“Ten cuidado, estimado maestro, tu genialidad como músico no será
salvoconducto cuando sea la hora de evaluar tu conducta”. “Al nazismo
nada le importó la pluma de Julius Fucik, lo llevó al patíbulo”.
Nuevamente, los medios derechistas como
El Impulso de Barquisimeto, vuelven a sorprendernos con publicaciones de
la autoría de articulistas como el profesor de la Ucab Andrés
Cañizales, académico con títulos de Magíster Scientarum y Doctor en
ciencias políticas, quien escribiera una carta destinada al director de
orquestas Gustavo Dudamel urdiendo amenazas.
En dicha carta el profesor de la Ucab deja en entredicho su erudita formación, fraguando intimidaciones y lo que parece una venganza implícita, ya que a su entender, el concierto en el que el joven director ofreció su talento con la Simón Bolívar en la flor de Venezuela, era una celebración del arrebato o despojo a la Gobernación del Estado Lara de la flor de Venezuela, la cual se encontraba en notable deterioro.
“La Flor de Venezuela que fue arrebatada por el gobierno central a un gobierno regional legítimo era un espacio cultural abierto a la comunidad, con diversidad de expresiones culturales en su seno y con planes específicos de potenciar su impacto”, asegura el profesor en una parte de la carta.
Posteriormente, agregó: “Te cuento todo esto porque seguramente tú, estimado maestro, en tus viajes por el mundo, no tendrás posibilidad de seguir el día a día de lo que ocurre en nuestra patria. Lo cierto del caso es que con tu presencia vendrás a refrendar un arrebato, vendrás a Barquisimeto a ratificar que se le pueden quitar instalaciones a un gobierno regional o municipal sencillamente para castigar la disidencia política”.
Finalmente, el articulista cerró: “Ten cuidado, estimado maestro, tu genialidad como músico no será salvoconducto cuando sea la hora de evaluar tu conducta como ciudadano y demócrata (que lo eres) de Venezuela. Por más memorable que sea un concierto tuyo, este no puede borrar lo que en efecto ocurrió.
En ese sentido, el periodista Earle Herrera publicó en el diario Ciudad Caracas: un párrafo titulado ¡Ay, Dudamel!
“Al nazismo nada le importó la pluma de Julius Fucik, lo llevó al patíbulo. Al franquismo no lo conmovió la poesía de García Lorca, lo entregó a un pelotón de fusilamiento. Al pinochetismo no lo detuvo la voz y la música de Víctor Jara, le aplastó las manos, le ametralló la garganta. Un profesor de la Ucab, en El Nacional, le advierte a Gustavo Dudamel: “Ten cuidado, estimado maestro, tu genialidad como músico no será salvoconducto cuando sea la hora de evaluar tu conducta”.
En dicha carta el profesor de la Ucab deja en entredicho su erudita formación, fraguando intimidaciones y lo que parece una venganza implícita, ya que a su entender, el concierto en el que el joven director ofreció su talento con la Simón Bolívar en la flor de Venezuela, era una celebración del arrebato o despojo a la Gobernación del Estado Lara de la flor de Venezuela, la cual se encontraba en notable deterioro.
“La Flor de Venezuela que fue arrebatada por el gobierno central a un gobierno regional legítimo era un espacio cultural abierto a la comunidad, con diversidad de expresiones culturales en su seno y con planes específicos de potenciar su impacto”, asegura el profesor en una parte de la carta.
Posteriormente, agregó: “Te cuento todo esto porque seguramente tú, estimado maestro, en tus viajes por el mundo, no tendrás posibilidad de seguir el día a día de lo que ocurre en nuestra patria. Lo cierto del caso es que con tu presencia vendrás a refrendar un arrebato, vendrás a Barquisimeto a ratificar que se le pueden quitar instalaciones a un gobierno regional o municipal sencillamente para castigar la disidencia política”.
Finalmente, el articulista cerró: “Ten cuidado, estimado maestro, tu genialidad como músico no será salvoconducto cuando sea la hora de evaluar tu conducta como ciudadano y demócrata (que lo eres) de Venezuela. Por más memorable que sea un concierto tuyo, este no puede borrar lo que en efecto ocurrió.
En ese sentido, el periodista Earle Herrera publicó en el diario Ciudad Caracas: un párrafo titulado ¡Ay, Dudamel!
“Al nazismo nada le importó la pluma de Julius Fucik, lo llevó al patíbulo. Al franquismo no lo conmovió la poesía de García Lorca, lo entregó a un pelotón de fusilamiento. Al pinochetismo no lo detuvo la voz y la música de Víctor Jara, le aplastó las manos, le ametralló la garganta. Un profesor de la Ucab, en El Nacional, le advierte a Gustavo Dudamel: “Ten cuidado, estimado maestro, tu genialidad como músico no será salvoconducto cuando sea la hora de evaluar tu conducta”.