Por: Jesús Rafael
Barreto | Jueves, 21/02/2019 10:46 AM | Versión para imprimir
He leído con mucha atención la carta que envía al señor
Maduro, pero he reparado más en la parte que concierne a mi profesión militar,
y basado en eso parece que usted cree que no sabemos lo que pasa realmente en
nuestro país, por lo que no es necesario que ningún familiar nos lo diga. Con
qué desparpajo usted y otros como usted nos ofenden a diario y sin embargo,
claman por nuestra presencia para que le hagamos el trabajo a quienes nuevamente
nos quieren tener para reprimir al pueblo del cual soy parte y lo sufro porque
nosotros venimos de allí.
Como usted lo dice, sí es cierto que prestamos
juramento de defender a la patria y a sus instituciones, y eso implica respetar
las leyes y el ordenamiento jurídico de la nación. De nada valdrá que traten de
darnos casquillo con eso de que servimos a la defensa de una parcialidad
política, no lo creemos así. De hecho, ¿Usted respeta las leyes y el
ordenamiento jurídico de la nación? ¿Cómo interpreta la autojuramentación como
presidente de quien asumo, goza de su simpatía? ¿Está usted de acuerdo que
nosotros recibamos órdenes desde los Estados Unidos? ¿Respeta usted como
sacerdote las leyes de Dios o ha pedido ayuda a alguien para darle un golpe al
Papa Francisco? ¿Cumple usted con sus funciones eclesiales o se aprovecha de su
jerarquía religiosa para atentar en contra de la otra mitad de pueblo que
ignora y que está con el gobierno? ¿Está siendo usted justo cuando trata de
ignorar al pueblo que está con el presidente o eso no es pueblo? Usted habla en
nombre de un pueblo sin saber lo que piensa o mejor dicho sí lo sabe. ¡No se
haga el loco!
Es cierto que corremos muchos peligros. A diario
quienes somos militares los corremos, no sé si los curas lo corren con la misma
intensidad. Lo dudo. Sin embargo, desde que mi comandante Chávez fue presidente
sentí que las confrontaciones con la iglesia católica tuvieron que ver con sus
intereses particulares y personales que fueron tocados y hasta hoy, ustedes
buscan apoyo en nosotros, en nuestra ignorancia según lo interpreto de su
cantinflérica carta en la cual hace muchos rodeos para decirnos que nos le alcemos
al gobierno.
Hoy más que nunca, sabemos de dónde venimos. Usted en
su carta nos trata como retrasados mentales, tratando de jugar con nuestros
miedos; al respecto nos dice: "¿Cómo quedaría la conciencia de ustedes si
le dispararan al pueblo, cuándo lo atropellan con el abuso de autoridad?"
y trata de asustarnos con el juicio de Dios y, en base a ello, yo le pregunto:
¿Ya usted debe saber cómo es estar desnudo con la conciencia, porque ya Dios
debe saber y conocer la carta irrespetuosa que usted dirige al señor Maduro, su
presidente, aunque en su corazón y su fe ya debe estar Guaidó?
Yo le prometo que escucharé la voz del pueblo, pero
usted también, como la canción escuché la voz de Jesús; como lo
refirió José
Ignacio Víctor Eyzaguirre, desde tiempos muy remotos, allá por el año
1875,
"Nosotros no podemos tener otros combates que los de la fe, ni para
combatir
por esta, más armas que aquellas que nos dio el Salvador... la
predicación de
la palabra de Dios que destruye todos los errores, la confesión que
borra todos
los pecados, la enseñanza hecha con palabras y con ejemplos que vence
todo
género de dificultades: Todo esto nos dejó el Salvador como armas para
combatir
por su fe, por su religión y por su iglesia; y éstas son las que debemos
llevar
en nuestras manos y esgrimir impertérritos, lidiando por los intereses
de Dios" ¿Eso lo ha hecho usted o se ha dejado llevar por la política?
Finalmente, después de leer su carta quiero dejarle
esta reflexión del citado autor para que retome su camino: "Mas no nos
hagamos hombres políticos, ni aun a pretexto de parecernos que de tal o cual
elección resulta bien para la iglesia; porque este no es repito, sino un
pretexto que cobija ordinariamente pasiones mezquinas, aspiraciones personales
y mil otros defectos propios de la miseria y debilidad humana. Procedamos
siempre como ministros de Cristo y dispensadores de sus bienes eternos, y no
nos rebajemos para ensuciar la limpieza de nuestro carácter en intrigas
miserables".
Mientras tanto, yo seguiré cumpliendo fielmente con la
Constitución y leyes de mi país, para eso juré cuando me hice militar.