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x Eric Draitser
Los verdaderos rebeldes libios, de los que 'Podemos' no habla: guerrillas pro-Gaddafi de libios negros y de tribus árabes luchan contra la dictadura pro-OTAN
Las encarnizadas batallas que actualmente se prolongan en el sur de
Libia no son simples choques tribales. En cambio, representan una
posible germinante alianza entre grupos étnicos libios negros y fuerzas
pro Gaddafi que se proponen liberar el país de un gobierno neocolonial
instalado por la OTAN.
El sábado 18 de enero, un grupo de combatientes fuertemente armados atacó una base de la fuerza aérea
en las afueras de la ciudad de Sabha en el sur de Libia, expulsando
fuerzas leales al “gobierno” del primer ministro Ali Zeidan, y ocupando
la base. Al mismo tiempo, informes del interior del país comenzaron a
llegar de que la bandera verde de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular
Socialista ondeaba sobre una serie de localidades en todo el país.
A pesar de la escasez de información verificable –el gobierno en
Trípoli solo ha suministrado detalles y corroboración vagos– una cosa es
segura: la guerra por Libia continúa.
La resistencia Verde en el terreno
El primer ministro de Libia
Ali Zeidan convocó una sesión de emergencia del Congreso General
Nacional para declarar un estado de alerta en el país al conocerse la noticia
del ataque de la base aérea. El Primer Ministro anunció que había
ordenado a las tropas en el sur que aplastaran la rebelión, y dijo a los
periodistas que: “Este enfrentamiento continúa, pero será solucionado
en unas pocas horas”. Un portavoz del Ministerio de Defensa
afirmó posteriormente que el gobierno central había recuperado el
control de la base aérea, y declaró que “Una fuerza fue preparada, luego
movilizaron aviones, despegaron y se ocuparon de los objetivos… La
situación en el sur ofreció una oportunidad a algunos criminales… leales
al régimen de Gaddafi para aprovecharla y atacar la base Tamahind de la
fuerza aérea. Protegeremos la revolución y al pueblo libio.”
Aparte del ataque contra la base aérea, ha habido otros ataques contra
miembros individuales del gobierno en Trípoli. El incidente más
destacado fue el reciente asesinato del viceministro de industria,
Hassan al-Droui en la ciudad de Sirte. Aunque todavía no es claro si fue
muerto por fuerzas islamistas o por combatientes de la resistencia
Verde, el hecho inconfundible es que el gobierno central está
bajo ataque y no puede ejercer verdadera autoridad o proveer seguridad
en el país. Muchos han comenzado a especular que su asesinato, en lugar
de ser un hecho aislado, selectivo, forma parte de una creciente
tendencia de resistencia en la que figuran de manera destacada
combatientes verdes pro Gaddafi.
El aumento de las fuerzas de resistencia Verde en Sabha y otros sitios
es solo una parte de un cálculo político y militar más complejo en el
sur, donde una cantidad de tribus y varios grupos étnicos se han alzado
contra lo que perciben correctamente como su marginación política,
económica y social. Grupos como las minorías étnicas Tawergha y Tobou,
que son ambas grupos africanos negros, han sufrido crueles ataques de
milicias islamistas, y el gobierno central no ha intervendio. No solo
estos y otros grupos han sido víctimas de limpieza étnica, sino que han
sido sistemáticamente excluidos de la participación en la vida política y
económica libia.
Las tensiones llegaron a un punto crítico a principios de este mes
cuando fue muerto un jefe rebelde de la tribu islamista Awled Sleiman.
En lugar de una investigación oficial o proceso legal, los miembros de
la tribu Awled atacaron a sus vecinos negros Toubou, acusándolos de
haber estado involucrados en el asesinato. Los choques resultantes han
causado docenas de muertos, demostrando una vez más que los grupos
árabes dominantes siguen viendo a sus vecinos de piel oscura como algo
diferente a sus compatriotas. Indudablemente, esto ha llevado a una
reorganización de las alianzas en la región, llevando a un acercamiento
de los Toubou, Tuareg y otros grupos minoritarios negros que habitan el
sur de Libia, el norte de Chad y Níger con las fuerzas pro Gaddafi.
Todavía no está claro si estas alianzas son o no formales, sin embargo
es evidente que muchos grupos en Libia han llegado a la conclusión de
que, como mínimo, el gobierno instalado por la OTAN no ha estado a la
altura de sus promesas, y que hay que hacer algo.
La política racial en libia
A pesar de la retórica altruista de intervencionistas occidentales
hablando de “democracia” y “libertad” en Libia, la realidad es todo lo
contrario, especialmente para libios de piel oscura que han sufrido la
disminución de su estatus socioeconómico y político con el fin del
gobierno de la Yamarihiya de Muamar Gaddafi. Mientras esos pueblos
gozaron de una gran medida de igualdad política y protección legal en la
Libia de Gaddafi, la era post Gaddafi ha llevado a que han sido
prácticamente despojados de sus derechos. En lugar de ser integrados a
un nuevo Estado democrático, los grupos negros libios han sido
sistemáticamente excluidos.
De hecho, incluso Human Rights Watch –una organización que en gran
medida ayudó a justificar la guerra de la OTAN al afirmar falsamente que
fuerzas de Gaddafi utilizaron violaciones como arma y preparaban un
“inminente genocidio”– ha informado que: “Un crimen contra la humanidad
de desplazamiento masivo forzado continúa sin tregua, cuando milicias,
sobre todo de Misrata, impidieron que 40.000 personas de la ciudad de
Tawergha volvieran a sus casas de las que habían sido expulsadas en
2011”. Este hecho, combinado con las horribles historias e imágenes de
linchamientos, violaciones, y otros crímenes contra la humanidad,
presentan un cuadro muy sombrío de la vida en Libia para estos grupos.
En su informe de 2011, Amnistía Internacional documentó una serie de
flagrantes crímenes de guerra realizados por los así llamados
“combatientes por la libertad” de Libia quienes, a pesar de ser
saludados en los medios occidentales como
“libertadores”, aprovecharon la oportunidad de la guerra para realizar
ejecuciones masivas de libios negros así como de clanes y grupos étnicos
rivales. Esto, por cierto, en marcado contraste con el tratamiento de
libios negros bajo el gobierno de la Yamahiriya de Gaddafi que fue
elogiado a lo largo y a lo ancho por el Consejo de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas en su informe de 2011, que señaló que Gaddafi hizo
todo lo posible por asegurar su desarrollo económico y social,
específicamente para suministrar oportunidades económicas y protección
política a libios negros y a trabajadores migrantes de países africanos
vecinos. Teniendo esto presente, no es sorprendente que 'Al Jazeera'
haya citado a un combatiente Tuareg pro Gaddafi en septiembre de 2011
diciendo: “combatir por Gaddafi es como un hijo combatiendo por su
padre… [Estamos] dispuestos a luchar por él hasta la última gota de
sangre.”
Mientras los Toubou y otros grupos étnicos negros chocan con milicias
islamistas, su lucha debe ser vista en el contexto de una lucha continua
por la paz y la igualdad. Además, el hecho de que deban emprender esta
forma de lucha armada vuelve a ilustrar lo que numerosos observadores
internacionales señalaron desde el comienzo mismo de la guerra: la
agresión de la OTAN nunca tuvo que ver con la protección de civiles o de
derechos humanos, sino con el cambio de régimen por intereses
económicos y geopolíticos. Es un hecho, activamente suprimido por los
medios, que a la mayoría de la población, incluyendo a las minorías
étnicas negras, le va mucho peor actualmente en comparación con su
situación con Gaddafi.
Negros, verdes, y la lucha por libia
Sería presuntuoso asumir que las victorias militares logradas por la
resistencia Verde pro Gaddafi en los últimos días serán duraderas, o que
representan un cambio irreversible en el paisaje político y militar del
país. Aunque es decididamente inestable, el gobierno títere neocolonial
en Trípoli es apoyado económica y militarmente por algunos de los más
poderosos intereses del mundo,
haciendo que sea difícil de derrocar simplemente con pequeñas
victorias. Sin embargo, estos eventos señalan un interesante cambio en
las tácticas sobre el terreno. Indudablemente existe una confluencia
entre las minorías étnicas negras y los combatientes verdes ya que ambos
reconocen que su enemigo son las milicias islamistas que participaron
en el derrocamiento de Gaddafi así como el gobierno central en Trípoli.
Queda por ver si una alianza formal emerge de esta situación.
Sin embargo, si se desarrollara una tal alianza, sería un momento clave
en la continua guerra por Libia. Como los combatientes de la resistencia
Verde han mostrado en Sabha, son capaces de organizarse en el sur del
país, donde gozan de un grado mayor de apoyo popular. Se podría imaginar
una alianza que podría controlar territorio y posiblemente consolidar
el poder en toda la parte sur de Libia, creando un Estado independiente
de facto. Naturalmente, el grito de la OTAN y sus apólogos sería que se
trata de una contrarrevolución antidemocrática. Esto sería comprensible
ya que su objetivo de una Libia unificada supeditada al capital
financiero internacional y a los intereses petroleros sería
irrealizable.
Hay que tener cuidado de no plantear demasiadas suposiciones sobre la
situación actual en Libia, ya que es difícil conseguir detalles dignos
de confianza. Más específicamente, los medios occidentales han tratado
de suprimir completamente el hecho de que la resistencia Verde existe, y
mucho menos aún que es activa y logra victorias. Todo esto simplemente
ilustra aún mejor el hecho de que la guerra por Libia continúa, quiera o
no admitirlo el mundo.
CounterPunch. Traducido para Rebelión por Germán Leyens. Revisado por La Haine