vie, 31 oct 2014
México, DF. “¡Queremos
seguir teniendo esperanza, y para ello se necesita paz, que sólo puede
existir con justicia, por lo que queremos dedicar este concierto a los
normalistas de Ayotzinapa! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”,
expresó la noche del jueves, Enrique Hernández, integrante del grupo
Los Folkloristas.
Durante su concierto, en el que presentaron su nuevo
disco Cantando con la muerte, la agrupación mostró su indignación por
los alumnos desaparecidos.
El clamor expresado en gritos en los conciertos y
espectáculos en varios estados de la República, y ahora se manifestó al
calor de las canciones de un grupo combativo con 48 años de historia,
durante los cuales han compartido escenario con cantores de una pieza,
como Amparo Ochoa y Gabino Palomares.
El público, muchos universitarios, pumas, burros
blancos, ceceacheros, algunos de la izquierda de antes, la del somos o
no somos, o todo o nada. Nada de medias tintas.
Para hacer patria y familia, varios llevaron a sus
hijos, para que supieran que alguna vez se fue joven e indocumentado.
Son los que ven claro el pasado y no les gusta lo que promete el
presente.
Al centro, una calavera, la cual ilustra la portada del nuevo disco, colección de temas sobre la muerte en Latinoamérica. Más ad-hoc no podía ser, pues el Día de Muertos se acercaba, con su olor a copal, veladora de cera y calabaza en dulce.
De nuevo la rebeldía contra la impunidad en
Ayotzinapa, que es rematada con la interpretación de El necio, de Silvio
Rodríguez, emotiva, profunda, de no dejarse de nadie que ofenda. “...
yo me muero como viví...”
Pepe Avila habló con pausa y firme: “No queremos
perder la esperanza. Queremos a los 43 vivos!”, que en el clímax fue
seguido de la interpretacióm de La paloma, que reivindicó una moral, una
idea del mundo, sin medianías ideológicas, ni robinsonadas. “Para que
haya paz es necesario que haya justicia.”
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vie, 31 oct 2014
México, DF. “¡Queremos
seguir teniendo esperanza, y para ello se necesita paz, que sólo puede
existir con justicia, por lo que queremos dedicar este concierto a los
normalistas de Ayotzinapa! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”,
expresó la noche del jueves, Enrique Hernández, integrante del grupo
Los Folkloristas.
Durante su concierto, en el que presentaron su nuevo
disco Cantando con la muerte, la agrupación mostró su indignación por
los alumnos desaparecidos.
El clamor expresado en gritos en los conciertos y
espectáculos en varios estados de la República, y ahora se manifestó al
calor de las canciones de un grupo combativo con 48 años de historia,
durante los cuales han compartido escenario con cantores de una pieza,
como Amparo Ochoa y Gabino Palomares.
El público, muchos universitarios, pumas, burros
blancos, ceceacheros, algunos de la izquierda de antes, la del somos o
no somos, o todo o nada. Nada de medias tintas.
Para hacer patria y familia, varios llevaron a sus
hijos, para que supieran que alguna vez se fue joven e indocumentado.
Son los que ven claro el pasado y no les gusta lo que promete el
presente.
Al centro, una calavera, la cual ilustra la portada del nuevo disco, colección de temas sobre la muerte en Latinoamérica. Más ad-hoc no podía ser, pues el Día de Muertos se acercaba, con su olor a copal, veladora de cera y calabaza en dulce.
De nuevo la rebeldía contra la impunidad en
Ayotzinapa, que es rematada con la interpretación de El necio, de Silvio
Rodríguez, emotiva, profunda, de no dejarse de nadie que ofenda. “...
yo me muero como viví...”
Pepe Avila habló con pausa y firme: “No queremos
perder la esperanza. Queremos a los 43 vivos!”, que en el clímax fue
seguido de la interpretacióm de La paloma, que reivindicó una moral, una
idea del mundo, sin medianías ideológicas, ni robinsonadas. “Para que
haya paz es necesario que haya justicia.”
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