Venezuela.
La estrategia de una geopolítica de los océanos en especial hacia el Caribe se tradujo en una política exterior agresiva contra América Latina y el Caribe. Desde entonces ha sido conocida como la doctrina del "Gran Garrote". Fue una política asociada desde sus inicios a Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos entre 1901 a 1909. Esto implicaba que intervinieran en los asuntos de otras naciones con el pretexto de mantener un orden, pero el claro objetivo siempre fue proteger sus intereses. Este método no solo fue una amenaza militar, también consistió en un instrumento para asegurar el control comercial y político. Por tanto la incipiente Marina de Guerra norteamericana se convertía en su brazo ejecutor, protegiendo lo que consideraban sus rutas comerciales, pero no sin antes asegurar estabilidad en sus regímenes afines.
Por tanto su espíritu, más el ingenio de la raza –norteamericana- sería materia prima en la maquinaria necesaria para su funcionamiento, y en él, el control del mar, benéfico instrumento para los intereses de las dos potencias coligadas -Estados Unidos y Gran Bretaña- pero con intereses claros de por medio para ambas.
Si la guerra llegara a producirse a pesar de las diferencias; Gran Bretaña y Estados Unidos estarían juntos en cualquier rincón de los océanos totalmente fortalecidos. El mar sería la cita con amos no cuestionados donde se darían sus puntos de encuentro para que las potencias reclaman lo que les deseaba pertenecer.
Dos conceptos serían la base para comenzar la superioridad; ánimos y dominios. Entonces, se darían lógicamente los primeros pasos de la supremacía, la cual hasta ahora lleva más de un siglo.
El poder de las fuerzas marítimas no se hizo para atacarse entre ambas, menos aún; si estaban listas para enfilarse juntas. Ante cualquier amenaza o conflicto, este los encontraría unidos a pesar de tener públicamente cualquier diferencia. Aquellas disconformidades eran que Estados Unidos quería quedarse con el nuevo patio trasero y para esto implementaría la doctrina del Big Stick el Gran Garrote.
Tras esto Estados Unidos no perdía de vista su supremacía, y si esta se lograba entonces con nadie tendría que negociar pues serían los únicos en adueñarse de toda la región. Consideraban que a los enemigos no podían darles concesiones en el propio terreno del comercio ya ganado, conquistado.
Si ambas potencias veían la oportunidad de atacar a otra nación nada se los impediría, para esto habían creado con tanta fuerza sus marinas de guerra. No eran para lograr “la gloria estéril” como ya la habían llamado. Consideraban que las batallas se luchaban con el fin de ganarlas todas. El comercio debía ser protegido bajo las amenazas de sus flotas, pues durante las guerras que estaban por venir; todos sus enemigos deberían estar privados de cualquier posibilidad al obtener los mismos suministros.
La destrucción del comercio pasaba por la guía del interés de causarles a sus enemigos el mayor daño posible en la precipitación de la guerra; la cual debía darse sin mantener algún motivo de contenerla sino de precipitarla.
Por esto; sin dudas los norteamericanos llegaron a plantearse una alianza con los ingleses, algo inusual y raro como para unirse a su enemigo de competencia. Con este rivalizaban por el dominio de los mercados, esa unión solo se daría de ser necesaria. Un futuro probable de llegar a encontrarse en un hostigamiento marítimo el cual pudiera llevarlos a sufrir consecuencias peores en tiempos de guerra. La estrategia siempre fue liberar al comercio marítimo, controlarlo y dominarlo por siempre.
Hasta entonces este comercio siempre había sido amenazado por guerras para su control, y en aquellos tiempos; el derecho internacional, más las relaciones internacionales y diplomáticas; sencillamente no existían. Todo aquello era casi nulo, inexistente, dominaba
Hasta más pronto...
Miguel A. Jaimes N.
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Octubre 27 del 2026
