Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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15 de octubre de 2026

LA TRINCHERA INDOMITA DE LA CULTURA Federico Ruíz Tirado


Cuando las armas supersónicas pretenden trazar de peligro y sangre la geografía y el estruendo de la invasión del 3 de enero aun se mantiene como un eco de la destrucción humana, buscando acallar la memoria, la cultura emerge no como una pieza de mampostería, sino como una de las trincheras más indómita, como lo planteaba Gramcsi.


Frente a la voracidad de un imperio que mide el tamaño del universo en los recursos conquistados (Trump quiere también la luna) a las naciones y a su pueblo, el canto, la poesía, el color y la tradición se convierten en municiones poéticas, en escudos invisibles de un pueblo que se niega a ser borrado.

Soberanía de los afectos

La cultura de paz en tiempos de la agresión gringa a Venezuela, no es pasividad ni sumisión; es el acto de resistencia más profundo, una soberanía de los afectos y de la identidad que se defiende con la palabra y el territorio espiritual. Por ello,  la creación, el arraigo y el tejido comunitario y popular se transforman en el bastión último donde la paz resiste, recordándonos que un pueblo puede ser temporalmente ocupado, pero su alma jamás puede ser colonizada.

​En estos tiempos, cuando es evidente que los centros de poder pretenden imponernos narrativas de recolonización y desasosiego a través de la guerra asimétrica —esa batalla silenciosa que intenta erosionar nuestra identidad, la memoria histórica y la esperanza colectiva—, la cultura se levanta como la más poderosa e invencible de las armas.

Ese signo está presente en la Guerra Civil Española, en las revoluciones rusa, cubana, china y vietnam y sus referentes les da en la cara a los guerreristas: Gabriel Celaya, Ho Chi Minh, Alí Primera, Federico García Lorca, Rubén Darío, Violeta Parra, Elsa Morales, Neruda, Picasso, Nicolás Guillén, Silvio Rodríguez y muchos más.

En Barinas

Frente a la agresión mediática y económica, la poesía no es un lujo ni un refugio evasivo; es trinchera de resistencia, puente de hermandad y herramienta insustituible para la liberación y la paz de los pueblos.

​Así se demostró del 9 al 12 de octubre en Barinas, tierra mítica de memoria y rebeldía, cuna del Comandante Hugo Chávez y del recordado intelectual José Esteban Ruiz Guevara.

En medio del bullicio de una ciudad enferiada y al ritmo de un entusiasta e imponente joropódromo, se celebró el VI Festival de Poesía Colombo-Venezolana, una verdadera fiesta de la palabra viva que reafirmó que la fraternidad entre naciones hermanas es indestructible.

​Durante cuatro días, la creación poética tomó las calles y los escenarios. Con la presencia del Ministro de la Cultura, historiador Alejandro López, y del director del Gabinete Cultural de Barinas, Raúl Ruiz Jurado, durante la actividad inaugural, el festival desplegó una programación vibrante que combinó la frescura de las nuevas voces con la sabiduría de autores de consolidada trayectoria. Treinta y cuatro poetas, venidos de diversos estados de Venezuela y de la hermana Colombia, confluyeron en el llano barinés con su equipaje de versos para encender el epicentro de la emoción popular.

​El festival fue profundamente inclusivo y territorializado. No se quedó entre cuatro paredes: habitó los colegios, las comunidades y el emblemático Teatro “José Esteban Ruiz Guevara”, convertido en el corazón palpitante del evento. Se dictaron cinco talleres y una narración escénica para niños, jóvenes y adultos, al tiempo que se desarrollaron cinco conversatorios sobre los desafíos actuales de la literatura y la poesía. La música y el canto en vivo se mezclaron con la creación poética, mientras que la exposición de libros y revistas flanqueó cada jornada, demostrando que la lectura sigue viva en el alma del pueblo.

​Uno de los momentos más entrañables fue el homenaje rendido al poeta mexicano Jaime Sabines en el centenario de su nacimiento, contando con la presencia del agregado cultural de México, lo que ratificó el carácter continental de esta trinchera cultural.

Asimismo, se presentaron casi una veintena de novedades editoriales, entre ellas la antología digital Voces del Encuentro, que reúne la polifonía de todas y todos los poetas participantes.

​Nada de esto habría sido posible sin el esfuerzo coordinado de las instituciones que entienden el valor estratégico de la cultura. El decidido respaldo de la Gobernación de Barinas, Fucureba, la Alcaldía del Municipio Barinas, el Teatro J.E. Ruiz Guevara y la Casa del Alba fueron fundamentales para la concreción de esta proeza. Hay que celebrar  y aplaudir con fuerza al equipo que impulsó la jornada: a los poetas Mariana Ruiz, Jesús Trejo y Livio Delgado.

​Entre abrazos, fotos, anécdotas y miradas cómplices con los transeúntes que se acercaban a escuchar, el VI Festival de Poesía Colombo-Venezolana dejó una lección clara: en esta tierra rica en historia y dignidad, los pueblos no se rinden. Se abrazan, cantan y escriben. Ante la guerra asimétrica que intenta apagar el espíritu, la poesía responde encendiendo el fuego de la alegría, la amistad y la soberanía cultural