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MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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6 de noviembre de 2026

El banco que se tragó a un presidente: la quiebra de Ueno deja en el aire los ahorros de tres millones de paraguayos

 


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De prensabolivariana en noviembre 6, 2026

Por Néstor Prieto Amador* – Público.es

La quiebra de Ueno Bank, la entidad con más clientes del país, donde seis de cada diez adultos tenían cuenta, se ha llevado por delante en apenas tres días al presidente Santiago Peña.

Paraguay, una de las grandes desconocidas de América Latina, vive un terremoto político cuyo alcance todavía es difícil de medir. La quiebra de Ueno Bank, la entidad con más clientes del país, donde seis de cada diez adultos tenían cuenta, se ha llevado por delante en apenas tres días al presidente Santiago Peña, que renunció este jueves después de que su propio partido anunciase su intención de destituirlo.

La crisis, que ha dejado a tres millones de paraguayos sin acceso a sus ahorros, salpica al ya exmandatario y al cuasi partido único del país, el Partido Colorado, que gobierna Paraguay desde 1947, antes, durante y después de la dictadura de Alfredo Stroessner, con el único paréntesis del progresista Fernando Lugo, apartado en 2012 mediante un juicio político exprés que buena parte de la región calificó de golpe parlamentario. Esta vez el omnipresente Partido Colorado ha preferido entregar a su presidente antes que arriesgar un poder que conserva desde hace casi ocho décadas.

Todo empezó el lunes 2 de noviembre, cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) decidió intervenir Ueno Bank para liquidarlo de forma ordenada. Le faltaba colchón. La ley exige a los bancos una solvencia —dinero en caja— de 12 guaraníes de capital propio por cada 100 que arriesgan en préstamos; a Ueno le quedaban solo 5,56. El anuncio, al día siguiente, bloqueó de golpe las cuentas de todos sus clientes.

El crecimiento de Ueno

El Grupo Vázquez, un conglomerado familiar nacido como casa de préstamos, lanzó una aplicación móvil de cuentas gratuitas, reintegros y transferencias instantáneas. Ya reconocida como banco, absorbió Visión Banco en 2024 y en marzo colocó 350 millones de dólares en bonos internacionales, algo inédito en el país. Su marca bautizaba los estadios de Olimpia y Cerro Porteño, los dos grandes del fútbol paraguayo. Al cierre de 2025 sumaba 2,9 millones de clientes, más que ningún otro banco, aunque por volumen de depósitos era el quinto. Custodiaba además unos 850 millones de dólares de organismos públicos, de los que entre 355 y 380 millones pertenecían al Instituto de Previsión Social (IPS), la caja de jubilaciones y sanidad de los asalariados.

Ese crecimiento no se explica sin el poder político. El ya expresidente Peña fue accionista de Ueno Holding, la sociedad cabecera del grupo, hasta marzo de 2025. Su meteórico ascenso se apoyó en dinero público: el IPS, la eléctrica estatal o la represa de Itaipú depositaron allí cientos de millones. Cuanto más capta un banco, más presta, y parte de lo prestado acabó en empresas del propio Grupo Vázquez. La Superintendencia de Bancos, el brazo del BCP que vigila a las entidades, detectó en junio que esos créditos superaban los límites legales y exigió a Ueno deshacerse de ellos. Según Última Hora, el banco los vendió por 74,4 millones de dólares a Vinanzas, otra sociedad del entorno del grupo, con dinero que el propio Ueno le habría prestado. El riesgo nunca salió del banco: solo cambió de nombre.

La Fiscalía ha imputado a 27 personas, entre ellas Federico Miguel Vázquez, el dueño del grupo. Al registrar su casa, los investigadores encontraron un documento que explicaba cómo preparar concursos del Estado por valor de 241 millones de dólares a la medida de la empresa Itti, parte del conglomerado empresarial del que Ueno Banco es parte. Entre esos contratos había equipos para la propia residencia presidencial. Para la oposición, es la prueba de que banco y Gobierno funcionaban como un mismo negocio, con Peña a la cabeza. Él había despachado el caso como un asunto «eminentemente técnico».

El martes, las tarjetas y la aplicación dejaron de funcionar. Cerca de 280.000 clientes operaban exclusivamente con Ueno y unos 32.000 jubilados cobraban allí su pensión. Ante las sucursales cerradas y custodiadas por la Policía se agolparon clientes y trabajadores sin poder retirar un solo guaraní, la moneda oficial del país. El Congreso aprobó en tiempo récord una ley que adelanta a cada depositante hasta 40 salarios mínimos, unos 19.800 dólares, del Fondo de Garantía de Depósitos. El guaraní se depreció en torno a un 8% y las protestas se instalaron frente al Congreso al grito de «que se vayan todos».

Una voladura política controlada

Peña intentó resistir. El miércoles propuso un nuevo director para Banco Central, pero el Senado le negó el acuerdo. La facción mayoritaria de su propio partido, el omnipresente Partido Colorado, había decidido sacrificarle para que la crisis bancaria no les llevase por delante. Esa misma tarde, la oposición y los disidentes del oficialismo presentaron una iniciativa de juicio político para destituirlo a él y a su vicepresidente, Pedro Alliana.

El expresidente Horacio Cartes (2013-2018), máxima autoridad del partido, fue su mentor político. Peña saltó a la primera línea política como ministro de Hacienda de Cartes, por quien abandonó el Partido Liberal para ingresar en el Colorado en 2016. Hasta el miércoles, Cartes solo le exigía por carta que actuara «con urgencia». El jueves por la mañana cambió de pantalla y anunció que el partido apoyaba el juicio político porque no estaría «del lado del latrocinio de los fondos públicos». Le siguieron en cascada los jefes colorados del Senado y del Congreso. A las 10.35, el presidente de la Cámara de Diputados aún aseguraba que Peña se sometería al proceso. A las 13.16, Peña publicó el vídeo, grabado en la residencia presidencial de Mburuvicha Róga.

«He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas. Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay», afirmó, antes de pedir «disculpas al pueblo» sin asumir responsabilidad sobre el banco.

Mientras la cámara debatía, el vicepresidente Alliana despachaba con Cartes en la sede colorada. Tras la renuncia presidencial, los diputados tumbaron el juicio contra Alliana por 48 votos contra 30 y aprobaron por unanimidad, con 78 votos, el de Peña. La Constitución encomienda a Alliana, cercano al oficialismo, completar el mandato, que expira el 15 de agosto de 2028, y deja en manos del Congreso la elección del nuevo vicepresidente. El Partido Colorado tratará de capear la crisis y evitar elecciones anticipadas con esta voladura controlada que, por el momento, deja a un fiel Alliana al frente del Ejecutivo.

Paraguay, un desconocido socio de la internacional ultra

El Partido Colorado, fundado en 1887, no es un producto de la transición, sino quien la pilotó. Fue el pilar civil de los 35 años de dictadura de Stroessner y sobrevivió a su caída porque el golpe de 1989 lo dio uno de los suyos: el general Andrés Rodríguez, consuegro del dictador, que ese mismo año ganó las elecciones como candidato colorado. El régimen cambió de cara, no de partido. Desde entonces, la frontera entre partido y Estado sigue difusa, y el carné ha sido durante décadas la llave del empleo público. Esa fusión, unida a la simbiosis con el gran empresariado que encarna el propio Cartes, magnate del tabaco y la banca, explica una estabilidad sin parangón en una vecindad acostumbrada a la alternancia y la inestabilidad.

Su única derrota llegó en 2008, cuando Fernando Lugo, un exobispo de izquierdas, ganó al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio, una coalición de movimientos sociales y del Partido Liberal. En junio de 2012, colorados y liberales lo destituyeron en menos de 48 horas, el Mercosur suspendió a Paraguay y al año siguiente Cartes devolvió el poder a su partido.

Conservadores en lo social, anticomunistas por tradición y alineados con Washington por convicción, los colorados han convertido a Paraguay en el socio más fiel de Estados Unidos en el Cono Sur. Es el único país sudamericano que reconoce a Taiwán y en marzo ratificó un acuerdo que otorga inmunidad al personal militar estadounidense en su territorio. Días antes Peña había acudido a la cumbre Escudo de las Américas convocada por Donald Trump. En octubre de 2025 el Tesoro estadounidense levantó las sanciones que había impuesto al expresidente Cartes en 2023 por presunta corrupción.

En junio de ese año, Peña inauguró junto a Santiago Abascal el encuentro regional del Foro Madrid, la red de la extrema derecha iberoamericana impulsada por Vox, en el teatro del mismo Banco Central que debía vigilar a Ueno. Falta por ver si el sacrificio de Peña sirve para frenar la crisis de un país gobernado durante ocho décadas por una fuerza ultraconservadora salpicada ahora por un escándalo que ha dejado a tres millones de paraguayos sin acceso a sus ahorros.

*Néstor Prieto Amador. Politólogo y periodista especializado en política internacional y geopolítica. Ha cubierto sobre el terreno procesos políticos y migratorios en México, Venezuela, el Líbano, Argelia y el Sáhara Occidental. Compagina su labor académica con el análisis internacional en medios. Colabora con Público en la sección de Internacional.♦
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