Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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31 de mayo de 2026

Chile recurre a la ciencia nuclear para autenticar la miel

 

Científicos de todo el mundo aplican técnicas nucleares e isotópicas para autenticar la miel, con el fin de facilitar el comercio y proteger a los consumidores.

Mediante análisis de isótopos estables, Enrique Mejías, becario del OIEA, examina muestras de miel para determinar su composición. En casos de fraude, la miel puede estar adulterada con edulcorantes económicos como el jarabe de maíz de alta fructosa. (Fotografía: E. Mejías/CCHEN).

El OIEA, a través del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura y su programa de cooperación técnica, está ayudando a países como Argelia, Bangladesh, Cuba y Tailandia a crear las competencias científicas necesarias para proteger a los consumidores de los productos apícolas adulterados y no inocuos. Argelia ya puede detectar peligros químicos en la miel y otros productos alimenticios, y Tailandia ha desarrollado la capacidad de autenticar las casi 3000 toneladas de miel y productos apícolas que exporta anualmente. 

Chile está ampliando su capacidad científica para autenticar miel y reforzar la inocuidad de los alimentos mediante la aplicación de técnicas nucleares y otras técnicas conexas.

Protección de la apicultura a pequeña escala frente al fraude en la miel

Desde la Patagonia hasta la Isla de Pascua, la rica diversidad geográfica y biológica de Chile ofrece fuentes de néctar únicas, a partir de las cuales las abejas producen distintas variedades de miel que se exportan a todo el mundo. Sin embargo, la industria apícola del país se ve amenazada por el fraude alimentario y la sustitución de la miel natural por productos falsificados. 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 96,3 % de la industria apícola chilena corresponde a pequeños productores con menos de 300 colmenas, cuyos medios de vida dependen del valor de sus productos. El OIEA y la FAO están ayudando a científicos chilenos a clasificar y catalogar muestras de miel local procedentes de todo el país mediante la creación de una base de datos nacional sobre la miel, basada en perfiles de isótopos estables. La verificación de la autenticidad de la miel permite a los apicultores chilenos asegurarse el acceso a los mercados internacionales, donde las mieles de especialidad de productores locales pueden cotizarse a precios más altos. 

“El fraude alimentario perjudica gravemente a los productores, ya que la circulación de mieles falsificadas de bajo costo genera una competencia desleal que erosiona el valor de los productos. Por ello, desde la CCHEN buscamos fortalecer el sector, dotándolo de instrumentos científicos para certificar la autenticidad de las mieles y garantizar que el valor del producto refleje con exactitud la calidad y el origen de este”, expresa Enrique Mejías, investigador de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN). 

Investigadores en Chile recolectan muestras de miel para analizarlas y alimentar la nueva base de datos. (Fotografía: E. Mejías/CCHEN).

Formación de una fuerza de trabajo especializada

Tras las actividades de creación de capacidad llevadas a cabo por el OIEA en 2024, los científicos chilenos crearon una base de datos de “marcas” isotópicas de la miel chilena, que permite determinar con precisión el origen de la miel y detectar fraudes cuando se han incorporado azúcares añadidos. Los científicos ampliaron sus conocimientos sobre los instrumentos analíticos utilizados para la detección del fraude en la miel y la autenticación de la miel, de conformidad con los métodos de referencia de la AOAC Internacional y el Codex Alimentarius. 

“La creación de capacidad científica sostenible es fundamental para que los países puedan hacer frente a desafíos complejos como el fraude alimentario. Al dotar a los expertos de instrumentos avanzados y armonizar las metodologías con las normas internacionales, fomentamos la resiliencia y la credibilidad a largo plazo en los sistemas alimentarios”, señala Dongxin Feng, Directora del Centro Conjunto FAO/OIEA.

Para que los científicos pudieran llevar a cabo los análisis, el programa de cooperación técnica del OIEA proporcionó a la CCHEN y a la Universidad de Chile el equipo necesario, que incluyó un espectrómetro de infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR) para ayudar a detectar azúcares añadidos, jarabes u otros adulterantes, y un espectrómetro de fluorescencia de rayos X por energía dispersiva (ED-XRF) para ayudar a medir la contaminación por oligoelementos y determinar el posible origen geográfico de la miel. 

Durante una beca en el Laboratorio de Inocuidad y Control de los Alimentos del Centro Conjunto FAO/OIEA en Seibersdorf (Austria), el investigador chileno Enrique Mejías también profundizó sus conocimientos especializados sobre el uso de técnicas nucleares e isotópicas para determinar la autenticidad de los alimentos, entre ellas la espectrometría de masas de relaciones isotópicas, la resonancia magnética nuclear y el análisis por espectrometría FTIR. Hoy pone estos conocimientos al servicio de Chile, donde los científicos están recopilando datos adicionales sobre la miel nacional con fines de autenticación.

“El OIEA está prestando apoyo a Chile en la formación de una fuerza de trabajo cualificada de científicos nucleares que puedan contribuir a garantizar el éxito a largo plazo de la industria apícola y de quienes dependen de ella”, afirma Luis Longoria, Director de la División para América Latina y el Caribe del Departamento de Cooperación Técnica del OIEA.

Las abejas son un importante polinizador, pero sus poblaciones están disminuyendo. (Fotografía: L. Longoria/OIEA)

Vigilancia de la sanidad apícola

Recientemente el OIEA ha puesto en marcha un nuevo proyecto de cooperación técnica para ayudar a Chile en la vigilancia y el diagnóstico de la sanidad apícola. Aunque Chile no se ha visto afectado hasta ahora por enfermedades apícolas graves, los recientes brotes de “loque americana”, una enfermedad endémica de rápida propagación, plantean nuevos desafíos. Además de dañar las poblaciones de abejas, las enfermedades apícolas pueden comprometer la inocuidad de la miel para el consumo humano. Ante un brote, las colmenas infectadas deben ser eliminadas y se deben imponer cuarentenas para evitar la propagación. Al mejorar su capacidad de vigilancia de las enfermedades apícolas, Chile estará en mejores condiciones de proteger a las abejas y garantizar la inocuidad de los alimentos.

“En Chile, la sanidad apícola es la piedra angular de la sostenibilidad y la competitividad del sector —manifiesta Franco Alejandro Gamboa González, Encargado Nacional de Sanidad Apícola del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile—. Aunque el país se encuentra en una posición ventajosa frente a las enfermedades exóticas, los desafíos que plantean las enfermedades endémicas, especialmente la loque americana, requieren un enfoque integral y sostenido en el tiempo. En este contexto, el fortalecimiento de la vigilancia de la sanidad, el desarrollo de capacidades diagnósticas y la coordinación con organizaciones internacionales resultan fundamentales para abordar estos desafíos y posicionar a Chile como líder mundial en materia de sanidad apícola”.