Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.

18 de noviembre de 2018

Del oro pasando por el dólar hasta el Petro (Parte 3)



«El rico domina a los pobres; el que toma prestado es esclavo del que presta».
El FMI hace creer que el deudor puede devolver ese préstamo en un lapso de 1-5 años. Pero lo cierto, es que no le importa el valor ni el tiempo del préstamo, lo que le importa es el control que ejercerá sobre esos países. 
El sistema establecido en Breton Woods se basaba en un precio fijo del dólar anclado en el oro a 35 $ la onza y Estados Unidos era responsable de mantenerlo fijo. Para lograrlo tenía que mantener suficientes reservas de oro. Si Estados Unidos emitía demasiados dólares, el precio del oro tendería a subir, por lo que no podría mantener la paridad establecida. En la práctica, los demás bancos centrales tienden a mantener el valor del dólar, porque es su moneda internacional.
A medida que los productos europeos (y luego los japoneses) resultaban mejores y más baratos que los norteamericanos, para 1960 las reservas de dólares en manos de extranjeros superaron las reservas de oro norteamericanas. El fantasma del estancamiento y la depresión amenazaba a los Estados Unidos. La deuda iba a convertirse en la alternativa, y el dólar debía ser liberado de su vinculación con el vil metal.
A finales de 1960 una importante devaluación de la libra esterlina británica  provoco una baja del dólar. La especulación llevo el precio del oro a niveles sin precedentes. Nadie quería vender oro a su precio oficial (35 $ la onza), era demasiado bajo.
En 1971 los Estados Unidos suspende la convertibilidad en oro de los dólares en manos de otros países. A estos países se les permite determinar su propio sistema de tipo cambiario. El sistema de Breton Woods, como se concibió originalmente, llega a su fin.
A partir de 1977 el papel del FMI pasó de ser un medio de control de tipo cambiario, principalmente entre los países industrializados, a ser un medio de control del Primer Mundo sobre la política económica del Tercero. El otro cambio significativo en la posición del FMI se produjo con el alza del petróleo por la OPEP.
La inflación se elevó grandemente. Todas las economías de los países industrializados debieron recurrir a planes de austeridad que, de forma inevitable, produjeron una disminución del consumo y una rebaja del nivel de vida.
Algunos países optaron por la  energía nuclear. La mayoría de los países del Tercer Mundo se quedaron varados. Los países productores de petróleo acumularon grandes excedentes en sus balanzas de pagos, mientras que la mayoría de países, especialmente en el Tercer Mundo, entró en déficit. Época de oro para el buitre: FMI al rescate.
Algunos países del Tercer Mundo pidieron préstamos a las instituciones financieras privadas, especialmente los bancos comerciales y de inversión. Cada vez los países del Tercer Mundo acumulaban nueva deuda solo para pagar los intereses de la vieja. Al no poder pagar estos, aquellos se negaron a prestar, entrando así  el FMI en acción. Pero con otras condiciones.
Por ejemplo a México en 1982, el FMI le aprobó un préstamo a condición de que aceptara una serie de programas de ajuste. Entre estas  condiciones, debía utilizar parte de ese  dinero para reembolsar a los bancos privados y aplicar una política de ajuste estructural (reducción de gastos sociales y de infraestructura, privatizaciones, aumento de las tasas de interés e impuestos, etc.) En un primer momento produjo una fuerte recesión, pérdidas masivas de empleos y una dura caída del poder de compra. Luego las medidas estructurales se tradujeron en la privatización de centenares de empresas públicas. Esto produjo una colosal concentración de riqueza y de gran parte del patrimonio nacional en manos privadas de algunos grandes grupos industriales y financieros mexicanos y extranjeros.
Brasil le siguió. En la década de 1980 75% de los países de América Latina y 60% de los países africanos estaban bajo algún tipo de supervisión por parte del FMI y del Banco Mundial. Estados Unidos preocupado por la posibilidad de que las presiones sociales y políticas de la crisis de la deuda pudieran derivar en una situación volátil de revoluciones y guerras civiles, sobre todo en América Latina, hizo que en 1989, el nuevo secretario del Tesoro, Nicholas Brady, anunciara la reducción de estas deudas.
Pero esta reducción de la deuda que se le llamo «Plan Brady» no estaba exenta de condiciones a favor de los Estados Unidos. Se pusieron en circulación los llamados «bonos Brady», que podían ser comprados y vendidos en los mercados financieros, a menudo con importantes descuentos. En mayo de 1994, 18 países habían acordado perdonar 60.000 millones de deuda.
Argentina mantenía el precio del peso vinculado al dólar, pero encareció sus exportaciones y socavó su competitividad internacional, provocando un grave proceso de contracción económica en 1998. Entonces Brasil devalúa su moneda de un real por dólar a tres reales por dólar, para ganarse el comercio argentino, empeorando más la economía argentina, que los ahorradores comenzaron a sacar sus dólares de los bancos y los trasladaron al exterior.
La fuga de capitales continuaba imparable y el país entraba en recesión, entonces el gobierno argentino restringió la extracción de dinero de las entidades financieras con el fin de evitar la fuga de capitales y la quiebra del país. A esto se le llamó «corralito».
El control ejercido por el FMI no fueron sutiles, fueron muy descaradas: eran mucho más flexibles con los gobiernos de derechas que con los de izquierda, debilitando a estos y favoreciendo el retorno de la derecha al poder. El banco no dudo en apoyar dictaduras crueles.
En Nicaragua el clan de los Somoza llego al poder en 1930 gracias a la intervención militar de los Estados Unidos. Pero, en julio de 1979 los rebeldes sandinistas retomaron el poder tras una larga guerra haciendo huir al dictador. El brutal asesinato del periodista Bill Stewart, filmado por sus compañeros, conmocionó de tal forma a la opinión pública estadounidense que su gobierno no pudo seguir respaldando a la dinastía dictatorial y sanguinaria que había sometido y expoliado al pueblo nicaragüense durante 40 años.
Hasta ese momento el gobierno de Somoza había sido respaldado mayoritariamente por los republicanos, ya que argumentaban que era un baluarte en contra del comunismo. Pero sin el apoyo de Estados Unidos, los sandistas pudieron tomar el poder.
Esta dictadura disfruto de numerosos préstamos del Banco Mundial, pero Chile, bajo el gobierno democráticamente elegido de Allende (1970-1973), no recibió ni un solo centavo. Pero bajo el gobierno de Pinochet, tras el golpe militar de 1973, el maná de la institución inundo al país. De allí su famoso auge económico, auge basado en dinero prestado, no producido en Chile.
Reagan anunció en 1981 su voluntad de hacer caer a los sandinistas. La aviación de los Estados Unidos bombardeó varios puertos nicaragüenses. Frente a esta abierta hostilidad, que incluso hacía presagiar una acción armada directa, la política del gobierno de mayoría sandinista se radicalizó. En 1984 en Nicaragua, cuando Daniel Ortega fue elegido presidente con el 67 % de los votos, al año siguiente los Estados Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua que aislaría al país en relación a los inversores extranjeros. Por supuesto, el Banco Mundial también frenó los préstamos a ese nuevo Gobierno.
El banco no volvió a conceder ningún préstamo hasta 1990, con la victoria de Violeta de Chamorro, candidata conservadora que contaba con el beneplácito de los Estados Unidos.
La deuda externa (o deuda eterna) es una de las principales causas por las que los países no alcanzan su pleno desarrollo, a pesar de que muchos de ellos tendrían todas las ventajas para ello si tenemos en cuenta su demografía, su extensión territorial y la riqueza de sus recursos naturales. Un ejemplo,  Venezuela. ¿Por qué  un país tan rico como Venezuela necesita endeudarse tanto con el Fondo? No necesitaba, la obligaron.
Al endeudarse deben profesar ciega obediencia a Washington. A pesar de que estos préstamos son impagables, el Banco Mundial no deja de otorgarles más créditos, se pierden en los laberintos de la corrupción del país.
Los gobiernos de América Latina han adoptado la “inversión en infraestructura” como la forma más disimulada de corrupción administrativa. La construcción de carreteras, presas, puertos y diversos tipos de trenes facilita la sustracción de recursos estatales por medio de la sobrevaloración. Los líderes gobernantes de turno se hacen más ricos «invirtiendo» 30 millones de dólares en una carretera que solo vale 20 millones de dólares, puesto que los 10 millones de dólares restantes se desvían a sus cuentas bancarias abiertas en paraísos fiscales. 
Al FMI no le importa esta corrupción descarada, pues él no regala nada, solo presta, y no pierde un centavo con estos comportamientos corruptos. El préstamo hay que devolverlo, pero recae sobre los ciudadanos más sufridos del país. Así se explica que a los gobiernos no les importe en absoluto endeudarse hasta más allá de los límites admisibles. A más deuda, más botín y, a fin de cuentas, otros tendrán que enfrentar las exigencias de pago o las consecuencias generadas por no cumplir con el compromiso de la deuda, mientras ellos y sus descendientes disfrutan de una fortuna amasada a costa del bienestar de la nación. Estos han sido denominados “Nuevos Ricos”.
El banco hace préstamos como instrumento geopolítico... Por ejemplo, Estados Unidos intervino militarmente en la Republica Dominicana en 1916 bajo el pretexto de cobrar una deuda a un dictador que gobernó entre 1889 a 1899. Como es evidente, el préstamo facilitó la dominación estadounidense de ese hasta el día de hoy. Esta táctica ha tenido discípulos aventajados. Venezuela apoyó con Petrocaribe la victoria de Leonel Fernández en las presidenciales dominicanas de 2008, lo que obligó a su gobierno a devolver el favor con la venta del 49% de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) al Estado venezolano.
Un financiamiento difícil de pagar es el pretexto para que la nación deudora tenga que votar a favor de iniciativas amañadas ante la ONU o la OEA. También es un buen método para imponer la instalación de empresas multinacionales con las condiciones fiscales menos convenientes para el país deudor.
En realidad el FMI no le interesa que le cancelen la deuda, puesto cuanto más dure, más tiempo permanecerá el yugo sobre el cuello del país deudor.
En la actualidad al Banco Mundial le ha salido una dura e inesperada competencia: China. China ha prestado más dinero en los últimos dos años a las naciones en desarrollo que el mismísimo Banco Mundial, tal como informaba en su día The Financial Times, subrayando las ambiciones de Pekín de incrementar su influencia global.

China prestó, como poco que se sepa, 110.000 millones de dólares a gobiernos y empresas en países en desarrollo tan solo durante 2009 y 2010, superando los 100.300 millones de dólares facilitados por el Banco Mundial en el mismo periodo.  
China que posee en sus reservas más de 2 billones de dólares, viene aplicando desde 2009 una política de máximo apoyo a los gobiernos que posean reservas garantizadas de petróleo. Estos préstamos tienden a ser en  mejores condiciones que los del Banco Mundial. La situación ha llevado a que el Banco Mundial busque maneras de trabajar con China para evitar la rivalidad en créditos de este tipo, aunque, dado que lo que está en juego son esferas de influencia, es muy poco probable que se pongan de acuerdo.
En el 2004 se publicó un libro interesante que se convirtió en un gran best-seller: Confessions of an Economic Hit Man, publicada en español como: Confesiones de un gánster económico o Confesiones de un sicario económico.
Es la autobiografía de un hombre llamado John Perkins en la que relata los pormenores de su carrera en una conocida firma de consultoría y cómo llegó a convertirse en lo que él denomina «sicario económico». Perkins define a los sicarios económicos como «profesionales altamente remunerados que tienden trampas de miles de millones de dólares a los países del mundo. Sus herramientas de trabajo son informes financieros fraudulentos, manipulación de elecciones, sobornos, extorsiones, sexo y asesinatos».
En este libro Perkins confiesa que él mismo fue un sicario económico que trabajó para una firma de consultoría internacional cuya misión era la de convencer a los países más pobres para que aceptaran enormes préstamos del Banco Mundial y el FMI, asegurándose de que todos los proyectos en los que se invertirían esos préstamos fueran concedidos a compañías estadounidenses. Una vez que estos países quedaban atados a estas deudas enormes, el gobierno estadounidense los podía manejar casi a su antojo, solicitando a sus dirigentes toda clase de favores, que incluían acceso a los recursos naturales, cooperación militar y apoyo político.
Pero ¿qué sucedía con los que no aceptaban? Perkins hace una siniestra acusación: «…Jaime Roldós, presidente de Ecuador, y Omar Torrijos, presidente de Panamá, quienes murieron en accidentes de avión, no fue accidental. Fueron asesinados porque se opusieron a esa fraternidad de corporaciones, gobiernos y élites bancarias. Los chacales de la CIA, nuestros ejecutores, llevaron a cabo la tarea sucia». 
No fue fácil publicar este libro, por lo menos paso por los despachos de al menos veinticinco editoriales estadounidenses, que lo alabaron pero no lo aceptaron para publicación. Finalmente, una pequeña editorial se decidió a hacerlo.
Una de las tantas denuncias,  la hizo un personaje muy prestigioso, Joseph Stiglitz, antiguo economista del mismo Banco Mundial y Premio Nobel, en su libro La globalización y sus descontentos, donde escribió lo siguiente: “Para hacer que los programas del FMI parezcan que funcionan, hacen que los números “cuadren”,  se ajustan, se negocian las cifras a publicar… La globalización, tal y como ha sido defendida, trata de reemplazar las dictaduras de las élites nacionales por la dictadura de las finanzas internacionales […].
Continuara...

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