Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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28 de septiembre de 2026

EL EFECTO LAVROV por Federico Ruiz Tirado

 


El sacrosanto podio de la 81.ª Asamblea General de la ONU no fue esta vez un simple escenario de discursos diplomáticos que contó, además, con la infame e insolente amenaza del Emperador. Ese patio de bolas criollas donde el dueño del mingo amenazó a Venezuela, a Irán, a Cuba y al planeta entero, se convirtió de pronto en la mesa de billar donde Serguéi Lavrov se lanzó una de las jugadas más precisas, sorpresivas y sigilosa de la geopolítica actual.

Con el taco en la mano y la tiza rusa, el canciller no apuntó directamente a la bola que todos miraban. Hizo un tiro con efecto carambólico  logrando una jugada perfecta.

Lavrov se caracteriza por una curiosa gestualidad que maquilla un sentido del humor que debe hacer gracia a Putin y a quienes observan sus muecas y miradas al momento de hablar sobre temas en esencia complejos para una audiencia atenta. 

El canciller ruso exigió la pronta liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados por el gobierno estadounidense desde la holibudense Operación llamada Resolución Absoluta del pasado 3 de enero.

Moscú no solo lanzó un salvavidas retórico a su viejo aliado. Lo que Lavrov golpeó en Nueva York fue, en realidad, el tablero mundial del malogrado derecho internacional controlado por Occidente.

La carambola a tres bandas de Moscú

En el billar de alta competencia, el tiro directo es para aficionados. Los expertos usan las bandas para cambiar la trayectoria y sorprender al enemigo. La jugada de Lavrov se explica en tres impactos precisos:

Primera banda: El golpe al "Precedente Universal". Al catalogar la captura de Maduro como un "secuestro" y una detención extrajudicial, Rusia busca blindar el concepto de inmunidad diplomática absoluta. El mensaje implícito de Lavrov es defensivo: si Washington puede arrestar a un jefe de Estado en ejercicio saltándose las leyes internacionales, nadie en el tablero global está a salvo.

Segunda banda: el reclamo por Maduro no llegó solo. En el mismo movimiento de taco, Lavrov exigió el fin del bloqueo a Cuba y la creación del Estado palestino. No fue una coincidencia; fue la carambola que unió los puntos de fricción global para consolidar el apoyo del Sur Global, posicionando a Rusia como el campeón de los "atropellados" por el poder del Emperador.

La tiza de la moral política. 

Al exigir que no se repitan estos "excesos" en el futuro, Rusia utiliza las mismas herramientas retóricas que Occidente suele emplear contra ella: la defensa del derecho internacional, las normas de convivencia y la moral política. Es un espejo chocante ante los ojos de Trump y Rubio, que se jactan de ser los dueños del mundo. 

El efecto de retroceso

Lo verdaderamente sorprendente de este episodio de la historia en desarrollo es el efecto de retroceso. Al golpear la bola blanca con fuerza hacia el frente, la física del billar hace que la bola regrese al punto de origen. Rusia sabe que una resolución de la ONU no abrirá las puertas de la prisión estadounidense donde se encuentran Nicolás y Cilia.

Sin embargo, el éxito de la jugada no se mide en la liberación inmediata, sino en el desgaste del Emperador. Al poner el foco del foro más importante del planeta sobre la legalidad de la operación del 3 de enero, Lavrov obliga a Estados Unidos a sentarse a la mesa a justificar su jugada, transformando un éxito militar y policial en un debate jurídico y diplomático sin precedentes.

La partida en el tablero internacional sigue abierta, pero en la mesa de la ONU, Rusia ya dejó su marca: un tiro de ciencia ficción que nadie vio venir y que ha cambiado, por completo, la posición de las bolas de ahora en adelante.