El desenlace de los comicios parlamentarios en Estados Unidos representa un punto de inflexión decisivo para la reconfiguración de la política exterior de Washington hacia la región y los principales focos de conflicto global.
Donald Trump y su partido acaban de ser aplastados en una derrota contundente y pierde las dos cámaras. La conformación de una nueva mayoría parlamentaria dominada por el Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso estadounidense alterará el equilibrio de poder en el Capitolio, otorgándole al sector parlamentario una capacidad de fiscalización e intermediación sin precedentes sobre la agenda internacional del Poder Ejecutivo, que sin duda puede ser un freno a las políticas que tienen al mundo al borde de una tercera guerra mundial.
En el caso venezolano, el control demócrata de la Cámara de Representantes y del Senado se traducirá en una aceleración directa de las presiones institucionales para la fijación de un cronograma electoral Presidencial definitivo y la convocatoria formal a elecciones presidenciales en Venezuela. La legislatura demócrata en pleno control impulsará una fiscalización rigurosa sobre los vacíos de transparencia en los acuerdos energéticos bilaterales y el otorgamiento de licencias petroleras, supeditando cualquier flexibilización o continuidad comercial al restablecimiento pleno de las garantías democráticas, la depuración del registro electoral y la verificación internacional del proceso institucional venezolano. Así como trasparencia en el manejo de los fondos proveniente de la venta del petróleo depositado en cuentas de departamento del Tesoro.
En la esfera geopolítica global, la consolidación de este liderazgo legislativo reformulará la dinámica frente a los grandes conflictos internacionales. Con respecto a la guerra entre Rusia y la OTAN - Ucrania, la posición del Congreso no frenará la canalización de recursos y asistencia multilateral defensiva, mientras si puede condicionar la apertura de vías de negociación al mantenimiento del marco de alianzas estratégicas globales y avanzar en un acuerdo que busque finalizar esta guerra que tienen perdida . En Oriente Medio, el contrapeso parlamentario demócrata promoverá un esquema de mayor contención y multilateratismo hacia Irán, priorizando mecanismos de supervisión e incentivos diplomáticos para estabilizar la región y prevenir un impacto desproporcionado en los precios globales de los hidrocarburos, lo que necesariamente pasa por la apertura segura y confiable del estrecho de Ormuz. Sin duda que el precio de la gasolina y el Diessel en estados de producción agrícola y el desprecio de la juventud a la vocación guerrerista del gobierno de Donal Trump tienen un peso determinante en esta derrota.
Willian Rodríguez
MSc en Seguridad de la Nación , ingeniero Mecánico y Especialista en Geopolítica de la Energía