¿De qué será capaz mister Trump si ve su gestión en peligro?
¿Inventará razones etéreas para enfrascarnos en una guerra?
FOTO: MICHAEL REYNOLDS-POOL/GETTY IMAGES
WASHINGTON DC – La
emergencia nacional que enfrenta este país no está en la frontera sur,
sino en el 1600 de la Avenida Pennsylvania de esta capital federal. El
viernes, en la rueda de prensa donde declaró la emergencia nacional —la
que luego reconoció que no era necesario declarar—,
el presidente Donald Trump volvió a evidenciar su incapacidad para
llevar las riendas del país y su desdén por la Constitución y todas las
instituciones.
El
evento del viernes fue, en un palabra, perturbador. Trump saltó de un
tema al otro aunque no tuvieran nada que ver con el asunto para el cual
hizo tal convocatoria. Luego aseguró que estamos siendo “invadidos” y
aniquilados por millones de indocumentados y que, por lo tanto, hay que
declarar una emergencia nacional para levantar el muro que, según él,
nos protegerá de todo mal porque el Congreso no le concedió la totalidad
de los fondos que pidió.
Empero,
en el mismo acto afirmó que “no tenía que hacer esto” (declarar la
emergencia) y que lo hizo para agilizar la construcción del muro,
aunque también reconoció el extenso y complicado proceso legal que su
acción generará por el aluvión de demandas que buscan frenarlo y que es
casi seguro lleguen hasta la Suprema Corte de la nación. De hecho,
ya 16 estados demandaron a Trump argumentando que no tiene la autoridad
de desviar fondos de otros programas para financiar su muro pues lo
corresponde al Congreso asignar y aprobar fondos.
Cuando un periodista le recordó a Trump que
las estadísticas de su propio gobierno afirman que los cruces de
indocumentados están a sus niveles más bajos y sustentan que en la
franja sur no hay ninguna emergencia que amerite su declaración, ni irse
por encima del Congreso para apropiarse de fondos destinados a otros
programas, sobre todo militares, Trump respondió con una diatriba
desapegada de la realidad que en otro tiempo sonaría alarmas sobre la
capacidad de gobernar de esta persona. En estos tiempos parece que
tenemos que resignarnos a que es otra de las locuras de Trump y hay que
seguir adelante.
Sin
embargo, la pregunta es qué hará el Congreso y, más que todo, qué harán
los republicanos del Congreso que a dos años de esta caótica
presidencia siguen quejándose por lo bajo de los excesos del presidente,
pero a la hora de la verdad siguen con la cabeza enterrada como el
avestruz para evitar enfrentarlo.
La
Cámara Baja de mayoría demócrata ya anunció sus intenciones de
presentar una resolución que busca anular la declaración de emergencia
de Trump. Una vez se apruebe, el Senado de mayoría republicana tiene 18
días para considerarla.
La
pregunta es si los republicanos enfrentarán a Trump o, como han hecho
hasta ahora, se harán de la vista larga. Y, sobre todo, si la resolución
reunirá dos terceras parte del voto en ambas cámaras para superar un
seguro veto presidencial.
A
estas alturas ya nada nos sorprende. Los republicanos han excusado
todos los excesos de Trump en nombre de un par de nombramientos
conservadores en la Corte Suprema, de llenar vacantes con jueces
conservadores en otros tribunales de menor instancia, y por una
reducción de impuestos que solo ha beneficiado a millonarios y
corporaciones.
Cuando
el presidente Barack Obama amparó a los Dreamers de la deportación
mediante acción ejecutiva y luego, cuando quiso extender la misma
protección a sus padres, los republicanos lo condenaron por, según ellos, usurpar el rol del Congreso y violar la Constitución.
Esos
mismos republicanos ahora guardan silencio o se lamentan en voz baja,
pero ninguno, hasta ahora, ha tenido las agallas de enfrentar a un
mandatario tan arrogante como Trump.
En
el supuesto caso de que un demócrata ganara la presidencia en el 2020,
ya veremos qué dirán estos republicanos si a esa persona se le ocurre
declarar una emergencia nacional por los asuntos que los partidarios de
Trump no han querido abordar, como el cambio climático o el control de
armas.
De
hecho, el mismo viernes en que Trump declaró su falsa emergencia en la
frontera, un pistolero cegó otras cinco vidas en una fábrica de Aurora,
Illinois.
Con
esta declaración de emergencia Trump solo busca distraer la atención de
que el plan de gastos que promulgó le dio menos fondos para su muro que
lo que le concedía la medida que no firmó a fines del año pasado,
cerrando el gobierno por 35 días, a pesar de que le daba más dinero.
Para
satisfacer su maltrecho ego declaró una falsa emergencia nacional. ¿De
qué será capaz si ve su gestión en peligro? ¿Inventarse razones para
enfrascarnos en una guerra o una invasión bélica?
Cualquier cosa es posible con Trump, cuya presidencia es la verdadera emergencia nacional que enfrenta Estados Unidos.
* Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America’s Voice