Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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18 de junio de 2026

ANTIGONA INMORTAL por Freddy Antonio Torres González.

 Mirad a Antígona 

la más noble hija y hermana,

se hundió a propósito 

miserablemente porque creyó 

en nosotros y  mantuvo sagrados

nuestros mandamientos.


!Mirad a la desconsolada Niobe!

Nosotros hemos matado a sus inocentes

hijos sólo para poder Acer un indecible

daño a la orgullosa madre.


A ver, quiénes dicen ésto?

Acaso Apolo y Artemisa,

que lamentable con lágrimas 

 ahora sus acciones?...


No.

Estos dioses olímpicos permanecen 

silenciosos y amargos;

y qué mortales se atreverían 

a desafiarlos?..


La estatua de Hermes en el Vaticano 

exclama compungido: los dioses 

griegos sin fijarse demasiado 

en sus 'insuficiencias éticas", 

sigue diciendo: así ha sido siempre 

nuestro actuar. Sólo para nosotros

mismos hemos vivido,

y deparado dolor a todos los demás.

No fuimos buenos  y, por esto,

tuvimos que perecer.


La historia tiene que revisar 

la conjunción de Antígona y Niobe o,

más bien, la similitud de su destino.

Niobe, la hija de Tantalo,

'la extranjera de Frigia",- como Antígona

la llama- es invocada  también por Electra 

en la tragedia de Sófocles que lleva

su  nombre:


"Sé de que muerte deplorable Niobe,

la noble hija de Tantalo , pereció 

en la cuna de Sipilo, dónde como yedra 

flexible la roca creciente la envolvió.

Y ahora expuesta a las lluvias, su cabeza

está cubierta de nieves eternas,

y de sus párpados se escapan lágrimas

que bañan sus senos, sin secarse jamás.


En la versión de Holderlin,

Antígona se compara con Niobe,

Y no sólo porque ha de ser enterrada,

como esta, en un sepulcro rocoso;

ella comprende que la hija de Tantalo 

a pesar de su discurso genial 

se ha convertido en un desierto debido

a los mortíferos años del sol.

(Helios- Apolo).


Holderlin, apartándose de estás líneas 

de Sófocles resalta el hecho de que Niobe,

celebrada por su numerosos seguidores,

símbolo de la fecundidad de la tierra,

sufre el castigo , no solo de ser privada 

de toda su descendencia, sino de ser 

ella misma transformada

en una estéril roca,:


"He oído que ha devenido igual que a un 

desierto, la pletorica de vida, la Frigia ,

criada en el regazo de Tantalo, 

en la cima de Sipilo'.


Muchos intérpretes de la obra de Sófocles se apoyan aún en la estética de Hegel , según  el cual el conflicto entre Antígona y Creonte se debe a un enfrentamiento entre el derecho de familia y el de Estado. Ambas figuras aparecen así justificadas, tanto la que proteje la polis como la que se niega a obedecer sus leyes porque se oponen a lo más sagrado .

Se puede ver también el choque entre el respeto a los mandatos divinos y la lealtad de los decretos profanos.

Reinhardt también descubre en la tragedia de Edipo Rey la oposición entre verdad y apariencia , la hybris, que consiste en no haber querido ver la verdad encarnada en Antígona.


Se sabe todavía que en ciertas comunidades rurales de la vieja Europa, la mujer que pierde un pariente de viste  de negro y está de luto riguroso y no lo abandona nunca, porque a ese primer duelo siguen inevitablemente otros en la familia, de manera que ella mantiene " vivo" en el recuerdo los difuntos de la casa, es ella que se ha dedicado a amortajarlos, de velarlos, de llorarlos, y de llevar ofrendas a sus tumbas.


No es extraño pues, que el mundo subterráneo y los dioses que en él reinan sean para Antígona  más venerables cc que los que, en el mundo de los seres vivientes, patrocinan las hazañas temerarias del hombre, de la cual la mujer queda excluida.

Eso no lo encontramos en el reino del Hades, la mentira la hayamos en el reino de los vivos, pues la muerte es quizás la única gran verdad que conocemos, mientras que aquí arriba, en la superficie lo más común es precisamente lo superficial, lo efímero, lo aparente, en una palabra, el error .


Los directores clásicos,

muestran en escena a Antígona inmortal,

reencarnación de la verdad,

opuesta a Creonte,

que permanece intacto

hasta la aparición de la maldición 

del adivino Tiresias, en la apariencia;

sin embargo el combate característico 

en Sófocles se trata de revelar 

" la precariedad de toda Voluntad de poder".


Sin embargo Creonte lucha contra el coro,

lo amenaza . Trata de imponer su autoridad que se apoya en el temor que inspira 

a sus súbditos.

Pero basta que la desgracia se apodere 

de Creonte, para que desaparezca por completo.

No escucha a su hijo Hemon, el orgullo de su masculinidad no puede escuchar las súplicas de una mujer.

Eso produce la fatal decisión de enterrar viva a Antígona. Tampoco escucha por boca de 

su hijo , lo que el pueblo dice a sus espaldas.

El quiere ser temido y arrogante.

Ni siquiera se inmuta cuando Hemon

desesperado se retira bruscamente 

advirtiéndole que no lo volverá a ver jamás .


Freddy Antonio Torres González. Mérida 2026.