Berta Cáceres la referente del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas) y figura relevante de la resistencia hondureña, evidenció este viernes en la Taberna Internacionalista Vasca de Buenos Aires la represión que sufren los movimientos indígenas, campesinos y populares en Honduras a través del actual gobierno que consolida las doctrinas del régimen golpista. No dejó de lado la injerencia de Estados Unidos, con sus aliados Israel y Colombia, como tampoco la relación de las trasnacionales, el poder y el narcotráfico.
La
luchadora hondureña comenzó desmintiendo la “imagen mentira” que se da
sobre que en Honduras hay democracia porque hubo elecciones y que se
respetan los Derechos Humanos porque la OEA y la ONU reconocieron al
gobierno hondureño. “Hemos visto después del golpe de estado, como el
proyecto de nación que impulsó este golpe se ha expandido y consolidado
en Honduras, y nos ha llevado a un escenario de la mayor entrega que
hemos visto en esto 500 años”, denunció Berta.
Cáceres también manifestó que el gobierno continuista de Honduras tiene un claro proceso de posicionamiento a favor de las transnacionales que implica más del 30% del territorio hondureño y también involucra el tema energético y la construcción de más de 300 represas hidroeléctricas en ese pequeño pero infinitamente rico país de Centroamérica. “Estas transnacionales están actuando de una manera impune totalmente avaladas por un marco jurídico que se preparó inmediatamente después del golpe, con reformas, decretos y leyes. Como por ejemplo en minería, que hay incentivos a inversiones energéticas, hidroeléctricas, petroleras”, aseguró la integrante del COPINH.
Aparejado a esto surge otra problemática a la que se enfrentan en Honduras: las llamadas popularmente “ciudades modelos”, que son “supuestas ciudades autónomas concebidas desde el neoliberalismo más crudo”. Según Berta Cáceres: “es una renuncia total a la soberanía, tercerización de la justicia que implica que van a tener sus propios gobiernos, sistemas legislativos y migratorios, pueden firmar tratados de libre comercio y hasta su propio ejército Todo ello lo vamos a pagar todo el pueblo hondureño. Ciudades que incluso van a manejar su propio presupuesto de manera independiente, que tendrán una policía exclusivamente para cuidar la inversión transnacional”.
“Con todos estos planes de saqueos, el principal objetivo es seguir la continuación del colonialismo”, afirmó Berta. Pero por otro lado aseguró que el movimiento indígena, a pesar de la mala situación, no deja de luchar implementando la cosmovisión de los pueblos indígenas de defender, cuidar y custodiar la mayor fuente de biodiversidad y todas las grandes riquezas naturales que tienen.
“Nunca como antes se había visto tanta criminalización muy bien planificada, tecnificada, financiada, asesorada y sostenida por los Estados Unidos con la asesoría de Israel directamente, y de Colombia”, explicó la hondureña. Eso continuó después del golpe, se implementaron leyes como la Ley de Intervención de la Comunicación Público Privada, que abarca desde el espionaje electrónico hasta las cartas particulares. Esta Ley de Inteligencia, manifestó Berta, tiene un capítulo dedicado a la seguridad de la inversión de los grandes capitales, y caracterizan las luchas territoriales como terroristas. Aseguró que eso quedó bien reflejado en el último recurso de amparo que le interpuso la Corte Suprema de Justicia en Tegucigalpa, donde describe al COPINH como una organización que atenta contra la inversión privada y contra la seguridad del Estado. “Al leerlo nos hace recordar todo el lenguaje de los años 80”, confesó.
Por otra parte, Cáceres advirtió que, ha habido mucho retroceso en cuanto al aspecto de los derechos de las mujeres, que se ha acrecentado el fundamentalismo y la criminalización a las mujeres que actúan en varios procesos, indígenas, negros, comunitarios y también en la lucha campesina. Berta también reivindicó a varios compañeros y compañeras de lucha como Margarita Murillo, a quien considera una de las más destacadas dirigente campesina de la resistencia. El de ella fue un asesinato brutal como el de Juan Galindo, el 11 de noviembre, y también el de Maycol Rodríguez, un joven de 15 años del COPINH con el que estuvo trabajando en estos últimos tiempos, del cual acababa de recibir la autopsia que confirmaba sus sospechas de que había sido asesinado, y responsabiliza de estos hechos a las empresas, al ejército y al gobierno.
En Honduras se les está dando rango constitucional a estructuras de inteligencia como la policía militar, o paramilitar según la resistencia, que puede detener a alguien sin orden judicial. Por otro lado se suman las otras estructuras creadas por Estados Unidos y por el ejército colombiano, Fuerzas Satrush y los Tigres, que fueron lanzados en regiones campesinas, indígenas y negras pero también en los barrios donde van a haber luchas en contra de las “ciudades modelos”, como Tegucigalpa. “La participación de los gringos ha sido descarada desde la represión y asesinato de campesinos en Aguán como también en esa política de diseño de lucha anti-maras, pandillas de un nivel de organización del crimen impresionante” afirmó Berta. Además dijo que se había comprobado la participación de la DEA (embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa ) en la masacre contra el pueblo Misquito, una comunidad indígena que está en la región más rica de Honduras.
“Esto esta impune como toda esa cantidad de compañeros y compañeras asesinados después del golpe de estado, más de la mitad tenían medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pero eso en Honduras no es una garantía”, declaró la referente de COPINH.
Por otro lado, para que la cosa no mejore, Honduras suma a los grupos de sicarios y al narcotráfico vinculado al poder político y económico que se maneja con total libertinaje, asesinando luchadores de maneras atroces y dejando a la población aterrorizada.
Berta sostuvo que “el narcotráfico es un poder real que opera de distintas formas, no solo implica el control del poder desde la política, en el Congreso y en todos lados, sino que también el avance del control en los territorios”.
El narcotráfico crece en Honduras a pesar de que hay seis bases militares yanquis que están justo en los lugares que dicen que son los mayores corredores del narcotráfico. La luchadora hondureña advirtió que lo que busca Estados Unidos es la riqueza de Honduras y seguir usándolo como “el portaviones, el laboratorio al que nos han sometido, laboratorio de golpes de estado, de ocupación militar para invadir a pueblos hermanos y tener ahí un puesto estratégico en Latinoamérica y el Caribe”.
“En medio de ese contexto, no es fácil luchar más cuando desde nuestros planteamientos históricos y desde nuestra resistencia indígena y más como mujeres,hay una triple agresión. Tenemos que enfrentar estas situaciones pero a pesar de todo eso tenemos resistencias comunitarias, territoriales, hay resistencia del pueblo”, aseguró Cáceres.
Que en su caso están enfrentando 50 megaproyectos hidroeléctrico y eólicos, una docena de proyectos mineros y la estrategia de las comunidades es la de siempre: la defensa territorial, el ejercicio de la autonomía y el control. En julio de 2013 ganándole a la transnacional más grande en construcción de represas, Sidrohidro de China, en el caso de la concesión dada a más de 30 años en Río Blanco, lograron una “demostración de resistencia histórica” y que es posible frenar estos proyectos.
Berta manifestó que: “la lucha del COPINH continua sostenida por un proceso asambleario muy fuerte que le da vida, reinventa y revitaliza la lucha de la Organización haciendo esfuerzos en ese contexto difícil de articular al movimiento social y popular de Honduras que ha sido muy golpeado, no solo por la represión del mismo golpe de estado, sino que por esta postura de haber llevado a la mayor parte del movimiento popular a la lucha electoral como la única manera de la unidad, y dejar en un segundo plano la lucha en las calles y las luchas territoriales”.
Por otro lado, reconoció que lo del Partido Nacional (actualmente en el gobierno) en las últimas elecciones provocó una desmoralización fuerte y ha sufrido un costo político alto. “Estamos en una etapa de reanimarnos, de volver a pescar la esperanza, de volver a creer en las luchas del pueblo hondureño, nosotros decimos que sí es posible que hemos estado en peores y más jodidas condiciones en Centroamérica, entonces sabemos que sí es posible que nos levantemos”, concluyó.
Para finalizar la actividad Naya Ledesma, artista “argenmex”, hija de exiliados argentinos y nacida en Méjico, cantó varias canciones de su autoría dedicada a los caídos en la lucha, en especial a los 43 normalistas mejicanos desaparecidos y a los de la resistencia hondureña. También entonó un tema sobre el sentimiento de ser migrante.
Un joven hondureño, hijo de la trovadora Carla Lara y artista callejero, deleitó a los presentes con la melodía de su violín. Además acompañó a una compatriota mientras leía una poesía de un joven hondureño escrita en el momento del golpe de estado. La joven hondureña expresó que como muchos otros y otras artistas y músicos de la Escuela de Arte Dramático de Honduras salió a la calle a manifestarse en contra del golpe en su país en un repudio muy fuerte.
Cáceres también manifestó que el gobierno continuista de Honduras tiene un claro proceso de posicionamiento a favor de las transnacionales que implica más del 30% del territorio hondureño y también involucra el tema energético y la construcción de más de 300 represas hidroeléctricas en ese pequeño pero infinitamente rico país de Centroamérica. “Estas transnacionales están actuando de una manera impune totalmente avaladas por un marco jurídico que se preparó inmediatamente después del golpe, con reformas, decretos y leyes. Como por ejemplo en minería, que hay incentivos a inversiones energéticas, hidroeléctricas, petroleras”, aseguró la integrante del COPINH.
Aparejado a esto surge otra problemática a la que se enfrentan en Honduras: las llamadas popularmente “ciudades modelos”, que son “supuestas ciudades autónomas concebidas desde el neoliberalismo más crudo”. Según Berta Cáceres: “es una renuncia total a la soberanía, tercerización de la justicia que implica que van a tener sus propios gobiernos, sistemas legislativos y migratorios, pueden firmar tratados de libre comercio y hasta su propio ejército Todo ello lo vamos a pagar todo el pueblo hondureño. Ciudades que incluso van a manejar su propio presupuesto de manera independiente, que tendrán una policía exclusivamente para cuidar la inversión transnacional”.
“Con todos estos planes de saqueos, el principal objetivo es seguir la continuación del colonialismo”, afirmó Berta. Pero por otro lado aseguró que el movimiento indígena, a pesar de la mala situación, no deja de luchar implementando la cosmovisión de los pueblos indígenas de defender, cuidar y custodiar la mayor fuente de biodiversidad y todas las grandes riquezas naturales que tienen.
“Nunca como antes se había visto tanta criminalización muy bien planificada, tecnificada, financiada, asesorada y sostenida por los Estados Unidos con la asesoría de Israel directamente, y de Colombia”, explicó la hondureña. Eso continuó después del golpe, se implementaron leyes como la Ley de Intervención de la Comunicación Público Privada, que abarca desde el espionaje electrónico hasta las cartas particulares. Esta Ley de Inteligencia, manifestó Berta, tiene un capítulo dedicado a la seguridad de la inversión de los grandes capitales, y caracterizan las luchas territoriales como terroristas. Aseguró que eso quedó bien reflejado en el último recurso de amparo que le interpuso la Corte Suprema de Justicia en Tegucigalpa, donde describe al COPINH como una organización que atenta contra la inversión privada y contra la seguridad del Estado. “Al leerlo nos hace recordar todo el lenguaje de los años 80”, confesó.
Por otra parte, Cáceres advirtió que, ha habido mucho retroceso en cuanto al aspecto de los derechos de las mujeres, que se ha acrecentado el fundamentalismo y la criminalización a las mujeres que actúan en varios procesos, indígenas, negros, comunitarios y también en la lucha campesina. Berta también reivindicó a varios compañeros y compañeras de lucha como Margarita Murillo, a quien considera una de las más destacadas dirigente campesina de la resistencia. El de ella fue un asesinato brutal como el de Juan Galindo, el 11 de noviembre, y también el de Maycol Rodríguez, un joven de 15 años del COPINH con el que estuvo trabajando en estos últimos tiempos, del cual acababa de recibir la autopsia que confirmaba sus sospechas de que había sido asesinado, y responsabiliza de estos hechos a las empresas, al ejército y al gobierno.
En Honduras se les está dando rango constitucional a estructuras de inteligencia como la policía militar, o paramilitar según la resistencia, que puede detener a alguien sin orden judicial. Por otro lado se suman las otras estructuras creadas por Estados Unidos y por el ejército colombiano, Fuerzas Satrush y los Tigres, que fueron lanzados en regiones campesinas, indígenas y negras pero también en los barrios donde van a haber luchas en contra de las “ciudades modelos”, como Tegucigalpa. “La participación de los gringos ha sido descarada desde la represión y asesinato de campesinos en Aguán como también en esa política de diseño de lucha anti-maras, pandillas de un nivel de organización del crimen impresionante” afirmó Berta. Además dijo que se había comprobado la participación de la DEA (embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa ) en la masacre contra el pueblo Misquito, una comunidad indígena que está en la región más rica de Honduras.
“Esto esta impune como toda esa cantidad de compañeros y compañeras asesinados después del golpe de estado, más de la mitad tenían medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pero eso en Honduras no es una garantía”, declaró la referente de COPINH.
Por otro lado, para que la cosa no mejore, Honduras suma a los grupos de sicarios y al narcotráfico vinculado al poder político y económico que se maneja con total libertinaje, asesinando luchadores de maneras atroces y dejando a la población aterrorizada.
Berta sostuvo que “el narcotráfico es un poder real que opera de distintas formas, no solo implica el control del poder desde la política, en el Congreso y en todos lados, sino que también el avance del control en los territorios”.
El narcotráfico crece en Honduras a pesar de que hay seis bases militares yanquis que están justo en los lugares que dicen que son los mayores corredores del narcotráfico. La luchadora hondureña advirtió que lo que busca Estados Unidos es la riqueza de Honduras y seguir usándolo como “el portaviones, el laboratorio al que nos han sometido, laboratorio de golpes de estado, de ocupación militar para invadir a pueblos hermanos y tener ahí un puesto estratégico en Latinoamérica y el Caribe”.
“En medio de ese contexto, no es fácil luchar más cuando desde nuestros planteamientos históricos y desde nuestra resistencia indígena y más como mujeres,hay una triple agresión. Tenemos que enfrentar estas situaciones pero a pesar de todo eso tenemos resistencias comunitarias, territoriales, hay resistencia del pueblo”, aseguró Cáceres.
Que en su caso están enfrentando 50 megaproyectos hidroeléctrico y eólicos, una docena de proyectos mineros y la estrategia de las comunidades es la de siempre: la defensa territorial, el ejercicio de la autonomía y el control. En julio de 2013 ganándole a la transnacional más grande en construcción de represas, Sidrohidro de China, en el caso de la concesión dada a más de 30 años en Río Blanco, lograron una “demostración de resistencia histórica” y que es posible frenar estos proyectos.
Berta manifestó que: “la lucha del COPINH continua sostenida por un proceso asambleario muy fuerte que le da vida, reinventa y revitaliza la lucha de la Organización haciendo esfuerzos en ese contexto difícil de articular al movimiento social y popular de Honduras que ha sido muy golpeado, no solo por la represión del mismo golpe de estado, sino que por esta postura de haber llevado a la mayor parte del movimiento popular a la lucha electoral como la única manera de la unidad, y dejar en un segundo plano la lucha en las calles y las luchas territoriales”.
Por otro lado, reconoció que lo del Partido Nacional (actualmente en el gobierno) en las últimas elecciones provocó una desmoralización fuerte y ha sufrido un costo político alto. “Estamos en una etapa de reanimarnos, de volver a pescar la esperanza, de volver a creer en las luchas del pueblo hondureño, nosotros decimos que sí es posible que hemos estado en peores y más jodidas condiciones en Centroamérica, entonces sabemos que sí es posible que nos levantemos”, concluyó.
Para finalizar la actividad Naya Ledesma, artista “argenmex”, hija de exiliados argentinos y nacida en Méjico, cantó varias canciones de su autoría dedicada a los caídos en la lucha, en especial a los 43 normalistas mejicanos desaparecidos y a los de la resistencia hondureña. También entonó un tema sobre el sentimiento de ser migrante.
Un joven hondureño, hijo de la trovadora Carla Lara y artista callejero, deleitó a los presentes con la melodía de su violín. Además acompañó a una compatriota mientras leía una poesía de un joven hondureño escrita en el momento del golpe de estado. La joven hondureña expresó que como muchos otros y otras artistas y músicos de la Escuela de Arte Dramático de Honduras salió a la calle a manifestarse en contra del golpe en su país en un repudio muy fuerte.
Trovadora mexicana Naya Ledesma en plena actuación.