“La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial. En reducir los problemas de la filosofía a unos pocos solamente: el goce del hogar, de la vida, de la naturaleza, de la cultura”.
Lin Yutang
Cervantes
Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.
MIGUEL DE CERVANTES Don Quijote de la Mancha.
La Colmena no se hace responsable ni se solidariza con las opiniones o conceptos emitidos por los autores de los artículos.
"Venezuela es el país donde deberíamos hacer la guerra. Ellos tienen todo ese petróleo y están en nuestra puerta trasera".
Son las palabras del presidente Donald Trump
en julio del 2017, durante una reunión privada con oficiales de
inteligencia. Según el entonces encargado del Buró Federal de
Investigaciones (FBI), Andrew McCabe, un oficial del FBI le informó,
justo después de ese encuentro, que todos se sorprendieron cuando el
mandatario desvió el tema central de la reunión, que era sobre Rusia, y
comenzó a hablar sobre Venezuela.
McCabe relató que el mandatario
estadounidense insistía en el asunto, diciendo: "No entiendo por qué no
estamos considerando a Venezuela. ¿Por qué no estamos en guerra con Venezuela?".
No
fue la única vez que Trump habló sobre una posible "guerra" con el país
sudamericano. En agosto de ese año, preguntó a sus asesores
principales, varias veces, sobre una opción militar para sacar al
presidente Nicolás Maduro.
Incluso, el 11 de agosto del 2017, un día después de conversar el tema
con su entonces asesor de Seguridad Nacional, el general McMaster, el
presidente estadounidense públicamente confesó a la prensa que estaba
considerando una "opción militar". Sus comentarios dejaron a su entorno
preocupado, y en seguida salieron a desmentir que existían planes para
agredir militarmente a Venezuela.
Sin embargo, Trump ha repetido múltiples veces, desde entonces, que "todas las opciones están sobre la mesa" cuando se trata de Venezuela y que el objetivo de Washington es sacar a Maduro.
Según
sus asesores, el presidente estadounidense considera que el país
latinoamericano es diferente a los países de Oriente Medio donde Estados
Unidos ha intervenido, como Afganistán, Irak o Siria.
Para él, Venezuela es un país 'occidental', que debería ser 'rico y
desarrollado'. Y por supuesto está el tema petrolero. Trump dijo muchas
veces durante su campaña presidencial que si hubiese estado en el poder,
habría tomado el control de las reservas petroleras en Irak. "Al
victorioso van las riquezas", dijo en septiembre del 2016, en un evento
de campaña. "Uno de los beneficios que hubiésemos tenido si hubiéramos
tomado el petróleo, es que el Estado Islámico no habría podido tomar el
petróleo y utilizarlo para ellos mismos", comentó el mandatario el 7 de
septiembre del 2016.
Incluso en el 2013, mucho antes de iniciar su campaña presidencial, Trump tuiteó: "No puedo creer que saliésemos de Irak sin el petróleo".
El presidente estadounidense no es el único de su equipo que tiene en la mira el petróleo venezolano
(que, por cierto, son las reservas más grandes del planeta Tierra). Su
actual asesor de Seguridad Nacional, el halcón de guerra John Bolton,
quien fue arquitecto de la guerra en Irak, declaró
en la cadena de televisión FOX Business: "Estamos en conversaciones con
las principales corporaciones estadounidenses. Estamos buscando el
mismo resultado… Habría una gran diferencia para la economía de Estados
Unidos si las empresas petroleras estadounidenses pudieran realmente invertir y producir el petróleo en Venezuela".
"En el apoyo de Trump a la oposición venezolana hay una
combinación de beneficio económico propio (dinero para sus negocios en
Florida) y beneficio económico para el país, a través del petróleo
venezolano".
Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana.
Desde el 23 de enero del 2019, cuando el diputado y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó,
se auto-proclamó 'presidente interino' de Venezuela, Trump ha sido el
mandatario más persistente en su apoyo a la salida de Maduro y al
reconocimiento de Guaidó como la figura escogida para liderar 'un cambio
de régimen' en Venezuela.
Fue en febrero del 2017 cuando el lobby de la oposición venezolana y su principal 'cheerleader' en Estados Unidos, el senador republicano Marco Rubio, lograron cautivar el oído de Trump. Durante una reunión que Rubio había solicitado con el vicepresidente Mike Pence sobre el país sudamericano, en la cual estuvo acompañado por la esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López, Lilian Tintori, Pence los llevó a la Oficina Oval para una breve introducción a Trump. Según cuentan fuentes
con conocimiento directo del tema, fue un momento crucial que influyó
sobre la postura del presidente estadounidense hacia Venezuela. La
conversación con Tintori no había sido prevista, y el Departamento de
Estado ni siquiera sabía de su presencia en la Casa Blanca. Todo había
sido un plan de Marco Rubio y Pence, que ya tenían a Venezuela en la mira desde hace tiempo.
Aunque el
mandatario estadounidense no sabía nada de Tintori o su esposo,
Leopoldo López, a él le encantan las rubias, y sobre todo las que son de
familias con dinero. Tintori es ambas cosas (su esposo Leopoldo se ha
auto-descrito como miembro del 'uno por ciento' más rico de Venezuela).
Después de una breve conversación, el flamante mandatario agarró su
teléfono y pidió a uno de sus asistentes que tomara una foto para
Twitter. Luego, Trump se la pasó a Marco Rubio para revisarla bien antes
de publicarla.
El
resultado fue la primera vez, desde la famosa foto entre la opositora
venezolana María Corina Machado y George W. Bush en el 2004 (cuando
intentaban sacar al presidente Hugo Chávez a través de un referendum
revocatorio, que fracasó), en que un venezolano de la oposición lograba una foto –y un apoyo público– con el presidente de los Estados Unidos. El famoso tuit de Trump junto a Tintori, Pence y Rubio, el 15 de febrero de 2017, causó un revuelo en Venezuela:
aplausos de la oposición, rechazos del gobierno y sus seguidores.
Mientras el presidente Nicolás Maduro había solicitado múltiples
reuniones oficiales con su homólogo estadounidense, sin respuesta, allí
estaba una de las más públicas representantes de la oposición abrazada
por Trump en la Casa Blanca.
No fue muy difícil para el líder republicano acomodarse con la oposición venezolana. Como él mismo ha afirmado, hay muchos venezolanos con dinero que son miembros de sus clubes de golf en el estado de Florida. En septiembre del 2018, Trump dijo
durante una conferencia de prensa: "Tenemos a muchos venezolanos que
viven en los Estados Unidos. Muchos viven en el área de Doral, en Miami.
He podido conocerlos bien. Son buenas, buenas personas. Vamos a cuidar a
esas personas".
Así, se afirma que en el fondo del apoyo del
presidente estadounidense a la oposición venezolana hay una combinación
de beneficio económico propio (dinero para sus negocios en Florida) y
beneficio económico para el país, a través del petróleo venezolano.
"Ni las Naciones Unidas ni la Organización de Estados Americanos
–con la excepción de su flamante y obsesionado secretario general Luis
Almagro– han apoyado acciones intervencionistas contra Venezuela: Todos
han abogado por una resolución pacífica a la crisis a través del diálogo
y las negociaciones.
Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana.
Todo indica que Rubio, Pence y Bolton convencieron a Trump
de que el cambio de régimen en Venezuela iba a ser una operación fácil y
rápida. Cuando no pasó nada durante los días después de la
'auto-proclamación' de Guaidó y del reconocimiento por parte de Estados
Unidos, el Gobierno de Trump aplicó más sanciones económicas
a Venezuela, con la explícita y anunciada intención de dificultar la
economía de la nación sudamericana. De esa manera, estaban seguros de
que el sufrimiento del pueblo venezolano lo llevaría a rebelarse contra
Maduro.
Cuando eso no funcionó, prepararon la próxima etapa de su plan. La entrada forzada de 'asistencia humanitaria'
por las fronteras venezolanas con Colombia, Brasil y el Caribe. La
'troika intervencionista' (Rubio, Pence y Bolton, asesorados por el
criminal de guerra Elliott Abrams) le aseguraron que esa vez sí iban a
lograr su objetivo. Seguro que, al ver los camiones de la USAID con
alimentos y productos higiénicos, y los barcos estadounidenses cargados
de quién sabe qué, acercándose al territorio marítimo de su país, los
militares venezolanos iban a rendirse del miedo y subordinarse a Guaidó y
sus patrones estadounidenses.
No lograron el baño de sangre necesario
para justificar una intervención militar, y los gobiernos de Colombia y
Brasil se vacilaron en dar el permiso para utilizar sus territorios
para lanzar alguna invasión a Venezuela. Un centenar de militares de
bajos rangos desertaron y cruzaron la frontera hacia Brasil o Colombia,
pero no fue nada como los miles que necesitaban para montar la
insurrección contra Maduro.
Ni
las Naciones Unidas ni la Organización de Estados Americanos (OEA) –y
con la excepción de su flamante y obsesionado secretario general Luis
Almagro– han apoyado acciones intervencionistas contra Venezuela. Por
cierto, todos han abogado por una resolución pacífica a la crisis
política y económica que vive el país sudamericano, a través del diálogo
y las negociaciones con mediadores neutrales.
El mismo Grupo de Lima,
que ha liderado las presiones y agresiones contra el gobierno de
Nicolás Maduro durante los últimos años, no ha dado su apoyo a una
intervención militar en Venezuela. Incluso, se declaró en contra de una
acción militar o cualquier otra intervención forzosa.
Para el
gobierno de EE.UU., eso es inaceptable. Después de una reunión del Grupo
de Lima en Bogotá, con la presencia del vicepresidente Mike Pence, un
funcionario estadounidense comentó que Estados Unidos no es parte del
Grupo, y entonces, cualquier acción militar por parte de Washington no
depende de ellos, depende de Trump.
"O aceptas el fracaso, o vas a la guerra. El prepotente de Trump no lo tiene fácil".
Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana.
Todos sabemos que al presidente estadounidense no le gusta perder.
Sin embargo, ha puesto toda su 'esperanza' en una oposición venezolana
con una historia de arrogancia y sobre-confianza, que acumula fracaso
tras fracaso. La estrategia de Trump y su troika parece estar en una calle sin retorno.
Y si Guaidó nunca logra imponerse como 'presidente' de Venezuela, con
control sobre las instituciones del país y respaldo de las fuerzas
armadas, ¿Trump reconocerá a Nicolás Maduro como presidente y levantará
las sanciones? ¿O recurriría a una intervención militar en Venezuela
para sacar a Maduro y su entorno, que probablemente resultaría en otra
guerra sangrienta de Estados Unidos, causando la destrucción del país,
caos y desestabilización en la región y un prolongado conflicto armado
con innumerables muertos?
O aceptas el fracaso, o vas a la guerra. El prepotente de Trump no lo tiene fácil.
Como
aconseja un dicho en inglés: 'No pongas todos los huevos en una sola
cesta'. Cuando caiga la cesta, te quedas si ningún huevo'.
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