CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aunque según el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, el proceso electoral del 1 de julio “será el más observado de la historia democrática de México” con más de 30 mil observadores nacionales y 907 extranjeros, también será el que menos presupuesto oficial ha destinado a la observación electoral, el más violento en la historia democrática del país y el más expuesto al fraude electoral “tradicional” y cibernético.
Ese es el análisis que ofrecen observadores nacionales y extranjeros, acreditados y no acreditados, que advierten cómo los comicios, que en el discurso oficial se anuncian como los más libres y confiables, están al mismo tiempo afectados por el asesinato, la intimidación, la compra de votos y la diseminación de información falsa y tendenciosa. Todavía más importante aún, dicen los observadores entrevistados por Proceso, la amenaza de un fraude electrónico masivo a favor del candidato oficial del PRI, no puede descartarse.