Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

9 de abril de 2026

FRANCISCO DE MIRANDA Y LAS MISERIAS DE DONALD TRUMP por Edgar José Gil López

 En 1781 y en 1782, más de un siglo (104 y 105 años respectivamente) antes de la llegada a Estados Unidos en 1885  del abuelo de Donald J Trump, Friedrich Trump, un inmigrante que ocultaba su origen alemán haciéndose pasar por sueco, y 165 años antes de que su nieto Donald Trump el actual Presidente de los Estados Unidos hubiese nacido en 1946; un venezolano, nacido en Caracas, Don Francisco de Miranda, había participado activamente combatiendo en la Batalla del estratégico Puerto de Pensacola (1781), controlado por los ingleses que terminaron rindiéndose, siendo promovido al grado de Teniente Coronel y en 1782 desempeña un papel crucial como negociador autorizado y artífice de la capitulación de los ingleses en Las Bahamas, firmada por el vicealmirante John Maxwel, hechos estos con los cuales Miranda contribuyó de manera importante a la Independencia de los Estados Unidos.


Y así siempre ha sido reconocido.

En 1783, cuando ya  ese país había logrado su independencia, Miranda va a los Estados Unidos donde su prestigio militar, ilustración intelectual y el respeto de que era acreedor y merecedor eran tales -habida consideración de que este había participado en la guerra de su independencia-, que era invitado y se reunía con líderes de la independencia norteamericana como “George Washington, John Adams, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, Henry Knox, Ezra Stiles, Thomas Paine, Samuel Adams (…). Comparte con ellos largas tertulias, debate sobre los fundamentos de la Constitución (…), asiste a las reuniones del Congreso y discute abiertamente sobre temas políticos, filosóficos o religiosos”. (Carmen Bohórquez. Francisco de Miranda. Precursor de las Independencias de la América Latina. 131-132).


Miranda independentista


Observando también expresiones raciales discriminatorias y algunas contradicciones manifiestas en la Constitución republicana norteamericana.
Entre 1785 y 1789 recorre gran parte de Europa, incluyendo extensos territorios de Rusia. En este andar por el mundo, donde llega siempre genera admiración entre los más poderosos gobernantes, reyes, emperadores, intelectuales, filósofos, escritores, poetas, artistas, músicos.
Miranda se había dedicado por años a viajar por distintos países a explicar y buscar ayuda en pro de la Independencia de las colonias de España, que le ha valido el título de Precursor de la Independencia de la América del Sur e ideólogo de la creación de Colombia, con el fin de integrar los territorios que abarcaban “…desde el Mississippi hasta el Cabo de Hornos, con el océano por frontera en el Oeste, y por el Este los linderos del Brasil y Guayanas; Cuba quedaría inclusa, por ser llave del Golfo de México”. (Alfonso Rumazo González. Francisco de Miranda Protolíder de la Independencia Americana p. 141.)
En 1806, a pesar de la negativa del gobierno de los Estados Unidos de apoyarlo, pues en el fondo estos siempre se habían opuesto a la independencia de las colonias españolas, Miranda, decide invadir las costas venezolanas, siendo las autoridades españolas informadas previamente de los planes de Miranda desde que éste salió de los Estados Unidos, el 27 de abril de 1806, desiste de su intento y resuelve ir hacia Trinidad para volver luego sobre el puerto de La Vela de Coro, donde si va a desembarcar y por primera vez, el 3 de agosto de 1806, se iza la bandera en suelo patrio.
Su dimensión es tal que cuando va a París en marzo de 1792, debido a su fama militar, es requerido por los franceses para defender la República Revolucionaria, llegando a ser Mariscal de Campo, General y Teniente General de los Ejércitos de la Revolución Francesa, participando en la batalla de Valmy (septiembre de 1792), cuya importancia fue crucial para la pervivencia de la revolución y en el desarrollo de la historia universal.

«Considerada por Goethe como el “inicio de una nueva fase de la historia del mundo” en tanto a lo que significa para la continuación del proceso revolucionario francés (…)» y en el sitio de la ciudad portuaria de Amberes, el 29 de noviembre de 1792, asediándola 4 días hasta desalojar a las tropas prusianas y austriacas. (El camino a Amberes. http://www.franciscodemiranda.info/es/biografia/amberes.htm).
Hoy, la figura de Miranda representada en retratos, pinturas, bustos y estatuas se encuentra en diferentes lugares y países del mundo, particularmente en el Reino Unido, Estados Unidos y Rusia, además de Francia.  Su nombre está inscrito, cerca del de Napoleón, en el  Arco de Triunfo de París, uno de monumentos más famosos de la modernidad, construido en memoria de los momentos más gloriosos de la historia de Francia, con grabado de los generales de la Primera República Francesa (1792–1804) y el Primer Imperio Francés (1804–1815).

El ADN de Donald

Es precisamente a los Estados Unidos, a cuya independencia contribuyó Miranda que, en 1891, llegó el abuelo  paterno de Donald Trump, Friedrich Trump (más tarde Frederick Trump), un inmigrante alemán proveniente de Kallstadt, Baviera, aprovechando la libertad de esa nación -que Miranda contribuyó a obtener, y en esto hay que insistir en dejarlo bien establecido-,   instalandose  en Queens, Nueva York. Luego en Seattle, en Washington Street donde abundaban variedades de salones, casinos y burdeles, se dedico al negocio del Dairy, un Restaurant donde se servía comida, licor y se anunciaba que incluía «Habitaciones para damas», un eufemismo común para la prostitución. Ya antes había amasado una fortuna operando restaurantes y burdeles para mineros durante la Fiebre del Oro de Klondike, Canadá.

Es quizás de ahí, genéticamente, o en su ADN alemán y de las prácticas de su abuelo, de donde vendría  la idea racista de supremacía blanca, la afición por los casinos y la relación de Trump con afamados pedófilos y violadores de niñas y adolescentes, y su tendencia a falsificación de registros comerciales, ocultar pagos por encuentros sexuales y pornógrafa; crímenes por los cuales ha sido declarado culpable por la Justicia y pendiente de la condena que le habrán de imponer, por muy Presidente de los Estados Unidos que él sea y aunque ese país se precie de ser  el más democrático, paladín de la libertad y la más grande potencia económica y militar del mundo.

Con su racismo discriminador, Trump siente desprecio por los latinos y nos califica de delincuentes, narcotraficantes, criminales y escorias, al punto de ordenar la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México para impedir la entrada de inmigrantes y ahora persiguiendo y deportando a miles de ellos sin ningún tipo de consideración y respeto de su dignidad y derechos humanos, y que por décadas han trabajado y contribuido  con el crecimiento de EEUU; en contra de lo cual se han pronunciado y continúan protestando millones de estadounidenses, como también lo están haciendo destacados e influyentes líderes políticos norteamericanos, por las guerras provocadas por Trump y el secuestro del Presidente de Venezuela. Mientras él no tiene medida ni límite en su destrucción de la institucionalidad del país que gobierna y siente desprecio  por la Corte Suprema, el Senado y del Congreso todo, incluidos los miembros de su propio partido y por los sectores populares  norteamericanos. 
Cuando Miranda debatió y compartió con  Washington, John Adams, Jefferson, Benjamin Franklin, Hamilton, Knox, Paine, Samuel Adams parte de los fundadores de los Estados Unidos sobre los valores de democracia y libertad en la Constitución norteamericana,  no imagino que aquella experiencia republicana pudiera llegar a degenerar y a la degradación   a la que le han conducido las elites dueñas  del poder político, militar y financiero encarnados hoy en Donald Trump. 
Todo eso le toca resolverlo a la sociedad norteamericana que lo eligió, y cuyo sistema judicial, el discurso sobre la democracia y de la libertad los ha derrumbado Trump, arrastrándolos  por el suelo, cometiendo los peores crímenes contra la humanidad, haciendo guerras contra países, cometiendo genocidios (como en el que participó en Gaza) amenazando con destruir la civilización y culturas milenarias, sin razón válida alguna y sin la autorización constitucional para ello,  y que sectores del más alto nivel del poder político y militar están persuadidos  que puede llevar a la ruina y al desastre al país,  afirmando que la única moral es la suya propia -cuando en realidad carece totalmente de ella-, afirmando que puede acabar con cualquier gobierno o anexarse países, aunque no se atreve a atacar a potencias como Rusia, China, Corea del Norte.
El nivel de inhumanidad y amoralidad es tal que, si hubiese que usar los peores adjetivos que existen para calificarlo, ninguno de ellos ni todos juntos licuados serían suficientes para definir la magnitud de su real condición…  sería necesario que los seres humanos creáramos un nuevo concepto para poder describirlo… una especie de engendro del mal, contra naturam… una miniatura de Christopher Hesse, Szell, ¡Der Weibe Engel!.
Este es el personaje que se ha atrevido a agredir a nuestro país, la patria del Generalísimo Francisco de Miranda, que luchó por la Independencia de los Estados Unidos y a donde luego migraría  su abuelo y nació él; es el que, cobardemente, de madrugada y en la oscuridad, con sus carabelas y banderas con calaveras con los signos de la muerte, destrucción y saqueo, nos ha atacado por la vía de los hechos sin previa declaración de guerra, cuando ha debido hacerlo.
La declaración y el uso de la fuerza entre Estados están establecidas por las normas de la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos del Derecho Internacional, y la previa declaración de la guerra constituye, además, una obligación moral, que tiene que ver con la dignidad del Estado agresor, de la cual carece quien hoy mal gobierna a los Estados Unidos, quien osó entrar con uso de fuerza militar destructiva a secuestrar al Jefe del Estado de la República para extorsionar a los demás poderes nacionales y causar terror y muerte en la población con amenazas de nuevas agresiones, imponiendo así la firma de contratos sobre hidrocarburos y presionando la aprobación de nuevas leyes en materia minera para  facilitar a las compañías norteamericanas el saqueo y la extracción del oro, otros minerales y de actividades hasta ahora consideradas estratégicas y bajo control del Estado, que no serán, precisamente, para favorecer, disfrute ni bienestar del pueblo venezolano ni del pueblo norteamericano siquiera (creer lo contrario es una ilusión que embarga, tristemente, más que todo a un número venezolanos), sino para enriquecer a las grandes trasnacionales extranjeras; pero que están suscritos y aprobadas con vicios del consentimiento, por ausencia de libre voluntad a causa del chantaje, la extorsión, el terrorismo y la amenaza,  y cuya consecuencia es la nulidad absoluta de dichos acuerdos e instrumentos legislativos, y de cuya constitucionalidad el país de comprobada formación jurídica, integridad moral y ética tiene dudas. 
Nada le importó que se trata de la tierra donde nacieron Francisco de Miranda y que este luchó por la Independencia de Estados Unidos, Simón Bolívar, El Libertador de la América del Sur y el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, tan Grandes o tanto más Grandes que los libertadores de las colonias inglesas que hoy forman los EEUU. Tanta miseria no tiene límite. Pero la Historia no se detiene. Y aunque con su agresión afirme que es él quien gobierna y decide en nuestro país y que circunstancialmente aparezca controlando el dominio de nuestros recursos de hidrocarburos y mineros, manejando nuestros ingresos; más temprano que tarde, el pueblo venezolano restituirá el sentido y el valor histórico del 19 de abril de 1810, del 5 de julio de 1811, de nuestro proceso independentista, de la Constitución aprobada por el pueblo en 1999.  No somos ni seremos colonia ni patio trasero de nadie. No vamos a permanecer en calma ni a tardar los años que duró nuestro proceso emancipador de España para restablecer íntegramente la soberanía plena de la Nación. 
Este es un país libre y libertador, que predica la paz, la unidad de los pueblos y el rechazo a la guerra, pero que no va a renunciar a esas condiciones a cambio de la perdida de la soberanía y la dignidad nacional, que elementos del Estado parecen haber sometido a un estado de suspenso invocando  razones circunstanciales y estratégicas y otros degradados por la traición, cobardía  o el alborozo con que se han ilusionado “por un puñado de dólares”.  Un país que no va a dejar que se imponga una colonización por la enajenación de un sujeto cuyo nombre, si acaso, permanecerá algún tiempo en algunas fachadas de hoteles y casinos, hasta que el pueblo de los Estados Unidos decida demolerlos como los revolucionarios franceses lo hicieron con la Bastilla,  a pesar de que al secretario del interior de EEUU, en mala hora, se haya atrevido a compararlo, con el mayor cinismo, “con el líder independentista Simón Bolívar” y afirmar “que algunos en Venezuela considerarían honrar… con una estatua” (https://cnnespanol.cnn.com/2026/03/26/eeuu/video/burgum-eeuu-trump-venezuela-estatua), cuando en realidad su nombre está condenado -por infamante al género humano- como el más grande  asesino de la historia al lado de Herodes, Hitler y Netanyahu, quienes ya en su momento se encontraran juntos en el infierno disputándose cada  uno el derecho de ser el infame de todos, mientras el lobby sionista monta a Netanyahu encima de Trump, y entre ellos se dedican a agitar las brasas del fuego de las pailas y a atravesarse con hierros candentes los despojos de   unos y   otros.
Sus propios generales que le han venido renunciando significativamente y parte de los jefes de gobierno de países que hasta hace poco eran sus aliados, se quedan perplejos y desprecian cuando ven, oyen y perciben tal grado de decrepitud e incapacidad  mental, moral, política y militar, ante el desastre al cual está arrastrando a su propio país y la guerra a la que pretende llevar -y está arrastrando- al mundo con su insania mental de ordenar el asesinato de pueblos, sin importarle siquiera la pérdida de vidas de soldados norteamericanos que envía a combatir, mientras en la oficina oval no corre ningún  riesgo, como no los quiso enfrentar cuando se negó a prestar servicio militar en la guerra de Vietnam quejándose de unos espolones   en los talones, que luego las hijas del médico Larry Braunstein  que   lo certificó  afirmaron que el diagnóstico fue un "favor"  a su padre, Fred Trump… por cierto, sin contar además,  de que es el primer y único presidente de los EEUU sin prestar servicio militar. ¡Hasta Hollywood lo desprecia¡.

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