Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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13 de septiembre de 2026

Por qué los hutíes vencieron, los saudíes retrocedieron y EE.UU. no intervino

 


En apenas una semana, los hutíes arrebataron a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí el control de la costa occidental de Yemen. La ofensiva comenzó el 3 de septiembre: el día 10 cayó el puerto de Moca y el 11, Dubab y la isla de Perim, en el estrecho de Bab el-Mandeb. En julio, los hutíes anunciaron un bloqueo marítimo de las exportaciones saudíes. Ahora controlan posiciones en ambas orillas del estrecho y también la isla situada en medio. El príncipe heredero saudí pidió en dos ocasiones a Donald Trump que atacara a los hutíes, pero el presidente estadounidense se negó. La costa cayó no tanto por la superioridad militar de los hutíes como por la debilidad de quienes la defendían. Durante ocho años, esta zona estuvo en manos de la Resistencia Nacional de Tariq Saleh y de las Brigadas de los Gigantes, formaciones creadas y financiadas por Emiratos Árabes Unidos. En enero, los saudíes expulsaron a los emiratíes de Yemen y asumieron el compromiso de pagar directamente a sus combatientes. Para ello se destinaron casi 3.000 millones de dólares, pero el dinero llegó con meses de retraso: en el primer trimestre, el déficit presupuestario saudí alcanzó la cifra récord de 33.500 millones de dólares. Para la primavera, las fuerzas antihutíes seguían cobrando el salario correspondiente a diciembre. Por eso era lógico que un ejército al que habían dejado de pagar a tiempo no estuviera dispuesto a morir por su nuevo jefe. Las unidades se retiraron y Tariq Saleh calificó la retirada de "repliegue táctico". Ni siquiera la potente aviación saudí consiguió frenar la ofensiva. Los ataques se dirigieron contra objetivos dispersos en varias provincias, mientras pequeños grupos de hutíes avanzaban de noche a lo largo de la costa. Después de la caída de Moca, los saudíes bombardearon dos veces el aeropuerto, ya vacío, más como una forma de mostrar que respondían que como un intento real de recuperar la ciudad. La cuestión es que Riad tampoco quería iniciar una nueva campaña. Desde 2022 intenta salir de la guerra de Yemen y mantiene negociaciones con los hutíes a través de Omán. Además, cada nueva escalada sale cara: las instalaciones petroleras y los puertos están bajo amenaza, la producción ha caído a su nivel más bajo desde 1990 y el programa para transformar la economía y reducir su dependencia del petróleo, Vision 2030, ha tenido que ser revisado. La asimetría es evidente: los hutíes tienen poco que perder, mientras que el reino cuenta con una infraestructura petrolera extremadamente vulnerable. Además, Riad no quiere poner en riesgo el acercamiento con Irán. Por eso, en lugar de una nueva guerra, opta por algunos ataques de carácter demostrativo y por intentar mantener abiertas las negociaciones. Estados Unidos tampoco quiso intervenir. Desde mayo de 2025 está vigente un acuerdo negociado por Omán: Estados Unidos no ataca a los hutíes y estos, a su vez, no atacan a los buques estadounidenses, mientras mantienen el bloqueo únicamente contra las exportaciones saudíes. Por el momento, no existe una amenaza directa contra la navegación estadounidense. Trump tampoco quiere volver a una campaña aérea porque la anterior —52 días, más de 1.000 objetivos atacados y alrededor de 1.000 millones de dólares de coste— no dio resultados. Una nueva operación solo haría subir aún más los precios del petróleo y de los combustibles en Estados Unidos: el crudo ya ronda los 100 dólares por barril y el diésel ha superado por primera vez los 6 dólares por galón. ¿Hasta dónde podrían subir? Al final, cada uno protege sus propios intereses. Arabia Saudí protege sus instalaciones petroleras y las negociaciones con Irán; Estados Unidos, sus buques y los precios del combustible. Por eso, en cuestión de días, el control de la costa terminó en manos de la única fuerza que realmente estaba dispuesta a luchar por ella. @Irinamar_Z 🇷🇺