Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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23 de julio de 2026

Sismo en la Soberanía Natalicio de Simón Bolívar 24 de julio por William Rodríguez

En un país que atraviesa una profunda fractura de su soberanía, seis meses después del 3 de Enero y apenas un mes tras el doble terremoto que estremeció la tierra y la conciencia nacional, la conmemoración del nacimiento de Bolívar adquiere este 24 de julio un sentido que trasciende lo ceremonial. Es un llamado histórico.

Bolívar conoció el temblor que derrumba repúblicas. El terremoto de Caracas de 1812 no solo destruyó la ciudad; quebró la arquitectura institucional de la primera independencia, abrió espacios para la intervención externa y debilitó la cohesión interna que sostenía el proyecto emancipador. Aquel sismo le reveló que la libertad es vulnerable cuando la nación pierde su capacidad de decisión y cuando la soberanía se fragmenta.

Hoy Venezuela enfrenta un desafío de magnitud equivalente. La soberanía energética, política y militar se encuentra comprometida desde la Capitulación, afectada por presiones externas, por estructuras internas debilitadas y por Medidas Coercitivas Unilaterales que apuntalan una crisis prolongada, actuando como un terremoto político continuo con múltiples réplicas. No es un episodio aislado: es una secuencia de impactos que erosionan la capacidad del país para definir su destino.

El doble terremoto del 24 de junio, pese a su poder devastador y a la tragedia que generó, mostró un rasgo esencial del carácter nacional: el pueblo venezolano enfrentó y enfrenta este desafío sin pánico, con unidad y profunda solidaridad, asistiendo a los damnificados y valorando significativamente la ayuda humanitaria proveniente de países extranjeros, incluyendo Rusia, que envió más de 35 mil toneladas de alimentos, medicinas y tiendas de campaña.

En este natalicio, Bolívar no es un símbolo distante. Es una advertencia y un referente estratégico. La soberanía no se declama: se ejerce y se defiende con dignidad y coraje, nunca con sumisión ni obediencia. Así como la República se levantó entre ruinas en 1812, hoy Venezuela debe enfrentar su propio terremoto histórico con claridad estratégica, cohesión nacional y voluntad de poder.

Conmemorar su nacimiento implica asumir que la reconstrucción de la soberanía exige disciplina institucional, visión geopolítica y un proyecto nacional de largo plazo que supere la fragmentación, la corrupción y la ineficiencia. La respuesta histórica que seamos capaces de construir será decisiva, un proyecto nacional profundamente bolivariano por el rescate de nuestra soberanía energética, política y militar.


William Rodríguez

ING Mecánico

MSc en Seguridad de la Nación

Ex presidente de la Comisión de Hidrocarburos de la Asamblea Nacional