartieron el riesgo creando otro producto financiero: títulos de deuda u obligaciones que encapsulaban miles de créditos hipotecarios subprime, y se los vendieron a inversionistas en busca de lucro fácil: en ese entonces esas peligrosas obligaciones de alto rendimiento rentaban 50% más que las obligaciones normales. Todo sin preservativos, lo que contaminó a la comunidad financiera mundial. |
Las obligaciones subprime fueron adquiridas por bancos, compañías de seguros, fondos de inversión y las infaltables AFP. Las agencias de calificación – el nec plus ultra de la puñeta financiera– juzgaron que las obligaciones eran grito y plata. |
Así se fabricó y se produjo el descalabro. Tú ya sabes, la incertidumbre es el cáncer del capitalismo. La desconfianza creció en los mercados interbancarios y en adelante nadie financió a nadie temiendo que el demandante tuviese entre sus activos esas obligaciones tóxicas. |
La crisis subprime generó desconfianza hacia los productos financieros, cuestionó la probidad de los operadores y dejó en cueros a las agencias de calificación, poniendo en evidencia las debilidades de los sistemas de control interno de las instituciones financieras y de sus autoridades. |
En buen romance: todo no fue sino un burdel generado en busca de lucro y más lucro. |
La crisis hipotecaria subprime, nacida en EEUU, provocó una grave recesión económica, con millones de personas que se quedaron sin empleo (sólo en EEUU 9 millones de pringaos perdieron el laburo entre 2008 y 2009) y numerosas empresas que quebraron. La estimación de pérdidas señala que EEUU perdió en torno al 40% de su PIB del año 2007. |
La solución, como era de esperar, vino del Gobierno de EEUU que “intervino” (léase pagó) para estabilizar el sistema financiero gracias al TARP (Programa de Alivio de Activos Problemáticos) y la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (ARRA). En Europa la “solución” fue exactamente la misma: pagó Moya, o sea el personal. |
De ahí que en estos días los persistentes rumores relativos a un soponcio en materia de créditos privados haya activado mi hijodeputómetro cosa mala. |
Rumores… es un modo de decirlo. La presa europea utiliza grandes titulares como este: |
“De Washington a Fráncfort, los reguladores cada vez más preocupados por la «caja negra» del crédito privado. En Estados Unidos, los pesos pesados del sector están siendo interrogados por los miembros del Congreso. El Tesoro estadounidense ha convocado a los reguladores para debatir los riesgos relacionados con el crédito privado. En Europa, las autoridades se mantienen alerta”. |
“Los grandes fondos de crédito privado estadounidenses inspiran cada vez menos confianza”. |
Nótese el léxico empleado: “caja negra” del crédito privado… |
Uno de los sólidos pilares en que reposan el libre mercadoy la libre competencia –o sea el capitalismo– es la muy mentada transparencia. El mercado se viste de muselina, organdí, gasa y tules, amén de finos tejidos de encaje como las estrellas de Hollywood y Cannes. |
Todos pueden ver –y tocar– todo. En fin, esa es la pomada que venden. ¿Le confiarías tus ahorros (AFP por ejemplo) a un mercado financiero opaco en el que no se sabe ni quién ni cómo se queda con el billete? |
Los créditos privados son la banca sin las regulaciones bancarias. El crédito privado consiste en préstamos concedidos a empresas por entidades no bancarias: fondos de inversión especializados, aseguradoras (AFP…) o fondos institucionales. Allí donde las empresas encuentran dificultades para financiarse se genera –como en el caso de los créditos subprime– una oportunidad de negocio. A cambio de tasas superiores y condiciones que conviene llamar usurarias, las empresas consiguen los créditos que necesitan. |
Luego… las entidades no bancarias se las arreglan para “titulizar” los créditos vendiéndoselos a otras instituciones financieras, creando así las condiciones de una pandemia que estalla a los primeros signos de impagos. He ahí la razón por la que las autoridades yanquis duermen mal en estos días. |
Aquí, una pequeña alforza: “Existen numerosos actores financieros (entre ellos, los del sector del crédito privado) que no son técnicamente bancos (no tienen sucursales físicas ni en línea, no gestionan el dinero de particulares y no ofrecen medios de pago), pero que, desde el punto de vista de su balance, son bastante similares a los bancos tradicionales. De hecho, un fondo de crédito privado concede préstamos a largo plazo y capta recursos a más corto plazo (por ejemplo, aportaciones de inversores). En términos de riesgo de balance, una entidad de crédito privado es, por lo tanto, bastante similar a un banco (los inversores pueden querer retirar sus fondos de forma repentina, aunque, por lo general, las posibilidades de salida se limitan al muy corto plazo, precisamente para evitar este riesgo). Por eso, la diferencia entre los bancos tradicionales y los «bancos en la sombra» (shadow banking) es a veces bastante difusa.” |
A la bella metáfora “caja negra” podemos añadirle lo de shadow banking o “banco en las sombras”. |
La ya aludida transparencia aparece como lo que es: una bola, una falacia, un embuste, o si prefieres uno de los disfraces o camuflajes que los economistas le endilgan a la opacidad y a la turbiedad de los manejos financieros. |
Entretanto, la prensa señala que Blue Owl Capital, la star du crédito privado de New York, anunció el jueves 2 de abril cifras catastróficas. |
“Blue Owl Capital, uno de los mayores gestores de crédito privado, anunció el jueves 2 de abril que, durante el primer trimestre, sus clientes habían solicitado el reembolso de 5.200 millones de dólares de sus inversiones en dos de sus fondos. Las solicitudes de retirada representan, respectivamente, el 22 % y el 41 % del valor total de estas entidades. Se trataría de una hemorragia si Blue Owl hubiera accedido a ellas, pero, dado que los reembolsos de las inversiones tienen un límite máximo, el dinero está bloqueado. Las perspectivas de rentabilidad de dos dígitos también conllevan algunos inconvenientes.” |
No debe sorprender que los inversionistas no sean los únicos que hagan ochos con el culo en sus sillas. Reguladores y autoridades públicas también sienten llegar los síntomas de una gripe estomacal o gastroenteritis viral, vulgo diarrea, frente a la misteriosa “caja negra” que constata una oleada de retiradas sin precedentes. |
A tal punto que los problemas de liquidez que sufren grandes firmas que administran fondos yanquis han llevado al Congreso a pedirle cuentas a los principales actores del mercado del crédito privado. |
¿Y de cuanto estamos hablando? Se estima que la industria del crédito privado tiene concedidos préstamos en todo el mundo por unos USD 2,5 billones, de los que entre 1,5 y 2 billones de dólares estarían en EEUU, mientras el Banco Central Europeo habla de 400 mil millones de euros en Europa. Una poquedad. Pero como sabemos, los virus contaminan en cantidades microscópicas… |
Por otra parte, puede que la alarma que cunde en el Congreso yanqui se explique muy fácilmente si le creemos a dos investigadores vernáculos: Mr. Haotian Chen de la Universidad de California (UCLA), y Mr. Bruce Sacerdote, del National Bureau of Economic Research (NBER). |
Estos linces mostraron que los senadores son especuladores financieros como el resto, y que sus resultados bursátiles no le deben nada a la ciencia infusa sino a la información privilegiada de la que disponen gracias a sus augustas funciones. |
Te recuerdo de pasada que –en materia financiera– la información privilegiada es un delito, lo que no es óbice para que el NBER haya juzgado que “su posición a la cabeza del poder no les da ventajas indebidas en Wall Street”. ¡Ah, bon! |
Pero el debate continua en EEUU: “los electos del cuerpo legislativo se aprovecharían de las informaciones a su disposición para consagrarse al delito de iniciados”. |
Después de todo, “¿por qué los miembros del Congreso gastarían tanto tiempo y energía por un salario de apenas USD 174.000 por año?” se preguntan Haotian Chen y Bruce Sacerdote, los economistas autores del estudio. |
Lo que no deja de ser la hipófora ya expresada en Chile a propósito de nuestros padres conscriptos, y que se metaforiza muy naturalmente hacia el norte. |
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