Por: Luis Rodríguez | #Guaniamo68
La trinchera antiimperialista
En mi perfil de Facebook no quedan escuálidos. Con los años los he ido eliminando con cada acontecimiento cimero en la política venezolana que les ha dejado ver la costura sanguinolenta de su comportamiento. La última gran limpieza que hice fue en las elecciones presidenciales del 2024; los eliminé a casi todos.
En mi perfil quedaron camaradas y revolucionarios que me acompañaban en el amor por Chávez y la Revolución, o eso creía yo. Y digo creía, porque a raíz de los últimos acontecimientos político-militares se ha revelado una caterva de personas que hasta antier eran "revolucionarios de uña en el rabo", actuando hoy como los opositores más acérrimos. Sus arteros ataques no son solo contra los funcionarios que circunstancialmente lideran el Gobierno Revolucionario, sino contra la Revolución misma y todo lo que se ha construido con esfuerzo en los últimos años.
Para entender el presente, hay que mirar hacia los Altos de Pipe, donde la historia de nuestra soberanía tecnológica fue saboteada desde su nacimiento.
En Pipe, una zona del estado Miranda rumbo a la ciudad de Los Teques, el general Marcos Evangelista Pérez Jiménez instaló y construyó un reactor nuclear, uno de los primeros de Latinoamérica. Este reactor, el RV-1, se edificó en el marco de la iniciativa del gobierno estadounidense del presidente Dwight D. Eisenhower llamada "Átomos para la Paz" .
Detrás de este proyecto estaba la mente más brillante que ha parido esta tierra en el siglo XX: el Dr. Humberto Fernández-Morán. Él no solo fundó el instituto que hoy conocemos como el IVIC, sino que visualizó una Venezuela que dominara la física de partículas para sanar enfermedades y potenciar la industria. Pero la mezquindad política no tardaría en aparecer.
Tras la caída de Pérez Jiménez en 1958, la naciente partidocracia de AD y COPEI, en lugar de abrazar el progreso científico, se dedicó a perseguir al Dr. Humberto Fernández-Morán. Con una maledicencia propia de quienes odian la inteligencia, lo llamaron peyorativamente "El Brujo de Pipe".
Utilizaron este apodo para denostar su trabajo, comparando la alta ciencia con la brujería y la charlatanería. La derecha puntofijista no podía permitir que un científico de su talla brillara, y lo empujaron al exilio, dejando al reactor huérfano de su creador y marcando el inicio de un sabotaje presupuestario que duraría décadas.
Se ha generado mucha polémica sobre el reciente traslado del material nuclear a los EE. UU., pero hay que hablar con datos duros. El uranio enriquecido utilizado en Pipe no era propiedad de Venezuela. Bajo los contratos originales de la era Eisenhower y las normativas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ese combustible se entregó bajo una modalidad de arrendamiento y "préstamo" .
Existía —y existe— una obligación legal internacional que estipula que, una vez gastado el material o cesadas las operaciones, el uranio debe volver a su país de origen para evitar la proliferación de armas. No es una "entrega de soberanía", es el cumplimiento de un contrato que nació mucho antes de que la Revolución llegara al poder. El material retirado incluía barras de uranio con enriquecimiento del 20% adquiridas en los años noventa para una repotenciación que nunca se concretó .
Es falso que el reactor haya sido desmantelado "ahora" por negligencia. La realidad histórica es que el RV-1 dejó de funcionar operativamente en 1991 . Durante la gestión de Carlos Andrés Pérez, la instalación quedó inactiva operativamente en 1994. En 1997, ya en la decadencia de la IV República, se decidió su clausura definitiva y se inició la retirada del combustible gastado bajo protocolos del OIEA .
Lo que hemos visto recientemente es la ejecución de un protocolo de seguridad internacional que se postergó por años, pero que siempre estuvo en la hoja de ruta técnica del instituto. El material remanente permaneció bajo condiciones seguras de enfriamiento y almacenamiento, a la espera de que los actores internacionales responsables de su origen adoptaran las medidas correspondientes .
El 03 de enero, cuando fue secuestrado nuestro Presidente Nicolás Maduro, una de las acciones arteras de los gringos fue bombardear el IVIC. En ese bombardeo, uno de los misiles
cayó a escasos 50 metros de las instalaciones del reactor. Cosa que hubiese generado (de haber impactado al reactor) una reacción en cadena
que es llamada una bomba sucia, y que pudo haber generado miles de víctimas en los Altos Mirandinos y Caracas. La negligencia no fue nuestra. El peligro lo trajo el imperio con sus bombas, no el reactor con su ciencia.
Los recientes sucesos que incluyeron el secuestro del Presidente Nicolás Maduro trajeron una amenaza real sobre el IVIC. El ataque afectó la red eléctrica del centro y comprometió el suministro en al menos la mitad de sus 24 centros de investigación .
Mantener material radiactivo expuesto a ataques militares de la derecha apátrida era una irresponsabilidad. El traslado por tierra desde el IVIC hasta los muelles de Puerto Cabello se realizó entre el 18 y el 29 de abril , y fue una medida de protección necesaria para Caracas y Miranda. Quienes hoy critican la medida desde una supuesta "izquierda" radical, olvidan que una fuga radiactiva provocada por un bombardeo no distingue ideologías.
El Comandante Hugo Chávez, en su afán por devolverle a Venezuela su estatura científica, intentó reactivar convenios nucleares con socios estratégicos. En 2001, durante su gobierno, se aprobó un plan de reconversión "reversible" que permitió utilizar las instalaciones como "Planta de Esterilización por Rayos Gamma" (Pegamma) . Sin embargo, el material que estaba en Pipe ya era "leña quemada": residuos radiactivos del siglo pasado que no servían para los nuevos proyectos de soberanía energética que el Gigante soñaba. Chávez sabía que para avanzar hacia el futuro nuclear de Venezuela, primero había que limpiar los pasivos peligrosos heredados de la cuarta república .
Aquí es donde aparecen los "científicos de botiquín", esos que se toman dos cervezas y de repente saben más que "Lepe" de ciencias, tecnología, física nuclear y logística de traslados. Estos personajes, que hasta hace nada se daban golpes de pecho por el proceso, se han dedicado en los últimos meses no a edificar un relato realista, sino a destruir desde la ignorancia.
El operativo contó con la participación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de Estados Unidos (NNSA), el Reino Unido (encargado del transporte marítimo) y la supervisión del OIEA . No fue una "entrega". Fue una operación internacional de seguridad para proteger a los venezolanos.
Nuestro Padre Cantor Alí Primera decía en una de sus canciones: "No creo que sea tan grande el pecado en levantar, sino en creer en falsos testimonios". Ante esta coyuntura, vemos cuánta razón tenía Alí. Esos que hoy repiten como loros las matrices de la derecha, creyendo en testimonios falsos y "análisis" de cafetín, son los mismos que le hacen el juego al enemigo en el momento más crítico.
La Revolución protege la vida. El material se fue porque ya no era ciencia, era un peligro latente. Venezuela reafirma su compromiso histórico con la ciencia para la paz, la protección de la población y el cumplimiento de sus obligaciones derivadas del Tratado de Tlatelolco y del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares .
Nosotros seguimos adelante, con la verdad por delante y defendiendo la patria de los de afuera y de los "conversos" de adentro.
Por: Luis Rodríguez | #Guaniamo68