Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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23 de octubre de 2026

¿Y AHORA RENDIRÁN CUENTAS? Federico Ruíz Tirado

 


​Durante años presenciamos en Venezuela un circo político de opereta, digno de una carpa donde los payasos no daban risa sino facturas por cobrar en dólares. Un personaje de rostro enjuto y mirada de "yo no fui", rodeado de librepensadores de bolsillo y la clásica nómina del golpismo nostálgico, se encaramó sobre una banqueta de utilería —con flores de plástico de fondo y pinta de tenista en día de lluvia— para autoproclamarse presidente, cuarto bate, campocorto y hasta aguatero de una república imaginaria.

​Bajo un guion por control remoto redactado en Washington y con el visto bueno de la OFAC, la célebre "mesa de Alí Babá" se dedicó a gobernar el país de las maravillas de la mano de Juan Guaidó. 

Licencia en mano, saquearon activos, repartieron presupuestos ficticios en el "exilio" y celebraron el despojo de los recursos de todos los venezolanos en restoranes de lujo, mientras el Gobierno Bolivariano pedía en solitario lo sensato: cuentas claras, justicia y que devolvieran hasta los tenedores.

​Pero a todo sainete se le apaga la música cuando choca de frente con la cruda realpolitik.

​El Punto de Quiebre: De La Carlota al Desnudamiento Político

​El libreto dio un vuelco cómico. Tras una década de retórica incendiaria, viajes en primera clase y llamados semanales a "la invasión salvadora" o al colapso militar, la oposición tuvo que bajarse del estrado de las fantasías para sentarse, bien peinadita, en la mesa de negociación de La Carlota.

​La firma del acuerdo no fue un refinado protocolo diplomático; fue una jornada de desnudamiento político y capitulación en vivo y directo. Por primera vez, los mismos que pedían sanciones como quien pide empanadas un domingo, tuvieron que estampillar con su propia huella un documento para recuperar los activos expoliados y acordar la transformación consensuada del sistema de justicia.

​Pasaron, sin anestesia y sin chicha de alivio, de la lógica del exterminio institucional a la dura tarea de sentarse a reconstruir lo que juraron destruir.

​Las Conclusiones Impostergables de la Mesa de Diálogo

​El papel firmado en La Carlota dejó al descubierto verdades que desarmaron el libreto mágico. En primer lugar, y forzada por el fatídico 3 de enero, tuvieron que aceptar públicamente el

​reconocimiento de la Legitimidad Institucional.  Al sentarse frente a las autoridades del Estado, la oposición reconoció formalmente al Gobierno Bolivariano como el interlocutor real y a la Asamblea Nacional como el único templo legislativo del país.

 Sujeción al Marco Constitucional

La Carta Magna de 1999 volvió a ser el árbitro supremo, enviando a la papelera de reciclaje los estatutos paralelos y los inventos jurídicos fraguados en Miami.

Validación de los Poderes Públicos

El Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral dejaron de ser "ilegítimos" en el discurso de tarima para transformarse en las contrapartes formales de los acuerdos.

Soberanía sobre la OFAC

Quedó demostrado que los asuntos de Caracas se deciden entre venezolanos, demostrando que aquí manda la Constitución y no un memorándum con membrete del Departamento del Tesoro.

​El Encuentro Dinora y Delcy: La Realidad Derrota a la Ficción

​Uno de los momentos más gracioso de esta comedia fue el cara a cara entre Dinora Figuera y la Vicepresidenta Ejecutiva Delcy Rodríguez.

​En ese apretón de manos -que causó convulsiones e indigestión en los cafetines de Doral y Kendall- Figuera terminó enterrando la comedia de la "presidencia en el aire". Al sentarse frente a Delcy, la vocería opositora del exilio dinamitó su propio discurso:

Si cumple lo pactado queda atrapada en la lógica del Estado legal que juró desconocer.

Si incumple, queda expuesta ante la opinión pública como un simple peón de utilería sin autonomía ni palabra.

Aquel choque demostró que la autoridad política no se ejerce mandando tuits desde Madrid o Washington, sino dando la cara ante quienes tienen la llave del Estado.

​De el "Tequeño Crudo" a la Exclusión de María Corina

​En este nuevo panorama donde la política de carne y hueso se desplazó a la ficción, la transición opositora quedó reflejada en sus liderazgos supervivientes. El timón del maltrecho barco terminó en manos de Juan Pablo Guanipa, bautizado por el humor popular como el "tequeño crudo": un dirigente desabrido, mantecoso en el discurso, aguado en las ideas y que jamás terminó de cocinarse ni de dar la talla política necesaria. Tener al "tequeño crudo" en la vocería principal es el mejor retrato del estado en que quedó ese sector: fofo, sin consistencia y dándole vueltas a la sartén sin llegar a dorarse nunca.

​Mientras tanto, María Corina Machado quedó flotando en su propia nebulosa. Mientras la "Sra. Machado" seguía haciendo pasarela por los pasillos de Washington y coleccionando títulos académicos en el exterior para ver si le financiaban la silla de Miraflores, la mesa de diálogo avanzó sin sus berrinches ni maximalismos.

​Su exclusión del pacto de La Carlota certifica la quiebra del camino insurreccional. La oposición que aceptó firmar entendió que para tener juego en el mapa nacional había que soltar la muleta de la intervención extranjera. La trampa diseñada afuera terminó atrapando a sus propios autores: los gritos histéricos se quedaron sin eco y bastó una sola firma para confirmar que el reino del "tequeño crudo", Alí Babá y sus cuarenta voceros ha llegado a su inevitable y cómico final.

¿Rendirán cuentas?