José Sant Roz
Qué habrá querido decir Nicolás Maduro con ese pasaje bíblico
que leyó con tanta pasión: «No es con ejército, ni con fuerza, sino con mi
Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». ¿Qué ya no era con un ejército
venezolano como íbamos a vencer a los gringos? ¿Qué no hacían falta más luchas
ni batallas sino buscar la paz de Venezuela y que ésta sólo se lograría con
pura potencia espiritual? ¿Qué sería lo que se andaba cocinando con sus juntas
con esos señores evangélicos? ¿Buscar el modo de tirar la toalla? ¿Una
capitulación? ¿La entrega del país de modo menos traumático? No se puede
entender el 3-E al menos que se acepte que el Presidente Maduro también había
perdido ascendiente, autoridad sobre los cuadros políticos del PSUV y de las
Fuerzas Armadas o estaba definitivamente harto de una lucha que no se iba a
definir por una victoria nuestra. Ya eran casi 13 años en lo mismo. ¿Acaso fue
por una decisión suya que toda defensa fue paralizada?
Los evangélicos no propulsarán ninguna revolución en todos
esos países en lo que son una gran fuerza. Al contrario. Ya en Colombia están a
punto de superar a los católicos y en la medida en que el miedo y el horror se
profundicen en ese país los llamados cristianos seguirán haciéndose
incontenibles, poderosos. Ya en Brasil son la primera fuerza y llevaron al
poder a un canalla como Bolsonaro. En Centroamérica controlan todos los
partidos de derecha y ya tienen presidentes evangélicos. Ayer nomás Abelardo de
la Espriella tomó la decisión de hacerse cristiano después de haber dicho que
era ateo, sólo para poder acceder a la gracia de Dios y del Departamento de
Estado gringo que ya es lo mismo. Algo demencial, que aquí lamentablemente con
el presidente Maduro llegamos a darle una gran fuerza.
Siempre recalcando por otro lado que los evangélicos tienen
raíces profundas en la cultura mercantilista de los gringos y que muchas de
esas sectas cristianas, ha quedado demostrado, fueron creadas por la CIA
(principalmente la de los mormones). Ya hoy todo eso se sabe. En los últimos
meses de 2025 con frecuencia el Presidente Maduro colocaba citas de la Biblia:
“Compartimos y recomendamos con mucho amor, los valores originales del
cristianismo legados por Santiago para una nueva sociedad. Uno de los
documentos bíblicos más influyentes al pasar de los siglos.”… “La fe es
maravillosa y convertida en acción constructiva y afirmativa fortalece su poder
y logra todo lo que se propone. Dios Todopoderoso está con nosotros hoy, mañana
y siempre. ¡Abrazos y bendiciones para todas y todos!”. Daba la impresión que
se estaba preparando para un cambio de camino en su vida…
Los días del mes de diciembre debieron ser especialmente
obsesivos en esta búsqueda de otra dimensión, teniendo enfrente de nuestras
costas el portaaviones USS Gerald Ford listo para atacar a Venezuela junto con
otros destructores y mediante permanentes violaciones de nuestro espacio por
naves que partían desde una base aérea de Puerto Rico. Fue ese un mes de rezos
y plegarias, todos los días en Miraflores, visitando al presidente y a su
esposa connotados pastores de América Latina y EE UU. “-¿Dígame Padre qué debo
hacer?” musitaba el Presidente. Cilia rezaba un Padre Nuestro y esperaba la voz
de algún pastor que aclarara el camino a seguir. Todo aquello se estaba
volviendo irresoluble, tan terrible y oscuro que sólo una luz divina podía
cambiar el rumbo del país: “-Yo no quiero una guerra, yo me opongo tajantemente
a que puedan morir compatriotas. Busco una salida que podría llamarse honorable
o al menos que se entienda así. Yo estaría dispuesto a hacer cualquier
sacrificio por mi tierra, incluso si es posible entregarme sin que se vea que
me rindo, sin que se vea que depongo mis principios ni mis ideales…”. Otra voz
debió decirle tal cual como miles de veces se lo habían aconsejado que a los
gringos no se les debe creer ni tantito así. Y alguien prometió que se lo
llevarían sin provocar bajas, mintieron miserablemente.
Esto último era lo que más deseaban escuchar los pastores
formados en los valores estadounidenses: “BUSCAR UNA SALIDA QUE NO FUERA
TRAUMÁTICA”. Ellos, los cristianos en aquel encuentro sabían cómo tratar el
asunto con el alto gobierno del Norte, con el Departamento Norteamericano.
Sabían cómo encontrar las formas. Tenían sobre todo los contactos para
lograrlo, incluso llamar a Washington, enviar señales al USS Gerald Ford.
Tenían recursos infinitos que el propio Nicolás desconocía. “-Ayúdenme, todo
esto se ha ido volviendo cada vez más peligroso y ya me dieron el último
ultimátum al cual debo responder en el término de dos días o se desatará el
infierno como me ha dicho por teléfono el mismo presidente Trump. Debo confesar
que mis soldados, desde el general en jefe Padrino López no están del todo
dispuestos a ir a una guerra, se acabaría con el país, perderían su familia,
todo y nada ganaríamos, dicen. Por favor llamen a Delcy y a Jorge, hay que
buscar las formas. Las formas existen y yo me sacrificaré, no hay otra forma de
salir de esto…”.
Lo que pasó el 3-E será por muchos años y décadas uno de los
hechos más escabrosos como misteriosos de este mundo. Tengo varios meses
investigándolo. Testigos directos me han pasado información y el caso poco a
poco se oscurece cuando se cree que se va aclarando, por lo menos para mí. En
esta ocasión me referiré a esa última obsesión que tomaron Maduro y su esposa
Cilia (y Nicolasito) de andar reuniéndose con grupos evangélicos o cristianos,
un hecho que llama mucho la atención y que resulta si no chocante, al menos
bastante fastidioso para muchos bolivarianos. Eso de mezclar la religión con lo
político es algo tremendamente contradictorio y peligroso tomando en cuenta la
cantidad de pícaros y farsantes que hacen de las religiones un criminal y
asqueroso negocio. Aquello ya no se soportaba, y además de ser muy pavoso,
acabó bien mal. Pero el negocio continúa en nuestro país ahora de la mano de su
hijo Nicolasito, haciendo supuestos anuncios de su padre para que se participe
en marchas cristianas y en oraciones.
Tengo décadas analizando el comportamiento de los que se unen
a iglesias evangélicas o a sectas religiosas, y debo decir que el perfil de
ellas suele ser en gran medida el de personas con profundos conflictos morales,
temores terribles, confusiones y desgarros interiores a los que no encuentran
salidas. Algunas de estas personas suelen generar en sus cuerpos algún tipo de
perturbación psíquica que casi siempre deriva en un cáncer, otras se dedican a
adorar a algún Dios que les mitigue un poco las obsesiones de sus males. Pienso
que Maduro se vio rebasado por los inmensos problemas que enfrentaba sin pausa
día tras día Venezuela después de más de diez años de sanciones y asedios, de
ataques terroristas, de guarimbas, de haber pasado por una guerra económica que
diezmó el país, tal vez en su búsqueda cristiana vislumbró posibles soluciones,
y éstas quedaron en el HORROR…
